Hoy 2 de Enero de 2010

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“La Gloria de Dios y la Salvación de las Almas”

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Primer Sábado del Mes de Enero de 2010

COMUNIÓN REPARADORA

GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.» ( Revelada por la Santísima Virgen María a la Hermana Lucía, vidente de Fátima, el 10 de diciembre de 1925 en Pontevedra -España-)

Sor Lucía, la última vidente de Fátima

La práctica de esta devoción consiste en lo siguiente:

1. Confesión, que puede hacerse durante la semana.
2. La Comunión el mismo sábado.
3. Rezar una parte del santo Rosario.
4. Hacer compañía a la Virgen durante un cuarto de hora meditando o pensando en los misterios del Rosario.

5. Hacer esto durante cinco primeros sábados de mes sin interrupción. Todo ello con la intención de consolar, honrar y desagraviar a la Santísima Virgen por las blasfemias y ofensas que se cometen contra su Corazón Inmaculado Corazón:

1. Las blasfemias y ofensas contra su Concepción Inmaculada.

2. Las blasfemias y ofensas contra su virginidad perpetua.

3. Los que niegan su maternidad divina y la rechazan como Madre de todos los hombres.

4. Los que infunden en los niños el desprecio y hasta el odio hacia esta Madre Inmaculada.

5. Los que profanan sus sagradas imágenes.

Tomado de: http://santa-maria-reina.blogspot.com

SAN ADELARDO,* Abad

2 de enero

Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura. (San Mateo, 6, 33)

San Adelardo, nieto de Carlos Martel, abandonó la corte a la edad de veinte años para retirarse al monasterio de Corbie (Francia). Luis el Bonac sospechó que el santo había favorecido las pretensiones de su pupilo Bernardo, hijo de Pepino, a la sucesión de Carlomagno, y lo confinó a la isla de Noirmoutiers. Mas, reconociendo su error, lo llamó a la corte. A fuerza de insistentes súplicas obtuvo el santo que se le dejase volver a Corbie, para reasumir el gobierno de su monasterio. Mucho contribuyó, con el célebre Alcuino, a hacer que volviese a florecer en los monasterios el amor a la ciencia. Murió el 2 enero del año 827.

MEDITACIÓN SOBRE
EL FIN DEL HOMBRE

I. No estamos en este mundo sino para amar a Dios, para honrarlo, y para alcanzar nuestra salvación. Examina con atención esta verdad; he ahí en lo que debes trabajar durante este año y durante toda tu vida; todos tus otros proyectos son inútiles, peligrosos o criminales. ¿Hasta ahora has empleado tu vida en buscar, honrar y amar a Dios? Examínate, humíllate, corrígete. Busquemos a Dios sincera y únicamente. El alma racional está creada a imagen de Dios: todas las creaturas pueden ocupar nuestra al ma, pero sólo Dios es capaz de llenarla. (San Ber nardo).

II. Todas las creaturas son medios que Dios te ha dado para alcanzar tu fin. Las ha creado para que te sirvan, como te ha creado para que Le ames; sin embargo, consideras esas creaturas como tu último fin. ¿Acaso no parece que piensas que el oro y la plata, los placeres y los honores son los que deben darte la felicidad? Dejas a Dios por la creatura; te sirves de sus dones para ofenderlo; los medios que te había proporcionado para ir a Él, de Él te alejan.

III. Debo, pues, en adelante, amar lo que me puede conducir a mi último fin. La observancia de los mandamientos de Dios y la práctica de las virtudes son los medios por los cuales lo alcanzaré. El pecado y el mal uso de las creaturas me alejarán de él. No es necesario que sea rico o dichoso en este mundo, siempre que gane el cielo. Preguntémonos, a menudo, a ejemplo de San Bernardo: ¿Para qué he venido a este mundo?

