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  • San Pedro de Alcántara, Confesor
  • Santos Tolomeo, Lucio y un Compañero, Mártires
  • San Varo, Mártir
  • Santa Cleopatra, Viuda
  • San Edvino, Monje
  • San Aquilino, Obispo de Evreux
  • Santa Fridesvida,  Virgen
  • Beata Inés de Jesús de Langeac, Virgen
  • Beato Tomás de Briville, Confesor
  • Beato Felipe Howard
  • Santa Misa Dominical

    DOMINGO 20º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

    †

    ( Semidoble – Ornamentos verdes )

    Por ahora se leen en Maitines los Libros de los Macabeos. Los judíos volvieron a su santa ciudad de Jerusalén después del cautiverio de Babilonia. que duró 70 años; y muy pronto levantaron su Templo derruido.

    Mas luego volvieron a la inmoralidad, y fueron de nuevo castigados por Dios, cayendo en poder del despiadado Antíoco Epifanes, quien se apoderó de Jerusalén y robó los tesoros del Templo, publicando un edicto por el cual prohibía por doquier el ejercicio del culto judío y de la ley mosaica, dando esto margen a muchas apostasías.

    Pero contra tamañas abominaciones suscitó Dios un puñado de valientes, que salieron cual fieros leones de sus cuevas para defender la religión y las patrias tradiciones sin temer derramar toda su sangre en el empeño. El sacerdote Matatías organizó una liga de buenos israelitas, poniendo al frente de ella a su hijo Judas Macabeo, el cual derrotó a Antíoco y restableció el culto en Jerusalén, no cejando él ni sus hermanos hasta tanto que vieron reconquistado su país y libre del poder de los sirios.

    Viéronse en esta ocasión casos de extraordinaria valentía, sólo explicables por la especial asistencia del Espíritu Santo. Tal la heroica muerte de Eleazar, que al herir en el vientre a uno de los elefantes del ejército de Antíoco y derribarlo, murió también él aplastado y como «sepultado en su propio triunfo». (S. Amb.). Hermosa escena fue también el martirio del anciano Eleazar y el de los siete jóvenes hermanos llamados Macabeos, mártires de la santa Ley de Dios.
    Pero también los escarmientos del cielo fueron ejemplares, puesto que el tirano Antíoco murió impenitente y corroído por el gusano de carne y por el tormento de una conciencia culpable. Espantoso fue también ver apaleado en el Templo por los mismos Ángeles al infame Heliodoro, que había entrado en él montado en su caballo a saquearlo y profanarlo.

    Aprovechemos el tiempo, como nos lo aconseja el Apóstol, porque los días son malos, y la Ley de Dios y la virtud y las antas tradiciones se ven amenazadas tanto o más que nunca. ( Ep.).

    Como los Macabeos, pongamos en Dios nuestros ojos (Gr.), seguros de que nos ha de mirar con ojos de piedad, y de que, mediante su auxilio, .haremos proezas y que nuestros enemigos quedarán reducidos a la impotencia.

    Pero estos triunfos, lejos de atribuirlos a nuestro propio valor, serán los triunfos del Señor de los ejércitos que canta el Aleluya, el cual vence en nosotros y por nosotros, como venció en sus santos Mártires: Tu vincis in martyribus. Sepamos de cierto que si alguna vez sucumbimos, castigo justo es de nuestras infidelidades a Dios y a la gracia del Espíritu Santo y por haber desobedecido a sus santos mandamientos (Int.).

    Reconozcamos nuestras culpas, y pidamos a Dios perdón por ellas y que se aplaque y nos cure (Ev.). Una vez perdonado nuestro reato y restauradas las quiebras de ese templo de Jerusalén, que es el alma y aun el cuerpo de! cristiano, templo vivo del Espíritu Santo, démosle gracias por nuestra liberación cantándole himnos de alabanza (Ep.) Pidamos al Señor avive nuestra fe, cual la del Centurión y a imitación de los Santos Macabeos.

    El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

    Introito. Dan. 3, 31, 29 y 35.

    INTROITUS Omnia, quæ fecisti nobis, Dómine, in vero judicio fecísti, quia peccávimus tibi et mandátis tuis non obedivimus: sed da glóriam nómini tuo, et fac nobiscum secúndum multitúdinem miseficórdiæ tuæ. Ps. 118, 1. Beáti immaculáti in via: qui ámbulant in lege Dómini. . Gloria Patri. Introito – Todo cuanto has hecho con nosotros, Señor, con justo juicio lo has hecho, porque pecamos contra Ti, y no hemos obedecido a tus mandatos; pero da gloria a tu nombre, y obra con nosotros según tu gran misericordia. – Ps. Dichosos los que caminan sin mancilla, los que andan en la ley del Señor. V. Gloria al Padre.

    Oración-Colecta

    ORATIOLargire, quæsumus, Dómine, fidélibus tuis indulgéntiam placátus et pacem: ut páriter ab ómnibus mundéntur offénsis, et secúra tibi mente desérviant. Per Dóminum. R. Amen Rogámoste, Señor, concedas benigno a tus fieles el perdón y la paz; para que, purificándose de todas las culpas, te sirvan con segura confianza. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

    Conmemoración

    Epístola

    Debemos aprovechar para el bien y la virtud el tiempo breve de nuestra vida, guiados por el Espíritu Santo.

    EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephesios. (5, 15-21) Fratres: Vidéte quómodo caute ambulétis: non quasi insipiéntes, sed ut sapiéntes, rediméntes tempus, quóniam dies mali sunt. Proptérea nolíte fíeri imprudéntes, sed intelligéntes, quæ sit volúntas Dei. Et nolite inebriári vino, in quo est luxúria: sed implémini Spiritu Sancto, loquéntes vobismetípsis in psalmis, et hymnis, et cánticis spirituálibus, cantántes, et psalléntes in córdibus vestris Dómino: grátias agéntes semper pro ómnibus, in nómine Dómini nostri Jesu Christi, Deo et Patri. Subjécti invicem in timóre Christi. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios: – Hermanos: Procurad andar sobre aviso, no como necios, sino como sabios, aprovechando el tiempo, porque los días son malos(1). Por tanto, no seáis imprudentes, sino entended cual sea la voluntad de Dios. Y no os entreguéis con exceso al vino, en el que hay lujuria; sino llenaos del Espíritu Santo, entreteniéndoos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo a Dios Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; sometiéndoos unos a otros por reverencia a Cristo.
    GRADUALE (144, 15-16) Oculi ómnium in te sperant, Dómine: et tu das illis escam in témpore opportúno. V. Aperis tu manum tuam: et imples omne ánimal benedictióne Alleluia, alleluia. Ps. 107, 2. Parátum cor meum, Dens, parátum cor meum: cantábo, et psallam tibi, glória mea.  Alleluia. Gradual – Todos tienen los ojos puestos en Ti, Señor; y Tú les nutres a su debido tiempo. V. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente.
    Aleluya, aleluya – V.  Preparado está mi corazón; cantaré y entonaré salmos a Ti, mi gloria. Aleluya.

    Evangelio

    Jesús premia la fe y confianza de un áulico de la corte del rey Herodes, curándole a distancia a su hijo gravemente enfermo, resultando, como consecuencia inmediata del milagro, la conversión de dicho áulico y de toda su familia.

    USequéntia sancti Evangélii secúndum Joannem ( 4, 46-53)

    In illo témpore: Erat quidam régulus, cujus filius infirmabátur Caphárnaum. Hic cum audísset, quia Jesus adveniret a Judea in Galileam, ábiit ad eum, et rogábat eum ut descénderet, et sanáret filium ejus: incipiébat enim mori. Dixit ergo Jesus ad eum: Nisi signa et prodigia vidéritis, non créditis. Dicit ad eam régulus: Dómine, descénde priúsquam moriátur fílius meus. Dicit ei Jesus: Vade, filius tuus vivit. Crédidit homo sermóni, quem dixit ei Jesus, et ibat. Jam autem eo descendénte, servi occurrérunt ei, et nuntiavérunt dicéntes, quia fílius ejus víveret. Interrogábat ergo horam ab eis, in qua mélius habúerit. Et dizérunt ei: Quia heri hora séptima reliquit eam febris. Cognóvit ergo pater, quia illa hora erat, in qua dixit ei Jesus: Filius tuus vivit: et crédidit ipse, et domus ejus tota

    Credo.

    U Continuación del Santo Evangelio según San Juan En aquel tiempo: Había en Cafarnaúm, un áulico del rey(2), cuyo hijo estaba enfermo. Éste, habiendo oído que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a Él y le rogó descendiese a su casa, y sanase a su hijo porque se estaba muriendo. Mas Jesús le dijo: Si no veis milagros y prodigios, no creéis. El áulico repuso: Ven, Señor, antes que muera mi hijo. Ve, le dijo Jesús, tu hijo vive. Creyó el hombre la palabra de Jesús y se marchó. Y, cuando regresaba, saliéronle al encuentro sus criados, notificándole que se hijo vivía. Preguntóles la hora en que había comenzado a mejorar, y ellos le respondieron: Ayer a la hora séptima cesó la fiebre. Reconoció entonces el padre que era la misma hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él y toda su familia. Credo

    OFFERTORIUM Super flúmina Babylónis illic sédimus, et flévimus: dum recordarémur tui, Sion OfertorioJunto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y lloramos, acordándonos de ti, oh Sión.

    Oración-Secreta

    Cæléstem nobis præbeant hæc mystéria, quæsumus, Dómine, medicínam: et vitia nostri cordis expúrgent. Per Dominum. Rogámoste, Señor, nos sirvan estos misterios de celestial medicina, y purifiquen de vicios nuestro corazón. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

    Conmemoración

    Prefacio de la Santísima Trinidad

    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.

    COMMUNIO Memento verbi tui servo tuo, Dómine, in quo mihi spem dedisti: hæc me consoláta est in humilitáte mea.
    Comunión.Acuérdate, Señor, de la palabra que diste a tu siervo, en la que se funda mi esperanza; ésta me ha consolado en mi abatimiento.

    Oración-Postcomunión

    Para que seamos dignos, oh Señor, de tus sagrados dones, haz que obedezcamos siempre a tus mandamientos. Por Nuestro Señor Jesucristo.

    Ut sacris, Dómine, reddámur digni munéribus: fac nos, quæsumus, tuis semper obedíre mandátis. Per Dóminum.

    Conmemoración

    • (1) Los días de nuestra vida son malos, en el sentido de que están llenos de peligros y de tentaciones; por eso hay que vivir con precaución y aprovechar bien el tiempo. Eso es ser prudentes y sabios. (volver)

    • (2) Del rey Herodes Agripa. (volver)

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

    Las reliquias de San Lucas

    (Padua, Italia)

    San Lucas, Evangelista

    San Lucas, Evangelista

    Lo que la Tradición afirma sobre el tercer evangelista lo corroboran los científicos.

    El 17 de septiembre de 1999 se abrió, en la basílica de Santa Justina, de Padua (Italia), por decisión del obispo, monseñor Mattiazzo, para realizar comprobaciones científicas sobre su autenticidad, la urna con las reliquias atribuidas a san Lucas evangelista La comisión científica, presidida por el anatomopatólogo italiano Vito Terribile Wiel Marin, según los análisis realizados, confirma que el esqueleto contenido en el arca de mármol del crucero izquierdo de la basílica de Santa Justina, de Padua, pertenece a un hombre de hace unos dos mil años, fallecido en edad avanzada. Además, han confirmado que la antiquísima caja de plomo en la que se conserva es la misma en la que fue colocado el cadáver poco después de morir, y no los huesos.

    Pero el hallazgo más interesante es la comprobación del cráneo, que no estaba con el resto del cuerpo, ya que, según documentos históricos fidedignos (se hizo una auténtica acta notarial), fue sacado por Carlos IV y llevado a Praga el 9 de noviembre de 1354, donde se venera actualmente. La reliquia llegó a Padua, a petición de monseñor Mattiazzo, para comprobar si ciertamente pertenecía al mismo cuerpo. Según el doctor Wiel Marin, la coincidencia entre el cráneo y el atlas, la primera vértebra cervical, es total. La articulación cráneo-atlas -afirma- se considera altamente específica, del tipo llave-cerradura. Esto, por tanto, es un argumento decisivo para la autenticidad de estas reliquias respecto a otras, presuntas, del santo.

    Sorprendentes resultados de las investigaciones científicas para comprobar su autenticidad.

    Sorprendentes resultados de las investigaciones científicas para comprobar su autenticidad.

    Según una antigua tradición, contenida en un texto del siglo II conocido como Prólogo antimarcionita, Lucas, el querido médico de san Pablo, murió a los 84 años de edad en Beocia (Grecia), en cuya capital, Tebas, aún se venera un sarcófago de mármol vacío. San Jerónimo confirma que la urna con sus reliquias fue trasladada a Constantinopla durante el siglo IV, bajo el emperador Constantino. El profesor Wiel Marin afirma que se hizo medir el sarcófago tebano, y se comprobó que se ajusta perfectamente a las medidas de la caja de plomo abierta en Padua.

    Lo que los historiadores no han aclarado aún es cuándo llegaron los restos de san Lucas a Padua. Según algunos, fueron traídos tras la caída de Constantinopla, en 1204. Otros, en cambio, aportan documentos que prueban que ya estaban allí en 1177. Probablemente fuesen traídos en el siglo VIII por un sacerdote, llamado Urio, para salvarlos de las luchas iconoclastas. Ése es, al menos, el relato de la Tradición.

    Los restos del santo han sido identificados en numerosas ocasiones, según los testimonios documentales: en 1354, por orden del emperador Carlos IV; en 1463, para saber si el auténtico san Lucas era el de Padua o un homónimo aparecido en Venecia; y en 1562, para ser venerado por los fieles. Sin embargo, según los restos encontrados, debió de ser sometido a otras comprobaciones, ya que en la urna se encontraron numerosas monedas de diversa datación; la más antigua es del año 299, bajo el imperio de Maximiano.

    El motivo por el que se ha abierto el sepulcro y se ha sometido a tan minucioso examen fue la petición del metropolitano Hieronimus, arzobispo ortodoxo de Tebas, para que monseñor Mattiazzo donase una reliquia significativa del santo a su ciudad, la primera en la que fue enterrado, con estas palabras: Creemos que estas celebraciones acercarán a los fieles de las dos diócesis, harán más profunda la fraternidad de los dos obispos, ayudarán en el camino del ecumenismo, cosas, hoy, más que nunca necesarias en las presentes circunstancias.

      Yo os elegí del mundo, para  que vayáis y deis frutos, y  vuestro fruto permanezca. (San Juan, 15, 16)

    Yo os elegí del mundo, para que vayáis y deis frutos, y vuestro fruto permanezca. (San Juan, 15, 16)

    Monseñor Mattiazzo lo explica así: El arzobispo de Tebas no tenía ninguna duda de que las reliquias de Santa Justina pertenecían a san Lucas. Yo formé una comisión histórica para examinar la consistencia de esta antigua tradición. Pero inmediatamente nos dimos cuenta de que era necesario también un examen científico. El prelado escribió al cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, pidiendo prestada la reliquia del cráneo para ulteriores comprobaciones, e informó a la Santa Sede sobre la petición del arzobispo de Tebas y sobre la conveniencia de hacer ese examen científico. La Congregación para las Causas de los Santos, tras consultar a la Secretaría de Estado y al Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, dio su aprobación.

    Monseñor Mattiazzo afirma: Han venido a Padua cristianos ortodoxos orientales, monjes del Monte Athos y el metropolitano de Tebas para venerar a san Lucas, mientras que muchos paduanos ignoraban la tradición de su presencia en Padua. En Padua nos tendríamos que dar cuenta del precioso y extraordinario tesoro que conservamos.

  • San Lucas
  • Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II con ocasión del reconocimiento del cuerpo de san Lucas
  • Tomado de: http://es.catholic.net/turismoreligioso/661/1202/articulo.php?id=6444

    San Lucas Evangelista

    Siglo I

    Gracias Lucas por tu bello evangelio y tu libro de Los Hechos de
    los Apóstoles. Queremos leer muchas veces tan bellos escritos.

    Sed misericordiosos como vuestro Padre Celestial  es misericordioso (San Lucas 6,36).

    Sed misericordiosos como vuestro Padre Celestial es misericordioso (San Lucas 6,36).

    Lucas significa: «luminoso, iluminado» (viene del latín «luce» = luz).

    San Lucas escribió dos libros muy famosos: el tercer Evangelio y Los Hechos de los apóstoles. Es un escritor muy agradable, y el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus dos pequeños libros se leen con verdadero agrado.

    Era médico. San Pablo lo llama «Lucas, el médico muy amado», y probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol.

    Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo «fuimos a… navegamos a…» Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma. Es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Era griego.

    El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: «el que describe la amabilidad de Cristo». Y con razón el Cardenal Mercier cuando un alumno le dijo: «Por favor aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo», le respondió: «El mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo se llama: El Evangelio de San Lucas». Un autor llamó a este escrito: «El libro más encantador del mundo».

    Como era médico era muy comprensivo. Dicen que un teórico de oficina, ve a las gentes mejor de lo que son. Un sociólogo las ve peor de lo que son en realidad. Pero el médico ve a cada uno tal cual es. San Lucas veía a las personas tal cual son (mitad debilidad y mitad buena voluntad) y las amaba y las comprendía.

    En su evangelio demuestra una gran estimación por la mujer. Todas las mujeres que allí aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión.

    Su evangelio es el más fácil de leer, de todos los cuatro. Son 1,200 renglones escritos en excelente estilo literario. Lo han llamado «el evangelio de los pobres», porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa.

    También se ha llamado: «el evangelio de la oración», porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar.

    Otro nombre que le han dado a su escrito es el «evangelio de los pecadores», porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de San Lucas. Es que fue escrito pensando en ellos.

    Su evangelio es el que narra los hechos de la infancia de Jesús, y en él se han inspirado los más famosos pintores para representar en imágenes tan amables escenas.

    Dicen que murió soltero, a la edad de 84 años, después de haber gastado su vida en hacer conocer y amar a Nuestro Señor Jesucristo.

    Tomado de: http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Lucas.htm

    18 de octubre

    SAN LUCAS,*
    Evangelista

    No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo soy el que os ha elegido a vosotros y destinado para que vayáis y produzcáis fruto. (San Juan, 15, 16).

    No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo soy el que os ha elegido a vosotros y destinado para que vayáis y produzcáis fruto. (San Juan, 15, 16).

    San Lucas, oriundo de Antioquía, era a la vez médico, literato y pintor hábil. Juntóse con San Pablo y llegó a ser el compañero de sus trabajos. Después de la muerte del gran Apóstol, fue a anunciar a Jesucristo a la Tebaida, a Libia, a Italia, a las Galias, a Dalmacia, etc. Además del Evangelio, escribió los Hechos de los Apóstoles e hizo el retrato de la Santísima Virgen. Algunos autores refieren que fue ahorcado en un olivo por los paganos de Acaya, a la edad de 84 años.

    MEDITACIÓN
    SOBRE SAN LUCAS

    I. San Lucas fue evangelista, escribió y predicó el Evangelio. Debes tú leer el Evangelio, enseñarlo a los demás y practicarlo tú mismo; es el más hermoso ,de los libros: una sola de sus palabras, atentamente meditada, basta para hacerte santo. No basta creer  y meditar las máximas del Evangelio, hay que reproducirlas en tu conducta. Es necesario edificar al prójimo con tu humildad, tu desprecio del mundo y tu amor por Dios. ¿Cómo practicas tú las enseñanzas de Jesucristo? Todos los días medita estas palabras: ¿De qué le sirve al hombre ganar el universo, si llega a perder su alma?

    II. San Lucas fue compañero de San Pablo y su ayuda en la predicación del Evangelio. ¿Cuál es tu compañía habitual? ¿Te lleva a la virtud? ¡Cuán feliz serías si encontrases un amigo semejante a San Pablo! Como San Lucas, muy pronto llegarías a ser un gran santo. Cuídate sobre todo de las malas compañías; apártate de ellas lo antes posible, y no temas ofender a los perversos rompiendo toda relación con ellos. Más vale ser odiado de los malos que frecuentarlos. (San Isidoro).

