Fernando Casanova se fue de nuestra Iglesia Católica

Catequesis del Padre Tomás Agustín Beroch.

Los temas a tratar hoy serán los siguientes:

1) Fernando Casanova y su abandono de la Iglesia Católica.

2) Si el tiempo lo permite, hablaremos del tema de la pena de muerte. ¿Puede un cristiano estar a favor de la pena de muerte o no?

Enlace al video :

https://x.com/i/broadcasts/1vOxwrWwnWMJB?t=OQKZcvKDYl2_1ELcYFcu-w&s=09

Bendiciones para todos.

Link de mi cuenta de YouTube:

youtube.com/@fr.tomasberoc

Padre Tomás Agustín Beroch
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La red social X (anteriormente Twitter).

Así sería el rostro de Nuestro Señor Jesucristo, según los últimos estudios con rayos-X de la Sábana Santa de Turín

«Faciem tuam, Domine, exquiram. Ne avertas faciem tuam a me»
(Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí)

Salmo 27, 8-9

Una Voce Sevilla – Misa Tradicional

Tomado de:

La red social X (anteriormente Twitter).

Mañana haré una catequesis sobre lo que anunció Fernando Casanova

Fernando Casanova

@fernandoBiblia



La haremos a las 16hs (horario de Atlanta Georgia). Quienes no puedan verla en vivo podrán verla por diferido, pues quedará grabada.

Este es el video de YouTube que hice hoy donde adelanto un poco mi catequesis de mañana. Dura unos 16 minutos. Aquí les copio el link: youtu.be/LytcOLctGJk?si…

Bendiciones para todos. Recemos por Fernando, ya que está confundido.

Padre Tomás Agustín Beroch

Tomado de:

La red social X (anteriormente Twitter).

Fernando Casanova, es una pena muy grande que habiendo encontrado la verdad en la Iglesia Católica luego la abandones y vuelvas al error

Aquí 👉 youtu.be/b5NkUuDtDg4

Fernando, todos sabemos quien es ese “monje” y “sacerdote” que citaste al final. Su nombre es Martin Lutero.

¿Te enteraste que Martin Lutero mandó matar a más de 150.000 campesinos que querían permanecer católicos? ¿Te enteraste que Lutero le ofreció a los príncipes luteranos los bienes de la Iglesia convirtiéndolos en Papas para sí mismos? ¿Te enteraste que Lutero mandó a violar monjas, mandó a quemar a los anabaptistas y también que él nunca intentó cambiar la moral de muchos católicos sino la misma doctrina católica?

¿Recurres a tu conciencia citando a un hombre que destruyó la fe en Europa apoyándose en su conciencia? Muy triste lo tuyo realmente.

Voy a responderte como corresponde en alguno de mis videos, ya que tus falacias han sido muchas.

Sin embargo, voy a cerrar los comentarios a este post porque no quiero que la gente te insulte y te diga todo tipo de vituperios. 

Realmente al final dijiste algo que sí comparto: “que Dios me ayude”. Lo mismo digo, que Dios te ayude, porque estás confundido y confundes a muchas otras personas también.

Nunca es lícito abandonar la Iglesia Católica, que no es Romana, sino que tiene 24 ritos y todos están bajo la autoridad del Romano Pontífice. Esa es una de tus falacias, calificar a la Iglesia de Romana, cuando es Católica y Apostólica. El rito romano es uno de los tantos, y todos los ritos están bajo el Romano Pontífice que preside en la caridad a las demás iglesias.

No crees en la interpretación de la Iglesia Católica cuando interpretas Mt 16, 18. Pero nos pides que creamos en “tu interpretación”. Sinceramente prefiero creerle a la Iglesia Católica y no a un teólogo confundido. Cómo decía San Agustín: “no creería en las Sagradas Escrituras sino fuese porque eso me lo enseña la Iglesia Católica”. 

En fin Fernando. Tu comunicado no me causa odio hacia tu persona, pues ningún cristiano debe odiar a nadie. Me causa tristeza y dolor. Una pena muy grande que habiendo encontrado la verdad en la Iglesia Católica luego la abandones y vuelvas al error. Rezo para que Dios te ilumine y te muestre cuan perdido estas.

   Bendiciones Fernando, que Dios te ayude.

Padre Tomás Agustín Beroch

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¿Si eres perseguido, es señal de que vas por buen camino?

