La Asunción de la Santísima Virgen María

 

Oda a la Asunción

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

 De ángeles sois llevada

de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡ Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blancos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista,
miráis las tristes almas desde el suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.

Fray Luis de León

Tomado de:

http://eccechristianus.wordpress.com/

FIESTA DEL CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

JUEVES SIGUIENTE AL

TERCER DOMINGO

DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

(Ornamentos blancos )

Esta fiesta fue instituída por Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, con fecha 9 de noviembre de 1921, y concedida a ciertos lugares. Tiene por objeto celebrar la Sagrada Eucaristía como el don más preciado del Sagrado Corazón de Jesús y animar a los fieles a comulgar con frecuencia y con inflamada devoción, para pagar así amor con amor.

Introito. Joan. 13.

INTROITUS Siens Jesus, quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo, ad Patrem: cum dilexíssetsuos qui erat in mundo, in finem diléxit eos, alleluia, alleluia. – Ps. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Gloria Patri. IntroitoSabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, amólos hasta el fin, aleluya, aleluya. – Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo; porque ha obrado maravillas. V. Gloria al Padre.

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FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Ya en esta época, y para propagar la devoción al sagrado Corazón de Jesús, Margarita María se esfuerza por hacer imprimir imágenes. Después de algunas negociaciones decepcionantes con un religioso, se dirige a una visitandina de Dijon, Sor Jeanne Madeleine Joly, que realiza el dibujo pedido. Las primeras imágenes son impresas en París al principio del año 1688.

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Jueves de Corpus Christi

Dixit Jesus turbis Judaerórum: Caro enim mea vere est cibus et sanguis meus vere est potus.

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Santa Misa Dominical

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

La Santísima Trinidad apoyada sobre los Tronos.

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ASCENSIÓN DEL SEÑOR

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LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR

 

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EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR*

La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

Los 3 reyes sabios

SANTA MISA DE EPIFANÍA DEL SEÑOR O “SANTOS REYES”

LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR

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Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.
En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.
Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.
Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.
Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

 

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en Él todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.
Pío PP. XII

Tomado de:

http://devocioncatolica.blogspot.com

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA(*)

8 de diciembre

Salve, llena eres de gracia; el Señor es contigo. (San Lucas, 1, 28).

La Virgen María, por un privilegio único en vista de su destino divino, fue concebida sin pecado. Nunca el demonio tuvo poder alguno sobre Ella, porque estuvo exenta de pecado original. Debes honrar muy especialmente esta prerrogativa de la Madre de Dios, porque es el comienzo de su santificación y de su gloria. Regocíjate con Ella por la dicha que tuvo de ser librada del pecado de Adán, y recibir más gracias, en ese momento feliz de su Concepción, que la que nunca poseyeron los hombres y los ángeles juntos.

MEDITACIÓN SOBRE
LA INMACULADA CONCEPCIÓN

I. María fue concebida sin pecado; es éste un favor que Dios pudo hacerle, porque nada es imposible para su omnipotencia. Reina de los Ángeles, Madre de mi Salvador, estoy lleno de alegría cuando considero que el pecado nunca entró en vuestra alma, y habéis estado plena de gracias desde vuestra concepción. Lo creo, Virgen Santísima, y por todas partes sostendré el honor de vuestra Inmaculada Concepción.

II. Dios ha debido por una cierta conveniencia, preservar a María del pecado original. Padre eterno, ¿hubierais podido acaso permitir que vuestra queridísima Hija, la Madre de vuestro Hijo, fuese, aunque sea por un instante, esclava del demonio? ¿Podíais Vos, Espíritu Santo, dejar que penetrara vuestro enemigo en el corazón de vuestra Esposa muy amada? y Vos, Verbo eterno, ¿Podíais dejar que se profanase el templo donde debíais habitar? ¡Oh, no! sería injuriar a vuestro amor filial sólo pensarlo. Creemos, pues, con la Iglesia católica que la Bienaventurada Virgen María ha sido, por privilegio único de Dios, enteramente preservada de la mancha original desde el primer instante de su Concepción. (Pío IX).

III. Cuando, después de haber puesto nuestros ojos en la Virgen Inmaculada, los bajamos a nosotros mismos, ¡cuán diferentes nos encontramos a nuestra Madre! ¡Nacemos pecadores, vivimos en el crimen y estamos expuestos a morir en el pecado! Pero Vos, Virgen Santa, vendréis en nuestra ayuda: no dejaréis perecer a vuestros hijos. El que recurre a María no puede perecer: es el fundamento de toda esperanza. (San Bernardo).

La devoción a la Inmaculada Concepción.
Orad por las Congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Oh Dios que, por la Inmaculada Concepción de la Virgen, habéis preparado un santuario digno para vuestro Hijo, dignaos, después de haberlo preservado de toda mancha en previsión de la muerte de este mismo Hijo, concedernos a nosotros, por su intercesión, la gracia de llegar hasta Vos, purificados de toda mancha. Por J. C. N. S. Amén.

AD DIEM ILLUM LAETISSIMUN,Encíclica de San Pío X, anunciando al Orbe Cristiano el Jubileo extraordinario a propósito del aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción, la devoción a la Sma. Virgen, 2/2/1904


FULGENS CORONA, Encíclica de Pío XII, con motivo del primer centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, 8/9/1953.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982).

Tomado de:

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LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

21 de noviembre

Ninguno puede servir a dos señores, porque tendrá aversi6n al uno, y amor al otro, o si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo. No podéis servir a Dios ya las riquezas. (San Mateo, 6, 24).

María fue presentada en el Templo por sus padres a la edad de tres años, para ser educada allí santamente en el servicio del Señor. Los padres y las madres de las principales familias de Jerusalén concurrieron al Templo para rendir homenaje a la familia de David, y los ángeles cubrieron a la niña con sus alas y cantaron en armonioso concierto. Aunque niñita, conocía ella la grandeza del Señor a quien iba a servir. Así, para llegar hasta el pontífice Zacarías, subió las gradas del Templo con una firmeza y una agilidad que excedían la de su edad. El Espíritu de Dios que animaba su alma suplía la flaqueza de su cuerpo.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PRESENTACIÓN
DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

I. Desde los tres años de edad, es decir, lo más pronto que puede, María se consagra al servicio del Señor. Sus padres la ofrecen con gusto a Aquél que se las había concedido accediendo a sus plegarias.
¡Dichosos los que desde tierna edad comienzan a servir a Dios! ¿Qué esperas tú para darte a Dios? Dale todo lo que tengas; nada perderás en el cambio, porque Él se dará a ti enteramente. Es un cambio ventajoso abandonar todo por un bien que es superior a todo. (San Bernardo).

II. María, en este día, ofrece al Señor todo lo que tiene, todo lo que puede hacer, y todo lo que es; en una palabra, se da a Él sin reserva. ¿Imitas a María, tú que das a Dios una partícula de tu corazón y que lo reservas por entero para el mundo y para ti mismo? Quieres dividir tu corazón entre las creaturas y Dios; es imposible. ¡Señor, es tardar demasiado no darme a un Señor tan bueno! Os ofrezco mi cuerpo y mi alma, todo lo que tengo, todo lo que puedo y todo lo que soy.

III. María se consagra para siempre al servicio de Dios, y si sale del Templo es solamente porque Ella es el templo vivo en que debe habitar Jesús. ¿No es verdad acaso que te has presentado alguna vez a Dios para servirlo? Pero, cobarde de tí, pronto te has cansado de servir a un Señor tan bueno: te has retractado, con tus acciones, de la promesa que le habías hecho! Virgen Santa, preséntame a tu Hijo muy amado; quiero ser todo de Él hasta el fin e mi vida. En un cristiano, no es el comienzo, sino el fin lo que merece elogios. (San Jerónimo).

La devoción a la Santísima Virgen 
Orad por los que quieren
abrazar la vida religiosa.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que la Bienaventurada María, siempre virgen, en quien residía el Espíritu Santo, fuese hoy presentada en el Templo, haced, por su intercesión, que merezcamos ser presentados en el templo de vuestra gloria. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:

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DEDICACIÓN DE LA IGLESIA de SAN PEDRO Y SAN PABLO

18 de noviembre

¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que reside en vosotros? (1 Corintios 6, 19)

Siempre los fieles han profesado una profunda veneración a la tumba de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Ocho días después de su bautismo, según se refiere, el emperador Constantino trasladóse al lugar donde descansaban los santos cuerpos; oró allí con gran abundancia de lágrimas. Cavóse después la tierra, llenó doce canastas con ella en honor de los doce apóstoles, y echó los cimientos de la basílica de San Pedro. Terminado el edificio, el Papa San Silvestre lo consagró. Constantino hizo también edificar una iglesia en honor de San Pablo. La fiesta de este día fue instituida para recordar la consagración de la basílica de San Pablo extramuros, reconstruida después de un incendio, en 1854.

MEDITACIÓN
NUESTROS CUERPOS SON
TEMPLOS DEL ESPfRITU SANTO

El Apóstol San Pablo nos enseña que los cuerpos de los cristianos son templos del Espíritu Santo. Dios ha edificado este templo, el Espíritu Santo lo ha consagrado el día de nuestro bautismo, y Jesús desciende a él cuando recibimos la Santa Eucaristía. Hay que tener cuidado, pues, de no profanar este templo con acciones indecentes o criminales; hay que vigilar sus puertas, es decir, nuestros sentidos, a fin de que no entre en él nada manchado; es preciso que nuestro corazón, que es su santuario, siempre esté puro y limpio.

II. Dado que nuestros cuerpos han sido consagrados a Dios por el Bautismo y honrados con la presencia de Jesucristo, debemos respetarlos como a lugares santificados; no es permitido dedicar un vaso sagrado a usos profanos: seria un sacrilegio semejante al que Dios castigó tan severamente en la persona de Baltasar. Y, sin embargo, tú haces servir a tu cuerpo para acciones criminales, cuando lo haces esclavo de tus infames voluptuosidades. Teme la amenaza que te hace San Pablo, diciéndote que Dios exterminará al que haya profanado el templo del Señor.

III. Consérvase en los templos un fuego que arde siempre ante el altar: asimismo es preciso que tu corazón esté siempre abrasado en el fuego del amor divino. Nunca dejes extinguir este hermoso fuego: desalojará de tu corazón todas las llamas impuras y el amor desordenado de las creaturas. ¿Amas a Dios más que a tus placeres, más que a tus riquezas, más que a tus parientes? ¿Podrías decir a Jesucristo: Señor, Vos sabéis que os amo?

La pureza 
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años renováis en favor nuestro el día de la consagración de este templo y nos permitís asistir a los santos misterios, escuchad los ruegos de vuestro pueblo y haced que todos los que entren en este templo para impetrar gracias, tengan la alegría de experimentar que son escuchadas sus plegarias. Por J. C. N. S. Amén.

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MARÍA MEDIANERA UNIVERSAL DE TODAS LAS GRACIAS

7 de noviembre

Jesucristo vino al mundo por medio de la Santísima Virgen, y por Ella debe también reinar en el mundo. (San Luis María Grignion de Monfort)

Los Padres de la Iglesia han enseñado de distintas formas que María Santísima es la Medianera Universal de todas las Gracias y, con ellos, la tradición cristiana desde siempre, la ha reconocido como tal.

Las iglesias orientales de rito bizantino eslavo celebran la fiesta del Pokrov, la Medianera de todas las Gracias, y así resalta en las oraciones del oficio: En este día de la fiesta, la Virgen intercede por nosotros en la Iglesia y con las invencibles armas de los santos, pide a Dios por nosotros. Ángeles y Pontífices se postran, exultan los apóstoles y profetas, porque la Madre de Dios pide por nosotros al Dios Eterno.

En Occidente, se instituyó una misa a celebrarse el 31 de mayo, junto a la de María Reina. Al menos España, Bélgica y Holanda tienen fiesta propia. En nuestra patria, hace pocos años, una providencial decisión de nuestros obispos establece esta fiesta el 7 de noviembre para comenzar con ella el Mes de María. Esto, por otra parte, constituye un ruego más un ruego argentino- para apresurar la hora en que esta verdad sea proclamada a la faz de la Tierra como dogma de nuestra Fe.

Una de las oraciones más antiguas, la antífona Sub tulum praesidium, que fuera encontrada en un manuscrito copto del siglo III, recoge esta idea de la Mediación; y en las Catacumbas de Roma, del siglo IV, se representa la Virgen Medianera.

En la Iglesia oriental hay muchos lconos que representan a la Virgen como Medianera, entre ellos se destacan los de la Deisis o súplica y el icono de la Terondisa o Virgen protectora de los monjes, que tiene su origen en una antiquísima tradición según la cual, la Virgen hace ese oficio en el cielo, proveyendo a los monjes de lo necesario para la vida.

Otra clase de iconos es el de la Fuente vivificadora, en que se representa a la Virgen sosteniendo al niño de pie al borde de una fuente que rebosa agua, símbolo de las gracias que Dios da por medio de Su Madre.

La Iglesia tiene innumerables testimonios en su culto como en su doctrina, apoyados todos en la Sagrada Escritura, que junto con el sentir de todo el pueblo fiel afirman la verdad de que MARÍA SANTÍMA ES LA MEDIANERA UNIVERSAL DE TODAS LAS GRACIAS.

Tomado de:

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Misa del día

2 de Noviembre

(El 3 si el 2 cae en Domingo.)

(Doble. -Ornamentos negros )

La fiesta de Todos los Santos nos trae naturalmente a la memoria el recuerdo de las almas santas que, cautivas en el purgatorio para expiar en él sus culpas veniales o bien para satisfacer la pena temporal debida por sus pecados, están, sin embargo, confirmadas en gracia, y algún día entrarán en el cielo.

Así que, después de haber celebrado la Iglesia en medio del regocijo la gloria de los Santos que constituyen la Iglesia del cielo, la Iglesia de la tierra extiende su maternal solicitud hasta aquel lugar de indecibles tormentos en que se ven sumidas almas que también pertenecen a la Iglesia, a la Iglesia que llamamos purgante.

En este día, dice el Martirologio romano, la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, en la cual nuestra común y piadosa madre la Iglesia, después de haber tratado de honrar con dignos loores a todos los hijos suyos que tiene ya gozando en el cielo, se esfuerza por ayudar con poderosos sufragios cerca de Cristo, su Esposo y Señor, a todos los que aún gimen en el purgatorio, a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores de la Ciudad celestial.

En ninguna parte como aquí anuncia la liturgia de una manera tan explícita la misteriosa trabazón que estrecha a la Iglesia triunfante con la militante y la purgante, y nunca tampoco aparece más claro el doble deber de caridad y de justicia que fluye naturalmente de su misma incorporación al cuerpo místico de Cristo.

Sabemos que, en virtud del dogma de la Comunión de los santos, los méritos y sufragios de los unos vienen a ser también de los demás, en virtud de una comunidad de bienes espirituales; de manera que, sin mermar los derechos de la divina Justicia, que con todo rigor se nos aplican al fin de nuestra vida, la Iglesia puede unir aquí su oración con la del cielo y suplir por lo que falta a las almas del Purgatorio, ofreciendo a Dios por ellas mediante la santa Misa, las indulgencias, las limosnas y los sacrificios de sus hijos, los méritos sobreabundantes de la Pasión de Cristo y de sus místicos miembros.

De ahí que la liturgia, cuyo centro es el sacrificio del Calvario continuado en el altar ha sido siempre el medio empleado por la Iglesia para practicar con los Fieles Difuntos el deber de lacaridad, que nos manda atender a las necesidades del prójimo, cual si fueran propias, en virtud siempre de ese lazo sobrenatura1 y apretadísimo que une en Jesús al cielo con la tierra y el Purgatorio.

La liturgia de los Difuntos es tal vez la más hermosa y más consoladora de todas. A diario, al fin de las Horas del Oficio divino, se encomiendan a la misericordia divina las almas todas de los Fieles Difuntos.

En la Misa el sacerdote ofrece el Sacrificio por los vivos y los muertos (Súscipe), y en un Memento especial, pide al Señor se acuerde de sus siervos y siervas que, habiendo muerto en Cristo, duermen ahora el sueño de la paz y les haga pasar al lugar de refrigerio, de luz y de paz

La solemne conmemoración de todos los Fieles Difuntos se debe a S. Odilón, cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny. Él fue quien la instituyó en 998, y mandó celebrarla en día como hoy(1). La influencia de aquella ilustre y poderosa Congregación hizo se adoptara bien pronto este uso en todo el orbe cristiano, y que este día fuese en algunas partes fiesta de guardar.

En España, en Portugal y en la América del Sur, que de ella dependían, Benedicto XIV había concedido celebrar tres misas el 2 de Noviembre, y Benedicto XV, el 10 de Agosto de 1915 autorizó lo mismo a todos los sacerdotes del mundo católico.


La Iglesia nos recuerda en una Epístola, sacada de San Pablo, que los muertos resucitarán, y nos manda esperar, porque en este día nos tornaremos a ver todos en el Señor. La Secuencia describe gráficamente el Juicio final, en que los buenos serán separados por siempre de los malos.

El Ofertorio recuerda que S. Miguel es quien introduce las almas en el cielo, porque, dicen las oraciones de la recomendación del alma, él es el Jefe de la milicia celestial, entre la cual se han de poner los hombres, ocupando los sitiales dejados vacíos por los ángeles malos.

«Las almas del Purgatorio, declara el Concilio de Trento son socorridas por los sufragios de los fieles y, señaladamente por el Sacrificio del altar». Y la razón es que, en la Santa Misa el sacerdote ofrece oficialmente a Dios el precio de las almas: la Sangre del Salvador. Jesús mismo está presente bajo las especies de pan y vino, que recuerdan al Padre el Sacrificio del Gólgota. y asegura la aplicación de su virtud expiatoria a esas almas.

Asistamos en este día al Santo Sacrificio de la Misa. En él pide la Iglesia a Dios conceda a los difuntos. que no pueden valerse a sí mismos, la remisión de todos sus pecados (Or.) yel eterno descanso (Intr., Grad., Com.). Visitemos los cementerios en donde descansan sus cuerpos(2), hasta el día en que suene la trompeta y resuciten para revestirse de la inmortalidad y alcanzar, por Jesucristo, la victoria sobre la muerte (Ep.)

PRIMERA MISA(3)

Cuando en una iglesia se canta hoy alguna Misa, se toma el texto de esta 1ª, aunque la cantada sea, en el orden, la 3ª.

Introito.

INTROITUS Réquiem aetérnam dona eis, Dómine: et lux perpétua luceat eis. Ps. Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddétur votum in Jerúsalem: exáudi oratiónem meam, ad te omnis caro véniet. – Réquiem aetérnam, dona eis, Dómine: et lux per pétua lúceat eis. Introito – Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. -Ps. El Cielo te debe, oh Dios, un himno de alabanza, y en la celestial Jerusalén te será tributado un homenaje en nuestro nombre: escucha mi oración, pues a Ti ha de volver todo hombre. – Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

Oración-Colecta

ORATIOFidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémp tor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tribue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivís. R. Amen Oh Dios, ¡Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados: a fin de que, por estas piadosas súplicas, consigan el perdón que siempre desearon: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.RAmen.

Epístola

Todos hemos de resucitar un día, pero no todos para ir al Cielo, y nuestra resurrección será una derrota para la muerte.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Corinthios (1, 15, 51-57) Fratres: Ecce mystérium vobis dico: Omnes quidem resurgémus sed non omnes immutábimur. In moménto, in ictu óculi, in novíssíma tuba: canet enim tuba, et mórtui resúrgent incorrúpti: et nos immutábimur. Oportet enim corruptibile hoc indúere incorruptiónem: et mortále hoc indúere immortalitátem. Cum autem mortále hoc indúerit immortalitátem, tunc fiet sermo, qui scriptus est: Absórpta est mors in vic tória. Ubi est, mors, vic- tória tua? ubi est, mors, stímulus tuus? Stímulus autem mortis peccátum est: virtus yero peccáti lex. Deo autem grátias, qui dedit nobis victóriam per Dóminum nostrum Jesum Christum. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corin tios. Hermanos: Voy a proponeros un misterio: «Todos hemos de resucitar; mas no todos seremos mudados.» En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al son de trompeta, porque sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles, y entonces nosotros seremos renovados. Porque es menester que este cuerpo corruptible se re vista de incorruptibilidad y que este cuerpo mortal se re vista de inmortalidad. Pues, cuando este cuerpo mortal se hubiere revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: « La muerte ha sido devorada por la victoria. » ¿ Dónde está, muerte, tu victoria? ¿ Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pe cado, y la fuerza del pecado es la Ley. Pero demos gracias a Dios, que nos dio la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
GRADUALE (4 Esdr. 2, 34 et 35) Réquiem aetérnam dona eis, Dómine; et lux perpétua lúceat eis. V. In memória aetéma erit justus: ab auditióne mala non timébit. TACTUS. – Absólve, Dómine, ánimas ómnium fidélium defunctórum ab omnivínculo delictórum. V. Et grátia tua illis succurrénte, mereántur evádere judícium ultiónis. V. Et lucís retémre beatitúdi De pérfrui. Gradual – Dales, Señor, el eterno descanso, y la Luz perpetua les alumbre. Salmo. Eterna será la memoria del justo; no temerá oír nada que le aflija.
Tracto – Libra, Señor, las almas de todos los fieles difuntos de toda atadura de pe cado. V. Y que, ayudándoles tu gracia, merezcan evitar el juicio de venganza. V. Y gozar de la bienaventuranza de la Luz eterna.

