SAN ALEJO,* Confesor

17 de julio

Quienquiera haya dejado casa o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o esposa, o hijos, o heredades, por causa de mi nombre, recibirá el ciento por uno y poseerá la vida eterna. (San Mateo, 19,29).

San Alejo dejó a su esposa el mismo día de su casamiento, y se retiró a la ciudad de Édesa, donde distribuyó sus bienes entre los pobres y mendigó por espacio de 17 años, hasta que sus milagros lo dieron a conocer. Embarcóse entonces para Sicilia; pero una tempestad lo arrojó al puerto de Ostia. Recibido como extraño en la casa de su padre, vivió en ella 17 años, desconocido de todos, sufriendo las afrentas de sus propios sirvientes, y oyendo a toda hora los lamentos con que lo recordaban sus padres y su esposa. Una esquela que se encontró con él después de su muerte, dio a conocer su nombre y la historia de su vida. Murió en los comienzos del siglo V.

MEDITACIÓN SOBRE SAN ALEJO

Alejo dejó su esposa y todas las ventajas de una gran fortuna, para vivir en la pobreza y en la castidad. ¿Puedes esperar tú iguales riquezas, placeres y honores? ¿De dónde, pues, procede que no tengas la misma estima y el mismo amor por la pobreza? Es que, sumergido por entero en las cosas de la tierra, no piensas ni en el paraíso ni en el infierno. Si meditases estas grandes verdades, sin pena dejarías los placeres de este mundo para encontrar otros más puros y duraderos en el cielo. Abandonemos los placeres y no los extrañaremos. (Tertuliano).

II. San Alejo volvió a la casa paterna para triunfar del amor de las riquezas, de los honores y de los placeres, no ya mediante su huída, sino en franca lucha. ¡Qué cruel fue este combate! ¡Qué difícil hubiera sido obtener victoria, si Dios, que le había inspirado ese proyecto, no le hubiese proporcionado la fuerza para vencer! Tú, que estás en el mundo, no te excuses alegando sus tentaciones ni sus ocasiones. ¿Qué son tus tentaciones comparadas con las de San Alejo? Avergüénzate más bien de tu flaqueza.

III. ¡Cuál no habrá sido la alegría de Alejo, en la hora de la muerte, por haber vencido al mundo, al demonio y a la carne! ¡Ah! ¡cuánto más consuelo habrá tenido de morir pobre, casto y desconocido, que de morir después de haber gozado de los bienes que su mismo nacimiento le aseguraba! ¿Quieres morir como San Alejo? Imítalo e implora a menudo su socorro. Vive santamente, y la muerte perderá para ti todo su horror. No se ha de mirar la muerte como un mal cuando ha sido precedida de una buena vida.(San Agustín).

El desprecio del mundo
Orad por los agonizantes.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos dais un nuevo motivo de alegría con la fiesta del bienaventurado Alejo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos la que vivió en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

17 de Julio

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN*

16 de julio

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo; y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27)

Es una piadosa creencia que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a simón Stock, religioso carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.

MEDITACIÓN SOBRE EL ESCAPULARIO

I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta)

II. Pero, para goar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo  gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia).

III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible.

La devoción al escapulario -Orad
por la Cofradía de la Virgen del Carmen.

ORACIÓN

Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

16 de Julio

SAN ENRIQUE,* Emperador y Confesor

15 de julio

Si tomáis parte en los sufrimientos, tendréis parte también en la consolación. (2 Corintios, 1, 7)

San Enrique, llamado el Piadoso, duque de Baviera y después emperador de Alemania, nada emprendía sin antes haber consultado y orado a Dios. En ciertas ocasiones vio a los ángeles y a los santos mártires, sus protectores, combatir a su favor al frente de sus ejércitos. Conservó su virginidad, de común acuerdo con su esposa Santa Cunegunda. Restableció a Benedicto VII en el trono de san Pedro y por todas partes dejó ilustres monumentos de su piedad y religión. Célebre por sus milagros y sus virtudes, dejó la corona para ir a recibir otra más preciosa en el cielo. en 1024.

MEDITACIÓN SOBRE LA PRIVACIÓN
DE LAS CONSOLACIONES ESPIRITUALES

I. Dios permite a veces que los santos sean privados de todas las consolaciones espirituales. en este triste estado todo apena: la penitencia les es insoportable, la oración les da tedio, la lectura espiritual y las prácticas de devoción les son fastidiosas. No te asombres de encontrarte en este estado: ¿acaso el Señor no fue abrumado de tristeza en el huerto de los Olivos? ¿No se quejaba, en la cruz, de que su Padre lo había abandonado? Por esa falta de gusto no interrumpas tus ejercicios de devoción; si los haces con menos satisfacción, los harás con más mérito.

II. Dios permite que caigas en este estado de desolación para castigarte por tu tibieza o por algunas faltas leves que has cometido. Tal vez sea la causa tu negligencia en no prepararte para la oración como es debido. Dios quiere hacerte conocer que la devoción sensible es un don: te la concede cuando a Él le place, la retira para humillarte cuando lo juzga oportuno. Pero, sin tanto examinar por qué Dios te trata de tal suerte, saca provecho de ese estado, ten paciencia y redobla el fervor. Si el Esposo se esconde, es para que lo busques con más afán.

III. Examina seriamente qué motivo has dado a Dios para que se retire, e implora su perdón. Reconoce que eres indigno de sus mercedes y que ya eres demasiado feliz con poder servirlo gimiendo en esta vida; no es en este mundo donde Dios recompensa a los elegidos. Dile, sin embargo: Señor que sois todo mi gozo, ¿Por qué me ocultáis vuestra divina faz? ¿Dónde estáis? ¿Dónde os encontraré yo, mi divino Esposo? (San Agustín).


La dedicación a la oración – Orad por los remisos

en el servicio de Dios.

ORACIÓN

Oh Dios, que en este día habéis hecho pasar al bienaventurado Enrique, vuestro confesor, de un trono terrenal al reino eterno, haced, os lo imploramos, que, así como él triunfó por vuestra gracia de las seducciones del siglo, despreciemos nosotros también los vanos atractivos del mundo, para presentarnos a Vos con un corazón puro. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

15 de Julio

San Buenaventura

¡San Buenaventura ora pro nobis!

(1217-74)

Cardenal, general de la Orden Franciscana, Doctor de la Iglesia.

Fiesta: 14 de Julio

Nació alrededor del año 1218 en Bagnoregio, en la región toscana; estudió filosofía y teología en París y, habiendo obtenido el grado de maestro, enseñó con gran provecho estas mismas asignaturas a sus compañeros de la Orden franciscana. Fue elegido ministro general de su Orden, cargo que ejerció con prudencia y sabiduría. Escribió la vida de San Francisco.

Fue creado cardenal obispo de la diócesis de Albano, y murió en Lyon el año 1274. Escribió muchas obras filosóficas y teológicas. Conocido como el «Doctor Seráfico» por sus escritos encendidos de fe y amor a Jesucristo.

Para leer más acerca de este santo clic, aquí

Tomado del excelente sitio web, obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

http://www.corazones.org

Corazón de Jesús, Fuente Viva

"La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre" (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

Del oficio de lectura, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (viernes después de Corpus Christi)
En ti está la fuente viva
De las obras de San Buenaventura, obispo
Opúsculo 3, El árbol de la vida 29-30.47

Y tú, hombre redimido, considera quién, cuál y cuán grande es éste que está pendiente de la cruz por ti. Su muerte resucita a los muertos, su tránsito lo lloran los cielos y la tierra, y las mismas piedras, como movidas de compasión natural, se quebrantan. ¡Oh corazón humano, más duro eres que ellas, si con el recuerdo de tal víctima ni el temor te espanta, ni la compasión te mueve, ni la compunción te aflige, ni la piedad te ablanda!

Para que del costado de Cristo dormido en la cruz se formase la Iglesia y se cumpliese la Escritura que dice: Mirarán al que atravesaron, uno de los soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado. Y fue permisión de la divina providencia, a fin de que, brotando de la herida sangre y agua, se derramase el precio de nuestra salud, el cual, manando de la fuente arcana del corazón, diese a los sacramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de la gracia, y fuese para los que viven en Cristo como una copa llenada en la fuente viva, que salta hasta la vida eterna.

Levántate, pues, alma amiga de Cristo, y sé la paloma que anida en la pared de una cueva; sé el gorrión que ha encontrado una casa y no deja de guardarla; sé la tórtola que esconde los polluelos de su casto amor en aquella abertura sacratísima. Aplica a ella tus labios para que bebas el agua de las fuentes del Salvador. Porque ésta es lafuente que mana en medio del paraíso y, dividida en cuatro ríos que se derraman en los corazones amantes, riega y fecunda toda la tierra.

Corre, con vivo deseo, a esta fuente de vida y de luz, quienquiera que seas, ¡oh alma amante de Dios!, y con toda la fuerza del corazón exclama:

«¡Oh hermosura inefable del Dios altísimo, resplandor purísimo de la eterna luz! ¡Vida que vivificas toda vida y luz que iluminas toda luz y conservas en perpetuo resplandor millares de luces, que desde la primera aurora fulguran ante el trono de tu divinidad!

¡Oh eterno e inaccesible, claro y dulce manantial de la fuente oculta a los ojos mortales, cuya profundidad es sin fondo, cuya altura es sin término, su anchura ilimitada y su pureza imperturbable!

De ti procede el río que alegra la ciudad de Dios, para que, con voz de regocijo y gratitud, te cantemos himnos de alabanza, probando por experiencia que en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.

Tomado de:

http://www.corazones.org

SAN BUENAVENTURA,* Obispo, Confesor y Doctor

14 de julio

He venido a poner fuego en la tierra, y ¿qué he de desear sino que arda? (San Lucas, 12, 49).

San Buenaventura, gloria y ornato de la Orden de San Francisco, ha sido llamado Doctor seráfico a causa de su profunda ciencia y de su ardiente caridad. El recuerdo de la Pasión de Jesucristo era el tema ordinario de su meditaci6n, y la devoción especial que tenía al Santísimo Sacramento le hizo merecer el honor de recibir la Comunión de manos de un ángel. Murió en 1274, durante el concilio de Lyon, en el cual había intervenido brillantemente como obispo de Albano.

MEDITACIÓN SOBRE SAN BUENA VENTURA,
DISCÍPULO DE JESÚS CRUCIFICADO

I. El Doctor seráfico fue discípulo de Cristo crucificado. En sus adorables llagas era donde leía el amor de Jesucristo por nosotros, y donde aprendía a amarlo él, a su vez. Todos sus escritos están impregnados de una tierna devoci6n para con Jesucristo ex- pirando en la cruz y oculto en la Eucaristía. ¿Qué amor tienes tú por Dios? ¿Qué haces por Jesucristo que tanto ha sufrido por ti? Sabios del siglo, sin este amor vuestra ciencia sólo es vanidad.

II. Jesús clavado en la cruz enseñó a San Buenaventura la humildad, el amor a la abyección y el desprecio de las dignidades. Esta virtud se reveló en todo su esplendor cuando los cardenales se dejaron dirigir por sus consejos para elegir al Papa. ¡Qué incomparable índice de su santidad! Sabíase que el Espíritu Santo hablaba por su boca. Gregorio X, entonces elegido, lo hizo cardenal. El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. (Evangelio).

I. La tercera virtud que San Buenaventura aprendió de Jesús crucificado fue el amor a los sufrimientos. ¿Buscas la cruz? ¿No huyes más bien de le Dios te envía? Imita al Doctor seráfico; en adelante muéstrate discípulo de Jesús crucificado. En todas las acciones, mostremos que somos discípulos de un Maestro que ha sido clavado en la cruz. (San Pedro Damián).

El amor a Dios
Orad por el Colegio de Cardenales.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis enseñado a vuestro pueblo la ciencia de la salvaci6n eterna por el ministerio de San Buenaventura, dignaos hacer que después de Haberlo tenido en la tierra como doctor y guía, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. por N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

14 de Julio

  • San Buenaventura, Obispo, Confesor y Doctor
  • San Francisco Solano, Confesor, Vicepatrono y Apóstol de América
  • San Buenaventura de Albano
  • San Deusdedit de Canterbury
  • Beato Bonifacio de Saboya
  • Beato Gaspar de Bono
  • Beato Humberto Romans

SAN ANACLETO,* Papa y Mártir

13 DE JULIO

Contemplad a Jesús, autor y consumador de la fe, el cual en vista del gozo que le estaba preparado, sufrió la cruz sin hacer caso de la ignominia (Hebreos, 12, 2).

San Anacleto gobernó la Iglesia durante la persecución de Trajano. Ordenó a los cristianos de aquel tiempo que comulgasen todas las veces que participaban de la santa Misa, a fin de que este Pan de vida los fortificara contra los ataques de persecución. Embelleció la tumba de San Pedro y destinó un lugar de sepultura para los soberanos pontífices. Fue martirizado durante la tercera persecución, hacia el año 109.

MEDITACIÓN SOBRE
TRES VIRTUDES DE JESUCRISTO

1. Mira a Jesús crucificado, y aprende de Él a ser humilde. Él es despreciado, es objeto de burla, pasa por malhechor, por intrigante que ha querido hacerse rey y que sólo ha obtenido una corona de espinas. ¡Cuán penoso es para un hombre ser despreciado allí mismo donde, poco antes, fue colmado de los mayores honores!Jesucristo ha elegido el desprecio para enseñarnos a amar las humillaciones, que nos son tan ventajosas. (Tertuliano).

II. Es admirable la paciencia de Jesús en la cruz: sufrió de parte de todos los hombres y en todas las partes de su cuerpo, sin murmurar; sufrió aun cuando hubiera podido escapar a los sufrimientos y aniquilar a los que tan cruelmente lo maltrataban. Compara tus dolores y tu paciencia con los dolores y con la paciencia de Jesús, y te encontrarás indigno del nombre cristiano que llevas. Jesús ha buscado durante su vida todas las ocasiones de sufrir, y tú las rehuyes!  Antes de dejar la tierra, Él ha querido saborear las heces del sufrimiento. (Tertuliano).

III. No se contentó con obedecer a su Padre, llevó la obediencia hasta someterse a sus mismos verdugos. Atrévete ahora aquejarte de tus superiores cuando te manden algo que no te guste. Quéjate de ello, siempre que dirijas tus quejas a Jesús crucificado y que escuches lo que Él te responda. Quieres ser glorificado como Él; sé humilde como Él, sufre como sufrió Él. Lo que Cristo es, nosotros lo seremos, si seguimos a Cristo. (San Cipriano).

