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“La Gloria de Dios y la Salvación de los hombres”
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¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago, 4, 15).
San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA
I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiem po, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable, y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.
II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día, y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eterna mente!
III. Pronto terminará esta vida, y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!
La lectura espiritual
Orad por los sacerdotes.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Conforme a la santidad del que os llamó, sed también vosotros santos en todo vuestro proceder. (1 San Pedro, 1, 15).
San Godofredo conde de Kappenberg, asqueado de la gloria de las armas y de las vanidades del mundo, persuadió a su esposa a que se hiciese monja, consagró todos sus bienes al Señor, y convirtió su castillo en convento donde tomó el hábito de la Orden Premonstratense. En el seno de esta ciudadela fue donde comenzó a guerrear contra su cuerpo con sus ayunos y austeridades, contra el mundo con su po breza y contra el demonio con su obediencia. Murió en 1136, a la edad de treinta años.
MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTIDAD
QUE DIOS NOS PIDE
I. Dios quiere que todos los hombres sean san tos. Para eso los ha creado; para eso Jesucristo se encarnó. Todos poseen los medios y las gracias ne cesarias para alcanzar este fin, y, cuando somos fieles a las gracias que recibimos, Dios nos prepara otras más grandes. Pero, ¡ay! en vano será que Dios pro digue todas sus gracias para que seamos santos, si nosotros, por nuestra parte, no trabajamos para con quistar la santidad. ¿Quieres en verdad ser santo? Si lo quieres, lo serás. Nada gana Dios con tu san tificación, ello no lo hace más feliz; es asunto nuestro: de él depende nuestra eternidad feliz. ¿Qué has hecho hasta aquí, y qué has resuelto hacer en lo porvenir, para llegar a ser santo?
II. Dios no pide que todos los hombres traba jen en su santificación de la misma manera: Él tiene mil caminos diferentes para conducir a sus elegidos a la gloria. Hay santos de todas las condiciones; consiaera el estado de vida en el que estás colocado, cumple dignamente todos sus deberes: es la santidad a la que Dios te llama. El anacoreta no debe, para santificarse, vivir como el hombre de mundo, ni éste como el anacoreta. Mira si imitas a los santos que han vivido en un estado de vida semejante al tuyo.
III. El que busca y aprovecha todas las ocasio nes para santificarse en el género de vida que ha elegido, ése ha dado con el camino más corto que lleva a la perfección. ¿Aprovechas esas ocasiones? ¿Cuántas vehementes inspiraciones no deja Dios de enviarte para atraerte? ¿Qué no hace para desapegar tu corazón del amor a las creaturas? ¿Qué te impide elevarte a Él? ¡Ah! ¡Los primeros cristianos han vencido a los tiranos, y, a pesar de los suplicios, han obtenido la corona de la santidad; y a nosotros el apego que tenemos a los placeres de esta vida nos impide llegar a ser santos! Ellos han luchado contra la atrocidad de los tormentos: luchemos, nosotros, contra las dulzuras de los placeres. (San Eusebio de Émeso).
El menosprecio de las riquezas
Orad por los pobres.
ORACIÓN
Haced, os rogamos, Señor, que la intercesión de San Godofredo, abad, nos haga gratos a Vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.
Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.
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Si con Él padecemos y reinaremos también con Él; si lo negáremos, Él nos negará igualmente. (2 Timoteo, 2, 12).
San Arcadio se retiró a la soledad durante la persecución, mas no lo hizo sino para adquirir en ella fuerzas a fin de combatir con mayor coraje. Presentóse al tirano. Fue cortado en pedazos, pero los suplicios le resultaron dulces, porque lo hacían semejante a Jesucristo en la tierra, y le aseguraban su dicha en el cielo.
MEDITACIÓN
SOBRE LOS SUFRIMIENTOS
I. Pecador, es preciso sufrir en esta vida para no sufrir en la otra; es menester que borres tus delitos con tus trabajos, tus lágrimas y tu sangre: no hay otro medio para que vuelvas a gozar del favor de Dios. Él te envía sufrimientos: recíbelos como remedios para las enfermedades de tu alma. Siempre quieres pecar, y no quieres hacer penitencia: ten cuidado, te encuentras en un estado peligroso. Es necesario satisfacer a Dios en este mundo o en el otro. Elige.
II. Pecadores convertidos, que habéis tenido la felicidad de reconciliaros con Dios, no os creáis que ya podéis dejar de llorar vuestros pecados y cesar de sufrir para borrarlos. Aun cuando se os hubiera re velado, como a Magdalena, que vuestros pecados han sido perdonados, menester sería, sin embargo, hacer como ella penitencia, todo el resto de vuestros días. Temblad, llorad siempre, pues no sabéis si sois dig nos de odio o de amor de Dios. Aunque no hubierais cometido sino un solo pecado, sería suficiente como para obligaros a llorar eternamente.
III. Almas santas que aspiráis a la perfección, aun cuando fueseis arrebatadas todos los días hasta el tercer cielo, como San Pablo, no os creáis por eso dispensadas de hacer penitencia. Vuestras contemplaciones haríanse sospechosas, si no van acompaña das del amor a los sufrimientos. Si amáis sólida mente a Jesús, querréis asemejaras a Él sufriendo con Él. Tendréis motivo para esperar la gloria de Jesucristo, si participáis en los dolores de su pasión.
La paciencia
Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Os suplicamos, oh Dios omnipotente, que hagáis que por la intercesión del bienaventurado Arcadio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, seamos fortificados en el amor de vuestro Nombre. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Crucifican de nuevo en sí mismos al Hijo de Dios, y lo exponen al escarnio. (San Pablo a los Hebreos, 6, 6).
San Higinio, sucesor del mártir San Telésforo en la cátedra de San Pedro, desplegó gran celo en la defensa de la ortodoxia contra los heresiarcas Cerdón y Valentino. Tuvo que sufrir mucho durante los cuatro años que ocupó el trono pontificio. Por eso fue puesto entre los mártires. Murió en el año 142.
MEDITACIÓN
LOS PECADORES CRUCIFICAN
DE NUEVO A JESUCRISTO
I. Jesús ha sufrido una vez en el Calvario por nuestros pecados. No acusemos ni a Judas ni a Caifás ni al pueblo judío ni a Pilatos de haberlo hecho morir, sin pensar que también nosotros somos los autores de su muerte; nuestros crímenes son los que lo clavaron en la cruz. ¡Ah, Jesús!, ¿cómo podré verte morir en un cadalso para expiar mis pecados, sin amarre y sin llorar mis prolongados extravíos?
II. No sólo una vez he sido la causa de tu muerte en el Calvario, sino que renuevo esta causa cada vez que cometo pecado mortal. Alma mía, ¿no son ya bastantes los dolores que Jesús ha soportado? ¿debo renovar su causa para quedar bien con un amigo, para satisfacer una pasión, para gozar de un placer transitorio?
III. Jesús fue crucificado en el Calvario una vez y por los judíos que no lo conocían; todos los días, en todo el mundo, hay cristianos, a quienes ha rescatado al precio de su sangre, que renuevan la causa de su suplicio. Nada escatima Jesús para apartarnos del pecado; ¡y nosotros continuamos ofendiéndolo! Escucha, pecador, los reproches que te dirige el divino Salvador: ¿Por qué, con tus pecados, me clavas a una cruz más cruel que aquélla a la que se me clavó hace tiempo? (San Agustín).
La huída del pecado
Orad por los pecadores
ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño y conservadlo con protección constante, por vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Higinio a quien constituiste pastor de la Iglesia universal. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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(Domingo Infraoctava y 1º de Epifanía)
Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y
a José, consagraste con inefables virtudes la
vida doméstica: haz por intercesión de ambos, que
sepamos instruirnos con los ejemplos de tu Sagrada
Familia, y conseguir su eterna compañía en el cielo.
(Oración de la Misa del día)
La celebración de esta fiesta en toda la Iglesia, data sólo desde el Pontificado de Benedicto XV. Con ella nos transporta la liturgia a Nazaret, para contemplar allí la vida de la Sagrada Familia, ejemplar y modelo de la familia natural en que nacemos, y de la familia sobrenatural en la cual hemos sido adoptados por la gracia de Dios. El Evangelio nos retrata la existencia de la familia de Nazaret caracterizada por su fervor religioso, por su amor a la oración y por la unión íntima de los que la componen. La Epístola nos pone ante los ojos el espíritu y las virtudes que en ella reinaban: misericordia, benignidad, humildad, modestia, paciencia y, ante todo, caridad, que es el vínculo de la perfección. ¡Maravilloso modelo, cuya imitación llevará la paz y la alegría a los hogares cristianos!
La tradición dice que en la casa de Nazaret Jesús llevó una vida sencilla, humilde y oscura hasta la edad de 30 años. En el seno de esa familia aprendió el oficio de carpintero que ejercía San José. Allí creció en edad y sabiduría. Junto a ellos, María se sentía feliz de aliviar las fatigas de su esposo. Los tres santificaron la vida familiar con el ejercicio de las virtudes domésticas.
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FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
(Domingo I después de Epifanía)
Doble mayor
Ornamentos blancos
Quiere la Iglesia que, además de los días dedicados a festejar separadamente al Niño Jesús, a María Santísima y al Patriarca San José, se haga recuerdo hoy de los tres juntos, formando la familia ejemplar y modelo de lo que debe ser, según Dios y el Evangelio, la familia cristiana de nuestros tiempos. En este concepto se venera hoy al Hijo de Dios como hijo de familia; y se recuerda a los padres , a las madres y a los hijos atolondrados de hoy, su condición de tales y sus respectivos y mutuos deberes, y la obligación de todos juntos para con Dios. Esto ha tenido presenta la Iglesia al renovar con la Fiesta de la Sagrada Familia el hermoso ideal de la antigua familia cristiana, a la que anhela reconducir otra vea al mundo, hijo pródigo, y prófugo de ella, que ha convertido al hogar en un hotel si es rico, o en una posada si es pobre.