Secuencia(4)

l. Dies irre, dies illa, Solvet saeclum in favílla: – Teste David cum Sibylla.
2. Quantus tremor est futúrus, –  Quando judex est ventúrus  – Cuncta stricte discussúrus!
3. Tuba mirum spargens sonum – Per sepúlcra regiónum, – Coget omnes ante thronum.
4. Mors stupébit et natúra, – Cum resúrget creatúra, ludicánti responsúra.
5. Liber scriptus proferétur, – In quo totum continétur, Unde mundus judicétur.
6. Judex ergo cum sedébit, – Quidquid latet apparébit: – Nil inúltum remanébit.
7. Quid sum miser tunc dictúrus? – Quem patrónum rogatúrus? – Cum vixjustus sit secúrus.
8. Rex treméndre majestátis, – Qui salvándos salvas gratis, – Salva me, fons pietátis.
9. Recordáre, Jesu pie. – Quod sum causa tuae vire: Ne me perdas illa die.
10. Qurerens me, sedfsti lassus: – Redemísti crucem passus: Tantus labor non sit cassus.
11. Juste judex ultiónis, – Donum fac remissiónis Ante diem ratiónis.
12. Ingemfsco, tamquam reus: –  Culpa rubet vultus meus: Supplicánti parce, Deus.
13. Qui Maríam absolvísti. – Et latrónem exaudfsti, Mihi quoque spem dedísti.
14. Preces mere non sunt dignre :
Sed tu bonus fac benígne, Ne perénni cremer igne.
15. .Inter oyes locum prresta, – Et ab hredis me sequéstra, Státuens in parte dextra.
16. Confutátis male- díctis, – Flammis ácribus addíctis : Voca me cum benedíctis.
17. Oro supplex et acclínis, – Cor contrltum quasi cinis: – Gere curam mei finis.
18. Lacrimósa dies il!a, Qua resúrget ex favílla.
19. Judicándus horno reus: – Huic ergo, parce Deus.
20. Pie Jesu Dómine, Dona eis réquiem. Amen.
1. ¡Oh día de ira aquél en que el mundo se disolverá, atestiguándolo David y la Sibila!
2. ¡Cuán grande será el terror, cuando el Juez venga a juzgarlo todo con rigor!
3. La trompeta, al esparcir su atronador sonido por la región de los sepulcros, reunirá a todos ante el trono de Dios.
4. La muerte se asombrará y la naturaleza, cuando resucite la criatura, para responder ante el Juez.
5. Abriráse el libro en que está escrito todo aquello de que el mundo ha de ser juzgado.
6. Luego que el Juez se hubiere sentado, aparecerá todo lo oculto; nada quedará sin venganza.
7. ¿ Qué he de decir entonces yo miserable? ¿A qué valedor acudiré, cuando aun el justo apenas estará seguro?
8. ¡Oh Rey de terrible majestad, que a los que se han de salvar los salvas gratuitamente! sálvame, fuente de bondad.
9. Acuérdate, piadoso Jesús, de que soy causa de que vinieses al mundo; no me pierdas en aquel día.
10. Al buscarme, fatigado te sentaste; me redimiste su friendo en la cruz; que no sea vano tanto trabajo.
11. ¡Oh justo Juez de las venganzas! concédeme el perdón antes del día de la cuenta.
12. Gimo como reo; la culpa ruboriza mi cara. Perdona, Señor, al que te lo suplica.
13. Tú que perdonaste a María (Magdalena), y oíste al buen Ladrón, y a mí mismo me diste esperanza,
14. Mis plegarias no son dignas; pero Tú bueno, muéstrate benigno, para que no arda yo en el fuego eterno.
15. Dame un lugar entre tus ovejas, y apártame de los cabritos, colocándome a tu lado derecho.
16. Arrojádos los malditos a las llamas eternas, llámame con los benditos.
17. Ruégote suplicante y anodadado, con el corazón deshecho como el polvo, que tengas cuidado de mi fin.
18. ¡Oh día de lágrimas aquel en que saldrá del polvo
19. El hombre para ser juzgado como reo! Perdona a éste Señor.
20. Piadoso Señor Jesús, dales el descanso. Amén.

Evangelio

La resurrección final será para buenos y malos, nadie podrá resistir la voz del Hijo de Dios: los buenos resucitarán para el Cielo, los malos para el infierno. Lo dice Dios, que no puede engañarse ni engañaros.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem ( 5, 25-29) 

In illo témpore: Dixit Jesus turbis Judeorum:  amen, amen dico vobis, quia venit hora, et nunc est, quando mortui audient vocem Filii Dei: et qui audierint vivent. Sicut enim Pater habet vitam in semet ipso, sic dedit et Filio vitam habere in semet ipso;  et potestatem dedit ei et iudicium facere, quia Filius hominis est. Nolite mirari hoc, quia venit hora, in qua omnes, qui in monumentis sunt, audient vocem Filii Dei: et procedent, qui bona fecerunt, in resurrectionem vitae: qui vero mala egerunt in resurrectionem iudicii.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según S. Juan En aquel tiempo: dijo Jesús a las turbas de los judíos: En verdad, en verdad os digo, que viene la hora, y ésta es, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y aquellos que la escucharen vivirán.  Porque, así como el Padre tiene en Sí mismo la vida, así también a dado al Hijo el tener la vida en Sí mismo, y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os extrañéis de esto; pues vendrá tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios; y resucitarán los que obraron bien para la resurrección de vida; pero los que obraron mal para la resurrección de juicio. – Credo.

OFFERTORIUM Dómi ne Jesu Christe, Rex glóriae, libera ánimas óm nium fidélium defunctó rum de prenis inférni et de profúndo lacu: libera eas de ore leónis, ne absór beat eas tártarus, ne ca dant in obscúrum: sed sígnifer sanctus Mfchael reprreséntet eas in lucero sanctam: Quam olim Abrahae promisfsti, et sé mini ejus. V. Hóstias et preces tibi, Dómine, lau dis offérimus: tu súscipe pro animábus illis, quarum hódie memóriam fá cimus: fac eas, Dómine, de morte transire ad vitam. Quam olim Abrahae promisísti et sémini ejus. OfertorioOh Señor Jesucristo, Rey de la gloria, libra a las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno y del profundo lago; líbralas de la boca del león, para que no las trague el abismo, ni caigan en las tinieblas, sino que el abanderado de los Ángeles, San Miguel, las conduzca a la luz santa. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia. V. Te ofrecemos, Señor, súplicas y hostias de alabanza; recíbelas en sufragio de aquéllas almas cuya memoria hoy celebramos; haz, Señor, que ellas pasen de la muerte a la vida. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia(5).

Oración-Secreta

Hóstias, quaesumus, Dómine, quas : tibi pro animábus famu lórum famularúmque tu árum offérimus, propitiá tus inténde: ut, quibus j fidei christiánae méritum contulisti, dones et prlé mium. Per Dóminum. Per Dominum. Suplicámoste, Señor, mires propicio estas hostias, que por las almas de tus siervos y siervas te ofrecemos; y pues les diste el mérito  de la fe cristiana, dales también el premio. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio de los Difuntos

VERE dignum et justum est, requum et salutáre, nos tibi semper, et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnipotens, retéme Deus: per Christum Dóminum nostrum. In quo nobis spes beátre resurrectiónis effúlsit, ut quos contristat certa moriéndi conditio, eósdem consolétur futúrre immortalitátis promissio. Tuis enim fidélibus, Dómine, vita mutátur, non tóllitur,et dissolúta terréstris hujus incolátus. Et ídeo, cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glórire tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, por Cristo nuestro Señor. En Él brilló para nosotros la esperanza de la resurrección dichosa; para que, al contristarnos la cierta condición de que hemos de morir, nos consuele la promesa de la futura inmortalidad. Pues para tus fieles, Señor, la vida se muda, no fenece, y deshecha la casa de esta terrena morada, se adquiere la eterna habitación en los cielos. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones y con toda la milicia del ejército celestial cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.

COMMUNIO ( 4 Esdr. 2, 35 et 34).Lux retérna lúceat eis, Dómine: curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es. V. Réquiem aetérnam dona eis, Dómi ne; et lux perpétua lúceat eis. V. Curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es.
Comunión.La Luz eterna les alumbre, Señor, en compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso. V. Dales, Señor, descanso eterno, y la luz perpetua les alumbre. V. En compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso.

Oración-Postcomunión

Animábus, qulésumus, Dó mine, famulórum famu larúmque tuárum orátio
proficiat supplicántium ut eas et a peccátis ómni bus éxuas et ture redem ptiónis fácias esse parti cipes: Qui vivís.
Aprovechen, Señor, a las almas de tus siervos y siervas nuestras humildes súplicas; para que las libres de las ataduras de todos sus pecados y las hagas participantes del fruto de tu redención. Tú que vives y reinas.

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CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

2 de noviembre

Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. (Apocalipsis, 14, 13).

Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada en seguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban  prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir, y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio. (San Agustín).

La devoción
a las almas del purgatorio

Orad por su liberación.

ORACIÓN

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

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Misa del día

1 de Noviembre

Acercándose el término del ciclo litúrgico, llamado el «Santoral», la Iglesia, que durante el año sólo puede honrar determinadamente algunos de sus hijos más preclaros, quiere en la Fiesta de hoy congratularse con todos los millones de almas redimidas con la sangre del Cordero, ensalzando a aquella «gran muchedumbre que nadie puede contar».

Esta fiesta se celebraba ya en el siglo V con el titulo de Todos los Mártires. En Roma Bonifacio IV consagró el Panteón pagano* al culto de María y de todos los Mártires, el día 13 de Mayo. Más tarde se dio a esta fiesta un carácter más universal y se trasladó al 1 de Noviembre. Fiesta íntima, que nos hace recordar a los Santos oscuros, parientes y amigos, que ya gozan de Dios, abriendo a la vez nuestro corazón a la esperanza de que un día será también nuestra fiesta, la fiesta de Todos los Santos. Día, por lo tanto, de cielo, día de fiesta hogareña, pues cada hogar y familia cristiana tiene en el cielo algún representante.


Echemos en este día una mirada al cielo, que es nuestra futura patria, para ver allí, con S. Juan, a esa turba magna, a esa muchedumbre incontable de Santos, figurada en las series de 12.000 inscritos en el libro de la vida, -con lo cual indica un número incalculable y perfecto- y procedentes de Israel y de toda nación, pueblo y lengua, los cuales, revestidos de blancas túnicas y con palma en mano, alaban sin cesar al Cordero sin mancilla (Ep.). Cristo, la Virgen, las bienaventuradas falanges distribuidas en nueve coros, los Apóstoles y Profetas, los Mártires con su propia sangre purpurados, los Confesores, radiantes con los blancos vestidos y los castos coros de vírgenes forman ese majestuoso cortejo (Himno de Visp.), integrado por todos cuantos acá en la tierra se desasieron de los bienes caducos y fueron mansos. mortificados, justicieros, misericordiosos, puros, pacíficos perseguidos por Cristo (Ev.). Entre esos millones de Justos, a quienes hoy honramos y que fueron sencillos fieles de Jesús en la tierra, están muchos de los nuestros, parientes, amigos, miembros de nuestra familia parroquial, a los cuales van hoy dirigidos nuestros cultos. Ellos adoran ya al Rey de reyes y Corona de todos los Santos (Invlit.), y seguramente nos alcanzarán abundantes misericordias de lo alto (Or.).


Esta fiesta común ha de ser también la nuestra algún día, ya que, por desgracia, son muy contados los que tienen grandes ambiciones de ser santos y de amontonar muchos tesoros en el cielo. Alegrémonos, pues, en el Señor (Int.), y al considerarnos todavía bogando en el mar revuelto, tendamos los brazos, llamemos a voces a los que vemos gozar ya de la tranquilidad del puerto, sin exposición a mareos ni a tempestades. Ellos sabrán compadecerse de nosotros, habiendo pasado por harto más recias luchas y penalidades que las nuestras. Necios, muy necios seríamos, si pretendiésemos subir al cielo por otro camino que el que nos dejó allanado Cristo Jesús y sus Santos.
El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.

Introito.

INTROITUS Gaudemus omnes in Dómino, diem festum celebrántes sub honóre Sanctórum ómnium: de quorum solemnitáte gau dent Angeli, et colláudant Fillum Dei. – Ps. 32. Exsultáte, justi, in Dómino: rectos decet collaudátio. V. Gloria Patri. Introito – Gocémonos todos en el Señor, al celebrar hoy la fiesta en honor de Todos los Santos, de cuya solemnidad se alegran los Ángeles, y juntos alaban al Hijo de Dios. – Ps. Regocijaos, oh justos, en el Señor; la alabanza cae bien en los de corazón recto. – Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIOOmnípotens sempitérne Deus, qui nos ómnium Sanctórum tuórum mérita sub una tribuísti celebri táte venerári: quaesumus: ut desiderátam nobis tuae propitiatiónis abundán tiam, multiplicátis inter cessóribus, largiáris. Per Dóminum. R. Amen Omnipotente, sempiterno Dios, Que nos has dado poder celebrar en una misma solemnidad los merecimientos de Todos tus Santos: rogámoste que, por los méritos de tantos intercesores, nos concedas la deseada abundancia de tu gracia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Epístola

San Juan nos da una visión del Cielo, en que aparecen, en multitud innumerable, todos los redimidos por la sangre de Jesucristo, de toda raza y lengua, entonando acciones de gracias al Salvador.

EPISTOLALectio libri Apocalypsis beati Joannis Apostoli (7, 2-12) In diébus illis: Ecce ego Joánnes vidi álterum angelum ascendéntem ab ortu sole, habéntem sig num Dei viví: et clamá vit yace magna quátuor Angelis, quibus datum est nocére terrre et mari, di cens: Nolite nocére terrre et mari, neque arbóribus, quoadúsque signémus ser vos Dei nostri in fróntibus eórum. Et audivi núme rum signatórum, centum quadragínta. quátuortníl lia signáti, ex omni tribu fillórum Israel. Ex tribu Juda duódecim miilla sig náti. Ex tribu tiuben duó decim millia signáti. Ex tribu Gad duódecim míllia signáti. Ex tribu Aser duódecim milia signáti.Ex tribu Néphtali duódecim milia signáti. Ex tribu Manásse duódecim millia signát. Ex tribu Simeon duódecim núllia signáti. Ex tribu Levi duódecim millia signáti. Ex tribu Issachar duódecim millia. signát1. Ex tribu Zábulon duódecim millia signáti. Ex tribu Joseph duódecim millia si gnáti. Ex tribu Bénjamin duódecim millla signáti Post haec vidi turbam ma gnam, quam dinumeráre nema póterat, ex ómnibus géntibus et tribubus et pó pulis et linguis: stantes ante tbronum et in conspéctu Agni, amicti stolis albis, et palmae in máni bus eórum: et clamábant voce magna, dicéntes: Salus Deo nostro, qui sedet le super thronum, et Agno. Et omnes Angeli stabant in circúitu throni et se niórum et quátuor animálium: et cecidérunt in conspéctu throni in fá cies suas, et adoravérunt Deum, dicéntes: Amen. Benedictio et cláritas et sapiéntis et gratiárum áctio, honor et virtus et fortitúdo Deo nostro in saecula saeculórum. Amen. Lección del Libro del Apocalipsis del Apóstol San JuanEn aquellos días: Yo, Juan, vi un Ángel que subía del Oriente, y tenía el sello de Dios vivo; el cual clamó con gran voz a los cuatro Ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis mal a la tierra ni al mar, hasta que señalemos en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de los hijos de Israel(1): de la tribu de Judá, doce mil señalados(2); de la tribu de Rubén, doce mil señalados; de la tribu de Gad, doce mil señalados; de la tribu de Aser, doce mil señala dos; de la tribu de Neftalí, doce mil señalados; de la tribu de Manasés, doce mil señalados; de la tribu de Simeón, doce mil señalados; de la tribu de Leví, doce mil señalados; de la tribu de Isacar, doce mil señalados; de la tribu de Zabulón, doce mil señalados; de la tribu de José, doce mil señalados; de la tribu de Benjamín, doce mil señalados. Vi después una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las gentes, linajes, pueblos y lenguas, que estaban ante el trono en presencia del Cordero, presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, con palmas en sus manos: y clamaban con gran voz, diciendo: ¡Gloria a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero! Y todos los Ángeles, de pie, rodeaban el trono y a los ancianos y a los cuatro animales; y se postraron delante del trono, rostro por tierra, y adoraron a Dios diciendo: «¡Amén! ¡Bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fortaleza a nuestro Dios para siempre jamás! ¡Amén!»
GRADUALE (Ps. 33) – –Timéte Dóminum, omnes sanctl ejus: quóniam ni hil deest timéntibus eum.
V. Inquiréntes autem Dóminum, non deficient omni bono.
Alleluia, alleluia. V. (Matth. XI) Venite ad me, omnes qui laborátis et , oneráti estis: et ego renciam vos. allelúia. –  Alleluia.
Gradual – Temed al Señor todos sus Santos, porque na da falta a los que le temen. V. Los que buscan al Señor, no carecerán de bien alguno.
Aleluya, aleluya -V. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os aliviaré, aleluya.

Evangelio

Jesús proclama, para todas las naciones y para todos los tiempos, cuáles son las verdaderas fuentes de felicidad, fuentes que no admiten los hombres materialistas y gozadores de la vida terrenal.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Marcum ( 5, 1-12) 

In illo témpore: Videns turbas ascéndit in montem et cum sedisset, accessérunt ad eum discípuli ejus, et apériens os suum. docébat eos, dicens: Beáti páuperes spiritu: quóniam ipsórum est reg num caelórum. Beáti mites: quóniam ipsi possidébunt terram. Beáti qui lugent quoniam ipsi consolabuntur. beati qui esuriunt et sitiunt iustitiam: quoniam ipsi saturabuntur. beati misericordes: quia ipsi misericordiam consequentur. Beati mundo corde: quoniam ipsi Deum videbunt. Beati pacifici: quoniam filii Dei vocabuntur. Beati qui persecutionem patiuntur propter iustitiam: quoniam ipsorum est regnum caelorum. Beati estis cum maledixerint vobis et persecuti vos fuerint et dixerint omne malum adversum vos mentientes propter me: gaudete et exultate quoniam merces vestra copiosa est in caelis.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo – En aquel tiempo: Viendo Jesús la muchedumbre. subióse a un monte, y sentándose, se llegaron a El sus discípulos y abriendo su boca, los enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando por mi causa os maldijeren y os persiguieren, y, mintiendo, dijeren de maldades: gozaos y alegraos, porque sabed que grande es vuestra recompensa en los cielos(3). – Credo.

OFFERTORIUM (Sap. III)Justórum ánimre in ma nu Dei sunt, et non tanget illosos torméntum malitiae: visi sunt óculis insipién tium mori: illi autem sunt in pace, allelúia. Per Dominum. OfertorioLas almas de los justos están en manos de Dios, y no les llegará tormen to que les dañe; a los ojos de los necios pareció que morían, pero ellos descansan en paz, aleluya.

Oración-Secreta

Múnera tibi, Dómine, nostrre devotiónts of férimus: qure et pro cun ctórum tibi grata sint ho nóre justórum, et nobls salutária, te miseránte, reddántur. Ofrecémoste, oh Señor, los dones de nuestra devoción; los cuales deseamos te resulten a Ti agradables como tributo de honor a todos tus Santos, y a nosotros provechosos para la salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio Común

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Per Christum Dominum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant  Angeli,adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli, caelorúmque Virtútes, ac beata Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces, ut admítti júbeas deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… 

 

Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios por Cristo, nuestro Señor. Por quien a tu majestad alaban Ángeles, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades. Los cielos, y las Virtudes de los cielos, y los santos Serafines, la celebran con igual exultación. Con los cuales, te suplicamos, admitas también nuestras voces, diciendo con humilde confesión: Santo, Santo, Santo, etc.

COMMUNIO Da quaesumus, Dómine, fidélibus pópulis óm nium Sanctórum semper veneratióne laetári: et eo rum perpétua supplicatió ne muníri. Per Dóminum.
Comunión.Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios; bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios; bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Oración-Postcomunión

Da, quaésumus, Dómine, fidélibus pópulis ómnium Sanctórum semper veneratióne laetári: et eórum perpétua supplicatióne muniri. Per Dóminum. Haz, oh Señor, que los pueblos cristianos se gocen siempre con el culto de Todos los Santos, y que se sien tan seguros con su constante intercesión. Por Jesucristo N. Señor.

  • . El Templo de Agripa fue dedicado bajo Augusto a todos los dioses del paganismo de ahí su nombre de Panteón. Bajo el emperador Focas (entre 607 y 610), el Papa Bonifacio IV trasladó a él muchos huesos de mártires extraídos de las Catacumbas. El 13 de Mayo de 610 dedicó el mismo Papa esa nueva basílica cristiana a Santa Maria y a los Mártires. La fiesta de su Dedicación tomó luego un carácter más universal, y por fin consagróse aquel templo a Santa María y a Todos los Santos. Existiendo ya una fiesta en memoria de todos los Santos, celebrada en diversos días en las distintas iglesias, y fijada en 835 por Gregorio IV en el 1º de Noviembre, el Papa S. Gregorio VII trasladó a ese día el aniversario de la Dedicación del Panteón. Así que la fiesta de Todos los Santos nos recuerda el triunfo de Cristo sobre las divinidades paganas. (volver)
  • (1) Por «hijos de Israel» hay que entender todos los hombres, judíos o gentiles, que abrazaron la fe de Cristo y se salvaron. (volver)
  • (2)  Esta cifra es simbólica,  y designa una gran muchedumbre. (volver)
  • (3) Las ocho Bienaventuranzas, que el Señor pronunciara al principio del Sermón de la Montaña, parecen otras tantas paradojas y grandes contrasentidos a los ojos del hombre carnal y mundano. Pero ahí está la historia de la santidad demostrando cómo en ellas se encuentra la felicidad sólida del destierro, en espera de la cumplida felicidad, que sólo tendrá lugar allá en la Patria. (volver)

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FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

1 de noviembre

Por la fe conquistaron reinos, ejercitaron la justicia, obtuvieron el efecto de las promesas. (Hebreos, 11, 33).