La devoción a la Pasión de Jesucristo
Orad por el buen uso de los Sacramentos.

ORACIÓN

Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante, por vuestro bienaventurado mártir y Sumo Pontífice Anacleto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

13 de Julio

SAN JUAN GUALBERTO,* Abad

12 de julio

Si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará los pecados. (San Mateo, 6,15).

San Juan Gualberto concedió al que había matado a su hermano el perdón que le imploraba en nombre de Jesús crucificado. En seguida entró a una iglesia y vio al Crucificado, delante del cual ora bajar la cabeza como agradeciéndole acción tan heroica. Este milagro lo determinó a renunciar a una vida mundana y a ingresar en la Orden de San Benito. Como querían nombrarlo abad, se retiró a un valle llamado Valleumbrosa en los Apeninos, y allí echó las bases de la Orden del mismo nombre. Murió en 1073.

MEDITACIÓN SOBRE EL PERDÓN
DE LAS OFENSAS

I. Jesucristo nos manda perdonar las injurias; nos dio un hermoso ejemplo de ello al orar por sus verdugos. Los santos han practicado esta virtud; Dios por su parte perdona a todos los hombres, sean cuales fueren sus crímenes, tantas veces le piden perdón. ¿No son suficientes estos motivos para persuadirte a que perdones a los que te han ofendido? Todos los hombres aman a sus amigos, sólo los cristianos aman a sus enemigos. (Tertuliano).

II. Dios nos amenaza con no perdonarnos si nosotros rehusamos perdonar a los demás. Tú mismo todos los días dices al Señor: Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos. ¿Qué le responderás en el día en que te pida cuenta de tu conducta? No perdonas, o lo haces sólo en apariencia y conservas siempre un corazón lleno de hiel contra tu enemigo. Si Dios sólo te perdonase en apariencia, ¿qué sería de ti? ¡Y, sin embargo, cuántas personas piadosas se irritan ante la más mínima injuria, al punto de no olvidarla más! ¿No eres tú de este número? Examínate seriamente al respecto.

III. Dios promete el perdón de sus faltas a los que perdonan a sus enemigos. En otro lugar, asegura que los reconocerá como hijos suyos y herederos. ¿No equivale ello a decir que un hombre que perdona cristianamente a sus enemigos es un predestina do? ¡Difícil es el precepto, pero también grande la recompensa!Perdonar una injuria es el colmo de la bondad, el coronamiento de la piedad, la suprema enseñanza de la filosofía divina. (San Juan Crisóstomo).

El amor de los enemigos
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

Haced, Señor, os lo suplicamos, que la intercesión de San Juan Gualberto, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su intermedio las gracias que no podemos adquirir por nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Los santos que reinan con Cristo

12 de Julio

Santa Misa Dominical

DOMINGO 7º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

( Doble – Ornamentos verdes )

El Espíritu Santo sigue siempre pausadamente, calladamente transformando, divinizando la faz sobrenatural de la tierra. Es sal de la Sabiduría, que sazona al mundo, que purifica las almas, que las madura con sus divinales fuegos para la vida eterna.


Ese divino Espíritu tiene razón de Don, y entre los Dones el más augusto y preciado es el de Sabiduría, tan solicitado por la Iglesia ya desde estos domingos, y sobre todo en los de agosto, recordarnos en maitines las figuras de David y de Salomón. Ambos fueron grandes amantes de la divina Sabiduría, que nos hace sacar gusto a Dios, y enjuiciarlo todo según su certero y sapientísimo criterio: Esta es aquella Sunamitis tan ferviente que calentaba al anciano David, tan casta que no le incitaba la libídine. Esta pidió también el joven Salomón como esposa al tomar las riendas del gobierno; ésta finalmente constituirá para los elegidos las delicias del cielo. «Videnti Creatorem angusta est omnis creatura», al que ve al Creador, dice S. Gregorio, parécele poquita cosa cualquier criatura, charquitos de agua turbia, frente a las aguas vivas de una fuente caudalosa.


Los pingües frutos de esta celestial Sabiduría hállanse enumerados en la Epístola de hoy; y, en cambio, el fruto y paga del pecado es la muerte, además de la vergüenza y del torcedor de la conciencia que le acompaña y que le sigue.
Por nuestra vida y por los frutos que rindamos se conocerá qué tal árbol somos (Ev.), pues no está todo en tener buenas abras, sino en la Sabiduría y cordura, que el Espíritu Santo comunica a los que de É1 se dejan dócilmente guiar, traduciéndose luego en obras buenas y de edificación. «Preciso es, dice S. Agustín, que manos y lengua vayan a la par; y que mientras ésta glorifica a Dios, aquéllas obren». «Las palabras placenteras y los aires de mansedumbre deben ser evaluados por el fruto de las obras», dice S. Hilario; porque a menudo sucede que la piel de oveja sirve para ocultar la ferocidad del lobo (Noct. 3º).


Tenemos, pues, en el pacífico Salomón una figura de Cristo, el cual dijo cierto día: Éste que veis es más que Salomón. A Él debemos escuchar (Grad.) porque tiene palabras de vida eterna. Él es la sabiduría misma del Padre.
Pidamos al Señor, mantenga nuestra vida en los caminos de su justicia, aparte de nosotros todo lo nocivo, y nos conceda todo lo saludable (Or.).


El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ps 26.

INTROITUS – Omnes gentes pláudite mánibus: jubiláte Deo in voce exsultationis. – Ps. Quóniam Dominus excelsus, terribilis: Rex magnus super omnes terram. V. Gloria Patri… Introito – Pueblos todos de la tierra, aplaudid con las manos, vitoread al Señor con gritos de júbilo. – Ps. Porque el Señor es excelso y terrible: es el rey más grande de toda la tierra. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIO – Deus, cujus providéntia in sui dispositióne non fallitur: te súpplices exorámus; ut nóxia cuncta submóveas, et omnia nobis profutúra concédas. Per Dominum.R. Amen Oh Dios, cuya providencia jamás falla(1) en sus disposiciones: humildemente te suplicamos, que apartes de nosotros todo lo que es dañoso, y, en cambio, nos concedas cuanto nos pueda favorecer. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Conmemoración

Epístola

El pecado esclaviza y rebaja al hombre y lo hace reo de muerte, en cambio, la virtud lo libera y dignifica y le granjea la vida eterna. He aquí una verdad que debe consolar y a la vez conservar en la humildad al que fue un día pecador y ahora vive bien, por la misericordia de Dios.

EPISTOLALectio Epistolae beati Paulii Apostoli  ad Romanos (8, 12-17,) Fratres: debitores sumus non carni, ut secundum carnem vivamus. Si enim secundum carnem vixeritis moriemini si autem Spiritu facta carnis mortificatis vivetis. Quicumque enim Spiritu Dei aguntur, hii filii sunt Dei. Non enim accepistis spiritum servitutis iterum in timore sed accepistis Spiritum adoptionis filiorum, in quo clamamus: Abba, Pater! Ipse Spiritus testimonium reddit spiritui nostro quod sumus filii Dei. Si autem filii et heredes: heredes quidem Dei coheredes autem Christi Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo (6, 19-23)  – Hermanos: Voy a hablar a la manera de los hombres, en atención a la flaqueza de vuestra carne; y es que, así como habéis convertido vuestros miembros en instrumentos de impureza y de maldad, así también debéis convertirlos ahora en instrumentos de la justicia, para vuestra santificación. Porque cuando erais esclavos del pecado, sacudisteis el yugo de la justicia. ¿Y qué fruto sacasteis entonces de aquellos desórdenes, de que ahora os avergonzáis? En verdad que la muerte es el fin a que ellos conducen. Por el contrario, ahora que estáis libres del pecado, y que habéis sido hechos siervos de Dios, cosecháis como fruto vuestro la santificación, y por fin la vida eterna. Porque la paga del pecado es la muerte(2). En cambio, la gracia de Dios nos da la vida eterna(3), en Jesucristo Nuestro Señor.
GRADUALE (Ps. 33 ) – Venite, filii, audite me: timórem Dómini docébo vos. V. Accédite ad eum, et illuminámini: et fácies vestrae non confundénturAlleluia, alleluia. Omnes gentes, pláudite mánibus: jubiláte Deo in voce excultatiónis, Alleluja. Gradual – Venid hijos, y oídme: yo os enseñaré el temor del Señor. V. Acercaos a Él, y seréis iluminados: y vuestros rostros no serán sonrojados
Aleluya, aleluya – V.  Pueblos todos de la tierra, aplaudid con las manos; vitoread al Señor con gritos de júbilo, Aleluya.

Evangelio

Jesús nos da una regla infalible para distinguir los verdaderos y los falsos maestros, los verdaderos y los falsos cristianos, los verdaderos y los falsos teorizantes, etc.; ver cómo viven, ver qué ej,plo dan, ver sus frutos de vida.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum ( 7, 15-21)

In illo témpore: Adtendite a falsis prophetis qui veniunt ad vos in vestimentis ovium intrinsecus autem sunt lupi rapaces
16 a fructibus eorum cognoscetis eos numquid colligunt de spinis uvas aut de tribulis ficus
17 sic omnis arbor bona fructus bonos facit mala autem arbor fructus malos facit
18 non potest arbor bona fructus malos facere neque arbor mala fructus bonos facere
19 omnis arbor quae non facit fructum bonum exciditur et in ignem mittitur
20 igitur ex fructibus eorum cognoscetis eos
21 non omnis qui dicit mihi Domine Domine intrabit in regnum caelorum sed qui facit voluntatem Patris mei qui in caelis est ipse intrabit in regnum caelorum
Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo – En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos con piel de oveja, mas, por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. Por ventura, ¿se recogen uvas de los espinos, o higos de los zarzales? Así, todo árbol bueno da buenos frutos y todo árbol malo produce frutos malos. No puede el árbol bueno dar malos frutos: ni el árbol malo darlos buenos(4). Todo árbol que no da buen fruto, será cortado y ehado al fuego. Así pues, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará por eso en el reino de los cielos; sino el que hiciere la voluntad de mi Padre Celestial, ése es el que entrará en el reino de los cielos.. Credo.

OFFERTORIUMSicut in holocáustis arietum, et taurórum, et sicut in millibus agnórum pinguium: sic fiat sacrificium nostrum in conspectu tuo hódie, ut pláceat tibi: quia non est confúsio confidéntibus in te, Dómine. Ofertorio –  Como en otro tiempo, aceptabas en holocausto los carneros y los toros, y los sacrificios de millares de corderos, así sea hy agradable nuestro sacrificio en tu acatamiento: ya que jamás quedan confundidos, oh Señor,  los que en ti confían(5).

Oración-Secreta

Deus, qui legálium differéntiam hostiárum unius sacrificii perfectione sanxisti: áccipe sacrificium a devótis tibi fámulis, et pari benedictióne, sicut múnera Abel, sanctífica: ut quod singuli obtulérunt ad majestátis tuae honórem, cunctis proficiat ad salútem. Per Dominum. Oh Dios, que has reducido la variedad de los sacrificios legales antiguos a un solo y perfecto Sacrificio que te ofrecen tus siervos y devotos, y santifícalo con la misma bendición con que santificaste el de Abel: a fin de que, lo que cada cual ha ofrecido en honor de tu Majestad, les aproveche a todos para su salvación. Por Nuestro Señor, etc.

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO  Inlina aurem tuam, accélera, ut erípias me. Comunión. – Inclina aurem tuam, accélera, ut erípias me.

Oración-Postcomunión

Quos caelesti, Domine, dono satiasti: praesta,quaesumus; ut a nostris mundemur occultis, et ab hostium liberemur insidiis. Per Dominum < Señor   oh Haz,   >   Haz, Señor, que la acción curativa de este tu Sacramento nos sane amorosamente de nuestros vicios, y nos capacite para la práctica de las virtudes. Por Nuestro Señor Jesucristo.
  • Es una verdad ésta que hay que recordar continuamente, para no quejarse ni blasfemar de Dios, como con harta frecuencia se oye. No, la Providencia de Dios no falla  jamás, por más que a menudo no nos demos cuenta nosotros de los resultados concretos. Es irrisorio que la poquedad del hombre se atreva a discutir el proceder de la omnipotencia de Dios. (volver)

  • Bajo dos aspectos es la muerte la paga del pecado: físicamente, ya que sin el pecado de Adán la muerte no hubiese entrado en este mundo; y moralmente, por cuanto el pecado priva al alma de la gracia santificante, que es su verdadera vida espiritual. (volver)
  • La vida eterna del Cielo, es, a la vez, una recompensa y una gracia y merced de Dios; recompensa, porque premia los méritos adquiridos con las buenas obras, y gracia, porque sobrepasa infinitamente todo lo merecido. (volver)
  • Si es así, dígasenos si es buen cristiano el que, por una parte, se llena de rezos y de novenas, aunque goce en hacerlas, y, por otra, está mal casado, o respira odios y malquerencias, o es de un genio insoportable, o fomenta disensiones, o descuida las leyes de la Iglesia, etc. A lo sumo será gran rezador y una persona -como hoy se dice- muy religiosa: pero un mal cristiano y muy contrario al espíritu de Cristo y del Evangelio. (volver)
  • En el Antiguo Testamento, Dios se complacía en los sacrificios materiales, pero ahora busca ante todo corazones y obras reales de positivo valor moral (volver)


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BEATO OUVERIO PLUNKET,* Obispo y Mártir

11 de julio

La piedad es útil para todo, tiene la promesa de la vida presente y de la futura. (1 Timoteo 4, 8).

Oliverio Plunket, irlandés, fue ordenado sacerdote en Roma y allí enseñó las ciencias eclesiásticas. Nombrado arzobispo de Armagh en 1669, se dedicó con el mayor celo a sostener la Iglesia, debilitada por los esfuerzos de los protestantes. En 1673, la persecución cobró nueva virulencia, obligándolo a ocultarse para continuar su difícil ministerio. Traicionado por unos apostatas, fue encarcelado en Dublín y acusado de conspirar contra el Estado. No obstante haber sido declarado inocente por el jurado, por dos veces, finalmente fue condenado, en Londres, por un tribunal completamente irregular, y ahorcado y descuartizado como traidor, en 1861.