Introito. Sap. XVIII
| INTROITUS Prov. 23, 24 et 25 Exsúltet gaudio Pater Justi, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quæ génuit te. Ps. 83, 2-3. Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit, et deficit Anima mea in átria Dómini. V. Glória Patri. | Introito – Salte de júbilo el padre del Justo, alégrense tu Padre y tu Madre, y regocíjese la que te dio a luz. – Ps. ¡Cuán amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! mi alma suspira y desfallece por morar en los atrios del Señor. V. Gloria |
Oración-Colecta
| Dómine Jesu Christe, qui Maríæ et Joseph súbditus, domésticam vitam ineffabílibus virtútibus consecrásti: fac nos, utriúsque auxilio, Famíliæ sanctæ tuæ exémplis instrui; et consórtium cónsequi sempitérnum: Qui vivis R. Amen | Señor Nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste con inefables virtudes la vida doméstica: haz por intercesión de ambos, que sepamos instruirnos con los ejemplos de la Sagrada Familia, y conseguir su eterna compañía en el cielo. Tú que con Dios Padre. R. Amen. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía
| Vota, quæsumus, Dómine, supplicántis pópuli cælésti pietáte proséquere: ut et, quæ agénda sunt, vídeant, et ad implénda quæ víderint, convaléscant. (Per Dóminum.) R. Amen | Suplicámoste, Señor, que recibas con celestial piedad los votos de tu pueblo, a fin de que sepa lo que debe hacer para agradarte y tenga el valor de ejecutarlo.. R. Amen. |
Epístola
Virtudes y ambiente que saturaron el hogar de la Sagrada Familia de Nazareth y que deben saturar también todos os hogares cristianos, dignos de tal nombre.
| EPISTOLA Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossénses. Col. 3, 12-17Fratres: Indúite vos sicut elécti Dei, sancti, et dilécti, víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: supportántes ínvicem, et doná~ntes vobismetípsis si quis advérsus áliquem habet querélam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem heec, caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exsúltet in córdibus vestris, in qua et vocáti estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes, et commonéntes vosmetípsos, psalmis, hymnis, et cánticis spirituálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne, quodcúmque fácitis in verbo, aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Jesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum. | Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Colosenses: Hermanos: Revestíos como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia sufriéndoos unos a otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro; así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero sobre todo mantened la caridad, la cual es atadura de perfección. Y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados para formar un cuerpo: y sed agradecidos. La palabra de Cristo en abundancia tenga su morada entre vosotros(1), con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros, con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón con gracia las alabanzas de Dios. Todo cuanto hacéis, sea de palabra, sea de obra, hacedlo todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando por medio de Él gracias a Dios. |
Salmodia
| GRADUALE Ps. 26, 4 Unam pétii a Dómino, hanc requíram, ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ. V. Ps. 83, 5. Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sæcula sæculórum laudábunt te. Allelúja, allelúja. V. Isai. 45, 15. Vere tu es Rex abscónditus, Deus Israël Salvátor. Allelúja. | Gradual – Una sola cosa pido al Señor, y esta buscaré: que pueda morar en la casa del Señor toda mi vida. V. Bienaventurados, Señor, los que habitan en tu casa; ellos te alabarán por los siglos de los siglos. Aleluya, aleluya. V.Verdaderamente Tú eres el Rey desconocido, oh Dios Salvador de Israel. Aleluya. |
Evangelio
Encantadora escena del Niño perdido y hallado en el Templo, y vida virtuosa de Jesús en Nazareth, hasta los 30 años de edad.
| U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 42-52. Cum factus esset Jesus annórum duódecim, ascendéntibus illis Jerosólymam secúndum consuetúdinem diéi festi, consummatísque diébus, cum redírent, remánsit puer Jesus in Jerúsalem, et non cognovérunt paréntes ejus. Existimántes autem illum esse in comitátu, venérunt iter diéi, et requirébant eum inter cognátos, et notos. Et non inveniéntes, regréssi sunt in Jerúsalem, requiréntes eum. Et factum est, post tríduum invenérunt illum in templo sedéntem in médio doctórum, audiéntem illos, et interrogántem eos. Stupébant autem omnes, qui eum audiébant, super prudéntia, et respónsis ejus. Et vidéntes admiráti sunt. Et dixit mater ejus ad illum: Fili, quid fecísti nobis sic? ecce pater tuus, et ego doléntes quærebámus te. Et ait ad illos: Quid est quod me quærebátis? nesciebátis quia in his, quæ Patris mei sunt, opórtet me esse? Et ipsi non intellexérunt verbum, quod locútus est ad eos. Et descéndit cum eis, et venit Názareth: et erat súbditus illis. Et mater ejus conservábat ómnia verba hæc in corde suo. Et Jesus proficiébat sapiéntia, et ætáte, et grátia apud Deum, et hómines. Credo | U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 42-52) – Cuando tuvo Jesús doce años, sus padres fueron a Jerusalén, según la costumbre del día de la fiesta, y acabados aquellos días, cuando se volvían, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. Y creyendo que él estaba con los de la comitiva, hicieron una jornada de camino y le buscaban entre los parientes y conocidos. Y como no le hallaban, se volvieron a Jerusalén en busca suya, hasta que, al cabo de tres días, le hallaron en el templo, sentado en medio de los Doctores, escuchándolos y preguntándoles. Todos cuantos le oían se pasmaban de su sabiduría y de sus respuestas. Y cuando le vieron se admiraron. díjole entonces su madre: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira como tu padre y yo angustiados te buscábamos. Y les respondió: ¿Para qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo emplearme en las cosas de mi Padre?(2) Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos y vino a Nazaret: y les estaba sujeto: Y su Madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres(3). – Credo. |
| OFFERTORIUM Luc. 2, 22 – Tulérunt Jesum paréntes ejus in Jerúsalem, ut sísterent eum Dómino. | Ofertorio. – Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor |
Oración-Secreta
| Placatiónis hóstiam offérimus tibi, Dómine, supplíciter deprecántes: ut, per intercessiónem Deíparæ Vírginis cum beáto Joseph, famílias nostras in pace et grátia tua firmiter constítuas. Per eúmdem Dóminum. | Te ofrecemos, Señor la hostia de propiciación, suplicándote humildemente que por la intercesión de la Virgen Madre de Dios, y de José, asegures en tu gracia y paz nuestras familias. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía (Secreta)
| Oblátum tibi, Dómine, sacrifícium vivíficet nos semper, et múniat. (Per Dóminum | < Señor oh Haz, > Haz, oh Señor, que el sacrificio que acabamos de ofrecerte, continuamente nos vivifique y nos sirva de protección. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Conmemoración de Epifanía
| Ecclésiæ tuæ, quæsumus, Dómine, dona propítius intuére: quibus non jam aurum, thus, et myrrha profértur; sed quod eísdem munéribus declarátur, immolátur, et súmitur, Jesus Christus Fílius tuus Dóminus poster: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. | < Señor oh Haz, > Suplicámoste, oh Señor, que mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece el oro, el incienso y la mirra; sino que len tales dones se designa, se ofrece, se inmola y se recibe, a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive y reina |
Prefacio de Epifanía
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia cum Unigenitus tuus in substantia nostrae mortalitatis apparuit, nova nos immortalis suae luce reparavit. Et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, al aparecer tu hijo Unigénito en nuestra carne mortal, nos restauró con la nueva luz de su inmortalidad. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIOLuc. 2, 51 – Descéndit Jesus cum eis, et venit Názareth, et erat súbditus illis. | Comunión. – Regresó Jesús con ellos y fue a Nazaret, y les estaba sumiso. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIOQuos cæléstibus réficis sacraméntis, fac, Dómine Jesu, sanctæ Famíliæ tuæ exémpla júgiter imitári: ut, in hora mortis nostræ, occurrénte gloriósa Vírgine Matre tua cum beáto Joseph; per te in ætérna tabernácula récipi mereámur: Qui vivis. | < Señor oh Haz, > Haz, Señor Nuestro Jesucristo, que cuantos hemos sido alimentados con los celestiales Sacramentos, imitemos continuamente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, en la hora de nuestra muerte, saliéndonos al encuentro tu Virgen Madre y el bienaventurado San José, merezcamos se por Ti recibidos en los eternos tabernáculos. Que vives y reinas. |
Conmemoración del Domingo Infraoctava de Epifanía (Postcomunión)
| Súpplices te rogámus, omnípotens Deus: ut, quos tuis réflcis sacraméntis, tibi étiam plácitis móribus dignánter deservíre concédas. (Per Dóminum.) | < Señor oh Haz, > Humildemente te suplicamos, oh Dios todopoderoso, que a los que alimentas con tus Sacramentos, les des la gracia de servirte también dignamente. Por Jesucristo Nuestro señor. |
Conmemoración de Epifanía
| Præsta, quæsumus, omnípotens Deus: ut, quæ solémni celebrámus offício, purificátæ mentis intelligéntia consequámur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte. | < Señor oh Haz, > Suplicámoste, oh Dios todopoderoso, nos concedas la gracia de comprender con clara inteligencia los misterios encerrados en la solemnidad que hoy celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Dios, para perdonárnoslos y purificarnos de toda iniquidad. (1 San Juan, 1, 9).
San Guillermo fue notable en la orden del Cister por su humildad y su mortificación. Designado, a pesar suyo, arzobispo de Bourges, redobló las austeridades porque tenía que expiar, según decía, sus propios pecados y los de su pueblo. Tal horror tenía por el pecado, que no podía ver que se ofendiese a Dios sin derramar un torrente de lágrimas. Murió en 1209. Si no tenemos bastantes lágrimas como para llorar los pecados de los demás, por 10 menos lloremos los nuestros.
MEDITACIÓN SOBRE
EL PECADO
I. El pecado es el mayor mal del hombre, por que lo priva de la posesión de Dios, que es su soberano Bien; le arrebata la gracia que lo hacía hijo de Dios y lo hace objeto de su venganza por toda la eternidad. ¿Pensamos en estas verdades cuando tenemos tentación de cometer un pecado mortal, que ha causado todos esos males a los demonios y a los condenados? ¿Dónde estaría yo. oh Dios mío, si me hubieseis sacado de este mundo después de pecar? ¡Cuántas veces me habríais justamente condenado, si lo hubieseis querido! No lo habéis querido, porque amáis a las almas y olvidáis los pecados cuando se hace penitencia por ellos.
II. El único pecado de Adán ha causado todos los males que padecemos en esta vida. Las enfermedades, el trastorno de las estaciones, la ignorancia, el dolor y la muerte son los tristes efectos del pecado. ¡Ah! si Dios ha castigado, si castiga todavía hoy tan severamente un pecado tan leve en apariencia, ¿qué suplicios no reservará a mis faltas, en el otro mundo? Si en el tiempo de su misericordia es tan riguroso, ¿qué no hará cuando llegue el tiempo de su cólera y de su justicia?
III. ¿Qué pecados has cometido durante tu vida? Repásalos en la memoria, pide perdón a Dios por ellos y haz rigurosa penitencia. Estás seguro de que tus pe cados te han merecido el infierno, pero no sabes si tu penitencia los ha borrado. Este pensamiento es capaz de hacerte temblar, seas quien seas. Toma la resolución de morir antes que pecar.
La huida del pecado
Orad por los que están
en pecado mortal.
ORACIÓN
Os rogamos, Dios todopoderoso, que hagáis que esta venerable solemnidad de San Guillermo, confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
San Adriano, nacido en África, era abad de Niridano, cerca de Nápoles, cuando el Papa Vitaliano lo señaló como candidato a arzobispo de Cantórbery. El humilde siervo de Dios declinó esta dignidad recomendando en su lugar a San Teodoro, pero aceptó partir con él para la lejana Inglaterra. Constituyólo el Papa asistente y consejero del arzobispo. Éste le confió el gobierno del monasterio de los Santos Pedro y Pablo de Cantórbery, llamado más tarde de San Agustín. San Adriano enseñó en él las letras divinas y humanas y, sobre todo, dio allí ejemplo vivo de virtudes. Murió en el año 710.
MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE TRABAJAR PARA SALVARSE
I. Dios quiere que seas un predestinado. Es tan grande su amor por los hombres, que quiere salvar a todos. Para esto les ha dado a su Hijo, para enseñarles el camino del cielo; para esto les ha dado sus mandamientos, ha establecido los sacramentos y les acuerda tantas gracias. ¡Cuán obligados estamos para con Vos, oh Bondad infinita, por tantos me dios de salvación como habéis puesto a nuestro alcance! ¿Has agradecido a Dios estos favores, los has aprovechado? ¿Cómo has trabajado hasta el presente en el negocio de tu salvación?
II. Te puedes salvar, tienes entre manos la vida y la muerte, el paraíso y el infierno; tienes libertad; la gracia nunca te falta. ¡No depende sino de mí el ser eternamente feliz; mi salvación depende de mis esfuerzos durante esta vida, y dejo yo correr inútil mente el tiempo que Dios me ha dado para que trabaje por ella! Puesto que mi salvación está en mi poder, y puesto que puedo, si quiero, ser amigo de Dios, ¿por qué no lo seré desde ahora?