Al comienzo del siglo VII, el santo Papa Bonifacio IV fue autorizado, por el emperador Focas, a cambiar el Panteón, erigido en honor de los falsos dioses a quienes los paganos festejaban juntamente, en iglesia que dedicó a la Santísima Virgen y a todos los mártires. Esta ceremonia tuvo lugar el 13 de mayo, y su aniversario llegó a ser fiesta fija anual, que el Papa Gregorio IV transfirió al 1º de noviembre y extendió a todo el imperio, el año 835, durante el reinado de Luis el Bueno, convirtiéndola en fiesta de todos los santos.

MEDITACIÓN LA FIESTA
DE TODOS LOS SANTOS

I. La vida de los santos ha estado llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron penitencia. (San Ambrosio).

II. Los santos a pesar de sus pruebas, siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de consuelo, allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace en este mundo.

III. Si fueron consolados en esta vida, que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: «Para llegar al cielo no pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado».

La imitación de los santos
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Omnipotente y eterno Dios, que nos concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. Por J. C. N. S. Amén.

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LOS SIETE DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

15 de septiembre

Era menester que el Cristo padeciese y así entrase en la gloria. (San Lucas, 24, 26).

Esta fiesta la celebraban con gran pompa los Servitas ya en el siglo XVII y fue extendida por el Papa Pío VII en 1817 a toda la Iglesia, en memoria de los sufrimientos infligidos a la Iglesia y a su jefe visible por Napoleón I, y en acción de gracias a la Madre de Dios, cuya intercesión les había dado fin. El Evangelio de la misa nos recuerda el momento más doloroso de la vida de María, así como su inquebrantable firmeza: junto a la cruz de Jesús está de pie María, su Madre.

MEDITACIÓN – LA VISTA DE LA CRUZ
ES EL CONSUELO DEL CRISTIANO

I. Nada hay más consolador para un cristiano que poner sus ojos en la cruz; ella es quien le enseña a sufrir todo, a ejemplo de Jesucristo. Esta cruz anima su fe, fortifica su esperanza y abrasa su corazón de amor divino. Los sufrimientos, las calumnias, la pobreza, las humillaciones parecen agradables a quien contempla a Jesucristo en la cruz. La vista de la serpiente de bronce sanaba a los israelitas en el desierto, y la vista de vuestra cruz, oh mi divino Maestro, calrna nuestros dolores. No pienses en tus aflicciones ni en lo que sufres, sino en lo que ha sufrido Jesús. (San Bernardo)

II. ¡Qué dulce debe ser para un cristiano, en el trance de la muerte, tomar entre sus manos el crucifijo y morir contemplándolo! ¡Qué gozo no tendré, entonces, si he imitado a mi Salvador crucificado, viendo que todos mis sufrimientos han pasado! ¡Qué confianza no tendré en la cruz y en la sangre que Jesucristo ha derramado por mi amor! ¡Qué dulce es morir besando la cruz! El que contempla a Jesús inmolado en la cruz, debe despreciar la muerte. (San Cipriano)

III. Qué consuelo para los justos, cuando vean la señal de la cruz en el cielo, en el día del juicio y qué dolor, en cambio, para los impíos que habrán sido sus enemigos. Penetra los sentimientos de unos y otros. Que pesar para los malos por no haber querido, durante los breves instantes que han pasado en la tiera, llevar una cruz ligera que les hubiera procurado una gloria inmortal, y estar ahora obligados, en el infierno, a llevar una cruz agobiadora, sin esperanza de ver alguna vez el fin de sus sufrimientos.

El amor a la cruz – Orad
por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

Oh Dios, durante cuya Pasión, según la profecía de Simeón, una espada de dolor atravesó el alma dulcísima de la gloriosa Virgen y Madre, concédenos, al venerar sus dolores, que consigamos los bienaventurados efectos de vuestra Pasión. Vos que con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis por los siglos le los siglos. Amén.

STABAT MATER

Tomado de:

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LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

14 de Septiembre

La Exaltación de la Sta. Cruz 1

Doble mayor. – Ornamentos rojos

«Cuando Yo sea elevado (en la cruz) todo lo atraeré a Mi mismo» (Ev.), había dicho Jesús.  Y, precisamente, por haberse humillado Cristo haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, fue después ensalzado y se le dio un nombre sobre todo nombre (Ep.). Debemos gloriarnos en la Cruz de Jesús, porque ella es nuestra vida y nuestra salvación (Int.) y ella nos protege contra las embestidas y celadas del enemigo (Ofert., Com., Posc.).

Dice la leyenda del Brevirio que, hacia fines del reinado de Focas, Cosrroes, rey de los Persas, se apoderó de Jerusalén, y, después de matar en ella muchos miles de cristianos, se llevó a Persia la Cruz del Señor, que Elena había depositado en el Monte Calvario.

Heraclio, sucesor de Focas, ayunó y oró mucho, implorando el favor y auxilio de lo alto con el cual pudo derrotar a Cosrroes, obligándole a restituir la cruz del Señor.  Así fue recobrada esta preciosa reliquia, catorce años después de haber venido a poder de los Persas.

Al volver a Jerusalén, Heraclio puso la Cruz sobre sus hombros y la subió con gran pompa al cerro adonde el Salvador mismo la subiera.  A esta ascensión acompañó un estupendo milagro.  Iba Heraclio cargado de oro y pedrería, cuando al pronto sintió que una oculta fuerza le detenía junto a la puerta por la cual se sale al camino del Calvario, y cuando el rey más se empeñaba en andar, tanto mayor era la fuerza que se lo estorbaba.

Todos, ante el inaudito caso, quedaron atónitos; hasta que Zacarías, obipo de Jerusalén, dijo al monarca: «Mira, emperador, que con esos arreos de triunfo no imitas bastante la pobreza de Jesucristo y la humildad con que Él llevó su Cruz.»  Entonces Heraclio, despojándose de sus ricos vestidos, se descalzó, y poniéndose un manto, echóse la Cruz en hombros y pudo seguir andando hasta llegar a la cima del Calvario y dejar el santo Madero en el lugar mismo de donde los Persas lo habían tomado.

Unámonos en espíritu a los fieles que en la iglesia de la Santa Cruz de Roma veneran hoy las reliquias del sagrado Madero que en ella se expone; para que, habiendo ido aquí en la tierra a adorarlo es esta solemnidad en que nos alegramos de su Exaltación, lleguemos también a posesionarnos en la eternidad de la salvación y de la gloria que Él nos granjeó. (Or.,Sec.).

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1 El 14 de Septiembre de 335 tuvo lugar la dedicación de la Basílica constantiniana que cubría bajo sus bóvedas el Calvario al par que el Santo Sepulcro.  La peregrina española Eteria (sig.IV) dice que «en esa fecha se descubrió la Cruz y por eso se celebra esa solemnidad con tanta pompa como la misma fiesta de Pascua y de Epifanía.»  He ahí el origen de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Tomado de:

Misal Diario y Visperal

Por Dom Gaspar Lefebvre O.S.B.

De la Abadía de S. Andrés (Brujas. Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. O. Germán Prado

Monje Benidictino de silos (España).

Pagina: 1682

EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

14 de septiembre

Y cuando haya sido levantado de la tierra, todo lo atraeré a Mí. (San Juan, 12, 32).

Cosroes, rey de Persia, se llevó de Jerusalén la Cruz de Jesucristo, y Heraclio, emperador de Oriente, le declaró la guerra. Después de tres victorias debidas a la Santísima Virgen, Heraclio volvió a Jerusalén con la verdadera Cruz. Quiso llevarla en triunfo sobre sus hombros, pero una fuerza invisible lo detuvo a las puertas de la ciudad. El patriarca Zacarías le observó que sus suntuosas vestiduras contrastaban con la pobreza y humildad de Jesucristo. El emperador entonces se quitó su púrpura, su corona y su calzado, para vestir hábito de penitente. Así pudo entrar en la ciudad y llevar la Cruz hasta la cumbre del Calvario, el año 629.

MEDITACIÓN SOBRE
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

I. El amor a la Cruz nos levanta sobre las creaturas. Un hombre que ame los sufrimientos está al abrigo de los azares de la fortuna: la enfermedad, la pobreza o la deshonra no podrían turbar su paz. ¿Por qué? Porque él desea las aflicciones y las sufre con alegría por amor a Jesucristo. Todo lo que para ti es motivo de temor y de tristeza para él es una dicha. El cristiano puede parecer desdichado, nunca la es. (Minucio Félix)

.II. El que ama la Cruz está por sobre si mismo. No es ya un hombre sometido a sus pasiones, tiranizado por la concupiscencia, afeminado por las delicias. No tiene más que un solo deseo, el de sufrir; y como en esta vida las ocasiones de sufrir se encuentran a cada paso, siempre está contento y gozoso.

III. El que ama la Cruz se asemeja a Jesús crucificado; lo contempla, y se alegra viendo que los sufrimientos lo hacen fiel imagen del Salvador. Está crucificado para el mundo, y muerto para sí mismo. Sujétame a la cruz, oh Jesús mío, sin tener en cuenta las repugnancias de mi carne; porque os debo mi alma y mi cuerpo, como a mi Redentor. ¡Que mi cuerpo sea, pues, crucificado, coronado de espinas y semejante a ese Cuerpo adorable que Vos ofrecéis al eterno Padre por mí! Si debes tu cuerpo a Jesús dáselo, si puedes, tal como Él te ha dado el suyo. (Tertuliano).

El amor a la cruz – Orad por las almas del Purgatorio.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, haced, os lo suplicamos, que después de haber conocido su misterio en la tierra, merezcamos ir al cielo a gustar los frutos de su Redenci6n. Por J. C. N. S. Amén.

EL DULCE NOMBRE DE MARÍA

12 de septiembre

El Señor ha hecho vuestro nombre tan glorioso, que no se caerá de la boca de los hombres. (Jdt. 13, 25).

Los elogios más sublimes corresponden a María, a la cual todas las generaciones llaman bienaventurada, y Aquel que «hizo en Ella cosas grandes y cuyo nombre es santo» quiso darle íntima participación de esa misma santidad para consuelo y gozo de quienes invocaren su dulce nombre. Nombre que ha de ser loado, en todo el mundo, porque infunde valor y fortaleza. Bien lo aprendieron los indios mejicanos de boca de los pobres soldados españoles cautivos, que subían al pavoroso teocalli invocando: «‘Ay, Santa María!» y con este nombre en los labios expiraban.

España fue la primera en solicitar y obtener de la Santa Sede autorización para celebrar la fiesta del Dulce Nombre. Y esto acaeció en el año 1513. Pero fue el Papa Inocencio XI quien decretó, el 25 de noviembre de 1683, que toda la Iglesia celebrara solemnemente la fiesta de este nombre excelso, para perpetuar la victoria que los austriacos y polacos, mandados por Juan Sobieski, consiguieron de los turcos ese año en Viena.

El dulce nombre de María, para los que luchamos en el campo de la vida, es lema, escudo y presagio. Lo afirma uno de sus devotos, San Antonio de Padua, con esta comparación: «Así como antiguamente, según cuenta el libro de los Números, señaló Dios tres ciudades de refugio, a las cuales pudiera acogerse todo aquel que cometiese un homicidio involuntario, así ahora la misericordia divina provee de un refugio seguro incluso para los homicidas voluntarios: el nombre de María. Torre fortísima es el nombre de Nuestra Señora. El pecador se refugiará en ella y se salvará. Es nombre dulce, nombre que conforta, nombre de consoladora esperanza, nombre tesoro del alma. Nombre amable a los ángeles, terrible a los demonios, saludable a los pecadores y suave a los justos»

Que el sabroso nombre de nuestra Madre, unido al de Jesús, selle nuestros labios en el instante supremo y ambos sean la contraseña que nos abra de par en par las puertas de la gloria.

EL MISMO DÍA: SAN SACERDOS, Obispo y Confesor.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

8 de septiembre

Bienaventurado el seno que llevó a Jesús, y los pechos que lo alimentaron (San Lucas, 11, 27).

Las plegarias y las lágrimas de San Ana le merecieron, después de veinte años de esterilidad, la gloria de dar al mundo a la Bienaventurada Virgen María. He aquí la aurora mensajera del Sol de justicia: demonios, retiraos al infierno; ángeles, regocijaos: pronto los justos ocuparán los lugares abandonados por los ángeles rebeldes. Hombres, triunfad: María ha nacido para ser la Madre de Dios que será vuestro Hermano y vuestro Redentor. Almas santas que gemís en el limbo, consolaos: la puerta de vuestra prisi6n muy pronto será abierta por el Hijo de la que acaba de nacer.

MEDITACIÓN SOBRE LA NATIVIDAD DE MARÍA

I. Considera las mercedes con que Dios honra a María el día de su dichoso nacimiento. El Padre eterno, que la consideraba como Hija suya, le dio el nombre de María; la hizo Soberana del cielo y de la tierra, Reina de los ángeles y de los hombres. El Verbo eterno la eligi6 para ser su Madre; dióle a todos los hombres como hijos adoptivos, con pleno poder para acordar la gloria eterna a los que la sirvan fielmente. El Espíritu Santo colmó de gracias a su divina Esposa. Regocíjate con Maña por todos estos favores.

II. Maña responde a los beneficios del Señor con los sentimientos del más vivo agradecimiento. Dotada, desde su primer instante, del uso de razón, se sirve de ella para adorar al Padre eterno: se humilla a la vista del honor que el Verbo encarnado le hace al elegirla por Madre suya: ofrece su corazón por un acto de amor al Espíritu Santo, su divino Esposo. Haz tú, por lo menos hoy, lo que hizo Maña en el día de su Natividad. Adora al Padre eterno, humíllate delante de Jesús, da tu corazón al Espíritu Santo.

III. ¿Qué harás tú para honrar a Maña en el día de su Natividad? Respétala, porque es todopoderosa en el cielo y en la tierra. Ámala, porque es la Madre de Jesucristo, y la nuestra por adopción. Ten confianza en Ella, porque es la Madre de los predestinados. Sé su fiel y constante servidor, como fue Ella la constante y fiel Esposa del Espíritu Santo. Imita, durante tu vida, lo que Ella hizo el día de su nacimiento. En medio de las olas del siglo, debemos refugiarnos junto a María y regular nuestra vida según sus ejemplos. (San Epifanio).

La devoción a la Santísima Virgen – Orad
por las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Dignaos, Señor, conceder a vuestros servidores el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvaci6n, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por J. C. N. S. Amén.

SOBRE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN:

INMACULADO CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

22 de agosto

Mi Corazón saltará de gozo al verme por Ti salvada: cantaré al Señor mi bienhechor, y salmodiaré al nombre del Señor Altísimo (Ps. 14, 6).

Después de consagrar en plena Guerra Mundial todo el género humano al Inmaculado Corazón de María, para ponerlo bajo la protección de la Madre del Salvador, decretó el Papa Pío XII, en 1944, que toda la Iglesia celebrase anualmente una fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María, el 22 de agosto, día de la octava de la fiesta de la Asunción.

La devoción del Corazón de María es ya antigua. San Juan Eudes la propagó en el s. XVII, uniéndola a la del Sagrado Corazón de Jesús.

En el s. XIX, Pío VII, primero, y después Pío IX concedieron a muchas iglesias particulares una fiesta del Purísimo Corazón de María, señalada primeramente para el domingo después de la Asunción, y luego para el sábado que sigue a la fiesta del Sagrado Corazón. Al fijar el 22 de agosto la Fiesta del Inmaculado Corazón de María, y extenderla a toda la Iglesia, le asignó Pío XII como fin el obtener, por intercesión de la santísima Virgen, “la paz entre las naciones, la libertad de la Iglesia, la conversión de los pecadores, el amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.

PLEGARIA DE CONFIANZA
AL DULCE CORAZÓN DE MARÍA

¡Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos sois mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros:¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma: ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia: ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos:¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. Y entonces, ahora y siempre: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre, a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.

ORACIÓN

Oh Dios omnipotente y eterno, que has preparado en el Corazón de la Bienaventurada Virgen María una morada digna del Espíritu Santo; concédenos en tu bondad que,
celebrando devotamente la fiesta de su Inmaculado Corazón, podamos vivir según el tuyo. Por J. C. N. S.

Fuentes:
– Misa Diario, por Dom Gaspar Lefebvre; Devocionario Católico.

FIESTA DE LA ASUNCIÓN

15 de agosto
ASUNCIÓN
DE LA SANTÍSIMA
VIRGEN MARÍA

Inimítias ponam inter te et Mulierem, et semen tuum et Semen illíus. Yo pondré enemistades entre ti y la Mujer, y entre tu raza y la Descendencia de ella.

Fiesta de 1ª Clase – Ornamentos Blancos

En esta fiesta,que es la más antigua y más solemne de todo el Ciclo Marial, la Iglesia convida a todos sus hijos desparramados por el mundo a unirse en un mismo sentimiento de gozo y de agradecimiento a las alegrías y alabanzas de los Ángeles, que hoy en el cielo ensalzan al Hijo de Dios, porque su madre ha entrado allí en cuerpo y alma en este día.

El misterio de Navidad, que es el punto de partida de las glorias todas de la Virgen, lo celebrábamos en la Basílica de Santa María la Mayor (Roma), y en ella se celebra también su Asunción, que viene a ser como el remate de aquél. María recibió a Jesús al entrar en este mundo, y ahora Jesús recibe a María que entra en el cielo.

Admitida a gozar de las delicias de la contemplación eterna, María, al sentarse a las plantas del Maestro, ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada. Por eso se leía antiguamente el Evangelio de la Vigilia a continuación del Evangelio del día, mostrando así cómo la Madre de Cristo es la más dichosa de todas las criaturas, porque supo cual ninguna otra «escuchar la palabra de Dios». Esa Palabra, ese Verbo, esa divina Sabiduría que en la antigua Ley establece su mansión en el pueblo de Israel, baja en la Nueva Ley a María. El Verbo se ha encarnado en el seno de la Virgen, y ahora la colma de las divinas delicias de la visión beatífica en los resplandores de la celestial Sión.

Cristo resucitó y subió a los cielos después de estar tres días escasos en el sepulcro. Así también la muerte de la Virgen María se pareció a un breve y placidísimo sueño. De ahí el nombre de Dormición que se le daba. Pero Dios la resucitó y la glorificó en el cielo, no permitiendo que la corrupción se cebase en su cuerpo virginal. He aquí el triple objeto de la fiesta de la Asunción, que fluye como lógica consecuencia del privilegio de la Concepción Inmaculada y del Misterio de la Encarnación. No habiendo el pecado hecho jamás mella en el alma de María, convenía que su cuerpo, exento de toda mancha y en el cual se había encarnado el divino Verbo, tampoco se viese sometido a la corrupción del sepulcro.

Alegrémonos hoy todos en el Señor, porque nuestra Madre María ha subido a los cielos cortejada y vitoreada por los Ángeles y los Justos, que con vivas ansias esperaban su santo advenimiento. Además que su triunfo y su Asunción son ya una prenda de nuestro triunfo y de nuestra subida a los cielos, porque natural parece que adonde está la Madre, allí vivan también los hijos. María es el primer grano que el divino Sembrador recogió en la tierra para trasladarlo a los graneros del cielo. Los mismos Ángeles se pasmaron al ver a una criatura humana sublimada sobre todos ellos y tan junta al Rey de la gloria que la colma de distinciones y singularísimas caricias.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso y eterno, que habeis elevado a la gloria celestial en cuerpo y alma a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; os suplicamos nos concedais que, atentos siempre a las cosas del cielo, merezcamos participar de su gloria. Por J. C. N. S.

Fuentes:

– Misal Diario y Vesperal por Dom Gaspar Lefebvre, O.S.B.

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

Un gran prodigio apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas. Apoc.12,1.

Alleluia, alleluia.

Assumpta est María in caelum: gaudet exércitus Angelórum. Allelúia.

Aleluya, aleluya

María ha sido llevada al cielo; y de ello se alegra el ejército de los Ángeles.

Aleluya.

LA ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

15 de agosto

María ha elegido la mejor parte, de la que jamás será privada. (San Lucas, 10, 42).

La vida de la Santísima Virgen, después de la Ascensión de Jesucristo, no estuvo exenta de sufrimiento. Sufrió al verse separada de su Hijo muy amado, y sin cesar suspiraba por el día en que podría reunirse con El. Aumentaba su mérito al infinito mediante la práctica constante de las más heroicas virtudes. Llegó, por fin, el dichoso día de su muerte y su alma se separó de su castísimo cuerpo, sin dolor ni violencia. Mas, la noche siguiente al día en que se depositó ese cuerpo en el sepulcro, su alma descendió del cielo, reunióse con él, y fue a colocarse en el cielo a la derecha de Jesucristo, en el trono que le había sido preparado.

MEDITACIÓN
SOBRE
EL TRIUNFO DE MARÍA

I. La Santísima Virgen muere sin dolor y sin temor, con inefable deseo de ir a juntarse con su adorable Hijo. El amor divino es quien desprende su hermosa alma de su envoltura mortal. Tú también morirás; pero, ¿cómo morirás? ¿En el dolor y en el temor? Aprende de María a vivir bien para morir bien. Pídele la gracia de morir santamente. Ella la concede a sus servidores; y cuando te halles en ese terrible momento, dile con Justo Lipsio: Santa María, socorre a mi alma en lucha con la eternidad.

II. La Santísima Virgen, resucita algún tiempo después de su muerte; ese cuerpo castísimo que había llevado a Jesucristo no debía sufrir la corrupción del sepulcro. ¡Oh, Virgen Santísima, qué alegría me causa el favor que se os ha acordado! Cuerpo mío, tú también resucitarás un día; pero, ¿será para la gloria o para los sufrimientos eternos? Lo ignoro, o más bien, sé que seré predestinado si soy un servidor fiel de María. Ningún servidor de María perece eternamente. (San Bernardo).