Hay gente que dice sin hacer mucha reflexión: «Si eres perseguido, es señal de que vas por buen camino». Como diría Santo Tomás de Aquino: «Secundum quid» – dicho en criollo, «depende».  Vas por el buen camino si la persecución es injusta. Por ejemplo, el caso del padre Miguel Agustín Pro, mártir mexicano. Lo mataron por el simple hecho de ser un sacerdote católico, es decir, por odio a la fe. En ese caso la persecución es injusta y por lo tanto es señal de que vas por el buen camino.

   Ahora bien, si la persecución es justa, en ese caso no vas por el buen camino. Un ladrón es perseguido por la policía de manera justa por haber cometido robos. En ese caso, no se puede decir que el ladrón vaya por el buen camino por el hecho de ser perseguido.

    Si alguna vez la Iglesia excomulgare a James Martin por sus herejías, él seguramente se victimizaría diciendo que lo persiguen. Pero en su caso la persecución sería justa, ya que su defensa de los lobbies LGBT y de la ideología del género son inaceptables.

    Más allá de estos ejemplos concretos, cuando alguien – o una obra – es criticado o perseguido, no hay que creer con facilidad a las acusaciones hechas hacia esa persona u obra. Pero al mismo tiempo, tampoco hay que “canonizar” a la persona, o a la obra, por el simple hecho de sufrir críticas y persecuciones. Lo que hay que tratar de distinguir es si esa persecución o esas críticas son verdaderas o falsas, y ahí está la clave para saber si estamos ante alguien que va por el buen camino, o de alguien que debe ser perseguido por sus malas acciones.

     Hacer esto no es fácil, ya que no siempre lo malo se presenta como tal de modo evidente, y a veces aquello que parece bueno tampoco lo es tanto. Como dice Nuestro Señor Jesucristo: «Pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz» (2 Cor. 11, 14). Hay que pedir siempre a la Virgen la gracia de ser mansos como palomas pero astutos como las serpientes, para no llamar bien al mal y mal al bien. En estos tiempos de tanta confusión es muy fácil caer en estos graves errores, es por eso que, más que nunca, debemos invocar el auxilio divino.

     Y como decía un amigo sacerdote, no hay que condenar a nadie, pero tampoco hay que canonizar sin pruebas suficientes.

     Hay que ser prudente en el juicio, sea para juzgar mal, como bien; recordando que sólo pueden juzgarse las acciones, nunca las personas o las conciencias.



     Muchas bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch
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La red social X (anteriormente Twitter).

No hay que absolutizar el latín, pero tampoco hay que rechazarlo

Mi conocimiento del latín es limitado, eso lo debo reconocer, ya que en el seminario donde estudié no era una materia obligatoria. Tuve tres años de latín y aprobé esa materia en Italia. En Roma, algunos de los latinos se sorprendían ya que yo les podía traducir frases en latín de la Basílica de San Pedro. Obviamente que comparado con quien no sabe nada de esa lengua, yo sé bastante. Pero comparado con los que saben este idioma, yo no sé nada.

     Gracias a Dios se lo suficiente para celebrar la Misa y los sacramentos, si tuviese que hacerlo en latín. También puedo leer la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino para evitar malas traducciones.

    Algunos de mis amigos han repetido hasta el cansancio: las oraciones en latín son más eficaces que las que se hacen en lengua vernácula. Otros amigos míos, en cambio, dicen que esto es superstición y que en la lengua que uno rece, Dios nos escucha lo mismo.  Con respecto a esto, voy a decir algunas cosas.

     En primer lugar: es claro que para rezarle a Dios, no importa la lengua que uno hable. Lo que importa es la fe con la cual uno se dirige al Omnipotente. Es absurdo decir que «Dios me escucha más en una lengua que en la otra». Dios habla todas las lenguas, y el idioma que debemos usar con el Señor es sobre todo el idioma de la fe. Yo no creo para nada que la eficacia de un exorcismo o la eficacia de una oración tenga que ver con el idioma que uno use. Los israelitas rezaban en arameo y en hebreo, no en latín. Dios los escuchaba o no, no por el idioma usado, sino por la fidelidad a sus mandamientos. En definitiva, el Omnipotente no se fija en el idioma que uno use para rezar sino que mira nuestro corazón. Eso por un lado.

