Santa Misa Dominical

DOMINGO 18º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

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( Semidoble – Ornamentos verdes )

El día 15 de septiembre, al recordar y venerar la Iglesia los siete Dolores de la Virgen María nuestra Madre, aplicábale el canto de alabanzas que se oyó en Israel al proclamar a Judit honra y prez de aquel pueblo escogido de Dios. En María tenemos a la nueva Judit, que corta la cabeza al gran príncipe de los Asirios, el demonio infernal, y que desde los orígenes de la humanidad aparece como la mortal enemiga de la serpiente, Que acabará por aplastarla con su inmaculada planta.


Por estos días nos recuerda la Iglesia en las lecciones de maitines estas mismas gloriosas páginas de la epopeya israelita, por ser presagio de lo que más tarde había de suceder en un orden espiritual y más elevado. La liberación del pueblo judío de la servidumbre asiria, después de haber ayunado Judit, figuraba la liberación del pueblo querido de Dios, del pueblo cristiano, obrada por Jesús en la Pascua después del ayuno cuaresmal. Así que en Judit (femenino de Judá) tenemos también una expresiva figura de Jesús, oriundo de la raza y tribu de Judá.


Es muy oportuna esta misa en torno de las Témporas, que son tiempos de perdón, por serlo de oración y de penitencia, por los cuales se deja Dios doblegar y vencer de los míseros mortales. De ese perdón y de esa regaladísima paz, propia de la casa del Señor (Gr.), se goza en la santa Iglesia, debido al poder grande que Cristo concedió a todos los sacerdotes en virtud de su ordenación de ese poder de las llaves en virtud del cual el sacerdote nos dice lo mismo que Jesús: “Perdonados te son tus pecados”.Y, en efecto, por esa mágica palabra quedamos libres de su peso, y curados además de nuestra espiritual parálisis (Ev.). Los nuevos ungidos del Señor serán también los encargados de predicarnos la doctrina salvadora de Cristo (Ep.), y de celebrar el Santo Sacrificio; preparando de esa manera a la humanidad para que pueda presentarse confiada ante el Supremo Juez de vivos y muertos (Ep.). Precisamente, durante estos últimos domingos, la Iglesia insistirá a menudo en el pensamiento de la venida de Jesucristo, cuando a imitación del señor de la parábola evangélica, volverá a pedirnos cuenta, de como hemos empleado el tesoro que un día nos confió para que negociáramos.

Otros conceptos de la Epístola de hoy son para ser meditados, ¡Qué cuenta tan estrecha deberá rendir el cristiano, nadando como nada en un río de gracias! Y ¡cómo dilapidamos la rica herencia, cómo despreciamos las facilidades para salvamos, predicaciones, sacramentos!… Si se hubiesen dado a otros, ¿no hubiera sido mayor su fruto?
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito. Ecles.  36,18.

INTROITUS Da pacem, Dómine, sustinéntibus te, ut prophétae tui fidéles inveniántur: exáudi preces servi tui, et plebis tuae Israël. -Ps.121, 1. Laetátus sum in his, quae dicta sunt mihi : indomum Dómini íbimus.V. Glória. Introito – Da paz, Señor, a los que en Ti esperan para que tus profetas (tus nuevos sacerdotes) sean hallados fieles; oye los ruegos de tu pueblo Israel. Ps. Me he regocijado al oír lo que se me ha dicho: iremos a la Casa del Señor. V. Gloria al Padre

Oración-Colecta

ORATIODírigat corda nostra, quaesumus, Dó mine, tuae miseratiónis operátio: quia tibi sine te placére non póssumus. Per Dóminum. R. Amen Rogámoste, Señor, que tu gracia dirija nuestros corazones; pues sin Ti no podemos serte gratos. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.RAmen.

Conmemoración

Epístola

Después de dar gracias a Dios por los favores concedidos a la Iglesia de Corinto, San Pablo les enseña que la manera de enriquecerse espiritualmente es uniendo todas sus palabras, pensamientos y acciones a las de Jesucristo, de suerte que su vida se manifieste, por decirlo así, en nosostros.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Corinthios (1, 1 4-8) Fratres:Gratias ago Deo meo semper pro vobis in gratia Dei quae data est vobis in Christo Iesu: quiod in omnibus divites facti estis in illo, in omni verbo, et in omni scientia: sicut testimonium Christi confirmatum est in vobis: ita ut nihil vobis desit in ulla gratia expectantibus revelationem Domini nostri Iesu Christi, qui et confirmabit vos usque ad finem sine crimine, in die adventus Domini nostri Iesu Christi Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corintios:Hermanos:  Doy continuas gracias a Dios, por vosotros, por la gracia de Dios, que se os ha dado en Jesucristo: porque en Él habéis sido enriquecidos con toda suerte de bienes, en toda palabra y en toda ciencia; habiéndose así verificado en vosotros el testimonio de Cristo: de manera que nadaos falta en ninguna gracia, a vosotros que estáis esperando la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo, el cual os confortará todavía hasta el fin, para que seáis hallados irreprensibles en el día del advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
GRADUALE (Ps. 121 ) Laetátus sum in his, quae dicta sunt mihi: in domum Dómini íbimus. V. Fiat pax in virtúte tua, et abundántia in térribus tuis.Alleluia, alleluia. V.(Ps. 101) – Timébunt gentes nomen tuum, Dómine: et omnes reges terrae gloriam tuam, Alleluia. Gradual – Me he regocijado al oír lo que se me ha dicho: iremos a la Casa del Señor V. Haya paz en tus fortalezas, y abundancia en tus torres.
Aleluya, aleluya – V.  Temerán, Señor, las naciones tu nombre, y todos los reyes publicarán tu gloria, Aleluya.