III. ¡Cuán admirable es el triunfo de María! Entra en el cielo con cuerpo y alma; los ángeles salen a su encuentro; el Padre eterno la reconoce como Hija, Jesucristo como Madre, el Espíritu Santo como Esposa. Es elevada sobre los coros de los Ángeles y colocada en un trono al lado de su Hijo. Valor, ¡alma mía!, nada hay que no puedas obtener por medio de la Madre de Dios. Su poder es infinito, y su amor es igual a su poder. ¿Qué hice hasta ahora para merecer su protección y sus favores?

La devoción a la Sagrada Familia

Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Perdonad misericordiosamente, Señor, las faltas de vuestros servidores, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradaros por nuestros propios méritos, concedednos la salvación por la intercesión de Aquélla que Vos elegisteis para que fuera la Madre de vuestro Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina con Vos en unidad con el Espíritu Santo. Por J. CN. S. Amén.

Tomado de:

http://misa_tridentina.t35.com/

LA PRECIOSÍSMA SANGRE DE N. S. J. C.(*)

"La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre" (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

¡Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa de Cristo; de esa Sangre, fruto de un seno generoso, que el Rey de las gentes derramó para rescate del mundo: «in mundi praetium»!

Pero, antes de que la lengua cante gozosa y el corazón se explaye en afectos de gratitud y amor, es necesario que medite la inteligencia las sublimidades del Misterio de Sangre que palpita en el centro mismo de la vida cristiana.

Hay tres hechos que se dan, de modo constante y universal, a través de la historia del hombre: la religión, el sacrificio y la efusión de sangre.

Los más eminentes antropólogos han considerado la religiosidad como uno de los atributos del género humano. La función céntrica de toda forma religioso-social ha sido siempre el sacrificio. Este se presenta como la ofrenda a Dios de alguna cosa útil al hombre, que la destruye en reconocimiento del supremo dominio del Señor sobre todas las cosas y con carácter expiatorio. Por lo que se refiere a la efusión de sangre, observamos que el sacrificio -al menos en su forma más eficaz y solemne- importa la idea de inmolación o mactación de una víctima, y, por lo mismo, el derramamiento de sangre, de modo que no hay religión que, en su sacrificio expiatorio, no lleve consigo efusión de sangre de las víctimas inmoladas a la divinidad.

La sangre es algo que repugna y aparta, sobre todo si se trata de sangre humana. Sin embargo, en los altares de todos los pueblos, en el acto, cumbre en que el hombre se pone en relación con Dios, aparece siempre sangre derramada.

Así lo hace Abel, a la salida del paraíso (Gen. 4, 4), y Noé, al abandonar el arca (Gen. 8, 20-21). El mismo acto repite Abraham (Gen. 15, 10). Y sangre emplea Moisés para salvar a los hijos de Israel en Egipto (Ex. 12, 13), para adorar a Dios en el desierto (Ex. 14, 6) y para purificar a los israelitas (Heb. 9, 22). Una hecatombe de víctimas inmoladas solemnizó la dedicación del templo de Salomón.

Y no es sólo el pueblo escogido el que hace de la sangre el centro de sus funciones religiosas más solemnes, sino que son también los pueblos gentiles; en ellos encontramos igualmente víctimas y altares de sacrificio cubiertos de sangre, como lo cuentan Homero y Herodoto en la narración de sus viajes.

Adulterado el primitivo sentido de la efusión de sangre, en el colmo de la aberración, llegaron los pueblos idólatras a ofrecer a los dioses falsos la sangre caliente de víctimas humanas. Niños, doncellas y hombres fueron inmolados, no sólo en los pueblos salvajes, sino también en las cultas ciudades. Y todavía, cuando los conquistadores españoles llegaron a Méjico, quedaron horripilados a la vista de los sacrificios humanos. Los sacerdotes idólatras sacrificaban anualmente miles de hombres, a los que, después de abrirles vivos el pecho, sacaban el corazón palpitante para exprimirlo en los labios del ídolo,

El hecho histórico, constante y universal, del derramamiento de sangre como función religiosa principal de los pueblos encierra en sí un gran misterio, cuya clave para descifrarlo se halla entre dos hechos también históricos, uno de partida y otro de llegada, de los que uno plantea el tremendo problema y el otro lo resuelve, para alcanzar su punto culminante en el «himno nuevo”, que eternamente cantan los ancianos ante el Cordero sacrificado (Apoc. 7, 14), al que rodean los que, viniendo de la gran tribulación, lavaron y blanquearon sus túnicas en la Sangre del Cordero (ibid.), y vencieron definitivamente, por la virtud de la Sangre, al dragón infernal (cf. Apoc. 12, 11).

El pecado original creó un estado de discordia y enemistad entre Dios y el hombre. Consecuencia del pecado fue la siguiente: Dios, en el cielo, ofendido; el hombre, en la tierra, enemigo de Dios, y Satanás, «príncipe de este mundo» (lo. 12, 31), al que reduce a esclavitud.

En la conciencia del hombre desgraciado quedó el recuerdo de su felicidad primera, la amargura de su deslealtad para con el Creador, el instinto de recobrar el derecho a sus destinos gloriosos y el ansia de reconciliarse con Dios.

¡Y surge el fenómeno misterioso de la sangre! El hombre siente en lo más íntimo de su naturaleza que su vida es de Dios y que ha manchado esta vida por el pecado original y por sus crímenes personales. La voz de la naturaleza, escondida en lo íntimo de su conciencia, le exige que rinda al supremo Hacedor el homenaje de adoración que le es debido, y, después de la caída desastrosa, le reclama una condigna expiación. Adivina el hombre la fuerza y el valor de la sangre para su reconciliación con Dios, pues en la sangre está la vida de la carne, ya que la sangre es la que nutre y restaura, purifica y renueva la vida del hombre; sin ella, en las formas orgánicas superiores, es imposible la vida: al derramarse la sangre sobreviene la muerte.

Por otra parte, si en la sangre está la vida -vida que manchó el pecado-, extirpar la vida será borrar el pecado. De ahí que el hombre, llevado por su instinto natural, se decide a «hacer sangre», eligiendo para este oficio a «hombres de sangre», como han llamado algunas razas a sus sacerdotes, para que, con los sacrificios cruentos, rindan, en nombre de todos, homenaje y expiación a la divinidad. Dios mostró su agrado por estos sacrificios (Gen. 4, 4; 8, 21) y consagró con sus mandatos esta creencia al ordenar el culto del pueblo hebreo (Lev. 1, 6; 17, 22).

La sangre, por representar la vida, fue entonces elegida como el instrumento más adecuado para reconocer el supremo dominio de Dios sobre la vida y sobre todas las cosas y para expiar el pecado. Por eso Virgilio, al contemplar la efusión de sangre de la víctima inmolada, dirá poéticamente que es el alma vestida de púrpura la que sale del cuerpo sacrificado (Eneida, 9,349).

Pero como el hombre no podía derramar su propia sangre ni la de sus hermanos, buscó un sustituto de su vida en la vida de los animales, especialmente en la de aquellos que le prestaban mayor utilidad, y los colocó sobre los altares, sacrificándolos en adoración y en acción de gracias, para impetrar los dones celestes y para que le fueran perdonados sus pecados. He aquí descifrado el misterio del derramamiento de sangre. Su universalidad hace pensar si sería Dios mismo el que enseñara a nuestros primeros padres esta forma principal del culto religioso.

Los sacrificios gentílicos, aun en medio de sus aberraciones, no eran otra cosa que el anhelo por la verdadera expiación. Por eso se ofrecían animales inmaculados o niños inocentes, buscando una ofrenda enteramente pura. Pero vana era la esperanza de reconciliación con Dios por medio de los animales: no hay paridad entre la vida de un animal y el pecado de un hombre (cf. Heb. 10, 4). Era inútil para ello la efusión de sangre humana, de niños y doncellas, que eran sacrificados a millares: no se lava un crimen con otro crimen, ni se paga a Dios con la sangre de los hombres.

Quedaban los sacrificios del pueblo judío, ordenados y queridos por Dios, pero en ellos no había más que una expiación pasajera e insuficiente.

Los sacrificios judaicos, especialmente el sacrificio del Cordero pascual y el de la Expiación, tenían por fin principal anunciar y representar el futuro sacrificio expiatorio del Redentor (Heb. 10, 1-9). Estos sacrificios no tenían más valor que su relación típica con un sacrificio ideal futuro, con una Sangre inocente y divina que había de derramarse para nivelar la justicia de Dios y poner paz entre Él y los hombres (cf. Cor, 2, 17). Todo el Antiguo Testamento estaba lleno de sangre, figura de la Sangre de Cristo, que había de purificarnos a todos y de la que aquélla recibía su eficacia. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran, en efecto, de un valor limitado, pues su eficacia se reducía a recordar a los hombres sus pecados y a despertar en ellos afectos de penitencia, significando una limpieza puramente exterior, por medio de una santidad legal, que se aviniera con las intenciones del culto, pero que no podía obrar su santificación interior.

Por lo demás, Dios sentía ya hastío por los sacrificios de animales, ofrecidos por un pueblo que le honraba con los labios, pero cuyo corazón estaba lejos de Él (cf. Mt. 15, 8). «¡Si todo es mío! ¿Por qué me ofrecéis inútilmente la sangre de animales, si me pertenecen todos los de las selvas? No ofrezcáis más sacrificios en vano» (Is. 1, 11-13; 40, 16; Ps. 49, 10).

Para reconciliar al mundo con Dios se necesitaba sangre limpia, incontaminada; sangre humana, porque era el hombre el que había ofendido a Dios; pero sangre de un valor tal que pudiera aceptarla Dios como precio de la redención y de la paz; sangrerepresentativa y sustitutiva de la de todos los hombres, porque todos estaban enemistados con Dios. ¡Ninguna sangre bastaba, pues, sino la de Cristo, Hijo de Dios!

Esta sola es incontaminada, como de Cordero inmaculado (1 Petr. 1, 19); de valor infinito, porque es sangre divina; representativa de toda la sangre humana manchada por el pecado, porque Dios cargará a este, su divino Hijo, todas las iniquidades de todos los hombres (Is. 53, 6).

Si los hombres tuvieron facilidad para venderse, observa San Agustín, ahora no la tenían para rescatarse; pero aún más, no tenían siquiera posibilidad de ello. Y el Verbo de Dios, movido por un ímpetu inefablemente generoso de amor, al entrar en el mundo le dijo al Padre: «Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero me diste un cuerpo a propósito; holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron; entonces dije: Heme aquí presente» (Heb. 10, 5-7). Y ofreciendo su sacrificio, con una sola oblación, la del Calvario, perfeccionó para siempre a los santificados (Heb. 10, 12-14). Y el hombre, deudor de Dios, pagó su deuda con precio infinito; alejado de Él, pudo acercarse con confianza (Heb. 10, 19-22); degradado por la hecatombe de origen, fue rehabilitado y restituido a su primitiva dignidad. Se había acabado todo lo viejo; la reconciliación estaba hecha por medio de Jesucristo; Dios y el hombre habían sido puestos cerca por la Sangre de Cristo Jesús. Todo había sido reconciliado en el cielo y en la tierra por la Sangre de la Cruz (2 Cor. 5, 18-19; Eph. 2, 16; Col. 1, 20).

La sangre real de Cristo (Lc. 1, 32; Apoc. 22, 16), divina y humana, sangre preciosa, precio del mundo, había realizado el milagro. El rescate fabuloso estaba pagado. «Nada es capaz de ponérsele junto para compararla, porque realmente su valor es tan grande que ha podido comprarse con ella el mundo entero y todos los pueblos» (San Agustín).

Pudo Jesucristo redimir al mundo sin derramar su Sangre; pero no quiso, sino que vivió siempre con la voluntad de derramarla por entero. Hubiera bastado una sola gota para salvar a la humanidad; pero Jesús quiso derramarla toda, en un insólito y maravilloso heroísmo de caridad, fundamento de nuestra esperanza.

¡Oh generoso Amigo, que das la vida por tus amigos! ¡Oh Buen Pastor, que te entregaste a la muerte por tus ovejas! (lo. 15, 13: 10, 15). ¡Y nosotros no éramos amigos, sino pecadores! Jesucristo se nos presenta como el Esposo de los Cantares, cándido y rubicundo; por su santidad inmaculada, mas blanco que la nieve; pero con una blancura como la de las cumbres nevadas a la hora del crepúsculo, siempre rosada por el anhelo, por la voluntad, por el hecho inaudito de la total efusión de su Sangre redentora.

«¡Sangre y fuego, inestimable amor!», exclamaba Santa Catalina de Siena. «La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre» (SAN BUENAVENTURA, La vid mística, 23).

Las tres formas legítimas de religión con las que Dios ha querido ser honrado a lo largo de los siglos (patriarcal, mosaica y cristiana) están basadas en un pacto que regula las relaciones entre Dios y el hombre; pacto sellado con sangre (Gen. 17, 9-10,13; Ex. 24, 3-7,8; Mt. 26, 8; Mc. 14, 24: Lc, 22, 20; 1 Cor. 11, 25). La Sangre purísima de Jesucristo es la Sangre del Pacto nuevo, del Nuevo Testamento, que debe regular las relaciones de la humanidad con Dios hasta el fin del mundo.

Cada uno de estos pactos es un mojón de la misericordia de Dios, que orienta la ruta de la humanidad en su camino de aproximación a la divinidad: caída del hombre, vocación de Abraham, constitución de Israel, fundación de la Iglesia.

Todo pacto tiene su texto. El texto del Nuevo Testamento es el Evangelio en su expresión más comprensiva, que significa el cúmulo de cosas que trajo el Hijo de Dios al mundo y que se encierran bajo el nombre de la «Buena Nueva». Buena Nueva que comprende al mismo Jesucristo, alfa y omega de todo el sistema maravilloso de nuestra religión; la Iglesia, su Cuerpo Místico, con su ley, su culto y su jerarquía; los sacramentos, que canalizan la gracia, participación de la vida de Dios, y el texto precioso de los sagrados Evangelios y de los escritos apostólicos, llamados por antonomasia el Nuevo Testamento, luz del mundo y monumento de sabiduría del cielo y de la tierra.

Además, el Pacto lleva consigo compromisos y obligaciones que Cristo ha cumplido y sigue cumpliendo, y debe cumplir también el cristiano. Antes de ingresar en el cristianismo y de ser revestidos con la vestidura de la gracia hicimos la formalización del Pacto de sangre, con sus renuncias y con la aceptación de sus creencias. «¿Renuncias?… ¿Crees?…, nos preguntó el ministro de Cristo. «¡Renuncio! ¡Creo!» «¿Quieres ser bautizado?» «¡Quiero!» Y fuimos bautizados en el nombre de la Trinidad Santísima y en la muerte de Cristo, para que entendiéramos que entrábamos en la Iglesia marcados con la Sangre del Hijo de Dios. Quedó cerrado el pacto, por cuyo cumplimiento hemos de ser salvados. “La Sangre del Señor, si quieres, ha sido dada para ti; si no quieres, no ha sido dada para ti. La Sangre de Cristo es salvación para el que quiere, suplicio para el que la rehusa» (Serm. 31, lec.9, Brev. in fest. Pret. Sanguinis).

El pacto de paz y reconciliación tendrá su confirmación total en la vida eterna. «Entró Cristo en el cielo -dice Santo Tomás- y preparó el camino para que también nosotros entráramos por la virtud de su Sangre, que derramó en la tierra» (3 q.22 a.5).

«No os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a alto precio. Glorificad, pues, y llevad a Dios en vuestro cuerpo», advierte San Pablo (1 Cor. 6, 19.20). Glorificar a Dios en el propio cuerpo significa mantener limpia y radiante -por una vida intachable y una conducta auténticamente cristiana- a imagen soberana de Dios, impresa en nosotros por la creación, y la amable fisonomía de Cristo, grabada en nuestra alma por medio de los sacramentos. Si nos sentimos débiles, vayamos a la misa, sacrificio del Nuevo Testamento, y acerquémonos a la comunión para beber la Sangre que nos dará la vida (lo. 6, 54).

En esta hora de sangre para la humanidad sólo los rubíes de la Sangre de Cristo pueden salvarnos. Con Catalina de Siena. «os suplico, por el amor de Cristo crucificado, que recibáis el tesoro de la Sangre, que se os ha encomendado por la Esposa de Cristo», pues es sangre dulcísima y pacificadora, en la que «se apagan todos los odios y la guerra, y toda la soberbia del hombre se relaja».

Si para el mundo es ésta una hora de sangre, para el cristiano ha sonado la hora de la santidad. Lo exige la Sangre de Cristo. «Sed. Santos -amonestaba San Pedro a la primera generación cristiana-, sed santos en toda vuestra conducta, a semejanza del Santo que os ha llamado a la santidad… Conducíos con temor durante el tiempo de nuestra peregrinación en la tierra, sabiendo que no habéis sido rescatados con el valor de cosas perecederas, el oro o la plata, sino con la preciosa Sangre de Cristo, que es como de Cordero incontaminado e inmaculado» (1 Petr. 1, 15-18).

Roguemos al Dios omnipotente y eterno que, en este día, nos conceda la gracia de venerar, con sentida piedad, la Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, y que, por su virtud, seamos preservados en la tierra de los males de la vida presente, para que gocemos en el cielo del fruto sempiterno (Colecta de la festividad).

¡Acuérdate, Señor, de estos tus siervos, a los que con tu preciosa Sangre redimiste!

JUAN HERVÁS BENET

* Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

Tomado de:

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Fiesta de San Pedro y San Pablo

San Pedro

Tan atrás como en el siglo cuarto se celebraba una fiesta en memoria de los Santos Pedro y Pablo

San Pablo

en el mismo día, aunque el día no era el mismo en Oriente que en Roma. El Martirologio Sirio de fines del siglo cuarto, que es un extracto de un catálogo Griego de santos del Asia Menor, indica las siguientes fiestas en conexión con la Navidad (25 de diciembre): 26 dic. San Estéban; 27 dic. Santos Santiago y Juan; 28 dic. Santos Pedro y Pablo.

La fiesta principal de los Santos Pedro y Pablo se mantuvo en Roma el 29 de junio tan atrás como en el tercero o cuarto siglo. La lista de fiestas de mártires en el Cronógrafo de Filócalo coloca esta nota en la fecha – «III. Kal. Jul. Petri in Catacumbas et Pauli Ostiense Tusco et Basso Cose.» (=el año 258) . El «Martyrologium Hieronyminanum» tiene, en el Berne MS., la siguiente nota para el 29 de junio: «Romae via Aurelia natale sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, Petri in Vaticano, Pauli in via Ostiensi, utrumque in catacumbas, passi sub Nerone, Basso et Tusco consulibus» (ed. de Rossi–Duchesne, 84).

La fecha 258 en las notas revela que a parir de ese año se celebraba la memoria de los dos Apóstoles el 29 de junio en la Vía Apia ad Catacumbas (cerca de San Sebastiano fuori le mura), pues en esta fecha los restos de los Apóstoles fueron trasladado allí (ver arriba). Más tarde, quizá al construirse la iglesia sobre las tumbas en el Vaticano y en la Vía Ostiensis, los restos fueron restituidos a su anterior lugar de descanso: los de Pedro a la Basílica Vaticana y los de Pablo la iglesia en la Vía Ostiensis.

En el sitio Ad Catacumbas se construyó, tan atrás como en el siglo cuarto, una iglesia en honor de los dos Apóstoles. Desde el año 258 se guardó su fiesta principal el 29 de junio, fecha en la que desde tiempos antiguos se celebraba el Servicio Divino solemne en las tres iglesias arriba mencionadas (Duchesne, «Origines du culte chretien», 5ta ed., París, 1909, 271 sqq., 283 sqq.; Urbano, «Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom an Anfang des 5. Jahrh.», Leipzig, 1901, 169 sqq.; Kellner, «Heortologie», 3ra ed., Freiburg, 1911, 210 sqq.). La leyenda procuró explicar que los Apóstoles ocupasen temporalmente el sepulcro Ad Catacumbas mediante la suposición que, enseguida de la muerte de ellos los Cristianos del Oriente deseaban robarse sus restos y llevarlos al Este. Toda esta historia es evidentemente producto de la leyenda popular.

Una tercera festividad de los Apóstoles tiene lugar el 1 de agosto: la fiesta de las Cadenas de San Pedro. Esta fiesta era originariamente la de dedicación de la iglesia del Apóstol, erigida en la Colina Esquilina en el siglo cuarto. Un sacerdote titular de la iglesia, Filipo, fue delegado papal al Concilio de Éfeso en el año 431. La iglesia fue reconstruida por Sixto II (432) a costa de la familia imperial Bizantina. La consagración solemne pudo haber sido el 1 de agosto, o este fue el día de la dedicación de la anterior iglesia. Quizá este día fue elegido para sustituir las fiestas paganas que se realizaban el 1 de agosto. En esta iglesia, aún en pié (S. Pietro en Vincoli), probablemente se preservaron desde el siglo cuarto las cadenas de San Pedro que eran muy grandemente veneradas, siendo considerados como reliquias apreciadas los pequeños trozos de su metal.

De tal modo, la iglesia desde muy antiguo recibió el nombre in Vinculis, convirtiéndose la fiesta del 1 de agosto en fiesta de las cadenas de San Pedro (Duchesne, op. cit., 286 sqq.; Kellner, loc. cit., 216 sqq.). El recuerdo de ambos Pedro y Pablo fue más tarde relacionado con dos lugares de la antigua Roma: la Vía Sacra, en las afueras del Foro, adonde se decía que fue arrojado al suelo el mago Simón ante la oración de Pedro y la cárcel Tullianum, o Carcer Mamertinus, adonde se supone que fueron mantenidos los Apóstoles hasta su ejecución.