      Ahora bien, por otro lado hay que decir que el desprecio al latín de parte de algunos sacerdotes y de algunos laicos tampoco es bueno. La lengua de la Iglesia, desde hace mucho tiempo ha sido el latín, y la Iglesia no hace nada «porque si». Es claro que esta lengua es el idioma oficial de la Iglesia en el rito latino, no en los otros 24 ritos. Sin embargo, el 90% de los católicos pertenecen al rito romano. Por algo Dios permitió que el Imperio Romano tuviese un plan providencial en la difusión del Evangelio. Dicho Imperio había conquistado todo el mundo conocido, y gracias a ello, cuando Roma se convierte al catolicismo, la fe llega a todos los países donde llegó el imperio.

      Hay que decir que, por otra parte, los misales, los rituales, las oraciones y todo lo que usamos actualmente es traducido del latín. Y como bien dicen los italianos: «traduttore traditore» (traductor traidor). Hay veces que uno entiende verdaderamente el sentido de lo que esta rezando cuando conoce la lengua original en la cual esa oración fue escrita. Por dar un ejemplo: el Padre Nuestro. Cristo lo habrá enseñado en arameo, pero los Evangelios fueron escritos en griego, y fue San Jerónimo quien tradujo la Biblia al latín. En el Padre Nuestro, uno dice en español: «perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Sin embargo, en latín decimos «et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris».

      La traducción correcta sería: «perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores». La deuda es más que una ofensa. La deuda incluye todo lo que le debemos al Señor, el mismo don de la vida, el mismo don de la salud, todo lo que le debemos y no le podemos pagar. La deuda incluye las ofensas, pero es más que eso. Podríamos poner muchos otros ejemplos, pero para no alargar este post, lo dejamos así. A lo que vamos es que entendiendo la lengua latina, profundizamos nuestra fe, y profundizando nuestra fe es como llegamos a amar a Dios con todo nuestro corazón.

      Lo que dice Santo Tomas de Aquino es que para amar hay que conocer primero. Muchas veces, cuando uno traduce un texto escrito en otro idioma, aunque la traducción sea perfecta, algo del sentido original se pierde. El rezar en latín nos ayuda a entender mejor nuestra fe ya que podemos entender con mucha más claridad la teología que hay detrás de tal oración, de tal rito o de tal palabra; y entendiendo nuestra fe conocemos más a Dios y podemos amarlo de mejor manera (mientras más conocemos al Señor, más nos enamoramos de él).

      Termino con una anécdota muy bonita. Una vez unos señores americanos me dijeron: «menos mal que la Misa es en inglés. Si se celebrase en latín no vendría nadie a la Iglesia». Entonces los invité a la Misa en latín para que hicieran su propia experiencia. Vinieron y se quedaron maravillados al ver todas las familias jóvenes y todos los niños que asistían a esa liturgia. El coro por otra parte cantaba cantos gregorianos hermosísimos, y la ceremonia era muy solemne. Me acuerdo que después de la Misa uno de ellos me dijo: «padre, no entendí nada, pero me voy lleno del Espíritu Santo. Lo que viví hoy, nunca lo había vivido antes. Sentí caricias de Dios en mi corazón, aún sin entender la lengua».

Yo celebro la Misa en español y en inglés, y celebré Misas en otros idiomas también. No creo que Dios se fije en el idioma que rezamos. Podemos rezar en latín y rezar sin fe, y Dios no nos escucha porque no confiamos en su Providencia. Podemos rezar en Chino, y si lo hacemos con el corazón y con fe, el Omnipotente realiza muchos milagros en nuestras vidas, porque lo que Él mira es la pureza de nuestras oraciones, no el idioma.

    Sin embargo, no rechacemos el latín, ya que es una lengua que nos ayuda en muchos sentidos, y es el idioma que la Providencia Divina ha elegido para el rito romano; y es también la lengua en la cual han rezado grandes santos y mártires. No hay que absolutizar el latín, pero tampoco hay que rechazarlo ni tampoco hay que dejar de admirar la belleza de este sublime idioma.
Bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch

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Lo que todo padre de familia católico debería saber

Ayer fue el día del niño en Argentina. 

Hoy en día a los niños hay que protegerlos de muchas aberraciones, sobre todo de la perversa ideología del género, del crimen del aborto (en el caso de los no nacidos), de los depredadores sexuales, y de tantos ataques a su inocencia (como la ESI). Pero quiero darle un mensaje a los papás y recordarles lo que todo padre católico debería saber, y es la misión principal de la maternidad y paternidad.