    III. San Lucas tuvo la dicha de pintar el primer retrato de María. ¿Quieres tú reproducir una copia fiel de este divino original? Sigue el ejemplo de San Lucas: imita la pureza de María, su humildad, su amor hacia Jesús. He ahí el retrato que Ella quiere, he ahí los colores que Ella quiere que tú emplees para pintar en tu alma su imagen y la de Jesucristo. Dios desea que se imiten sus acciones y no solamente que se las represente mediante la pintura. (San Agustín).

    La imitación de la Santísima Virgen
    Orad por la buena educación de la juventud.

    ORACIÓN

    Haced, os lo suplicamos, Señor, que vuestro evangelista San Lucas, que constantemente llevó en su cuerpo la mortificación de la cruz para gloria de vuestro Nombre, intervenga en nuestro favor junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

    * Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

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    18 de Octubre

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    Santa Margarita María Alacoque, Virgen

    ¡La Santa de Santa María ha muerto!

    Margarita María debía comenzar el 9 de octubre su «soledad» pero la vigilia, una fiebrecilla la obliga a guardar cama. El médico que la ha cuidado siempre opina que esas enfermedades, causadas por el amor, son sin remedio. Le asegura que no será nada, pero ella no se hace ilusiones. Se la oye decir:

    ¡Ay, me abraso!. Pero si fuera del amor divino, ¡qué consolación! Pero nunca he sabido amar perfectamente a m¡ Dios. Pedid a Dios perdón por mí y amadlo mucho con todo vuestro corazón, para reparar todos los momentos en que yo no lo he hecho. ¡Qué dicha la de amar a Dios! ¡Ah!. ¡Qué dicha. Amad, pues, a este Amor, pero amadlo perfectamente.

    El 16 de octubre, obtiene el poder comulgar. Pero como no se la juzga demasiado enferma, se niega que sea en forma de viático. ¡Y, no obstante, es la última comunión de Margarita María y ella lo sabe!

    Al día siguiente, 17 octubre, al fin de jornada, tiene varios desfallecimientos. Mientras se le da el Sacramento de los Enfermos, murmura los nombres de Jesús y de María y rinde el último suspiro después de la cuarta unción. Eran casi las 20 horas. Tenía un poco más de 43 años, y 18 de profesión religiosa.

    Desde el día siguiente, la noticia de su muerte se extiende en la ciudad: «La Santa de Santa María ha muerto«… La voz popular precedía al juicio de la Iglesia.

    Margarita María fue declarada bienaventurada en 1864, santa en 1920.

    P. Gérard DUFOUR, S.J.

    Santa_Margarita_Maria_de_Alacoque__incorruptaSu cuerpo se conserva incorrupto.

    S.S. Juan Pablo II frente a la urna que contiene el cuerpo incorrupto de Santa Margarita María Alacoque

    S.S. Juan Pablo II frente a la urna que contiene el cuerpo incorrupto de Santa Margarita María Alacoque

    Tomado de: http://www.templotibidabo.org/sta_margarita/Dufour.htm

    La vidente del Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo

    Santa Margarita María de Alacoque

    Santa Margarita María de Alacoque

    Primera revelación

    El 27 de diciembre de 1673, día de San Juan el Apóstol, Margarita María, que tenía solo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla. Era el momento de la primera gran revelación del Señor. Ella lo cuenta así:

    «Estando yo delante del Santísimo Sacramento me encontré toda penetrada por Su divina presencia. El Señor me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado.

    El me dijo:

    «Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en el las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo  los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía.»

    «Luego,» continúa Margarita, «me pidió el corazón, el cual yo le suplicaba tomara y lo cual hizo, poniéndome entonces en el suyo adorable, desde el cual me lo hizo ver como un pequeño átomo que se consumía en el horno encendido del suyo, de donde lo sacó como llama encendida en forma de corazón, poniéndolo a continuación en el lugar de donde lo había tomado, diciéndome al propio tiempo: «He ahí, mi bien amada, una preciosa prenda de mi amor, que encierra en tu costado una chispa de sus mas vivas llamas, para que te sirva de corazón y te consumas hasta el último instante y cuyo ardor no se extinguirá ni enfriará. De tal forma te marcaré con la Sangre de mi Cruz, que te reportará más humillaciones que consuelos. Y como prueba de que la gracia que te acabo de conceder no es nada imaginario, aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor y, si hasta el presente solo has tomado el nombre de esclava mía, ahora te doy el de discípula muy amada de mi Sagrado Corazón.»

    Después de este favor tan grande, Margarita quedó por muchos días como abrasada toda y embriagada y tan fuera de si que podía hablar y comer solamente haciéndose una gran violencia. Ni siquiera podía compartir lo sucedido con su superiora lo cual tenia gran deseo de hacer. Tampoco podía dormir, pues la llaga, cuyo dolor le era tan grato, engendraba en ella tan vivos ardores, que la consumía y la abrasaba toda.

    A partir de la primera revelación, Margarita sufriría todos los primeros viernes de mes una reproducción de la misteriosa llaga del costado, cosa que le sucedería hasta su muerte. Estos eran los momentos particularmente elegidos por el Señor para manifestarle lo que quería de ella y para descubrirle los secretos de su amable Corazón.

    Entre estas visitas le decía el Señor, «Busco una víctima para mi Corazón, que quiera sacrificarse como hostia de inmolación en el cumplimiento de mis designios.» En su gran humildad, Margarita le presentó varias almas que, según ella corresponderían más fielmente. Pero el Señor le respondió que era ella a quien había escogido. Esto no era sino ocasión de confusión para Margarita pues su temor era que llegasen a atribuir a ella las gracias que del Señor recibía.

    Segunda revelación

    Unos dos o tres meses después de la primera aparición, se produjo la segunda gran revelación. Escribe Margarita:

    «El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, mas brillante que el sol, y  transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas y significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en la parte superior…

    …la cual significaba que, desde los primeros instantes de su Encarnación, es decir, desde que se formó el Sagrado Corazón, quedó plantado en el la cruz, quedando lleno, desde el primer momento, de todas las amarguras que debían producirle las humillaciones, la pobreza, el dolor, y el menosprecio que su Sagrada Humanidad iba a sufrir durante todo el curso de su vida y en Su Santa Pasión.»

    «Me hizo ver, « continúa Margarita, «que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación, y de salvación que contiene, a fin de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios, cuya fuente es, al que se ha de honrar bajo la figura de su Corazón de carne, cuya imagen quería ver expuesta y llevada por mi sobre el corazón, para grabar en el, su amor y llenarlo de los dones de que está repleto, y para destruir en él todos los movimientos desordenados. Que esparciría sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honores, y que tal bendición sería como un último esfuerzo de su amor, deseoso de favorecer a los hombres en estos últimos siglos de la Redención amorosa, a fin de apartarlos del imperio de Satanás, al que pretende arruinar, para ponernos en la dulce libertad del imperio de su amor, que quiere restablecer en el corazón de todos los que se decidan a abrazar esta devoción.»

    En esta segunda gran revelación, Nuestro Señor empezó a descubrir sus intenciones y formular sus promesas. La imagen del Sagrado Corazón de Cristo es el símbolo de su ardiente amor hacia nosotros, el cual había entregado sin condiciones,  y el Señor quería que esta imagen se expusiese en las casas o llevarse sobre el pecho en forma de Medalla, ofreciendo así promesas de gracias y bendiciones a quienes lo veneraban. Pero por el momento Margarita no podía decir nada de lo que había visto pues no había llegado la hora. Estas revelaciones tendrían que pasar primero por muchos exámenes y sufrir mucha oposición. Y aún había mucho más que Jesús quiera revelar.

    Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

    Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

    Tercera revelación

    En lo que probablemente era el primer viernes de junio de 1674, fiesta de Corpus Christi, tuvo Margarita la tercera gran revelación.

    Una vez entre otras, escribe Sta. Margarita, «que se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme retirada en mi interior por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, Jesucristo mi Amado se presentó delante de mi todo resplandeciente de Gloria, con sus cinco llagas brillantes, como cinco soles y despidiendo de su sagrada humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón.«

    Entonces Jesús le explicó las maravillas de su puro amor y hasta que exceso había llegado su amor para con los hombres de quienes no recibía sino ingratitudes. Esta aparición es mas brillante que las demás. Amante apasionado, se queja del desamor de los suyos y así divino mendigo, nos tiende la mano el Señor para solicitar nuestro amor.

    Le dirige las siguientes peticiones:

    º Comulgarás tantas veces cuanto la obediencia quiera permitírmelo

    º Jueves a viernes haré que participes de aquella mortal tristeza que Yo quise sentir en el huerto de los olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía mas difícil de sufrir que la muerte.

    º Por acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis congojas, te levantaré de once a doce de la noche para postrarte durante una hora conmigo; el rostro en el suelo, tanto para calmar la cólera divina, pidiendo misericordia para los pecadores, como para suavizar, en cierto modo, la amargura que sentí al ser abandonado por mis apóstoles, obligándome a echarles en cara el no haber podido velar una hora conmigo…

    «Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, se presentó Jesucristo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas que se presentaban como otro tanto soles, saliendo llamaradas de todas partes de Su Sagrada Humanidad, pero sobre todo de su adorable pecho que, parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas. Entonces fue cuando me descubrió las inexplicables maravillas de su puro amor con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento.

    «Eso ,» le dice Jesús a Margarita, «fue lo que más me dolió de todo cuanto sufrí en mi Pasión, mientras que si me correspondiesen con algo de amor, tendría por poco todo lo que hice y, de poder ser, aún habría querido hacer más. Mas sólo frialdades y desaires tienen para todo mi afán en procurarles el bien. Al menos dame tú el gusto de suplir su  ingratitud de todo cuanto te sea dado conforme a tus posibilidades.»

    Ante estas palabras, Margarita solo podía expresarle al Señor su impotencia, Él le replicó: «Toma, ahí tienes con qué suplir cuanto te falte.» Y del Corazón abierto de Jesús, salió una llamarada tan ardiente que pensó que la iba a consumir, pues quedó muy penetrada y no podía ella aguantarlo, por lo que le pidió que tuviese compasión de su debilidad. El le respondió:

    «Yo seré tu fortaleza, nada temas, solo has de estar atenta a mi voz y a lo que exija de ti con el fin de prepararte para la realización de mis designios.»

    Entonces el Señor le describió a Margarita exáctamente de que forma se iba a realizar la práctica de la devoción a Su Corazón, junto con su propósito, que era la reparación. Finalmente, Jesús mismo le avisa sobre las tentaciones que el demonio levantará para hacerla caer.

    «Primeramente me recibirás en el Santísimo Sacramento tanto como la obediencia tenga a bien permitírtelo; algunas mortificaciones y humillaciones por ello habrán de producirse y que recibirás como de mi amor. Comulgarás, además, todos los primeros viernes de mes, y en la noche del jueves al viernes, te haré participe de la mortal tristeza que quise sentir en el huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las once y las doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentía por el abandono de mis apóstoles, lo cual me llevó a reprocharles que no habían podido velar una hora conmigo. Durante esa hora harás lo que te diga. Pero, oye hija mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes.»

    Cuarta revelación

    Fue bajo esta nueva aceptación que se dio la cuarta y ultima revelación que se puede considerar como la más importante. El Señor quería establecer en la Iglesia una fiesta litúrgica en honor del Sagrado Corazón de Jesús.

    Sucedió esta revelación en el curso de la octava del Corpus Christi del año 1675, o sea entre el 13 y el 20 de junio. Cuenta Margarita:

    Estando ante el Santísimo Sacramento un día de su octava, y queriendo tributarle amor por Su tan gran amor, me dijo el Señor:

    «No puedes tributarme ninguno mayor que haciendo lo que tantas veces te he pedido ya.»Entonces el Señor le descubrió su Corazón y le dijo «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombre y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor. Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado. Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares. También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute.»

    El Padre Colombiere le ordenó a Margarita a que cumpliese plenamente la voluntad del Señor. Y que también escribiese todo cuanto le había revelado. Margarita obedeció a todo lo que se le pidió pues su mas grande deseo era que se llegase a cumplir el designio del Señor.

    Pasarían mas de diez años antes que se llegase a instituir la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en el monasterio de la Visitación. Serian diez años muy duros para Margarita. La Madre Superiora, que por fin llego a creer en ella, fue trasladada a otro monasterio. Pero antes de irse ordena a Margarita a que relatara ante toda la comunidad todo cuanto el Señor le había revelado. Ella accedió solo en nombre de la santa obediencia y les comunicó a todas lo que el Señor le había revelado incluyendo los castigos que El haría caer sobre la comunidad y sobre ellas. Y cuando todos enfurecidos empezaron a hablarle duramente, Margarita se mantuvo callada, aguantando en humildad todo cuanto le decían. Al siguiente día, la mayoría de las monjas sintiéndose culpables de lo que habían hecho, acudían a la confesión. Margarita entonces oyó que el Señor le decía que ese día por fin llegaba la paz de nuevo al monasterio y que por su gran sufrimiento, Su Divina Justicia había sido aplacada.

    En contra de su voluntad, Margarita fue asignada como maestra de novicias y asistente a la superiora. Esto llegó a ser parte del plan del Señor para que por fin se empezara a abrazar la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo Margarita nunca llegó a ver durante su vida en la tierra el pleno reconocimiento de esta devoción.

    En la tarde del 17 de octubre del 1690, habiendo Margarita previamente indicado esta fecha como el día de su muerte, encomendó su alma a su Señor, quien ella había amado con todo su corazón. Muere entre 7 y 8PM. Tenía 43 años de edad y 18 años de profesión religiosa.

    Pasaron solamente tres años después de su muerte cuando el Papa Inocencio XIII empezó un movimiento que abriría las puertas a esta devoción. Proclamó una bula papal dando indulgencias a todos los monasterios Visitantinos, que resultó en la institución de la fiesta del Sagrado Corazón en la mayoría de los conventos. En 1765, el Papa Clemente XIII introdujo la fiesta en Roma, y en 1856 el Papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia. Finalmente, en 1920, Margarita fue elevada a los altares por el Papa Benedicto XV.

    Si deseas leer más sobre Santa Margarita María Alacoque, da clic en el siguiente enlace:

    Tomado de: http://www.corazones.org/santos/margarita_maria_alacoque.htm

    17 de octubre

    SANTA MARGARITA MARÍA,
    Virgen

    Vosotros lloraréis y gemiréis, y el mundo se regocijará; os contristaréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. (San Juan, 16, 20).

    Vosotros lloraréis y gemiréis, y el mundo se regocijará; os contristaréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. (San Juan, 16, 20).

    Santa Margarita María Alacoque, rehusando un ofrecimiento de matrimonio, entró a la edad de 24 años, en el convento de las Visitandinas de Paray- le-Monial, donde dio los más hermosos ejemplos de paciencia y humildad. Recibió, el 27 de diciembre de 1673, la primera de sus grandes visiones del Sagrado Coraz6n, que terminaron en 1675. Su vida, en adelante, estuvo consagrada al establecimiento de esta devoción y, en particular, al de la fiesta del Sagrado Corazón. Murió en 1690.

    MEDITACIÓN
    SOBRE LA PASIÓN DE JESUCRISTO

    I. Contempla a Jesús clavado en la cruz, mira cuánto sufre en todo su cuerpo. Su sagrada cabeza está coronada de espinas, su rostro magullado, sus manos y sus pies taladrados; todo su cuerpo, en fin, está cubierto de llagas y es presa de los dolores más crueles. ¡He ahí el estado en que se encuentra Jesús, mi Cabeza, mi Rey y mi modelo! Es menester que me asemeje a Él, en esto consiste mi perfección y mi dicha. ¡Ay! vivo en medio de placeres mientras Jesús es colmado de oprobios y sufrimientos. No conviene que los miembros sean afeminados cuando la cabeza está coronada de espinas. (San Bernardo).

    II. El Coraz6n de Jesús estaba sumergido en amargura y dolores tanto como su cuerpo. Él preveía que sus sufrimientos serían inútiles para la mayor parte de los hombres. Tenía piedad del enceguecimiento de los judíos. Estaba afligido más de lo que se puede imaginar, por la tristeza, los suspiros y las lágrimas de su Madre, al pie de la cruz con el discípulo amado. ¡Oh espectáculo doloroso! ¿Puedo yo contemplar a Jesús y a María en este estado sin derramar lágrimas, sin compadecer los dolores del Hijo y la aflicción de la Madre?

    III. Para librarme del infierno, Jesús soportó esta muerte tan ignominiosa y tan cruel. Estaba yo perdido sin remedio si no hubiera muerto Él por mí. ¡Nada había hecho para merecer este favor; y aun ahora ni siquiera pienso en él! No sólo no doy mi sangre por este Dios que murió por mí, sino que le rehúso una lágrima, un suspiro; ¡añado nuevos pecados a mis faltas antiguas! Reconoce cuán grave es la herida del pecado, puesto que fueron menester, para curarlo, las heridas de Jesucristo. (San Bernardo).

    Meditación sobre la pasión
    Orad por la conversión de los cismáticos.

    ORACIÓN

    Señor Jesucristo, que habéis revelado de admirable modo a la bienaventurada Virgen Margarita las inagotables riquezas de vuestro Corazón, concedednos por sus méritos que como ella os amemos en todas las cosas y por sobre todo, y que siempre tengamos nuestra morada en vuestro corazón. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com


    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    17 de Octubre

    San Gerardo Mayela

    Insignis parturientium protector

    Insignis parturientium protector

    San Gerardo Mayela es uno de los más extraordinarios taumaturgos del siglo XVIII. Nació el 6 de abril de 1726 en la pequeña ciudad de Muro Lucano, provincia de Potenza, en el reino de Nápoles. Su vida fue muy breve: vivió exactamente veintinueve años, seis meses y siete días, según su primer biógrafo, el padre Tannoia, que descontaría los días incompletos del nacimiento y de la muerte. Pero en tan poco tiempo este buen obrero de Dios levantó un grandioso edificio de santidad.

    Su padre, Domingo Mayela, tenía una humilde sastrería de barrio que sacaba la casa adelante; la madre, Benita Galella, ayudaba trabajando en el campo las horas que le dejaban libre las faenas domésticas.

    Gerardo fue a la escuela desde los siete años hasta los doce; por su aplicación y buen ejemplo era el preferido del maestro: la doctrina cristiana se la sabía perfectamente, casi antes de comenzar a ir a la escuela.

    Cuando tenía doce años perdió a su padre; Benita se quedaba viuda con Gerardo y tres hijas. Había que trabajar para ayudar a la madre; por eso le sacó ésta de la escuela y le puso de aprendiz de sastre con el maestro Martín Pannuto, con vistas a que pudiera establecerse por sí mismo en la que fue sastrería de su padre.

    Pannuto era bueno, pero tenía un oficial que era una cosa mala; mal encarado, brutote y de mala entraña. En cuanto se percató que el chiquillo era bueno, manso y que olía a beato se le revolvió la bilis: con cualquier motivo le injuriaba, le abofeteaba y hasta le golpeaba con la vara de medir. Con razón se lee en una lápida de mármol puesta encima de lo que fue sastrería de Pannuto: «Aquí estuvo el taller de Pannuto, del cual hizo Gerardo escuela de virtudes».

    Debió de estar hasta los quince años de aprendiz de Pannuto. A esa edad los milagros y las virtudes habían dado al muchacho fama de algo extraordinario: unos decían que era un santo; otros que era un loco. Como en tiempo de Cristo y… como siempre.

    El primer milagro conocido es el que tuvo lugar varias veces en la pequeña iglesia de Capodigiano, dedicada a la Virgen de las Gracias.