También en ambos lugares se erigieron santuarios de los Apóstoles y el de la cárcel Mamertina aún permanece en casi su estado original desde la temprana época Romana. Estas conmemoraciones locales de los Apóstoles están basadas en leyendas y no hay celebraciones especiales en las dos iglesias. Sin embargo, no es imposible que Pedro y Pablo hayan sido confinados en la prisión principal de Roma en el fuerte del Capitolio, de la cual queda como un resto la actual Carcer Mamertinus.

Tomado de: http://www.aciprensa.com

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

¡San Pedro, San Pablo, orate pro nobis!

VIERNES DESPUÉS DE LA OCTAVA DE CORPUS

SOLEMNIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

( Doble de 1ª clase – Ornamentos blancos )

Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.

A la fiesta del corpus la sagrada liturgia añade, como una prolongación de la misma, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El objeto de esta fiesta es el Corazón de Jesús, es decir, el Corazón físico del Hombre Dios, junto con la humanidad y la divinidad de Jesús, considerado como un miembro vivo y unido al todo orgánico. El Corazón corpóreo de Jesús como símbolo y expresión del amor de Cristo a los hombres, manifestado sobre todo en la Redención por la cruz y en el misterio de la Santísima Eucaristía: he aquí el verdadero objeto de la fiesta. En el Corazón de Jesús, pues, vemos, en último término, la misma persona de Jesús, la persona divina que, bajo el símbolo de su Corazón de carne, nos muestra el amor, divino y humano, de Jesús hacia nosotros. Los misterios de la Encarnación, de la resurrección y de nuestra eterna posesión y goce de la vida divina, se fundan, en último resultado, en el único misterio del Amor del Salvador hacia nosotros. Y con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no pretendemos otra cosa que honrar este Amor divino-humano, y sumergirnos en él. (Dom Baur).

Introito. Ps 32.

INTROITUS Cogitationes Cordis ejus in generationem; ut éruat a morte ánimas eórum et alat eos in fame. – Ps. Exsultáte, justi, in Domino, rectos decet collaudátio.  V. Gloria Patri. Introito – Los pensamientos de su Corazón, de generación en generación, fueron librar sus almas de la muerte y saciar su hambre (1). – Ps. Regocijaos, justos, en el Señor; de los rectos es propia la alabanza. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIODeus qui nobis, in Corde Filii tui, nostris vulneráto peccatis, infinitos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignaris; concéde, quaesumus, ut illi devótum pletátis nostrae praetántes obsequium, dignae quoque satisfactiónis eshibeámus Officium. Per eúndem Dóminum. R. Amen Oh Dios, que misericordiosamente te dignas prodigarnos los infinitos tesoros de tu amor, en el Corazón de tu Hijo herido por nuestros pecados; rogámoste nos concedas la gracia de poderte tributar el devoto homenaje de nuestra piedad, a la vez que cumplimos con el deber de darle una competente satisfacción(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Epístola

San Pablo es escogido por Dios para descubrir a los hombres las riquezas del Corazón de Cristo, en toda su anchura, su largura y su profundidad.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephésios (3, 8-19) Fratres: mihi omnium sanctorum minimo data est gratia haec in gentibus evangelizare ininvestigabiles divitias Christi et inluminare omnes quae sit dispensatio sacramenti absconditi a saeculis in Deo qui omnia creavit ut innotescat principibus et potestatibus in caelestibus per Ecclesiam multiformis sapientia Dei secundum praefinitionem saeculorum quam fecit in Christo Iesu Domino nostro in quo habemus fiduciam et accessum in confidentia per fidem eius propter quod peto ne deficiatis in tribulationibus meis pro vobis quae est gloria vestra huius rei gratia flecto genua mea ad Patrem Domini nostri Iesu Christi ex quo omnis paternitas in caelis et in terra nominatur ut det vobis secundum divitias gloriae suae virtute corroborari per Spiritum eius in interiore homine habitare Christum per fidem in cordibus vestris in caritate radicati et fundati ut possitis conprehendere cum omnibus sanctis quae sit latitudo et longitudo et sublimitas et profundum scire etiam supereminentem scientiae caritatem Christi ut impleamini in omnem plenitudinem Dei Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios:  – Hermanos: a mí, el último de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar en las naciones las riquezas inescrutables de Cristo, y de descubrir a todos la dispensación del misterio, que después de tantos siglos ha estado en el secreto de Dios, creador de todas las cosas; con el fin de que en la formación de la Iglesia, se manifieste a los principados y potestades en los cielos, la sabiduría de Dios en los admirables y diferentes modos de su conducta, según el designio, que puso en ejecución por medio de Jesucristo nuestro Señor, por quien, mediante su fe, tenemos confianza y acceso libre a Dios. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual es principio y cabeza de toda la gran familia que está en el cielo y en la tierra; para que según las riquezas de su gloria os conceda por medio de su Espíritu el ser fortalecidos en virtud en el hombre interior y el que Cristo habite por medio de la fe en vuestros corazones, estando arraigados y cimentados en la caridad, a fin de que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y longitud, y la altura y profundidad de este misterio; y conocer también aquel amor de Cristo hacia nosotros, que sobrepasa todo conocimiento, para que seáis plenamente colmados de la plenitud de Dios.
GRADUALE (Ps. 24. 8-9 ) Dulcis et rectus Dominus, proptes hoc legem dabit delinquéntibus in via. V. Díriget mansuétos in judício, docébit mites vias suas. Alleluia, alleluia. V.(Matth. Xi)– Tóllite jugum meum super vos et discite a me, quia mitis sum et húmilis Corde, et inveniétis réquiem animábus vestris, alleluia, Gradual – Dulce y recto es el Señor, por eso enseñará el camino a los pecadores. V. Dirigirá a los humildes por la senda de la justicia y enseñará a los mansos su camino.
Aleluya, aleluya – V. Cargad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón y hallaréis reposo para vuestras almas,   Aleluya.

Evangelio

Muerto el Señor en la cruz, un soldado abre de una lanzada su sagrado costado, donde se encerraba aquel Corazón divino-humano que tanto amó a los hombres y que, por amarnos tanto, se entregó a aquella muerte cruel, y de su herida brota sangre y agua, agotándose así los últimos tesoros de su amor.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joánem ( 19, 31-37) In illo témpore:Iudaei ergo quoniam parasceve erat ut non remanerent in cruce corpora sabbato erat enim magnus dies ille sabbati rogaverunt Pilatum ut frangerentur eorum crura et tollerentur. Venerunt ergo milites et primi quidem fregerunt crura et alterius qui crucifixus est cum eo. Ad Iesum autem cum venissent ut viderunt eum iam mortuum non fregerunt eius crura sed unus militum lancea latus eius aperuit et continuo exivit sanguis et aqua Et qui vidit testimonium perhibuit et verum est eius testimonium. Et ille scit quia vera dicit ut et vos credatis. Facta sunt enim haec ut scriptura impleatur: Os non comminuetis ex eo. Et iterum alia Scriptura dicit: Videbunt in quem transfixerunt

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Juan – En aquel tiempo: Los Judíos, como el viernes era de preparación para la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen enla cruz el sábado (que era aquel un sábado muy solemne)(3), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y los quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero y al otro que habían crucificado con él(4). Mas al llegar a Jesús, no le quebraron las piernas; sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua(5). Y quien lo vio, es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Estas cosas sucedieron en cumplimiento de la Escritura: no quebraréis ninguno de sus huesos. Y también otra Escritura que dice: Pondrán los ojos en Aquel a quien traspasaron.Credo.
OFFERTORIUMImpropérium exspectávit Cor meum et misériam, et sustínui qui simul mecum constristarétur et non fuit; consolántem me quawsívi et non invéni. OfertorioImproperios y miserias aguardó mi Corazón, y esperaba quien se condoliese de mí, y no le hubo; y quien me consolase, y no le hallé(6).

Oración-Secreta

Répice, quaesumus, Dómine, ad ineffábilem cordis dilécti Filii tui caritátem; ut quod offérimus sit tibi munus accéptum, et nostrórum expiátio delictórum. Per eúndem Dominum. Suplicámoste, Señor, que mires a la inefable caridad del Corazón de tu querido Hijo: para que el don que te ofrecemos te sea a ti agradable, y a nosotros nos sirva de expiación de nuestros delitos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Prefacio propio

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui Unigenitum tuum pendéntem láncea militis tranfigi voluisti, ut apértum Cor divinae largitátis sacrárium, torrentes nobis funderent miserationis et gratiae, et quod amore nostri flagráre  numquam déstitit, piis esset  réquies et poeniténtibus  patéret salútis refúgium. Et ideo cum Angelis et  Arcangelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni militia caelestis exércitus, hymnum gloriae tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Que quisiste que tu Unigénito pendiente de la cruz fuese atravesado por la lanza del soldado, para que su Corazón abierto, sagrario de tu divina liberalidad, derramase sobre nosotros los torrentes de la misericordia y de la gracia; y ya que nunca dejó de estar abrasado por nuestro amor, fuese para las almas piadosas un lugar de descanso, y un refugio de salvación abierto para los pecadores. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Unus militum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. Comunión.Uno de los soldados abrió con la lanza su costado, y al punto salió sangre y agua.

Oración-Postcomunión

Si quis sitit véniat ad me et bibat, allelúia, allelúia. < Señor   oh Haz,   >Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, aleluya, aleluya.
  • (1)Desde toda la eternidad y en todo tiempo y en todas las vicisitudes de la vida humana, Dios no ha cesado de pensar en nuestro bien y nuestra salvación; y porque esto es cierto, nadie debe desesperar de poder saciar un día su sed de felicidad. 
  • (2) 
  • (3) Con eso los Judíos querían cumplir la ley que prohibía dejar en la cruz a los ajusticiados más de un día (Deut. XXI, 23), y sobre todo querían que no apareciese el cuerpo de su delito el gran día de la Pascua. 
  • (4) Este quebrantamiento de piernas, hacíanlo brutalmente, a poder de mazas, con lo que los infelices ajusticiados morían rápidamente.
  • (5) En el hecho misterioso de brotar esta sangre y esta agua, han visto los Santos Padres, ora el símbolo del Bautismo y de la Eucaristía, y aún de todos los siete Sacramentos; ora el origen de la Santa Iglesia, nacida del segundo Adán muerto, como Eva nació del primer Adán dormido. 
  • (6) Este amargo reproche de Jesucristo, abandonado hasta por los más amigos durante su Pasión, es siempre de una actualidad dolorosa, pues siempre hay muchedumbre de almas que ni se conduelen ni consuelan a la Santa Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, en sus continuas persecuciones y acerbísimas penas. 


    Tomado de:

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Jueves de Corpus Christi

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

(El jueves siguiente a la Sma. Trinidad)
(Doble de primera clase – Ornamentos blancos)

Dixit Jesus turbis Judaerórum: Caro enim mea vere est cibus et sanguis meus vere est potus.

El objeto de esta fiesta es la conmemoración solemne de la Institución del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. El Jueves Santo, que fue su día propio, se celebró una fiesta incompleta, debido al luto que, en aquella fecha, cubría a la Iglesia. Hoy ésta despliega sus galas, y por espacio de ocho días enteros se deshace en cánticos y alabanzas a la divina Eucaristía. Y no bastándole el recinto del templo ni la quietud del santuario, se derrama por las calles y plazas de pueblos y ciudades en devoto y bulliciosa Procesión, paseando en artísticas custodias y bajo palio al Rey de reyes, encerrado en la Hostia consagrada. Es el Rey del pueblo, el Rey de la ciudad, el Rey de todos.¡Paso al Santísimo Sacramento! ¡Para Él campanas, para Él las salvas de los cañones! Y que Él , en cambio, bendiga y consuele a los que lo pasean en triunfo, reconociéndolo como Dueño y Señor.

Introito. Ps. 80

INTROITUS – Cibávit eos ex ádipe frumenti, allelúia; et de petra, melle saturávit, eos, allelúia. – Ps. Exsultáte Deo adjutóri nostro: jubiláte Deo Jacob. V. Glória Patri Introito – Los alimentó con flor de trigo, aleluya; y los sació con la miel sacada de la piedra (1), aleluya, aleluya, aleluya. –Ps. Cantad alegremente a Dios, nuestro protector; cantad con júbilo al Dios de Jacob. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIODeus, qui nobis sub sacramento mirábili passionis tuae memóriam reliquisti: tríbue, quaesumus; ita nos Córporis et Sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemtionis tuae fructum in nobis jugiter sentiamus: Qui vivis et regnas. R. Amen Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención (2): Tú que vives y reinas..R. Amen.

Epístola

A la vez que relata aquí San Pablo la Institución de la Eucaristía, en la noche del Jueves Santo, encarece los graves castigos a que se expone quien se acerca a comulgar sacrílegamente, por no examinar atentamente su conciencia y purificarla de antemano con una buena confesión.

EPISTOLALectio Epístolae B. Pauli Apóstoli ad Corinthios 1, 11, 23-29. Fratres: Ego enim accépi a Domino quod et tradidi vobis, quóniam Dominus Jesus in qua nocte tradebatur, acceptit panem, et gratias agens fregit, et dicit: Accípite, et manducate: hoc est corpus meum, quod pro vobis tradetur: hoc facite in meam commemorationem. Simíliter et cálicem, postquam coenávit, dicens: Hic calix novum testaméntum est in meo sanguine. Hoc fácite, quotiescúmque bibétis, in meam commemorationem. Quotiescúmque enim manducabitis panem unc, et calicem bibetis mortem Dómini anuntiabibitis, donec veniat. Itaque quicúmque manducáverit panem hunc, vel bíberit panem hunc, vel bíberit cálicem Dómini indigne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. Probet autem seípsum homo: et sic de pane illo edat, et de cálice bibat. Qui enim mandúcat et bibit indigne, judícium sibibi manducat, et bibit: non dijúdicans corpus Dómini. Lección de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Corintios (XI, 23-29) – Hermanos: Yo aprendí del Señor lo que os tengo enseñado, y es: que el Señor Jesús, la noche misma en que había de ser traicionado, tomó el pan, y dando gracias, lo partió y dijo: «Tomad y comed; esto es mi Cuerpo, que por vosotros será entregado; haced esto en memoria mía.» Y de la misma manera, tomó el Cáliz, después de haber cenado, diciendo: «Este Cáliz es el Nuevo Testamento de mi Sangre; haced esto siempre que lo bebiereis en memoria mía. Así que, cuantas veces comiereis esta pan, y bebiereis este Cáliz, anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga(3). Por tanto: cualquiera que comiere este pan, o bebiere el Cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y Sangre del Señor. Examínese, pues, así mismo cada cual, y así coma de aquel Pan, y beba de aquel Cáliz. Porque quien le come y bebe indignamente, se come y bebe su propia condenación, no haber respetado el cuerpo del Señor(4).

 

 

 

 

Gradual

Oculi omnium in te sperant, Domine: et tu das illis escam in tempore opportuno. V. Aperis tu manum tuam: et imples omne ánimal benedictione. Los ojos de todos en Ti esperan, Señor; y Tu les das comida en el tiempo conveniente. Abres tu mano, y llenas a todo viviente de bendición.

 

Salmodia

Allelúja, allelúja. Joann, 6, 56-57Caromea vere est cibus, et sanguis meus vere est potus: qui mandúcat meam carnem, et bibit meum sanguinem, in me manet, et ego in eo. Aleluya, aleluya. – Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida: el que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él.

 

Secuencia

 

Lauda, Sion, Salvatórem
Lauda ducem et pastorem,
In hymnis et canticis.
2. Quantum potes, tantum aude: Quia maior omni laude,
Nec laudare sufficis.
3. Laudis thema specialis,
Panis vivus et vitalis
Hodie proponitur.

4. Quem in sacræ mensæ coenæ,
Turbæ fratrum duodenæ
Datum non ambigitur.

5. Sit laus plena, sit sonora,
Sit iucunda, sit decora
Mentis iubilatio.

6. Dies enim solemnis agitur,
In qua mensæ prima recolitur
Huius institutio.

7. In hac mensa novi Regis,
Novum Pascha novæ legis,
Phase vetus terminat.

8. Vetustatem novitas,
Umbram fugat veritas,
Noctem lux eliminat.

9. Quod in coena Christus gessit,
Faciendum hoc expressit
In sui memoriam.

10. Docti sacris institutis,
Panem, vinum in salutis
Consecramus hostiam.

11. Dogma datur christianis,
Quod in carnem transit panis,
Et vinum in sanguinem.

12. Quod non capis, quod non vides,
Animosa firmat fides,
Præter rerum ordinem.

13. Sub diversis speciebus,
Signis tantum, et non rebus,
Latent res eximiæ.

14. Caro cibus, sanguis potus:
Manet tamen Christus totus
Sub utraque specie.

15. A sumente non concisus,
Non confractus, non divisus:
Integer accipitur.

16. Sumit unus, sumunt mille:
Quantum isti, tantum ille:
Nec sumptus consumitur.

17. Sumunt boni, sumunt mali:
Sorte tamen inæquali,
Vitæ vel interitus.

18. Mors est malis, vita bonis:
Vide paris sumptionis
Quam sit dispar exitus.

19. Fracto demum sacramento,
Ne vacilles, sed memento
Tantum esse sub fragmento,
Quantum tot tegitur.

20. Nulla rei fit scissura:
Signi tantum fit fractura,
Qua nec status, nec statura
Signati minuitur.

21. Ecce Panis Angelorum,
Factus cibus viatorum:
Vere panis filiorum,
Non mittendus canibus.

22. In figuris præsignatur,
Cum Isaac immolatur,
Agnus Paschæ deputatur,
Datur manna patribus.

23. Bone pastor, panis vere,
Iesu, nostri miserere:
Tu nos pasce, nos tuere,
Tu nos bona fac videre
In terra viventium.

24. Tui qui cuncta scis et vales,
Qui nos pascis hic mortales:
Tuos ibi commensales,
Coheredes et sodales
Fac sanctorum civium.

Amen. Alleluia.

Canta, oh Sion, con voz solemne
al que a redimirte viene,
a tu Rey, y a tu Pastor,2. Alaba cuanto se puede,
que a toda alabanza excede,
toda es poca en su loor.3. De alabanza sin medida,
el pan vivo y que da vida,
alto objeto es hoy doquier.

4. Que al colegio de los Doce,
nuestra Iglesia reconoce,
dado en la cena postrer.

5. Al cantar lleno y sonoro,
con transporte, con decoro,
acompañe el corazón.

6. Pues la fiesta hoy se repite,
que recuerda del convite,
la primera institución.

7. Nueva Pascua es la ley nueva,
el Rey nuevo al mundo lleva,
y a la antigua pone fin.

8. Luz sucede a noche oscura,
la verdad a la figura,
el nuevo al viejo festín.

9. Lo que practicó en la cena,
repetirlo Cristo ordena,
en memoria de su amor.

10. Y en holocausto divino
consagramos pan y vino,
al ejemplo del Señor.

11. Siendo dogma, el fiel no duda que en sangre el vino se muda
y la hostia en carne divina.

12. Lo que ni ves ni comprendes
con fe valiente defiendes

por ser preternatural.

13. Bajo especies diferentes
sólo signos y accidentes,
gran portento oculto está.

14. Sangre, el vino es, del Cordero;
carne el pan; mas Cristo entero

bajo cada especie está.

15. No en pedazos dividido,
ni incompleto, ni partido,
sino entero se nos da.

16. Uno o mil su cuerpo tomen,
todos entero lo comen,

ni comido pierde el ser.

17. Recíbelo el malo, el bueno:
Para éste es de vida lleno,
para aquél manjar mortal.

18. Vida al bueno, muerte al malo,  da este manjar regalado.
¡Oh qué efecto desigual!

19. Dividido el Sacramento,
no vaciles un momento,
que encerrado en el fragmento como en el total está.

20. En la cosa no hay fractura,
la hay tan sólo en la figura,
ni en su estado ni estarura
detrimento al cuerpo da.

21. ¡Pan del Ángel, pan divino,
nutre al hombre peregrino;
pan de hijos, don tan fino,
no a los perros se ha de echar!

22. Por figuras anunciado,
en Isaac es inmolado, maná del cielo bajado,
cordero sobre el altar.

23. ¡Buen pastor, Jesús clemente!  tu manjar de gracia fuente,
nos proteja y apaciente,
y en la alta región viviente,
haznos ver tu gloria, ¡oh Dios!

24. Tú, que lo sabes y puedes,
y que al mortal lo sostienes;

por comensales perennes,
al festín de eternos bienes
con tus Santos, lámanos.

¡Amén -aleluya!

 

 

 

Evangelio

La Comunión, verdadera comida y alimento espiritual del alma, une a ésta íntimamente con Dios, desarrolla en ella la vida divina y la habilita para la vida eterna en el Cielo. Si esto es así, como lo es: ¿a título de qué esperan la bienaventurada inmortalidad los que nunca comulgan, o comulgan raras veces y mal?

 

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joannem.6, 56-59 – In illo tempore: Dixit Jesus turbis Judaerórum:  Caro enim mea vere est cibus et sanguis meus vere est potus. Qui manducat meam carnem et bibit meum sanguinem in me manet et ego in illo. Sicut misit me vivens Pater et ego vivo propter Patrem et qui manducat me et ipse vivet propter me. Hic est panis qui de caelo descendit non sicut manducaverunt patres vestri manna et mortui sunt qui manducat hunc panem vivet in aeternum 

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Juan (VI, 56-59)En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas de los judíos: Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre es verdaderamente bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre, en Mi mora , y Yo en él. Así como el Padre que me envió, vive, y Yo vivo por el Padre; así también el que me come vivirá por mí (5). este es el pan que bajó del cielo. No es como el maná que comieron vuestros padres, y murieron(6). Quien come de este pan, vivirá eternamente. Credo

 

OFFERTORIUM Sacerdotes Domini incensum et panes offerunt Deo: et ideo sancti erunt Deo suo, et non polluent nomen ejus, alleluia. OfertorioLos sacerdotes del Señor ofrecen a Dios el incienso y los panes: consérvense, por tanto, santos para el servicio de su Dios, y no profanen su nombre, aleluya.