Queridos padres, su misión con sus hijos es buscar que ellos vayan al cielo. Es por eso que los tienen que amar con el corazón, pero también con la cabeza. 

Muchas veces los padres buscan evitarles a sus hijos todo sufrimiento, y eso es algo bueno, pero no siempre lo es tanto. No podemos ir al cielo si no aprendemos a sufrir, porque Cristo lo dijo claramente: quien no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Es bueno que los padres den caricias, pero si por el bien del hijo hay que darle un castigo deben hacerlo sin titubear. 

Hay que decirles a los hijos que si, pero también hay que saber decirles que no cuando corresponde, ya que si no lo hacen los padres, lo hará la vida, y será más doloroso aún. Hay que hacerles regalos a los hijos, pero hay veces que las cosas se las tienen que ganar (mis padres me dijeron una vez: «no te vas con tus amigos, si no apruebas el examen»). En definitiva, un padre y una madre tienen que amar siempre a sus hijos, haga lo que haga, y a veces el modo de amarlos es permitiendo en sus vidas algún sufrimiento. 

   No hay que hacerlos sufrir a propósito, obviamente, pero cuando es un sufrimiento que repercute en un bien, muchas veces aunque duela hay que exigírselos.

 La misión de una padre y una madre no es solo que su hijo sea un hombre o mujer de bien, sino un santo. Su hijo o hija debe ir al cielo luego de esta vida terrenal. Su hijo o hija debe rezar, debe confesarse, debe participar de la Misa, debe cumplir los mandamientos divinos y debe saber que el camino al cielo es el camino de la Cruz del Señor. 

    Los hijos seguirán el ejemplo de los padres, es por eso que si un hijo no va al cielo o no se salva, Dios le pedirá cuenta a sus padres. ¿Qué han hecho para educarlos cristianamente? ¿Qué han hecho para que Cristo sea el centro de sus vidas?

Si no he sido un buen padre o una buena madre, siempre hay tiempo de arrepentirse. Quizás mis hijos sean grandes y yo no tenga la posibilidad de educarlos en la fe, pero puedo hacer algo por ellos y eso es rezar y hacer penitencia por su salvación eterna. Dios siempre nos da la posibilidad de arrepentirnos, aún en el último minuto de nuestra vida. Si no fuimos buenos padres hasta el momento, empecemos hoy, aunque nuestros hijos sean adultos, pues si rezamos por ellos y buscamos ser un buen ejemplo (aunque sea de ahora en más), ya la gracia de Dios (que no se deja ganar en generosidad) actuará por su cuenta.

    Bendiciones a todos los niños y padres del mundo entero. Que Dios les conceda la gracia de la santidad, y que María Madre de Dios los cubra con su manto maternal. Nuestra meta es el Cielo, nunca jamás lo olvidemos, pues todo lo que importa en esta vida terrenal es salvar nuestras almas. Lo demás es secundario.

Padre Tomás Agustín Beroch


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La verdad se defiende, el error se combate;

y la verdad es tal la diga quien la diga, y lo mismo se aplica con el error.

Muchos se quejan porque cuando hago respuestas públicas cierro los comentarios. 

Lo hago NO porque no me guste que me respondan. Simplemente porque se arman discusiones interminables y hay mucha gente que solo busca ganar un debate o tener la razón. Yo no tengo tiempo para discusiones eternas, y aunque me encantan los debates, mi primera obligación es ser párroco y atender mi parroquia. 

Quien quiera contestarme puede hacerlo en el post original (esas respuestas son comentarios de una publicación previa) o también puede citarme y responder a lo que dije. A mi no me interesa tener la última palabra, sino solo la verdad. La última palabra le corresponde a Dios (al fin de cuentas es así). Dios me llamó a salvar almas y no a ganar discusiones. 

   Sepan que también el post este que estoy haciendo ahora son oportunidades que les doy a las personas para escribir lo que quieran y lo que piensen.  

    Una cosa buena de la libertad de expresión es que cada uno puede expresarse como le parezca. Lo malo de la misma es que muchas personas escriben sandeces y para colmo de se creen sabios.  

    Yo estoy seguro que entre los que me leen hay gente más sabia que yo. En mi caso, no me considero sabio ni mucho menos. Pero a veces da mucha risa leer ciertos comentarios de personas que se creen muy inteligentes al decir ciertos disparates. 