Evangelio

Jesús sana de alma y cuerpo a un tullido, demostrando con este doble milagro su divinidad, divinidad que también resplandece en la Iglesia al perdonar continuamente los pecados, en nombre de Jesucristo.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mathaeum (9, 1-8)

In illo témpore: Ascendens Jesus in navículam, transfretavit, et venit in civitatem suam.Et ecce offerebant ei paralyticum iacentem in lecto. Et videns Iesus fidem illorum dixit paralytico: Confide fili remittuntur tibi peccata tua Et ecce quidam de scribis dixerunt intra se: Hic blasphemat. Et cum vidisset Iesus cogitationes eorum, dixit: Ut quid cogitatis mala in cordibus vestris? Quid est facilius dicere: Dimittuntur tibi peccata tua; an dicere surge et ambula? Ut sciatis autem, quia Filius hominis habet potestatem in terra dimittendi peccata, tunc ait paralytico surge tolle lectum tuu, et vade in domum tuam. Et surrexit et abiit in domum suam. Videntes autem turbae timuerunt et glorificaverunt Deum, qui dedit potestatem talem hominibus.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según En aquel tiempo: Entrando Jesús en una barca pasó a la otra ribera, y fue a su ciudad. Cuando he aquí que le presentaron un paralítico, postrado en su camilla. Y viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, ten confianza, que perdonados te son tus pecados. Y luego, algunos de los escribas interiormente se dijeron: Este hombre blasfema. Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: Perdonados te son tus pecados; o bien: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra de perdonar los pecados, dijo entonces al paralítico: Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa. Y se levantó y se fue a su casa. Y cuando esto vieron las gentes, temieron, y alabaron a Dios, que dio tal poder a los hombres. – Credo.

OFFERTORIUM Santificávit Móyses altáre Dómino, ófferens super illud holocáusta et ímmolans víctimas; fecit sacrifícium vespertínum in odórem suavitátis Dómino Dómino Deo in conspéctu filiórum Israel. OfertorioMoisés consagró un altar al Señor; ofreciendo sobre él holocaustos y sacrificando víctimas; ofreció al Señor Dios un sacrificio vespertino en olor de suavidad, a vista de los hijos de Israel.

Oración-Secreta

Dus, qui nos per hujus summae divinitátis partícipes éfficis: praest, quaesumus: ut, sicut tuam cognóscimus veritátem, sic eam dignis móribus assequámur. Per Dominum. Oh Dios, que por el sagrado intercambio de este Sacrificio, nos haces participantes de tu augusta y única divinidad; concédenos que así como conocemos tu verdad, la acreditemos también con una conducta digna. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO (Ps. 95). – Tollite hóstias, et introíte in átria ejus: adorate Dominum in aula sancta ejus.
Comunión.Tomad vuestras ofrendas, y entrad en sus atrios: alabad al Señor en su santa morada.

Oración-Postcomunión

Fortalecidos, Señor, con este don sagrado, dámoste gracias; implorando tu misericordia para que cada día nos hagas más dignos de seguir participando de este Sacramento. Por Nuestro Señor Jesucristo.

Grátias tibi reférimus, Dómine, sacro múnere vegetáti, tuam misericordiam deprecántes: ut dignos nos ejus participatióne perfícias. Per Dóminum

Conmemoración

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/


Templo San Francisco de Asís en Tijuana

Celebrando los ochocientos años de la aprobación de nuestra forma de vida

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La Orden de Hermanos Menores se apresta a celebrar en el 2009 los ochocientos años de la aprobación del proyecto evangélico de vida del hermano Francisco por el Papa Inocencio III.

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Con este motivo todas las entidades de la Orden han iniciado en el 2006 un trienio de preparación a tan magno acontecieminto.

Ese mismo año estuvo consagrado al tema del discernimiento bajo el lema “Señor, ¿qué quieres que haga?”.

Ha sido el año de la busqueda personal y comunitaria de la voluntad de Dios.