 

Oración-Secreta

 

Eclesiae tuae, quaesumus, Domine, unitatis et pacis propitius dona concede: quae sub obiatis muneribus mystice designantur- Per Dominum. Concede, Señor, bondadosamente a tu Iglesia la gracia de la unidad y de la paz, las cuales están místicamente figuradas en estos dones que te ofrecemos(7). Por J. N. S.

Prefacio

Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc.

 

COMMUNIO Cotiescumque manducabitis panem hunc, et calicem bibetis, mortem Domini annuntiabitis, donec veniat. Itaque quicúmque manducáverit panem vel bíberit panem hunc, vel bíberit cálicem Dómini indigne, reus erit córporis et sánguinis Dómini. alleluia. Comunión.Cuantas veces comiereis este pan, y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto: cualquiera que, indignamente, comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor, reo será del cuerpo y sangre del Señor, aleluya.

 

Oración-Postcomunión

POSTCOMMUNIO – Fac nos quaesumus, Domine, divinitatis tuae sempiterna fruitione repleri; quam pretiosi Corporis en Sanguinis tui temporalis preceptio praefigurat. Qui vivi et regnas < Señor   oh Haz,>Haz, Señor, que seamos plenamente saciados con el goce de tu divinidad, goce del cual es una anticipación temporal la recepción de tu precioso cuerpo y sangre. Tú que vives y reinas.
  • (1) Alusión bíblica a la manera con que Dios alimentó providencialmente a su pueblo necesitado, donde se revela cuánto  más privilegiados somos nosotros, al ser alimentados, no ya con flor de harina ni con miel milagrosa, sino con el preciosísimo y divino Cuerpo del Señor.
  • (2) El fruto especial que la Iglesia desea saquemos del culto eucarístico es la devoción verdadera al Santísimo Sacramento, devoción que, si bien se manifiesta en adoraciones, oraciones y procesiones, consiste principalmente en asegurar y conservar para nosotros la gracia y la eficacia de esta víctima de redención.
  • (3)Hasta que venga: es decir, hasta el fin del mundo, en que Jesús volverá de nuevo, pero esta vez en carácter de Juez.
  • (4)El sacrílegoque comulga, recibe realmente el Cuerpo del Señor; pero, por su mala disposición, se le convierte en veneno y materia de condenación. 
  • (5) Afirmación profunda: como el Padre tiene la vida por esencia y se la comunica íntegra a su Hijo, así el que comulga recibe al Hijo y con él recibe una participación de la vida de Dios. 
  • (6) Por más agradable y milagroso que fuera el maná, su efecto, como alimento, era pasajero y sólo sostenía algún tiempo la vida del cuerpo, en cambio, la Eucaristía asegura al alma la vida eterna. 
  • (7) En el pan y el vino, hechos de muchos granos de trigo y de uva, que se ofrecen en la Misa, están representadas, efectivamente, la paz y unión de todos los cristianos, hijos de muchos países y de infinidad de razas, pero identificados todos en el Cuerpo místico. 

    Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Fiesta de María Reina

31 de Mayo

FIESTA DE LA REALEZA DE MARÍA(*)

"Dios te salve, Reina"

La realeza de Cristo es dogma fundamental de la Iglesia y a la par canon supremo de la vida cristiana.

Esta realeza, consustancial con el cristianismo, es objeto de una fiesta inserta solemnemente en la sagrada liturgia por el Papa Pío XI a través de la bula QUAS PRIMAS del 11 de diciembre de 1925. Era como el broche de oro que cerraba los actos oficiales de aquel Año Santo.

La idea primordial de la bula podría formularse de esta guisa: Cristo, aun como hombre, participa de la realeza de Dios por doble manera: por derecho natural y por derecho adquirido. Por derecho natural, ante todo, a causa de su personalidad divina; por derecho adquirido, a causa de la redención del género humano por El realizada.

Si algún día juzgase oportuno la Iglesia -decía un teólogo español en el Congreso Mariano de Zaragoza de 1940- proclamar en forma solemne y oficial la realeza de María, podría casi transcribir a la letra, en su justa medida y proporción claro está, los principales argumentos de aquélla bula.

Y así ha sido. El 11 de octubre de 1954 publicó Pío XII la encíclica AD CAELI REGINAM. Resulta una verdadera tesis doctoral acerca de la realeza de la Madre de Dios. En ella, luego de explanar ampliamente las altas razones teológicas que justifican aquélla prerrogativa mariana, instituye una fiesta litúrgica en honor de la realeza de María para el 31 de mayo. Era también como el broche de oro que cerraba las memorables jornadas del Año Santo concepcionista.

El paralelismo entre ambos documentos pontificios y aun entre las dos festividades litúrgicas, salta a la vista.

La realeza de Cristo es consustancial, escribíamos antes, con el cristianismo; la de María también. La realeza de Cristo ha sido fijada para siempre en el bronce de las Sagradas Escrituras y de la tradición patrística; la de María lo mismo.

La realeza de Cristo, lo insinuábamos al principio, descansa sobre dos hechos fundamentales: la unión hipostática -así la llaman los teólogos, y no acierta uno a desprenderse de esta nomenclatura- y la redención; la de María, por parecida manera, estriba sobre el misterio de su maternidad divina y el de corredención.

Ni podría suceder de otra manera. Los títulos y grandezas de Nuestra Señora son todos reflejos, en cuanto que, arrancando fontalmente del Hijo, reverberan en la Madre, y la realeza no había de ser excepción. La Virgen, escribe el óptimo doctor mariano San Alfonso de Ligorio, es Reina por su Hijo, con su Hijo y como su Hijo. Es patente que se trata de una semejanza, no de una identidad absoluta.

«El fundamento principal -decía Pío XII-, documentado por la tradición y la sagrada liturgia, en que se apoya la realeza de María es, indudablemente, su divina maternidad. Y así aparecen entrelazadas la realeza del Hijo y la de la Madre en la Sagrada Escritura y en la tradición viva de la Iglesia. El evangelio de la maternidad divina es el evangelio de su realeza, como lo reconoce expresamente el Papa; y el mensaje del arcángel es mensaje de un Hijo Rey y de una Madre Reina.

Entre Jesús y María se da una relación estrechísima e indisoluble -de tal la califican Pío IX y Pío XII-, no sólo de sangre o de orden puramente natural, sino de raigambre y alcance sobrenatural trascendente. Esta vinculación estrechísima e indisoluble, de rango no sólo pasivo, sino activo y operante, la constituye a la Virgen particionera de la realeza de Jesucristo. Que no fue María una mujer que llegó a ser Reina. No. Nació Reina. Su realeza y su existencia se compenetran. Nunca, fuera de Jesús, tuvo el verbo «ser» un alcance tan verdadero y sustantivo. Su realeza, al igual que su maternidad, no es en Ella un accidente o modalidad cronológica. Más bien fue toda su razón de ser. Predestinóla el cielo, desde los albores de la eternidad, para ser Reina y Madre de misericordia.

Toda realeza, como toda paternidad, viene de Dios, Rey inmortal de los siglos. Pero un día quiso Dios hacerse carne en el seno de una mujer, entre todas las mujeres bendita, para así asociarla entrañablemente a su gran hazaña redentora. y este doble hecho comunica a la Virgen Madre una dignidad, alteza y misión evidentemente reales.

Saliendo al paso de una objeción que podría hacerse fácilmente al precedente raciocinio, escribe nuestro Cristóbal Vega que, si la dignidad y el poder consular o presidencial resulta intransferible, ello se debe a su peculiar naturaleza o modo de ser, por venir como viene conferido por elección popular. Pero la realeza de Cristo no se cimenta en el sufragio veleidoso del pueblo, sino en la roca viva de su propia personalidad.

Y, por consecuencia legítima, la de su Madre tampoco es una realeza sobrevenida o episódica, sino natural, contemporánea y consustancial con su maternidad divina y función corredentora. Con atuendo real, vestida del sol, calzada de la luna y coronada de doce estrellas vióla San Juan en el capítulo 12 del Apocalipsis asociada a su Hijo en la lucha y en la victoria sobre la serpiente según que ya se había profetizado en el Génesis.

Y esta realeza es cantada por los Santos Padres y la sagrada liturgia en himnos inspiradísimos, que repiten en todos los tonos el «Salve, Regina».

Hable por todos nuestro San Ildefonso, el capellán de la Virgen, cantor incomparable de la realeza de María, que, anticipándose a Grignon de Monfort y al español Bartolomé de los Ríos agota los apelativos reales de la lengua del Lacio: Señora mía: Dueña mía, Señora entre las esclavas, Reina entre las hermanas Dominadora mía y Emperatriz.

Realeza celebrada en octavas reales, sonoras como sartal de perlas orientales y perfectas como las premisas de un silogismo coruscante, por el capellán de la catedral primada don José de Valdivielso cuando, dirigiéndose a la Virgen del Sagrario, le dice:

Sois, Virgen santa, universal Señora
de cuanto en cielo y tierra ha Dios formado;
todo se humilla a Vos, todo os adora
y todo os honra y a vuestro honrado;
que quien os hizo de Dios engendradora,
que es lo que pudo más haberos dado,
lo que es menos os debe de derecho,
que es Reina universal haberos hecho.

Los dos versos finales se imponen con la rotundidez lógica de una conclusión silogística.

En el 2º concilio de Nicea, VII ecuménico, celebrado bajo Adriano en 787, leyóse una carta de Gregorio II (715-731) a San Germán, el patriarca de Constantinopla, en que el Papa vindica el culto especial a la «Señora de todos y verdadera Madre de Dios».

Inocencio III (1198-1216) compuso y enriqueció con gracias espirituales una preciosa poesía en honor de la Reina y Emperatriz de los ángeles.

Nicolás IV (1288-1292) edificó un templo en 1290 a María, Reina de los Angeles.
Juan XXII (1316-1334) indulgenció la antífona «Dios te salve, Reina», que viene a ser como el himno oficial de la realeza de María.

Los papas Bonifacio IX, Sixto IV, Paulo V, Gregorio XV, Benedicto XIV, León XIII, San Pío X, Benedicto XV y Pío XI repiten esta soberanía real de la Madre de Dios.

Y Pío XII, recogiendo la voz solemne de los siglos cristianos, refrenda con su autoridad magisterial los títulos y poder reales de la Virgen y consagra la Iglesia al Inmaculado Corazón de María, Reina del mundo. Y en el radiomensaje para la coronación de la Virgen de Fátima, al conjuro de aquellas vibraciones marianas de la Cova da Iria, parece trasladarse al día aquel, eternamente solemne, al día sin ocaso de la eternidad, cuando la Virgen gloriosa, entrando triunfante en los cielos, es elevada por los serafines bienaventurados y los coros de los ángeles hasta el trono de la Santísima Trinidad, que, poniéndole en la frente triple diadema de gloria, la presentó a la corte celeste coronada Reina del universo… «Y el empíreo vio que era verdaderamente digna de recibir el honor, la gloria, el imperio, por estar infinitamente más llena de gracias, por ser más santa, más bella, más sublime, incomparablemente más que los mayores santos y que los más excelsos ángeles, solos o todos juntos; por estar misteriosamente emparentada, en virtud de la maternidad divina, con la Santísima Trinidad, con Aquel que es por esencia Majestad infinita, Rey de reyes y Señor de señores, como Hija primogénita del Padre, Madre ternísima del Verbo, Esposa predilecta del Espíritu Santo, por ser Madre del Rey divino; de Aquel a quien el Señor Dios, desde el seno materno, dio el trono de David y la realeza eterna de la casa de Jacob; de Aquel que ofreció tener todo el poder en el cielo y en la tierra. El, el Hijo de Dios, refleja sobre su Madre celeste la gloria, la majestad, el imperio de su realeza, porque, como Madre y servidora del Rey de los mártires en la obra inefable de la redención, le está asociada para siempre con un poder casi inmenso en la distribución de las gracias que de la redención derivan…»

  • Por esto la Iglesia la confiesa y saluda Señora y Reina de los ángeles y de los hombres.
  • Reina de todo lo creado en el orden de la naturaleza y de la gracia.
  • Reina de los reyes y de los vasallos.
  • Reina de los cielos y de la tierra.
  • Reina de la Iglesia triunfante y militante.
  • Reina de la fe y de las misiones.
  • Reina de la misericordia.
  • Reina del mundo, y Reina especialmente nuestra, de las tierras y de las gentes hispanas ya desde los días del Pilar bendita.
  • Reina del reino de Cristo, que es reino de «verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz».

Y en este reino reinado de Cristo que es la Iglesia santa es Ella Reina por fueros de maternidad y de mediación universal y, además, por aclamación universal de todos sus hijos.

En este gran día jubilar de la realeza de María renovemos nuestro vasallaje espiritual a la Señora y con fervor y piedad entrañables digámosla esa plegaria dulcísima, de solera hispánica, que aprendimos de niños en el regazo de nuestras madres para ya no olvidarla jamás:

«Dios te salve, Reina y Madre de misericordia; Dios te salve…

FILIBERTO DÍAZ PARDO.

  • MARÍA REINADe la «Mística Ciudad de Dios». Ven. Sor María de Jesús de Agreda.
  • LA REINA DEL CIELO EN LA RESURRECCIÓN DE SU DIVINO HIJO, Ven. Sor María de Jesús de Agreda, de la (Mística Ciudad de Dios», Libro VI, Cap. 26.
  • MARÍA SANTÍSIMA, NUESTRA REINASan Luis María Grignion de Montfort, de su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen


    • Año Cristiano, Biblioteca de Autores Crisitianos.
    • BIBLIOGRAFÍA:
      • Enc. Ad caeli Reginam: AAS 45 (1954) 6355, y Quas primas: ib., 17 (1925) 599s.
      • Estudios Marianos vol.17, año 15 (Madrid 1956). Estudios fundaramentales sobre la realeza de María.
      • La Royauté de Marie pendant les neuf premiers siècles: Rech. Sc. Rel. p.129s. 315s (1930).
      • Crónica Congreso Mariano N. (Zaragoza 1940).
      • GRUYTER, DE, De Beata Maria Regina (Bosccduci 1934).
      • MORINEAU, S. M. M., La souveranité de Notre-Dame (París 1937).
      • ROSCHINI, O. S. M., La Madre de Dios según la fe y la teología (Madrid 1955).
      • SANTONICOLA; A., La regalita di Mana (Pompei 1938).
      • BARRÉ, A., C. S. SP., Mane, Reine du monde: Bull. Soc. Franc.. Et. Mar. (1937).
      • ALDAMA, J. A. DE, Consideraciones sobre la realeza de Nuestra Señora: Est. Ecles. 30 (1956) p.459s.



Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus…

Santa Misa Dominical

FIESTA

DE LA

SANTÍSIMA

TRINIDAD

(Primer domingo después de Pentecostés)
( Doble – Ornamentos blancos )

 

La Santísima Trinidad apoyada sobre los Tronos.

Terminada la Octava de la fiesta del Espíritu Santo o Pentecostés, empieza el Tiempo después de Pentecostés, que llega hasta el primer domingo de Adviento. Este espacio de tiempo oscila entre 23 y 28 semanas, demodo que es el más largo del Año Eclesiástico. Su objeto es prolongar en la Iglesia y en las almas justas el eco y los sobrenaturales efectos de la bajada del Espíritu Santo en cada alma y en todo el conjunto de la sociedad cristiana. Las Epístolas de las misas de los domingos después de Pentecostés están sacadas ora de San Pablo, ora de San Juan, ora de Santiago, pero con mayor frecuencia del primero. Los Evangelios primitivamente guardaban cierta armonía con las Epístolas y con los demás textos de las misas,pero luego sufrieron algunas alteraciones. Las piezas maestras de todas las misas de este Tiempo, son las Colectas, verdaderas joyas literarias y teológicas.

Introito. Tob. 12, 6.

INTROITUS Tob. 12, 6 Benedicta sit sancta Trinitas, atque indivisa unitas: confitebimur ei, quia fecit nobiscum misericordiam suam – Ps. 8, 2. – Domine Dominus noster, quam acmirabile est nomen tuum in universita terra! V. Gloria Introito – Bendita sea la Trinidad Santa y la indivisible unidad; alabarémosla, porque usó con nosotros de misericordia. – Salmo – Señor, Señor nuestro: ¡Cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra! Gloria al Padre, etc.

Oración-Colecta

ORATIOOmnipotens sempiterne Deus, qui dedisti famulis tuid in confessione verae fidei, aeternae Trinitatis gloriam agnoscere, et in potentia majestatis gloriam agnoscere, et in potentia majestatis adorare unitatem: quaesumus; ut ejusdem fidei firmitate, ab omnibus semper muniamur adversis. Per D. N. R. Amen Oh Dios Todopoderoso y Eterno, que con la luz de la verdadera fe, diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad Eterna, y adorar la unidad en el poder de tu Majestad: haz, te suplicamos, que por la firmeza de esa misma creencia, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Conmemoración del Domingo

Deus, in te sperantitudo, adesto propitus invocationibus nostris: et quia sine te nihil potest mortalis infirmitas, praesta auxilium gratiae tuae: ut in exsequendis mandatis tuis, et voluntate tibi et actione placeamus. Per Dominum. Oh Dios, fortaleza de los que en Ti  confían, escucha propicio nuestros ruegos; y ya que sin Ti nada puede la hu mana flaqueza, danos el auxilio de tu gracia ; y así, te seamos agradables con nuestra voluntad y nuestras obras, cumpliendo tus mandatos. Por Nuestro Señor, etc.

Epístola

San Pablo se anonada ante el pensamiento de la sublimidad y trascendencia de la naturaleza divina y proclama el dogma trinitario.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Romanos (11, 33-36) Ohaltitudo divitiarum sapientiae et scientiae Dei: quam incomprehensibilia unt judicia ejus, et investigabiles viae ejus! Qui enim cognovit sensum Domini? Aut quis consiliarius ejus ejus fuit? Aut quis prior dedit illi, et retribuetur ei? Quoniam ex ipso, et per ipsum, et in ipso sunt omnia: ipsi gloria in saecula. Amen. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Galatas: Epístola. (Tomada de la 116 Carta del Apóstol San Pablo a los CorintiosI Rom. 36, 11-331 ¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría y de la ciencia divina, ¡ Cuán incompren sibles son tus juicios, e impenetrables tus caminos! Porque, » ¿Quién ha conocido los designios del Señor? O, ¿quién es el que le dio a El primero alguna cosa, para que pretenda ser por ello recompensado?» Todas las cosas (1) son de El, y todas son por El, y todas existen en El. A El sea la gloria en todos los siglos.
GRADUALE Dan. 3, 55-56 Benedictus es, Domine, qui intueris abyssos, et sedes super Cherubim. V. Benedictus es, Domine, in firmamento caeli, et laudabilis in saecula.Allelúja, allelúja. V. (Ibid. 52)Benedictus es, Domine, Deus patrum nostrorum: et laudabilis in saecula. Alleluia. Gradual – Daniel 4 Bendito eres, Señor, que miras los abismos, y que estás sentado sobre los Querubines. Bendito eres, Señor, en el firmamento del cielo, y loable por los siglos de los siglos.       . Aleluya, aleluya Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanzas por todos los siglos. Aleluya.

Evangelio

Jesús al enseñar a los Apóstoles la forma bautismal, revélales clara y explícitamente el misterio de la Santísima Trinidad, condenando anticipadamente todos los errores antiguos y modernos acerca de la divinidad de la segunda y tercera Personas, ya que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, equivale a reconocer que las tres divinas Personas nos adoptan por hijos, nos confieren la misma gracia, y tienen entre sí un mismo poder y una misma naturaleza.

 

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo.Mat. 28, 18-20 In illo témpore:Dixit Jesus discipulis suis: Data est mihi omnis potestas in caelo et in terra. Euntes ergo docete omnes gentes, baptizantes eos in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti: docentes eos servare omnia quaecumque mandavi vobis. Et ecce ego vobiscum sum omnibus diebus, usque ad consumationem saeculi.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (28,18-20) –  En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a toda las naciones, bautizándolas en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo diciéndoles que observen todo cuanto yo os he mandado (2). Y estad seguros que yo estaré siempre con vosotros, hasta la consumación de los siglos(3). Credo.

 

OFFERTORIUM Tob. 12, 6 Benedictus sit Deus Pater, unigenitusque Dei Filius, Sanctus quoque Spiritus: quia fecit nobiscum misericordiam suam. OfertorioTobías 12, 6 Bendito sea Dios Padre, y su Unigénito Hijo; también el Espíritu Santo: porque usó con nosotros de su misericordia.

 

 

 

Oración-Secreta

 

Santifica, quaesumus, Domine Deus noster, per tui sancti nominis invocationem, hujus oblationis hostiam; et per eam nosmetipsos tibi perfice munus aeternum. Per Dominum nostrum.. Suplicámoste, Señor Dios nuestro, que por la invocación de tu Santo Nombre, santifiques la oblación de esta hostia: y haz, que por ella, seamos para Ti un don eterno. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Conmemoración del Domingo (Secreta)

 

Hostias nostras, quaesumus, Domine, tibi dicatas placatus assume: et ad perpetuum nobis tribue provenire subsidium. Per Dominum. < Señor   oh Haz,   >  Recibe, Señor , propicio las ofrendas a Ti dedicadas: y haz que nos sirvanpara perpetuo socorro. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio de la Santísima Trinidad

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui cumm unigenito  Filio tuo, et Spiritu Sancto, unus es Deus, unus es Dominus: non in unius singularitate personae, sed in unius Trinitate substantiae. Quod enim de tua gloria, revelante te, credimus, hoc de Filio tuo, hoc de Spiritu Sancto, sine differentia discretionis sentimus. Ut in confessione verae, sempiternaeque Deitatis, et in personis Proprietas, et in essentia unitas, et in majestate adoretur aequalitas. Quam laudat Angeli atque Arcangeli, Cherubim quoque ac Sraphim: qui non cessant clamare quotidie, una voce dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Porque cuanto creemos, por habérnoslo Tu revelado, acerca de tu gloria, creémoslo igualmente de tu Hijo, y del Espíritu Santo, sin haber diferencia ni separación. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a coro:: Santo, Santo, Santo, etc.