MEDITACIÓN SOBRE LA PIEDAD

La piedad te obliga a honrar a DIOS, porque es el Ser perfecto que te ha creado  y conserva la vida. He aquí el primer deber que te impone esta virtud. La cumplirás teniendo respeto por todo lo que toca al culto de Dios, los templos, los sacerdotes, las ceremonias y las oraciones de la Iglesia. Todo es grande en los palacios de los reyes; todo es santo en la casa de Dios. Las pequeñas cosas no deben sedescuida das, pues sin ellas no existirían las grandes. (San Jerónimo).

II. Esta virtud te impone el deber de honrar a tus padres, amarlos y socorrerlos en sus necesidades. ¿Cómo cumples este deber? ¿No les das ningún motivo de descontento? ¿Haces todo lo que puedes para serles agradable? Dios lo manda y la razón te lo enseña. Si tus padres ya no están en este mundo, reza a Dios por el descanso de sus almas; es el último y mayor servicio que puedes prestarles. El amor que tienes por tus padres, ¿no es demasiado terrenal? ¿No les deseas los bienes de la tierra sin hacer nada por la salvación de sus almas?

III. También exige la piedad que ames a tu patria. Tu amor no le será útil sino en la medida en que des buen ejemplo a los que te rodean. Honra a tu patria dándole un santo, y no temas abandonarla cuando se trate del servicio del Señor, porque el mundo entero es la casa de Dios y la patria del cristiano. No temo el exilio, el mundo es la casa de todos
los hombres.
(Prudencio).

La piedad
Orad por los protestantes de Irlanda.

ORACIÓN

Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza; ved cómo el peso de nuestras faltas nos abruma, y dadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Oliverio, vuestro pontífice mártir. por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

11 de Julio

  • San Pío I, Papa y Mártir
  • Santa Olga, Emperatriz
  • Traslación de las Reliquias de San Benito, Abad (En la Orden Benedictina)
  • Beato Oliverio Plunket, Obispo y Mártir
  • San Juan de Bérgamo
  • Mártires de Indochina II
  • Beato Tomás Dé, Mártir
  • Beato Pedro Tuan, Mártir
  • Beato Pedro Dumoulin-Boris, Mártir
  • Beato Pedro Koa, Mártir
  • Beato Nicolás Té, Mártir
  • Beato Mateo Leziniana, Mártir
  • Beato Adrián Fortescue, Mártir
  • Beato Vicente Diem, Mártir
  • BeatoVicente Liem, Mártir
  • Beato Agustín Huy, Mártir
  • Beato Agustín Moi, Mártir
  • Beato Bernardo Dué, Mártir
  • Beato Domingo Dat, Mártir
  • Beato Domingo Henárez, Mártir
  • Beato Estebam Vinh, Mártir
  • Beato Francisco Chiem, Mártir
  • Beato Francisco Gil, Mártir
  • Beato Ignacio Delgado y Cabrián, Mártir
  • Beato Jacinto Castañeda, Mártir
  • Beato José Can, Mártir
  • Beato José Marchand
  • Beato José Nien, Mártir
  • Beato Juan Carlos Cornay, Mártir

LOS SIETE HERMANOS SANTOS*

Jesucristo se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses, 2,8).

Los siete hermanos, cuya fiesta celebramos, son los hijos de Santa Felicitas, ilustre romana del siglo II. Confesaron la fe valientemente ante la mirada de esta madre admirable que temía más, dice San Gregorio Magno, dejar a sus hijos vivos después de ella, que, como suelen temer los padres carnales, verlos morir antes.

En Roma, el suplicio de siete santos Mártires hermanos, hijos de santa Felicitas, Mártir, a saber: Jenaro, Félix, Felipe, Silvano, Alejandro, Vidal y Marcial, siendo Emperador Antonino y Prefecto de Roma Publio. Jenaro, después de azotado con varas y maltratado en la cárcel, fue muerto con plomadas; Félix y Felipe murieron apaleados; Silvano murió despeñado; Alejandro, Vidal y Marcial fueron decapitados.

SANTA RUFINA SANTA SEGUNDA,
Mártires

Rufina y Segunda eran hermanas; sus padres las habían prometido a dos señores romanos, pero rehusaron casarse, porque ya habían elegido como esposo a Jesucristo. Se las encarceló y se las azotó para que consintiesen en la pérdida de la virginidad y de la fe. Se las arrojó al Tíber, pero un ángel acudió a sacarlas. Finalmente, fueron decapitadas por orden de los emperadores Valeriano y Galo, en el año 257.

Fueron sometidas a la tortura, y por último, partida a una la cabeza con una espada y cortada a otra la cerviz, volaron al cielo. Sus cuerpos se guardan con el debido honor en la Basílica Lateranense, cerca del Bautisterio.

MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE LLEVAR BIEN LA PROPIA CRUZ

I. Jesucristo amaba tiernamente a esta madre admirable ya las siete hijos que ella había educado para Él; amaba igualmente a estas dos hermanas que lo habían elegido por esposo. Por eso los admitió, a todos, a compartir con El sus sufrimientos. No te asombres: Dios ha resuelto salvar a los hombres solamente por la cruz. Jesucristo, para redimirnos, llevó la suya; tú, para salvarte, debes también llevar la tuya. Es el camino grande del cielo, aquél por el cual han pasado todos los santos; te extraviarás si buscas otro. No nos contentemos con adorar la cruz sobre los altares; no basta ello para salvarse. No hemos de adorar la cruz solamente, hemos de llevarla.

II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día me nos pensado, y que los arrastrarán al infierno. Si se imponen tanta fatiga por una recompensa fugitiva, ¿no es, acaso, cobardía de nuestra parte rehuir el sufrimiento de un instante a cambio de una gloria inmortal?

III. Haz lo que te plazca: quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. Es preciso pasar por los sufrimientos para llegar a la gloria. Dos caminos nos muestra Cristo: uno penoso que debemos soportar, otro feliz que debemos esperar. (San Agustín).

La mortificación
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que los gloriosos mártires que tan valientemente confesaron vuestro Santo Nombre, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa protección. Por I. C. N. S.  Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

10 de Julio

SAN ZENÓN,* Mártir

9 de julio

Muchos son los llamados, mas pocos los elegidos.
(San Mateo, 20,16).

Si la conversión de un pecador es para los ángeles motivo de alegría, qué júbilo no habrán experimentado viendo a Zenón en el cielo, acompañado de esa multitud inmensa de cristianos que con él sufrieron el martirio. Esos soldados de Jesucristo animábanse unos a otros a sufrir generosamente por la causa de su Dios; hubiérase dicho que marchaban a un triunfo y no a un combate. Ninguno temía los tormentos; todos pedían a Dios constancia, para sí mismos y sus compañeros.

MEDITACIÓN SOBRE LA MANERA
DE CONDUCIRNOS CON NUESTRAS RELACIONES

I. Nos asemejamos a quienes frecuentamos; hacemos lo que vemos hacer, sin preocuparnos de si tal es la voluntad de Dios. Concluye de ahí que tu salvación depende, en gran parte, de aquellos con quienes vives. Si tienes ante los ojos ejemplos de virtud, practicarás la virtud; si tienes malos ejemplos, obrarás el mal. Oh Dios mío, decía San Bernardo, cuán agradecido estoy de que me hayáis separado del mundo. Este claustro, esta celda, esta casa, hermanos míos, todo lo que veo me lleva a la devoción. ¡Oh siglo perverso, donde se tiene vergüenza de no ser perverso con los perversos! (San Agustín).

II. Considera las virtudes de aquellos a quienes frecuentas y, a ejemplo de Zenón, imita lo que haya de más perfecto en cada uno de ellos. Admiras la modestia en uno, la humildad en otro, la caridad, la mortificación: haz como la abeja, que elige lo mejor que
hay en cada flor para elaborar su miel. ¿No haces lo contrario? ¿No imitas el mal que ves que los demás cometen?

I1l. No hay reunión de hombres, por santa y perfecta que sea, que no contenga algo imperfecto. No hagas lo que censurarías en otro; y cuando notes alguna imperfección en alguno de tus hermanos, mira si no tienes los mismos defectos. En una palabra, no mires las faltas de los demás, sino piensa más bien en corregirte tú mismo. Ignóranse los propios defectos mientras se consideran los ajenos. (San Bernardo).

La huida de las malas compañías
Orad por los que están
en peligro de ofender a Dios

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Zenón, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de Vuestro augusto Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Nuestra Señora de Chiquinquirá

9 de Julio

Reina de Colombia, por siempre serás. Es prenda tu nombre de júbilo y paz. Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien. La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.

Patrona de Colombia


Reina de Colombia, por siempre serás. Es prenda tu nombre de júbilo y paz. Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien. La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.

“Reina de Colombia por siempre serás”

Bendice a todos los peregrinos que visitan tu Santuario y a todos los devotos que te invocan; serena los corazones y líbralos del odio que disgrega y de la ambición que corrompe, bendice ¡oh! Madre Santísima a esta República que se consagra a Ti y has ver que nuestra Patria, Colombia, es una nación de orden, libertad y progreso

Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo edificó en el pueblo de Suta su dormitorio y pequeña capilla.

Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, comisiona  a Fr. Andrés de Jadraque para que haga pintar en Tunja por Alonso de Narváez una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una manta de algodón. Alonso de Narváez, en su paleta usó colores al temple, con pigmentos naturales tomados de la composición mineral de la tierra y del zumo de hierbas y flores de la región.  Como el lienzo era casi cuadrado (44 pulgadas de alto por 49 de ancho), el artista balanceó y completó el espacio añadiendo, a los lados de la Virgen del Rosario, las imágenes de San Antonio de Padua y de San Andrés Apóstol por ser el primero patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.

Luego que Santana recibió la imagen, acomodó el lienzo en un bastidor de madera y lo expuso en el altar la capilla techada de paja en la que se filtraba la lluvia y con ella la humedad del ambiente.  Esto, unido a la acción del aire y el sol dejaron la pintura en tan mal estado que muy pronto era ya imposible reconocer lo que había sido pintado en ella.  En 1577 la deteriorada imagen fue llevada al sitio de Chiquinquirá y abandonada en el cuarto que tiempo atrás sirviera de oratorio a la familia.  Ocho años más tarde llegó a este lugar María Ramos, una piadosa sevillana, cuñada del difunto Santana, quien después de arreglar y limpiar la modesta capilla colocó en ella el borroso lienzo que un día llevara la imagen de la Virgen del Rosario.  El viernes 26 de diciembre de 1586, se disponía a salir de la capilla, cuando una india cristiana le llamó la atención hacia la imagen, que aparecía rodeada de vivos resplandores. Volvió el rostro María Ramos y fue grande su asombro al advertir la transformación que se había obrado en el lienzo, cuyos colores, antes tan borrosos y desteñidos, aparecían ahora vivos y claros: había  recobrado prodigiosamente su color y su brillo original en una restauración instantánea, que cerró los rasguños y agujeros de la tela cubriéndolos de luz y color.

La Virgen del Rosario que ocupa el centro del cuadro mide aproximadamente un metro de alto; su mirada se vuelve hacia la izquierda, desviando la atención hacia el Niño casi desnudo que lleva en sus brazos.  Es una imagen serena cuya delicada sonrisa irradia gran dulzura.  El color de su rostro es pálido, lo mismo que el del Niño. Curiosamente, éste lleva en la mano derecha un pajarito de vivo plumaje que un cordel sujeta a su dedo pulgar y de la mano izquierda deja colgar un pequeño rosario.

Nuestra Madre apoya su cuerpo sobre una media luna, en una posición que sugiere que va de camino.  Cubre su cabeza una toca blanca recogida sobre el pecho, y un manto azul celeste envuelve su vestido de color rosado. Con el dedo meñique de su mano izquierda sostiene un rosario que le cae en el medio del cuerpo y en la mano derecha porta un cetro de reina. El cuadro conserva las huellas del pasado deterioro y es cosa notable el que las figuras, que de cerca se ven imprecisas o borrosas, adquieren su relieve y profundidad cuando se observan a cierta distancia.  Al lienzo se le han superpuesto dos coronas, un cetro, dos rosarios y 27 escudos de oro que dan un hermoso relieve al cuadro, cuyo marco, formado por semicircunferencias de plata, porta las insignias de la condecoración presidencial.  Durante trescientos años el cuadro de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá se presentó a los fieles sin protección alguna, contándose por millares los objetos que anualmente tocaban la endeble tela de algodón.  Los devotos usaban largas varas o cañas para hacer llegar hasta el bendito lienzo diversos objetos de devoción.  Es algo realmente admirable que la tela se conserve intacta, a pesar de que tanta manipulación, por fuerza debió haber destruido totalmente el frágil tejido de algodón.  Desde 1897 un grueso cristal protege la pintura de las inclemencias del tiempo y del roce con los devotos peregrinos.

Pío VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia.  “La Chinita” como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927.

HIMNO MARIANO

Reina de Colombia, por siempre serás.
Es prenda tu nombre de júbilo y paz.
Desde tu Santuario a nosotros ven pues eres la egregia
Virgen del Rosario, con corona regia ceñirán tu sien.
La Nación entera con culto filial, tus glorias pregona, tu Imagen
venera, y en tu honor entona un Himno Triunfal.



Los santos que reinan con Cristo

9 de Julio

SANTA ISABEL* Reina de Portugal, Viuda

de julio

A los ricos de este mundo mándales que no sean altivos ni pongan su confianza en la riquezas caducas, sino en Dios vivo. (1 Tim., 6, 17).

Ser pobre en medio de las riquezas, mortificado en medio de las delicias de la corte, humilde sobre un trono, es una virtud que no pertenece sino a las grandes almas, como Santa Isabel, reina de Portugal. Ayunaba a pan y agua tres cuaresmas durante el año, las vigilias de las fiestas de Nuestra Señora y de los Apóstoles, y todos los viernes. Por su intervención, logró detener la guerra entre Castma y Portugal. A la muerte del rey, su marido, vistió el hábito de la Tercera Orden franciscana, con el cual muri6 en 1336.

MEDITACIÓN – DEBE PONERSE LA CONFIANZA
EN DIOS y NO EN LAS RIQUEZAS

I. No pongas tu confianza en las riquezas; no pueden ni siquiera hacerte feliz en este mundo. Difícil es adquirirlas y difícil conservarlas; el temor de perderlas y el deseo de aumentarlas no le dejan al alma descanso alguno. ¿Pueden, acaso, disipar tu tristeza y tu ignorancia, curarte de tus enfermedades o prolongar tu vida siquiera un momento? Son sin embargo de alguna utilidad: cuando uno las abandona por amor de Jesucristo o las distribuye entre los pobres.