     Por ejemplo, una señora dijo una vez: «usted no tiene derecho a criticar a un obispo padre». Yo me reía porque esta señora no puede distinguir una crítica constructiva de una falta de caridad. No me reía de la señora, ya que puede ser una santa mujer que ni siquiera conozco, pero me reía de su comentario. Puede inclusive que esta mujer haya dicho lo que dijo con buenas intenciones y buscando mi bien. Pero el comentario en sí es erróneo.  

    Un obispo, por más sucesor de los Apóstoles que sea, no está confirmado en gracia. También era obispo Gregorio, uno de los capellanes de la revolución francesa, y fue el mismo que mandó a muchos curas a separarse del Papa y también mandó a la guillotina a muchísimos hombres y mujeres inocentes. El mismo obispo Gregorio fue excomulgado por cismático. Lo mismo, Nestorio que prácticamente negaba la divinidad de Cristo era obispo, como son obispos los alemanes actuales que le dan la comunión a divorciados y vueltos a casar y que defienden la perversa ideologia del género. 

     Por más obispos que sean, se los puede criticar, ya  están en el error. En el error, no se sigue a nadie; en cambio la verdad se defiende siempre y en todo lugar. Dicho de otra manera: se juzgan los hechos (1 Cor 4 – 5), no las personas. Si un obispo dice o hace una herejía, se puede decir tranquilamente que ese obispo hace daño y no es fiel a la doctrina católica. 

     Por lo tanto, queridos amigos, si somos católicos debemos formarnos antes de hablar. No hay que opinar por opinar. Como me decía mi padre cuando yo di una opinión sobre un tema que no tenía ni la más pálida idea, y me lo dijo con una lógica de hierro:  «si sabes, habla; si no sabes mejor calla. Es mejor quedarse callado y parecer ignorante, que abrir la boca y despejar dudas». 

     Hay que darse cuenta de que ser obispo, ser sacerdote o ser una persona consagrada no equivale a tener un doctorado en Harvard. Los sacerdotes podemos cometer errores, como lo puede cometer cualquier ser humano sobre la faz de la tierra. 

     Por lo tanto, es un acto de caridad sacar del error a alguien, sea laico, sacerdote u obispo. La verdad se defiende, el error se combate; y la verdad es tal diga quien la diga, y lo mismo se aplica con el error. Por más que el error salga de la boca más consagrada habida y por haber, no deja de ser lo que es, y debe ser combatido y refutado. 

    Bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch

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La izquierda se queja de que un cura visita a militares presos.

La función de todo sacerdote, buscar salvar almas e ir al encuentro de los pecadores.

En Argentina, en estos momentos, los zurdos se están rasgando las vestiduras porque un sacerdote visitó a militares presos.

La izquierda no diría nada si un sacerdote organizara un encuentro con Firmenich, Verbitsky y otros ex montoneros que pusieron bombas y asesinaron gente hasta cansarse. En la década del 70′ apoyaban a curas tercermundistas que eran adeptos a la guerrilla comunista y asesina del ERP y Montoneros. Se rasgan las vestiduras porque un cura se reúne con militares encarcelados, pero no tienen ningún escrúpulo en defender terroristas y asesinos que querían instaurar un régimen  comunista en la Argentina. De hecho, muchos de esos criminales tienen cargos políticos y puestos importantes.

Y por otra parte….yo he visitado en el hospital zurdos y comunistas en sus últimos momentos de vida, como también he visitado en la cárcel asesinos, violadores, y narcotraficantes. No quiere decir que yo apruebe sus vidas, pero se supone que esa es la función de todo sacerdote, buscar salvar almas e ir al encuentro de los pecadores. Cristo mismo lo dijo: «no son los sanos los que necesitan el médico, sino los enfermos». Del punto de vista espiritual todos somos enfermos.

Cuando uno visita a un asesino, un ladrón o un violador, a uno le queda claro que las almas de estas personas corren riesgo de condenación eterna. Es por eso que uno los visita, para ver si puede lograr de que se arrepientan y cambien de vida.

¿Qué tendría que hacer un cura según la zurda? ¿visitar solo a los buenos y no a los malos? ¿Ofrecerle a algunos los sacramentos y a otros no?  Zurditos, su odio los ciega. Nosotros no les vamos a ir a pedir permiso a ustedes para visitar gente. Y si es gente mala, con más razón…Cristo nos dio ejemplo de ello, ya que Él buscó que cada pecador se arrepienta de sus faltas y enmiende su vida.