III. No quieres conseguir tu salvación, ahora que lo puedes; tal vez llegue el dia en que querrás hacerlo, pero, ¡ay!, ya no será tiempo. No, no quieres salvarte, pues desprecias los medios que se te dan para salvarte, y rehúsas renunciar a tus placeres. Servir al mismo tiempo a Dios y al mundo es algo imposible. Trabaja pues en tu salvación, mientras tienes tiempo todavía; camina mientras tienes luz, no sea que te sorprendan las tinieblas (Jesucristo).
El cuidado de la salvación
Orad por los enfermos.
ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Señor, que la intercesión. de San Adriano, abad, nos haga agradables ante vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su asistencia lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

No son justos delante de Dios los que oyen la ley, sino los que la practican. (San Pablo a los Romanos, 2, 13).
San Apolinario fue una de las mayores lumbreras de la Iglesia en el siglo segundo. Los herejes encontraron en él un temible adversario, y los fieles un ardiente defensor contra las acusaciones falsas de que se servían los idólatras para hacerlos odiosos ante los emperadores. En su Apología, recuerda a Marco Aurelio que a las oraciones de los cristianos de la duodécima legión debe su victoria sobre los cuados.
MEDITACIÓN SOBRE
LOS DEBERES DEL CRISTIANO
I. Para ser cristiano, es preciso creer todo lo que la fe nos enseña. ¡Cuán pocos cristianos hay en el mundo! Nunca se cometería pecado mortal si firmemente se creyese que hay un Dios, un infierno y un paraíso. Ejercita, a menudo, tu fe acerca de estas grandes verdades. Acuérdate de ellas sobre todo cuan do el mundo te ofrezca sus placeres seductores, y nunca sucumbirás a sus tentaciones.
II. Tus palabras deben ser fieles intérpretes de tu corazón, y nada debe salir de tu boca que no sea digno de un cristiano. ¿Sostienes la causa de Jesucristo contra los ataques de los impíos y de los libertinos? ¿Al oírte hablar, no se te tomaría más bien por un discípulo de Epicuro, por un orgulloso, por un avaro, que por un discípulo de Jesucristo? Pesa todas tus palabras antes de pronunciarlas. Rendirás cuenta a Dios aun de la menor palabra inútil. Ninguna digas que sea indigna de un cristiano, imitador de Jesucristo.
III. ¿Tus acciones están de acuerdo con la santidad de tu fe? Ser cristiano es vivir como Jesucristo, obrar como Él, sufrir como Él. Vana es tu fe si las buenas obras no la acompañan. Sin embargo, vives como un pagano y un infiel. ¿Se diría que Crees en el infierno, que esperas el paraíso, viendo la facilidad con que ofendes a Dios, y el amor que tienes a la tierra? Recuerda el hermoso pensamiento de San Malaquías: En vano soy cristiano si no imito a Jesucristo.
La guarda de los Mandamientos
Orad por los cismáticos.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que la augusta solemnidad del bienaventurado Apolinario, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por N. S. J. C. Amén
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. (San Mateo, 25, 41).
San Luciano puede ser llamado el cristiano por antonomasia, pues, a la edad de doce años, distribuyó todos sus bienes a los pobres.
Fue sacerdote en Antioquía, profesor de exégesis bíblica y fundador de la Escuela de Antioquía, traduce el Antiguo Testamento, su campo propio; y destaca por su virtud, sabiduría y oratoria.
Durante la persecución de Valerio Maximiano, es martirizado en Nicodemia, el 7 de enero del año 212, y sepultado en Helenópolis de Bitinia.
Como no tuviera altar en la prisión, el amor ingenioso que profesaba a Dios le inspiró la idea de hacerse sostener por sus discípulos y de consagrar a Jesucristo sobre su pecho. Fue así, el sacerdote, el altar y la víctima de Dios, por quien derramó su sangre en el año 312.
MEDITACIÓN SOBRE
EL INFIERNO
I. El infierno es el lugar destinado para el castigo de los réprobos. Su mayor suplicio será no ver a Dios, lo que constituye la felicidad de los elegidos. Conocerán las perfecciones de Dios, desearán gozar de ellas, pero no podrán; y como Dios es la fuente de todo bien, ellos también serán privados de toda clase de bienes. No habrá ya para ellos ni alegría ni contento. Infeliz estado, ¿quién podría concebirte? La pérdida de un amigo, de un pariente, de un bien que amas, te hace gemir: ¿qué no producirá conocer el valor de Dios, y ser separado de Él para siempre?
II. Padecerán todos los tormentos, imaginables e inimaginables: el hambre, la sed, las tinieblas, los espectros pavorosos, el fuego… El condenado será atormentado en todas las partes de su cuerpo, en todas las potencias de su alma. Cristiano afeminado, un dolor de muelas te hace gritar, no podrías mantener un dedo ni siquiera un momento en el fuego, ¿cómo soportarás esos suplicios que han merecido tus crímenes?
III. Esos tormentos durarán toda la eternidad, sin consuelo, sin interrupción, sin esperanza. ¡Oh Dios! Cuán amargos resultarían los placeres de esta vida, y cuán agradables sus sufrimientos para quien comprendiese estas palabras: ¡sufrir eternamente! Eternidad, ¿se puede pensar en ti sin temblar, sin temer a Dios, sin despreciar al mundo ni desapegar se de él? ¡Eternidad! ¡Por un placer de un momento, una eternidad de suplicios! Somos insensatos o paganos, si el pensamiento de la eternidad no nos con mueve y nos convierte. ¿Quién de vosotros podrá habitar en las llamas eternas? (Isaías).
El pensamiento del infierno
Orad porla conversión de los malos cristianos
ORACIÓN
Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, por la intercesión del bienaventurado Luciano, vuestro mártir, cuyo natalicio al cielo celebramos, que seamos fortificados en el amor de vuestro santo Nombre. Por N. S. J. C. Amén.
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Doble de 1ª clase, con octava. – Ornamentos blancos
El grupo de fiestas encantadoras, que se conoce con el nombre genérico de Pascua de Navidad, se cierra con la de Epifanía o Santos Reyes, que es una de las principales del año litúrgico. Se recuerda en ella preferentemente la revelación a manifestación del Verbo humanado a las naciones paganas, cuya primera manifestación ante la cuna del recién nacido Jesús fueron los Santos Magos, allá conducidos por misteriosa estrella, símbolo de la fe. Y fueron cargados con ricos presentes, especialmente con oro, incienso y mirra. Ofreciéronle, en efecto: oro como a Rey, incienso como a Dios y mirra como a hombre mortal. Tú también, cristiano, debes dejarte guiar por la estrella de la fe e ir en busca de Cristo al Sagrario, a los Sacramentos; ir provisto de buenas obras, que son el complemento indispensable de tu fe. No creas al error protestante, que te dice que basta creer para salvarte; ni al error naturalista, que te dice que basta bien obrar. Ni basta bien obrar, ni basta bien creer; porque ni sirven las obras humanamente honradas, sin el principio sobrenatural de la fe, ni basta el principio sobrenatural de la fe, sin el fruto de las buenas obras. Fe con obras forman el homenaje completo del cristiano a Jesús.
Introito. Mal. 3, 1
| INTROITUS Mal. 3, 1; I Par. 29, 12 Ecce advénit dominátor Dóminus: et regnum in manu ejus, et potéstas, et impérium. Ps. 71, 1. Deus, judícium tnum Regi da: et justítiam tuam Fílio Regis. V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculórum. Amen. Ecce. | Introito – He aquí que llegó ya el Señor y Dominador: y el reino está en su mano y la potestad y el imperio. – Ps. Señor, da al rey su juicio, y al Hijo del rey justicia. V. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIO – Deus, qui hodiérna die Unigénitum tuum géntibus stella duce revelásti: † concéde propítius; ut, qui jam te ex fide cognóvimus, * usque ad contemplándam spéciem tuæ celsitúdinis perducámur. Per eúmdem Dóminum. R. Amen | Oh Dios, que por medio de una estrella revelaste en este día tu Unigénito Hijo a los gentiles: concede propicio, que nosotros, que ya te conocimos por la fe, lleguemos hasta la contemplación de la hermosura de tu grandeza. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. R. Amen. |
Epístola
El reconocimiento del Divino Infante por los Magos abre a los Gentiles las puertas al cristianismo y con ellas una era de luz, de prosperidad y bienandanza, riquezas estas que compartirán todos los pueblos que se incorporen, a través de los siglos, en la gran familia de la Iglesia Católica. La América española tuvo esta dicha el día mismo de su descubrimiento siendo, por lo tanto, aquel el día de su verdadera Epifanía.
| EPISTOLA Léctio Isaiæ Prophétæ. Isai. 60, 1-6 – Urge, illumináre, Jerúsalem: quia venit lumen tuum, et glória Dómini super te orta est. Quia ecce ténebræ opérient terram, et calígo pópulos: super te autem oriétur Dóminus, et glória ejus in te vidébitur. Et ambulábunt gentes in lúmine tuo, et reges in splendóre ortus tui. Leva in circúitu óculos tuos, et vide: omnes isti congregáti sunt, venérunt tibi: fílii tui de longe vénient, et fíliæ tuæ de látere surgent. Tunc vidébis, et áfflues, mirábitur et dilatábitur cor tuum, quando convérsa fúerit ad te multitúdo maris, fortitúdo géntium vénerit tibi. Inundátio camelórum opériet te, dromedárii Mádian et Epha: omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes. | Lección del Profeta Isaías (LX, 1-6) Levántate, oh Jerusalén, ilumínate; porque ha venido tu luz, y ha aparecido sobre ti la gloria del Señor. Porque he aquí que la tierra estará cubierta de tinieblas, y de obscuridad las naciones; mas sobre ti se dejará ver su gloria. Y a tu luz caminarán las gentes y los reyes al esplendor de tu nacimiento. Tiende tu vista alrededor tuyo, y mira: todos estos se han congregado y han venido hacia ti. Tus hijos vendrán desde las lejanías y tus hijas surgirán de todas partes. Entonces te verás en la abundancia; se asombrará tu corazón y se ensanchará cuando vendrá a unirse contigo la muchedumbre de naciones de ultramar, cuando a ti acudir´´an poderosos pueblos. Te verás inundada de una muchedumbre de camellos; de dromedarios de Medián y de Efá; todos los de Sabá vendrán a traerte oro e incienso, y publicarán las alabanzas del Señor. |
Salmodia
| GRADUALE Ibid., 6 et 1 Omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes. V. Surge, et illumináre, Jerúsalem: quia glória Dómini super te orta est.