II. No te fíes en la amistad de los hombres: nada es más inconstante. El mejor de tus amigos puede llegar a ser el más encarnizado enemigo. No te apoyes en tu reputación, la calumnia te la puede arrebatar; no cuentes con tu salud ni con tu espíritu, una enfermedad puede quitártelos. Oh Señor mío, por fin reconozco que, si Vos me abandonáis, ni todas las creaturas juntas podrían socorrerme; y aun cuando los hombres pudiesen valerme durante mi vida, ¿Podrían ellos, acaso, demorar aunque sea un momento la hora, de mi muerte, y defenderme ante el tribunal de Dios?

III. En Vos es, pues, Dios mío, en quien se debe esperar, y no en las riquezas frágiles e inciertas. En vano se dice que el dinero es todopoderoso, él no nos puede procurar la salud y la felicidad, sino en la medida en que lo despreciemos y lo arrojemos lejos de nosotros. Las creaturas son obstáculo a nuestra esperanza; si no poseemos los bienes de la tierra, todos nuestros suspiros serán por los bienes celestiales. Las riquezas son las trabas de nuestra esperanza; arrojemos, pues, los bienes de la tierra, si deseamos los del cielo. (Tertuliano).

La limosna
Orad por los pobres.

ORACIÓN

Dios soberanamente bueno, que, entre otras eminentes virtudes, habéis acordado a la reina Santa Isabel la prerrogativa de apaciguar los furores de las guerras, haced, por su intercesión, que después de la paz de esta vida mortal, que os imploramos humildemente, lleguemos a la felicidad eterna. por 1. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

8 de Julio

SAN ALIRO,* Obispo y Confesor

de julio

Predicamos la sabiduría a los perfectos,
no la sabiduría de este mundo ni de los príncipes

de este mundo que pasan, sino que predicamos
la sabiduría de Dios.

(1 Cor. 2, 6-7).

San Aliro, obispo de Clermont, en Auvernia, echó al demonio que se había posesionado de la hija del emperador Máximo. Éste, en agradecimiento, le envió una ingente suma de dinero; pero el santo la rehusó, por temor de ser poseído por un demonio más peligroso que aquél al que había echado y obtuvo en su lugar un privilegio para su ciudad episcopal. Curó a gran número de enfermos y resucitó a varios muertos. La muerte no le impidió hacer bien a los que lo invocaban. Y no es para sorprenderse, puesto que los santos tienen en el cielo, para los hombres, el mismo amor que tenían en la tierra, con la diferencia de que allí su poder es más grande.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES
DE COSAS QUE DEBEMOS PREVER

I. La prudencia, que es como el ojo de nuestra alma, debe hacernos prever tres cosas. Las adversidades, primeramente, porque ellas abaten menos cuando han sido previstas. Es menester prepararse a recibir de manos de Dios todo lo que pueda sucedemos de más desagradable en el estado en que nos hayamos alistado. Si la adversidad que esperamos nos acaece, estaremos dispuestos a recibirla sin turbación, sin emoción y con mérito; si la desgracia nos perdona, Dios tendrá en cuenta nuestra buena voluntad.

II. A menudo caemos en pecado, porque no prevemos las ocasiones, en las que estaremos expuestos a ofender a Dios. Al comenzar el día y tus principales acciones, piensa en los peligros en los que correrás riesgo de perderte, y ponte en guardia contra esos peligros, mediante el pensamiento de la presencia de Dios y de la cuenta que habrás de dar a tu Juez sobre la acción de que se trate.

III. En fin, prevé el bien que puedas hacer en cada una de tus acciones, como el mercader prevé todas las ocasiones de enriquecerse. Habrías llegado ya a alto grado de perfección, si hubieses sabido aprovechar todas las ocasiones de santificarte. ¡Cuántas veces al día podrías renunciar a tu propia voluntad, privarte de algún placer, ejercer la caridad para con tu prójimo, elevar tu corazón a Dios, ofrecerle tus acciones! He aquí aquello sobre lo cual debieras ejercer tu prudencia, en lugar de considerar cómo podrás amontonar bienes que habrás de abandonar a la muerte. Nos descuidamos a nosotros mismos y ponemos todo nuestro afán en lo que no nos puede seguir a la otra vida. (San Juan Crisóstomo).

La huida del pecado
Orad por la conversión
de los pecadores.

ORACIÓN

Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Aliro, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvaci6n. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

7 de Julio

Santa María Goretti «Pequeña y Dulce Mártir de la Pureza»

(1890 †1902)

Fiesta 6 de Julio

Nació en Corinaldo, Italia, 16 de octubre de 1890, de una familia humilde. Su niñez, bastante dura, transcurrió en Nettuno (cerca de Roma), y durante ella se ocupó en ayudar a su madre en las tareas domésticas. Era piadosa y asidua en la oración. El 6 de Julio de 1902, a los once años de edad, fue amenazada con un punzón por Alessandro Serenelli, un joven que trató de abusar de ella. Ella prefirió morir antes que pecar. Durante su agonía perdonó a su atacante, quién, tras años de cárcel, se convirtió.

Canonizada por S.S el Papa Pío XII – Roma, Junio 24, 1950, la definió «Pequeña y Dulce Mártir de la Pureza».

El cuerpo incorrupto de Santa María Goretti

El cuerpo de Santa María Goretti fue enterrado y se conserva en la Iglesia de Nuestra Señora de la Divina Misericordia en Nettuno (Italia), en donde se puede apreciar dentro de una urna de cristal.  El cuerpo incorrupto de ella es absolutamente hermoso.

Tomado de:

http://simoncondetanur.blogspot.com

http://www.escuelacima.com/santosincorruptos.html

Santa María Goretti

Ahora la historia de la flor del campo ya no pertenece sólo a su gente, pero se ha convertido en una página importante en la historia de la Iglesia.

Para la aprobación final del último eslabón perdido importantes.

El milagro es el sello de Dios en los acontecimientos humanos de todo el mundo llegan informes de curaciones obtenidas por invocar el nombre de Marietta. Si es elegido dos milagros de fiabilidad incuestionable.

El primero es la curación de José Cupe, trabajador y padre de cuatro hijos, curar instantáneamente de un causategli hematomas graves por una gran roca cayó de un acantilado en el pie derecho (Roma 08 de mayo 1947).

La segunda es la curación, incluso esta instantánea de la señora Anna Grossi Musumarra por pleuresía exudativa y abundante líquido (Roma 04 de mayo 1947).

Los dos pacientes no se pudo curar hasta después de un tratamiento a largo e incierto.

El 11 de diciembre 1949 el Papa Pío XII reconoció la autenticidad de los milagros y fijado para 25 de junio 1950 a la fecha de la canonización.

Por el caso está afectando a los medios de comunicación de todo el mundo, la historia de la flor silvestre poco contacto con las personas de todos los continentes.

ROMA - Plaza S. Pedro - 24 de junio de 1950 es un triunfo para la "Flor de Campo Pequeño", declaró un santo frente a 500.000 personas.

Ese día, en la Plaza de San Pedro se calculan no menos de medio millón de personas y por primera vez la ceremonia se lleva a cabo al aire libre. Intervienen dignatarios como el italiano Luigi Einaudi Presidente y el Primer Ministro Alcide De Gasperi.

Las fotos de ese día apenas dan una idea de la magnitud del acontecimiento.

ROMA - 24 de junio de 1950. Pío XII al llegar a la canonización en la Plaza de San Pedro.

ROMA - El papa Pío XII declara Santa a María Goretti el 24 de junio 1950

El Papa Pío XII pronuncia la fórmula ritual:

«Para honra y gloria de la Santísima Trinidad, la exaltación de la fe católica y para aumentar la religión cristiana, con la autoridad de Jesucristo, los bienaventurados Pedro y Pablo y la Nuestra, después de madura deliberación y repetidamente suplicó la ayuda Dios, escuchando el consejo de nuestros venerables hermanos los cardenales de la Iglesia SR, patriarcas, arzobispos y obispos en Roma, decreto y definir que la Santísima Virgen y mártir María Goretti es santo es la inclusión entre los santos, ordenando que su la memoria es recordada con piadosa devoción por la Iglesia universal, cada año el día de su nacimiento y que es 06 de julio.

Desde una ventana del Palacio Apostólico, mamá Asunta, vestida de negro y miró hacia otro lado, viviendo el momento más increíble de su existencia.

Mamá Asunción rezando ante los restos de su hija.

Santa María Goretti

En la historia antigua de la Iglesia nunca ha sucedido que una madre, hermanos, parientes y amigos pudieron asistir a la canonización de uno de sus familiares.

Desde ese día María Goretti enseña un camino, su nombre, la terminología, significa un mensaje claro y evidente, aunque a menudo mal entendido.

Pío XII recibe en audiencia especial a toda la familia Goretti.

Desde su santuario, honrada con la visita de Pablo VI y Juan Pablo II, es un punto de referencia para la espiritualidad y la fe. Hay un sinnúmero de certificados de reconocimiento por los indultos concedidos por invocar su intercesión.

Su nombre está dedicado a las iglesias, hospitales, jardines de infancia en todo el mundo. Su historia se cuenta en todas las lenguas del mundo, incluido el chino y el árabe.

Mención especial a la adaptación de la película maravillosa de la vida de Marieta por el director A. Genina el famoso título «El cielo sobre el pantano»(1949).

Nunca deja de sorprender su vida, sencillo y limpio como una gota de rocío: la aventura de una pequeña flor silvestre destinadas a desaparecer nunca.

Cartel anunciador de la película: "Cielo sobre el pantano" (1949)

Tomado de:

http://www.nettunocitta.it

Dos películas sobre Santa María Goretti

Cielo sobre el pantano

Cielo sulla palude (1949)

di Augusto Genina

"Cielo sulla palude" (1949)

Martina Pinto interpreta Santa Maria Goretti nella fiction televisiva omonima (2003)


Maria Goretti (2003)

Para ver la película María Goretti del año 2003 clic aquí


Santa MARIA GORETTI, VIRGEN MÁRTIR DE LA PUREZA

¡Santa María Goretti, ora pro nobis!

Pío XII, que la canonizó el 24 de junio de 1950, la definió «pequeña y dulce mártir de la pureza».

De la homilía pronunciada por el papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti

De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. En aquellos momentos de peligro y de crisis, podía repetir al divino Redentor aquellas palabras del áureo librito De la imitación de Cristo: «Si me veo tentada y zarandeada por muchas tribulaciones, nada temo, con tal de que tu gracia esté conmigo. Ella es mi fortaleza ; ella me aconseja y me ayuda. Ella es más fuerte que todos mis enemigos.»  Así, fortalecida por la gracia del cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.

En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo.  Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la religión católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina.

Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar  con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.

No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución (acción y efecto de conseguir) de la virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza  que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El reino de los cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.

Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del cielo; sírvanos de estímulo la santa virgen y mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.

Oración

Señor, fuente de la inocencia y amante de la castidad, que concediste a tu sierva María Goretti la gracia del martirio en plena adolescencia, concédenos a nosotros, por su intercesión, firmeza para cumplir tus mandamientos, ya que le diste a ella la corona del premio por su fortaleza en le martirio. Por nuestro Señor Jesucristo.  -del Oficio Divino

Tomado del excelente sitio web obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

http://www.corazones.org

SANTA MARÍA GORETTI (*) Virgen y Mártir

6 de julio

¡Santa María Goretti, ora pro nobis!

El día 9 de octubre de 1954 moría en Corinaldo una pobre mujer de pueblo. Los periódicos del mundo entero publicaron la noticia con gran relieve. ¿Quién era la señora Assunta, a quien la gente solía llamar «mamá Assunta», para que mereciese el interés de la prensa mundial? ¿Qué hazañas había realizado para que el Ayuntamiento de su pueblo decretase funerales públicos y la gente tapase con una pirámide de flores su ataúd?

Assunta Goretti era una viejecita de ochenta y ocho años, que no sabía leer ni escribir, pero que poseía esa sabiduría superior de los que conocen y viven el Evangelio. El año 1943, al correr al refugio porque las sirenas daban la alarma de aviación, se rompió una pierna y desde entonces quedó inválida. Estaba sentada en un carrito. A pesar de lo cual mereció que Su Santidad el Papa la recibiese en el Vaticano con los honores concedidos a los príncipes y jefes de Estado. Los periodistas de todas partes solicitaban sus manifestaciones y, aunque quería pasar desapercibida de todos, era una de las figuras más populares de nuestro siglo.

¿Quién era esta mujer singular? La madre de una niña mártir, la única persona que ha tenido la dicha de presenciar la canonización de su propia hija.

Fue el 24 de junio de 1950. Como los peregrinos venidos de todos los confines no iban a caber en la basílica de San Pedro, el Papa canonizó a Santa María Goretti en la plaza inmensa delantera a la basílica. Se calcula que medio millón de personas presenció aquélla tarde la ceremonia emocionante. No se recordaba nada igual en los anales de Roma.

La historia de Santa María Goretti es hoy sabida de todos. Incluso ha sido llevada a la pantalla, aunque con esa manía del cine de retocar y deformar los hechos.

Era una familia de pobres campesinos italianos. Un matrimonio compuesto de ambos esposos, Luis Goretti y Assunta Carlini, y cinco hijos. La segunda es María, que nació en Corinaldo el 16 de octubre de 1890.

Pero en Corinaldo no encuentran manera de ganarse la vida, a pesar de poseer allí unas tierrecillas. Y emigran. Primero a Colle Gianturco, y al cabo de dos años a Ferriere di Conca, a once kilómetros de Nettuno. Allí se instalan como colonos del conde Mazzoleni.

Aquel terreno era entonces en extremo malsano. Eran las regiones pantanosas del Agro Pontino. El mosquito que transmite la malaria acechaba insidiosamente a los Pobres labriegos. Así Luis Goretti murió al poco tiempo de aposentarse su familia en Ferriere. Y quedaron solos Assunta y sus cinco hijos, el mayor de los cuales apenas tenía trece años.

-Ánimo, mamá -decía María, la mayor de las niñas-. ¿Por qué tienes miedo? ¡Ya vamos siendo grandes! Basta que el Señor nos dé salud. Saldremos adelante, saldremos. Assunta trabajaba en el campo, como un hombre. Siempre había trabajado, porque quedó huérfana de pocos años. Trabajaba y educaba a sus pequeños. Desde que éstos aprendían a hablar les enseñaba a hacer la señal de la cruz y a rezar las primeras oraciones y los rudimentos de la doctrina cristiana.

Marietta atendía a todo, lavaba a sus hermanitos menores, iba por agua, preparaba la comida, cosía.