    No tendría Gerardo más de seis años: iba solito a rezar en aquélla iglesita de las afueras; el Niño Jesús se bajaba de los brazos de su Madre y jugaba al escondite con el hijo de Benita: ¡cosas de niños! Luego, al despedirse, le daba un pan blanquísimo que puso en la pista a la madre y las hermanas para comprobar el hecho. Ahora la iglesia de Capodigiano es parroquia; la Virgen no es artística, pero tiene una gracia campesina propia del ambiente rural en que vive…

    La afición de Gerardo a la oración, al ayuno, a la soledad y a los dolores de la pasión despertaron en él desde niño y cada día iban en aumento. La madre se desesperaba al ver que casi no comía y lo poco que tomaba lo mezclaba con hierbas amargas.

    A los siete años, sin encomendarse a nadie más que a su amor a Jesús Sacramentado, se acercó a comulgar, pero el cura le puso mala cara y pasó de largo. Gerardo se quejó a Jesús y por la noche le dio la primera comunión nada menos que el arcángel San Miguel. La primera comunión oficial no la pudo hacer hasta los doce años, según costumbre de la época.

    Cuando estuvo de aprendiz con Pannuto, el tiempo que no podía dar a la oración por el día lo daba por la noche. Era tío suyo el llavero de la catedral y se lo ganó para que le dejara las llaves, y se pasaba las noches enteras algunas veces. Allá oraba, se disciplinaba, cantaba y dormía; y hasta luchaba con los demonios que le querían asustar. Desde el sagrario le dijo Jesús: ¡Loquillo, loquillo!» Gerardo le respondió: ‘ Más loco eres Tú, que estás ahí encerrado por mi amor’.

    Tuvo la santa obsesión de reproducir en su cuerpo los tormentos de la pasión: tomaba disciplinas de sangre, hacía que otros le azotaran y que le arrastraran los mozalbetes por las calles empedradas de Muro. Lo más difícil era que le crucificaran: pero también lo logró con motivo de representarse en la catedral el Viernes Santo cuadros vivos de la Pasión: a los verdugos les rogó que le ataran fuerte para que resultara más al natural.

    Su ilusión era hacerse religioso; pero le rechazaban por su aspecto enfermizo, hasta los capuchinos, donde tenía cierta esperanza por ser provincial un hermano de su madre, fray Buenaventura de Muro.

    A falta de convento aprovechó la oportunidad para ponerse a servir al obispo de Lacedonia, monseñor Albini, que era muy bueno, pero tenía un genio que no había quien resistiera en palacio más de dos meses. Gerardo, encantado, con tal de huir del mundo y tener una capilla con su Amigo encarcelado, como llamaba a Jesús Sacramentado. Y estuvo unos tres años, hasta la muerte de su señor. Fue célebre el milagro que hizo cuando, al ir a sacar agua del pozo público, se le cayó la llave de palacio dentro del pozo. Para que no se enfadara monseñor descolgó a un Niño Jesús con la cuerda del pozo y el Niño le hizo limpio el mandado, subiendo del pozo con la llave en la mano: todavía se llama aquel pozo el Pozo de Gerardito.

    Se puso otra vez a trabajar en varias partes y por fin pudo abrir la sastrería; pero los impuestos se la echaron abajo cuando la Real Cámara, con nuestro Carlos III, impuso un régimen implacable de tributación.

    El año 1749 se le presentó ocasión de forcejear de nuevo por entrar en un convento: fue la misión de Muro predicada por 15 misioneros de los recientemente fundados por San Alfonso María de Ligorio, dirigidos por el venerable padre Cafaro. Gerardo se pegó a los misioneros con idea de ganárselos para que le admitieran; el padre Cafaro, austero y de voluntad férrea, le dió una rociada de negativas tajante. Avisada por él la madre encerró a Gerardo el día de la marcha de los misioneros para que no se fuera con ellos; pero saltó por la ventana y los alcazó y logró su intento. Para quitárselo de encima lo mandó al convento de Deliceto el padre Cafaro, convencido de que no duraría una semana.

    Pero se engañó. Creían que, como estaba siempre en oración o en éxtasis, no valdría para trabajar; pero trabajaba por cuatro. Lo cual no le impedía escalar las alturas de la contemplación y de todas las experiencias místicas.

    Su obsesión de copiar la pasión de Cristo se hizo más impresionante: eran espantosas las disciplinas de sangre y la crucifixión, ayudado por los criados del convento, a los que convencía para que hicieran de verdugos diciéndoles que no le dolía, sino que sentía mucho gusto.

    El teatro de estas escenas solía ser una gruta, o mejor una chabola, que todavía se conserva, aunque casi inaccesible, razón por la cual no puedo describirla en el interior, y que ya en el siglo xv sirvió para los mismos menesteres al Beato Félix Corsano.

    A pesar de su altísima oración desempeñaba a la perfección todos los oficios, aunque la sastrería fue siempre su oficina propia. Sobre todo fue el recadista ideal que recorrió los pueblos sembrándolos de milagros, de ejemplos de santidad y de celo de apóstol.

    Por amor a la obediencia adivinaba las órdenes o los deseos de sus superiores; la llevaba tan a la letra que había que andar con cuidado; un día en que un superior le dijo la expresión: «Ande y métase en un horno», se metió en el horno del pan y se hubiera achicharrado allí si no le levantan la obediencia.

    Simple lego como era se lo disputaban los párrocos, los conventos y los obispos para que fuera a arreglarles los asuntos de las almas. A veces iba con los misioneros ligorianos y confesaban éstos que hacía él con sus oraciones y con sus palabras y sus virtudes a veces con sus milagros  más que todos los misioneros juntos. En los ejercicios que se predicaban en las residencias, Gerardo era un elemento decisivo; descubría con frecuencia las conciencias y no había pecador que se le resistiera. Fue una especialidad suya el enfervorizar los conventos de monjas, a veces bastante relajados, y ganar a muchas doncellas para esposas del Señor. Hay quien ha llamado a esta actividad de su celo su segunda vocación. En una ocasión llevó él mismo de una vez siete doncellas al convento. Con ocasión de sus salidas, para recados, para la postulación o para las misiones, a todas las jóvenes que podía las encaminaba a los conventos como medio para llevarlas a la perfección.

    En mayo de 1754 fue víctima de una calumnia por parte de una joven; San Alfonso le llamó y, pareciéndole que la acusación presentaba indicios de verdadera, le impuso severos castigos; el más doloroso, privarle de la comunión. Hasta entonces había estado en residencia en Deliceto; con este vendaval de la calumnia fue de casa en casa sometido a encierro y vigilancia. Cuando, al mes y medio aproximadamente, apareció la verdad por retractación de los autores de la calumnia, le volvió a llamar San Alfonso y le preguntó con emoción: «¿Pero por qué no defendió su inocencia?» Gerardo replicó con dulzura: «Es que la regla prohíbe excusarse cuando reprende el superior». Aquélla respuesta conmovió al santo fundador hasta las lágrimas y, entonces, más que por la fama de los milagros, comprendió que tenía un hermanito entre los suyos que era un santo de cuerpo entero.

    Del paso por las casas en esta época dejó recuerdo indeleble por sus virtudes y por sus continuos éxtasis y milagros; fue célebre el que hizo en Nápoles metiéndose en el mar con capotto y todo, para traer hasta el puerto una barca de la mano, como a una criatura, cuando ya la daban por perdida en un galernazo imponente.

    Su última residencia fue Materdómini, levantada en un alto sobre el pueblo de Caposele. Inmortalizó la portería con su caridad, que le valió el título de padre de los pobres, que le daban en toda la comarca. Entraba a saco por la despensa, la panadería y la cocina del convento; y cuando los encargados se iban a quejar al superior se encontraban con que había más abundancia que antes. Parecía que jugaba con Dios y su providencia a los milagros; así que el superior, padre Caione, le dejó seguir los vuelos de su caridad. Delante de los pobres se extasió mientras un ciego tocaba la flauta y cantaba una letrilla piadosa. Todavía hoy se conmemora el milagro en la comida a los pobres en Materdómini, servida con frecuencia por algún prelado.

    Murió víctima de la obediencia, saliendo a la postulación en pleno verano y con fiebre hética. Tuvo en un pueblo una hemoptisis y volvió a Materdómini deshecho; para morir. Esto era en la segunda mitad de agosto de 1755: el 16 de octubre entregó su alma a Dios. Su enfermedad fue una serie de prodigios; dieron entonces su más vivo resplandor sus grandes amores: la Pasión, la Eucaristía, la Santísima Virgen.

    Después de su muerte siguió prodigando los milagros. Su sepulcro es un imán de peregrinaciones. La del año 1955, segundo centenario de su muerte, doy fe de que fue… una locura. Aun cuando la abundancia de milagros hacía esperar su pronta canonización, por circunstancias adversas no llegó hasta el año 1904.

    Aunque sin tener una aprobación oficial, se le llama patrono de las madres; ya las primeras imágenes, luego de morir, llevaban la inscripción: Insignis parturientium protector (Insigne protector en el trance de la maternidad).

    Para terminar debo declarar que esta semblanza de San Gerardo está sacada de mi Vida de San Gerardo Mayela, documentada y crítica, publicada con motivo de los jubileos gerardinos de 1954 y 1955. Allí puede ver el lector la abundante bibliografía y los archivos consultados en Roma y Nápoles. Por no pasar los límites de esta semblanza, no traslado la nota bibliográfica y el detalle de los archivos consultados, además del abundante de su canonización, archivado en el Archivo de la Postulación de la Congregacion del Santísimo Redentor, en la Casa Generalicia de Roma. Pero por ahí puede deducir el lector que todo está basado en documentación auténtica y abundante, y que esta semblanza no es una Florecilla franciscana, aunque la figura del Santo es una tentación para pergeñarla.

    Pero ya sabemos que los tiempos hipercriticos en que vivimos no están para ninguna clase de florecillas ni franciscanas ni ligorianas…

    DIONISIO DE FELIPE, C. SS. R.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com



    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    16 de Octubre

    Santa Teresa de Jesús

    Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582)

    Virgen y Doctora de la Iglesia (1515-1582)

    Reformadora del Carmelo, Madre de las Carmelitas Descalzas y de los Carmelitas Descalzos; «mater spiritualium» (título debajo de su estatua en la basílica vaticana); patrona de los escritores católicos y Doctora de la Iglesia (1970): La primera mujer, que junto a Santa Catalina de Siena recibe este título.

    En aquella época del 1500 las comunidades religiosas habían decaído de su antiguo fervor. Las comunidades eran demasiado numerosas lo cual ayudaba mucho a la relajación. Por ejemplo el convento de las carmelitas de Ávila tenía 140 religiosas. Santa Teresa exclamaba: «La experiencia me ha demostrado lo que es una casa llena de mujeres. Dios me libre de semejante calamidad».

    Un día una sobrina de la santa le dijo: «Lo mejor sería fundar una comunidad en que cada casa tuviera pocas hermanas». Santa Teresa consideró esta idea como venida del cielo y se propuso fundar un nuevo convento, con pocas hermanas pero bien fervorosas. Ella llevaba ya 25 años en el convento. Una viuda rica le ofreció una pequeña casa para ello. San Pedro de Alcántara, San Luis Beltrán y el obispo de la ciudad apoyaron la idea. El Provincial de los Carmelitas concedió el permiso.

    Sin embargo la noticia produjo el más terrible descontento general y el superior tuvo que retirar el permiso concedido. Pero Teresa no era mujer débil como para dejarse derrotar fácilmente. Se consiguió amigos en el palacio del emperador y obtuvo una entrevista con Felipe II y este quedó encantado de la personalidad de la santa y de las ideas tan luminosas que ella tenía y ordenó que no la persiguieran más. Y así fue llenando España de sus nuevos conventos de «Carmelitas Descalzas», poquitas y muy pobres en cada casa, pero fervorosas y dedicadas a conseguir la santidad propia y la de los demás.

    Se ganó para su causa a San Juan de la Cruz, y con él fundó los Carmelitas descalzos. Las carmelitas descalzas son ahora 14,000 en 835 conventos en el mundo. Y los carmelitas descalzos son 3,800 en 490 conventos.

    San Juan de la Cruz

    San Juan de la Cruz

    Por orden expresa de sus superiores Santa Teresa escribió unas obras que se han hecho famosas. Su autobiografía titulada «El libro de la vida»; «El libro de las Moradas» o Castillo interior; texto importantísimo para poder llegar a la vida mística. Y «Las fundaciones: o historia de cómo fue creciendo su comunidad. Estas obras las escribió en medio de mareos y dolores de cabeza. Va narrando con claridad impresionante sus experiencias espirituales. Tenía pocos libros para consultar y no había hecho estudios especiales. Sin embrago sus escritos son considerados como textos clásicos en la literatura española y se han vuelto famosos en todo el mundo.

    †

    Extracto tomado de: http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Teresa_de_Jesus.htm

    Santa Teresa de Ávila

    "En la cruz está la gloria, Y el honor, Y en el padecer dolor, Vida y consuelo, Y el camino más seguro para el cielo."

    "En la cruz está la gloria, Y el honor, Y en el padecer dolor, Vida y consuelo, Y el camino más seguro para el cielo."

    Oración a Santa Teresa de Jesús
    – de San Alfonso de Ligorio

    Oh, Santa Teresa, Virgen seráfica, querida esposa de Tu Señor Crucificado, tú, quien en la tierra ardió con un amor tan intenso
    hacia tu Dios y mi Dios, y ahora iluminas como una llama resplandeciente en el paraíso, obtén para mi también,
    te lo ruego, un destello de ese mismo fuego ardiente
    y santo que me ayude a olvidar el mundo, las cosas creadas,
    aún yo mismo, porque tu ardiente deseo era verle adorado
    por todos los hombres.

    Concédeme que todos mis pensamientos, deseos y afectos
    sean dirigidos siempre a hacer la voluntad de Dios,
    la Bondad suprema, aun estando en gozo o en dolor,
    porque Él es digno de ser amado y obedecido por siempre.

    Obtén para mí esta gracia, tú que eres tan poderosa con Dios,
    que yo me llene de fuego, como tú, con el santo amor de Dios.

    Amén.

    Santa Teresa de Jesús, Virgen

    Vuestra soy, para Vos nací ¿Qué mandáis hacer de mí? (Santa Teresa)

    Vuestra soy, para Vos nací ¿Qué mandáis hacer de mí? (Santa Teresa)

    La gran virgen española, nacida en Ávila, ardió desde muy niña en deseos de ser mártir, y ya se iba a tierra de moros con su hermanito Rodrigo, cuando fueron detenidos en el camino por un tío suyo, que los redujo a la casa paterna.  A los dieciocho años de edad, ingresó en el convento de Santa María del Monte Carmelo, y en él se consagró a su único celestial esposo Cristo.

    Su corazón ardía en llamas de divinal amor, así que pudo escribir «¡Cómo el alma siente más verdaderamente el cautiverio que traemos con los cuerpos y la miseria de la vida! Anda como venida en tierra ajena, y lo que más la fatiga es no hallar muchos que se quejan y pidan esto, sino lo más ordinario es desear vivir»(Vida, c.21).

    Por consejo del mismo Jesús, emitió el voto, tan arduo como desusado, de hacer siempre lo que entendiese ser más perfecto, así que alcanzó un grado tan alto de oración y de vida mística que con razón se la llama la Mística Doctora.  De esa contemplación e íntima y continua unión y trato con Dios sacó tan grandes luces acerca de las cosas divinas que todavía deslumbran a cuantos leen sus muchas obras, que por providencial mandato de sus directores nos dejó escritas1.  Todas ellas son fiel trasunto y como el retrato de su alma seráfica.

    Por todas las prendas de naturaleza y de gracia en ella reunidas ha ejercido siempre tan singular hechizo las santa castellana que fué de Dios tan singularmente dotada.

    Murió Santa Teresa de Jesús en su convento de Alba de Tormes (Salamanca), en 1582 después de reformar la Orden Carmelitana y de fundar treinta y dos conventos de monjas.  Y allí descansa incorrupto su cuerpo en preciosa urna2.

    ¡Oh bendita virgen avilesa! tu mismo nombre está pregonando lo que fuiste: la custodia fiel de Jesús, tu Dios, a quien con tanta generosidad serviste.  Acuérdate de que tienes aún en la tierra muchos que visten tu mismo hábito blanco y pardo y que te llaman su Santa Madre.  Mira por tantas hijas y tantos hijos como se esfuerzan por seguir tus consejos y preceptos en la soledad del claustro.  Mira por esta tu cara patria española, de que eres una de sus más genuinas representantes.  Mira especialmente por las almas espirituales que se afanan por seguir tus huellas, y hasta por las ovejuelas descarriadas, que a ti tanta compasión te daban.  Mira por toda la Iglesia y por España.

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    1.Los principales escritos de la Santa abulens son el Camino de perfección, las Moradas, su Vida y sus Fundaciones.

    2.Santa Teresa murió precisamente en la noche memorable de 4 de Octubre de 1582, en que el papa  Gregorio XIII suprimió 10 días de calendario quedando el mes atrasado de otros tantos.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1752 y 1753.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    15 de Octubre

    San Calixto, Papa y Martir

    14 de Octubre

    Oh Dios, que sabes desfallecemos por causa de nuestra flaqueza: afiánzanos misericordiosamente en tu amor por los ejemplos de tus Santos. Por nuestro Señor Jesucristo.

    Oh Dios, que sabes desfallecemos por causa de nuestra flaqueza: afiánzanos misericordiosamente en tu amor por los ejemplos de tus Santos. Por nuestro Señor Jesucristo.

    Calixto, romano de nacimiento, sucedió a San Ceferino en la Silla de San Pedro.  Este Papa estableció las Cuatro Témporas y murió mártir en 222 precipitado en pozo.  Es uno de los Papas más célebres del siglo III.  De origen esclavo, consiguió su libertad concedida por su Señor en premio a sus trabajos.  El Papa San Ceferino viendo sus prendas sobresalientes, le ordenó de diácono y le puso al frente del patrimonio de la Iglesia.  A él se debe también la célebre catacumba romana llamada de San Calixto, en donde fueron inhumados los primeros papas.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1751.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    14 de Octubre

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    13 de Octubre

  • San Eduardo, Rey y Confesor
  • San Teófilo, Obispo de Antioquía
  • San Geraldo de Aurillac
  • Santos Fausto, Genaro y Marcial, Mártires
  • San Colman, Mártir
  • Beata Magdalena Panattieri, Virgen
  • El número de visitas

    Ha alcanzado la cantidad de

    13,000

    ¡Deo Gratias!

    «La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas»

    DÍA DE LA RAZA

    *

    *

    Autor: Oscar Méndez Cervantes

    El pensamiento moderno conviene en que, hoy día, el concepto de raza asume, antes que un contenido biológico, un sentido predominante psicológico. En efecto, ha sido, en el decurso del tiempo, tan intenso y entremezclado el mestizaje de los primitivos grupos étnicos, que ya no es dable el referirse –en términos de estricta herencia biológica- a las razas puras. A la fecha, en toda sangre hay siempre gotas –o torrente- de otra u otras sangres. Y sin embargo, la diferenciación de los grupos humanos sigue siendo una evidencia; pero ella se finca, con mayor intensidad cada día que transcurre, más en la diversidad de los espíritus que en la de los cuerpos.

    Esta visión psicológica de la raza tiene, quizá, su más clara comprobación en la que este día, Doce de Octubre, prende en el calendario la rosa –medioeval símbolo de amor y de fe- de un fasto jubiloso y central. Nuestra raza es una singular raza en la que, puntualmente, lo de menos es lo biológico, y lo que más cuenta es lo espiritual. Lo mismo tiene aportaciones de sangre peninsular –fruto ya, ella misma, de un mestizaje milenario- que la variadísima contribución étnica de los múltiples grupos aborígenes americanos y aun de los filipinos. Y, sin embargo, no cabe dudar un punto de la efectiva unidad de nuestra Estirpe.