ALLELUIA, allelúja. V. Matth. 2, 2. Vídimus stellam ejus in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum. Allelúja. |
Gradual – Todos los de Sabá vendrán a traerte oro e incienso, y publicarán las alabanzas del Señor. V. Levántate e ilumínate, oh Jerusalén: porque la gloria del Señor ha aparecido sobre ti. Aleluya, aleluya. Vimos su estrella en Oriente, y venimos con dones a adorar al Señor. Aleluya |
Evangelio
Emocionante relato de la llegada de los Magos a Jerusalén, de la turbación del rey Herodes y su Consejo; y del ofrecimiento de ricos presentes al Niño Dios.
| (*)OFFERTORIUM Ps. 71,10-11 Reges Tharsis, et ínsulæ múnera ófferent: reges Arabum et Saba dona addúcent: et adorábunt eum omnes reges terræ, omnes gentes sérvient ei. | Ofertorio – Los reyes de Tarsis y las islas le ofrecerán dones; los reyes de Arabia y de Sabá le traerán presentes; y le adorarán todos los reyes de la tierra, todas las naciones le servirán. |
Oración-Secreta
| Ecclésiæ tuæ, quæsumus, Dómine, dona propítius intuére: quibus non jam aurum, thus, et myrrha profértur; sed quod eísdem munéribus declarátur, immolátur, et súmitur, Jesus Christus Fílius tuns Dóminus noster: Qui tecum. | Suplicámoste, oh Señor, que mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece el oro, el incienso y la mirra; sino que len tales dones se designa, se ofrece, se inmola y se recibe, a Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. Que contigo vive y reina. |
Prefacio para la Fiesta y la Octava de epifanía
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia cum Unigenitus tuus in substantia nostrae mortalitatis apparuit, nova nos immortalis suae luce reparavit. Et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, al aparecer tu hijo Unigénito en nuestra carne mortal, nos restauró con la nueva luz de su inmortalidad. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Matth. 2, 2 – Vídimus stellam ejus in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum. | Comunión. – Hemos su estrella en Oriente, y venimos con dones a adorar al Señor. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIO – Præsta, quaesumus, omnípotens Deus: ut quæ solémni celebrámus offício, purificátæ mentis intelligéntia consequámur. Per Dóminum. | Suplicámoste, oh Dios todopoderoso, nos concedas la gracia de comprender con clara inteligencia los misterios encerrados en la solemnidad que hoy celebramos. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
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(*) En las iglesias benedictinas y en algunas otras, en el Ofertorio de la Misa principal se bendicen las tres tortas, llamadas «tortas de reyes», para recordar y simbolizar los tres presentes de los Magos al Niño Jesús: oro, incienso y mirra. Comidas estas tortas en familia, robustecen en ella la fe cristiana y la unión sagrada, hoy tan necesarias.
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En el Evangelio no se dice que los magos o sabios de oriente hayan sido tres; pero la tradición que lo afirma es muy antigua y se funda sin duda en las tres clases de dones que el Evangelio menciona. Algunos de los frescos más antiguos de las catacumbas, representan a tres reyes, pero otros representan a dos, cuatro y aun seis magos, probablemente por motivos artísticos. Algunos de los Padres, como Orígenes (Hom. in Genesim 16:3), San Máximo de Turín y San León consideran como cosa probada que los magos eran tres. Tal vez en la determinación de este número influyó también el hecho de que frecuentemente se compara o se contrapone a los magos con los tres jóvenes que cantaron las alabanzas de Dios en el horno en llamas, a que se refiere el Antiguo Testamento.
En los frescos de las catacumbas, así como en los más antiguos grabados de los sarcófagos, se representa siempre a los magos con gorros frigios. La idea de que eran reyes se divulgó posteriormente y es posible que se originase en el salmo 71:10: «Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba llevarán regalos.» Según parece, San Cesario de Arles, que murió en el año 543, fue el primero en citar dicho salmo a este propósito (Migne, PL., vol. XXXIX, c. 2018) y, a partir del siglo VIII, los magos aparecen en todas las representaciones con la corona real.
Más tarde, el pueblo cristiano dio nombres propios a cada uno de los tres. Un manuscrito de París, que data del siglo VIII, les llama «Bithisarea, Melchior y Gathaspa.» En una miniatura del Codex Egberti (c. 990) aparecen dos nombres: «Pudizar» y «Melchias.» A pesar de estas ligeras divergencias, no cabe duda de que de ahí se derivaron los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. En las pinturas posteriores de la Edad Media, uno de los magos es casi siempre un joven, otro de edad madura y el tercero muy anciano. La costumbre de representar a uno de los magos como hombre de la raza negra, data del siglo XV.
Según la leyenda, los restos de los magos reposan en la catedral de Colonia, en una capilla que constituye uno de los más bellos ejemplos del primor con que se trabajaba el metal en la Edad Media. No hay razón para dudar de que dichas reliquias sean las que fueron trasladadas en 1164, de 1a basílica de San Eustorgio, en Milán, después de que Federico Barbarroja las regaló al arzobispo de Colonia. Pero la historia anterior de las reliquias es menos clara, por más que ya en el siglo IX, se las consideraba en Milán como las de los Reyes Magos. Se cuenta que habían sido transportadas de Constantinopla a Milán, probablemente en la época del emperador Zenón (474-491); pero ignoramos cómo se identificó a dichas reliquias con las de los magos y cómo fueron a dar a Constantinopla. Es indiscutible que en la Edad Media el culto de los magos era muy popular, sobre todo en Alemania. A su desarrollo contribuyeron las peregrinaciones a la catedral de Colonia y los «misterios» medievales, en donde los magos ocupaban un papel muy importante. Con frecuencia se les veneraba como los patronos de los viajeros.
Véase Hugo Kehrer, Die heiligen Drei Könige, en Literatur und Kunst (2 vols., 1909); Kraus, Geschichte der christl. Kunst, vol. I, p. 151, y otros muchos pasajes; H. Detzel, Christliche Ikonographie (1896), vol. II, pp. 473-475; y G. Messina, I Magi a Betlemme (1933).
Vidas de los Santos, de Butler, Vol. III.
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La Epifanía, que en griego significa aparición o revelación, es una fiesta destinada a celebrar principalmente la revelación de Jesucristo a los Magos o Sabios de Oriente, los cuales, por inspiración particular del Todopoderoso, fueron a adorarle, poco después de su nacimiento. El oficio del día, conmemora igualmente otras dos manifestaciones del Señor: la primera es la de su bautismo, en el que el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma, al mismo tiempo que una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo muy amado, en el que tengo mis complacencias»; la segunda es la revelación de su poder, en el primero de sus milagros, la transformación del agua en vino, en Caná, donde manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. Por todo esto la festividad merece respeto y reverencia, especialmente por parte de nosotros los gentiles, que en tal fecha fuimos llamados a la fe y adoración del verdadero Dios, en la persona de los Magos. Sin decirnos cuántos eran, la Biblia llama «magos» o «sabios» a los gentiles que acudieron a Belén a rendir homenaje al Redentor del mundo, obedeciendo al divino llamado. La autoridad común, apoyada por la autoridad de San León, Cesario, Beda y otros, sostiene que eran tres. En todo caso, el número era reducido en comparación con el de aquellos que vieron la estrella y no le prestaron atención; admiraron su brillo extraordinario y permanecieron sordos a su mensaje; esclavizados por su egoísmo y sus pasiones, endurecieron sus corazones al llamamiento del Señor. Decididos a seguir el divino llamamiento, a pesar de todos los peligros, los Magos se informaron en Jerusalén y fueron hasta la misma corte del rey Herodes preguntando: «¿Dónde ha nacido el Rey de los Judíos?» De acuerdo con las profecías de Jacob y David, toda la nación judía estaba en espera del Mesías. Como las profecías detallaban las circunstancias de su nacimiento, los Magos supieron pronto, por las informaciones del Sanhedrín o gran Consejo de los judíos, que el profeta Miqueas había predicho, muchos siglos antes, que el Mesías nacería en Belén. Los Magos se pusieron inmediatamente en camino, a pesar del mal ejemplo que les daban los miembros del Sanhedrín, ya que ningún escriba ni sacerdote se mostró dispuesto a acompañarles a buscar y rendir homenaje a su propio Rey. Para fortalecer su fe, Dios hizo brillar nuevamente la estrella en cuanto salieron de Jerusalén, y ésta los guió hasta el sitio en que se hallaba el Salvador que venían a adorar. Deteniéndose sobre la cueva, la estrella y parecía decirles: «Aquí encontraréis al Rey que os ha nacido». Los Magos penetraron en el pobre albergue, más lleno de gloria que todos los palacios del mundo, donde encontraron al Niño con su Madre. Postrándose, le adoraron y le entregaron sus corazones. San León celebra la fe y devoción de los Magos con estas palabras: «La estrella los llevó a adorar a Jesús; pero no encontraron a éste venciendo a los demonios, o resucitando a los muertos, o dando vista a los ciegos y voz a los mudos. Jesús no hacía milagros. Estaba ahí como un recién nacido sin palabra y totalmente dependiente de su Madre. Su poder estaba oculto y su único milagro era la humildad». Los Magos ofrecieron a Jesús los más ricos productos de sus tierras: oro, incienso y mirra. El oro, para manifestar que reconocían su dignidad real; el incienso, como una confesión de su divinidad, la mirra, como símbolo de que se había hecho hombre para redimir al mundo. Pero sus más ricos regalos fueron las disposiciones en que se hallaban: su ardiente caridad, simbolizada en el oro; su devoción, figurada por el incienso y la total entrega, representada por la mirra.
La más antigua mención de la celebración de una fiesta cristiana el 6 de enero, parece ser la de los «Stromata» (I, 21) de San Clemente de Alejandría quien murió antes del año 216. Dicho autor afirma que la secta de los Basilianos celebraba la conmemoración del Bautismo del Señor con gran solemnidad, en fechas que parecen corresponder al 10 y al 6 de enero. Esto tendría en sí mismo poca importancia, si no existieran abundantes pruebas de que en los dos siglos siguientes, el 6 de enero se convirtió en una festividad principal en la Iglesia de oriente, y que tal festividad estaba estrechamente relacionada con el Bautismo del Señor. En un documento conocido con el nombre de Cánones de Atanasio», cuyo texto pertenece básicamente a la época de San Atanasio, digamos hacia el año 370, el autor nos dice que las tres fiestas más importantes del año eran Pascua, Pentecostés y Epifanía. El mismo documento prescribe a los obispos que reúnan a los pobres en las ocasiones solemnes, partícularmente «en la gran fiesta del Señor» (Pascua), en Pentecostés, «cuando el Espíritu Santo descendió sobre su Iglesia», y en «la fiesta de la Epifanía del Señor en el mes de Tubi, es decir, la fiesta de su Bautismo» (canon 16). El canon 66 repite: «la fiesta de la Pascua, la fiesta de Pentecostés y la fiesta de la Epifanía que es el undécimo día del mes de Tubi». Según las ideas del oriente, la primera manifestación del Salvador a los gentiles coincide con las divinas palabras: «Este es mi Hijo muy amado en el que tengo mis complacencias». Los Padres griegos opinan que la Epifanía llamada también por ellos «Manifestación de Dios» e «Iluminación», se identificaba originalmente con la escena del Jordán. En un sermón predicado en Antioquía, el año 386, San Juan Crisóstomo se pregunta: «¿Por qué se llama Epifanía, no al día del nacimiento del Señor sino al día de su Bautismo?». Y, después de discutir algunos detalles de la observancia litúrgica, especialmente el agua bendita que los fieles llevaban a sus casas y conservaban todo el año (el santo se inclina a pensar que el hecho de que el agua no se corrompa es un milagro), responde a su propia pregunta: «Llamamos Epifanía al día del Señor, porque al nacer no se manifestó a todos, como lo hizo en el Bautismo. Hasta ese momento había permanecido oculto al pueblo.» También San Jerónimo, que vivía cerca de Jerusalén, testifica que la única fiesta que se celebraba entonces ahí era la del 6 de enero, para conmemorar el nacimiento y el Bautismo de Jesús. A continuación explica que la idea de «manifestación» no se aplica propiamente al nacimiento, «porque Jesús permaneció entonces oculto y no se reveló», sino más bien al Bautismo en el Jordán, cuando el cielo se abrió sobre Cristo».