Nunca tuvo amigas, pues las ocupaciones de la casa no le dejaban tiempo para jugar.

Pero es que sobre los deberes de la propia familia recaían también sobre ella la obligación de atender a otras dos personas que vivían en la misma casa y eran aparceros en las faenas agrícolas, Juan Serenelli y su hijo Alejandro, mocetón de unos veinte años. La casa tenía dos dependencias separadas, pero la escalera y la cocina eran comunes para ambas familias.

Alejandro no era mal muchacho; pero empezó a darse a lecturas deshonestas que emponzoñaron su alma. Y el que hasta entonces había mirado con indiferencia a la hija mayor de la señora Assunta, empezó a fijarse demasiado en la chiquilla.

No porque ésta diese motivo alguno. Todos están acordes en afirmar, y así lo ha declarado después repetidamente el mismo Alejandro, que María Goretti era muy modesta y miradísima en el vestir. Era una niña -todavía no llegaba a los doce años-, pero algo desarrollada, quizá más de lo que pudiera esperarse de su edad. Y en el corazón de Alejandro Serenelli se encendió una brutal pasión.

Dos veces la tentó. Al principio, la pequeña ni comprendió el alcance de lo que Alejandro pretendía; pero vio que era algo malo. Y resistió fuertemente arrojando al tentador, a pesar de su edad y su vigor. Alejandro se sintió despreciado y vencido por Marietta.

Volvió al asalto por tercera vez. Era la tarde del 5 de julio de 1902. Alejandro ha pensado bien todas las cosas. Abajo su padre, la señora Assunta y todos los de la casa, se encuentran trillando habas en la era. Arriba, en el descanso de la escalera, María Goretti cose una camisa que Alejandro le había mandado urgentemente remendar con el secreto designio de que la muchacha quedase sola en alguno de los aposentos.

Marietta se intranquiliza cuando ve llegar a Alejandro. Está sobre ascuas; sabe lo que el joven brutal quiere y verse a solas con él la atemoriza. Cose apresuradamente. El mocetón la llama:

-María, ven acá.

-¿Para qué? ¿Qué quieres?

-Tú ven acá.

.No. Si no me dices qué quieres, no voy.

Alejandro la toma violentamente por un brazo, le tapa la boca con la mano y, venciendo la resistencia de la pobreta, da una patada a la puerta y la cierra.

La débil fuerza de una niña que no ha cumplido doce años vencerá las fuerzas del muchacho de veinte. Grita Marietta:

-¡No! ¡No!… ¡Es pecado!. ¡No, no! ¿Qué haces, Alejandro?… ¡Vas al infierno!…

El mocetón, viendo que nada consigue, coge un hierro afilado que tenía a punto y se ensaña con su tierna víctima, que prefiere la muerte antes que pecar. Hasta catorce heridas que traspasan su vientre y el pecho pudieron apreciar los médicos que después la reconocieron.

Al fin acuden los familiares. Loca de dolor pregunta a su hija la señora Assunta:

-Marietta mía, ¿qué ha sucedido? ¿Quién ha sido? Dime, dime…

-Fue Alejandro.

-¿Por qué te hizo esto, hija mía?

-Porque me quería hacer las cosas malas y yo no quería.

Y exacto, quedó intacta la tierna virgencita, conforme a la confesión del mismo asesino y al testimonio de los médicos.

A las cinco horas una ambulancia lleva a la pobre hija al hospital de los hermanos de San Juan de Dios de Nettuno. Por la misma carretera dos carabinieri llevan esposado a Alejandro Serenelli. Distinto fruto de la educación que Assunta Goretti y Juan Serenelli dieron a sus hijos.

Poco pudieron hacer los médicos del hospital. Sin embargo, intentaron la laparotomía o apertura del vientre pasa poder operarla. Y sin darle anestésico; dos horas de atroz martirio. Marietta coge entre sus manos la medalla de la Milagrosa que siempre llevaba al cuello.

Le preparan al viático, que recibe como un ángel. Le sugieren que perdone al asesino, y contesta al punto:

-Sí, le perdono por amor a Jesús, y quiero que venga también conmigo al cielo.

Algunas horas más tarde moría la niña entre delirios, en los que se le oía defenderse contra Serenelli e invocar a la Virgen Santísima.

La muerte de Marietta llenó de estupor a toda la comarca. Sin distinción de público acudieron todos a su entierro.

Treinta años después fue desenterrado su cadáver y llevado a una capilla en la basílica de Nuestra Señora de las Gracias, de Nettuno. Miles de fieles rezan ante aquellos restos de una virgen cristiana, la Santa Inés del siglo XX, como la llamamos hoy.

El heroísmo de Santa María Goretti no fue improvisado. Los actos de hermosas virtudes de que dio prueba antes de su muerte -preferir la muerte al pecado, perdonar a su asesino, soportar con paciencia sobrehumana una operación sin cloroformo y la sed abrasadora que luego siguió-, todo esto era consecuencia de una vida santa, a la que venía preparándose con el ejercicio constante de las virtudes cristianas en un ambiente lleno de fe, de trabajo y de privaciones.

Assunta enseñaba a sus hijos el catecismo, les infundía el horror al pecado, les acostumbraba a la oración. Su hogar era pobre; tenían lo justo para vivir, la madre había de pasar la jornada fuera, en los trabajos del campo. Y Marietta lo hacía todo en casa con la formalidad de una persona mayor. Y todavía encontraba tiempo para rezar el rosario en sufragio de su padre muerto. Y reunía a sus hermanitos y les enseñaba la doctrina y rezaba con ellos. Y hasta consolaba a su madre:

-No tenga cuidado, mamá: verá cómo salimos adelante.

Marietta estaba más crecida de lo que sus años podían exigir. Con su pelo castaño, sus ojos negros y su tez fresca y rosada era una muchacha sana de cuerpo y espíritu. La modestia era su principal virtud; ha declarado siempre unánimemente su madre.

Nunca fue presumida, pues además vestía las ropas usadas que le daba una vecina.

Así, con oración, modestia y trabajo, se preparó esta santita para llegar a ser canonizada en la plaza de San Pedro un 24 de junio de 1950.

El desgraciado confesó de pleno su crimen. Y se arrepintió de aquel acto de locura una tarde de verano.

Condenado a treinta años de cárcel, mereció que le rebajasen su condena en tres años por su buen comportamiento. Hoy sirve como criado y hortelano en el convento de capuchinos de Ascoli.

La niña le había perdonado en el hospital. Pero, como el mismo Serenelli ha manifestado después, ya cuando Marietta se retorcía en el suelo apuñalada con el punzón de hierro, le dijo:

-No es nada, Alejandro… Yo te perdono.

Por eso la señora Assunta perdonó también al criminal. Fue una escena que sólo puede darse entre cristianos. Estaba de criada del señor cura de Corinaldo la madre de María Goretti cuando la noche de Navidad de 1938 llamaron a la puerta de la casa rectoral. Abrió la señora Assunta y un hombre le dijo:

-¿Me reconoce usted, señora Assunta? -al tiempo que bajaba los ojos.

-Sí, Alejandro; te recuerdo.

-¿Me perdona? -suplicó el infeliz, que llevaba en el rostro las trazas de veintisiete años de cárcel.

-Si Dios te ha perdonado, Alejandro, ¿cómo no te he de perdonar yo?

Aquélla noche la pasó en la casa del párroco, y juntos, la madre y el asesino de su hija, se acercaron a comulgar en la Misa del Gallo.

Y siempre, cuando hablaban de Serenelli, la señora Goretti no consentía que le tratasen mal.

-¡Está tan arrepentido! Y habiéndole perdonado Marietta, ¿cómo no le voy a perdonar yo? Es cierto que ha cometido un pecado enorme; pero Dios ha sabido sacar bien de tanto mal.

CASIMIRO SÁNCHEZ ALISEDA

* Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

Tomado de:

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SANTO TOMÁS MORO,* Mártir

6 de julio

La tristeza que es según Dios produce la penitencia estable para la salvación; pero la tristeza según el mundo produce la muerte. (2 Cor., 7, 10).

Nacido en Londres en 1478, Tomás Moro estudió en Oxford, ejerció la abogacía en su ciudad natal y se casó, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reunión de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma época, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Viéndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulación del matrimonio real, renunció Tomás Moro por estimar que éste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irguióse contra él, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida pública como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegría la seriedad.

MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA
y LA MALA TRISTEZA

I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza daña a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los demás y molestos a nosotros mismos. Pero, dirás, ¿cómo no estar triste en este valle de lágrimas? pregúntale a tu alma, con David: ¿Alma mía, por qué estás turbada y triste? Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te consolará si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me conturbas ? (El Salmista).

II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. ¡Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunción del corazón! ¡Ah! ¿Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte sólo por algunos días a la penitencia y a las lágrimas; todos los días cometes nuevos pecados, todos los días debes llorar. San Pedro y Santa María Magdalena lloraron hasta su muerte. ¡Cuán dulces son las lágrimas que extinguen las llamas del infierno!¿Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable está siempre atormentada. (San Bernardo).

La contrición
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Tomás, vuestro mártir. por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

6 de Julio

SANTA CIRILA,* Virgen y Mártir

de julio

Al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos
que creen en mí, mucho mejor le fuera que le ataran
al cuello una piedra y lo echaran al mar
.
(San Marcos, 9, 41).

Admira la fe y la caridad de Santa Cirila. El temor aun de parecer que sacrificaba en honor de los ídolos, siendo así motivo de escándalo para los demás, la hizo mantener con mano firme e inmóvil carbones encendidos mezclados con incienso. Este ejemplo de heroica firmeza convirtió a un gran número de paganos que, también ellos, soportaron los más crueles tormentos por el nombre de Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE EL ESCÁNDALO

I. No seas, para el prójimo, motivo de escándalo, de lo contrario serás culpable del pecado de tu hermano. Por tu vida escandalosa, precipitas al infierno a un alma redimida al precio de la sangre de Jesucristo. Examina bien tus acciones y tus palabras; y si has escandalizado a tu hermano, esfuérzate por reparar el mal causado y por darle buen ejemplo en lo futuro.

II. Evita las acciones indiferentes que pudieran ser motivo de escándalo para las almas débiles. Si comiendo carne, escandalizo a mi hermano, decía San Pablo, nunca la comeré. No descuides tus prácticas de piedad porque los malos se escandalicen de ellas: ¡si el sol se pone no es por temor de incomodar a las lechuzas! Oh mi amable Jesús, habéis muerto en la cruz, sabíais, sin embargo, que la cruz sería motivo de escándalo para los judíos. Es preferible ocasionar un escándalo antes que ocultar la verdad. (Tertuliano).

III. No te escandalices fácilmente del mal, verdadero o aparente, que ves. Excusa los defectos ajenos en cuanto puedas; excusa la intención, si el acto es evidentemente malo. Desvía la vista de los malos ejemplos que te den; ¿Por qué imitas siempre lo que hay de malo en los demás? Los sabios y los insensatos contribuirán, si tú quieres, a tu formación. El sabio y el insensato sirven para formar al hombre prudente: aquél le enseña lo que debe hacer, éste lo que debe evitar. (San Euquerio).

El buen ejemplo
Orad por la propagación de la fe.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Cirila, Virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, oh Dios nuestro, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Los santos que reinan con Cristo

5 de Julio

Santa Misa Dominical

DOMINGO 6º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

( Doble – Ornamentos verdes )

Y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen entre las gentes

Un pensamiento predomina en la liturgia de este día: Hay que matar en nosotros el pecado con un arrepentimiento sincero, pidiendo a Dios la gracia de nunca jamás recaer en él. El Bautismo nos hizo morir al pecado, la Penitencia nos restituye de nuevo gracia divina, siendo una segunda tabla después del naufragio de la inocencia, y la Eucaristíia nos presta fortaleza contra las recaídas.
A ello nos convida hoy el Breviario, el cual trae en forma de apólogo la lastimosa calda de David, quien, a pesar de ser tan virtuoso, todavía dejó entrar en su corazón la sierpe del pecado.
Apasionado por la mujer de Urías, la hermosa Betsabé, puso a su legítimo marido a la vanguardia de su ejército en una batalla contra los Amonitas, y Urías sucumbió en la refriega conforme intento y deseos del Rey.
Pero Dios, que amaba a David, no podía dejar sin ejemplar -reprensión y castigo tamaña iniquidad; y por eso le envió luego al profeta Natán para decirle: «Había en cierta ciudad dos hombres, rico uno y el otro pobre. El rico poseía grandes rebaños. el pobre nada absolutamente tenía sino una sola ovejita, que había comprado y alimentado, y que había crecido en su misma casa juntamente con sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno, de manera que era para él como una hija. Pero habiendo venido un extraño a casa del rico, robó la oveja al pobre, y se la sirvió en la mesa a su huésped, porque no quería tocar en su propio rebaño».
Al oír esto David, exclamó indignadísimo: «¡Vive Dios, que ese hombre merece la muerte!»
Repuso entonces Natán: ¡Tú eres ese hombre!
Y al punto contestó David a Natán: «¡Ay de mi, que he pecado contra el Señor!» Añadió Natán: «Por haberte arrepentido, el Señor te perdona; no morirás. He aquí tu castigo: el hijo que Betsabé te ha dado morirá». Y tal sucedió como lo había dicho el profeta. Entonces fue David al Templo del Señor, y lloró contrito y humillado (Com.).
Pondera S. Ambrosio (2º Noct.) la humildad de David y su inmenso dolor por su culpa, que fue el que le atrajo el perdón del cielo, al contrario de lo que le hubiera sucedido si la hubiese negado y se hubiese disculpado de ella, como hicieron nuestros primeros padres, y como hacen la mayoría de los hombres, agravando de esa manera su pecado. «Aun los Santos del Señor, añade, que sólo anhelan proseguir en la lucha comenzada y recorrer por entero la carrera de la salvación, si a las veces, siendo hombres como son, vienen a flaquear, no tanto por afición al pecado cuanto por la nativa debilidad, luego se levantan, y, más ardorosos para la marcha, compensan el tropezón con rudos combates. Así, su caída, lejos de retrasarlos, sólo sirve para estimularlos y hacerles correr más que antes».
Pues bien, en el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y con Él fue crucificado nuestro hombre viejo, para que muramos al pecado y resucitemos en Él a nueva vida (Ep.). Si por desgracia recayéramos, pidamos a Dios nos sea propicio (Int., Grad., Alel., Sec.), y nos devuelva la gracia del Espíritu Santo, ya que de Él proviene todo don perfecto (Or.).
Después hemos de llegamos a altar (Com.) y recibir en él la S. Eucaristía, cuya virtud nos fortalecerá contra nuestros enemigos (Posc.) y nos conservará en el fervor de la piedad (Or.), porque el Señor es la fortaleza de su pueblo y el guía que jamás le dejará de la mano (Int).
Por eso también leemos hoy el Evangelio de la multiplicación de los panes, figura de la Eucaristía, que es nuestro necesario viático. La divina Eucaristía nos ahorrará también lamentables caídas, perfeccionando en nosotros la gracia bautismal y afianzará nuestros pasos en las sendas del Señor (Ofert.)(1).
El Señor bondadosísimo dice que no quiere dejarles volver a sus casas sin haber comido, no sea que desfallezcan en el camino. Si alguno desfallece en el camino, no habrá que achacarlo a la comida; porque si Elías pudo andar por el desierto cuarenta días, con el vigor que le comunicó el pan suministrado por un Ángel, con harta más razón podremos andar durante los cuarenta años de la vida por la tierra extraña de Egipto, si nos alimentamos del Pan divino, que en el altar se nos sirve.
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ps 27, 8-9.