La izquierda se queja de que un cura visita a militares presos. Pero estoy seguro que este mismo cura no tendría problema en visitar a ex montoneros y terroristas como Verbitsky o Firmenich si estos se encontraran enfermos y muriendo, o simplemente solicitaran el auxilio de un sacerdote católico. Todo pecador, sea zurdo, sea travesti, sea de derecha, sea quien fuera, merece tener la oportunidad de arrepentirse y cambiar de vida y alcanzar el perdón de Dios. 

    También yo he visitado muchos asesinos y ladrones que no se han arrepentido, pero al menos lo intenté y cumplí con mi deber. De lo contrario, se hubiese cumplido lo que dice Ezequiel 3, 18.

    Que la izquierda deje de llorar, porque son ellos los responsables de los 100 millones de muertos que dejó el comunismo ateo en el siglo XX, son ellos los responsables de las guerrillas en Argentina y en Hispanoamérica que dejó hombres y mujeres mutilados, torturados, golpeados, secuestrados, asesinados, etc. Son ellos los responsables de los millones de abortos que se han realizado en el mundo (crimen horrendo que mata al más indefenso), son los zurdos los responsables del 41% de índices de suicidio que hay en los transexuales (ya que con la ideología del género los engañan creyendo que pueden cambiar de sexo). Fue la izquierda del Che Guevara la que mató y fusiló homosexuales, y ahora se la dan de «tolerantes».  En definitiva, la izquierda es uno de los peores cánceres espirituales, al punto tal que Pío XII la llamaba «vergüenza de nuestro tiempo». 

    En vez de escandalizarse por un sacerdote que visita a los militares presos, deberían escandalizarse de lo que está haciendo el dictador Maduro en Venezuela, que en tres semanas secuestró más de 2000 personas, dejó más de 25 muertos, y tiene a un 96% del pueblo Venezolano en la pobreza. Contra el dictador Maduro no se los escucha protestar ni quejarse. Y espero que también se escandalicen de Alberto Fernandez, al cual ustedes apoyaron e inclusive hasta hoy en día muchos de ustedes tratan de desligarse (lo cual no lo van a lograr, pues de esta no se vuelve, por más que quieran).

   Ya nada sorprende de la izquierda, pues la misma es hipocresía pura.

Padre Tomás Agustín Beroch

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Nunca confíes en la izquierda

Quiero cerrar mi post sobre los zurdos de izquierda diciendo lo siguiente: nunca confíes en ellos.

     Desde el Rey Luis XVI hasta la fecha, los zurdos han demostrado que no son gente de confianza.

    La Asamblea Nacional de Francia y sus diputados, en el año 1787 se habían juntado en el senado para protestar contra el Rey y contra sus políticas.  También estaba presente el clero. El Rey Luis XVI le dijo al clero que se retirara, y así lo hicieron los curas (se pararon y se fueron). También el Rey le pidió a los diputados jacobinos que se retiraran, pero estos no quisieron hacerlo. Luis XVI tendría que haberlos echado a patadas, pero era «muy pacífico» y les dijo: «no puedo obligarlos a hacer lo que no quieran». Y los dejó.

     Los diputados jacobinos, al ver que el Rey era «buenista» y que siempre decía que si, fueron pidiéndole cosas, al punto tal de que fueron tomando el poder; y al final terminaron decapitando a Luis XVI y asesinando a dos millones de franceses que querían permanecer católicos. Luis XVI no supo frenar a la izquierda jacobina cuando tenía el poder de hacerlo, y así le fue. Terminó él y su esposa en la guillotina. 

   Lo mismo le pasó a los cristeros. Al haber aceptado el pacto de entregar las armas, el gobierno masón de izquierda los masacró. Los cristeros habían sido obedientes a la jerarquía católica que les pedía aceptar el pacto con el gobierno y entregar las armas, pero fue un error, ya que los masones no cumplieron con lo pactado y los fusilaron. 

    En definitiva, confiar en un zurdo es como confiar en Satanás: te va a traicionar siempre. 

    No estamos hablando de los zurdos que son tales por ignorancia. Estamos hablando de los zurdos convencidos, aquellos que realmente son de izquierda y que buscan hacer todo lo posible por destruir las raíces cristianas de occidente. 