Fuera de Jerusalén, donde, según nos dice Eteria (c. 395), cuyo testimonio concuerda con el de San Jerónimo, la fiesta de la Navidad y la Epifanía se celebraban el mismo día (6 de enero). La costumbre occidental de celebrar por separado la Navidad el 25 de diciembre se impuso en el siglo IV, y se difundió rápidamente, desde Roma a todo el oriente cristiano(1). San Crisóstomo nos informa que el 25 de diciembre fue celebrado por primera vez en Antioquía hacia el año 376. Constantinopla adoptó dicha fiesta, dos o tres años más tarde, y San Gregorio de Nisa, en la oración fúnebre por su hermano San Basilio, explica que la Capadocia adoptó la costumbre hacia la misma época. Por otra parte, la festividad del 6 de enero, de origen oriental indudablemente, se convirtió en fiesta de la Iglesia de occidente, como una especie de compensación, antes de la muerte de San Agustín. La encontramos registrada por primera vez en Viena de Galia. El historiador pagano Amiano Marcelino, describiendo la visita del emperador Juliano a las iglesias, habla de «la fiesta de enero que los cristianos llaman Epifanía». San Agustín acusa a los donatistas de no haber adoptado, como los católicos, la nueva festividad de la Epifanía. Alrededor del año 380 se celebraba ya dicha festividad en Zaragoza, y en el año 400 era una de las fiestas en que estaban prohibidos los juegos del circo.
Sin embargo, aunque el día de la celebración era el mismo, el carácter de la fiesta de la Epifanía en oriente y occidente era distinto. En oriente, el motivo principal de la fiesta sigue siendo hasta el día de hoy el Bautismo del Señor, y la gran bendición del agua es uno de los ritos principales. En occidente, por el contrario, se hace hincapié en el viaje y la adoración de los Magos. Así sucedía ya desde la antigüedad, como lo demuestran los sermones de San Agustín y San León. Cierto que el Bautismo del Señor y el milagro de Caná están incluidos también en la fiesta; pero, aunque encontramos en San Paulino de Nola (principios del siglo V), y un poco después en San Máximo de Turín, alusiones muy claras a estos dos hechos en su interpretación de las solemnidades del día, hay que reconocer que la Iglesia de occidente sólo celebra prácticamente la revelación del Señor a los gentiles, representados por los Magos. Ver Leclercq, DAC., vol. v, pp. 197-201; Vacandard, Eludes de critique et d’histoire religieuse, vol. III, pp. 1-56; Hugo Kehrer, Die heiligen drei Konige (1908), vol. I pp. 46-52 y21-31; Duchesne, Christian Worship, pp. 257-265; Usener-Lietzmann, Religionsgeschichtliche Untersuchungen, pt. I; Kellner, Heortology, pp. 166-173; G. Morin, en Revue Bénédictine, vol. V (1888), pp. 257-264; F. C. Conybeare, en Rituale Armenorum, pp. 165-190; especialmente Dom de Puniet, en Rasegna Gregoriana, vol. V (1906), pp. 497-514. Ver también
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Hallaron al Niño con María, su Madre, y prosternándose lo adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. (San Mateo, 2, 11).
Unos magos de Oriente reciben aviso del nacimiento del Hijo de Dios por medio de la aparición de una estrella milagrosa. Dejan su reino y van a Jerusalén a buscar a ese Dios. Túrbase Herodes ante la noticia; disimula sin embargo su pavor, y ruega a los magos que regresen a Jerusalén después que hayan adorado al recién nacido, en Belén. Pero éstos, advertidos en sueños de que no vuelvan a Herodes, retornan a su país por otro camino.
MEDITACIÓN SOBRE
LOS PRESENTES
DE LOS MAGOS
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).
II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.
III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio).
La devoción
Orad por los que os gobiernan.
ORACIÓN
Oh Dios que en este día hicisteis que los gentiles conocieran a vuestro Unigénito, dándoles una estrella por guía, haced que, conociéndoos ya por la fe, nos elevemos a la contemplación de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Venid, benditos de mi Padre, a tomar posesión del reino que os está preparado desde el principio del mundo. (San Mateo, 25, 34).
San Te1ésforo, griego de nacimiento, sucedió al Papa Sixto I, y fue el octavo obispo de Roma. Tuvo el dolor de ver los estragos causados en la Iglesia por la persecución del emperador Adriano. Sabemos, por San Ireneo, que terminó gloriosamente su vida con el martirio, cerca del año 136; por espacio de diez años había ocupado la cátedra de San Pedro.
MEDITACIÓN SOBRE
LA GLORIA DEL PARAÍSO
I. En el cielo se posee a Dios, y, poseyéndolo, gózase de todos los bienes. Jamás estamos contentos en este valle de lágrimas; lo estaremos en la mansión de los Bienaventurados. Privémonos, pues, de estos placeres tan fugaces, tan poco capaces de satisfacernos, a fin de que gocemos de las delicias del cielo. Placeres, honores, riquezas, ¡cuán despreciables aparecéis para quien considera el cielo! ¡Ah, Señor, yo puedo conseguir esta dicha, pero no puedo concebir su inmensidad!
II. En el cielo, encontrarás todo lo que deseas, y ya no volverás a hallar nada de lo que te disgusta. No más lágrimas, ni suspiros, ni dolores, ni tristezas. En esta vida no hay placer que no esté mezclado con amargura; allí habrá toda clase de bienes sin mezcla de mal alguno. ¡Es, pues, muy razonable que sufra algo para gozar de tantas delicias!
III. ¿Cuánto durará ese estado de gloria? Toda una eternidad; y los santos tendrán la seguridad de que su felicidad es eterna. ¡Oh eternidad bienaventurada! ¡Qué no harían los cristianos para poseerte si te comprendiesen! Todo lo que es eterno es gran de, lo demás pequeño. Trabajemos para la eternidad y despreciaremos todos los bienes de esta vida. ¿Quién no sentirá que se desvanece su tristeza al pensar que, por un momento de prueba...,tendremos una eternidad de dicha? (San Gregario).
El pensamiento del Paraíso
Orad por los pecadores.
ORACIÓN
Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y cuidadlo con protección constante por me dio de vuestro bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Telésforo, a quien constituiste pastor de toda la Iglesia. Por N. S. J. C. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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Yo os digo que de cualquier palabra ociosa que hablaren los hombres han de dar cuenta en el día del juicio. (San Mateo, 12, 36).
San Gregorio, obispo de Langres, no se contentó a con librar posesos y curar enfermos mientras vivió; en el momento en que llevaban a enterrar sus despojas mortales, hizo que se rompiesen las cadenas, de los prisioneros que se encontraban a su paso. Fue su vida una oración continua. En medio de la noche iba a la iglesia a orar a Dios, y, en llegando, abrían se las puertas por sí solas. Constituía su alimento un poco de pan de cebada y su bebida un poco de agua. ¡Qué fácil es dar cuenta a Dios de nuestros actos cuando hemos conformado nuestra vida con la que Él mismo vivió sobre la tierra! San Gregorio murió en el año 539.
MEDITACIÓN SOBRE
EL JUICIO PARTICULAR
I. Después de tu muerte darás cuenta de toda tu vida. Es lo que enseña el Evangelio. No lo dudas, puesto que eres cristiano. Pero, ¿comprendes bien que entraña esta verdad? Dios sabe todo lo que has hecho, lo que has dicho y lo que has pensado, aun lo más secreto: te pedirá cuenta sobre ello. ¡Ay! el momento de mi muerte, conoceré el estado en que ya debo permanecer eternamente. ¡Oh momento terrible! Pensemos en él, preparémonos para ese juicio.
II. Es Dios quien nos juzga; es tan clarividente que nada escapa a su conocimiento; tan justo, que castigará severamente todas nuestras faltas; tan poderoso, que nadie puede sustraerse del rigor de su justicia. Toma medidas. ¿Qué le responderás? ¿Cómo excusarás tus pecados? ¡Ah, Señor, olvidaos de los desórdenes de mi vida pasada, para no acordaros ya sino de vuestra infinita misericordia!
III. La sentencia que pronunciará este juez es inapelable; será ejecutada de inmediato. Ni las lágrimas, ni las dádivas, ni la privanza tienen poder ante Dios, para hacerlo revocar este funesto decreto, o para impedir su ejecución. Depende de mi única mente el prepararme la sentencia tal como la deseo; es preciso que sea mi acusador y mi juez, y que me castigue a mi mismo. Debo mantenerme preparado a dar cuenta de mi vida en cualquier momento. ¿Qué haré yo cuando Dios me juzgue? ¿Qué responderé cuando me interrogue? (Job).
El pensamiento del juicio
Orad por los presos.
ORACIÓN
Os suplicamos, Dios todopoderoso, que esta solemnidad de San Gregorio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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El Domingo entre la circuncisión y Epifanía
– o a falta de este – el 2 de Enero
SANTÍSIMO NOMBRE
DE
JESÚS
Doble, 2ª clase
Ornamentos blancos
El día de la Circuncisión recibió el Divino Niño el Nombre de Jesús, que significa «Salvador», es Nombre sobre todo nombre, porque en él se expresa el carácter esencial del Verbo encarnado, cual es su misión de Salvador. De suerte que llamarle a Jesús con este Nombre, es darle el título más glorioso de todos y el más significativo; por lo que nos suenan a injuria, no a elogio, los dictados altisonantes de gran filósofo, sublime político, trascendental reformista, heroico bienhechor de la humanidad, emancipador del pueblo, y otros cientos con que ha querido honrarle (!) el Naturalismo moderno, elevándolo a la mezquina condición de hombre superior, para despojarle de su aureola divina. ¡No! Jesús es su Nombre, que es -dice San Bernardo-, miel en la boca, música en el oído y melodía en el corazón.
Introito
| INTROITUS Philipp. 2, 10-11 In nómine Jesu omne genu flectátur, cæléstium, terréstrium, et infernórum: et omnis lingua confiteátur, quia Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris. Ps. 8, 2. Dómine, Dóminus poster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra! V. Glória Patri. | Introito – Al Nombre de Jesús arrodíllense todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno: y toda lengua confiese que nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. – Ps. ¡Oh Señor y Dios nuestro: cuán admirable es tu nombre en toda la tierra! V. Gloria. |
Oración – Colecta
| ORATIO – Deus, qui unigénitum Fílium tuum constituísti humáni géneris Salvatórem, et Jesum vocári jussísti: concéde propítius; ut, cujus sanctum nomen venerámur in terris, ejus quoque aspéctu perfruámur in cælis. Per eúmdem Dóminum. R. Amen | Oh Dios, que constituiste a tu Hijo Unigénito Salvador del género humano y mandaste que se llamara Jesús, concédenos la gracia de gozar un día en el Cielo de la presencia de éste mismo cuyo santo Nombre veneramos ahora en la tierra. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. R. Amen. |
Epístola
San Pedro explica ante el concilio de sus perseguidores haber obrado el milagrode la curación de un tullido por virtud del Nombre de Jesucristo.