La pureza de intención
Orad por los herejes.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión del bienaventurado Adelardo nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos, por su asistencia, lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/


Los santos que reinan con Cristo

2 de Enero

Primer Viernes del Mes de Enero de 2010

¡Dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! vednos postrados ante vuestro altar, para reparar con especiales homenajes de honor la frialdad indigna de los hombres y las injurias que en todas partes hieren vuestro amantísimo Corazón.

El divino Salvador escogió el primer viernes de cada mes, como día especialmente consagrado a honrar su Smo. Corazón, diciendo a Santa Margarita María Alacoque: “Comulgarás todos los primeros viernes de cada mes”.

Y, para obligarnos en cierto modo a práctica tan santa y tan de su agrado, hizo a la misma Santa Margarita aquel favor regaladísimo que se conoce con el nombre de LA GRAN PROMESA.  en estos términos:

“Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren los nueve primeros viernes de mes consecutivos la gracia de la penitencia final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, haciéndose mi divino Corazón su asilo seguro en aquélla última hora”.

En esta tan consoladora promesa, el Sacratísimo Corazón de Jesús, nos promete:

1º La gracia de la perseverancia final, don verdaderamente inefable, como dice el Concilio Tridentino,

2º La dicha de tener por asilo y refugio en aquella última hora el Corazón del que nos va a juzgar…

Que todo es lo mismo que asegurar nuestra eterna salvación. ¡Bien puedes ahora gloriarte de tener la salvación en tu mano: no tendrá excusa ninguna si te pierdes!

¿Con qué condiciones? Se necesita para ganar esta gracia:

1º Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos y sin interrupción;

2º Comulgar con intención de honrar al Sagrado Corazón y de alcanzar la gracia de la perseverancia final;

3º Comulgar con deseos y propósito de servir siempre al Señor.

De modo que no valen ocho primeros viernes de mes, ni valen nueve primeros domingos de mes, aunque la fiesta del primer viernes se traslade al domingo, ni valen ocho primeros viernes con un primer domingo… Además, han de ser seguidas las comuniones, de tal suerte que una interrupción inutilizaría toda la práctica, y habría que volver a comenzarla.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com

María Madre de Dios

1ro. de enero

Θεοτόκος Theotokos Madre de Dios

La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de «María Madre de Dios». Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: «María, Madre de Dios».

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: «La Madre de Dios es también madre mía». Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: «He ahí a tu madre», ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: «La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios». Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

El título «Madre de Dios» es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antigüos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de «María, Madre de Dios».

Tomado de: http://www.ewtn.com

Misa del Día

1 de Enero

CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR
Y OCTAVA DE NAVIDAD
ESTACIÓN EN SANTA MARÍA TRANS TIBERIM
Doble, 2ª clase  – Ornamentos blancos

Con motivo de sangre empieza la vida del Niño Dios, y con misterio de sangre empieza el año civil para el fiel cristiano. Entre los cantares de los ángeles y los pastores de Belén, óyese el lanto del Divino Infante; pues a los ocho días es sometido a esta ceremonia, infamante a la vez y dolorosísima,, de la circuncisión. Con un cuchillo se cortan sus carnes, sello de expiación por el pecado que no debía recibir en su cuerpo el Hijo de María, por no haber contraído, como los demás, la mancha original. Mas quiso parecer, aun en esto, pecador como todo nacido, para empezar a presentarse en el mundo como uno de nosotros. El que había de ser nuestro Mediador, nuestro Redentor y nuestro Restaurador. ¡Qué humildad tan profunda! ¡qué obediencia y sujeción a la ley! Por esta circuncisión te suplico, oh Jesús mío, que circundes en mí todo lo superfluo, todo lo vano, todo lo impertinente, todo lo que a Ti te desagrada y a mí me estorba para allegarme a Ti con perfectísima unión.