INTROITUS – Deus in loco sancto suo: Deus, qui inhabitáre facit unánimes in domo: ipse dabit virtutem et fortitúdinem plebi suae. – Ps. Exsúrgat Deus, et dissipéntur inimici ejus: et fúgiant, qui odérunt eum, a fácie ejus. V. Gloria Patri. Introito – El Señor es la fortaleza de su pueblo, y un castillo de salvación  para su Ungido: salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu heredad, y rigelos por siempre. – Ps. A Ti, Señor, clamaré, no te hagas sordo a mis ruegos, Dios mío: no calles, no sea que me asemeje a los que bajan al sepulcro. V. gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIO – Deus virtutum, cujus es totum quod est optimum: insere pectoribus nostris amorem tui nominis, et praesta in nobis religionis augmentum: ut quae sunt bona, nutrias, ac pletatis studio, quae sunt nutrita, custodias. Per Dominum.  Per Dóminum.R. Amen Oh Dios de las virtudes a quien pertenece todo cuanto hay de mejor: infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y aumenta en nosotros el espíritu religioso; de tal modo que lo que haya de bueno en nosotros lo fomentes tu, y una vez fomentado, lo conserves mediante la practica de la piedad. Por Jesucristo N. Señor.R. Amen.

Conmemoración

Epístola

Existe una íntima relación entre la muerte  y la resurrección corporal de Cristo y la muerte y la resurrección corporal del cristiano, en el bautismo. La pila bautismal es semejante a un sepulcro místico, en el que el alma se sepulta para morir al pecado y resucitar luego a una vida nueva con Jesucristo.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Romanos (6, 3-11) Fratres: Quicumque baptizati sumus in Christo Jesu, in morte ipsius baptizati sumus. Consepulti eni sumus cum illo per baptismum un mortem: ut quomodo Christus surrexit a mortuis per gloriam Patris, ita et nos in novitate vitae ambulemus. Si enim complantati facti sumus similitudini mortis ejus, simul et resurrectionis erimus. Hoc scientes, quia vetus homo noster simul crucifixus est; ut destruatur corpus peccati, et ultra non seviamus peccato. Qui enim mortuus est, justificatus est a pecato. Si autem mortui sumus cum Christo: credimus quia simul etiam vivemus cum Christo: scientes quod Christus resurgens ex mortuis, jam non moritur, mors illi ultra non dominabitur. Quod enim mortuus est peccato, mortuus est semel: quod autem vivit, vivit Deo. Ita et vos existimate, vos mortuos quidem esse peccato, viventes autem Deo:in Christo Jesu Domino nostro. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Romanos: (6, 3-11)  – Hermanos: Todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo, hemos sido bautizados en su muerte. Porque en el bautismo hemos sido sepultados con Él muriendo al pecado: a fin de que, así como Cristo resucito de entre los muertos para Gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si fuimos injertados en El por medio de la semejanza de su muerte, lo seremos también por la de su resurrección. Sabiendo bien que nuestro hombre viejo ha sido crucificado juntamente con Él, para que sea destruido el cuerpo de pecado, y no sirvamos ya más al pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que viviremos también juntamente con Cristo; sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no volverá a morir, y que la muerte no tendrá ya dominio sobre Él. Porque, en cuanto al haber muerto por el pecado, murió una sola vez; mas, en cuanto al vivir, vive para Dios. Así también vosotros considerad que estáis realmente muertos al pecado, pero que vivís ya para Dios, en Cristo Jesús, Señor nuestro(2).
GRADUALE (Ps. 89 ) – Convertere, Domine, aliquantulum et deprecare super servos tuos. V. Domine, refugium factus es nobis, a generatione et progenie.Alleluia, alleluia. V. –  (Ps. 30) In te, Domine, speravi, non confundar in aeternum: in justisia tua libera me, et eripe me; inclina ad me aurem tuam: accelera, ut eripias me. Alleluia. Gradual – Vuélvete Señor, un poco, y atiende los ruegos de tus siervos. V. Señor, tu te has hecho nuestro refugio, de generación en gene ración.
Aleluya, aleluya. En Ti, Señor, esperé, no sea yo jamás confundido; líbrame por tu justicia, y sálvame: inclina a mí tus oídos; corre a librarme, aleluya.
Aleluya, aleluya.

Evangelio

Compadecido de las turbas que le seguían, Jesús les da de comer milagrosamente en el desierto, multiplicando los panes y los peces. Cada día multiplica en el mundo la divina Providencia el alimento para los hombres y para los animales, multiplicando sus milagros ¡y no nos fijamos ni nos admiramos! Cada día multiplica también el pan eucarístico ¡y no reparamos! .

USequéntia sancti Evangélii secúndum Marcum ( 8, 1-9)

In illo témpore: Cum turba multa esse cum Jesu, nec haberent quod manducarent, convocatis discipulis, ait illis: Misereor super turbam: quia ecce jam triduo sustinent me, nec habent quod manducent: et dimisero eos jejunos in domum suam, deficient in via: quidam enim ex eis de longe venerunt. Et reponderunt ei discipuli sui: Unde illos quis poterit hic saturare panibus in solitudine? Et interrogavit eos: Quot panes habetis? Qui dixerunt: Septem Et praecepit turbae discumbere super terram. Et accipiens septem panes, gratias agens fregit, et dabat discipulis suis, ut apponerent, et apposuerunt turbae. Et habebant pisciculos paucos: et ipsos benedixit, et jussit apponi. Et manducaverunt, et saturati sunt, et sustulerunt quod superaverat de fragmentis, septem sportas. Erant autem qui manducaverant, quasi quator millia: et dimisit eos. Credo

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según Sn Marcos – En aquel tiempo: Habiéndose reunido otra vez una gran muchedumbre en torno de Jesús, y no teniendo que comer, llamando a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de esta gente, porque tres días ha que están conmigo, y no tienen que comer: y si los envío en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. Y sus discípulos le replicaron: Quien será capaz, y cómo, de procurarles pan abundante, en esta soledad? Y les preguntó: Cuántos panes tenéis? Respondieron: Siete. Mandó entonces a la gente que se sentara en el suelo. Y tomando los siete panes, dando gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los distribuyesen, y los distribuyeron entre la gente. Y tenían también algunos pececillos: bendíjolos también, y mandó distribuírselos. Comieron hasta saciarse, y de las sobras recogieron siete cestos. Y eran los que habían comido, como cuatro mil: y los despidió. Credo.

OFFERTORIUMPerfice gresus meos in semitis tuis, ut non moveantur vestigial mea: mirifica misericordias tuas, qui salvos facis sperantes in te, Domine. Ofertorio –  Afianza mis pasos hacia tus caminos, para que no resbalen mis pies; préstame atención, y oye mis suplicas; haz brillar tus misericordias, ya que salvas a los que esperan en Ti, oh Señor.

Oración-Secreta

Propitiare, Domine, supplicationibus nostris, et has populi tui oblationis benignus assume: et ut nullius sit irritum votum, nullius vacua postulatio, praesta; ut quod fideliter petimus, efficaciter consequamur. Per Dominum. Muéstrate Señor, propicio a nuestros ruegos, y acepta benigno estas ofrendas de tu pueblo; y para que no quede incumplido el deseo de ninguno ni la oración de nadie sea defraudada, haz que lo que con fe viva te pedimos, lo consigamos eficazmente. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO  Circuibo, et immolabo in tabernaculo ejus hostiam jubilationis; cantabo, et psalmum dicam Domino.

Comunión. – Rodearé tu altar y ofreceré en tu santo templo alegres acciones de gracias; cantare y recitare salmos al Señor.

Oración-Postcomunión

Repleti sumus, Domine,muneribus tuis: tribue, quaesumus; ut eorum et mundemur effectu, et muniamur auxilio. Per Dominum. < Señor   oh Haz,   >   Ya que hemos sido colmados de tus dones, haz, Oh Señor, que por la acción de ellos seamos nosotros purificados y protegidos con su auxilio. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Conmemoración

  • (1) Esta segunda multiplicación representa la Eucaristía aun mejor que la primera, pues allí los panes no fueron de trigo, sino de cebada; y así, en las Catacumbas, se ven pintados siete y no doce canastillos. (Ver Evangelio del 4º Dom. de Cuaresma).
    (volver)

  • (2) Corolario de todo lo hasta aquí dicho, es el siguiente versículo de esta misma epístola de San Pablo, que dice: “Que el pecado, pues, no reine en vuestro cuerpo mortal, para que no os tiranice con sus concupiscencias”. La vida presente es breve, el cuerpo caduco, las concupiscencias rastreras: a que fin, pues, vivir y darse al placer como si lo de acá fuera definitivo y eterno? (volver)

SANTA BERTA,* Viuda

de julio

No andéis acongojados por el día de mañana;
el día de mañana harto cuidado traerá por sí:
a cada día le basta su malicia.
(San Mateo, 6,34).

Santa Berta se casó con Sigfredo, pariente cercano del rey Clodoveo. Tuvieron cinco hijas que se distinguieron, todas, por su piedad. Muerto Sigfredo, Berta pudo dedicarse de lleno a la vida piadosa y las buenas obras. Emitió sus votos monásticos al mismo tiempo que dos de sus hijas, Gertrudis y Deotila. Sintiendo que se acercaba su fin, quiso unirse más estrechamente con el Señor. Hizo practicar una abertura en el coro de la iglesia del monasterio, y se construy6 en ella una celda en la que pasó el resto de sus días orando y meditando.

MEDITACIÓN – DE QUÉ MANERA TENEMOS
QUE PREOCUPARNOS DE LO PORVENIR

I. Nos prohíbe el Señor acumular riquezas por temor de carecer de ellas en lo futuro. Prevés una larga serie de años; piensas en mil adversos accidentes que pueden reducirte a pobreza. Estas previsiones de lo porvenir injurian a la divina Providencia que vela sobre ti; son contrarias al consejo de Jesucristo. No te acongojes, pues, por el día de mañana, trata de servir bien a Dios hoy; mañana, Dios proveerá. El Señor me rige y de nada careceré. (El Salmista).

II. Tal vez pronto mueras; ¿para qué esta aprensión de desgracias que no te alcanzarán? Aband6nate generosamente al gobierno de la Providencia divina y no te apenes de antemano. Las desgracias llegarán bastante pronto para cansar tu paciencia. No pienses en el tiempo que durarán tus obras de penitencia: es una tentaci6n del demonio que quiere espantarte. Tal vez la recompensa está más cerca de lo que crees.

III. Piensa en lo porvenir para prever las ocasiones de practicar la virtud; prevé también los escollos contra los cuales tienes costumbre de naufragar y las tentaciones a que podrás estar expuesto, a fin de apercibirte contra ellas. Piensa a menudo en tus postrimerías. ¿Lo haces? ¿Consideras las terribles consecuencias de una vida pasada lejos de Dios, y de una muerte que sorprende en pecado? Si no piensas en ello a menudo, no escaparás de las desgracias que te amenazan.

La confianza en Dios.
Orad por la buena
educación de los niños.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Berta, regocijando nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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NTRA. SRA. DEL REFUGIO

¡Virgen del Refugio, ora pro nobis!

Dime, Señora, di,
cuando parta de esta tierra,
si te acordarás de mí.

Cuando ya sean publicados
mis tiempos en mal gastados
y todos cuantos pecados
yo mezquino cometí,
si te acordarás de mí.

En el siglo duradero
del juicio postrimero,
do por mi remedio espero
los dulces ruegos de ti,
si te acordarás de mí.

Cuando yo esté en la afrenta
de la muy estrecha cuenta
de cuantos bienes y renta
de tu Hijo recibí,
si te acordarás de mi.

Juan Alvarez Gato (1445-1510)

Tomado de:

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NTRA. SRA. REFUGIO DE LOS PECADORES

4 de julio
En Méjico

Yo soy la Madre de los pecadores, a condición de que se arrepientan (Palabras de N. Sra. a Sta. Brígida)

Sabemos que una sola es la Virgen, la Madre de Jesús y Madre nuestra. Se le invoca con títulos diferentes según el lugar donde ha manifestado su protección o según se quiere hacer resaltar una característica de su amor.

Por su intercesión, muchos pecadores han encontrado el camino de la salvación. Es por eso que se le ha invocado como el “Refugio de los Pecadores”.

En efecto, cuando un pecador recurre a María con voluntad de cambiar, siempre la encuentra pronta a acogerlo. Solamente le exige que renuncie al pecado.

El Papa San Gregorio VII le escribió a la princesa Matilde: «Poned fin a vuestra voluntad de pecar y yo no dudo en prometeros que encontraréis a María más dispuesta a amaros que una madre según la carne».

La Santísima Virgen rehúsa su ayuda solamente a aquellos que se obstinan en su mala conducta. Pero no puede permanecer sorda a los ruegos de quienes recurren a Ella con confianza y con el propósito de librarse de las cadenas del pecado. Acudirá en su ayuda y los guiará al camino de salvación. En una ocasión, Santa Brígida oyó a Nuestro Señor decirle a su Madre: «A aquellos que se esfuercen en retornar a Dios, Vos les prestaréis vuestra ayuda y no dejaréis a nadie sin consuelo».