Salmodia
| GRADUALE Ps. 105, 47 Salvos fac nos, Dómine Deus noster, et congrega nos de natiónibus: ut confiteámur nómini sancto tuo, et gloriémur in glória tua. V. Isai. 63, 16. Tu, Dómine, pater noster, et redémptor noster: a sæculo nomen tuum. ALLELÚJA, allelúja. V. Ps. 144, 21. Laudem Dómini loquétur os meum, et benedícat omnis caro nomen sanctum ejus. Allelúja. |
Gradual – Sálvanos, Señor Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones; para que confesemos tu santo Nombre, y nos gloriemos en cantar tus alabanzas. V. Tú, Señor, eres nuestro Padre y nuestro Redentor: tu Nombre existe desde la eternidad. Aleluya, aleluya. V. (Ps. 144) Cantará mi boca las alabanzas del Señor: bendigan todos los mortales su santo Nombre. Aleluya |
Evangelio
El Niño recién nacido es circuncidado y recibe el Nombre de Jesús, que quiere decir «Salvador»
| USequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21 In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur. Credo. | U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21) – En aquel tiempo: Llegado el octavo día en que debía circuncidarse el NIño, se le dió por nombre Jesús: nombre con el cual fue llamado por el Ángel antes que fuese concebido. Credo. |
| OFFERTORIUM Ps 85, 12 et 5Confltébor tibi, Dómine, Deus meus, in toto corde meo, et gloriflcábo nomen tuum in ætérnum: quóniam tu, Dómine, suávis et mitis es: et multæ misericórdiæ ómnibus invocántibus te, allelúja. | Ofertorio – Te alabaré oh Señor Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré eternamente tu santo Nombre: porque eres, señor, manso y suave, y todo misericordia para los que Te invocan. Aleluya. |
Oración – Secreta
| Benedíctio tua, clementíssime Deus, qua omnis viget creatúra, sanctíficet, quaésumus, hoc sacrifícium nostrum, quod ad glóriam nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, offérimus tibi: ut majestáti tuæ placére possit ad laudem, et nobis profícere ad salútem. Per eúmdem Dóminum. | Que tu bendición, oh Dios clementísimo, por la cual vive toda criatura, santifique este nuestro sacrificio que Te ofrecemos a honra y gloria del Nombre de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo; a fin de que ceda en alabanza agradable a tu Majestad, y sea provechoso para nuestra salvación. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. |
Prefacio propio de Navidad
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Ps. 85, 9-10 Omnes gentes quascúmque fecísti, vénient, et adorábunt coram te, Dómine, et glorificábunt nomen tuum: quóniam magnus es tu, et fácíens mirabília: tu es Deus solus, allelúja. | Comunión. – Todas las gentes que has criado, vendrán, se postrarán delante de Ti y glorificarán tu Nombre, Señor: porque Tú eres grande y hacedor de maravillas: no hay otro Dios sino Tú, aleluya. |
Oración – Postcomunión
| Omnípotens ætérne Deus, qui creásti et redemísti nos, réspice propítius vota nostra: et sacrifícium salutáris hóstiæ, quod in honórem nóminis Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, majestáti tuæ obtúlimus, plácido et benígno vultu suscípere dignéris; ut grátia tua nobis infúsa, sub glorióso nómine Jesu, ætérnæ prædestinatiónis título gaudeámus nómina nostra scripta esse in cælis. Per eúmdem Dóminum. | Oh Dios omnipotente y eterno, que nos has criado y redimido, atiende propicio a nuestros votos, y dígnate recibir con apacible y benigno rostro el sacrificio de la hostia saludable que acabamos de ofrecer a tu Majestad a honra del Nombre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo; para que, mediante tu divina gracia, nos alegremos de ver un día escritos nuestros nombres en el Cielo, en el libro de los predestinados, a seguidas del glorioso Nombre de Jesús. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. |
(1) La fe en Jesucristo, pero una fe práctica, es necesaria a los hombres para salvarse.

El monograma JHS en el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona, obra del arquitecto Antonio Gaudí. Fuente: http://es.wikipedia.org
«Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar a su pueblo» (San Mateo I, 21).
El occidente celebra la fiesta del nombre de Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía; en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero. Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10). «Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado más sentida y profundamente del nombre de Jesús.
El Concilio de Lyons prescribió en 1274 una devoción especial al nombre de Jesús, y el beato Gregorio X comisionó especialmente a la Orden de los Predicadores para propagarla. Pero quienes más hicieron por difundirla, a pesar de la gran oposición que encontraron, fueron los minoritas: San Bernardino de Sena y San Juan Capistrano, quienes popularizaron el uso del monograma JHS, simple abreviación del nombre de Jesús (Ihesus). El hecho de que la Compañía de Jesús adoptara ese monograma como parte de su divisa, contribuyó a su mayor difusión. La Santa Sede concedió a los Franciscanos, en 1530, la celebración de la fiesta del Santo Nombre de Jesús y el uso se fue extendiendo paulatinamente,. En 1721 se convirtió enfiesta universal de la Iglesia de occidente; pero pocos años después, la comisión encargada de la reforma del Breviario recomendó al PapaBenedicto XV la suprimiera del calendario general. La fiesta actual es una especie de repetición de la Circuncisión; las lecciones del tercer nocturno de maitines están tomadas del sermón de San Bernardo sobre este misterio.
Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de la Edad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. Las Letanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.
*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964
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Estad apercibidos, porque a la hora que menos penséis ha de venir el Hijo del hombre. (San Mateo, 24, 44).
Santa Genoveva comenzó a servir al Señor a la edad de 7 años; consagróse por entero a Jesucristo haciendo voto de castidad, próxima a cumplir los 15. Cuando Atila estaba cerca de París con su ejército, esta santa aseguró que no entraría en la ciudad, e impidió que los habitantes la dejasen. Se cumplió su profecía. Obraba milagros; a menudo, no comía sino dos veces a la semana. Murió llena de méritos, hacia el año 500.
MEDITACIÓN SOBRE
LA MUERTE
I. Morirás; nada es más cierto, es el orden dispuesto por Dios: hasta ahora todos los hombres han obedecido a su decreto. ¿Lo crees? ¿Piensas en ello? ¿Comprendes el significado de estas palabras: yo moriré? Significan que dejarás a tus parientes, a tus amigos, a tus bienes; tu cuerpo será enterrado, tus ojos no verán más, tu lengua no hablará más. ¿Por qué, pues, apegarme tan fuertemente a estos bienes que debo abandonar? ¿Por qué mimar tanto a este cuerpo destinado a convertirse en pasto de gusanos? Yo moriré…: medita estas palabras.
II. Ignoro el tiempo y el lugar de mi muerte. No puedo prometerme ni siquiera un momento de vida. ¿Cuántos que ni siquiera piensan en la muerte morirán hoy? Si Dios me arrebatase en el estado en que estoy, ¿a qué sería reducido? ¿A dónde iría? ¿Quién me asegura que tendré, en lo porvenir, tiempo para hacer penitencia? ¡Ah! Puesto que no sé ni en qué tiempo ni en qué lugar la muerte me habrá de sorprender, es preciso que la espere en todo tiempo y en todo lugar.
III. ¿En qué estado moriré; en gracia de Dios o en pecado? No lo puedo saber. Ignoro si la muerte será para mi un tránsito de la tierra a la gloria del cielo o, en cambio, a los suplicios del infierno. ¿Podemos pensar en serio en esta verdad y no sobrecogemos de terror? Es menester que, en adelante, asegure mi salvación y que viva, este año y todos los días de mi vida, como si debiese morir cada día. Haz ahora lo que, en la hora de la muerte, quisieras haber hecho.
El pensamiento de la muerte
Orad por los agonizantes..
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios que sois nuestra salvación, a fin de que la fiesta de vuestra santa virgen Genoveva alegre nuestra alma y la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén
*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)
La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:
1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.
2. La Comunión el mismo sábado.
3. Rezar una parte del santo Rosario.
4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.
5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción. Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:
1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.
2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.
3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.
4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.
5. Los que profanan sus sagradas imágenes.
Tomado de: http://santa-maria-reina.blogspot.com

Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura. (San Mateo, 6, 33)
San Adelardo, nieto de Carlos Martel, abandonó la corte a la edad de veinte años para retirarse al monasterio de Corbie (Francia). Luis el Bonac sospechó que el santo había favorecido las pretensiones de su pupilo Bernardo, hijo de Pepino, a la sucesión de Carlomagno, y lo confinó a la isla de Noirmoutiers. Mas, reconociendo su error, lo llamó a la corte. A fuerza de insistentes súplicas obtuvo el santo que se le dejase volver a Corbie, para reasumir el gobierno de su monasterio. Mucho contribuyó, con el célebre Alcuino, a hacer que volviese a florecer en los monasterios el amor a la ciencia. Murió el 2 enero del año 827.
MEDITACIÓN SOBRE
EL FIN DEL HOMBRE
I. No estamos en este mundo sino para amar a Dios, para honrarlo, y para alcanzar nuestra salvación. Examina con atención esta verdad; he ahí en lo que debes trabajar durante este año y durante toda tu vida; todos tus otros proyectos son inútiles, peligrosos o criminales. ¿Hasta ahora has empleado tu vida en buscar, honrar y amar a Dios? Examínate, humíllate, corrígete. Busquemos a Dios sincera y únicamente. El alma racional está creada a imagen de Dios: todas las creaturas pueden ocupar nuestra al ma, pero sólo Dios es capaz de llenarla. (San Ber nardo).
II. Todas las creaturas son medios que Dios te ha dado para alcanzar tu fin. Las ha creado para que te sirvan, como te ha creado para que Le ames; sin embargo, consideras esas creaturas como tu último fin. ¿Acaso no parece que piensas que el oro y la plata, los placeres y los honores son los que deben darte la felicidad? Dejas a Dios por la creatura; te sirves de sus dones para ofenderlo; los medios que te había proporcionado para ir a Él, de Él te alejan.
III. Debo, pues, en adelante, amar lo que me puede conducir a mi último fin. La observancia de los mandamientos de Dios y la práctica de las virtudes son los medios por los cuales lo alcanzaré. El pecado y el mal uso de las creaturas me alejarán de él. No es necesario que sea rico o dichoso en este mundo, siempre que gane el cielo. Preguntémonos, a menudo, a ejemplo de San Bernardo: ¿Para qué he venido a este mundo?
La pureza de intención
Orad por los herejes.
ORACIÓN
Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión del bienaventurado Adelardo nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos, por su asistencia, lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén
* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
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¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.
El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.
Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA. en estos términos:
“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.
En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:
1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,
2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…
Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!
¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:
1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;
2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;
3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.
De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com
La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de «María Madre de Dios». Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: «María, Madre de Dios».
Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.
Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.
Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: «La Madre de Dios es también madre mía». Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: «He ahí a tu madre», ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?
Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.
Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: «La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios». Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».
El título «Madre de Dios» es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.
Los santos muy antigüos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de «María, Madre de Dios».
Tomado de: http://www.ewtn.com
CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR
Y OCTAVA DE NAVIDAD
ESTACIÓN EN SANTA MARÍA TRANS TIBERIM
Doble, 2ª clase – Ornamentos blancos
Con motivo de sangre empieza la vida del Niño Dios, y con misterio de sangre empieza el año civil para el fiel cristiano. Entre los cantares de los ángeles y los pastores de Belén, óyese el lanto del Divino Infante; pues a los ocho días es sometido a esta ceremonia, infamante a la vez y dolorosísima,, de la circuncisión. Con un cuchillo se cortan sus carnes, sello de expiación por el pecado que no debía recibir en su cuerpo el Hijo de María, por no haber contraído, como los demás, la mancha original. Mas quiso parecer, aun en esto, pecador como todo nacido, para empezar a presentarse en el mundo como uno de nosotros. El que había de ser nuestro Mediador, nuestro Redentor y nuestro Restaurador. ¡Qué humildad tan profunda! ¡qué obediencia y sujeción a la ley! Por esta circuncisión te suplico, oh Jesús mío, que circundes en mí todo lo superfluo, todo lo vano, todo lo impertinente, todo lo que a Ti te desagrada y a mí me estorba para allegarme a Ti con perfectísima unión.
