DOS DE NOVIEMBRE: LOS FIELES DIFUNTOS

santo sacrificio

«Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios.» -San Agustín

«Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo.» – Santa Biblia

Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia purgante: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

La Iglesia Católica enseña:

– Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma (1030).

– La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. Se basa en aquella frase de San Pablo que dice: «La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego». (1Cor. 3, 14).

– La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: «Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados» (2Mac. 12, 46).

– La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: «No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma»).

– San Gregorio Magno afirma: «Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso».

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: «Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio». Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: «¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?», y él le respondió: «Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él».

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, oraciones, rosarios, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos no vienen a espantar, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

Tomado de:http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/

No somos Paganos, somos Cristianos

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Mictlantecuhtli es el Señor de la Muerte, su cabeza es una calavera, es el Dios del Mictlan o región de los muertos.

En pleno año 2009, parece como si nunca hubiera llegado el mensaje del Evangelio a estas tierras de América, aún se sigue creyendo en lo que creían los que no tenían conocimiento del único y verdadero Dios, uno y trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Se sigue creyendo en las creencias del México prehispánico, se cree y practica la festividad mexicana y centroamericana del Día de Muertos, que se celebra también en muchas comunidades de Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana.

Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los Misioneros Españoles.  Los antiguos Mexicanos, vivían en tinieblas, porque aún no llegaba a ellos la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, no habían oído hablar de aquél que es el Camino la Verdad y la Vida, por lo cual nadie va al Padre sino es por Él.

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Las diferentes culturas tales como:

Olmecas, Mayas, Teotihuacanos, Toltecas, Aztecas, Zapotecos, Tarascos, Mexicas, tenían sus propias creencias, sobre el destino de los muertos, de entre sus creencias resalta esta, la de El Mictlán, lugar destinado a quienes morían de muerte natural.

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Cultura Prehispánica

Este lugar era habitado por Mictlantecuhtli y Mictacacíhuatl, señor y señora de la muerte. Era un sitio muy oscuro, sin ventanas, del que ya no era posible salir.

El camino para llegar al Mictlán era muy tortuoso y difícil, pues para llegar a él, las almas debían transitar por distintos lugares durante cuatro años. Luego de este tiempo, las almas llegaban al Chignahuamictlán, lugar donde descansaban o desaparecían las almas de los muertos.

Para recorrer este camino, el difunto era enterrado con un perro, el cual le ayudaría a cruzar un río y llegar ante Mictlantecuhtli, a quien debía entregar, como ofrenda, atados de teas y cañas de perfume, algodón (ixcátl), hilos colorados y mantas.

Quienes iban al Mictlán recibían, como ofrenda, cuatro flechas y cuatro teas atadas con hilo de algodón.

Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida, habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo.

De esta forma, era muy variada la elaboración de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales (piedra, jade, cristal), braseros, incensarios y urnas.

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Altar de Muertos

Las fechas en honor de los muertos son y eran muy importantes, tanto, que les dedicaban dos meses.

Durante el mes llamado Tlaxochimaco, se llevaba a cabo la celebración denominada Miccailhuitontli o fiesta de los muertitos, alrededor del 16 de julio.

Esta fiesta iniciaba cuando se cortaba en el bosque el árbol llamado xócotl, al cual le quitaban la corteza y le ponían flores para adornarlo. En la celebración participaban todos, y se hacían ofrendas al árbol durante veinte días.

En el décimo mes del calendario, se celebraba la Ueymicailhuitl, o fiesta de los muertos grandes. Esta celebración se llevaba a cabo alrededor del 5 de agosto, cuando decían que caía el xócotl. En esta fiesta se realizaban procesiones que concluían con rondas en torno al árbol. Se acostumbraba realizar sacrificios de personas y se hacían grandes comidas. Después, ponían una figura de bledo en la punta del árbol y danzaban, vestidos con plumas preciosas y cascabeles. Al finalizar la fiesta, los jóvenes subían al árbol para quitar la figura, se derribaba el xócotl y terminaba la celebración. En esta fiesta, la gente acostumbraba colocar altares con ofrendas para recordar a sus muertos, lo que es el antecedente del actual altar de muertos.

Como verán esto es lo que muchos “Cristianos” celebran hoy 2 de Noviembre.

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Altar de muertos

Para los Misioneros Españoles, no fue tan fácil cambiar la mentalidad de manera radical, es por eso que algunos misioneros no quitaron esa costumbre, pero sí le cambiaron el sentido de pagano a cristiano y a eso se le llama una actividad misionera.

Más bien le fueron añadiendo algunos elementos cristianos para quitar el culto a creencias paganas y sólo tributarlo al único Dios verdadero, uno y trino.

Pero, nos encontramos a una enorme distancia de aquél tiempo al nuestro, por lo cual ahora que conocemos el mensaje del Evangelio, ya no son necesarios estos altares de muertos, paganos, cristianizados.