Ahora, el 2007 será el año del encuentro con esa voluntad a través del Evangelio y de la Regla. Por eso el lema de este año será: “Esto es lo que quiero, esto es lo que con todoo el corazón anhelo vivir”.

El año entrante, el 2008, será el año de la acción de gracias al Señor Dios por el don de la vocación.

De esta manera entraremos en el 2009 en el gran año jubilar. Cada una de las entidades de la Orden ha sido llamada por el gobierno General a entrar en esta dinámica de preparación. Como no podía ser menos, la Provincia Franciscana del Santo Evangelio de México se ha hecho eco de esta llamada y ha organizado a lo largo de cada año del trienio preparatorio una serie de actividades de animación para todos los hermanos con el fin de ayudarles a vivir el espíritu de La Gracia de Nuestros Orígenes. He aquí algunos aspectos importantes de esta preparación.

La comisón organizadora del jubileo por los 800 años del nacimiento de la Orden de nuestra Provincia resumió y publicó en una serie de ocho trípticos el contenido del informe del Ministro General al Capítulo General extraordinario que se celebró en el mes de septiembre de este año en Santa María de los Ángeles, Asis. Estos trípticos están siendo distribuídos quincenalmente a todos y cada uno de los hermanos que conforman la fraternidad provincial.

Tomado de: http://www.franciscanosenmexico.com/ochocientosofm.html

Los franciscanos celebran 800 años de su fundación y de presencia en Tierra Santa

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Los franciscanos celebran este año el VIII centenario de la fundación de la orden religiosa y de presencia en Tierra Santa, coincidiendo con la visita del Papa.

La custodia de Tierra Santa en Jerusalén se prepara con ilusión para recibir mañana a Benedicto XVI, según dijo a Europa Press el Padre Emilio Barcena, franciscano vicario de la custodia en Jerusalén.

Barcena, quien lleva más de 60 años en Tierra Santa, explicó que más de 330 religiosos de esta orden custodian los lugares más santos para la cristiandad, repartidos en Egipto, Irak, Israel, Palestina y Siria.

Según el religioso, “la orden está presente desde hace casi ocho siglos, mucho antes de que se establecieran las diócesis actuales”. “Estamos encantados de servir a la Iglesia y todos los cristianos que peregrinan”, agregó.

La orden franciscana fue fundada en 1209 y consta que pocos años después Francisco de Asís estuvo en Tierra Santa para atender a los más pobres e interceder por los cristianos ante el poder de los musulmanes.

En 1242, el Papa concedió a los franciscanos mediante una bula el privilegio de custodiar y velar por los lugares santos. Desde entonces, esta orden no se ha retirado de ninguno de los santos lugares, asistiendo a los peregrinos cristianos y protegiendo a los más desfavorecidos.

Además, los religiosos fueron recuperando otros lugares que estaban abandonados para las peregrinaciones cristianas, como es el caso de Cafarnaúm en Galilea, a finales del siglo XVIII.

Benedicto XVI celebrará el próximo martes la Misa en Getsemaní, en el Huerto de los Olivos, donde la tradición señala que Jesús fue detenido por los judíos, antes de su crucifixión. Se trata de una iglesia mantenida y guardada por los franciscanos.

Al día siguiente también oficiará una misa en la Basílica de Belén, que pertenece a la Custodia Franciscana, mientras que el jueves celebrará otra en Nazaret, en la Iglesia del Monte del Precipicio, que también tiene presencia franciscana. El Papa comerá ese día con la comunidad de franciscanos en Nazaret.

10-05-2009 05:51

Tomado de: http://mx.globedia.com/franciscano-celebran-800-ano-fundacion-presencia-tierra-santa

LA GRACIA DE LOS ORÍGENES

800VIII CENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DE
LA ORDEN DE LOS HERMANOS MENORES

VIII CENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DE

LA ORDEN DE LOS HERMANOS MENORES

800

Presentación del Ministro General

A los Hermanos Menores,

a las Hermanas Pobres de Santa Clara,

a las demás Hermanas contemplativas franciscanas

y a quienes llegue esta carta:

“salud y santa paz en el Señor” (2CtaCus 1).

La gracia de los orígenes

Los Hermanos Menores, cuando están a punto de cumplirse los 800 años de la fundación de nuestra Orden, con la aprobación por parte de Inocencio III de la Regla de vida, nos preparamos a celebrar la gracia de los orígenes.  Según los historiadores, fue el año 1209 cuando Francisco obtuvo del “señor papa” la aprobación de su “proyecto de vida”, o lo que luego se llamaría la “Protorregla”. El mismo nos lo cuenta en su Testamento: “Y después que el Señor me dio hermanos nadie me mostraba qué debía hacer, sino que el mismo Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio. Y yo lo hice escribir en pocas y sencillas palabras y el señor papa me lo confirmó” (Test 14-15).

