EL PRIMER VIERNES DEL MES

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Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

 

 

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

 

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

La Iglesia de San Leonardo en Zoutleeuw

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Siete Santos venera la Iglesia con este nombre, entre los cuales son los más celebrados San Leonardo de Limoges (6 de Noviembre), hijo de romanos (sigloVI), que se distinguió por su gran caridad para con los presos y cautivos, que al ser liberados le ofrecían sus cadenas en señal de gratitud. El culto de este santo se extendió muchísimo, no sólo por Francia, sino también por Bélgica y el oeste de Europa. Se le dedicaron muchos templos. Fuente: http://www.elalmanaque.com/santoral/index.htm

Hoy nos trasladamos al pequeño pueblo de Zoutleeuw, a cinco kilómetros al noroeste de Sint Truiden, con sus casi 8000 habitantes. Una ciudad que en tiempos de la Edad Media fue una importante plaza fuerte en la región de Brabante, además de un riquísimo centro textil. Hoy en día sus calles desprenden ese perfume nostálgico de las ciudades medievales. Nos queremos detener en uno de sus más insignes monumentos, la Iglesia de San Leonardo.

La iglesia se puede visitar de abril a octubre, de 14.00 a 17.00 horas, excepto los lunes. Se trata de una de las pocas iglesias que escapó a la destrucción de las luchas religiosas del país y es una auténtica obra maestra de la arquitectura gótica. En el siglo XIII se levantaron las torres de la fachada, de las que sólo logró terminarse la de la derecha, y el claustro de influencia renana. En los siglos siguientes lograron concluirse la planta, el pórtico de la fachada, las capillas laterales y la bóveda.

Uno de sus elementos más preciosistas es su delicada sacristía, obra de Matthieu de Layens en el siglo XV, una preciosa muestra del estilo flamenco. Un siglo más tarde, en el XVI, se levantó el campanario, con un carillón de 39 campanas.

En el interior se conservan notables obras de arte, aunque la estructura ya de por sí es grandiosa. Sus tres naves sustentadas por columnas se presentan bajo la entrada con el tríptico de Los sufrimientos de Cristo, entre Santa LucíaSanta Bárbara, tras una pila de agua bendita de 1468. Las capillas de la derecha conservan la preciosa escultura Cristo en el Sepulcro, del siglo XV.

En el retablo de la segunda capilla se halla Santa Ana, de 1565. Las siguientes capillas muestran otra serie de obras de arte de indudable calidad artística. En el tesoro del templo se guardan diversos utensilios sacros de los siglos XIII al XV.

Rodeando el altar mayor hay una serie de estatuillas de santos de los siglos XIV al XVI, y a la izquierda un magnífico candelabro en cobre de seis brazos, de más de cinco metros de altura. A la derecha de la nave central se halla una verja renacentista que custodia uno de los grandes tesoros de la iglesia: un complicado tabernáculo en piedra de 18 metros de altura que representa escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

Sin duda alguna que la Iglesia de San Leonardo es uno de los lugares arquitectónicos que recoge un mayor conjunto del tesoro artístico belga. Para los amantes del arte, visitarla sería algo realmente fascinante.

Tomado de: http://sobrebelgica.com

6 de noviembre

SAN LEONARDO,
Confesor

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La paz mía os doy, no os la doy yo como la da el mundo. (San Juan, 14, 27)

San Leonardo, noble cortesano de Clodoveo, fue convertido por San Remigio. Quiso el rey ser su padrino, dio libertad a gran número de cautivos a su pedido, y le ofreció un obispado, que él rehusó para entrar al Monasterio de Micy, bajo la dirección de San Mesmino. En seguida entregóse a la vida eremítica y se retiró a una floresta próxima a Limoges. Practicó allí grandes austeridades. Descubierto por el rey en su desierto, recibió el ofrecimiento de un vasto territorio para fundar en él un monasterio que, más tarde, dio nacimiento a la ciudad de San Leonardo.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS MISERIAS
DEL MUNDO

I. Sólo engaño hay en el mundo. No se encuentra fidelidad entre los amigos, ni caridad entre los parientes; por todas partes reina el disimulo; todos disimulan sus sentimientos, ocultan sus proyectos, buscan sus intereses y sus placeres. ¿En quién se podrá uno confiar? ¿De quién no se habrá de desconfiar? Sin embargo, ¡oh Dios mío! ¡nos fiamos en el mundo que tan a menudo nos ha engañado y no en Vos, que siempre habéis sido fiel a vuestras promesas!

II. No hay paz en el mundo, por todas partes reinan la división y la turbación: los hombres guerrean unos contra otros y se rebelan contra Dios con sus pecados; ¡concedednos esa paz que dais a vuestros servidores y que el mundo no puede darnos! Imita a los santos, que viven sin turbación en medio del mundo, porque no están animados por el espíritu del mundo, sino por el de Jesucristo.

III. No existen en el mundo verdaderos bienes. Sus favores son emboscadas que nos tiende para perdernos. Sus bienes no son sino aparentes. Sus placeres siempre están mezclados de hiel y de amargura: nunca han contentado ni a uno solo de sus partidarios; cuanto más se tiene, más miserable se es. Renunciemos a un mundo poco fiel y siempre sospechoso: los pequeños son en él presa de oprobios, y los grandes, de la envidia. (San Euquerio).

El desprecio del mundo 
Orad por los jefes de Estado.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Leonardo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando su nacimiento al cielo imitemos sus ejemplos de virtud. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

6 de Noviembre