    Y es que esta unidad se la otorga un alma –una sola- que a todos nuestros pueblos ayunta en una entidad superior. No de otro modo que en la persona física el alma reduce a la unidad del individuo la multiplicidad de los elementos corpóreos. O si se prefiere, diremos que nuestros pueblos están sellados por el signo de una heráldica del Espíritu, que manifiesta su hermandad, su “familiaridad”. Tan hispánico es –si se mira la esencia psíquica de entrambos- el castellano como el filipino; de igual suerte que al catalán, el andaluz o el vascuense lo son tanto como el argentino, el mexicano o el peruano, sean éstos criollos, mestizos o aun indígenas netos, si –en cualquiera de las tres hipótesis- por obra de una misma cultura, en ellos viven idénticos valores espirituales, hay un igual modo substancial de vida, una pareja visión de la existencia, sin que a ello obsten las marcadas, pero siempre secundarias peculiaridades regionales. Estas, “variaciones de un mismo tema”, no hacen sino exaltar y hermosear, con su variedad fecunda, lo Uno de la Estirpe. Así la hidalguía, por ejemplo, no es atributo exclusivo peninsular. Ese arquetipo humano que es el hidalgo, en su insuperado perfil, se da asimismo en México, en Chile, en Argentina, en Colombia o en Bolivia. Hidalgos, hay en todos los rumbos de la geografía hispánica.

    Religión; lengua; fondo de las costumbres; virtudes y defectos; metas históricas por alcanzar –al través de un quehacer forzosamente común, si ha de tener eficacia-, son los agentes indestructibles de nuestra gloriosa y estupenda unidad. Y, sobre todo, la suma purísima y original ortodoxia de nuestro sentido religioso. El ser nosotros quijotes “a lo divino”, que no sólo a lo humano. Quijotes colectivos de la Historia. Que no se resignan a que ésta no cumpla su desiderátum providencial.

    Que si tienen fe en el destino ultraterreno del hombre, por ello, precisamente tienen fe en que su morada temporal puede convertirse –a fuerza de desprendimiento tanto como de puños y de arrojo- en una digna antesala de la eterna. Que si tienen la caridad, saben que para lograr su plenitud en la Bienaventuranza ha de ser previamente ejercitada, terrenalmente, de hombre a hombre y de pueblo a pueblo. Y que la rosa de amor –caridad- y de fe que tuvo espléndida florescencia el 12 de Octubre de 1492, lleva en los pétalos intermedios la esperanza, la posibilidad de la propia y de la ajena salvación –así en lo histórico como en lo eterno-, en virtud de la gracia divina y de las buenas obras de individuos y pueblos.

    Esta virtud de la esperanza es la que nos ha mantenido enhiestos, en medio de las contradicciones de la Historia, “esperando”, con firmeza, tiempos mejores. Y es la que explica nuestro común y general respeto al derecho de los demás pueblos a su propia esperanza, que no debe ser frustrada, que no puede ser frustrada por otros sin hallarse éstos reos de un horrendo delito del que Dios pida estrecha cuenta y severa expiación en el mundo mismo del Tiempo, que es el único mundo en que las naciones tienen realidad.

    Por eso, en este Día de la Raza, la nuestra reitera la afirmación de su unidad; la afirmación de su fe y de su esperanza en el hombre de toda raza y clima, fruto de su suprema fe, de su suprema esperanza y supremo amor en el Único que da la Paz cierta.

     

    Tomado de:http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/

    DOCE DE OCTUBRE: HISPANIDAD Y RAZA

     

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    La Hispanidad es la comunidad formada por todas las gentes y naciones que comparten la lengua y la cultura hispánicas, pero, como veremos, tiene un significado aún más profundo y espiritual, pues hay un elemento primordial más: la comunión de todos ellas en la verdadera fe y en la verdadera Iglesia, conservando el espíritu propio de cada nación y a la vez el común de todas ellas. Cada 12 de octubre se celebra el Día de la Hispanidad -llamado en algunos países Día de la Raza- conmemorando el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón. Es la fiesta nacional de España y de la Virgen del Pilar (ver segundo video de la Catedral de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza), y es celebrada -con perfecta lógica- en los demás países hispanos. Como es sabido, la Virgen se le apareció, sobre un pilar, al apóstol Santiago a orillas del río Ebro y le prometió que su predicación a los habitantes de la península íberica produciría enormes frutos, pues hasta ese momento parecía infructuosa y el apóstol se encontraba muy desanimado. Santiago sembraría la fe en España y, siglos después, España lo haría en América. La Virgen, estaría con su amorosa interseción maternal, pendiente de ambas empresas, como capitana.

    La hispanidad empezó a desbordarse a otras latitudes el 12 de octubre de 1492 cuando Cristóbal Colón avistó América. La Corona de Castilla creó un imperio ultramarino difundiendo la verdadera religión, así como su cultura y su lengua. España -heredera de Castilla y Aragón- terminó por consolidar un inmenso imperio en América que haría fraguar esa cultura cristiana con sus particulares características (resultantes de fusionarse con los elementos propios de cada región) y, a la vez, ese espíritu católico, que se ensancha evangélicamente en cuanto que es universal, como el significado semántico del término mismo lo expresa.

    Las naciones nacidas de esa fusión llegaron a su mayoría de edad y finalmente se independizaron políticamente, pero ello no significó ni renegar de su origen ni volver la espalda a los grandes valores heredados, de la misma manera que un hijo no reniega de sus padres cuando se casa y forma una nueva familia. En ambos casos, los valores no sólo permanecen sino que se transmiten y heredan orgullosamente, porque se estiman y se aprecian en toda su genuina grandeza y forman parte de la más cabal esencia, pues le son ya connaturales. Otro asunto es y ha sido la labor de traidores y quintacolumnistas que laboran con el objetivo de trastocar el destino providencial de nuestras naciones.

    Explicaba el cardenal Gomá:
    .
    «Se ha llamado a este día, 12 de Octubre, el día de la raza. ¿De qué raza? ¿Qué es la raza?

    Yo no sé lo que ha puesto Dios en el fondo del organismo humano y del alma humana y en el fondo, tal vez más misterioso, en que cuerpo y alma se unen en unión sustancial para formar el ser humano, que el hombre, nacido de un tronco, se diversifica socialmente; en el cuerpo, por determinados caracteres anatómicos; en el alma, por distintas tendencias espirituales, y en la historia, por corrientes de civilizaciones inconfundibles. Religión, lengua, literatura, arte, instintos, hasta el mismo concepto de la vida, es decir, cuanto puede llamarse proyección social del humano espíritu, todo imprime y recibe a su vez el sello de la raza. Dejemos a filósofos y antropólogos que definan y expliquen el misterio. Nosotros no podemos hacer más que definir el concepto de raza tal como lo entendemos al adoptarlo para esta fiesta, o tal como se requiere para expresar el concepto de hispanidad.

    La raza, dice Maeztu, no se define ni por el color de la piel ni por la estatura ni por los caracteres anatómicos del cuerpo. Ni se contiene en unos límites geográficos ni en un nivel determinado sobre el mar. La raza no es la nación, que expresa una comunidad regida por una forma de gobierno y por unas leyes; ni es la patria, que dice una especie de paternidad, de sangre, de lugar, de instituciones, de historia. La raza, decimos apuntando al ídolo del racismo moderno, no es un tipo biológico definido por la soberbia propia y por el desdén a las otras razas, depurado por la selección y la higiene, con destinos trascendentales sobre todas las demás razas.

    La raza, la hispanidad, es algo espiritual que transciende sobre las diferencias biológicas y psicológicas y los conceptos de nación y patria. Si la noción de catolicidad pudiese reducirse en su ámbito y aplicarse sin peligro a una institución histórica que no fuera el catolicismo, diríamos que la hispanidad importa cierta catolicidad dentro de los grandes límites de una agrupación de naciones y de razas. Es algo espiritual, de orden divino y humano a la vez, porque comprende el factor religioso, el catolicismo en nuestro caso, por el que entroncamos en el catolicismo católico, si así puede decirse, y los otros factores meramente humanos, la tradición, la cultura, el temperamento colectivo, la historia, calificados y matizados por el elemento religioso como factor principal; de donde resulta una civilización específica, con un origen, una forma histórica y unas tendencias que la clasifican dentro de la historia universal.

    Entendida así la hispanidad, diríamos que es la proyección de la fisonomía de España fuera de sí y sobre los pueblos que integran la hispanidad. Es el temperamento español, no el temperamento fisiológico, sino el moral e histórico, que se ha transfundido a otras razas y a otras naciones y a otras tierras y las ha marcado con el sello del alma española, de la vida y la acción española. Es el genio de España que ha incubado el genio de otras tierras y razas, y, sin desnaturalizarlo, lo ha elevado y depurado y lo ha hecho semejante a sí. Así entendemos la raza y la hispanidad.

    En el cielo, dice el Apocalipsis, gentes de toda nación y toda raza bendicen a Dios con este himno: «Nos redimiste, Señor, con tu sangre, de toda nación, y has hecho de todos un solo reino.» Alejando toda profanidad en la aplicación, ¿por qué todas las gentes de hispanoamérica no podrían bendecir a la madre España y decirla: «Señora, nos sacaste un día de la idolatría y la barbarie y nos imprimiste una semejanza tuya, que aún perdura después de más de cuatro siglos? Somos la hispanidad, Señora, porque si no formamos un reino único de orden político, pero tenemos idéntico espíritu, y ese espíritu es el que nos une y nos señala una ruta a seguir en la historia.»

    Así queda definido el problema de la hispanidad en su fórmula espiritual, y queda al mismo tiempo resuelta la dificultad que podría ofrecerse por la enorme diferencia de tipos biológicos, de cultura, de lengua, que nos ofrecen estas Américas, hasta reduciéndolas al tipo latino o hispano.

    Y así definida la hispanidad, yo digo que es una tentación y un deber, para los españoles y americanos, acometer la hispanización de la América latina. Tentación, en el buen sentido, porque todo ser apetece su engrandecimiento, y América y España se brindan mutuamente, más que otros países del mundo, muchos horizontes hacia donde expansionarse. Deber, porque lo hemos contraído ante nuestra propia historia, que nos impone la obligación moral de la continuidad, so pena de errar la ruta de nuestros destinos».

     

    Para ver video sobre Defensa de la Hispanidad clic aquí
    Para ver video sobre Nuestra Señora del Pilar clic aquí

     

    NUESTRA SEÑORA DE APPARECIDA,(*)

    12 de octubre

    Patrona del Brasil
    (Siglo XVIII)

    †

    La devoción a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, fue propagada por los portugueses desde los primeros tiempos de su arribo al Brasil. El más insigne testimonio de esa veneración se encuentra a pocos kilómetros de Guaratinguetá, villa del estado de Sao Paulo, sobre las riberas del Parahyba, en el pueblo de la Apparecida, que debe su nombre y su origen, al célebre santuario de Nuestra Señora, levantado ahí el año de 1743.

       La historia tradicional y legendaria de Nuestra Señora de Apparecida, pequeña estatua de madera negra muy delicadamente tallada, tal como se halla consignada en un documento de la época, es como sigue:

       Hacia fines del año de 1717, pasó por Guaratinguetá el gobernador de Sao Paulo, Don Pedro de Almeida, conde de Assumar y, para agasajarle, salieron algunos pescadores en sus canoas a echar sus redes en el río Parahyba. Uno de ellos, por nombre Juan Alves, se apartó del resto y arrojó la red frente un sitio de la costa denominado Puerto Itaguassú. Del primer lance, el pescador sacó en las mallas de su red un objeto cubierto de algas y hierbas en el que se adivinaba el cuerpo de una estatuilla labrada, al que le faltaba la cabeza. Asombrado ante el hallazgo, Juan volvió a lanzar la red en otra direccción y, aquella vez, logró atrapar la cabeza de la efigie. Sin pérdida de tiempo, se dirigió a la orilla, y luego de despojar a los objetos de los yerbajos que los cubrían y de limpiarlos como mejor pudo, comprobó que la cabeza encajaba perfectamente en el cuerpo de la imagen y descubrió que ésta representaba a la Virgen María en su Concepción Inmaculada.

       Nunca se supo cómo fue a parar al lecho del río aquélla imagen, pero el hecho es que los pescadores que la encontraron, se la llevaron consigo y en la casa de uno de ellos, llamado Felipe Pedrosa, le aderezaron un altar y comenzó dársele culto. Poco tiempo después, un hijo de Felipe, construyó una capillita  para depositar la imagen a la mitad del camino entre Puerto Itaguassú y Guatinguetá. Propuesta ahí a la veneración de los fieles, la Virgen María suscitó inmediatamente, por sus gracias milagrosas, un gran concurso de fieles, en número siempre creciente. La devoción a la Apparecida, como el pueblo llamó desde entonces a la imagen, se extendió en forma tan rápida que, en 1725, las autoridades eclesiásticas debieron intervenir, pusieron al cuidado de la capilla a los monjes paulinos y comenzaron a realizar la campaña para construir otra iglesia mayor. Por comisión del obispo de Río de Janeiro y gracias a su empeñosa colaboración, el santuario quedó terminado en 1743, fue solemnemente consagrado y trasladada la imagen con todos los honores. El culto creció en forma extraordinaria; de todas partes acudían peregrinaciones con riquísimos donativos para la Virgen, se confió el cuidado de la imagen y sus muchos bienes a la diócesis de Sao Paulo y, en torno al templo, comenzó a surgir la población de La Apparecida. Ya mediado el siglo XIX, se construyó el gran santuario que hoy existe y al que unos 75,000 peregrinos visitan cada año. 

       Los Sumos Pontífices han enriquecido el santuario con diversas gracias y privilegios, como la concesión del título de Basílica. Por decreto del Capítulo de la Basílíca Vaticana, en ocasión del primer cincuentenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada, la imagen de la Apparecida fue coronada por el arzobispo de Sao Paulo; pero más solemnes todavía fueron las fiestas de la proclamación de Nuestra Señora de Apparecida como patrona del Brasil, el 16 de julio de 1930, cuando la santa imagen fue transportada en procesión triunfal a Río de Janeiro, donde fue acogida con indescriptible regosijo. Después de la coronación, en presencia del presidente de la República,  ministros y hombres de estado, el cardenal Leme, arzobispo de Río, pronunció la fórmula de consagración del Brasil al Corazón Inmaculado de María, en su advocación de Nuestra Señora de Apparecida.

       Los datos para este artículo fueron tomados de Historia del Culto a María en América, de R. Vargas Ugarte, s.j., pp. 803 a 805, lo mismo que de la obra d’Hubert du Manoir, s.j., Maria-Etudes sur la Sainte Vierge, vol. V, pp. 373-374.

    *  Vidas de los Santos, de Butler. Vol. IV, ed. 1964

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

     

    NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

     

    †

    †

    12 de octubre

     

    Iba el Almirante navegando aquélla incertidumbre de sesenta vacías singladuras, mudo y ensimismado en su paisaje interior de aguas y estrellas. Estaba ungido. Y el Señor se complacía en descubrirle el misterio de aquélla geometría de números y de luz en que fueron creadas todas las cosas al principio. ¡Qué riesgo marear los océanos cuando aún no concierta la bitácora con la Polar, los caminos seguros donde resoplan su gozo ángeles del viento y las sirenas! Pero la corazonada del Almirante le ardía, asomada a los ojos, como un fuego rusiente, para conducir los navíos. ¿No parecían las carabelas, entre el turpial salobre de las olas, tres conchas peregrinas desprendidas del bordón de Santiago? Sí. Después de andar siglos y siglos la dura tierra española, en holocausto de sangre y de batallas, por la unidad de la fe, esta aventura extraordinaria en la inmensidad desconocida de los océanos.

     

       Los Pinzones, grandes capitanes y ambiciosos, tejen, con la fatiga y el descontento de la tripulación, trampas y trifulcas al Almirante; pero él se recoge, con la seguridad de su fe iluminada, en el regazo de la Biblia. Se navega hacia la desesperación. Y, detrás de cada ola, crece el designio del retorno a Rábida.
    De pronto, los pájaros. Inesperadamente, Un vuelo de papagayos y de grullas enhebran, Con las agujas de los mástiles y el hilo de oro del sol, un soneto de luz a la esperanza. El anochecer de vísperas se cierra, como boca de lobo, sin estrellas, abrasado  de vientos tropicales que enloquecen la pasión y la Sangre. El mar, en calma. Y rompe la «Salve, Regina» marinera, tan impetuosa, que atranca el milagro al corazón de Dios, en el nombre de María Santísima. ¡Qué prodigio entonces! El Almirante, vestido de negra ropilla penitente, agarra entre sus manos el gobernalle. Quiere rezar, y no puede, porque sus labios se aferran a una palabra sólo: «Tierra.» Después se pone a temblar, él, endurecido de infinitas navegaciones. Una lágrima cristiana de amor enturbia el poder de sus pupilas, que adivinan allí, en lejana frontera del cielo con las aguas, el resplandor parpadeante de un fuego. ¿Se alucinan aún? El reloj que criba las arenas del tiempo, entre aquellas ampollas que parecen dos corazones de cristal, apunta las dos de la madrugada. Un morterazo y un grito: «¡Tierra a la vista!» Y Rodrigo de Triana, como el bello arcángel de la Anunciación, certifica el milagro del descubrimiento.

       Algarabía, abrazos y canciones; los tamboriles vascongados rizan vítores de gloria al Almirante; y una oración: «Bendita sea la luz, – bendita la santa cruz; – y el Señor de la verdad – y la Santa Trinidad; -bendito sea este día – y el Señor, que nos lo envía.» Y allí van solemnes las carabelas españolas, esco1tadas de una orla de indios que saltan y juegan como delfines, con el poder del mar…, y parece el cortejo de los tres Reyes Magos que rinden su homenaje a un nuevo mundo recién nacido para la mayor gloria de Dios. En el Diario del Almirante hay esta noticia que resume todos los designios del Descubrimiento: «Yo, para que los indígenas nos tuvieran mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra santa fe más por el amor que por la fuerza, les di bonetes colorados y cuentas de vidrio, que se ponían al cuello, con lo que habían mucho placer y quedaron tan nuestros que era maravilla.» Está fechada un 12 de octubre de 1492, el mismo día que allí la España distante, católica y misionera, honra a su Patrona de los cielos, Santa María del Pilar. ¿Coincidencia? Pero ésta es otra historia de un estupendo prodigio, en el escenario de las aguas del Ebro, acaecido un amanecer original, catorce siglos antes.

       Os lo quiero referir con todo el perfume intacto de una primera relación, escrita por mano anónima, en las últimas páginas del códice de Los Morales de San Gregorio Magno, según puede leerse en los archivos de Zaragoza. Tiene la suave fragancia espiritual de los scriptorios medievales, donde los monjes hilaban la historia, con aquel gozo de oros, azules y bermellones, según los abecedarios de una fe pura y pacífica. Se le creía contemporánea del obispo Tajón, hacia el 631, pero la crítica le ajustó la edad aproximada entre finales del XIII y principios del XIV.

       Y fue que Santiago el Mayor, hermano de Juan el Evangelista, vino a España para anunciar la Nueva Ley de Jesucristo. Cumplía el mandamiento que el Señor les hiciera a los Doce, en su última aparición de resucitado: Predicad el Evangelio a todas las gentes del mundo. El escritor anónimo nos describe la llegada a España, por Asturias; sus viajes misioneros en Galicia; siguiéndole todo su itinerario hasta la España Menor, que es el reino aragonés, que se llama Celtiberia. Dos videntes extraordinarias, las venerables María de Jesús de Agreda y Ana Catalina Emmerich, coinciden en ver a Santiago partir desde Jaffa, tocar Cerdeña en la ruta del mar Mediterráneo y desembarcar, más lógicamente, en Cádiz o Cartagena, para la evangelización de Andalucía. La madre Agreda coloca en Granada un aprieto de muerte para el apóstol, acorralado por sus enemigos, del que le salva la Virgen María viniendo personalmente en su socorro.

