ANUNCIACIÓN A MARÍA

La Anunciación - Vitral

Discurso cuarto

María en la encarnación del Verbo no pudo humillarse más de lo que se humilló; ni Dios pudo exaltarla más de lo que la exaltó

El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado (Mt 23, 12). Es palabra del Señor que no puede fallar. De ahí que habiendo Dios establecido que se haría hombre para redimir al hombre perdido y manifestar así al mundo su bondad infinita, y teniendo que elegirse una madre, tuvo que buscar entre las mujeres la que fuese más santa y más humilde. Y entre todas eligió a la virgen María que cuento era más perfecta en virtudes, era por lo mismo la más sencilla y humilde en su concepto, como la paloma. “Son incontables las doncellas, pero una sola es mi paloma, mi perfecta” (Ct 6, 7-8). Por eso dice Dios, ésta será la madre que yo elijo para mí. Veamos cuán humilde fue y cuánto la ensalzó el Señor.

Que María, en la encarnación del Verbo, no pudo humillarse más de lo que se humilló, éste será el primer punto. Y el segundo será considerar que Dios no pudo ensalzar a María más de lo que la ensalzó. Sigue leyendo