Esta “forma de vida” primitiva se iría ampliando según las necesidades de la Fraternidad, siendo el fundamento de la Regla del 1221 y más tarde de la Regla del 1223, confirmada por Honorio III; textos que a distancia de tantos siglos, siguen siendo referencia esencial para comprender a Francisco y comprendernos a nosotros mismos.

Pongámonos en camino

La celebración del VIII Centenario de la fundación de nuestra Fraternidad nos ofrece una oportunidad de gracia para recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y abrirnos con confianza al futuro (cf. NMI 1b). Éste será nuestro modo de celebrar La gracia de los orígenes. Así, al inicio de este tercer milenio, los franciscanos queremos reafirmar nuestra firme voluntad de permanecer fieles a nuestro propio carisma, “viviendo en la Iglesia el Evangelio según la forma observada y propuesta por San Francisco” (CCGG 1 §1), pero recreándolo hoy a la luz de los desafíos de la vida franciscana.

Los Hermanos Menores, aceptando con gozo la invitación del “señor papa” Juan Pablo II, con la celebración de los 800 años de la fundación de nuestra Orden, queremos, en primer lugar, abrirnos a la gratitud del “altísimo, omnipotente y buen Señor” (Cant 19), del “Padre de las misericordias” (TestCl 2), por las “maravillas” que Dios ha realizado a través de los Hermanos que nos han precedido, muy particularmente por el hermano Francisco, y por las “maravillas” que el Señor, “Dios omnipotente, misericordioso salvador” (AlD 6), sigue realizando, en y por los hermanos y hermanas que caminan decididamente por las sendas de la virtud (cf. 5CtaCl 3). Pero, porque no queremos ni podemos “conformarnos con alabar las obras de nuestros antepasados”, pues “es grandemente vergonzoso para nosotros los siervos de Dios que los santos hicieron las obras, y nosotros, con narrarlas, queremos recibir gloria y honor” (Adm 6); sino que deseamos vivamente inspirarnos en ellas para hacer la parte que nos corresponde en nuestra propia historia (cf. Sdp3), “reconocemos la urgencia de volver a lo esencial de la experiencia de fe y de nuestra espiritualidad para nutrir desde dentro, con la oferta liberadora del Evangelio, a nuestro mundo fragmentado, desigual y hambriento de sentido, tal como hicieron en su tiempo Francisco y Clara” (Sdp 2).

Durante la celebración del gran jubileo franciscano, contemplando la historia de nuestra Orden, los Hermanos Menores reconocemos con gozo que tenemos “una historia gloriosa para recordar y contar”. Convencidos, como estamos, de la fuerza y actualidad de la “forma de vida” inspirada por el Altísimo a Francisco, por ser esencialmente una forma de vida evangélica, asumimos con decisión el reto de seguir construyendo una gran historia. Para ello deseamos ardientemente poner los ojos en el futuro, hacia el cual sentimos que el Espíritu nos impulsa para seguir haciendo con nosotros grandes cosas (cf. VC 110). De este modo queremos vivir la gracia de los orígenes “no sólo como memoria del pasado, sino como profecía del futuro” (NMI 3).

Llamados como hemos sido a “seguir más de cerca las huellas de Jesucristo y a observar fielmente el Evangelio” (CCGG 5 §2), queremos vivir este jubileo en actitud de conversión. Por eso queremos hacer memoria de nuestro “propósito” (cf.2CtaCl 11), a fin de que, “con andar apresurado” y “con paso ligero” (2CtaCl 12), podamos, aun en medio de las inevitables fragilidades, “avanzar con mayor seguridad en el camino de los mandatos del Señor” (2CtaCl 15). Por este motivo, cuando nos preparamos con gozo y renovado optimismo a celebrar la gracia de los orígenes, sentimos muy fuerte la llamada a “no domesticar las palabras proféticas del Evangelio para adaptarlas a un estilo de vida cómodo”, sentimos “la urgencia evangélica de nacer de nuevo” (Sdp 2).

Llamados a “escudriñar nuevos caminos de actuación del Evangelio” (VC 84), queremos vivir este jubileo en actitud de discernimiento para no instalarnos ni repetirnos, antes bien, ser faros generadores de esperanza en la noche oscura que atraviesa nuestro mundo herido y tantas veces crucificado. Por eso nos disponemos a escuchar la voz del Señor en los acontecimientos de la historia y a descubrir su presencia en medio de nosotros, convencidos de que así reforzamos nuestros pasos en el camino hacia el futuro y nuestra adhesión al Evangelio (cf. NMI 6). Leer los signos de los tiempos e interpretarlos convenientemente nos permitirá “ser nosotros mismos signos de vida legibles para un mundo sediento de un ‘cielo nuevo y una tierra nueva’(Is 65, 17; Ap 21, 1)” (Sdp 7).