       Pero situémosle ya, con el códice gregoriano, en Zaragoza, donde no le acompaña la fortuna en sus trabajos apostólicos. «Aquí predicó muchos días, logrando convertir para Cristo a ocho hombres«. ¡Menguada pesca para aquel marino del mar de Tiberíades que había tocado con sus manos las redes abarrotadas de Pedro en aquella pesca milagrosa! Y, cosa muy natural, le rinde el desaliento a Santiago. «Con estos convertidos se entretenía en dulces enseñanzas sobre el reino de Dios, y por la noche iba a una era, cerca del río, donde se echaba en la paja.» Ya se presiente el prodigio. Porque, en una de esas largas noches, desveladas por la amargura y la oración instante, percibe en los cielos un camino de luz, sonoro de canciones y de arcángeles. Ave María, gratia plena. ¿Es una alucinación de la fatiga o del viento ululante que baja del Moncayo? No. Es una evidencia estremecedora en sus claridades celestes. La humilde Virgen María, tierna Madre de la Iglesia, que él dejara en Jerusalén, está allí, palpitante, viva, hermosísima, bendiciéndole, hablándole de esta manera: «He aquí, hijo mío Jacobo, el lugar de mi elección. Mira este pilar en que me asiento, enviado por mi Hijo y Maestro tuyo. En esta tierra edificarás una capilla. Y el Altísimo obrará, por Mí, milagros admirables sobre todos los que imploren, en sus necesidades, mi auxilio. Este pilar quedará aquí, hasta el fin de los tiempos, para que nunca le falten adoradores a Jesucristo«. Y la cabalgata angélica toma reverente a su Reina, y por un camino de luceros, que será para siempre el Camino de Santiago, le devuelve a su retiro de Jerusalén. Así, tan sencillamente termina el relato de la aparición de María en su carne mortal al apóstol Santiago, en Zaragoza.

       ¿Historia o leyenda? Cuando, en nuestro tiempo, aquel reducido oratorio edificado por los primeros creyentes, se ha convertido en un suntuoso templo de la Hispanidad, abrir este interrogante de duda suena a herejía intolerable. Pero acaso sea mejor que la crítica de dentro y de fuera de España haya cribado rigurosamente tan entrañable suceso. Si se niega la evangelización de nuestra Patria por Santiago el Mayor, nada puede quedar de esta prodigiosa venida de la Virgen, ni de su celeste regalo de la columna. Veamos.

       Los adversarios argumentan en dos direcciones: una teológica; la otra, científica. Y dicen: No parece honorable a la santidad y seriedad de María este andar funambulesco por los aires, ni tampoco coherente con su carácter humildísimo el pedir, en vida aún, que el apóstol edifique un oratorio a su dedicación y culto. Pues, en respuesta, os abro la teología de la Virgen, en aquella Pentecostés, cuando preside a los Doce, la mañana elegida por el Santo Espíritu para introducir a la Iglesia públicamente en la historia del mundo. Sobre todos caen las llamas misteriosas de fuego, que los transforma, de hombres, en consagrados «testigos del Señor Jesús«. Aquí, en este ardiente cenáculo, lo veis, se realiza aquella maternidad de gracia -sin estrenar aún- anunciada al mundo por las palabras de agonía de Cristo, en la mutua entrega de su Madre y Juan. Toda maternidad tiene exigencias inviolables y derechos augustos, de sacrificio, de ternuras, de tutelas y socorros cerca de los hijos. Y María, Madre de este pequeño Colegio apostólico y de toda la Iglesia universal. Pues bien; de otro lado, no se pueden negar teológicamente a Nuestra Señora gracias, carismas y dones que hayan sido concedidos a simples mortales, sino que deben atribuirsele en grado eminente. Según la luminosa dialéctica de Santo Tomás de Aquino, María alcanza, en funciones de su divina maternidad, «una grandeza y un poder, de alguna manera, infinitos«, pues vive, como si dijéramos, en las mismas fronteras de la Deidad. Tanto, que el bello arcángel de la Anunciación la saluda: «Salve, la llena de gracia.» Pues la consecuencia será que este don de las traslaciones o bilocaciones, ya concedido a muchos siervos de Dios, hay que reconocérselo realmente a María, que pudo venir a Zaragoza, sin indecoro circense, sino empujada por un amoroso apego que profesaba a Santiago, sin duda porque el apóstol, en su rostro y en su porte, era una estampa viva de su Hijo Jesucristo. Y como Madre de todos los apóstoles.

       El tema de la dedicación de un oratorio a su nombre y culto puede plantearse, salvando su exquisita humildad. Las relaciones del prodigio nos aseguran que Ella trajo una columna, de origen celeste, como testimonio y signo de fortaleza. Entonces, ¿por qué no pensar que este templo que la Virgen pide a Santiago sea como el Arca de la Alianza antigua, el joyel que guarde el tesoro divino de su pilar? Nos promete una intercesión de gracias, milagros y bendiciones muy acorde con los principios dogmáticos de su maternidad divina. Porque, desde el instante de la Encarnación, para que su consentimiento a la empresa redentora de Cristo fuese racionalmente libre, fue necesario que conociera todo el ámbito de obligaciones y derechos de esa su maternidad, es decir, su condición de corredentora, de intercesora y medianera de todas las gracias. La madre Agreda describe así el encargo al apóstol: «Hijo mío Jacobo, este lugar ha se ñalado y destinado el altísimo y todopoderoso Dios del cielo para que en la tierra le consagres y dediques un templo y casa de oración, donde debajo del título de mi nombre quiere que el suyo sea ensalzado y engrandecido.» y así, la humilde «esclavita» de Nazaret, María, busca primero el honor y la gloria del que la hizo grande con su poder, porque es el Altísimo.

       El argumento científico de crítica histórica procede por meras vías de negación. Sin presentar nada positivo, se contenta con calificar de sospechoso que hasta el siglo IX no se encuentren pruebas escritas del prodigio. Mas juzgan inexplicable que los escritores clásicos primitivos omitan su consignación en absoluto: así Idacio, Orosio, San Isidoro de Sevilla, San Julián de Toledo.
    Y, lo que es más grave, tratadistas aragoneses como San Braulio y Prudencio. Añádase aún el silencio de las liturgias mozárabes, que acostumbran consignar, en sus calendas, las clásicas conmemoraciones de las iglesias españolas, y estará completo todo lo que hay que oponer a esta gloriosa venida de la Virgen del Pilar a España. Bien.

       Pero comienzan a enfriarse los quilates del argumento si tenemos en cuenta que Diocleciano mandó destruir, por el fuego, todos los archivos de la Iglesia primitiva. Por otra parte, si examinamos las obras de todos los escritores citados, veremos que ninguna de ellas trata temas en los que lógicamente haya lugar para introducir noticias del suceso. Y, entonces, no es demasiado sospechoso que las omitan, máxime cuando se trataba, sin duda, de un hecho perfectamente conocido y en la conciencia profunda del pueblo fiel. ¿Pueden asegurar honradamente los adversarios de la venida de la Virgen que los naturales testigos del suceso -estos escritores religiosos citados- no se ocuparon del tema porque él no aparece en las obras escritas que conocemos? ¿Y las que se pudieron perder entre la intemperie de los siglos?

       Desde el 855 la prueba en favor de la venida y del templo de Zaragoza es abrumadora. Piadosas donaciones que se hacen «a Santa María la Mayor de Zaragoza«. La bula del Papa Gelasio II concediendo indulgencias para reconstruir el templo, derruido por el musulmán; Inocencio I, Eugenio III y Alejandro III, que acogen advocación y culto bajo su papal amparo. Los Alfonsos y los Jaimes, reyes aragoneses; Sancho el Fuerte de Navarra; los Berengueres, condes de Barcelona; multitud de obispos y fieles distinguidos, todos tuvieron a honra extender privilegios y legados, cubrir de magníficos dones esta angélica capilla, raíz y decoro de España.

       Por último, la actitud oficial de la santa Iglesia. En las lecciones del Propio de España para este día aceptaba «como piadosa y antigua tradición» la visita de María a Santiago. Clemente XII concedió el rezo de su oficio litúrgico, señalando la fecha del 12 de octubre. Pío VII lo elevó al rango de «primera clase con octava» para el reino de Aragón. Pío IX extendió a todas las diócesis de España el privilegio del oficio y de la misa del Pilar. Y Pío XII, en una comunicación de la Sagrada Congregación de Ritos -fecha 14 de febrero de 1958-, concedió a todas las iglesias y oratorios de España, Iberoamérica e islas Filipinas «la misa propia de la Bienaventurada Virgen María del Pilar.«

       Pero hay otra congruencia de filosofía de la historia. Los pueblos, en la armonía del mundo, como cada uno de los hombres, tienen asignado un destino en la providencia de Dios. Poniendo a Santiago como raíz de España, ya que él siembra lo permanente del hombre, toda nuestra historia se articula maravillosamente. Apóstol de la Verdad del Evangelio con una temperatura «militante», él derrama en la sangre española de nuestro cuerpo nacional aquellos ardores que el mismo Cristo define como «Hijo lel Trueno». Vendrá la Reconquista para contrastar ocho siglos de un temple y de constancia aterradores, en holocausto de la unidad de nuestra fe. Y en las más dramáticas ocasiones el «Señor Santiago Caballero» combatirá la victoria de nuestros soldados. Y el mar: la definición de España como una unidad católica universal, adelantada de la fe de Cristo, que bautiza veinte naciones americanas para que recen, en castellano, el padrenuestro, el avemaría, el «Gloria al Padre», en un rosario colosal de alabanzas a la Trinidad, por Cristo Redentor, en el nombre de María Santísima. Y así es.

       Iba el Almirante ensimismado en su paisaje interior de aguas, de estrellas, pero seguro. Allí, en las lejanías originales de España, gemía Santiago su misionar como inútil, con los pocos creyentes que le siguen. Pero aquella siembra de amarguras y de sangre florece con ímpetu milagroso de fecundidad. Es la hora lel premio, la fe de este Almirante, que marca lo imposible en un navío que tiene nombre de Virgen: la Santa María. Y así Ella, que junto a las aguas del Ebro bautizó el alma de España, ahora arranca del sueño miliario estos millones de indios inocentes, como recién nacidos que España cristianiza a mayor gloria de Dios. Y este 12 de octubre bandean a victoria todas las campanas de las dos orillas; y hay un triunfo de banderas, un nurmullo de espumas, un gran vuelo de cóndores andinos, que cantan, bajo la Cruz del Sur, la gran antífona agradecida de la hispanidad, con toda la cristiandad arrodillada: Bendita y alabada sea la hora en que la Virgen Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Bendita sea por siempre y alabada. Amén.
                                                            
    FERMÍN YZURDIAGA LORCA*

    * Sacado de: Año Cristiano», volumen IV, de la Biblioteca de Autores Cristianos. (volver)

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    PATROCINIO DE NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN

    12 de octubre


    Patrona principal de la
    Argentina, Uruguay y Paraguay

    ¡NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN SÁLVANOS!

    ¡NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN SÁLVANOS!

    La devoción a María Inmaculada fue la preferida de los descubridores y conquistadores y la que arraigó más hondamente en la América Española. Prueba de ello son los numerosos títulos y advocaciones de la Virgen existentes en estos países. En la Argentina, en el Uruguay y en el Paraguay el más famoso es el de Nuestra Señora de Luján, venerado aquí desde hace más de 300 años. Su sagrada Imagen quiso quedarse en Luján de modo milagroso, para ser la madre del pueblo argentino y la «Perla del Plata», y atraer desde allí los corazones de todos los buenos cristianos. El primer modesto santuario, erigido de 1754 a 1763 y que medía 48,50 mts. de largo por 8,25 mts. de ancho, cedió su lugar a la actual magnífica Basílica gótica, de 115 mts. de largo, 20 de ancho y 30 de alto, más 70 mts. de crucero, coronada por esbeltas torres, cuyas dos flechas principales se levantan a 110 mts. de altura. Es por cierto, un monumento digno de María y de la fe de los argentinos, y bajo sus bóvedas resuenan año tras año cánticos y plegarias en todas las lenguas de la tierra, ya que peregrinos de toda raza y nación van a postrarse ante la querida Imagen en demanda de su protección. Dicha Imagen fue solemnemente coronada el 18 de mayo de 1887, y el 12 de octubre de 1930 se declaró a la Virgen de Luján, Patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay, que es lo que se conmemora con la fiesta de hoy.

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    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    12 de Octubre

    Santa Misa Dominical

    DOMINGO 19º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

    _dom_19En torno de este Domingo suele leerse en Maitines el libro de Ester. Estudiemos brevemente esta figura, como venimos haciéndolo con otras del Antiguo Testamento. La situación de Israel, desterrado en Persia, llegó a ser sumamente precaria reinando en Susa el rey Asuero, y sólo la oración y la penitencia de la reina Ester y de Mardoqueo su tío fueron capaces de deshacer la tormenta y horrenda carnicería que el feroz y envidioso Amán, mayordomo del rey, tenía urdidas contra los hebreos deportados. Así sucedió que la horca para ellos dispuesta sirvió de suplicio a Amán, pudiendo cantar una vez más Israel las misericordias de Dios con los suyos.

    El ayuno de tres días observado por Ester es paralelo al de la Témporas, que por estos mismos dias observan todos los buenos hijos de la Iglesia, desterrada en tierra ajena, y cuyos enemigos no son menos feroces y menos despiadados que los del antiguo pueblo de Dios.

    Todo esto era figura del futuro, de lo que había de suceder con su Iglesia, sobre todo en el fin de los tiempos, en que arreciará furiosa la persecución. Amán, o sea, el Antecristo, con todos sus esbirros guerrearán sin tregua contra la Iglesia, contra Ester y Mardoqueo; pero en castigo de sus maldades, serán arrojados con ignominia del banquete de las bodas eternas a las tiniebla del exterior, en medio de la noche oscura y fria que no tendrá fin (Ev.); siendo la causa de esa reprobación el no entrar con el vestido nupcial, por no haberse revestido de ese hombre nuevo creado a la imagen de Dios y engalanado con justicia y santidad verdaderas (Ep.). Así tratará Dios a cuantos entren en la sala del festín sin ir revestidos con la túnica de la caridad (S. Agustín), de la gracia santificante, por la cual pertenecemos al alma de la Iglesia, ya que, por la fe, aun muerta, pertenecemos al cuerpo místico de Cristo.

    El medio eficaz de evitar ese bochorno y expulsión eterna del cielo nos lo indica la Epístola. Es renunciar a la mentira y a la falsía y tener caridad, de manera que. jamás se nos ponga el sol guardando rencor en el corazón.

    Pidamos al Señor que, como Ester y Mardoqueo, estemos siempre pegados a sus divinos mandamientos (Posc. y Com.); y así no tendremos que temer las terribles sanciones del día postrero, ni siquiera los escarmientos ejemplares que sufren muchos malos en el mundo, los engreídos como Amán, y los judíos que, por no haber recibido a Cristo, fueron remplazados por los paganos en las promesas hechas a Abrahán y sus descendientes; y los que persistan en su infidelidad serán también arrojados del banquete de las bodas eternas a las tinieblas exteriores donde no habrá sino llanto y crujir de dientes (Ev.).
    El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

    Introito. Ecles.  36,18.

    INTROITUS Salus pópuli ego sum,dicit Dóminus: quacúmque tribulatióne clamáverint ad me, exáudiam eos: et ero illórum Dóminus in perpétuum.- Ps.77,1. Atténdite.pópule meus, legem meam; inclináte aurem vestram in verba oris mei. V. Glória. Introito – Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor; en cualquier tribulación en que clamaren a Mí, les oiré; y seré siempre su Señor. – Ps. Escucha, pueblo mío, mi ley; presta oidos a las palabras de mi boca. V. Gloria al Padre

    Oración-Colecta

    ORATIOOmnipotens  et miséricors Deus,univérsa nobis adversántia propitiátus exclúde: ut mente et córpore páriter expediti,quae tua sunt, líberis méntibus exsequámur. Per Dóminum. R. Amen Oh Dios omnipotente y misericordioso, aleja propipcio de nosotros todo lo adverso; para que, desembarazados de alma y de cuerpo, te sirvamos con entera libertad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

    Conmemoración

    Epístola

    Debemos renovar continuamente nuestro espíritu y revestirnos de el «hombre nuevo», es decir, de la santidad evangélica. Siendo, como somos todos, miembros de un mismo Cuerpo místico, debemos practicar los deberes mutuos de caridad, de sinceridad, de lealtad y de compasión.

    EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephesios (4, 23-28) Fratres: Renovamini spiritu mentis vestrae, et induite novum hominem, qui secundum Deum creatus est in iustitia, et sanctitate veritatis. Propter quod deponentes mendacium, loquimini veritatem unusquisque cum proximo suo: quoniam sumus invicem membra. Irascimini, et nolite peccare; sol non occidat super iracundiam vestram. Nolite locum dare diabolo; qui furabatur iam non furetur; magis autem laboret, operando manibus suis, quod bonum est, ut habeat unde tribuat necessitatem patienti.
    Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios: Hermanos: Renovaos en el interior de vuestra alma, y revestios del hombre nuevo que fue creado conforme a la imagen de Dios en justicia y santidad verdadera. Por lo cual, renunciando a la mentira, hable verdad cada uno con su prójimo ya que somos miembros los unos de los otros. Si os enojáis, no queráis pecar; no sea que se os ponga el sol estando todavía airados. No deis entrada al diablo: el que hurtaba, ya no hurte: antes bien trabaje con sus manos en obras honestas, para que tenga de donde dar al que padece necesidad.
    GRADUALE (Ps. 121 ) Dirigatur oratio mea, sicut incénsum in consopéctuo tuo, Dómine. V. Elevatio mánuum meárum sacrificium vespertinum.Alleluia, alleluia. V.(Ps. 104) – Confitémini  Dómino, et invocater gentes ópera ejus. Alleluia. Gradual – Suba mi oración como incienso en tu presencia, Señor. V. Sea la elevación de mis manos como un sacrificio vespertino.
    Aleluya, aleluya – V.  Alabad al Señor, e invocad su nombre; anunciad entre las naciones sus obras. Aleluya.

    Evangelio

    Hermosa parábola, donde Jesús enseña que todos, buenos y malos, cristianos y paganos, judíos y gentiles, sanos y enfermos, somos llamados a participar del banquete de la felicidad eterna del cielo, con la única condición de no desoír la voz de Dios y vivir revestidos de la gracia. Una inmensa multitud de hombre prefiere los bienes y placeres terrenales, que los ve seguros, y desprecia los celestiales, que los ve muy problemáticos.

    USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum (22, 1-14) In illo témpore:

    Loquebátur Iesus principibus sacerdotum, et pharisaeis in parabolis dicens: Simile factum est regnum caelorum homini regi, qui fecit nuptias filio suo. Et misit servos suos vocare invitatos ad nuptias, et nolebant venire. Iterum misit alios servos, dicens: Dicite invitatis: Ecce prandium meum paravi, tauri mei et altilia occisa sunt, et omnia parata: venite ad nuptias.Illi autem neglexerunt: et abierunt, alius in villam suam alius vero ad negotiationem suam: reliqui vero tenuerunt servos eius, et contumelia adfectos occiderunt. Rex autem cum audisset iratus est, et missis exercitibus suis perdidit homicidas illos, et civitatem illorum succendit. Tunc ait servis suis: Nuptiae quidem paratae sunt, sed qui invitati erant,  non fuerunt digni. Ite ergo ad exitus viarum,  et quoscumque inveneritis, vocate ad nuptias. Et egressi servi eius in vias,  congregaverunt omnes, quos invenerunt, malos et bonos: et impletae sunt nuptiae discumbentium. Intravit autem rex, ut videret discumbentes, et vidit ibi hominem, non vestitum veste nuptiali. Et ait illi: Amice quomodo huc intrasti, non habens vestem nuptialem? At ille obmutuit. Tunc dixit rex ministris: Ligatis pedibus eius,  et manibus mittite eum in tenebras exteriores: ibi erit fletus, et stridor dentium. Multi autem sunt vocati pauci vero electi.


    Credo.