    En los zurdos que son tales por ignorancia no se puede confiar tampoco porque, lamentablemente, son serviles a los zurdos fanáticos. Pero los de izquierda que realmente son tales por convencimiento y por ideología van a utilizar todos los medios para destruir a todos aquellos que no piensan como ellos, y sobre todo para hacer desaparecer al cristianismo de la faz de la tierra. Hay que tomarlos como lo que son: enemigos de Dios, de la patria y de la humanidad en general. 

    Alguno dirá: «padre, no se olvide que como cristianos tenemos que perdonar». Estoy de acuerdo que hay que perdonar. Pero Cristo dijo: «perdonad y seréis perdonados». Nunca dijo: «confiad». Perdonar al enemigo es una cosa, confiar en él es otra. 

   Además, una cosa es el enemigo personal y otra cosa el enemigo de Dios y de la Patria. Al enemigo personal hay que ofrecerle la otra mejilla. Pero al enemigo de Dios y de la Patria hay que combatirlo, como bien dijo San Pablo 1 Cor 4 – 5. Hay que perdonarlos en nuestros corazones y rezar por su conversión; pero hay que combatirlos, porque de lo contrario no solo te pasan a degüello a ti, sino a tu familia y a todos los cristianos en general. 

     Los militares en Argentina hicieron bien en derrotar a la guerrilla comunista que quería convertir a nuestro país en otra Cuba. No todos los métodos que utilizaron fueron buenos y ellos no eran unos santos. Pero a la guerrilla había que derrotarla, porque a los zurdos no se les puede conceder UN MILÍMETRO DE VENTAJA.  Quien conoce la historia esto lo sabe. Dales a los zurdos un segundo y te aniquilan. Dales 4 años de gobierno y quizás no te los saques más de encima. Como bien dice el refrán: cría cuervos y te quitarán los ojos. 

    Yo rezo todos los días por la conversión de los enemigos de la Iglesia, sobre todo por la conversión de los zurdos. No los odio y si tengo que ir a visitarlos en el hospital para darles los sacramentos y ayudarlos a morir en gracia, lo hago (lo he hecho más de una vez). Sin embargo, tengo bien claro que son enemigos de Dios, de la Patria y del cristianismo en general. Hay que combatirlos, y hay que buscar todos los modos posibles para que no tengan ninguna posibilidad de tomar el poder en nuestros países; ya que si lo logran, estamos fritos. 

   Dante en la Divina Comedia cuando hablaba del infierno ponía en la puerta de este un cartel que decía: «los que entréis aquí, dejad afuera toda esperanza». Dante hoy en día diría: «si le abriste las puertas al socialismo marxista puede que estés viviendo el infierno anticipadamente». 

    Despertemos de una buena vez. No le abramos las puertas a la izquierda nunca más. 

    Bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch

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Especial de la Asunción de la Santísima Virgen María

Catedral de Tepic, Nayarit, México.

VIGILIA DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

FIESTA DE LA ASUNCIÓN

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

El infierno existe y no está vacío

El infierno existe y no está vacío. De hecho, Cristo menciona el infierno 18 veces en las Sagradas Escrituras, y está sobre todo la parábola de las ovejas y los cabritos. Si el infierno estuviese vacío, no se mencionaría a los cabritos ni se les diría: «apartaos de mi malditos, id al fuego eterno».

    Yo particularmente encuentro el dogma del infierno bien racional. Pero como vivimos en una época sentimental y no racional, mucha gente trata de negarlo.

   En la revolución francesa, mientras los soldados «democráticos» mataban a los campesinos católicos y les quemaban sus casas, uno de los soldados burlándose de un campesino le dice: «¿todavía cree en Dios con todo lo que está pasando?». El campesino le responde: «esta es la prueba más grande de la existencia de un Dios justo para mì. Usted está matando a mis hijos, quemando mi casa y haciendo todo tipo de daño en nombre de un gobierno inicuo. Probablemente no obtendré justicia en esta vida, pero la obtendré en la vida eterna. Dios es justo y el infierno existe, será el Señor quien haga justicia por mi causa».

   Obviamente que nadie le desea el infierno a nadie, pero este campesino tenía razón. El soldado estaba matando, violando y quemando casas, y encima se burlaba de Dios (0 muestra de arrepentimiento). ¿Queda eso totalmente impune? Obviamente que no, Dios es misericordioso pero también es justo. Uno reza por la conversión de los que hacen daño, pero si una persona que hizo mucho daño se arrepiente a último momento puede que se salve, pero probablemente le tocará pasar un buen tiempito en el purgatorio, porque el daño hecho exige justicia, y si no es justicia humana, será justicia divina.