Introito. Isai. 9, 6
| INTROITUS Isai. 9, 6 Puer natus est nobis, et filius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus. Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Glória Patri. | Introito – Nos ha nacido un parvulillo, y nos ha sido dado un hijo: sobre cuyo nombre está el principado, y será llamado con el nombre de Ángel del gran consejo. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas. v. Gloria al Padre. |
Oración-Colecta
| ORATIODeus, qui salútis ætérnæ, beátæ Maríæ virginitáte fœcúnda, humano géneri præmia præstitísti: tríbue, quæsumus; ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus auctórem vitæ suscípere, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum.
R. Amen |
Oh Dios, que, por la fecunda virginidad de María, diste al género humano el premio de la salvación eterna: suplicámoste nos concedas la gracia de ser favorecidos con la intercesión de la misma Virgen, por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. R. Amen. |
Epístola
| EPISTOLA Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Titum. Tit. 2, 11-15
Caríssime: Appáruit grátia Dei Salvatóris nostri ómnibus hominibus, erúdiens nos, ut abnegántes impietátem, et sæculária desidéria, sóbrie, et juste, et pie vivámus in hoc sæculo, exspectántes beátam spem, et advéntum glóriæ magni Dei et Salvatóris nostri Jesu Christi: qui dedit semetípsum pro nobis: ut nos redímeret ab omni iniquitáte, et mundáret sibi pópulum acceptábilem, sectatórem bonórum óperum. Hæc lóquere, et exhortáre: in Christo Jesu Dómino nostro. |
Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a Tito: Carísimo: Se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios, Salvador nuestro, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y píamente, aguardando la esperanza bienaventurada, y el advenimiento glorioso del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo: el cual se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos, y purificarnos para si mismo, como pueblo agradable, seguidor de buenas obras. Estas cosas predica y exhorta, en Jesucristo Señor nuestro. |
Salmodia
| GRADUALE Ps. 97, 3-4 et 2 Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo, omnis terra. V. Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspectum géntium revelávit justítiam suam.
ALLELUIA, allelúja. V. Hebr. 1, 1-2. Multifarie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio. Allelúja. |
Gradual – Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios: alégrese en Dios, toda la tierra. V. El Señor nos dio a conocer su Salvador; a la vista de las naciones descubrió su justicia. Aleluya, aleluya – V. Habiendo hablado Dios muchas veces a los padres en otro tiempo por los Profetas, últimamente en estos días nos ha hablado por su Hijo. Aleluya |
Evangelio
| U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21
In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur. Credo. |
U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21) – En aquel tiempo: Después que fueron pasados los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron el nombre de Jesús, como lo había llamado el Ángel, antes que fuese concebido en el seno materno. Credo. |
| OFFERTORIUM. Ps. 88, 12 et 15 – Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdinem ejus tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ. | Ofertorio – Tuyos son los cielos y tuya la tierra: Tú fundaste el mundo y cuanto él contiene: justicia y equidad son las bases de tu trono. |
Oración-Secreta
| Munéribus nostris, quæsumus, Dómine, precibúsque suscéptis: et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dóminum. | Ya que acabas de recibir, oh Señor, nuestras oraciones y ofrendas, purifícanos por la virtud de estos santos misterios y atiende benignamente nuestras súplicas. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Prefacio propio de Navidad
| Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. | Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc. |
| COMMUNIO Ps. 97, 3– Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri. | Comunión. – Todos los ámbitos de la tierra han visto a nuestro Dios y Salvador. |
Oración-Postcomunión
| POSTCOMMUNIO – Hæc nos commúnio, Dómine, purget a crimine: et, intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, cæléstis remédii fáciat esse consórtes. Per eúmdem Dóminum. | Que esta comunión, oh Señor, nos limpie de todo pecado, y que por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, nos haga participantes del remedio celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor. |
Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. ((San Pablo a los Colosenses, III, 17)).
Se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios,
Salvador nuestro, enseñándonos que, renunciando
a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos
en este siglo sobria, justa y piadosamente.
(2º Vísperas del día)
¡Cuán glorioso es el Nombre de Jesús; mas, cuán caro costó al Hijo de Dios! ¡Le fue menester derramar sangre para merecer este nombre de Salvador; y tú no quieres derramar, para salvarte, ni una lágrima! Es preciso imitar a Jesús en sus sufrimientos o perder la esperanza de acompañarlo en su gloria. Jesús, sed mi Salvador, y pues tanto amor habéis tenido por mí desde el comienzo de vuestra vida, inspiradme vuestro santo amor, a fin de que os ame, si no tanto cuanto merecéis, por lo menos tanto cuanto pueda.
MEDITACIÓN
SOBRE LA CIRCUNCISIÓN
I. Jesús comienza hoy lo que continuará hasta la muerte. Obedece a su Padre celestial, a María y a José.¡Dios obedece a los hombres! Después de esto, ¿tendremos vanidad bastante como para no querer sometemos a los superiores que Dios nos ha dado? Es preciso obedecer a los que ocupan el lugar de Dios, o bien a nuestras pasiones y al demonio. Un Dios obedece a la ley, y nosotros, que no somos sino ceniza y polvo, ¿rehusaremos obedecer a Dios?
II. En ninguna parte se manifiesta más la humildad del Salvador, que en esta obediencia. En el pesebre, se tomaría a Jesús por un hombre común; aquí, pasa. por pecador. Jesús, que es la santidad misma, quiere abatirse hasta parecer pecador, para honrar a su Padre. Después de esto, ¿tengo derecho a quejarme de las humillaciones que recibo? He nacido en el pecado, he crecido en el pecado; sin embargo, no quiero ser llamado pecador y me irrito si se me desprecia.
III. La caridad de Jesús brilla en este misterio, toda vez que quiere, desde los primeros instantes de su vida, adoptar el nombre de Salvador y darnos su sangre y sus lágrimas como prenda de su amor. Esa sangre y esas lágrimas que derrama, son el len guaje de su corazón: nos dice con ellas que quiere vivir, sufrir y morir por nosotros. Comencemos pues, este año, imitando su obediencia y su humildad. Amémoslo durante todo este año, hagamos todo en Nombre de Jesús. Dios mío, soy todo vuestro, du rante este año, y para el resto de mi vida.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis constituido a vuestro Unigénito Salvador del género humano, y habéis ordenado que se le llamase Jesús, haced, por vuestra misericordia, que después de haber honrado su Santo Nombre en la tierra, tengamos la dicha de contemplarlo a Él mismo en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.
Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/
En esta ocasión queremos fijar nuestra atención en la reparación y expiación que, por los pecados que se cometen entre los excesos de la Nochevieja, deberían inaugurar el Nuevo Año. Desgraciadamente, nuestra actual sociedad paganizada es propicia para toda clase de licencias y de desórdenes con pretexto de celebrar el cambio anual del calendario (realmente nunca falta un pretexto para la disipación en cualquier época del año). En lugar de pasar sanamente, en familia o entre amigos la noche de la Octava de Navidad, haciendo balance, divirtiéndose honestamente y formulando buenos propósitos, la mayoría se aturde y se deja llevar por el desenfreno que propicia el consumo excesivo de alcohol y la desinhibición. Es lamentable ver al día siguiente los efectos de ello: accidentes, vandalismo, gamberrismo, gente tirada por las calles en medio de borracheras o víctima de la delincuencia… Es evidente que en Nochevieja es cuando se ofende a Dios con mayor intensidad.
Las almas consagradas, las almas santas y las piadosas emplean las primeras horas del primer día del año en recogimiento y en vela, rezando por los que no piensan en Dios, lo apartan de sus vidas y lo ignoran completamente; por los que, aun creyentes de buena voluntad, se dejan arrastrar por la corriente hedonista; por los que, débiles frente a los enemigos del alma, sucumben a sus innumerables tentaciones en el ambiente propicio de estas calendas. Es claro, cuando se empieza por olvidar que el 1º de enero es el que cierra la Octava de Navidad mediante la conmemoración de la Maternidad Divina y de la Circuncisión del Niño Jesús, cuando las Festividades Natalicias son consideradas simplemente “Fiestas” y ocasión para desplegar el ocio (pero no el otium nobile que invita a la contemplación y el enriquecimiento personal, sino la simple disposición de tiempo libre para darse al aturdimiento de los sentidos), entonces no es de sorprender que lo que debería ser una fructífera renovación personal y social se convierta en el vehículo de toda clase de desórdenes morales y materiales, que abocan a la ruina espiritual y social.
El 1º de enero es una fecha propicia para entrar en uno mismo y unirse a todos aquellos que reparan y expían con sus oraciones, sacrificios y penitencias por los innumerables pecados que se cometen durante esa noche. La liturgia romana nos ofrece un bellísimo medio en los Siete Salmos Penitenciales, que es oportuno recitar o cantar frente al Santísimo manifiesto. De este modo se comienza el año cristianamente, como se ha acabado el anterior cuando el 31 de diciembre se ha dado gracias a Dios por todos los beneficios recibidos de su inmensa Bondad. Con las mismas palabras inspiradas por el Espíritu Santo al Rey Salmista, con lo que es verdaderamente Palabra de Dios, nos dirigimos a la Palabra Encarnada para que nos otorgue el perdón por tantas ofensas. A esos salmos se les puede añadir laudablemente las Letanías de los Santos, con lo cual, al mismo tiempo que expiamos, hacemos impetración a Dios por intercesión de la Santísima Virgen, los Ángeles y los Santos del Cielo, para que nos ayuden en la nueva andadura anual con su ejemplo y su mediación. Deseando a nuestros lectores un 2010 lleno de las copiosas bendiciones del Cielo, nos despedimos con el texto sea de los siete Salmos Penitenciales que de las Letanías de los Santos.
A continuación publico la respuesta hecha por el Profesor Mario, a la respuesta que le dí, al primer mensaje que envió al Blog:
Mario Enrique Bruzzone // Diciembre 31, 2009 a 12:29 pm |
Estimado hermano en el Señor y María
Arturo Medina Muñoz
Ante todo le agradezco su amabilidad al haberme respondido, y en primer lugar pasaré a responderle las dos preguntas que me efectúa antes de finalizar.
a) Sí, soy católico apostólico y romano (no sé bien el motivo por el cual Ud. utiliza las mayúsculas en esas palabras ya que yo sólo lo hago cuando me refiero a la Iglesia). Y es más, al menos hasta donde yo sé, sostengo absolutamente todos y cada uno de los puntos que forman el Dogma de la Iglesia, y jamás he encontrado a nadie, absolutamente a nadie, que me diga que mis ideas “chocan” con tales o cuales principios del mismo.
b) Le diré que ha “acertado” en cuanto a su apreciación del motivo por el cual llegué a su blog, dado que estoy preparando un escrito sobre la posibilidad de volver al uso del latín, ya que considero que sería un error el hacerlo. De todas formas le aclaro que ese “título”, que según usted yo utilizaría, es incorrecto puesto que jamás, ni siquiera he soñado en poner algo por el estilo. De ser posible le agradecería que me mencionara de dónde pudo sacarlo ya que estoy absolutamente seguro de que nunca en mi vida he redactado esa frase. Aunque quien sabe, a veces los años hacen que olvidemos algo.
De cualquier forma, en cuanto concluya de redactar estas líneas, y antes de publicar los textos que estoy elaborando, procuraré obtener y leer el artículo al cual usted hace referencia.
Y dicho eso mencionaré algo más.