    U Continuación del Santo Evangelio según sAN Mateo – En aquel tiempo:  Hablaba Jesús a los príncipes de los Sacerdotes y a los Fariseos en parábolas, diciendo: En el reino de los cielos acontece lo que a cierto rey que celebró las bodas de su hijo. Y envió sus siervos a llamar a los convidados a las bodas, mas no quisieron acudir. En vió de nuevo otros criados, diciendo: Decid a los convidados: «Mirad que ya he preparado mi banquete, mis toros y los animales cebados están ya muertos, todo está a punto; venid a las bodas». Mas ellos los despreciaron, y se fueron el uno a su granja y el otro a sus negocios, y los demás se apoderaron de los siervos, y después de haberlos ultrajado, los mataron. Enterado de ello el rey, se irritó, y enviando sus ejércitos, acabó con aquellos homicidas, y puso fuego a su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas están preparadas, mas los antes convidados ho han sido dignos; id pues, a las salidas de los caminos, y a cuantos hallareis, convidadles a las bodas. Habiendo salido sus siervos a los caminos, reunieron a cuantos hallaron, malos y buenos; y se llenaron las salas de convidados. Entró el rey para ver a los comensales y vio allí un hombre que no estaba con el traje nupcial. Y le dijo: Amigo, ¡cómo has entrado aquí, no teniendo vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a sus ministros: Atado de pies y manos, arrojadlo fuera a las tinieblas; allí será el llanto y crujir de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos. Credo.

    OFFERTORIUM (Ps. 137) Si ambulávero in medio tribulationis, vivificábis me, Dómine: et super iram inimicorum meorum extendes manum tuam, et salvum me fáciet déxtera tua. OfertorioSi anduviere en medio de la tribulación, tú me darás vida, oh Señor, y sobre la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará el poder de tu diestra.

    Oración-Secreta

    Haec múnera, quaesumus Domine, quae óculis tuae majestatis offérimus, salutária nobis esse concéde. Per Dominum. Haz, oh Señor, que estos dones que te ofrecemos ante los ojos de tu majestad, sirvan para nuestra salvación. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

    Conmemoración

    Prefacio de la Santísima Trinidad

    Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro: Santo, Santo, Santo, etc.
    COMMUNIO (Ps. 118). – Tu mandasti mandáta tuacustodíri nimis: útinamdirigántur viae meae, ad custodiéndas justificationes tuas.
    Comunión.Tú has ordenado, oh señor, que tus mandamientos fuesen fielmente guardados; ¡ojalá que mis pasos vayan enderezados a la guarda de tus preceptos!

    Oración-Postcomunión

    Grátias tibi reférimus, Dómine, sacro múnere vegetáti, tuam misericordiam deprecántes: ut dignos nos ejus participatióne perfícias. Per Dóminum < Señor   oh Haz,   > Haz, oh Señor, que la acción medicinal de tu gracia nos libre de todas nuestras perversidades, y que nos haga estar siempre adheridos a tus mandamientos. Por Nuestro Señor Jesucristo.

    Conmemoración

    • El Introito del Domingo 21º saldrá del libro de Ester; como también el Ofertorio del Domingo 22º; por donde se puede sospechar que el Breviario ha influído algo en laposición de estas misas. (volver)

    • La oración de Mardoqueo es tan ferviente y confiada, que la Iglesia la emplea ea Cuaresma. Recémosla hoy por las intenciones de la Iglesia. (volver)

    • A veces es necesario y santo enojarse, pero hay que hacerlo de modo que la ira no se apodere del alma.  (volver)

    • El enojo justo debe durar lo indispensable para conseguir la enmienda o remedio de los que se pretende, y no debe pasar el día sin que los ánimos hayan vuelto a la paz habitual. Así no daremos entrada al demonio de la venganza. (volver)

    • Según San Pablo, no basta que un ladrón deje de robar; debe además,  trabajar para poder vivir honradamente y aun para ayudar a los pobres, así restituirá algo de lo que ha robado. (volver)

    • El traje de boda significa aquí la santidad cristiana, la vida ajustada a la Ley de Dios y a las obligaciones del propio estado. Sin ese aparejo, nadie podrá entrar en el Reino de los Cielos. (volver)

    • En estas tinieblas exteriores está significado el infierno, lugar de horrorosa oscuridad, y en el llorar y crujir de dientes, las terribles penas de los condenados. (volver)

    • Todos estamos llamados a la bienaventuranza del Cielo, pero no todos ponen los medios para conseguirla. ¿Son más los salvados que los condenados? Este texto no afirma ni niega nada en este sentido, ni el hombre lo podrá saber jamás, por mucho que se aguce el ingenio. Cada uno debe obrar como si fuese de los llamados y de los escogidos. Eso es lo positivo. (volver)

    Tomado de :http://misa_tridentina.t35.com/





    La Maternidad de la B. Virgen María

    Teotócos, Madre de Dios, por ser Madre de Cristo, el cual es Dios al par que hombre.

    Teotócos, Madre de Dios, por ser Madre de Cristo, el cual es Dios al par que hombre.

    Entre los dogmas marianos, ninguno tan inculcado y tan venerado por la Liturgia sagrada como el de la Maternidad de la Bienaventurada Virgen María, por ser el principal y la raíz de todas las prerrogativas que la distinguen y la encumbran sobre las demás criaturas.

    Pero, como« de María numquam satis », ha querido la Iglesia afirmarlo aún con mayor explicitud y dejar un monumento vivo del XVº Centenario del Concilio efesino, en que los Padres, reunidos en la ciudad mariana por excelencia, bajo la presidencia de San Cirilo de Alejandría, legado al efecto del Papa San Celestino, anatematizaron al patriarca Nestorio y definieron la divina Maternidad de la Virgen María, proclamándolaTeotócos, Delpara o Madre de Dios, por ser Madre de Cristo, el cual es Dios al par que hombre.

    De donde resulta para la Virgen Madre «una dignidad casi infinita» (S. Tomás), pudiéndola llamar de algún modo los Santos Padres como el complemento de la Trinidad, su instrumento cooperadora en la magna obra de la Encarnación y de la Redención. Pero, al ser María Madre del Hijo de Dios por naturaleza, es también Madre de los hijos de Dios por adopción y por gracia. Este aspecto tenía menor relieve en la Liturgia; de ahí que ahora insista en él la Iglesia, por ser uno de los mayores consuelos que caben al hombre huérfano y pecador. María es Madre de todos los cristianos en el orden sobrenatural, por serlo de Cristo, el cual se declaró a boca llena nuestrohermano mayor, dispuesto a compartir su herencia con nosotros y su divina filiación. Esto por su cooperación en nuestro rescate, y mejor que Eva merece se r llamada «Madre de todos los vivientes». Eslo también por su amor y maternal solicitud, y finalmente, a titulo dedonación, por habérsela dado Jesús agonizante al Discípulo amado, y en él a todos los señalados con el sello de Cristo. «Celebremos, pues, con regocijo la Maternidad de la bienaventurada Virgen María» (Invitatorio). ¡Oh María! monstra te esse Matrem y muéstrense los redimidos hijos tuyos carísimos, hijos dignos de tan santa y excelsa Madre, para que merezcan disfrutar un día de tu vista d el calor de tu regazo.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1746 y 1747.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    11 de octubre

    LA DIVINA
    MATERNIDAD

    DE LA
    VIRGEN MARÍA

    Dichosa la que oyó el celeste anuncio  Y a quien hizo fecunda el Santo Espíritu,  De cuyo casto seno al mundo vino  El que es el Deseado de los pueblos.

    Dichosa la que oyó el celeste anuncio Y a quien hizo fecunda el Santo Espíritu, De cuyo casto seno al mundo vino El que es el Deseado de los pueblos.

    La Divina Maternidad es el título más glorioso de María: «Madre de Dios». De ahí dimana toda su grandeza y todo su poder. Es el dogma que proclamó el Concilio de Éfeso, en el año 431, contra la herejía de Nestorio. Para conmemorar su XV Centenario, Pío XI extendió esta fiesta de la Iglesia universal. Al honrarla con ese título dulcísimo, recordemos que también es Madre nuestra, y nos sentiremos felices al echarnos confiados en sus brazos maternales. Es una fiesta a propósito para rehabilitar en el mundo la maternidad, tan ultrajada. Por eso en algunas partes, como en la Argentina, se celebra este día el «Día de la Madre».

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    11 de Octubre

    10 de octubre

    SAN FRANCISCO DE BORJA,*
    Confesor

    Los que usan del mundo vivan como si no usasen, porque la apariencia de este mundo pasa. (1 Corintios, 7, 31).

    Los que usan del mundo vivan como si no usasen, porque la apariencia de este mundo pasa. (1 Corintios, 7, 31).

    San Francisco, duque de Gandía, nacido en 1510, mereció ser llamado por Carlos Quinto el milagro de los príncipes por sus cualidades y virtudes. Después de haber vivido santamente en Colonia como capitán general y después en su principado, entró en 1545, después de cuatro años de viudez, en la Compañía de Jesús, de la que llegó a ser superior general a pesar de sus lágrimas. Sus admirables predicaciones hacían llorar a todos los asistentes. Rehusó el cardenalato y murió en 1572.

    MEDITACIÓN
    SOBRE TRES VIRTUDES
    DE SAN FRANCISCO DE BORJA

       I. Este ilustre servidor de Dios permaneció humilde en medio de los honores. Tú no tienes las eminentes cualidades que distinguían a este gran santo, y, sin embargo, estás lleno de orgullo. Ello es porque no piensas, como él, que la figura de este mundo pasa. Despréndete de los bienes del mundo para no tener pena de abandonarlos en el momento de la muerte. Estemos preparados para todo acontecimiento, de modo de no sentir pena por lo que dejemos detrás. (Tertuliano).

       II. Su austeridad y mortificación lucieron aun en de las delicias de la corte. Se armaba de un cilicio cada vez que debía encontrarse entre mujeres; ayunó durante dos años rigurosísimamente. Pero estas austeridades nada fueron comparadas a las que practicó después de su entrada en religión. ¿Esta conducta no es acaso la condenación de tu delicadeza? No te excuses alegando tus malos hábitos, tú puedes, tanto como él, corregirlos y adquirir otros buenos.

       III. Tenía una devoción tan tierna que ni aun importantes asuntos que debía atender desviaban su pensamiento de Dios: su jornada era una oración continua. Cada mes elegía un santo como proyector especial; él fue quien introdujo en la Compañía de  Jesús esta santa costumbre. ¿En qué punto te hallas tú acerca de la devoción? ¿De todas las épocas de tu vida diste siquiera una a Dios? ¡Has sido niño, adolescente, has llegado a la edad de la madurez y nunca has sido virtuoso! (San Clemente de Alejandría)

    La humildad
    Orad por la Compañía de Jesús.

    ORACIÓN

       Señor Jesucristo, modelo y recompensa de la verdadera humildad, dignaos después de haber hecho al bienaventurado Francisco vuestro glorioso imitador en el desprecio de los honores terrenos, hacernos a nosotros partícipes de sus virtudes y de su gloria. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

     

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    10 de Octubre

  • San Francisco de Borja, Confesor
  • San Gereón y Compañeros, Mártires
  • San Paulino, Obispo de York
  • Santos Eulampio y Eulampia, Mártires
  • San Cerbonio, Obispo de Papulonia
  • San Pinito, Obispo de Creta
  • San Virgilio, Obispo de Arlés
  • San Daniel y Compañeros, Mártires
  • San Giovanni Leonardi nel cuore di Napoli: “Chi è abitato da Dio diventa abitazione per gli altri”

    Data: 21 settembre 2009

     

    San Juan Leonardi en el corazón de Nápoles: «Quien está habitado por Dios se convierte en hogar para los demás»

     

    †

    Tomado de: http://www.ordinedellamadredidio.org

    Original en idioma: Italiano.

    Traducido con: Google Traductor.

    Adaptación: Arturo Medina.

    San Juan Leonardi en el corazón de Nápoles: «Quien está habitado por Dios se convierte en hogar para los demás»
    En la noche del domingo, 20 de octubre la urna con las reliquias de San Juan Leonardi ha pasado por el centro de Nápoles. Recibido en la Iglesia de San Fernando, el rey, fue trasladada posteriormente a la Iglesia de Santa Brígida en Toledo. El fondo de la Plaza del Plebiscito, Palacio Real, el Teatro San Carlo y la Galleria Umberto I.
    Son los lugares que cuentan la historia de esta ciudad rica en cultura y fe. La Iglesia de Santa Brígida es una de las primeras comunidades históricas de la Orden, fue entregada al padre Leonardi por los amigos de el Oratorio de San Felipe Neri. Pintado por el famoso pintor Luca Giordano, que dentro del templo tiene su spultura, en Nápoles es conocido como el Santuario de la Dolorosa.
    La urna con las reliquias ha cruzado la calle de Toledo con tráfico , muchas personas se han dejado llevar por elgesto espontáneo y han tocado la urna, otros han pedido el nombre del santo y se han quedado durante algún tiempo en la meditación piadosa. Y la ciudad presa de su frenesí y sus ruidos ha quedado parada por unos instantes frente a un signo de santidad, y que, busca el silencio no sólo fuera, pero sobre todo en el interior.
    Tan pronto como las reliquias antes de llegar a la Iglesia de Santa Brígida, pescadores de Mergellina, transportaban al Santo, ejecutando un ritual impresionante, cargado de memoria y de devoción popular. La procesión de la urna danzó al ritmo de la música. Es la «función» que se ejecuta en el Lunes de Pascua por la «Paranze» al entrar en el Santuario de Nuestra Señora de la arcada. El tributo mismo está reservado para el fundador del celebre santuario de la Campanía. El signo de la danza de la gente, expresa la alegría del encuentro y que es el corazón del cristianismo: Dios se encuentra con nosotros en nuestra vida diaria y en esta fiesta. Como sucedió al rey David bailando delante del Arca del Señor y de Isabel, que saltó en su corazón cuando vio delante de él «la Madre de su Señor».
    En la Iglesia, entre los aplausos de los fieles y el canto, la urna se coloca delante del presbiterio. Durante la solemne Eucaristía, presidida por el P. Rector General  Francesco Petrillo y concelebrada por el párroco y rector P. Raffaele Tosto y hermanos, hay una oportunidad para reflexionar sobre la Palabra de Dios en el vigésimo Domingo quinto del Tiempo Ordinario resuena en toda la comunidad cristiana: «Un pequeño es el alcance del reino de los cielos». «Sólo si estás en el lado de los niños, dijo el Rector General, durante la homilía, y se compromete, ese es signo de que vence como Cristo y con Cristo».
    El Evangelio trastorna nuestras mentes «Se convierte en grande en el reino de Dios, el que se hace más pequeño. Juan Leonardo es santo, continuó el P. General, por que se decidió a luchar bajo la bandera de Jesús, bajo su bandera, que es la cruz de la que se convirtió en un proclamador y abanderado. Jesús, el débil, el siervo, el niño que tiene un don. Para nosotros, sólo su vida no es garantía de éxito como lo fue para San Juan Leonardo. En la avalancha del mal y el odio que atravesó el Santo, Dios lo escogió como una estrella brillante, como la luz y todavía nos dicen que el mal que aqueja a nuestra historia no puede y no debe tener la última palabra.

    Fecha: Septiembre 21, 2009

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    En la noche del domingo, 20 de octubre la urna con las reliquias de San Juan Leonardi ha pasado por el centro de Nápoles. Recibido en la Iglesia de San Fernando el rey, fue trasladada posteriormente a la Iglesia de Santa Brígida en Toledo. El fondo de la Plaza del Plebiscito, Palacio Real, el Teatro San Carlo y la Galleria Umberto I.

    Son los lugares que cuentan la historia de esta ciudad rica en cultura y fe. La Iglesia de Santa Brígida es una de las primeras comunidades históricas de la Orden, fue entregada al padre Leonardi por los amigos de el Oratorio de San Felipe Neri. Pintado por el famoso pintor Luca Giordano, que dentro del templo tiene su spultura, en Nápoles es conocido como el Santuario de la Dolorosa.

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    La urna con las reliquias ha cruzado la calle de Toledo con tráfico , muchas personas se han dejado llevar por elgesto espontáneo y han tocado la urna, otros han pedido el nombre del santo y se han quedado durante algún tiempo en la meditación piadosa. Y la ciudad presa de su frenesí y sus ruidos ha quedado parada por unos instantes frente a un signo de santidad, y que, busca el silencio no sólo fuera, pero sobre todo en el interior.

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    Tan pronto como las reliquias antes de llegar a la Iglesia de Santa Brígida, pescadores de Mergellina, transportaban al Santo, ejecutando un ritual impresionante, cargado de memoria y de devoción popular. La procesión de la urna danzó al ritmo de la música. Es la «función» que se ejecuta en el Lunes de Pascua por la «Paranze» al entrar en el Santuario de Nuestra Señora de la arcada. El tributo mismo está reservado para el fundador del celebre santuario de la Campanía. El signo de la danza de la gente, expresa la alegría del encuentro y que es el corazón del cristianismo: Dios se encuentra con nosotros en nuestra vida diaria y en esta fiesta. Como sucedió al rey David bailando delante del Arca del Señor y de Isabel, que saltó en su corazón cuando vio delante de él «la Madre de su Señor».

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    En la Iglesia, entre los aplausos de los fieles y el canto, la urna se coloca delante del presbiterio. Durante la solemne Eucaristía, presidida por el P. Rector General  Francesco Petrillo y concelebrada por el párroco y rector P. Raffaele Tosto y hermanos, hay una oportunidad para reflexionar sobre la Palabra de Dios en el vigésimo Domingo quinto del Tiempo Ordinario resuena en toda la comunidad cristiana: «Un pequeño es el alcance del reino de los cielos». «Sólo si estás en el lado de los niños, dijo el Rector General, durante la homilía, y se compromete, ese es signo de que vence como Cristo y con Cristo».

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    El Evangelio trastorna nuestras mentes «Se convierte en grande en el reino de Dios, el que se hace más pequeño. Juan Leonardo es santo, continuó el P. General, por que se decidió a luchar bajo la bandera de Jesús, bajo su bandera, que es la cruz de la que se convirtió en un proclamador y abanderado. Jesús, el débil, el siervo, el niño que tiene un don. Para nosotros, sólo su vida no es garantía de éxito como lo fue para San Juan Leonardo. En la avalancha del mal y el odio que atravesó el Santo, Dios lo escogió como una estrella brillante, como la luz y todavía nos dicen que el mal que aqueja a nuestra historia no puede y no debe tener la última palabra.

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    IV Centenario de la muerte de San Juan Leonardo
    IV Centenario de la muerte de San Juan Leonardo
    Logotipo Oficial del IV Centenario de la muerte de San Juan Leonardo
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    ¡Oh, si tú supieras!
    ¡Oh, si tú supieras!
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    San Juan Leonardi, Confesor

    Oh Dios, que te dignaste suscitar maravillosamente al bienaventurado Juan, tu Confesor, para propagar la fe entre los pueblos, y por él fundaste en tu Iglesia una nueva familia para la instrucción de los fieles: danos a tus siervos, que de tal manera aprovechemos de sus enseñanzas, que consigamos la recompensa eterna. Por nuestro Señor. Amén

    Oh Dios, que te dignaste suscitar maravillosamente al bienaventurado Juan, tu Confesor, para propagar la fe entre los pueblos, y por él fundaste en tu Iglesia una nueva familia para la instrucción de los fieles: danos a tus siervos, que de tal manera aprovechemos de sus enseñanzas, que consigamos la recompensa eterna. Por nuestro Señor. Amén

    Juan Leonardi nació de padres muy piadosos en 1541, en Decima (cerca de Lucca), Italia.  Ya desde niño buscaba la soledad para darse con más libertad a la oración.  Ordenado de sacerdote a los 32 años, condujo a numerosos jóvenes de noble corazón por la senda de la perfección.  En 1574 fundó la congregación de Clérigos Regulares, que puso bajo la protección de la Sma. Virgen.  Fué defensor intrépido de la fe católica frente al error protestante que se infiltraba en aquellas regiones. Después de haber fundado en colaboración con el español Vives, en 1603, el Colegio de la Propaganda, murió víctima de su abnegación cuidando a los atacados por la peste en 1609, en el hospital de Santa María in Porticu.  Ha sido canonizado en 1938 por el Papa Pío XI.

