144. El mayor mal, después del pecado mortal

Santa Francisca Romana, gran «mística» del siglo XV, tenía el privilegio de ver, a su ángel de la guarda, siempre a su lado, como un hermoso niño de ocho años. Tenía los ojos fijos en el cielo y las manos cruzadas sobre el pecho. Su cabeza irradiaba tal esplendor que la santa podía leer, a su luz, el breviario o un libro cualquiera.

-Si alguien- dice ella – pronunciaba, en su presencia alguna palabra poco conveniente, el ángel se cubría el rostro con las manos. Pero si era ella misma la que caía en algún leve pecado, su ángel se desvanecía de su vista totalmente durante aquellos mementos.

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE

Los Santos

4 de Enero

Especial de Ortodoxia Católica

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS

SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS,(*)

MISA DEL DÍA (EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS)

Santa Misa Dominical

Que al Nombre de Jesús doblen la rodilla todas las criaturas del cielo, tierra e infierno.

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