Usted señala que cuando el Concilio Vaticano II, debidamente aprobado y promulgado por el Papa, y por ende Doctrina Oficial de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, introdujo las modificaciones en el ritual de la Misa, colocando al Ara como eje central de la Celebración Litúrgica de la Misa, con el Celebrante de cara al pueblo y éste viéndolo, tanto a él como al desarrollo de dicha Celebración, se lo habría efectuado como una “ayuda al pueblo” y como una “adaptación a la cultura contemporánea”.
Pues bien, yo recuerdo perfectamente que en esa época se mencionaba por todos lados que dicha modificación se la hacía por cuanto constituía un “volver a las fuentes del cristianismo”. Es decir que antiguamente era la forma “normal” de Celebrar la Fracción del Pan que tenían los cristianos.
Finalmente le aclaro algo que digo siempre.
Yo no creo ser ningún “experto”, sino un simple laico, preocupado porque “me duele” que un mensaje de Amor tan claro como el que surge del Evangelio, no sólo no sea aceptado, sino que es rechazado por tantos miles de millones de personas en todo el mundo, situación que me llevó a leer muchas veces (siempre digo más de 7 veces) la Biblia, investigar algunas cosas, y redactar otras.
Reiterándole mi gratitud por su respuesta, y haciéndole llegar mis mejores deseos de un buen año 2010, le saludo cordialmente
MARANA-THA
Mi respuesta:
¡Pax et bonum!
Apreciable profesor Mario:
Respondiendo a su segundo mensaje, le concedo toda la razón en cuanto a lo que expresa en relación con mi forma de escribir católico apostólico y romano, lo hice con la única finalidad de resaltar el término (debí utilizar negritas), pero es correcto lo que usted dice, y sólo debe utilizarse como lo hace usted cuando escribe Iglesia, yo también lo hago así, como debe ser.
Me da mucho gusto saber que aún es católico apostólico y romano, y que sostiene absolutamente todos y cada uno de los puntos que forman el Dogma de la Iglesia, al igual; me da gusto saber que jamás ha encontrado a nadie, absolutamente a nadie, que le diga que sus ideas “chocan” con tales o cuales principios del mismo. Mi inquietud al respecto era, porque es frecuente encontrarse con estudiosos de la religión, que de tanto estudiar se han quedado sin llegar a creer nada, o se han casado con alguna ideología contraria a lo que enseña el Magisterio de la Iglesia, por ejemplo algunos se casan con la teología de la liberación, otros con el ateísmo, etc.
También me da gusto saber que acerté en cuanto a mi apreciación del motivo por el cual llegó a mi blog; no entiendo el porqué, tanta gente así como usted también lo expresa, consideran un error el que en la Iglesia se rehabilite el uso del latín en las Misas, me parece que le tienen pavor al latín, ¿Qué es lo que les disgusta de esta lengua? Si echamos un vistazo a otras religiones, veremos que ella mantienen una lengua sagrada, y siendo el Cristianismo la religión verdadera revelada por el mismo Dios, no veo porque no habría de tener su propia Lengua Sagrada, que si bien, el latín es una lengua muerta, lo mismo lo son las otras lenguas sagradas de las otras religiones, esto evoca una fuente grande de misterio, ya que es un lenguaje que por ser una lengua muerta, se desconoce totalmente. Creo que muchos tienen un concepto mal formado al respecto. Le recomiendo que en cuanto le sea posible visite este sitio: http://ecumenicasdegudaluper.org un día Domingo o Fiesta de Guardar, en cualquiera de los siguientes horarios en que Monseñor Puente oficia el Santo Sacrificio de la Misa: 9:00 y 10:30 a.m. – 12:00 y 4:00 p.m. (hora del pacífico) para que observe y escuche (espero que ya funcione de nuevo el audio) como al menos en este humilde Templo, se vive la Misa Gregoriana, con la participación de adultos y niños, todos participando en los cantos de la misa en latín. La esencia de la Misa Gregoriana es de una gran solemnidad y una majestuosidad enorme, aquí contemplamos lo Sagrado del Misterio de Dios, el Misterio de la Encarnación y la Redención, es por esto que otros muchos prefieran este rito, no es por que se tenga una nostalgia por la belleza del mismo, por el pasado litúrgico de la Iglesia, por que de ser así, sería preferible que este rito pasara a ocupar un lugar en algún museo.
En relación a lo que me comenta sobre lo que según yo, usted utilizaría como título para su escrito, creo que no me expliqué bien, ya que yo no quise decir eso, tal vez si relee mi respuesta anterior, se dará cuenta de lo que digo, trataré de explicárselo de nuevo:
La pregunta fue que como había llegado usted a mi Blog, si sería porque estaba preparando su escrito sobre la Misa en latín, como ya lo había expresado en un comentario que usted hizo en un blog, el cual publicaba un post con este título: Ser flexibles en la eucaristía y no regocijarse con el rito tridentino. También usted ha acertado al estar absolutamente seguro de que nunca en su vida ha redactado esta frase. Aquí le dejo el enlace del post con dicho título, ahí es en donde se encuentra su comentario, en el cual usted dice, que tendrá que escribir al respecto:
Gracias por tomar en cuenta mi recomendación en relación al artículo que le recomendé, pienso que tal vez también le sirvan los otros artículos que se encuentran el misma sección de Reflexiones, al igual que algunas entrevistas que le han hecho a Monseñor Puente, en las que, toca un poco estos temas, y que he publicado en la sección Monseñor en los Massmedia.
En cuanto a lo que señalo en mi respuesta anterior en relación al Concilio Vaticano II, no lo digo yo, lo dice el Obispo Edward Slattery de Tulsa, Oklahoma, tal vez lo que usted recuerda perfectamente de esa época, en cuanto a esa modificación, era un «volver a las fuentes del cristianismo», pero ¿Realmente se estaba volviendo a los orígenes del Cristianiso?, me temo que NO, más bien lo que se estaba haciendo y lo que se hizo fue alejarse MÁS. Pero que estoy diciendo, ¿Puede ser posible esto? Claro que es posible, si no lo cree, lea lo que sigue:
En los Richtlinien für die Gestaltung des Gotteshauses aus dem Geist der rómischen Liturgie (Instrucciones para la disposición de las Iglesias en el espíritu de la liturgia romana) de 1949, Theodor Klauser adelanta que: «Ciertas señales hacen entrever que, en las Iglesias del futuro, el sacerdote se colocará como antaño tras el altar y celebrará cara al pueblo, como aún se hace hoy en ciertas basílicas romanas; el deseo, que se percibe por doquier, de ver más claramente expresada la comunidad de la mesa eucarística, parece exigir esta solución» (n° 8). Lo que Klauser presentaba entonces como deseable, ha llegado a ser, como sabemos, la norma en casi todas partes. Se piensa que se ha recuperado una costumbre de la primitiva cristiandad; pero como demostrarán claramente las explicaciones siguientes, se puede probar con certeza que jamás ha habido ni en la Iglesia de Oriente ni en la de Occidente celebraciones versus populum (cara al pueblo) sino que siempre todos se volvían hacia el oriente para rezar, ad dominum (hacia el Señor). La idea de un cara a cara entre el sacerdote y la asamblea en la misa se remonta a Martin Lutero que hacia notar en su opúsculo Deutsche Messe und Ordnung des Gottesdienstes (La misa alemana y el orden del culto divino) de 1526, al comienzo del capítulo de «El Domingo para los laicos «: «Conservaremos los ornamentos sacerdotales, el altar y las velas hasta el agotamiento, o hasta que nos convenga cambiarlos. Sin embargo dejaremos hacer a los que quieran hacer otras cosas. Pero en la verdadera misa, entre verdaderos cristianos, será necesario que el altar no quede como está y que el sacerdote se vuelva siempre hacia el pueblo, como sin duda lo hizo Cristo durante la cena. Pero esto puede esperar». Y he aquí que el momento esperado ha llegado ……
Para justificar el cambio de posición del celebrante en relación con el altar, el Reformador se refería a la situación de Cristo durante la última Cena. En efecto, tenía ante sus ojos las habituales representaciones de la época: Jesús está de pie o sentado en medio de una gran mesa y los Apóstoles lo rodean, a su derecha y a su izquierda.
¿Pero, efectivamente, ocupaba Jesús esta posición? Ciertamente no, pues hubiera contravenido las costumbres domésticas de la época. En tiempo de Jesús, y aún siglos más tarde, se empleaba o una mesa redonda o una mesa en forma de sigma (en semicírculo). La parte delantera quedaba libre para permitir servir los distintos platos. Los convidados estaban sentados o acostados detrás de la mesa semicircular. A este efecto utilizaban divanes o un banco, en forma de sigma. El sitio de honor no estaba, como pudiera pensarse, en el centro, sino a la derecha (in cornu dextro). El segundo sitio de honor estaba enfrente. Esta disposición de los asientos se encuentra constantemente en las más antiguas representaciones de la Cena de Jesús y permanece hasta el corazón de la edad media. El señor está siempre, sentado o recostado, en el lado derecho de la mesa (cf. fig. 4). Hacia el siglo XIII comenzó a imponerse otro tipo de representación: colocan a Jesús detrás de la mesa y en medio de los Apóstoles, que le rodean. Esta es la imagen que tenía Lutero ante sus ojos. Esta representación tiene en efecto toda la apariencia de una celebración versus populum. Pero en realidad no tiene nada de parecido, puesto que el «pueblo», hacia el que el Señor hubiera debido volverse estaba ausente, como se sabe, de la sala de la cena. Lo que quita todo valor a la argumentación de Lutero. Por otra parte, en cuanto sabemos, éste jamás exigió que se celebrase vueltos hacia la asamblea; entre las comunidades protestantes, solamente los Reformados adoptaron la costumbre de hacerlo. 1 Como podrá constatar, no es como nos han hecho creer que antiguamente esa era la forma “normal” de Celebrar la Fracción del Pan que tenían los cristianos. Si desea seguir leyendo más al respecto, puede encontrar el artículo completo en la sección Reflexiones de este Blog.
Yo tampoco creo, ni pretendo ser un “experto” en estos temas, yo sólo soy un minúsculo laico que pretende vivir el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
Entiendo su preocupación y su dolor, como lo expresa usted, al ver que el Mensaje de Amor, tan claro como el que podemos encontrar en el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, no sólo no sea aceptado, si no que sea rechazado por tantos miles de millones de personas en todo el mundo, es por esto que la misión de este Blog sea la de contribuir a que los corazones y las mentes de muchas personas, al leer la información seleccionada que aquí se publica, les mueva y disponga a un acercamiento profundo a Dios y los que se fueron de la Iglesia, por ser testigos de tanto desorden en lo más Sagrado que tenemos los Cristianos Católicos, el Santo Sacrificio de la Misa, regresen, para que así podamos ser un sólo rebaño bajo un solo Pastor, haciendo así realidad la petición que nuestro Señor Jesucristo hiciera a su Padre amado, <<Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado>> San Juan. 17,21, todo esto para la Gloria de Dios y la Salvación de las Almas.
Me sorprende, saber que esta situación lo llevó a leer muchas veces la Sagrada Escritura, más de 7 veces.
Agradeciendo sus mejores deseos hacia a mí, para este año 2010 que está por iniciar, me despido, deseándole que en este año que está a la puerta, el Buen Dios, llene de Gracia su vida y la de todos sus seres queridos, hoy y siempre.
¡Paz y bien!
Fraternalmente:
Arturo Medina Muñoz.
Editor del Blog.
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Notas:
1.- «EL ALTAR CATÓLICO» ¡VUELTOS HACIA EL SEÑOR! por MONSEÑOR KLAUS GAMBER Fundador del Instituto Litúrgico de Ratisbona http://www.mercaba.org/LITURGIA/altar_catolico_02.htm