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1739.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    9 de octubre

    SAN JUAN LEONARDO,()
    Confesor

    _juan_leonardo

    San Juan Leonardo pertenece, por la cronología y por su obra, al período de la reforma Católica. Nace en el año 1541 en Diécimo, pueblo cercano a Lucca, la pequeña república llamada en otro tiempo «religiosísima», y agitada ahora por la crisis protestante.

    A la edad de doce años, sus padres, modestos industriales, le enviaron a casa del párroco de Villa Basílica, donde adquirió una cultura elemental e inició su formación religiosa. Habría sido tal vez ésta la ocasión para elegir el estado eclesiástico, pero el padre de Leonardo cambió por ahora el rumbo de su vida, mandándole a Lucca a estudiar farmacia. La profesión de «farmacéutico» o «droguero» en aquellos tiempos bordeaba los limites de la medicina y de la alquimia, de la magia y de la filosofía. En este ambiente moldeó Leonardo su recia personalidad de cristiano seglar militante, cuya característica no fue la de hechos asombrosos, aureolados de milagrosos «golpes de gracia», sino la de una progresiva ascensión hacia el ideal de santidad. Intensifica la frecuencia de sacramentos y la práctica de la mortificación, realiza el apostolado en el ambiente en que vive y se adhiere al grupo de piadosos seglares llamados «colombinos» para asegurar su perseverancia, madurando así su capacidad de entrega a una intensa vida sacerdotal que había de ser su decidida vocación.

    Efectivamente, después de la muerte de su padre, a pesar de que la madre le instaba para que se instalase en Diécimo como farmacéutico, inicia sus estudios eclesiásticos. Tiene ahora veintiséis años. Aprobado el latín en las escuelas públicas de Pisa, aprende lógica y teología con el Padre dominico Paolino Bernardini, que por prescripción médica residía en una casa de Cam po perteneciente a la Orden.

    El contacto directo con el maestro dominico produjo en Juan Leonardo cierta preocupación científica, que manifestó luego en los ensayos, inéditos, que escribió sobre diversos tratados teológicos. La perfección que podría faltar en su elemental plan de estudios era suplida por la madurez humana y espiritual que Leonardo había adquirido en sus treinta y dos años de vida seglar. Fue ordenado sacerdote en Pisa, el año 1572.

    Instalado en Lucca como capellán de la iglesia de San Giovanni della Magione, Juan Leonardo comienza su apostolado y su obra de proselitismo, que había de cristalizar en la fundación de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios. Característica relevante del apostolado de Juan Leonardo es la enseñanza del catecismo, que revela el espíritu eminentemente parroquial que había de diferenciar a su Institución. Juan Leonardo es «sacerdote de parroquia», atento siempre a preocuparse de las necesidades concretas e inmediatas de los fieles.

    Habiendo conocido el obispo de Lucca su actividad catequística, le encargó de realizarla en otras iglesias y parroquias de Luc ca. Para sistematizar esta actividad San Juan Leonardo escribió un Manual de doctrina cristiana, que estuvo durante mucho tiem po en uso en algunas regiones de Italia. Queriendo asegurar la continuidad de este movimiento renovador de la enseñanza del catecismo, formó la Compañía de la Doctrina Cristiana, integrada por elementos seglares y que muy pronto había de extenderse a Siena, Pistoya, Nápoles y Roma. Los pontífices Gregorio XIII, Clemente VIII y Paulo V concedieron a esta Compañía especiales privilegios.

    La personalidad de este sacerdote de vocación tardía comenzaba a destacarse en la Iglesia briosamente, paralela a la de los coetáneos San José de Calasanz y San Felipe Neri, a quienes estará muy unido en el andar de su vida de fundador y de apóstol.

    A los dos años de actividad sacerdotal Juan Leonardo había formado un grupo de colaboradores parroquiales íntimos, a los que fue preparando para el sacerdocio y con los que inicia su fundación el año 1574.

    En realidad, sus proyectos de fundador no eran ambiciosos en cuanto a la organización. La pequeña comunidad de sacerdotes surgía limitada al ámbito de la parroquia. El ideal de Juan Leonardo era hacer de sus colaboradores santos sacerdotes dedicados al ministerio parroquial.

    La nueva Congregación encontró una férrea oposición por parte de las autoridades civiles de Lucca. La pequeña república, celosa de su independencia, seguía con recelo la actividad del Santo, a quien comenzó a considerar aliado de potencias extran jeras y posible colaborador de la Inquisición. Sin ninguna responsabilidad personal, Juan Leonardo fue tratado durante toda la vida como un enemigo irreconciliable de su patria.

    Tal enemistad ocasionó a los noveles religiosos una precaria situación económica, hasta tal punto que el mismo fundador se vio obligado a pedir limosna.

    Estas dificultades, sin embargo, no desalentaron a Juan Leonardo en sus tareas apostólicas. Intensificó en su iglesia el culto al Santísimo Sacramento con la función de las Cuarenta Horas y organizó continuamente ejercicios de reparación y penitencia. Los fieles recorrían de noche procesionalmente las calles de Lucca, visitando las iglesias principales, entonando himnos penitenciales, disciplinándose y gritando: «¡Perdón, Señor, misericordia!» El devoto espectáculo ocasionó ruidosas conversiones, no siempre coronadas con una fiel perseverancia, y que proporcionaron al celoso predicador algún fracaso apostólico

    Tal fue el de la Compañía de la Paz, agrupación formada con cincuenta bandidos convertidos en masa, que a los pocos meses de existencia el Santo debió disolver, porque algunos de los conversos habían vuelto a las andadas; los que perseveraron ingresaron en los capuchinos.

    Más afortunado fue con la fundación de las Monjas de los Ángeles, religiosas dedicadas a las muchachas pobres, de las cuales, no obstante, Juan Leonardo se desentendió muy pronto, por que era radicalmente opuesto a los apostolados femeninos, aun los de clausura.

    A la sazón el Santo andaba preocupado con el traslado de su comunidad de clérigos a la nueva casa de Santa María Contelandini, en Lucca. Lo cual no se llevó a cabo sin graves disturbios, ocasionados por los fieles de esta parroquia, que llegaron a decir al obispo en señal de protesta: » Monseñor, ¿ qué hacéis? ¿ Habéis alejado de vos aquellos diablos y nos los habéis metido en medio de nosotros?» A pesar de todo San Juan Leonardo tomó posesión de la nueva sede. Era el año 1580. Al año siguiente la Congregación recibía la aprobación oficial del obispo de Lucca, llamándose Clérigos Regulares de la Madre de Dios.

    Con razón Juan Leonardo había ya ganado también la con fianza de la Santa Sede y fue nombrado varias veces por Clemente VIII comisario apostólico con la misión de reformar algunas de las Ordenes monásticas decadentes. El Santo realizó siempre con gran celo y notable éxito esta tarea de reformador, pero la impronta de su personalidad está más grabada en aquéllas catequesis y aquélla actividad pastoral de Juan Leonardo en las iglesias de Lucca.

    Con no menor intensidad se dedica ahora el Santo a solidificar su fundación. Aunque no era ideal del fundador multiplicar las nuevas casas, quiso, sin embargo, fundar una en Roma. Lo consiguió gracias al apoyo de algunos cardenales, principalmente el cardenal Baronio, que le estimó y protegió siempre con especial predilección. La nueva comunidad se instaló definitivamente, el año 1662, en Santa María in Campitelli, que aún hoy día es la Casa Generalicia de la Congregación. Durante su estancia en Roma, Juan Leonardo realizó una de las más importantes actividades de su vida: la colaboración con el cardenal español Juan Bautista Vives en la organización del Colegio de Propaganda Fide. Durante los últimos siete años de su vida el Santo se dedicó con ardor a la naciente Institución misionera, cuyo ideal él había acariciado desde hacía tiempo. Este mérito fue premiado por León XIII, que por especial privilegio le inscribió, siendo aún Beato, en el Martirologio Romano, poniendo de relieve la obra misional realizada por San Juan Leonardo.

    Antes de morir Juan Leonardo tuvo la alegría de ver aprobadas en 1603 por Clemente VIII las constituciones de la nueva Congregación de Clérigos Regulares. No pudo llegar a verla florecer y brillar. Pero guardó en su corazón la alegría de una vida entregada al servicio de la Iglesia. Murió entre los suyos, en Lucca, el año 1609. Beatificado por Pío IX en 1861, fue canonizado por Pío XI en 1938. Sus restos se veneran en Santa María in Campitelli, de Roma.

    San Juan Leonardo encarnó el ideal de un santo sacerdote, que no deslumbra por la magnitud de sus empresas, sino por el perseverante ejercicio de la caridad pastoral.

    MANUEL USEROS CARRETERO.

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index.html

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    9 de Octubre

    Revelaciones a Santa Brígida de Suecia

    Santa Brígida ora pro nobis

    ¡Santa Brígida ora pro nobis!

    Del Libro 1 Capítulo 16

    Cómo la esposa vio a un santo hablando a Dios acerca de una mujer que había sido terriblemente afligida por el demonio y que después se convirtió gracias a las oraciones de la gloriosa Virgen.

    La esposa vio que uno de los santos le decía a Dios: “¿Por qué está el demonio afligiendo el alma de esta mujer que tú redimiste con tu sangre?”. El demonio contestó de inmediato diciendo: “Porque es mía por derecho”. Y el Señor dijo: “¿Con qué derecho es tuya?”. El demonio le contestó: “Hay –dijo—dos caminos. Uno que conduce al Cielo y otro al infierno. Cuando ella se topó con estos dos caminos, su conciencia y razón le dijeron que eligiera mi camino. Y como tenía libre voluntad para elegir el camino de su agrado, pensó que sería más ventajoso dirigir su voluntad hacia el pecado, y así comenzó a caminar por mi sendero. Después, la engañé con tres vicios: la gula, la codicia de dinero y la lujuria.

    Ahora habito en su vientre y en su naturaleza. La tengo asida por cinco manos. Con una mano le cierro los ojos para que no vea cosas espirituales. Con la segunda, sujeto sus manos, de forma que no pueda hacer ninguna obra buena. Con la tercera le sostengo los pies, de manera que no camine hacia la bondad. Con la cuarta, sujeto su intelecto para que no se avergüence de pecar y, con la quinta, le sostengo el corazón para que no sienta contrición”.

    La bendita Virgen María le dijo entonces a su Hijo: “Hijo mío, haz que diga la verdad sobre lo que quiero preguntarle”. El Hijo contestó: “Tú eres mi Madre, eres la Reina del Cielo, eres la Madre de la misericordia, el consuelo de las almas del purgatorio, la alegría de los que peregrinan por el mundo. Eres la Soberana de los ángeles, la criatura más excelente ante Dios. También eres Soberana sobre el demonio Ordénale tú misma a este demonio, Madre, y él te dirá lo que quieras”. La bendita Virgen preguntó entonces al demonio: “Dime, Satanás, ¿qué intención tenía esta mujer antes de entrar en la Iglesia?”. Satanás le contestó: “Tomó la resolución de no volver a pecar”.

    Y la Virgen María le dijo: “Aunque su intención anterior le conducía al infierno, dime, ¿en qué dirección apunta su actual intención de alejarse del pecado?” El demonio le respondió con desgana: “La intención de abstenerse de pecar la conduce hacia el Cielo”. La Virgen María dijo: “Como tú aceptaste que era tu derecho alejarla del camino de la Santa Iglesia debido a su anterior intención, ahora es cuestión de justicia que debe ser conducida de vuelta a la Iglesia, dada su presente intención. Ahora, demonio, te voy a hacer otra pregunta: Dime ¿qué intención tiene en su actual estado de conciencia?”. El demonio le contestó: “En su mente está terriblemente contrita y arrepentida, llora por todo lo que ha hecho. Ha decidido no cometer semejantes pecados nunca más y enmendarse en todo lo que pueda”.

    La Virgen, entonces, preguntó a demonio: ¿Podrías decirme si los tres pecados de lujuria, gula y codicia pueden existir en un corazón junto a sus tres buenas resoluciones de contrición, arrepentimiento y propósito de enmienda?”. El demonio contestó: “No”. Y la bendita Virgen dijo: “¿Me dirás, entonces, cuáles tienen que retroceder y huir de su corazón, las tres virtudes o los tres vicios que, según tú, no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo?”. El demonio replicó: “Digo que los pecados”. Y la Virgen agregó: “El camino al infierno está entonces cerrado para ella y el camino del Cielo le queda abierto”.

    De nuevo, la bendita Virgen María inquirió al demonio: “Dime, si un ladrón acechara a las puertas de la esposa y quisiera violarla ¿qué tendría que hacer el Esposo?” Satanás contestó: “Si el Esposo es bueno y valiente, debe defenderla arriesgando su vida por el bien de ella”. Entonces, la Virgen dijo: “Tú eres el ladrón malvado. Esta alma es la esposa de mi Hijo, quien la redimió con su propia sangre. Tú la corrompiste y la atacaste a la fuerza. Por lo tanto, y puesto que mi Hijo es el Esposo de su alma y Señor sobre ti, retírate de su presencia”.

    EXPLICACIÓN

    Esta mujer era una prostituta, que después de arrepentirse quiso volver al mundo porque el demonio la molestaba día y noche, tanto que visiblemente presionaba sus ojos y, delante de muchos, la arrastraba fuera de la cama. Entonces, en la presencia de testigos fiables, la santa doña Brígida dijo abiertamente: “Márchate, demonio, has vejado ya bastante a esta criatura de Dios”. Después de dicho esto, la mujer se quedó quieta por media hora, con los ojos fijos en el suelo y, después, se levantó y dijo: “En verdad he visto al demonio en una forma abominable saliendo por la ventana y oí su voz que me decía: ‘Mujer, verdaderamente has quedado liberada”. Desde ese momento, esta mujer, ha vencido toda impaciencia, cesaron sus sórdidos pensamientos y ha venido a descansar en una buena muerte.

    Para leer más revelaciones, o los libros de Santa Brígida de Suecia, clic en el siguiente enlace:

    Tomado de: http://www.prophecyfilm.com/spanish/

    Santa Brígida, Viuda

    Oh Señor y Dios nuestro, que, por medio de tu unigénito Hijo, revelaste a Sta. Brígida los secretos celestiales: concede a tus siervos por su piadosa intercesión, que nos gocemos alegres de la manifestación de tu gloria eterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor, Amén.

    Oh Señor y Dios nuestro, que, por medio de tu unigénito Hijo, revelaste a Sta. Brígida los secretos celestiales: concede a tus siervos por su piadosa intercesión, que nos gocemos alegres de la manifestación de tu gloria eterna. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor, Amén.

    Santa Brígida de Suecia, de sangre real, fué casada con el príncipe Ulfón y educó santamente a sus ocho hijos, entre los cuales figura Sta. Catalina de Suecia.  Con tales razones exhortó a su esposo a la práctica de la virtud que voluntariamente dejó al mundo para abrazar le Regla del Cister, después de hacer entrambos la peregrinación a Santiago.

    Brígida redobló entonces su fervor en el santo estado de viudez, «dándose a todo linaje de buenas obras y perseverando noche y día en la oración y contemplación» (Ep.), en el convento de Wastein por ella fundado.

    Jesús a quien imitaba especialmente en su pasión, la recompensó, revelándole los arcanos del cielo(Or.), y así nos quedan ocho libros de sus Revelaciones.  Murió en Roma, adonde fue de peregina, y allí recibió seputltura, hasta su traslación a Suecia (1373).

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1739.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    8 de octubre

    SANTA BRÍGIDA,()
    Viuda

    Fiel es esta palabra: Si hemos muerto con Él también con Él viviremos. (2 Timoteo, 2)

    Fiel es esta palabra: Si hemos muerto con Él también con Él viviremos. (2 Timoteo, 2)

    Santa Brígida, noble dama sueca, nacida en 1302, pronto dio muestras de una gran devoción a la Pasión de Jesucristo. Después de un sermón relativo a sus padecimientos, se le apareció el Salvador ensangrentado. De tal modo la conmovió este espectáculo, que desde entonces no podía oír hablar de la Pasión sin verter abundantes lágrimas. Todas las noches se levantaba para orar a Dios ante su crucifijo. Dejó a la posteridad sus maravillosas Revelaciones. Contrajo matrimonio con Ulf, del que tuvo ocho hijos. Fundó después una Orden que lleva su nombre; entró de religiosa en ella y su marido en la Orden del Cister. Visitó Jerusalén y murió en Roma el 23 de julio de 1373.

    MEDITACIÓN
    SOBRE LA MORTIFICACIÓN

    I. Debes alejar de ti, mediante la mortificación, todo lo que pueda llevarte al pecado mortal; no es éste un consejo, es un verdadero precepto. Si te ex pones a las ocasiones de ofender a Dios, en ellas perecerás. El Evangelio te manda arrancarte el ojo y la mano que te escandalicen, es decir, dejar aquello que más quieras, cuando sea para ti ocasión de ofender a Dios. ¿Lo haces?

    II. En la medida en que puedas, abstente de los placeres permitidos. Cuanto más te despegues de las consolaciones de la tierra, tanto más gustarás los gozos del cielo. Esta mortificación te impedirá caer en pecado. Un momento de sufrimiento en esta vida me  librará de largos días de dolor en el purgatorio: ¿por qué, pues, he de amar mis comodidades al punto de no querer sufrir nada? Sed al mismo tiempo sacerdotes y víctimas, perseguidores y mártires. (San Eusebio).

    III. Aun cuando la mortificación no me ofreciese más ventaja que la de hacerme semejante a mi Salvador crucificado, ¿no sería suficiente para hacérmela amable? Ella me hace recordar lo que Él ha sufrido por mí. ¡Oh alma mía! ¿dónde está el amor que tienes por Jesús? Si lo amas, debes asemejarte a Él; si rehúsas participar de sus padecimientos, no esperes participar de su gloria. ¿ Tan poco amor tengo por ti, oh Dios que tanto me amasteis, que puedo vivir sin dolor viéndote en la cruz? No puedo estar sin heridas cuando te veo cubierto de llagas. (San Buenaventura).

    La mortificación – Orad
    por la conversi6n de los cismáticos.

    ORACIÓN

    Señor Dios nuestro, que, por vuestro Unigénito Hijo, habéis revelado a Santa Brígida los secretos del cielo, haced, por su piadosa intercesión, que vuestros servidores un día se regocijen eternamente en la posesión de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

    Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

    Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

    los Santos

    8 de Octubre

    LEPANTO 7 DE OCTUBRE DE 1571*

    DESDE ENTONCES y PARA SIEMPRE
    LA GRAN FIESTA DEL TRIUNFO
    DEL SANTÍSIMO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA

    .Venid, pueblos, y recoged rosas de estos misterios, y tejed coronas a la ínclita Madre del Amor Hermoso. (Himno de Vísperas).

    .Venid, pueblos, y recoged rosas de estos misterios, y tejed coronas a la ínclita Madre del Amor Hermoso. (Himno de Vísperas).

    Aunque ha sido muy célebre esta devoción del Rosario desde el tiempo de Santo Domingo, se hizo más célebre con ocasión de la famosa batalla naval de Lepanto, que se ganó por intercesión de nuestra Señora, y particularmente por la devoción de su santo Rosario, la cual, siendo tan sabida, no hay para qué referirla aquí de propósito, y siendo muy propia de la fiesta de hoy no se puede callar del todo, y por eso diré la suma de ella.