Introito. Isai. 9, 6

INTROITUS Isai. 9, 6 Puer natus est nobis, et filius datus est nobis: cujus impérium super húmerum ejus: et vocábitur nomen ejus, magni consílii Angelus. Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabilia fecit. V. Glória Patri. Introito – Nos ha nacido un parvulillo, y nos ha sido dado un hijo: sobre cuyo nombre está el principado, y será llamado con el nombre de Ángel del gran consejo. Ps. Cantad al Señor un cántico nuevo: porque ha hecho maravillas. v. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIODeus, qui salútis ætérnæ, beátæ Maríæ virginitáte fœcúnda, humano géneri præmia præstitísti: tríbue, quæsumus; ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus auctórem vitæ suscípere, Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum.

R. Amen

Oh Dios, que, por la fecunda virginidad de María, diste al género humano el premio de la salvación eterna: suplicámoste nos concedas la gracia de ser favorecidos con la intercesión de la misma Virgen, por quien merecimos recibir al Autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. R. Amen.

Epístola

EPISTOLA Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Titum. Tit. 2, 11-15

Caríssime: Appáruit grátia Dei Salvatóris nostri ómnibus hominibus, erúdiens nos, ut abnegántes impietátem, et sæculária desidéria, sóbrie, et juste, et pie vivámus in hoc sæculo, exspectántes beátam spem, et advéntum glóriæ magni Dei et Salvatóris nostri Jesu Christi: qui dedit semetípsum pro nobis: ut nos redímeret ab omni iniquitáte, et mundáret sibi pópulum acceptábilem, sectatórem bonórum óperum. Hæc lóquere, et exhortáre: in Christo Jesu Dómino nostro.

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a Tito: Carísimo: Se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios, Salvador nuestro, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo, sobria, justa y   píamente, aguardando la esperanza bienaventurada, y el advenimiento glorioso del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo: el cual se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos, y purificarnos para si mismo, como pueblo agradable, seguidor de buenas obras. Estas cosas predica y exhorta, en Jesucristo Señor nuestro.

Salmodia

GRADUALE Ps. 97, 3-4 et 2 Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri: jubiláte Deo, omnis terra. V. Notum fecit Dóminus salutáre suum: ante conspectum géntium revelávit justítiam suam.

ALLELUIA, allelúja. V. Hebr. 1, 1-2. Multifarie olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio. Allelúja.

Gradual – Vieron todos los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios: alégrese en Dios, toda la tierra. V. El Señor nos dio a conocer su Salvador; a la vista de las naciones descubrió su justicia. Aleluya, aleluya – V. Habiendo hablado Dios muchas veces a los padres en otro tiempo por los Profetas, últimamente en estos días nos ha hablado por su Hijo. Aleluya

Evangelio

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 2, 21

In illo témpore: Postquam consummáti sunt dies octo, ut circumciderétur puer: vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Angelo priúsquam in útero conciperétur.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (II, 21)En aquel tiempo: Después que fueron pasados los ocho días para circuncidar al Niño, le pusieron el nombre de Jesús, como lo había llamado el Ángel, antes que fuese concebido en el seno materno. Credo.
OFFERTORIUM. Ps. 88, 12 et 15  – Tui sunt cæli, et tua est terra: orbem terrárum, et plenitúdinem ejus tu fundásti: justítia et judícium præparátio sedis tuæ. OfertorioTuyos son los cielos y tuya la tierra: Tú fundaste el mundo y cuanto él contiene: justicia y equidad son las bases de tu trono.

Oración-Secreta

Munéribus nostris, quæsumus, Dómine, precibúsque suscéptis: et cæléstibus nos munda mystériis, et cleménter exáudi. Per Dóminum. Ya que acabas de recibir, oh Señor, nuestras oraciones y ofrendas, purifícanos por la virtud de estos santos misterios y atiende benignamente nuestras súplicas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Prefacio propio de Navidad

Vere dignum et justum est, aequum et salutare nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Quia per incarnati Verbi mysterium, nova mentis nostrae oculis lux tuae claritatis infulsit: ut dum visibiliter Deum cognoscimus, per hunc in invisibilium amorem raplamur, et ideo cum Angelis et Archagelis, cum Thronis et Dominationbus, cumque omne militia coelistis exercitus, hymnum gloriae tuae canimus, sine fine dicentes: Sanctus, Sanctus, Sanctus, etc. Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar ¡Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Por cuanto, por el misterio de la Encarnación del Verbo, ha brillado a los ojos de nuestra alma un nuevo resplandor de tu gloria: para que, al conocer a Dios visiblemente, seamos por Él arrebatados al amor de las cosas invisibles. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo si cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Ps. 97, 3Vidérunt omnes fines terræ salutáre Dei nostri. Comunión.Todos los ámbitos de la tierra han visto a nuestro Dios y Salvador.