Llamados a reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad de Francisco y a cultivar una fidelidad dinámica como respuesta a lo signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy (cf. VC 37), queremos volver a lo esencial de nuestra forma de vida, releyéndola y reencarnándola en la realidad cultural de hoy; queremos ser fieles a nuestro propio carisma y a la vez tener presentes las exigencias del momento actual, anticipándonos al futuro.

¿Qué hemos de hacer, hermanos?

Queridos hermanos, cuando nos preparamos a celebrar la gracia de los orígenes, es necesario que nos preguntemos: “¿Qué hemos de hacer, hermanos?” (Hch 2, 37).  Os confieso que es una pregunta que me hago muchas veces. Viendo la situación de la Fraternidad universal, siento que el Espíritu nos está pidiendo centrarnos, concentrarnos y descentrarnos. Centrarnos en lo que para nosotros lo debe ser todo: “El bien, el todo el bien, el sumo bien” (AlD 3). Por este motivo, tener el corazón vuelto hacia el Señor (cf. 1R22, 19) ha de ser la prioridad de las prioridades de todo Hermano Menor. Alejar todo impedimento o dejar toda preocupación para poder servir, amar, honrar al Señor Dios, con corazón puro y con mente pura (cf. 1R 22, 26), he ahí el gran reto de todo Hermano Menor, de todo seguidor de Jesús.

Concentrarnos en lo esencial a fin de evitar la fragmentación, la dispersión. Es necesario concentrarnos en las Prioridades que nos colocan como una Fraternidad en misión, que vive los valores esenciales del propio carisma. Las Prioridades no son opciones periféricas, sino consecuencia y exigencia de una vida radicalmente evangélica tal como nos la propone San Francisco. Ellas en cuanto tales, no son valores opcionales sino los pilares de nuestra fidelidad al Evangelio.

Las Prioridades son la clave de lectura para vivir nuestra identidad de Hermanos Menores y comprender las expectativas del mundo.

Descentrarse para salir al mundo, nuestro claustro, y en él testimoniar y proclamar que sólo Dios es el omnipotente (cf. CtaO 9), conscientes de que no hemos sido llamados para vivir para nosotros mismos, sino para los demás, que nuestras fraternidades no son para sí mismas, sino para dar a conocer el Reino de Dios. Clarificada nuestra pertenencia al Señor -centrarse-, y nuestra identidad como Hermanos Menores -concentrarse-, es el momento de ir al mundo entero para proclamar el Evangelio a todas las criaturas, de manera que todos puedan conocer la gracia y el amor que Dios Padre ha revelado y ofrecido en Cristo Jesús (cf. CCGG83 §3). Ésta es nuestra misión y nuestra razón de ser: Dar a conocer el Reino (cf.Prioridades 2003-2006, 4).

Centrarse, concentrarse, descentrarse: tres movimientos esenciales para una verdadera refundación de nuestra vida y misión, objetivo último de este VIII Centenario. Centrarse, concentrarse, descentrarse: tres movimientos inseparables.

Centrarse, concentrarse, descentrarse: tres movimientos que cuestionan nuestra vida y misión, y que nos llaman a volver a lo esencial de nuestro carisma, sin olvidar las llamadas que nos vienen de la historia.

Desde esta profunda convicción invito a todos los hermanos a entrar en este proceso, sin prisas por ver los resultados, pues como dice un refrán: “ninguna semilla llega a ver su propia flor”, pero también sin pausas que paralicen un proceso que resulta ineludible si queremos un futuro para nuestra forma vitae, recordando lo que dice el Talmud: “No estáis obligados a completar vuestra obra, pero no sois libres de no iniciarla”. Es esta una responsabilidad que todos, sin excepción, hemos de asumir con valentía y creatividad, sintiéndonos “centinelas de la mañana” (cf. Is1, 11-12) y trabajando para construir un futuro lleno de esperanza, con los ojos siempre puestos en el Señor que nos sigue asegurando: “He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

El proyecto “La gracia de los orígenes”

El proyecto la gracia de los orígenes, elaborado y aprobado por el Definitorio general el día 8 de noviembre de 2004, con anterioridad presentado a los Presidentes de las Conferencias para una primera aprobación, y luego enriquecido con sugerencias llegadas de las distintas Entidades de la Orden, quiere marcar el camino de toda la Orden de los Hermanos Menores desde el 2006, aniversario de la conversión de San Francisco, al 2009, año en que recordaremos el VIII Centenario de la aprobación de la “Protorregla”.

El proyecto la gracia de los orígenes quiere ayudar a todos los Hermanos a dar una respuesta creativa y adecuada a los desafíos que nos vienen de la Iglesia y del mundo de hoy. Invito a todos, particularmente a los Ministros y Custodios, a acogerlo con simpatía y a ponerlo en práctica con fe y decisión.