 

COMMUNIO Benedicimus Deum caeli, et coram omnibus viventibus confitebimur ei: quia fecit nobiscum misericordiam suam.
Comunión.Bendigamos a Dios del Cielo, y alabémosle delante de todos los vivientes: porque usó con nosotros de misericordia.

 

Oración-Postcomunión

 

Proficiat nobis ad salutem corporis et animae, Domine Deus noster, hujus sacramenti susceptio: et sempiternae sanctae Trinitatis, ejusdemque individuae unitatis confessio. Per Dominum nostrum. < Señor   oh Haz,   >Haz, Señor y Dios nuestro, que nos aproveche para la salud de cuerpo y alma, la recepción de este Sacramento, y la confesión de la Sempiterna y Santa Trinidad, y su indivisible Unidad.

 

Conmemoración del Domingo (Postcomunión)

Tantis, Domine, repleti muneribus: praesta, quaesumus; ut et salutaria dona capiamus, et a tua numquam laude cessemus. Per Dominum nostrum < Señor   oh Haz,   >    Alimentados, Señor, con dones tan preciosos; haz que nos sean saludables, y que jamás cesemos de alabarte. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Último Evangelio

 

USequéntia sancti Evangélii secúndum Mateo.Mat. 28, 18-20 – In illo tempore: Dixit Jesus discipulis suis: Estote misericordes, sicut et Pater vester misericors est. Nolite judicare, et non judicabimi: nolite condemnare, et non condemnabimini. Dimittite et dimittemini. Date, et dabitur vobis: mensurm bonam, et confertam, et coagitatam, et supereffluentem dabunt in sinum vestrum. Eadem quippe mensura, qua mensi fueritis, remetietur vobis. Dicebat autem illis et similitudinem: Numquid potest caecus caecum ducere? nonne ambo in foveam cadunt? Non est discipulus super magistrum: perfectus autem omnis erit, si sit sicut magister ejus. Quid autem vides festucam in oculo tuo est, non consideras? Aut quomodo potes dicere fratri tuo: Frater, sine, ejiciam festucam de oculo tuo: ipse in oculo tuo trabem non videns? Hypocrita, ejice primum trabem de oculo tuo: et tunc perspicies, ut educam de oculo fratris tui. < Señor   oh Haz,   > U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (Lc. 6, 36-42) – En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzga dos; no condenéis, y no seréis condena dos. Perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará: se os echará en el seno una buena medida apretada y bien colmada, hasta rebasar. Porque con la misma medida con que midiereis, se os medirá a vosotros. Deciales también este símil: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? No es el discípulo superior al  maestro: pero todo discípulo será perfecto, si es como su maestro. Y, ¿por qué miras la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que tienes en tu ojo? O, ¿cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te quite esa mota del ojo,’ cuando tú no echas de ver la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y después verás como sacas la mota del ojo de tu hermano.»
  • (1)Sí, todas las cosas son de Dios, como creador; todas subsisten por él, como conservador; todas se apoyan en él, como en su centro y todas tienden a Él como a su último fin. 
  • (2) Una vez bautizado, el cristiano debe seguir instruyéndose en todo aquello que, en virtud de su profesión, debe creer y obrar, y la base de esta instrucción debe ser, precisamente, el Evangelio, donde está contenida en síntesis toda la doctrina de Jesús. 
  • (3) Afirmación rotunda y consoladora con que Jesucristo nos asegura su continua asistencia y con que San Mateo sella el final de su Evangelio. 

Tomado de:

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Emitte Spiritum tuum, et creabuntur: et renovabis faciem terrae.

Veni, Sancte Spíritus, reple tuórum corda fidélium:

et tui amóris in eis ignem accénde.

Al cumplirse los días de Pentecostés estaban todos los discípulos juntos en un mismo lugar; y vino de pronto un ruido del cielo, como de viento que soplaba impetuoso, llenando toda la casa en donde estaban. Act. 2,1-2. Capitulum IIas VÍSPERAS

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles; y enciende en ellos el fuego de tu amor.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

FUERON TODOS LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO

Sap. I, 7 - Spiritus Domini replevit orbem terrarum, alleluia: et hoc quod continet omnia, scientiam habet vocis, alleluia, allelulia.

Veni, Sancte Spiritus,
Et emitte caelitus
Luces tuae redium.
Veni, pater pauperum,
Veni, dator munerum,
Veni, lumen cordium
Consolator optime,
Dulcis hospes animae,
Dulce refrigerium.
In labore requies
In aestu temperies,
In fletu solatium.
O lux beatissima,
Reple cordis intima,
Tuorum fidelium.
Sine tuo numine,
Nihil est en homine,
Nihil est innoxium.
Lava quod est sordidum,
Riga quod est aridum,
Sana quod es saucium.
Flecte quod est rigidum,
Fove quod est frigidum,
Rege quod est devium.
Da tuis fidelibus,
In te confidentibus,
Sacrum septenarium.
Da virtutis meritum,
Da salutis exitum,
Da perenne gaudium.
Amen Alleluia.
Secuencia del Domingo de Pentecostés

Santa Misa del día


ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS

(Doble de primera clase – Ornamentos blancos)
Estación en la Basílica Vaticana

La fiesta de la Ascensión es una de las más hermosas del año litúrgico, de una alegría dulce, suave y reposada, con dejos de santa tristeza que la hacen aún más simpática al corazón cristiano y contemplativo. Es la inauguración oficial del Cielo por Jesucristo. Lo conquistó Él con su muerte y resurrección y nos lo brinda a todos como premio regalado de una vida santa, ajustada a su divina Ley. Ir, pues, al Cielo, debe constituir nuestra ambición y nuestro ideal. Con la esperanza de ir a él y de gozar en él de goces inenarrables y eternos, debemos padecer con paciencia y hasta con amor las miserias de la tierra. ¡Arriba, pues, los corazones! ¡a vivir tan limpiamente, que merezcamos ver y amar a Dios para siempre y gozar con Él de la eterna bienaventuranza!

Introito. Ps.

INTROITUS – Viri Galilǽi, quid admirámini aspiciéntes in cælum? allelúja: quemádmodum vidístis eum ascendéntem in cælum, ita véniet, allelúja, allelúja, allelúja. Ps. 46, 2. Omnes gentes, pláudite mánibus: jubiláte Deo in voce exsultatiónis. Glória Patri. Introito – Varones de Galilea, ¿por qué  os asombráis, mirando el cielo? aleluya: como habéis visto a Jesús subiendo al cielo, así vendrá, aleluya, aleluya, alelluya. – Ps. Todas las naciones, aplaudid con vuestras manos: cantad a Dios con voces de regocijo. V. Gloria al padre.

Oración-Colecta

ORATIOConcéde, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, qui hodiérna die Unigénitum tuum Redemptórem nostrum ad cælos ascendísse crédimus; ipsi quoque mente in cæléstibus habitémus. Per eúndem Dóminum. R. Amen Rogámoste, suplicantes, oh Dios omnipotente, que a los que creemos que, en este día, subió al cielo tu Unigénito y redentor nuestro, nos concedas la gracia de vivir también con Él espiritualmente en el cielo. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.R. Amen.

Epístola

Jesús se despide de sus Discípulos, cuarenta días después de su Resurrección, les promete el Espíritu Santo y, a vista de todos y con extrañeza de todos, se remonta majestuosamente al Cielo, desde donde ha de venir, al fin del mundo, «a juzgar a los vivos y a los muertos», como rezamos en el Credo.

EPISTOLALectio actuum Apostolorum 1, 1-11. Rimum quidem sermónem feci de ómnibus, o Theóphile, quæ cœpit Jesus fácere et docére, usque in diem, qua, præcípiens Apóstolis per Spíritum Sanctum, quos elégit, assúmptus est: quibus et prǽbuit seípsum vivum post passiónem suam in multis arguméntis, per dies quadragínta appárens eis, et lóquens de regno Dei. Et convéscens, præcépit eis ab Jerosólymis ne discéderent, sed exspectárent promissiónem Patris, quam audístis (inquit) per os meum: quia Joánnes quidem baptizávit aqua, vos autem baptizabímini Spíritu Sancto non post multos hos dies. Igitur qui convénerant, interrogábant eum, dicéntes: Dómine, si in témpore hoc restítues regnum Israël? Dixit autem eis: Non est vestrum nosse témpora vel moménta, quæ Pater pósuit in sua potestáte: sed accipiétis virtútem superveniéntis Spíritus Sancti in vos, et éritis mihi testes in Jerúsalem, et omni Judǽa, et Samaría, et usque ad últimum terræ. Et cum hæc dixísset, vidéntibus illis, elevátus est, et nubes suscépit eum ab óculis eórum. Cumque intueréntur in cælum eúntem illum, ecce duo viri astitérunt juxta illos in véstibus albis, qui et dixérunt: Viri Galilǽi, quid statis aspiciéntes in cælum? Hic Jesus, qui assúmptus est a vobis in cælum, sic véniet, quemádmodum vidístis eum eúntem in cælum. Lección de los Actos de los Apóstoles. – Mi primer discurso(1), oh Teófilo: Trató de todas las cosas que Jesús comenzó a obrar y a enseñar, hasta el día en que, después de haber instruido por el Espíritu Santo a los Apóstoles que Él había escogido, se subió a los cielos. Mostróse también vivo a sus discípulos, después de su Pasión, con muchas pruebas, apareciéndoseles durante 40 días, y hablándoles del reino de Dios. Y comiendo con ellos, mandóles no saliesen de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual (dijo) oísteis de mi boca: y es, que Juan bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días. Entonces los discípulos reunidos le preguntaban diciendo: ¿Señor, restaurarás en este tiempo el reino de Israel?(2) Y les dijo: No toca a vosotros saber los tiempos o los momentos que tiene el Padre reservados a su propio poder; mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda la Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. Y al decir esto, viéndole ellos, se fue elevando por los aires, hasta que una nube le ocultó a sus ojos, Y estando atentos a mirar cómo iba subiéndose al cielo, he aquí aparecieron cerca de ellos dos personajes con vestiduras blancas, los cuales dijeron: Varones de Galilea ¿por qué estáis mirando al cielo? Este Jesús, que de entre vosotros se ha subido al cielo, así vendrá, como le habéis visto irse al cielo.

Salmodia

Allelúja, allelúja. Ps. 46, 6. Ascéndit Deus in jubilatióne, et Dóminus in voce tubæ. Allelúja. Ps. 67, 18-19 Dóminus in Sina in sancto, ascéndens in altum, captívam duxit captivitátem. Allelúja. Aleluya, aleluya. Subió nuestro Dios en medio de júbilo, y el Señor al son de trompeta. Aleluya. V. El Señor está en el Sinaí en su santuario, y subiendo a lo alto, llevó consigo cautivos a una gran multitud de cautivos. Aleluya.(3)

Evangelio

Antes de subirse al Cielo, Jesucristo confiere a la Iglesia divinos poderes sobre todo el mundo de las almas, prometiéndole su continua asistencia para que continúe ella, hasta la consumación de los siglos, su obra bienhechora y santificadora.
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Marcumm.16, 14-20 – In illo tempore Recumbéntibus úndecim discípulis, appáruit illi Jesus: et exprobrávit incredulitátem eórum, et durítiam cordis: quia iis, qui víderant eum resurrexísse, non credidérunt. Et dixit eis: Eúntes in mundum univérsum, prædicáte Evangélium omni creatúræ. Qui credíderit, et baptizátus fúerit, salvus erit: qui vero non credíderit, condemnábitur. Signa autem eos, qui credíderint, hæc sequéntur: In nómine meo dæmónia ejícient: linguis loquéntur novis: serpéntes tollent: et si mortíferum quid bíberint, non eis nocébit: super ægros manus impónent, et bene habébunt. Et Dóminus quidem Jesus, postquam locútus est eis, assúmptus est in cælum, et sedet a dextris Dei. Illi autem profécti, prædicavérunt ubique, Dómino cooperánte, et sermónem confirmánte, sequéntibus signis. Credo. U Continuación del Santo Evangelio según San Juan (16,, 23-30)En aquel tiempo, Estando sentados a la mesa los once discípulos, se les apareció Jesús, les echó en cara su incredulilidad y dureza de corazón, por no haber creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura(4). El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, se condenará. Y estas señales seguirán a los que creyeren: Lanzarán demonios en mi nombre: hablarán nuevas lenguas; quitarán serpientes, y si bebieren algún veneno, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y los sanarán. Y así, el Señor Jesús, después que les habló, fue arrebatado al Cielo, y está sentado a la diestra de Dios. Mas ellos salieron y predicaron en todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando su doctrina con los milagros que la acompañaban.
Terminado el Evangelio, se apaga el Cirio pascual, para indicar que Jesucristo resucitado a quien estaba en el presbiterio representando desde el Sábado Santo, ha desaparecido de la tierra, con su Ascensión al Cielo.
OFFERTORIUM Ascéndit Deus in jubilatióne, et Dóminus in voce tubæ, allelúja. OfertorioSubió Dios en medio de voces de alegría, y el Señor al son de las trompetas, aleluya.

Oración-Secreta

Súscipe, Dómine, múnera, quæ pro Fílii tui gloriósa Ascensióne deférimus: et concéde propítius; ut a præséntibus perículis liberémur, et ad vitam perveniámus ætérnam. Per eúndem Dóminum. Recibe, oh Señor, los dones que te ofrecemos para honrar la gloriosa Ascensión de tu Hijo, y concédenos la gracia de vernos libres de los peligros presentes, y de llegar a la vida eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Prefacio propio de la Ascensión

(Hasta la Vigilia de Pentecostés)

Vere dignum et jústum est, ǽquum et salutáre: nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, pater omnípotens, ætérne Deus: per Christum Dóminum nostrum. Qui post resurrectiónem suam ómnibus discípulis sui maniféstus appáruit, et ipsis cernéntibus est elevátus in cælum, ut nos divinitátis suæ tribúeret esse partícipes. Et ideo, cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cæléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes: Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios!,  por Jesucristo nuestro Señor, El cual, después de su Resurrección, se apareció visiblemente a todos sus discípulos y subió al Cielo ante sus ojos, para hacernos partícipes de su Divinidad. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Psállite Dómino, qui ascéndit super cælos cælórum ad Oriéntem, allelúja. Comunión.Cantad salmos al Señor, que ha subido a lo más alto de los cielos, hacia el Oriente, aleluya.

Oración-Postcomunión

POSTCOMMUNIO – Præsta nobis, quǽsumus, omnípotens et miséricors Deus: ut, quæ visibílibus mystériis suménda percépimus, invisíbili consequámur efféctu. Per Dóminum nostrum. < Señor   oh Haz,>Dígnate, oh Dios omnipotente y misericordioso, darnos la gracia de experimentar el efecto íntimo e invisible de este Sacramento, que visiblemente acabamos de recibir. Por Jesucristo Nuestro Señor.
  • (1) Este «primer discurso» que San Lucas, autor de los «Hechos de los Apóstoles», dice haber compuesto anteriormente, es su Evangelio, el tercero de los sinópticos. «Teófilo» puede ser, o un amigo real suyo, o todo cristiano que «ama a Dios», pues tal significa.

  • (2) Los Discípulos de Jesús, ni aun el día mismo de la Ascensión habían comprendido que Su reino no era de este mundo ni mucho menos terrenal. Ni se desengañaron de ello hasta la bajada del Espíritu Santo. ¡Muchos cristianos de nuestros días todavía no han caído en la cuenta de esto mismo, por eso se extrañan y hasta se escandalizan de los aparentes fracasos de la Iglesia y de la Religión y de los pueblos cristianos!

  • (3)Como se ve, la Iglesia parece insistir en que, el día de su Ascensión, el Salvador se llevó consigo al Cielo a los Patriarcas y Profetas que esperaban en el Limbo o seno de Abrahán, y que éste fue su triunfo final y definitivo.

Tomado de:

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INVENCIÓN o HALLAZGO DE LA SANTA CRUZ(*)

3 de Mayo    

Quien no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí. (San Mateo, 10,38).

   

El emperador Constantino había visto una cruz en el cielo, en la cual estaban escritas estas palabras: CON ESTE SIGNO VENCERÁS; en efecto, derrotó totalmente al tirano Majencio. Santa Elena, su madre, en agradecimiento de este favor, dispuso se hiciesen búsquedas en Jerusalén para dar con la verdadera cruz. Descubriéronse tres. Un milagro dio a conocer con certeza cuál era aquélla de la que pendiera el precio de nuestra redención. La santa hízole construir un templo magnífico. Hoy celebra la Iglesia el hallazgo o invención de este adorable tesoro.   

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES DE
 PERSONAS QUE ENCUENTRAN LA CRUZ   

 I. Algunas personas se empeñan en evitar las cruces, pero sin poder lograrlo: son los pecadores y los voluptuosos. Siempre en busca de placeres, no encuentran en su camino sino tristeza y aflicción de espíritu. ¿Por qué esto? Porque el hombre que no busca a Dios jamás está contento; sus deseos y sus pasiones lo atormentan, Y Dios mismo se complace en enviarle sufrimientos para desasirlo de las creaturas y volverlo a Él. El pecador no puede ser dichoso, porque donde no hay virtud no hay verdadera dicha. (Salviano).   

   II. Otros hay que buscan las cruces y las mortificaciones y que, en efecto, las encuentran. Es lo que sucede a los que comienzan a servir a Dios; no tienen todavía bastante valor ni suficiente amor de Dios que les haga encontrar dulces y agradables las aflicciones: sienten aún las asperezas y la amargura ¡dichosos si continúan en este arduo ejercicio de la mortificación sin desanimarse!   

   III. Las almas santas buscan las cruces con diligencia, pero no las encuentran. San Francisco Javier las deseó en aumento progresivo; pidió Santa Teresa padecer o morir; y, como San Pablo, superabundaron de gozo en medio de sus aflicciones. Es que el prolongado sufrimiento, su amor a Dios y el consuelo que el Señor difunde en sus almas, los hace felices en este mundo mientras ellos buscan la felicidad del cielo. Persiguen la dicha y ya son dichosos; la buscan y ya la encontraron. (San Euquerio).   

El amor a la cruz
Orad por los infieles.   

ORACIÓN   

   Oh Dios, que en el hallazgo maravilloso de vuestra cruz salutífera, habéis renovado los milagros de vuestra Pasión, haced que adquiramos, por el valor este árbol de vida, la recompensa de la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén.   

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)   

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

La Anunciación

25 de marzo

Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. (San Lucas 1,31)

LA ANUNCIACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA y ENCARNACIÓN DEL VERBO

25 de marzo

Y habiendo entrado el Ángel a donde estaba María, le dijo: Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres. (San Lucas, 1, 28).

Considera al Arcángel Gabriel entrando a donde estaba María, para anunciarle que la Santísima Trinidad la ha elegido para ser Madre de Dios. Su humildad y su pudor alármanse ante esta noticia; pero es tranquilizada asegurándosele que será madre sin dejar de ser virgen. «Hágase en mí según tu palabra», exclama; y, al instante, con la sangre purísima de la Virgen Inmaculada, el Espíritu Santo forma el cuerpo adorable de Jesús.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ANUNCIACIÓN

I. Hoy, María es hecha Madre de Dios; su humildad y su pureza le han valido este inefable honor . ¡Qué alegría me da, oh divina María, veros elevada a tan alto rango de gloria! Mas, puesto que sois Madre de Jesucristo, también lo sois de los cristianos. ¡Ah, cuán consolador es este pensamiento! Sois todopoderosa para socorrerme, porque sois la Madre de Dios; poseéis un corazón henchido de amor por mí, porque sois mi Madre. También yo, si quiero, mediante la fe y la caridad puedo poseer a Jesús en mi corazón. Si sólo María ha engendrado a Cristo según la carne, todos los cristianos pueden engendrarle en sus corazones por la fe (San Ambrosio).

II. Desde hoy, Jesús es nuestro hermano; el amor que nos tiene lo hace semejante a nosotros, a fin de hacernos semejantes a Él. Viene a la tierra para que vayamos al cielo. ¡Os adoro, Verbo encarnado en el seno virginal de María! ¡Quien me diera el poder de haceros una merced tan preciosa como Vos me hicisteis! Oh Hermano amabilísimo, os ofrezco todas mis acciones, todo mi ser.

III. María es nuestra Madre, Jesús nuestro Hermano: ¿somos dignos hijos de María, dignos hermanos de Jesucristo? María es totalmente pura, humilde y obediente: ¿posees tu esas virtudes? Jesús en todo busca la gloria de su Padre y la salvación de las almas: ¿estás animado tú del mismo celo? ¿No tendría motivo Jesús para quejarse, y decir a su Madre: Los hijos de mi Madre han combatido contra mí? (Cantar de los Cantares).

La devoción a la Santísima Virgen 
Orad por las asociaciones marianas.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis querido que vuestro Verbo se encarnase en el seno de la bienaventurada Virgen María en el momento en el que al anunciarle el Ángel este misterio, Ella pronunció su fiat, conceded que nuestras plegarias, mientras honramos a la que firmemente creemos que verdaderamente es Madre de Dios, obtengan el auxilio de su intercesión junto a Vos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA

Oh Dios, que, al entregar las llaves del reino celestial a ti Apóstol San Pedro, le concediste la potestad pontificia de atar y desatar: haz que con con el auxilio de su intercesión, nos veamos libres de las ataduras de nuestros pecados (Oración de la Misa del día)

FIESTA DE LA PURIFICACIÓN *

2 de febrero

Cumplido asimismo el tiempo de la purificación de la madre, según la ley de Moisés, llevaron el niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor. (San Lucas 2, 22).