Según la tradición, esta imagen de la Santísima Virgen fue encontrada en el hueco del tronco de una encina, en Montepulciano (Italia), por lo que, al inicio de su veneración, se le conoció como Nuestra Señora de la Encina. Las misiones de franciscanos y jesuitas la reconocían como su protectora en su labor evangelizadora y la invocaban como Refugio de Pecadores. En el siglo XVIII, el padre Juan Giuca llevó a la ciudad de Puebla (México) una copia de la pintura.

Iconografía: aparece con vestido color de rosa, rodeada de nubes y cuatro querubines; un Niño Jesús, coronado, en el brazo izquierdo; sobre la cabeza de la Virgen figura una aureola de doce estrellas y cuatro rosas. Es patrona principal de las ciudades mexicanas de Matamoros, Tampico y Acámbaro (Guanajuato).

Para promover esta devoción de pedir la intercesión de la Virgen en favor de los pecadores, se escogió una copia de la imagen pintada en 1709, conocida como “Nuestra Señora de la Encina”, que se venera en Poggio Prato (Italia). Fue el beato Antonio Baldinucci que la mandó hacer para llevarla consigo en sus misiones. La ternura de esta imagen y la predicación del misionero causaba arrepentimiento en los pecadores. Esto hizo que algunos empezaran a darle el título de “Refugio de Pecadores”. Esta misma imagen se conserva ahora en Frascati, cerca de Roma.

Llegó a México por iniciativa de algunos misioneros, quienes en el mismo siglo XVIII la llevaron allí para exponerla a la devoción del pueblo y educarlo a pedir por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

Oh piadosísima Virgen Maria, madre y refugio de pecadores a quien el Dios de las venganzas cedió el imperio de la misericordia; ya que en aquel riguroso Juicio no podré acudir a vuestra intercesión, os suplico ahora que me alcancéis la gracia de una sincera penitencia, y de una perfecta enmienda de mi vida, a fin de que al comparecer después de mi muerte ante el divino tribunal, merezca una sentencia favorable de eterna salvación. Por los méritos de vuestro Hijo, nuestro Señor, que en unión del Padre y del Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.


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Los santos que reinan con Cristo

4 de Julio

Primer Sábado del Mes de Julio de 2010

COMUNIÓN REPARADORA


GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.
2. La Comunión el mismo sábado.
3. Rezar una parte del santo Rosario.
4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción.

Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de: http://santa-maria-reina.blogspot.com

SAN BELTRÁN,* Obispo y Confesor

de julio


Vivid con temor durante el
tiempo de vuestra peregrinación.
(1 San Pedro, 1, 17).

Formado en la virtud por San Germán, obispo de París, que lo hizo su arcediano, San Beltrán llegó a ser obispo de Mans en el año 587. Condujo a su pueblo a las buenas obras y, por prudencia, logró se evitara una guerra con los bretones. Fundó el primer hospicio para ciegos conocido en Occidente y asistió al primer concilio plenario de Francia, en París, el año 614. Murió el 30 de junio del año 623, según se cree, después de haber legado grandes bienes a las iglesias y a los monasterios.

MEDITACIÓN SOBRE LOS MISTERIOS
DE LA VIDA HUMANA

I. Estamos en este mundo como en lugar de destierro. Si pensásemos en esta verdad despreciaríamos la tierra que debemos abandonar un día; suspiraríamos por el cielo al que pronto debemos ir. ¡Ah! ¡cuán largo es el tiempo de mi exilio! -exclamaba David- y San Pablo decía: Deseo la muerte para estar con Jesucristo. y nosotros amamos este exilio en el que tantos enemigos nos persiguen, en el que tantas penas nos acosan. Amontonamos tesoros, pero para nuestros herederos. Piensan en lo que dejan detrás de ellos y no en lo que envían delante. (San Pedro Crisólogo).

II. Los peligros continuos que nos rodean en este lugar de destierro deben hacernos temblar. Durante toda nuestra vida, siempre estamos expuestos a ofender a Dios; por virtuoso que seas, puedes hacerte el más malo de todos los hombres. Ni siquiera sabes, al presente, si eres digno de odio o de amor por parte de Dios. Humíllate, pues, y trabaja en tu salvación con temor y temblor.

III. Ignoras cuál será tu fin, no sabes ni la hora, ni el lugar, ni el género de tu muerte, y, lo que es más tremendo, no sabes si eres del número de los predestinados; no lo sabrás hasta después de haber oído la sentencia de la boca del Juez soberano. ¿Cómo meditar estas verdades sin sobrecogerse de espanto? Lloremos y reguemos con nuestras lágrimas esta triste morada pasajera, a fin de terminar con una muerte santa una vida llena de buenas obras. ¡Infortunados! ¡nuestra vida es un exilio, nuestra salvación un peligro, nuestro fin una incertidumbre!

La limosna
Orad por los pobres.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Beltrán, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

3 de Julio

Primer Viernes del Mes de Julio de 2010

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación.

¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

VISITACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA*

de julio

Apenas oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, y fue Isabel henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

No bien la Virgen hubo sabido, por boca del ángel que Santa Isabel, su prima, iba a tener un hijo, se dirigió a las montañas de Judea para visitarla. Cuando estas dos santas mujeres se besaron, San Juan exultó de gozo en el seno de su madre y reconoció al Mesías que María llevaba en sus entrañas. En el mismo instante, San Juan Bautista fue purificado del pecado original. y Santa Isabel henchida del Espíritu Santo.

MEDITACIÓN SOBRE LA VISITACIÓN

I. María te enseña hoy qué visitas debes hacer, y cómo debes comportarte en ellas. Va junto a Isabel por caridad y urbanidad: por caridad, porque es para ayudar a Santa Isabel y santificar a San Juan; por urbanidad. porque era su deber visitar a su prima de más edad que ella. No hagas visitas sin que la caridad o la necesidad te obligue a ello; todo lo demás es superfluo o peligroso. Visita a los pobres. a los enfermos y a los prisioneros, es un deber de caridad.

II. ¿Cuál es el tema de las conversaciones entre María e Isabel? Apenas se saludaron, como se hace entre parientes, en seguida se pusieron a hablar de Dios. ¿Se parecen tus visitas a ésta? ¿Las burlas, la murmuración, la interpretación maligna de la conducta del prójimo, las palabras de doble sentido, la calumnia, no constituyen, acaso, el fondo de tus conversaciones? Señor, si se os amase en el mundo, no se conversaría en él sino de Vos. Desvía con habilidad los discursos malos que se tienen en tu presencia, y siempre di algo que pueda edificar a tu prójimo.

III. María regresó a su casa una vez que Isabel pudo prescindir de sus servicios. Suprime las visitas ociosas: cuanto más permanezcas en tu casa, tanto meno disipará tu devoción. Es difícil frecuentar las reuniones mundanas sin encontrar en ellas malos ejemplos; y éstos arrastran mucho más que los buenos. Nos sentimos inclinados a imitar a los malos, más fácilmente reproducimos los defectos que las virtudes. (San Jerónimo).

La caridad
Orad por las religiosas de la Visitación.

ORACIÓN

Dignaos, os lo suplicamos, Señor, acordar a vuestros servidores el precioso don de la gracia celestial, a fin de que esta fiesta solemne de la Visitación de la Santísima Virgen nos obtenga el acrecentamiento de la paz, así como su alumbramiento ha sido para
nosotros el principio de la salvación. por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Los santos que reinan con Cristo

2 de Julio

SAN GALO,* Obispo y Confesor

1º de julio

Ofrezcamos siempre a Dios un sacrificio de alabanza.
(Hebreos, 13, 15).

San Galo huyó de la casa paterna porque sus padres querían hacerlo casar con la hija de un senador y entró en un monasterio de Cournon. Designado para suceder San Quinciano en la sede de Clermont, dio a su pueblo el ejemplo de una piedad angélica y de una dulzura inalterable. Un hombre brutal lo hirió en la cabeza y el santo sufrió esta afrenta sin dar la menor señal de emoción, y con este acto de paciencia desarmó la có1era de su agresor. Murió hacia el año 552.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES
DE SACRIFICIOS

I. El sacrificio es un acto sumamente agradable a Dios, porque es un homenaje tributado a su absoluto dominio sobre todas las creaturas. Ofrece a Dios en sacrificio tu cuerpo; inmólale todos los placeres de tus sentidos. Abstente no só1o de los placeres ilícitos, sino también de los que te están permitidos. Acostúmbrate a mortificarte en las ocasiones pequeñas, y no te costará hacerlo en las grandes. Dios mío, os sacrifico todos mis placeres y deposito mi ofrenda al pie de vuestra cruz.

II. Sacrifica a Dios tu corazón, porque a Dios agrada el sacrificio de un corazón contrito y humillado. Que tu corazón no tenga amor sino por Dios, que no desee sino su gloria, que no anhele sino su cruz, que no suspire sino por el cielo. Alma mía, no ignoras que todas las creaturas son incapaces de contentar tus deseos: no serás feliz sino cuando seas toda de Dios. Dios mío, Vos no despreciáis el sacrificio de un corazón contrito y humillado. (Salmista).

III. A fin de que tu sacrificio sea completo, ofrece a Dios tu propia voluntad: ella es la fuente de todos tus males. Reprímela, pues, quebrántala en toda coyuntura: la victoria más gloriosa que puedes obtener es la de vencerte a ti mismo. Que la voluntad del Señor y la de los que te mandan en su nombre sea la regla única y soberana de tu conducta. Dios mío, aceptad mi sacrificio; quiero que mi voluntad esté en un todo conforme con la vuestra. Que la propia voluntad desaparezca, y ya no habrá infierno.(San Bernardo).

La abnegación de sí mismo
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Galo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros la piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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LA PRECIOSÍSMA SANGRE DE N. S. J. C.(*)

"La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre" (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: «in mundi praetium»!

Pero, antes de que la lengua cante gozosa y el corazón se explaye en afectos de gratitud y amor, es necesario que medite la inteligencia las sublimidades del Misterio de Sangre que palpita en el centro mismo de la vida cristiana.

Hay tres hechos que se dan, de modo constante y universal, a través de la historia del hombre: la religión, el sacrificio y la efusión de sangre.

Los más eminentes antropólogos han considerado la religiosidad como uno de los atributos del género humano. La función céntrica de toda forma religioso-social ha sido siempre el sacrificio. Este se presenta como la ofrenda a Dios de alguna cosa útil al hombre, que la destruye en reconocimiento del supremo dominio del Señor sobre todas las cosas y con carácter expiatorio. Por lo que se refiere a la efusión de sangre, observamos que el sacrificio -al menos en su forma más eficaz y solemne- importa la idea de inmolación o mactación de una víctima, y, por lo mismo, el derramamiento de sangre, de modo que no hay religión que, en su sacrificio expiatorio, no lleve consigo efusión de sangre de las víctimas inmoladas a la divinidad.

La sangre es algo que repugna y aparta, sobre todo si se trata de sangre humana. Sin embargo, en los altares de todos los pueblos, en el acto, cumbre en que el hombre se pone en relación con Dios, aparece siempre sangre derramada.

Así lo hace Abel, a la salida del paraíso (Gen. 4, 4), y Noé, al abandonar el arca (Gen. 8, 20-21). El mismo acto repite Abraham (Gen. 15, 10). Y sangre emplea Moisés para salvar a los hijos de Israel en Egipto (Ex. 12, 13), para adorar a Dios en el desierto (Ex. 14, 6) y para purificar a los israelitas (Heb. 9, 22). Una hecatombe de víctimas inmoladas solemnizó la dedicación del templo de Salomón.

Y no es sólo el pueblo escogido el que hace de la sangre el centro de sus funciones religiosas más solemnes, sino que son también los pueblos gentiles; en ellos encontramos igualmente víctimas y altares de sacrificio cubiertos de sangre, como lo cuentan Homero y Herodoto en la narración de sus viajes.

Adulterado el primitivo sentido de la efusión de sangre, en el colmo de la aberración, llegaron los pueblos idólatras a ofrecer a los dioses falsos la sangre caliente de víctimas humanas. Niños, doncellas y hombres fueron inmolados, no sólo en los pueblos salvajes, sino también en las cultas ciudades. Y todavía, cuando los conquistadores españoles llegaron a Méjico, quedaron horripilados a la vista de los sacrificios humanos. Los sacerdotes idólatras sacrificaban anualmente miles de hombres, a los que, después de abrirles vivos el pecho, sacaban el corazón palpitante para exprimirlo en los labios del ídolo,

El hecho histórico, constante y universal, del derramamiento de sangre como función religiosa principal de los pueblos encierra en sí un gran misterio, cuya clave para descifrarlo se halla entre dos hechos también históricos, uno de partida y otro de llegada, de los que uno plantea el tremendo problema y el otro lo resuelve, para alcanzar su punto culminante en el «himno nuevo”, que eternamente cantan los ancianos ante el Cordero sacrificado (Apoc. 7, 14), al que rodean los que, viniendo de la gran tribulación, lavaron y blanquearon sus túnicas en la Sangre del Cordero (ibid.), y vencieron definitivamente, por la virtud de la Sangre, al dragón infernal (cf. Apoc. 12, 11).

El pecado original creó un estado de discordia y enemistad entre Dios y el hombre. Consecuencia del pecado fue la siguiente: Dios, en el cielo, ofendido; el hombre, en la tierra, enemigo de Dios, y Satanás, «príncipe de este mundo» (lo. 12, 31), al que reduce a esclavitud.

En la conciencia del hombre desgraciado quedó el recuerdo de su felicidad primera, la amargura de su deslealtad para con el Creador, el instinto de recobrar el derecho a sus destinos gloriosos y el ansia de reconciliarse con Dios.

¡Y surge el fenómeno misterioso de la sangre! El hombre siente en lo más íntimo de su naturaleza que su vida es de Dios y que ha manchado esta vida por el pecado original y por sus crímenes personales. La voz de la naturaleza, escondida en lo íntimo de su conciencia, le exige que rinda al supremo Hacedor el homenaje de adoración que le es debido, y, después de la caída desastrosa, le reclama una condigna expiación. Adivina el hombre la fuerza y el valor de la sangre para su reconciliación con Dios, pues en la sangre está la vida de la carne, ya que la sangre es la que nutre y restaura, purifica y renueva la vida del hombre; sin ella, en las formas orgánicas superiores, es imposible la vida: al derramarse la sangre sobreviene la muerte.