El proyecto la gracia de los orígenes contempla un camino en tres etapas: 2006, focalizado en el discernimiento; 2007, en el proyecto de vida y 2008-2009, en la celebración del don de la vocación. Cada etapa será presentada sucesivamente por un subsidio de trabajo y de profundización. Un momento del todo particular será la celebración del Capítulo general extraordinario que se realizará, con el favor de Dios, del 15 de septiembre 2006 al 1º de octubre del mismo año en Santa María de los Ángeles, la Porciúncula (Asís). A Santa María de los Ángeles, confiamos este proyecto la gracia de los orígenes, para que dé frutos abundantes. San Francisco, nuestro padre y hermano, nos acompañe en este camino.

Ruego final

Queridos hermanos y hermanas, yo, vuestro menor siervo en profunda comunión con todo el Definitorio general, os ruego y suplico encarecidamente, por la caridad que es Dios (cf. 1Jn 4, 16) y con la voluntad de besar vuestros pies, que os sintáis obligados a acoger y poner por obra estas propuestas nacidas en la reflexión y en la oración, para poder celebrar mejor la gracia de los orígenes (cf. 2CtaF 87). “Y a todos aquellos y aquellas que benignamente las acojan […] bendíganlos el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo. Amén” (1CtaF 88).

Roma, 8 de diciembre de 2004,

solemnidad de la Inmaculada Concepción,

Reina de la Orden de los Hermanos Menores.

Fr. José Rodríguez Carballo ofm

Ministro general

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Año 2006
¡Escuchemos para cambiar de vida!
“¿Señor qué cosa quieres que haga?”
La escucha, la conversión y el discernimiento
de la voluntad del Señor para nuestra vida hoy

Año 2007
¡La osadía de vivir el Evangelio!
“‘Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo
del corazón anhelo poner en práctica’. Rebosando de alegría, se apresura
inmediatamente el santo Padre
a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar” (1C 22).
Renovar nuestra vida personal y fraterna según el Evangelio, en el contexto vital de
nuestro tiempo.

Años 2008-2009
¡Restituyamos todo al Señor con las palabras y la vida!
“El mismo Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio.
Y yo lo hice escribir en pocas palabras y sencillamente y el señor papa me lo
confirmó” (Test 14-15)
Asombro y agradecimiento al celebrar
el don de nuestra vocación


Tomado de:

http://www.ofm-pic.org/ofmjpic/congress2006/prepdocs/espanol/LaGraciaDeLosOrigenes.pdf

http://pazybien800ctes.blogspot.com/2009/06/que-estamos-celebrando.html

Crucificado con Cristo: los estigmas

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Visión del Serafín e impresión de las llagas

(13-14 septiembre, 1224). El verano tocaba a su fin. Una noche de luna llena, fray León fue, como siempre, a rezar maitines con Francisco, mas éste no respondió a la contraseña. Entre preocupado y curioso, el hermano cruzó la pasarela y fue a buscarlo. Lo encontró en un claro del bosque, de rodillas, en medio de un gran resplandor, con el rostro levantado, mientras decía: “¿Quién eres tú, mi Señor, y quién soy yo, gusano despreciable e inútil siervo tuyo“, y levantaba las manos por tres veces.

El ruido de sus pasos sobre la hojarasca delató a fray León, que tuvo que confesar su culpa y explicar al Santo lo que había visto. Entonces éste decidió explicarle lo sucedido: “Yo estaba viendo por un lado el abismo infinito de la sabiduría, bondad y poder de Dios, pero también mi lamentable estado de miseria. Y el Señor, desde aquella luz, me  pidió que le ofreciera tres dones. Le dije que sólo tenía el hábito, la cuerda y los calzones, y que aún eso era suyo.

Entonces me hizo buscar en el pecho, y encontré tres bolas de oro, y se las ofrecí, comprendiendo enseguida que representaban los votos de obediencia, pobreza y castidad, que el Señor me ha concedido cumplir de modo irreprochable. Y me ha dejado tal sensación, que no dejo de alabarlo y glorificarlo por todos sus dones. Mas tú guárdate de seguir espiándome y cuida de mí, porque el Señor va a obrar en este monte cosas admirables y maravillosas como jamás ha hecho con criatura alguna“. Fray León no pudo dormir aquella noche, pensando en lo que había visto y oído.

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Uno de aquellos días se apareció un ángel  a Francisco y le dijo: “Vengo a confortarte y avisarte para que te prepares con humildad y paciencia a recibir lo que Dios quiere hacer de ti“. “Estoy preparado para lo que él quiera“, fue su respuesta.