Oración-Postcomunión

POSTCOMMUNIO – Hæc nos commúnio, Dómine, purget a crimine: et, intercedénte beáta Vírgine Dei Genitríce María, cæléstis remédii fáciat esse consórtes. Per eúmdem Dóminum. Que esta comunión, oh Señor, nos limpie de todo pecado, y que por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, nos haga participantes del remedio celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/




CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR(*)

1 de enero

CIRCUNCISIÓN DE NUESTRO SEÑOR

Todo cuanto hacéis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo. ((San Pablo a los Colosenses, III, 17)).

Se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios,

Salvador nuestro, enseñándonos que, renunciando

a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos

en este siglo sobria, justa y piadosamente.

(2º Vísperas del día)

¡Cuán glorioso es el Nombre de Jesús; mas, cuán caro costó al Hijo de Dios! ¡Le fue menester derramar sangre para merecer este nombre de Salvador; y tú no quieres derramar, para salvarte, ni una lágrima! Es preciso imitar a Jesús en sus sufrimientos o perder la esperanza de acompañarlo en su gloria. Jesús, sed mi Salvador, y pues tanto amor habéis tenido por mí desde el comienzo de vuestra vida, inspiradme vuestro santo amor, a fin de que os ame, si no tanto cuanto merecéis, por lo menos tanto cuanto pueda.

MEDITACIÓN
SOBRE LA CIRCUNCISIÓN

I. Jesús comienza hoy lo que continuará hasta la muerte. Obedece a su Padre celestial, a María y a José.¡Dios obedece a los hombres! Después de esto, ¿tendremos vanidad bastante como para no querer sometemos a los superiores que Dios nos ha dado? Es preciso obedecer a los que ocupan el lugar de Dios, o bien a nuestras pasiones y al demonio. Un Dios obedece a la ley, y nosotros, que no somos sino ceniza y polvo, ¿rehusaremos obedecer a Dios?

II. En ninguna parte se manifiesta más la humildad del Salvador, que en esta obediencia. En el pesebre, se tomaría a Jesús por un hombre común; aquí, pasa. por pecador. Jesús, que es la santidad misma, quiere abatirse hasta parecer pecador, para honrar a su Padre. Después de esto, ¿tengo derecho a quejarme de las humillaciones que recibo? He nacido en el pecado, he crecido en el pecado; sin embargo, no quiero ser llamado pecador y me irrito si se me desprecia.

III. La caridad de Jesús brilla en este misterio, toda vez que quiere, desde los primeros instantes de su vida, adoptar el nombre de Salvador y darnos su sangre y sus lágrimas como prenda de su amor. Esa sangre y esas lágrimas que derrama, son el len guaje de su corazón: nos dice con ellas que quiere vivir, sufrir y morir por nosotros. Comencemos pues, este año, imitando su obediencia y su humildad. Amémoslo durante todo este año, hagamos todo en Nombre de Jesús. Dios mío, soy todo vuestro, du rante este año, y para el resto de mi vida.

Humildad
Orad por la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis constituido a vuestro Unigénito Salvador del género humano, y habéis ordenado que se le llamase Jesús, haced, por vuestra misericordia, que después de haber honrado su Santo Nombre en la tierra, tengamos la dicha de contemplarlo a Él mismo en el cielo. Por J. CN. S. Amén.