Por otra parte, si en la sangre está la vida -vida que manchó el pecado-, extirpar la vida será borrar el pecado. De ahí que el hombre, llevado por su instinto natural, se decide a «hacer sangre», eligiendo para este oficio a «hombres de sangre», como han llamado algunas razas a sus sacerdotes, para que, con los sacrificios cruentos, rindan, en nombre de todos, homenaje y expiación a la divinidad. Dios mostró su agrado por estos sacrificios (Gen. 4, 4; 8, 21) y consagró con sus mandatos esta creencia al ordenar el culto del pueblo hebreo (Lev. 1, 6; 17, 22).

La sangre, por representar la vida, fue entonces elegida como el instrumento más adecuado para reconocer el supremo dominio de Dios sobre la vida y sobre todas las cosas y para expiar el pecado. Por eso Virgilio, al contemplar la efusión de sangre de la víctima inmolada, dirá poéticamente que es el alma vestida de púrpura la que sale del cuerpo sacrificado (Eneida, 9,349).

Pero como el hombre no podía derramar su propia sangre ni la de sus hermanos, buscó un sustituto de su vida en la vida de los animales, especialmente en la de aquellos que le prestaban mayor utilidad, y los colocó sobre los altares, sacrificándolos en adoración y en acción de gracias, para impetrar los dones celestes y para que le fueran perdonados sus pecados. He aquí descifrado el misterio del derramamiento de sangre. Su universalidad hace pensar si sería Dios mismo el que enseñara a nuestros primeros padres esta forma principal del culto religioso.

Los sacrificios gentílicos, aun en medio de sus aberraciones, no eran otra cosa que el anhelo por la verdadera expiación. Por eso se ofrecían animales inmaculados o niños inocentes, buscando una ofrenda enteramente pura. Pero vana era la esperanza de reconciliación con Dios por medio de los animales: no hay paridad entre la vida de un animal y el pecado de un hombre (cf. Heb. 10, 4). Era inútil para ello la efusión de sangre humana, de niños y doncellas, que eran sacrificados a millares: no se lava un crimen con otro crimen, ni se paga a Dios con la sangre de los hombres.

Quedaban los sacrificios del pueblo judío, ordenados y queridos por Dios, pero en ellos no había más que una expiación pasajera e insuficiente.

Los sacrificios judaicos, especialmente el sacrificio del Cordero pascual y el de la Expiación, tenían por fin principal anunciar y representar el futuro sacrificio expiatorio del Redentor (Heb. 10, 1-9). Estos sacrificios no tenían más valor que su relación típica con un sacrificio ideal futuro, con una Sangre inocente y divina que había de derramarse para nivelar la justicia de Dios y poner paz entre Él y los hombres (cf. Cor, 2, 17). Todo el Antiguo Testamento estaba lleno de sangre, figura de la Sangre de Cristo, que había de purificarnos a todos y de la que aquélla recibía su eficacia. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran, en efecto, de un valor limitado, pues su eficacia se reducía a recordar a los hombres sus pecados y a despertar en ellos afectos de penitencia, significando una limpieza puramente exterior, por medio de una santidad legal, que se aviniera con las intenciones del culto, pero que no podía obrar su santificación interior.

Por lo demás, Dios sentía ya hastío por los sacrificios de animales, ofrecidos por un pueblo que le honraba con los labios, pero cuyo corazón estaba lejos de Él (cf. Mt. 15, 8). «¡Si todo es mío! ¿Por qué me ofrecéis inútilmente la sangre de animales, si me pertenecen todos los de las selvas? No ofrezcáis más sacrificios en vano» (Is. 1, 11-13; 40, 16; Ps. 49, 10).

Para reconciliar al mundo con Dios se necesitaba sangre limpia, incontaminada; sangre humana, porque era el hombre el que había ofendido a Dios; pero sangre de un valor tal que pudiera aceptarla Dios como precio de la redención y de la paz; sangrerepresentativa y sustitutiva de la de todos los hombres, porque todos estaban enemistados con Dios. ¡Ninguna sangre bastaba, pues, sino la de Cristo, Hijo de Dios!

Esta sola es incontaminada, como de Cordero inmaculado (1 Petr. 1, 19); de valor infinito, porque es sangre divina; representativa de toda la sangre humana manchada por el pecado, porque Dios cargará a este, su divino Hijo, todas las iniquidades de todos los hombres (Is. 53, 6).

Si los hombres tuvieron facilidad para venderse, observa San Agustín, ahora no la tenían para rescatarse; pero aún más, no tenían siquiera posibilidad de ello. Y el Verbo de Dios, movido por un ímpetu inefablemente generoso de amor, al entrar en el mundo le dijo al Padre: «Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: Heme aquí presente» (Heb. 10, 5-7). Y ofreciendo su sacrificio, con una sola oblación, la del Calvario, perfeccionó para siempre a los santificados (Heb. 10, 12-14). Y el hombre, deudor de Dios, pagó su deuda con precio infinito; alejado de Él, pudo acercarse con confianza (Heb. 10, 19-22); degradado por la hecatombe de origen, fue rehabilitado y restituido a su primitiva dignidad. Se había acabado todo lo viejo; la reconciliación estaba hecha por medio de Jesucristo; Dios y el hombre habían sido puestos cerca por la Sangre de Cristo Jesús. Todo había sido reconciliado en el cielo y en la tierra por la Sangre de la Cruz (2 Cor. 5, 18-19; Eph. 2, 16; Col. 1, 20).

La sangre real de Cristo (Lc. 1, 32; Apoc. 22, 16), divina y humana, sangre preciosa, precio del mundo, había realizado el milagro. El rescate fabuloso estaba pagado. «Nada es capaz de ponérsele junto para compararla, porque realmente su valor es tan grande que ha podido comprarse con ella el mundo entero y todos los pueblos» (San Agustín).

Pudo Jesucristo redimir al mundo sin derramar su Sangre; pero no quiso, sino que vivió siempre con la voluntad de derramarla por entero. Hubiera bastado una sola gota para salvar a la humanidad; pero Jesús quiso derramarla toda, en un insólito y maravilloso heroísmo de caridad, fundamento de nuestra esperanza.

¡Oh generoso Amigo, que das la vida por tus amigos! ¡Oh Buen Pastor, que te entregaste a la muerte por tus ovejas! (lo. 15, 13: 10, 15). ¡Y nosotros no éramos amigos, sino pecadores! Jesucristo se nos presenta como el Esposo de los Cantares, cándido y rubicundo; por su santidad inmaculada, mas blanco que la nieve; pero con una blancura como la de las cumbres nevadas a la hora del crepúsculo, siempre rosada por el anhelo, por la voluntad, por el hecho inaudito de la total efusión de su Sangre redentora.

«¡Sangre y fuego, inestimable amor!», exclamaba Santa Catalina de Siena. «La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre» (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

Las tres formas legítimas de religión con las que Dios ha querido ser honrado a lo largo de los siglos (patriarcal, mosaica y cristiana) están basadas en un pacto que regula las relaciones entre Dios y el hombre; pacto sellado con sangre (Gen. 17, 9-10,13; Ex. 24, 3-7,8; Mt. 26, 8; Mc. 14, 24: Lc, 22, 20; 1 Cor. 11, 25). La Sangre purísima de Jesucristo es la Sangre del Pacto nuevo, del Nuevo Testamento, que debe regular las relaciones de la humanidad con Dios hasta el fin del mundo.

Cada uno de estos pactos es un mojón de la misericordia de Dios, que orienta la ruta de la humanidad en su camino de aproximación a la divinidad: caída del hombre, vocación de Abraham, constitución de Israel, fundación de la Iglesia.

Todo pacto tiene su texto. El texto del Nuevo Testamento es el Evangelio en su expresión más comprensiva, que significa el cúmulo de cosas que trajo el Hijo de Dios al mundo y que se encierran bajo el nombre de la «Buena Nueva». Buena Nueva que comprende al mismo Jesucristo, alfa y omega de todo el sistema maravilloso de nuestra religión; la Iglesia, su Cuerpo Místico, con su ley, su culto y su jerarquía; los sacramentos, que canalizan la gracia, participación de la vida de Dios, y el texto precioso de los sagrados Evangelios y de los escritos apostólicos, llamados por antonomasia el Nuevo Testamento, luz del mundo y monumento de sabiduría del cielo y de la tierra.

Además, el Pacto lleva consigo compromisos y obligaciones que Cristo ha cumplido y sigue cumpliendo, y debe cumplir también el cristiano. Antes de ingresar en el cristianismo y de ser revestidos con la vestidura de la gracia hicimos la formalización del Pacto de sangre, con sus renuncias y con la aceptación de sus creencias. «¿Renuncias?… ¿Crees?…, nos preguntó el ministro de Cristo. «¡Renuncio! ¡Creo!» «¿Quieres ser bautizado?» «¡Quiero!» Y fuimos bautizados en el nombre de la Trinidad Santísima y en la muerte de Cristo, para que entendiéramos que entrábamos en la Iglesia marcados con la Sangre del Hijo de Dios. Quedó cerrado el pacto, por cuyo cumplimiento hemos de ser salvados. “La Sangre del Señor, si quieres, ha sido dada para ti; si no quieres, no ha sido dada para ti. La Sangre de Cristo es salvación para el que quiere, suplicio para el que la rehusa» (Serm. 31, lec.9, Brev. in fest. Pret. Sanguinis).

El pacto de paz y reconciliación tendrá su confirmación total en la vida eterna. «Entró Cristo en el cielo -dice Santo Tomás- y preparó el camino para que también nosotros entráramos por la virtud de su Sangre, que derramó en la tierra» (3 q.22 a.5).

«No os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a alto precio. Glorificad, pues, y llevad a Dios en vuestro cuerpo», advierte San Pablo (1 Cor. 6, 19.20). Glorificar a Dios en el propio cuerpo significa mantener limpia y radiante -por una vida intachable y una conducta auténticamente cristiana- a imagen soberana de Dios, impresa en nosotros por la creación, y la amable fisonomía de Cristo, grabada en nuestra alma por medio de los sacramentos. Si nos sentimos débiles, vayamos a la misa, sacrificio del Nuevo Testamento, y acerquémonos a la comunión para beber la Sangre que nos dará la vida (lo. 6, 54).

En esta hora de sangre para la humanidad sólo los rubíes de la Sangre de Cristo pueden salvarnos. Con Catalina de Siena. «os suplico, por el amor de Cristo crucificado, que recibáis el tesoro de la Sangre, que se os ha encomendado por la Esposa de Cristo», pues es sangre dulcísima y pacificadora, en la que «se apagan todos los odios y la guerra, y toda la soberbia del hombre se relaja».

Si para el mundo es ésta una hora de sangre, para el cristiano ha sonado la hora de la santidad. Lo exige la Sangre de Cristo. «Sed. Santos -amonestaba San Pedro a la primera generación cristiana-, sed santos en toda vuestra conducta, a semejanza del Santo que os ha llamado a la santidad… Conducíos con temor durante el tiempo de nuestra peregrinación en la tierra, sabiendo que no habéis sido rescatados con el valor de cosas perecederas, el oro o la plata, sino con la preciosa Sangre de Cristo, que es como de Cordero incontaminado e inmaculado» (1 Petr. 1, 15-18).

Roguemos al Dios omnipotente y eterno que, en este día, nos conceda la gracia de venerar, con sentida piedad, la Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo del fruto sempiterno (Colecta de la festividad).

¡Acuérdate, Señor, de estos tus siervos, a los que con tu preciosa Sangre redimiste!

JUAN HERVÁS BENET

* Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/


Los santos que reinan con Cristo

1 de Julio

SAN PABLO EXTRAMUROS

Basílica papal

La Basílica de San Pablo Extramuros es, después de San Pedro, la iglesia más grande de Roma. Imponente y monumental, se destaca más aún por el amplio espacio que la separa de los edificios circundantes. Surgió en la primera mitad del siglo IV por voluntad del emperador Constantino, en el lugar que la tradición indica como latumba del Apóstol Pablo.

Aquí cada año se clausura solemnemente -el 25 de enero, día de la conversión de san Pablo- la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.

Ubicación: en la romana vía Ostiense. Fuera de las murallas de Roma, a 11 kilómetros de San Pedro y cerca de «Las tres fontana», donde San Pablo fue martirizado.

Desde siempre, esta Basílica fue meta incesante de fieles y peregrinos provenientes de todas partes del mundo, para venerar al «Apóstol de los gentiles», que con su palabra y sus escritos contribuyó – en los primeros años de vida de la Iglesia- a la difusión del mensaje cristiano en modo determinante. A fines del primer Año Santo del 1300, fue incluida en el itinerario jubilar para obtener las indulgencias. La Basílica quedó prácticamente intacta en su aspecto extraordinariamente sugestivo de templo patriarcal paleocristiano, hasta inicios del siglo XIX. En 1823 fue destruida casi completamente por un terrible incendio, provocado por el descuido de los vigilantes en la restauración del techo. A León XIII le tocó la ardua tarea de iniciar la reconstrucción de la Basílica. En los trabajos de reconstrucción se encontró un sepulcro sumamente antiguo (de antes del siglo IV) con esta inscripción: «A San Pablo, Apóstol y Mártir». Los trabajos continuaron activamente bajo el pontificado de Pío IX que el 10 de diciembre de 1854 consagró la nueva Basílica.

La entrada a la Basílica de San Pablo se hace hoy como antiguamente, a través de un atrio precedido por un jardín. El atrio con sus 70 metros de lado y sus 150 columnas, es más solemne y amplio. En el jardín, entre flores y palmeras, se destaca la estatua de un San Pablo severo, obra de José Obici. El apóstol tiene en una mano la espada, símbolo de su martirio, y en la otra mano el libro que subraya su actividad de mensajero de la Palabra de Dios, escrita y proclamada. Pablo es el apóstol al que en modo especial se debe la difusión de la fe cristiana en el mundo greco-romano. Sus cartas y el texto bíblico de los «Hechos de los apóstoles» nos dan abundantes noticias sobre su vida, su pensamiento y su actividad. Ninguno de los apóstoles tiene una existencia tan documentada como San Pablo. Pablo nació en Tarso, un pueblo de Cilicia (actual Turquía), aproximadamente en el año 10 de la era cristiana. Al inicio fue un perseguidor convencido y encarnizado de la joven Iglesia. Convertido por Cristo, que se le apareció en el camino de Damasco, se transformó en el mensajero más decidido de la fe cristiana. Sus predicaciones lo llevaron a Chipre, Panfilia, Pisidia y Licaonia. La tradición indica que San Pablo murió decapitado aproximadamente en el año 67, en Roma. Las reliquias del Santo mártir de Cristo se veneran hoy en la cripta de la Basílica a él dedicada.

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Tomado de:

http://www.corazones.org