    Después que Selim II de este nombre, gran turco, rompió las paces con la república de Venecia, y viéndose señor del mar por la multitud de sus naves y soldados, se señoreó del reino de Chipre, y empezó a hacer hostilidades y estragos en los cristianos, el santísimo Pontífice Pio V procuró unir todas las armas católicas contra el enemigo común de la cristiandad que deseaba dominarlo todo con su poder, y presumía eclipsar con sus lunas las luces clarísimas de nuestra fe. Excusáronse los otros príncipes cristianos, y solamente el rey católico Felipe II se coligó con el Papa y con la república de Venecia para oponerse a tan formidable enemigo. Dispúsose una poderosa armada, de la que iba por general D. Juan de Austria, hijo del invicto emperador Carlos V, en quien parecía herencia el valor y patrimonio el vencer. Buscó la armada católica a la turquesa, que esperaba en el golfo de Lepanto. Los turcos contaban doscientas treinta galeras reales, con otras muchas galeotas y vasos menores; los cristianos llevaban más de doscientas galeras: ochenta y una del rey de España, ciento nueve de Venecia, y doce del Sumo Pontífice, tres de Malta y otras de caballeros particulares. Al llegar nuestra armada a vista de la del enemigo, el viento, que para los turcos era favorable y para los cristianos contrario, amainó casi de repente, empezando ya a desfavorecerles este elemento, y el mar se sosegó, como si pretendiera ver con reposo los dos más poderosos ejércitos del mundo disputarse sobre la posesión de él. El de los turcos era muy superior en número; el de los cristianos era mayor en el valor: los turcos presumían alistarse debajo de sus banderas la fortuna, hinchados con repetidas victorias; los cristianos sabían qué venía con ellos la justicia de la causa; ambas armadas tenían presente la batalla y el riesgo, y  esperaban la victoria y el triunfo; pero los infieles lo esperaban de su valor y los fieles del favor divino. Por esto, ya que se acercaban a tiro de cañón, mandó su alteza enarbolar un crucifijo y muchas imágenes de Nuestra Señora, y todos, puestos de rodillas hicieron oración a Dios, poniendo por intercesora a la Virgen, suplicándole que no diese la victoria a sus enemigos por castigar a los que le confesaban y llamaban arrepentidos de sus culpas. Luego, habiendo esforzado los dos capitanes a sus soldados, y dado la señal de aceptar de ambas partes la batalla con dos tiros de bombarda, se acometieron las naves con increíble ímpetu, y se peleó por espacio de dos horas con extraño valor, con diferentes sucesos, ya prósperos, ya adversos, como los lleva la guerra, sin saberse aún dónde estaba la victoria, hasta que se reconoció en nuestra armada, y se fue declarando tanto por los cristianos, que en breve tiempo quedó desbaratada y deshecha la armada de los turcos; treinta mil con su bajá muertos, diez mil cautivos, ciento ochenta naves presas, noventa sumergidas, quince mil cristianos rescatados, casi trescientos tiros de artillería tomados; el despojo de dineros, joyas y armas no tiene precio ni número; y lo principal fue cobrar las armas católicas la reputación perdida, y perder las mahometanas la soberbia y confianza ganadas en muchas victorias. Murieron de nuestra parte seis mil hombres, por lo cual fue esta batalla la más célebre que han conseguido en el mar los cristianos, y no sé si vio antes primera, ha visto después segunda en sus campañas el elemento del agua.

    ¡Papa San Pío V Ora pro nobis!

    ¡ San Pío V ora pro nobis!

    Debióse esta insigne victoria a las oraciones de San Pío V y de la cristiandad, donde el Santo Pontífice les mandó hacer; y fuera del valor de los soldados cristianos, ayudó mucho la devoción y celo con que confesados y bien dispuestos entraron en la batalla, para morir defendiendo la fe, si Dios por nuestras culpas diese a los infieles la victoria; y principalmente se debió a la intercesión de la sacratísima Virgen María nuestra Señora, singular patrona de las batallas, a quien el Sumo Pontífice encomendó esta empresa, y el general y capitanes hicieron diversos votos. Consiguióse esta victoria en el primer domingo de octubre de 1571, día que la religión de Predicadores tenía consagrado, como todos los primeros domingos de cada mes, al culto de nuestra Señora del Rosario; y en éste, especialmente encomendaba a Dios el buen suceso de las armas católicas, por mandado del Sumo Pontífice San Pío V, el cual, en reconocimiento de tan señalada merced como recibió toda la cristiandad de la Madre de Dios, consagró este día a su culto, con título de «Santa María de la Victoria»; y Gregorio XIII, que le sucedió, mandó que se celebrase cada año, en el primer domingo de octubre, en todas las iglesias del orbe cristiano donde hubiese capilla o altar de nuestra Sñora del Rosario, fiesta a nuestra Señora con título del Rosario, por haberse alcanzado esta victoria por su devoción. Confirmó esta fiesta Clemente VIII, y últimamente nuestro Santísimo Padre Clemente X; a instancia de la reina nuestra señora doña Mariana de Austria. Y se fijó definitivamente para el día 7 de octubre, día de la grandiosa victoria de Nuestra Señora con su arma invencible de todos los tiempos: Su Santísimo Rosario.

    R. P. Rivadeneira S. I.
    «Vida y Misterios de Nuestra Señora»

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

    Nuestra Señora del Rosario

    Regína sacratíssimi Rosárii, ora pro nobis

    Regína sacratíssimi Rosárii, ora pro nobis

    En la Edad Media, como antiguamente entre los Romanos, solían llevar los nobles coronas de flores, que más tarde se transformaron en las áureas diademas de los reyes.  Ofrecíanse estas coronas a los hombres de distinción a título de censo.

    La Virgen María, como reina del cielo y de las almas, es acreedora a estos mismos honores, por lo cual la Iglesia quiere que reconozcamos el título de María reina del Sto. Rosario, y nos exhorta a ofrecerle, como Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espiritu Santo, tres coronas de rosas, cuya encantadora belleza describe en el oficio y la misa.

    La oración nos recuerda ser el Rosario una oración mental tanto como vocal, en que meditamos los misterios de la vida, muerte y resurrección de Jesús, a los cuales estuvo íntimamente unida la Virgen Maria.

    También han llovido, mediante esta oración, muchos favores sobre la cristiandad en el transcurso de los siglos, y esta fiesta de N. Señora del Rosario fué instituída especialmente, en lugar de N. Señora de la Victoria, para recordar la insigne victoria de Lepanto Domingo 7 de Octubre de 1571, debida a la recitación del Rosario, donde fueron aniquiladas especialmente por la flota española a las órdenes de don Juan de Austria, las fuerzas vivas del islamismo, que amenazaban invadir a Europa.

    La fiesta del Rosario viene a ser como una miniatura del año litúrgico, por la meditación de los Misterios de Cristo; y también lo es del Breviario porque las 150 Aveinarias nos recuerdan los 150 Salmos, que terminamos con Gloria Patri.  El Rosario es a manera de vistoso tríptico en cuyas tablas vemos reproducidos los sucesos gozosos, dolorosos y gloriosos de Jesús y de María, que se han venido sucediendo en el calendario católico.  En ciclo de Navidad, el alma, que nada en una atmósfera de júbilo, considera los cinco misterios gozosos el Miércoles y Viernes de Témporas de Invierno, el día de Navidad, el 2 de Febrero y el Domingo infraoctava de Epifanía.  Contempla después, en medio de las tristezas del tiempo de Pasión, los cinco misterios dolorosos el Jueves y Viernes Santos.  Finalmente participa, en medio de las alegrías del Tiempo Pascual, de los cinco misterios gloriosos en las fiestas de Pascua, Ascensión, Venida del Espíritu Santo, Asunción de la Virgen.  Todos los fieles, que visiten en el día de la fiesta una iglesia donde se halle establecida la archicofradía del Rosario, pueden lucrar indulgencia toties quoties plenaria, análoga a la de la Porciúncula1.

    1. Instituída ya esta fiesta por Gregorio XIII, fue elevada de rito por León XIII, el papa del Rosario, y él la dotó de la actual misa y oficio.

    GREGORIO XIII (1502-1585), Pope Portrait: Lavinia Fontana

    GREGORIO XIII (1502-1585), Pope Portrait: Lavinia Fontana

    El Papa del Santo Rosario

    León XIII, el Papa del Santo Rosario

    Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

    Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1731 y 1732.

    Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

    7 de octubre

    NUESTRA SEÑORA
    DEL
    SANTÍSIMO ROSARIO

    Desde que la Santísima Virgen ha dado una eficacia tan grande al Rosario,   no existe ningún problema material, espiritual, nacional o internacional que no pueda ser resuelto por el Santo Rosario y nuestros sacrificios. (Hna. Lucía de Fátima).

    Desde que la Santísima Virgen ha dado una eficacia tan grande al Rosario, no existe ningún problema material, espiritual, nacional o internacional que no pueda ser resuelto por el Santo Rosario y nuestros sacrificios. (Hna. Lucía de Fátima).

    Fangeaux está en un alto, dominando la inmensa llanura de Lauregais. Es un paisaje impresionante, en especial por la inmensidad del horizonte que se descubre. Precisamente Dios Nuestro Señor lo eligió para abrir los ojos de Santo Domingo de Guzmán a otro paisaje más dilatado aún, el de la inmensidad de las almas que estaban esperando quien les mostrara el camino de la auténtica vida cristiana.

    Un discreto y sencillo monumento, llamado la Seignadou, marca y lugar en que, estando en oración, recibió el Santo una gracia extraordinaria. Pocos detalles sabemos de ella. Es muy fácil que, como suele ocurrir tantas veces en las vidas de lo santos, ni el mismo Santo Domingo percibiera desde el primer momento toda la trascendencia de lo que entonces se le revelaba. Parece cierto que Dios le confirmó en su idea de fundar una Orden de Predicadores, que le confirmó también que eran aquellas tierras del mediodía de Francia el más adecuado escenario para dar comienzo a la tarea, y que la Santísima Virgen mostró mirar con especial predilección este apostolado dominicano.

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    ¿Ocurrió entonces la revelación del Santísimo Rosario? Ya hemos dicho que es poco lo que nos queda de fehaciente sobre aquella visión. El Santo no fue nunca explícito, pero la tradición unánime hasta tiempos muy recientes ha hecho a Santo Domingo de Guzmán fundador del rosario. Oigamos, por ejemplo, al Papa Benedicto XV: «Y así -dice hablando de Santo Domingo- en sus luchas con los albigenses que, entre otros artículos de nuestra fe, negaban y escarnecían con injurias la maternidad divina de María y su virginidad, el Santo, al defender con todas las fuerzas de su alma la santidad de estos dogmas, imploraba el auxilio de la Virgen Madre. Con cuánto agrado recibiese la Reina de los cielos la súplica de su piadosísimo siervo, fácilmente puede colegirse por el hecho de haberse servido de él la Virgen para que enseñase a la Iglesia, Esposa de su Hijo, la devoción del Santísimo Rosario: es decir, esa fórmula deprecatoria que, siendo a la vez vocal y mental (pues al mismo tiempo que se contemplan los principales misterios de la religión se recita quince veces la oración dominical con otras tantas decenas de ave marías), es devoción muy a propósito para excitar y mantener en el pueblo el fervor de la piedad y la práctica de todas las virtudes. Con razón, pues, Domingo de Guzmán mandó a sus hijos que, al predicar a los pueblos la palabra de Dios, se dedicasen constantemente y con todo empeño a inculcar en los ánimos de sus oyentes esta forma de orar, cuya utilidad práctica tenía él harto experimentada

    Este es, por consiguiente, según el parecer unánime de la tradición, robustecida por los documentos pontificios, el celestial origen del Santísimo Rosario. La moderna crítica pone, sin embargo, no pocos reparos a este sentir. Las trazas del rosario como devoción popular son muy posteriores, y aparecen con independencia de la actuación de Santo Domingo.

    No es éste el lugar de discutir una cuestión histórica. Como suele suceder en estas ocasiones, hay un desenfoque inicial en la actitud de los críticos: una idea, una institución, una devoción, no nacen nunca enteramente hechas. Piénsese en la devoción al Corazón de Jesús, elaborada durante siglos por el amor hacia la humanidad de Cristo, que iba en aumento. O piénsese en la serie de vicisitudes por que pasa una idea antes de plasmar en una realización práctica, poniendo ante los ojos, por ejemplo, las di versas tentativas y ensayos que precedieron a la configuración jurídica de la Compañía de Jesús. Que Santo Domingo de Guzmán concibió su apostolado y el de sus hijos con un matiz eminentemente mariano, no hay quien lo discuta. Que ya en los primeros tiempos de la Orden dominicana encontramos la recitación frecuente del avemaría, utilizando incluso cuerdas con nudos, también parece cierto. Recuérdese el ejemplo de Romeo de Livia, O. P. (t 1261); el de Delfín Humberto, O. P. (t 1356); el de la Beata Margarita Ebner, O. P. (t 1351); el de Juan Taulero, O. P. (t 1361), y otros muchos personajes eminentes de la Orden de Predicadores en los que encontramos elementos que luego han de servir para dar la estructuración definitiva al rosario. Esto sólo puede explicarse, o al menos se explica muy fácil mente, teniendo presente una tradición que arrancara del fundador y persevérase dentro de la Orden.

    A base de estos elementos comienza la devoción del rosario a extenderse en el siglo xv por obra principalmente de dos in signes dominicos: Alano de Rupe, forma latinizante de su apellido de la Roche, y Santiago Sprenger. El primero prefería la fórmula «salterio de la Virgen» más que la de rosario, que le parecía un tanto paganizante, y trabajó no poco en los Países Bajos por extenderlo. Sprenger no sólo consiguió difundir gran demente el rosario por Alemania y los países del centro de Europa, sino que escribió un folleto de propaganda y consiguió la primera aprobación por parte de la autoridad apostólica, otorgada por el Papa Sixto IV el 10 de marzo de 1476. Ni fue ésta sola la aprobación que obtuvo, sino que antes de morir logró nuevos documentos pontificios y la confirmación de todo lo actuado por parte del maestro general de la Orden. Por eso, aunque algunas veces no se valore suficientemente su influencia en la difusión del rosario, es necesario tenerle por uno de los más destacados artífices de la difusión de la misma.

    Ya desde entonces puede decirse que la marcha del rosario por todo el mundo es verdaderamente triunfal. Pronto salta de los países de la Europa central a los países latinos, y las concesiones papales se encuentran ya en abundancia. En España mismo vemos cómo el cardenal Gil de Viterbo, legado para España y Portugal, después de definir el rosario en su forma actual, con cede gracias en 1519 a la cofradía que se había fundado en Tu dela. En Vitoria, en el convento de Santo Domingo, había una capilla y altar bajo la advocación del rosario, a la que Adriano VI concede amplias indulgencias el 1 de abril de 1523, confirma das luego por Clemente VII y dos veces por Paulo III. Algo parecido se encuentra ya por todas partes, no sólo en Europa, sino también en América, a la que la devoción del rosario es llevada por los dominicos. Ni se piense sólo en el rosario como una devoción exclusivamente dominicana: San Ignacio de Loyola, por ejemplo, y los primeros jesuitas fueron extraordinariamente afectos a ella.

    Los papas continuaron alabando esta devoción y cargándola de indulgencias. Pero quien verdaderamente aparece como eminente en la historia del rosario es San Pío V. Tras algunos actos de carácter más bien particular, el día 17 de septiembre de 1569 daba la solemne bula Consueverunt Romani Pontífices, en la que no sólo definía ya con precisión el rosario, sino que además resumía y ampliaba todos los privilegios e indulgencias unidos a esta devoción. Continúa durante todo su pontificado trabajando por la difusión del rosario. Y el 5 de marzo de 1572 da la bulaSalvatoris Domini, en la que, recordando la victoria obtenida en Lepanto el 7 de octubre, permite a la Cofradía del Rosario de Martorell (Barcelona) que ese día celebren todos los años una fiesta bajo la advocación de la Virgen del Rosario, según lo había pedido don Luis de Requeséns, señor de Martorell, que había estado presente en Lepanto. No parece que pueda decirse que fue San Pío V el que insertó en las letanías la invocación «Auxilium christianorum«, sino que tal invocación debió de tener origen en sus tiempos en Loreto mismo, por donde pasaron no pocos de los que habían participado en la batalla de Lepanto.

    Su sucesor Gregorio XIII, el 1 de abril de 1533, extiende la fiesta del Rosario a todas las iglesias y capillas en que estuviera erigida la cofradía. Clemente XI, en 1716, extendió la solemnidad a la Iglesia universal, unida al primer domingo de octubre. Sólo en 1913, como consecuencia de la reforma litúrgica que quiso descargar de fiestas los domingos, quedó fijada en el calendario de la Iglesia universal esta fiesta en el 7 de octubre, conservando la Orden dominicana el privilegio de celebrar la fiesta el mismo primer domingo de octubre.

    Todos estos datos cronológicos y eruditos no son al fin y al cabo más que una manifestación del unánime sentir del pueblo cristiano, que ama extraordinariamente esta devoción. Con el certero instinto que le caracteriza, adivina lo grata que es a la Santísima Virgen. Por eso en cuantas circunstancias, agradables o tristes, se presentan en la vida del cristiano, espontáneamente sube a sus labios esta hermosa oración. Ya se encuentre velando un cadáver, ya se acerque en peregrinación a un santuario famoso, ya trate de ofrecer algo por el éxito de unos exámenes o la resolución de un asunto difícil… en cualquier circunstancia el cristiano recurre al rosario, seguro de hallar en él un obsequio verdaderamente grato a la Santísima Virgen.

    Y que tal sentir no es erróneo nos lo demuestra claramente la actitud de la Iglesia. Puede decirse que no hay devoción que de manera tan continuada haya sido recomendada e inculcada por los Romanos Pontífices. Es más, hay un hecho bien significativo: la devoción al rosario es para los papas un refugio providencial en las circunstancias difíciles que se presentan a la Iglesia. Ya se trate, como en tiempos de San Pío V, del peligro turco, ya se trate de los espinosos problemas que plantea la fermentación intelectual del siglo XIX, como en tiempos de León XIII, hacia esta devoción se vuelven los ojos de los papas.

    ¿En qué está el secreto de la eficacia? Precisamente los mismos papas nos lo dicen: en tratarse de una devoción que, siendo sencilla, está, sin embargo, llena de contenido. Sencilla, porque hartos estamos de ver cómo la más humilde mujercita sabe rezar su rosario. Llena de contenido, puesto que sistemáticamente nos obliga a recorrer los principales misterios de la vida de Jesucristo y de su santísima Madre.

    Buena prueba de ello la tuvieron los misioneros que en 1865 descubrieron, viva aún, la fe de no pocos japoneses que ocultamente habían continuado, aislados del resto del mundo, siendo cristianos. La fiesta de Nuestra Señora del Japón, que se celebra allí el 17 de marzo, recuerda precisamente ese descubrimiento. Pues bien, una de las armas que habían servido para mantener viva la fe, había sido el rosario, recitado por aquellos que sobre vivieron a las persecuciones y por sus descendientes, que de ellos lo habían aprendido.

    Trabajar, por consiguiente, en el conocimiento y en la difusión del Santísimo Rosario es hacer obra muy grata a Dios Nuestro Señor y contribuir al arraigo y difusión de nuestra santa fe. La aparición de la Santísima Virgen en Lourdes y Fátima, así nos lo confirman. Como nos confirma también la admirable adaptación de esta forma de devoción a los tiempos modernos: la asombrosa acogida que ha tenido la cruzada del rosario en fami lia, nacida en los Estados Unidos y difundida por todo el mundo.

    LAMBERTO DE ECHEVERRÍA

    MISA DEL DÍA

    EL MISMO DÍA: SAN MARCOS, Papa y Confesor

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    ENLACES:

    BIBLIOGRAFIA (volver)

    • Acta sanctorum, agosto, t.l (1867) p.422-436; octubre, t.3 p.787-788. WALZ, A., O. P., De Rosario MarÍlle a Sixto IV lid S. Pium V (Roma 1959).

    • Monumenta Ordinis Fratrum Praedicatorum historica (Roma 1896ss). WALZ, A., O. P., Compendium historiae Ordinis P..aedicatorum (Roma 1948) 2ª  ed.

    • WILLIAM, F. M., Geschichte und Gebetsschule des Rosenkranzes (Viena 1948).

    • FAUCHER, X., Les origines du Rosaire (Parls 1923).


      Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com



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