     Lo mismo yo pienso en tipos como Stalin que mataron, torturaron y descuartizaron a millones de personas inocentes. ¿Quedan esos crímenes impunes mientras Stalin murió “tranquilo” en su cama mientras arruinó la vida de millones de personas? Creo que es más racional pensar que si no hay justicia humana en esta vida terrenal, habrá justicia divina luego de la muerte. Es decir, existe el infierno.

     Algunos me han dicho que el infierno es un estado y no un lugar físico. En realidad, esperemos nunca ir al infierno y aceptar la misericordia de Dios en nuestras vidas. Pero Cristo dijo que nuestros cuerpos resucitarán sea para la Gloria del Paraíso o para la condenación eterna. Los cuerpos de los inicuos, en el juicio final resucitarán también. Pero irán al fuego eterno. Tanto en el cielo como en el infierno los hombres y mujeres estarán con sus cuerpos. Para que haya un lugar físico tiene que haber relación entre cuerpos físicos. Si tanto el cielo como el infierno tendrán hombres y mujeres que estarán allí con sus cuerpos, eso significa que habrá relación entre los mismos. Por lo tanto, el cielo y el infierno no son estados sino lugares físicos, aunque, obviamente, son lugares también espirituales. Pero Dios puede crear un lugar físico y espiritual al mismo tiempo. Ergo, que el infierno y el cielo sean estados del alma no parecería ser correcto.

    Sea como sea, el infierno existe y no está vacío. Hay mucha gente allí. Pero Dios no quiere que nos condenemos. Dios quiere que todos se salven. Por eso se hizo hombre, por eso murió en la cruz y por eso resucitó. Aceptemos la misericordia de Dios en esta vida, ya que si la rechazamos, no podremos rechazar su justicia.

    Bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch

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Las enfermeras me dijeron que no perdiera mi tiempo con ese hombre…

Cuando estuve en Italia, por un corto tiempo me tocó visitar el hospital y atender a los enfermos. Recuerdo un caso de un señor de 90 años que era comunista y que no creía en Dios. Las enfermeras me dijeron que no perdiera mi tiempo con ese hombre, que no era católico y que no quería saber nada con los sacerdotes. Yo me dije a mi mismo: “no pierdo nada con visitarlo. Veremos como reacciona”.

Cuando lo visité me presenté diciéndole: “soy el padre Tomas. Me dijeron que usted no quiere mi visita, pero yo igualmente estoy aquí para ofrecerle la confesión y la unción de los enfermos”. El señor me respondió: “padre, lo estaba esperando. Por supuesto que me quiero confesar”. Para mi fue una sorpresa, pero así actúa la gracia de Dios (y cuando uno menos lo imagina).

Luego de escuchar su confesión y darle los sacramentos, me quedo conversando un poco más con este hombre, quien me dice: “yo no tuve una buena mamá y un buen papá. Sin embargo, de niño fui al catecismo y conocí a una monjita que siempre me hablaba de la necesidad de confesarme y arrepentirme de mis pecados. Después que recibí la comunión y la confirmación  jamás volví a pisar la iglesia. Como usted bien sabe, fui comunista toda mi vida y para nada creyente. Pero la semana pasada tuve un sueño. Soñé con esta monjita que era una mamá espiritual para mi. En mi sueño ella me decía sonriendo ‘todavía tienes tiempo de confesarte. No rechaces la misericordia que Dios te ofrece’. Así que padre, estaba esperando su visita…”.

Esta monjita estaba ya muerta (hablamos de un hombre que tenía 90 años y que de niño había tenido a esa “mamá espiritual”), por lo que no pudo ver los grandes frutos de su predicacción y su catequésis.

    Los religiosos, con sus votos de pobreza, castidad y obediencia son luces en medio de un mundo lleno de las tinieblas del pecado. Que esas luces que nos marcan el camino hacia la vida eterna nunca se apaguen. Señor danos santos sacerdotes y religiosos que busquen tu gloria y la salvación de las almas.

Bendiciones para todos.

Padre Tomás Agustín Beroch

Tomado de:
La red social X (anteriormente Twitter).