  • *Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
  • La palabra Jesús quiere decir Salvador (Catena Aurea – Sto. Tomás). (N. del T.) (Volver)
  • Al final de cada meditación se indica una virtud para practicar especialmente durante el día y, además, para la oración, una intención particular.  (Volver)

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Los santos que reinan con Cristo

1 de Enero

Reparación por los excesos de la Nochevieja

En esta ocasión queremos fijar nuestra atención en la reparación y expiación que, por los pecados que se cometen entre los excesos de la Nochevieja, deberían inaugurar el Nuevo Año. Desgraciadamente, nuestra actual sociedad paganizada es propicia para toda clase de licencias y de desórdenes con pretexto de celebrar el cambio anual del calendario (realmente nunca falta un pretexto para la disipación en cualquier época del año). En lugar de pasar sanamente, en familia o entre amigos la noche de la Octava de Navidad, haciendo balance, divirtiéndose honestamente y formulando buenos propósitos, la mayoría se aturde y se deja llevar por el desenfreno que propicia el consumo excesivo de alcohol y la desinhibición. Es lamentable ver al día siguiente los efectos de ello: accidentes, vandalismo, gamberrismo, gente tirada por las calles en medio de borracheras o víctima de la delincuencia… Es evidente que en Nochevieja es cuando se ofende a Dios con mayor intensidad.

Las almas consagradas, las almas santas y las piadosas emplean las primeras horas del primer día del año en recogimiento y en vela, rezando por los que no piensan en Dios, lo apartan de sus vidas y lo ignoran completamente; por los que, aun creyentes de buena voluntad, se dejan arrastrar por la corriente hedonista; por los que, débiles frente a los enemigos del alma, sucumben a sus innumerables tentaciones en el ambiente propicio de estas calendas. Es claro, cuando se empieza por olvidar que el 1º de enero es el que cierra la Octava de Navidad mediante la conmemoración de la Maternidad Divina y de la Circuncisión del Niño Jesús, cuando las Festividades Natalicias son consideradas simplemente “Fiestas” y ocasión para desplegar el ocio (pero no el otium nobile que invita a la contemplación y el enriquecimiento personal, sino la simple disposición de tiempo libre para darse al aturdimiento de los sentidos), entonces no es de sorprender que lo que debería ser una fructífera renovación personal y social se convierta en el vehículo de toda clase de desórdenes morales y materiales, que abocan a la ruina espiritual y social.

El 1º de enero es una fecha propicia para entrar en uno mismo y unirse a todos aquellos que reparan y expían con sus oraciones, sacrificios y penitencias por los innumerables pecados que se cometen durante esa noche. La liturgia romana nos ofrece un bellísimo medio en los Siete Salmos Penitenciales, que es oportuno recitar o cantar frente al Santísimo manifiesto. De este modo se comienza el año cristianamente, como se ha acabado el anterior cuando el 31 de diciembre se ha dado gracias a Dios por todos los beneficios recibidos de su inmensa Bondad. Con las mismas palabras inspiradas por el Espíritu Santo al Rey Salmista, con lo que es verdaderamente Palabra de Dios, nos dirigimos a la Palabra Encarnada para que nos otorgue el perdón por tantas ofensas. A esos salmos se les puede añadir laudablemente las Letanías de los Santos, con lo cual, al mismo tiempo que expiamos, hacemos impetración a Dios por intercesión de la Santísima Virgen, los Ángeles y los Santos del Cielo, para que nos ayuden en la nueva andadura anual con su ejemplo y su mediación. Deseando a nuestros lectores un 2010 lleno de las copiosas bendiciones del Cielo, nos despedimos con el texto sea de los siete Salmos Penitenciales que de las Letanías de los Santos.

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¡Feliz Año Nuevo!

Loado seas mi Señor, por este nuevo día, por este nuevo año.

Que el Buen Dios llene de gracia y bendiciones tu vida y la de los tuyos hoy y siempre.

¡Feliz Año Nuevo!

Sinceramente:

Arturo Medina Muñoz.

Editor del Blog.