María va al templo a someterse a la ley de la purificación, aunque esté exenta de ella en su calidad de virgen y de Madre de Dios. Va al templo a presentar a Jesús a su Padre Eterno; lo rescata ofreciendo por él dos tortolitas. Simeón, a quien el Señor  ha revelado que no morirá sin haber visto al Mesías, lo reconoce en los brazos de María, lo adora, y predice a su santísima Madre todo lo que Ella deberá sufrir.

MEDITACIÓN SOBRE
LA PURIFICACIÓN

I. Al presentarse para ser purificada, María sacrifica su gloria a la gloria de Dios, porque, para cumplir la ley, oculta sus dos admirables prerrogativas, la de virgen y la de Madre de Dios. Aprende de este misterio a poner tu honra en la obediencia a Dios. Aun que fuese preciso que pases por el mayor pecador de la tierra, siempre que Dios sea con ello glorifica do, debes estar contento. Jesús te da el ejemplo sometiéndose a la circuncisión, y María observando la ceremonia de la purificación. La verdadera honra está en la estima que Dios tiene de ti.

II. Ella inmola a su querido Hijo, lo presenta a. su Padre para que disponga de Él a su agrado. Da a Dios lo más precioso que tiene. ¡Gran lección para padres y madres! Es menester que ofrezcan a Dios sus hijos y no, por lo contrario, que les impidan consagrarse a su servicio cuando quieran hacerlo. Ofrezcamos hoy a Dios lo más querido que tenemos: nuestros corazones, nuestra voluntad, nuestras inclinaciones!

III. El Eterno Padre recompensa a María por su generosidad: le devuelve su Hijo y su honor por medio de Sime6n, quien reconoce en Ella a la Virgen Madre de Dios y lo torna a sus brazos. Si sacrificas a Dios tu honra y tus inclinaciones, Él te recompensará liberalmente aun en esta vida. ¡Cuán bueno es servir aun Señor tan generoso! Él da los bienes del cielo a quien le sacrifica los de la tierra. ¿Por qué no cambiar la tierra por el cielo? ¿Por qué con bienespasajeros, no comprar los eternos? ¿Por qué, con lo que es perecedero, no adquirir lo que dura siempre? (San Pedro Crisólogo).

La imitación de la Santísima Virgen -Orad por
las congregaciones de la Santísima Virgen.

ORACIÓN

Dios todopoderoso y eterno, escuchad benigno las súplicas que dirigimos a vuestra suprema Majestad, y así como vuestro Unigénito fue hoy presentado al templo, revestido de carne semejante a la nuestra, haced que nos presentemos ante Vos con un corazón purificado. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

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CONMEMORACIÓN DEL BAUTISMO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

13 de enero

El Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo

Estaba San Juan Bautista en las orillas del Jordán bautizando y exhortando a penitencia, cuando llegó a él el Salvador del mundo, de treinta años de edad. Al acercarse al Bautista, conoció éste, por luz sobrenatural, que el que venía a pedirle el bautismo era el Mesías verdadero; y así, al ver al Salvador, exclamó: Pues qué, Señor, ¿Vos venís a mí a ser bautizado, cuando debo yo ser bautizado de Vos? EL Señor le contestó que convenía sujetarse a los decretos de la divina Sabiduría. Abrióse el Cielo y vio San Juan que el Espíritu Santo bajaba sobre Jesucristo en figura de paloma, y al mismo tiempo oyó una voz que decía: Este es mi Hijo querido, en el que tengo Yo todas mis complacencias.

Bautizándose Jesús, nos enseñó la necesidad del bautismo para todos, y además su humildad, autorizó el bautismo del Bautista; el Espíritu Santo declaró la divinidad del Salvador, y por último, santificó las aguas habilitándolas para redimir los pecados.

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FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

PRIMER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA:

La celebración de esta fiesta en toda la Iglesia, data sólo desde el Pontificado de Benedicto XV. Con ella nos transporta la liturgia a Nazaret, para contemplar allí la vida de la Sagrada Familia, ejemplar y modelo de la familia natural en que nacemos, y de la familia sobrenatural en la cual hemos sido adoptados por la gracia de Dios. El Evangelio nos retrata la existencia de la familia de Nazaret caracterizada por su fervor religioso, por su amor a la oración y por la unión íntima de los que la componen. La Epístola nos pone ante los ojos el espíritu y las virtudes que en ella reinaban: misericordia, benignidad, humildad, modestia, paciencia y, ante todo, caridad, que es el vínculo de la perfección. ¡Maravilloso modelo, cuya imitación llevará la paz y la alegría a los hogares cristianos!

La tradición dice que en la casa de Nazaret Jesús llevó una vida sencilla, humilde y oscura hasta la edad de 30 años. En el seno de esa familia aprendió el oficio de carpintero que ejercía San José. Allí creció en edad y sabiduría. Junto a ellos, María se sentía feliz de aliviar las fatigas de su esposo. Los tres santificaron la vida familiar con el ejercicio de las virtudes domésticas.

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La revelación de Nuestro Señor Jesucristo a los Sabios de Oriente

6 de enero
EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR, (*)

Guiados por el brillo de una estrella los Magos dejan su país lejano, y buscan con su luz la luz divina hasta encontrar a Dios y confesarlo. (Breviario Romano: Himno de Epifanía)

La Epifanía, que en griego significa aparición o revelación, es una fiesta destinada a celebrar principalmente la revelación de Jesucristo a los Magos o Sabios de Oriente, los cuales, por inspiración particular del Todopoderoso, fueron a adorarle, poco después de su nacimiento. El oficio del día, conmemora igualmente otras dos manifestaciones del Señor: la primera es la de su bautismo, en el que el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma, al mismo tiempo que una voz del cielo decía: «Este es mi Hijo muy amado, en el que tengo mis complacencias»; la segunda es la revelación de su poder, en el primero de sus milagros, la transformación del agua en vino, en Caná, donde manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. Por todo esto la festividad merece respeto y reverencia, especialmente por parte de nosotros los gentiles, que en tal fecha fuimos llamados a la fe y adoración del verdadero Dios, en la persona de los Magos.

La Sagrada Escritura no especifica el número de los sabios que fueron a rendir homenaje a Nuestro Señor Jesucristo

Sin decirnos cuántos eran, la Biblia llama «magos» o «sabios» a los gentiles que acudieron a Belén a rendir homenaje al Redentor del mundo, obedeciendo al divino llamado. La autoridad común, apoyada por la autoridad de San León, Cesario, Beda y otros, sostiene que eran tres. En todo caso, el número era reducido en comparación con el de aquellos que vieron la estrella y no le prestaron atención; admiraron su brillo extraordinario y permanecieron sordos a su mensaje; esclavizados por su egoísmo y sus pasiones, endurecieron sus corazones al llamamiento del Señor. Decididos a seguir el divino llamamiento, a pesar de todos los peligros, los Magos se informaron en Jerusalén y fueron hasta la misma corte del rey Herodes preguntando: «¿Dónde ha nacido el Rey de los Judíos?» De acuerdo con las profecías de Jacob y David, toda la nación judía estaba en espera del Mesías. Como las profecías detallaban las circunstancias de su nacimiento, los Magos supieron pronto, por las informaciones del Sanhedrín o gran Consejo de los judíos, que el profeta Miqueas había predicho, muchos siglos antes, que el Mesías nacería en Belén.

Los 3 sabios de Oriente

Los Magos se pusieron inmediatamente en camino, a pesar del mal ejemplo que les daban los miembros del Sanhedrín, ya que ningún escriba ni sacerdote se mostró dispuesto a acompañarles a buscar y rendir homenaje a su propio Rey. Para fortalecer su fe, Dios hizo brillar nuevamente la estrella en cuanto salieron de Jerusalén, y ésta los guió hasta el sitio en que se hallaba el Salvador que venían a adorar. Deteniéndose sobre la cueva, la estrella y parecía decirles: «Aquí encontraréis al Rey que os ha nacido». Los Magos penetraron en el pobre albergue, más lleno de gloria que todos los palacios del mundo, donde encontraron al Niño con su Madre. Postrándose, le adoraron y le entregaron sus corazones. San León celebra la fe y devoción de los Magos con estas palabras: «La estrella los llevó a adorar a Jesús; pero no encontraron a éste venciendo a los demonios, o resucitando a los muertos, o dando vista a los ciegos y voz a los mudos. Jesús no hacía milagros. Estaba ahí como un recién nacido sin palabra y totalmente dependiente de su Madre. Su poder estaba oculto y su único milagro era la humildad». Los Magos ofrecieron a Jesús los más ricos productos de sus tierras: oro, incienso y mirra. El oro, para manifestar que reconocían su dignidad real; el incienso, como una confesión de su divinidad, la mirra, como símbolo de que se había hecho hombre para redimir al mundo. Pero sus más ricos regalos fueron las disposiciones en que se hallaban: su ardiente caridad, simbolizada en el oro; su devoción, figurada por el incienso y la total entrega, representada por la mirra.

El Bautismo del Señor

La más antigua mención de la celebración de una fiesta cristiana el 6 de enero, parece ser la de los «Stromata» (I, 21) de San Clemente de Alejandría quien murió antes del año 216. Dicho autor afirma que la secta de los Basilianos celebraba la conmemoración del Bautismo del Señor con gran solemnidad, en fechas que parecen corresponder al 10 y al 6 de enero. Esto tendría en sí mismo poca importancia, si no existieran abundantes pruebas de que en los dos siglos siguientes, el 6 de enero se convirtió en una festividad principal en la Iglesia de oriente, y que tal festividad estaba estrechamente relacionada con el Bautismo del Señor. En un documento conocido con el nombre de Cánones de Atanasio», cuyo texto pertenece básicamente a la época de San Atanasio, digamos hacia el año 370, el autor nos dice que las tres fiestas más importantes del año eran Pascua, Pentecostés y Epifanía. El mismo documento prescribe a los obispos que reúnan a los pobres en las ocasiones solemnes, partícularmente «en la gran fiesta del Señor» (Pascua), en Pentecostés, «cuando el Espíritu Santo descendió sobre su Iglesia», y en «la fiesta de la Epifanía del Señor en el mes de Tubi, es decir, la fiesta de su Bautismo» (canon 16). El canon 66 repite: «la fiesta de la Pascua, la fiesta de Pentecostés y la fiesta de la Epifanía que es el undécimo día del mes de Tubi».

Según las ideas del oriente, la primera manifestación del Salvador a los gentiles coincide con las divinas palabras: «Este es mi Hijo muy amado en el que tengo mis complacencias». Los Padres griegos opinan que la Epifanía llamada también por ellos «Manifestación de Dios» e «Iluminación», se identificaba originalmente con la escena del Jordán. En un sermón predicado en Antioquía, el año 386, San Juan Crisóstomo se pregunta: «¿Por qué se llama Epifanía, no al día del nacimiento del Señor sino al día de su Bautismo?». Y, después de discutir algunos detalles de la observancia litúrgica, especialmente el agua bendita que los fieles llevaban a sus casas y conservaban todo el año (el santo se inclina a pensar que el hecho de que el agua no se corrompa es un milagro), responde a su propia pregunta: «Llamamos Epifanía al día del Señor, porque al nacer no se manifestó a todos, como lo hizo en el Bautismo. Hasta ese momento había permanecido oculto al pueblo.» También San Jerónimo, que vivía cerca de Jerusalén, testifica que la única fiesta que se celebraba entonces ahí era la del 6 de enero, para conmemorar el nacimiento y el Bautismo de Jesús. A continuación explica que la idea de «manifestación» no se aplica propiamente al nacimiento, «porque Jesús permaneció entonces oculto y no se reveló», sino más bien al Bautismo en el Jordán, cuando el cielo se abrió sobre Cristo».

La Epifanía

Fuera de Jerusalén, donde, según nos dice Eteria (c. 395), cuyo testimonio concuerda con el de San Jerónimo, la fiesta de la Navidad y la Epifanía se celebraban el mismo día (6 de enero). La costumbre occidental de celebrar por separado la Navidad el 25 de diciembre se impuso en el siglo IV, y se difundió rápidamente, desde Roma a todo el oriente cristiano(1). San Crisóstomo nos informa que el 25 de diciembre fue celebrado por primera vez en Antioquía hacia el año 376. Constantinopla adoptó dicha fiesta, dos o tres años más tarde, y San Gregorio de Nisa, en la oración fúnebre por su hermano San Basilio, explica que la Capadocia adoptó la costumbre hacia la misma época. Por otra parte, la festividad del 6 de enero, de origen oriental indudablemente, se convirtió en fiesta de la Iglesia de occidente, como una especie de compensación, antes de la muerte de San Agustín. La encontramos registrada por primera vez en Viena de Galia. El historiador pagano Amiano Marcelino, describiendo la visita del emperador Juliano a las iglesias, habla de «la fiesta de enero que los cristianos llaman Epifanía». San Agustín acusa a los donatistas de no haber adoptado, como los católicos, la nueva festividad de la Epifanía. Alrededor del año 380 se celebraba ya dicha festividad en Zaragoza, y en el año 400 era una de las fiestas en que estaban prohibidos los juegos del circo.

La Revelación del Señor a los gentiles

Sin embargo, aunque el día de la celebración era el mismo, el carácter de la fiesta de la Epifanía en oriente y occidente era distinto. En oriente, el motivo principal de la fiesta sigue siendo hasta el día de hoy el Bautismo del Señor, y la gran bendición del agua es uno de los ritos principales. En occidente, por el contrario, se hace hincapié en el viaje y la adoración de los Magos. Así sucedía ya desde la antigüedad, como lo demuestran los sermones de San Agustín y San León. Cierto que el Bautismo del Señor y el milagro de Caná están incluidos también en la fiesta; pero, aunque encontramos en San Paulino de Nola (principios del siglo V), y un poco después en San Máximo de Turín, alusiones muy claras a estos dos hechos en su interpretación de las solemnidades del día, hay que reconocer que la Iglesia de occidente sólo celebra prácticamente la revelación del Señor a los gentiles, representados por los Magos.

Ver Leclercq, DAC., vol. v, pp. 197-201; Vacandard, Eludes de critique et d’histoire religieuse, vol. III, pp. 1-56; Hugo Kehrer, Die heiligen drei Konige (1908), vol. I pp. 46-52 y21-31; Duchesne, Christian Worship, pp. 257-265; Usener-Lietzmann, Religionsgeschichtliche Untersuchungen, pt. I; Kellner, Heortology, pp. 166-173; G. Morin, en Revue Bénédictine, vol. V (1888), pp. 257-264; F. C. Conybeare, en Rituale Armenorum, pp. 165-190; especialmente Dom de Puniet, en Rasegna Gregoriana, vol. V (1906), pp. 497-514. Ver también

  • * Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I.
  • (1) Hasta el día de hoy los armenios no católicos celebran conjuntamente la Navidad y la epifanía el 6 de enero. Y debe notarse que en la misma Iglesia de occidente el rango litúrgico de la  Epifanía es superior al de la Navidad, así como el de Pascua y Pentecostés.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

Jesús, en griego:

Ihsoys Ihcoyc

Al nombre de Jesús arrodíllense todas las

criaturas del cielo, de la tierra y del infierno;

y toda lengua confiese que nuestro Señor

Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.

(Filip. II, 10)

El monograma JHS en el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona, obra del arquitecto Antonio Gaudí. Fuente: http://es.wikipedia.org

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS,(*)

3 de Enero

(Domingo entre la Circuncisión y Epifanía)

«Le darás el nombre de Jesús, porque Él va a salvar a su pueblo» (San Mateo I, 21).

El occidente celebra la fiesta del nombre de Jesús, el domingo que separa la Circuncisión de la Epifanía; en los años en que dicho domingo no existe, la fiesta pasa al 2 de enero. Así como en el crucifijo material honramos toda la Pasión de Cristo resumida en un símbolo, de igual manera el nombre de Jesús nos recuerda todo lo que está simbolizado en él (Cf. Filip. II, 9-10). «Hablando de él, nos sentimos iluminados; pensando en él, recibimos el alimento de nuestras almas; invocándole, encontramos la paz!, como dice San Bernardo de Claraval, uno de los hombres que han hablado más sentida y profundamente del nombre de Jesús.

El Concilio de Lyons prescribió en 1274 una devoción especial al nombre de Jesús, y el beato Gregorio X comisionó especialmente a la Orden de los Predicadores para propagarla. Pero quienes más hicieron por difundirla, a pesar de la gran oposición que encontraron, fueron los minoritas: San Bernardino de Sena y San Juan Capistrano, quienes popularizaron el uso del monograma JHS, simple abreviación del nombre de Jesús (Ihesus). El hecho de que la Compañía de Jesús adoptara ese monograma como parte de su divisa, contribuyó a su mayor difusión. La Santa Sede concedió a los Franciscanos, en 1530, la celebración de la fiesta del Santo Nombre de Jesús y el uso se fue extendiendo paulatinamente,. En 1721 se convirtió enfiesta universal de la Iglesia de occidente; pero pocos años después, la comisión encargada de la reforma del Breviario recomendó al PapaBenedicto XV la suprimiera del calendario general. La fiesta actual es una especie de repetición de la Circuncisión; las lecciones del tercer nocturno de maitines están tomadas del sermón de San Bernardo sobre este misterio.

Es interesante notar que el Nombre de Jesús figura en el calendario del Book of Common Prayer, el 7 de agosto, es decir, en la fecha que escogieron algunos obispos ingleses y escoceses, cuando adoptaron la fiesta, a fin de la Edad Media. Por otra parte, la traducción del bello himno de Vísperas Jesu dulcis memoria, hecha por el P. Edward Caswall, ha contribuido a que los protestantes conozcan, probablemente mejor que los católicos, ese poema anónimo frecuentemente atribuido, por error, a San Bernardo. Las Letanías del Santo Nombre de Jesús, que en realidad son más bien un comentario de los atributos del Salvador que de su Nombre, provienen tal vez de San Bernardino y San Capistrano. Monseñor Challoner las llama simplemente, Letanías de Nuestro Señor Jesucristo en la edición original de Jardín del alma.

*Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/


María Madre de Dios

1ro. de enero

Θεοτόκος Theotokos Madre de Dios

La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de «María Madre de Dios». Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: «María, Madre de Dios».

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: «La Madre de Dios es también madre mía». Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: «He ahí a tu madre», ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: «La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios». Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

El título «Madre de Dios» es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antigüos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de «María, Madre de Dios».

Tomado de: http://www.ewtn.com

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO(*)

María dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. (San Lucas, 2, 7).

Augusto, señor del mundo, había ordenado un censo general y preparó así sin saberlo el cumplimiento de las profecías; María y José debieron trasladarse a Belén. Carentes de un techo hospitalario, se retiraron a una gruta que albergaba a un buey. ¡Allí fue donde nació el verdadero Señor del mundo! Envuelto en pobres pañales y acostado en un pesebre de piedra sobre un poco de paja, no fue calentado sino por el amor materno y paterno y por el aliento del buey de los pastores y el asno de los pobres viajeros. A estos homenajes se asoció toda la creación espiritual y material: los ángeles del cielo anunciaron al Salvador, primero al pueblo de. Dios ya los humildes en la persona de los pastores, que acudieron ala gruta; después, una estrella misteriosa llevó a ella a los magos, primicias de la gentilidad y de los grandes. Toda la tierra estaba entonces convidada a entrar en el divino redil. ¡Gloria a Dios y paz a los hombres!

MEDITACIÓN
SOBRE LA NATIVIDAD DE JESÚS

   I. La desnudez del Hijo de Dios hecho hombre debe inspirarnos el desprecio de las riquezas y el amor de la pobreza. Jesús es abandonado por todos; carece de fuego, tiene sólo algunos pañales para defenderse de los rigores del frío. Es la primera lección que Dios nos da viniendo a este mundo; ¿c6mo lo escuchamos nosotros? ¿Qué amor tenemos por la pobreza? Tanto la ha amado Jesús, que ha descendido del cielo para practicarla. ¿Qué remedio aplicar a la avaricia si la pobreza del Hijo de Dios no la cura? (San Agustín).

   II. La humildad brilla con admirable fulgor en el nacimiento de mi divino Maestro. Quiere nacer en un establo, de una madre pobre, esposa de un pobre artesano: todo en este misterio nos predica humildad. ¿Podríamos dejarnos todavía arrastrar a la vanidad? ¿Ambicionaremos todavía dignidades y honores? Aprendamos hoy lo que debemos amar y estimar; persuadámonos de que la verdadera grandeza de un cristiano consiste en imitar a Jesús y en humillarse.

   III. El amor de Jesús por los hombres lo redujo a estado tan pobre y tan humilde. El hombre se había perdido queriendo hacerse semejante a Dios, Dios lo redime tomando su naturaleza y sus debilidades. Quiso Jesús hacerse semejante a nosotros; respondamos a su amor haciéndonos semejantes a Él. Él quiere nacer en nuestro corazón por la gracia; no le neguemos la entrada y cuando esté en él, conservémoslo mediante la práctica de las buenas obras. Cristo nace en nuestra alma, en ella crece y se desarrolla: pidámosle que no quede mucho tiempo pobre y débil. (San Paulino).

La humildad
 Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que el nuevo nacimiento según la carne de vuestro Hijo unigénito, nos libre de la antigua servidumbre a que nos tiene sujetos el pecado. Por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

La Inmaculada Concepción de Soult

Toda hermosa eres, María,

y la mancha original no se halla en ti.


Artista: Esteban Murillo, Bartolomé (1618-1682)

Título: La Inmaculada Concepción de los Venerables o de Soult

Año: 1678

Técnica: Óleo sobre lienzo

Dimensiones: 172 × 285 cm (67.72 × 112.20 in)

Locación Actual: Museo del Prado Madrid, España

Notas: Orig. Retablo en el Hospital de los Venerables de Sevilla, Cliente: Justino de Nece

Tomado de: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Murillo_immaculate_conception.jpg