La madrugada del 14 de septiembre, fiesta de la Santa Cruz, antes del amanecer, estaba orando delante de la celda, de cara a Oriente, y pedía al Señor “experimentar el dolor que sentiste a la hora de tu Pasión y, en la medida de los posible, aquel amor sin medida que ardía en tu pecho, cuando te ofreciste para sufrir tanto por nosotros, pecadores“; y también, “que la fuerza dulce y ardiente de tu amor arranque de mi mente todas las cosas, para yo muera por amor a ti, puesto que tú te has dignado morir por amor a mi”.

De repente, vio bajar del cielo un serafín con seis alas. Tenía figura de hombre crucificado. Francisco quedó absorto, sin entender nada, envuelto en la mirada bondadosa de aquel ser, que le hacía sentirse alegre y triste a la vez. Y mientras se preguntaba la razón de aquel misterio, se le fueron formando en las manos y pies los signos de los clavos, tal como los había visto en el crucificado.

En realidad no eran llagas o estigmas, sino clavos, formados por la carne hinchada por ambos lados y ennegrecida. En el costado, en cambio, se abrió una llaga sangrante, que le manchaba la túnica y los calzones.

Explicaba fray León que el fenómeno fue más palpable y real de lo muchos creen, y que estuvo acompañado de otros signos extraordinarios corroborados por testigos, que creyeron ver el monte en llamas, iluminando el contorno como si ya hubiese salido el sol.

Algunos pastores de la comarca se asustaron, y unos arrieros que dormían se levantaron y aparejaron sus mulas para proseguir su viaje, creyendo que era de día. La aparición de Francisco con los brazos en cruz y bendiciendo a los frailes reunidos en Arlés, mientras San Antonio de Lisboa o de Padua predicaba acerca de la inscripción de la cruz (Jesús Nazareno Rey de los Judíos) debió de ser una confirmación del prodigio, pues los capítulos provinciales, según la Regla, se celebraban en septiembre, en torno a la fiesta de San Miguel (San Antonio estuvo en Provenza del 1224 al 1226).

Así parece darlo a entender San Buenaventura, cuando escribe que “más tarde se comprobó la veracidad del hecho, no sólo por los signos evidentes, sino también por el testimonio explícito del Santo“.

Cuando fray León acudió aquella mañana a prepararle la comida, Francisco no pudo ocultarle lo sucedido. Desde aquel instante, él será su enfermero, encargado de lavarle cada día las heridas y cambiarle las vendas, para amortiguarle el dolor y las hemorragias; excepto el viernes, ya que el Santo no quería que nadie mitigara sus sufrimientos ese día.

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Tomado de:   http://www.fratefrancesco.org/01.htm

S. Francisco de Asís, Confesor

Y yo oraba y decía así sencillamente: 'Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo' (S.Francisco, Testamento).

Y yo oraba y decía así sencillamente: 'Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo' (S.Francisco, Testamento).

S. Francisco, nacido en Asís, Umbría, fue suscitado por Dios para trabajar con Sto. Domingo1 en el resurgimiento moral del mundo, precisamente en una época de las más borrascosas.

«Cuanto este insensato sublime, dice el Conde de Montalembert, más se ocultaba y rebajaba para hacerse digno, con la humildad y el desprecio de los hombres, de ser vaso del divino amor, tanto más, por un efecto maravilloso de la gracia, corrían los hombres en pos de él.»  Francisco tuvo pronto discípulos, que se redujeron a la más estrecha pobreza, compartiendo su ardor en la conversión de los pueblos. «Hermanos míos, les decía, prediquemos penitencia más con nuestros ejemplos que con nuestras palabras.» Dióles después una Regla, que mereció la aprobación de Inocencio III en 1210.  Al año siguiente cediéronle los Benedictinos la iglesita de Nra. Sra. de los Ángeles, llamada Porciúncula2, cuna que fué de su Orden.  Esta nueva familia religiosa con que enriqueció la Iglesia, multiplicóse con tal rapidez que a los diez años contaba ya hasta cinco mil hermanos en el Capítulo general, celebrado en Asís3.

porciunculaLa Porciúncula

Queriendo S. Francisco que se considerasen como los más pequeños entre los religiosos, dióles el nombre de Frailes Menores.  Él mismo no pasó en toda su vida de simple diácono. Al lado de esta Orden, fundó otra que es la de las «damas pobres o Clarisas, así llamadas por la ilustre virgen de Asís y cofundadora Sta. Clara (12 de Agosto).

Finalmente, en 1221, estableció otra Orden, llamada «Orden Tercera de penitencia», a la que los Papas prodigan los más poderosos alientos y ricas gracias. S. Francisco envió discípulos suyos a Alemania, España, Francia, África; él mismo deseó ir a Palestina y a Marruecos sediento del martirio; mas estorboselo en el camino la divina Providencia.

El 4 de Octubre de 1226, dió su alma a Dios, diciendo: «Sacad Señor, mi alma de esta cárcel, para que vaya a cantar tus alabanzas» (Salmo 141).