Los paganos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.  Los paganos  tenían la creencia que los muertos venían a comer lo que ellos ofrendaban en sus altares.

Resurrecion

Yo soy Dios de vivos, no de muertos.

Nosotros los Cristianos creemos que existe el infierno, el purgatorio y el paraíso, se llama así al «tercer cielo» al que San Pablo es conducido en éxtasis (II Corintios 12:4) y a la morada eterna donde vivirán los justos (San Lucas 23:43: Nuestro Señor Jesucristo dice al buen ladrón «hoy estarás conmigo en el paraíso»).

Creemos que Nuestro Señor Jesucristo venció la muerte y resucitó. Creemos en aquellas palabras que dijo:

“Todo el que crea en mi aunque muera vivirá” (San Juan. 60,40)

“El que coma mi cuerpo y beba mi sangre tendrá vida eterna y yo lo resucitaré en el ultimo día” (San Juan. 6,54)

Así como aquello de:

“Yo te aseguro que hoy, estarás conmigo en el paraíso” (San Lucas. 24,43)

por lo tanto los muertos están con Dios.

¿O en el fondo, llegamos a creer que nuestros muertos comen las ofrendas?

Nuestro Señor Jesucristo no enseñó eso ¿A quien seguimos? ¿Qué creemos?

Para nosotros los Cristianos Católicos la mejor forma de honrar y ayudar a nuestros difuntos es participando del Santo Sacrificio de la Misa, confesarnos para poder comulgar y ofrecer la comunión por ellos el 2 de Noviembre, rezar por ellos y ofrecer sufragios.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana no celebra la muerte, si no la vida, porque Cristo ya la venció con su Resurrección, de ahí que en el lenguaje Cristiano Católico se dice día de los Fieles Difuntos y no día de muertos. Éste se entiende en el lenguaje popular, no en el litúrgico. Se debe entender, todos aquellos que fueron fieles a Cristo y ya murieron.

Así debemos conmemorar este día dando testimonio de nuestra vida cristiana.

¿Qué es mejor? ¿Comulgar y pedir por nuestros difuntos o poner un altar en donde se ofrenda comida que bien se puede dar a la gente necesitada y que lo más común es que se tire porque ya no sirve para su consumo?

Por Arturo Medina Muñoz.

Editor del Blog.

Fuentes consultadas:

http://es.wikipedia.org/wiki/Dia_de_muertos

http://www.diocesisdecelaya.org.mx/index.php/Pastoral/¿Podemos-poner-altar-de-muertos-los-grupos-juveniles.html

Visitas a Iglesias u Oratorio:

Templo San Francisco de Asís, en Tijuana B.C., México.

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los fieles difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.

Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.

En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

Tomado de:

http://www.tradicioncatolica.com

Visitas al cementerio:

camposanto

Las Escrituras y los Padres, ordenan oraciones y oblaciones por los que han partido y el Concilio de Trento (Sess. XXV, "De Purgatorio")

Del 1 AL 8 DE NOVIEMBRE

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio y que oren por los difuntos. Durante los demás días del año se concede indulgencia parcial.

Tomado de: http://www.tradicioncatolica.com/index.php/2008/11/02/indulgencias-para-la-conmemoracion-de-todos-los-fieles-difuntos-2/

Indulgencias

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Concilio de Trento

El Concilio de Trento (Sess. XXV) define que las indulgencias son «muy saludables para los Cristianos» y que su «uso es para ser mantenida en la Iglesia». La enseñanza más común de los teólogos Católicos es que las indulgencias pueden ser aplicadas a las almas detenidas en el purgatorio; y que las indulgencias están disponibles para ellos «por medio del voto» (per modum suffragii).(1) Agustín (De Civ. Dei, XX, ix) declara que las almas de los creyentes que han partido no están separadas de la Iglesia, la cual es el Reino de Cristo, y por esta razón las oraciones y votos de los vivos son de ayuda para los muertos.

«Entonces, si» – argumenta Belarmino (De indulgentiis, xiv) «podemos ofrecer nuestras oraciones y satisfacciones en pro de aquellos detenidos en el purgatorio, porque somos miembros del gran cuerpo de Cristo ¿porqué la Vicaría de Cristo no aplica a las mismas almas la superabundante satisfacción de Cristo y sus santos- de los cuales El es su dispensador?» Esta es la doctrina de Santo Tomás (IV, Sent., dist. Xls, q.ii, a.3 q.2) quien afirma que las indulgencias benefician principalmente a la persona que realiza la obra por la cual es dada la indulgencia, y secundariamente puede servir igual para los muertos, si la forma en la cual la indulgencia es otorgada es enunciada como capaz de tal interpretación, y agrega «tampoco hay razón alguna por la que la Iglesia no disponga de sus tesoros de méritos en favor de los muertos, como seguramente dispone en relación a los vivos». (2) San Buenaventura (IV, Sent., dist. Xx, p.2, q.v) concuerda con Santo Tomás pero agrega que tal «relajación no puede darse bajo la forma de absolución como en el caso de los vivos, sino sólo en la forma de voto (Haec non tenet modum judicii, sed potius suffragii). Esta opinión de San Buenaventura, que la Iglesia a través de su Pastor Supremo no absuelve jurídicamente las almas en el purgatorio del castigo debido a sus pecados, es la enseñanza de los Doctores.