¡Serafín de Asís! Ahora eres rico, y tu sayal reluce más que la púrpura de los reyes. Ruega por la Iglesia y sigue siendo una de sus más robustas columnas. Enséñanos el desprecio de todo lo terreno, que, al fin. todo ello vale harto menos que un alma.

Y, sin embargo, los hombres arriesgan alocados la suya, y aun la pierden a trueque de allegar un montoncito de polvo que reluce.  A ti te llamaron loco las gentes; pero ésta si que es locura, frente a la misteriosa y única cordura de la cruz y del entero desprendimiento.

Mira siempre con especial predilección por tu dilatadísima familia espiritual repartida en tus tres Órdenes, a fin de que se santifiquen y que den a Dios la debida gloria y a la Iglesia el espiritual provecho que de ellos espera.

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1. «Francisco, dice Dante, fué un verdadero Serafin por el amor que abrasó su alma; Domingo con sus luces ocupa las filas de los Querubines».  La. vida del primero alcanza de 1182 a 1226: la del segundo va. de 1170 a. 1221. Cuéntase que San Luis, rey de Francia, solía decir : Si yo pudiese dividirme en dos partes, daría. una mitad a Sto. Domingo y la otra a S. Francisco.

2. S. Francisco, después de haber restaurado la Iglesia. de Nra. Sra.. de los Ángeles, alcanzó del Papa la gracia de una indulgencia plenaria para todos los fieles que la visitasen el 2 de Agosto, aniversario que era de su consagración. Todas las iglesias parroquiales gozan desde hace unos años del mismo privilegio.

3. En 1264 los Franciscanos poseían 8.000 casas, creciendo su número en la Edad Media.  Actuaalmente las tres ramas de la Orden de S. Francisco cuentan 40.000 miembros en todo el mundo.  Han dado a la Iglesia 29 Santos, 60 beatos, 5 Papas y numerosos cardenales, obispos y doctores de la talla de S. Buenaventura., Alejandro de Ales, Rogerio Bacon y Dune Scot.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1726 y 1727.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

4 de octubre

SAN FRANCISCO DE ASÍS,() Confesor

Llevo en mi cuerpo los estigmas del Señor Jesús. (Gálatas, 6, 17).

Llevo en mi cuerpo los estigmas del Señor Jesús. (Gálatas, 6, 17).

Retirado del mundo a los 25 años, después de una juventud disipada pero caritativa, San Francisco está enteramente crucificado para el mundo. Su profunda humildad lo impulsa a rehusar el presbiterado, y desde entonces su vida es un prodigio de virtudes y milagros. Los doce primeros “penitentes de Asís” ya son legión antes de su muerte, con el nombre de Hermanos Menores, y tuvo el consuelo de ver a la Orden de Santa Clara, su santa amiga, extenderse cuando todavía vivía. El Serafín de Asís murió el 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 años.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN FRANCISCO

I. El amor divino consumió todos los lazos que ataban a San Francisco en la tierra, y le hizo abandonar la casa paterna, las riquezas y los placeres. Toda su vida vivió él en este desasimiento; por esto debes tú comenzar a darte a Dios. Es imposible que ames a Dios y al mundo. ¡Ah! los placeres y los honores de la tierra no merecen ocupar tu corazón; déjalos antes que ellos te dejen a ti.

II. Ese mismo amor que separó a San Francisco de los bienes de la tierra, lo unió estrechamente a su Dios y le hizo encontrar en esta unión una inalterable felicidad. De este modo solía decir: “¡Dios mío y mi todo! en Ti es donde encuentro todo lo que necesito”. ¡Alma mía, tratemos de gustar el placer que existe en estar unido a Él; en vano hemos buscado descansar en las creaturas, vayamos a Dios, pero hagámoslo dándonos a Él sin reserva, sin demora, y para siempre!

III. El amor, por último, transformó a San Francisco, en Jesucristo mismo, por decirlo así, cuando un serafín imprimió en su cuerpo las sagradas llagas del Salvador. No recibió esta gracia sino después de haberse hecho, por una mortificación continua, viva imagen de Jesús crucificado. Como este gran santo, lleva tú constantemente en tus miembros la mortificación de Jesucristo. Mira al Salvador clavado en la cruz: he ahí el verdadero modelo de predestinados. Para llegar a ser semejante a Él, es preciso que la mortificación imprima en tu cuerpo sus adorables estigmas. Llevan en sí las llagas de Cristo quienes mortifican y afligen el cuerpo. (San Jerónimo).

La mortificación 
Orad por la Orden de San Francisco.

ORACIÓN

Oh Dios, que, por los méritos de San Francisco dais sin cesar nuevos hijos a vuestra Iglesia, concedednos la gracia de despreciar, siguiendo su ejemplo, los bienes terrenales y poner nuestra dicha en la posesión de los dones celestiales. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

4 de Octubre