Ellos señalan (Gratian, 24 q. ii, 2, can.1) que en el caso de aquellos que han partido de esta vida el juicio está reservado a Dios; ellos afirman la autoridad de Gelasio (Ep. ad Fausturn; Ep. ad. Episcopos Dardaniae) en apoyo de su argumento (Graciano ibid), y también insisten que los Pontífices Romanos cuando otorgan indulgencias que son aplicables a los muertos, agregan la restricción «per MODEM suffragii et deprecationis«. Esta frase se encuentra en la Bula de Sixto IV «Romani Pontificis próvida diligentia«, 27 de Nov., 1447. La frase «per modum suffragi et deprecationis» ha sido interpretada de varias maneras (Belarmino, «De Indulgentiis» p. 137). Belarmino mismo dice: «La opinión verdadera es que las indulgencias valen como votos, porque ellas valen no para modelar una absolución jurídica ‘quia non prosunt per modum juridicae absolutionis‘.» Pero, de acuerdo al mismo autor, el voto de los creyentes vale por momentos «per modum meriti congrui» (por vía del mérito), y en otros momentos, «per modum impetrationis» (por medio de súplica) a veces «per modum satisfactionis» (por medio de satisfacción); pero cuando se trata de aplicar una indulgencia a alguien en el purgatorio sólo es «per modum suffragii satisfactorii» y por esta razón «el papa no absuelve el alma en purgatorio del castigo debido al pecado, sino que ofrece a Dios lo que sea necesario de sus tesoros para la cancelación de este castigo».

Si la cuestión continuara si tal satisfacción es aceptada por Dios por piedad y benevolencia, o «ex justitia», los teólogos no están de acuerdo – algunos sostienen una opinión, otros otra. Belarmino luego de examinar ambos lados (pp. 137, 138) no osa establecer «ninguna opinión sino que se inclina a pensar que los primeros son más razonables mientras que se pronuncia que los últimos están mas en armonía con la misericordia («admodum pia«).

Indulgencias

La enseñanza más común de los teólogos Católicos es que las indulgencias pueden ser aplicadas a las almas detenidas en el purgatorio; y que las indulgencias están disponibles para ellos «por medio del voto» (per modum suffragii).(1) Agustín (De Civ. Dei, XX, ix) declara que las almas de los creyentes que han partido no están separadas de la Iglesia, la cual es el Reino de Cristo, y por esta razón las oraciones y votos de los vivos son de ayuda para los muertos.

 

A. Condición.

Para que una indulgencia pueda beneficiar a aquellos en el purgatorio, se requieren varias condiciones:
La indulgencia debe ser otorgada por el Papa.

Debe haber suficiente razón para otorgarla, la indulgencia y su razón deben incumbir a la gloria de Dios y utilidad de la Iglesia, no solamente para ser más útiles para las almas del purgatorio. La obra pía ordenada debe ser como en el caso de las indulgencias para los vivos. Si el estado de gracia no es una condición requerida, con toda probabilidad la persona que desempeña la obra puede ganar la indulgencia para los muertos, incluso si el mismo no esté en amistad con Dios (Belarmino, loc. Cit., p.139). Suárez (De Poenit., disp. HI, s.4, n.5 y 6) establece esto categóricamente cuando dice: «Status gratiae solum requiritur ad tollendum obicem indulgentiae» (el estado de gracia es solo requerido para remover algún estorbo a la indulgencia), y en el caso de las almas sagradas, no puede haber impedimento. Esta enseñanza deslinda con la doctrina de la Comunión de los Santos y los monumentos de las catacumbas representan los santos y mártires como intercesores con Dios por los muertos. También las oraciones de las antiguas liturgias hablan de María y los santos intercediendo por aquellos que se han ido de esta vida. Agustín cree que el entierro en una basílica dedicada a un sagrado mártir es de valor para un muerto, porque aquellos que recuerdan su memoria que ha sufrido recomendará a las oraciones del mártir el alma de aquel que ha dejado esta vida (Belarmino, lib. II, xv) En el mismo lugar, Belarmino acusa a Domingo A. Soto de imprudencia porque niega esta doctrina.

Para leer más acerca del Purgatorio da clic en el siguiente enlace:

Tomado de:

http://ec.aciprensa.com/p/purgatorio.htm#6

Santa Misa del 2 de Noviembre

2 de Noviembre
(El 3 si el 2 cae en Domingo.)

CONMEMORACIÓN

DE LOS

FIELES DIFUNTOS

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(Doble. -Ornamentos negros )

La fiesta de Todos los Santos nos trae naturalmente a la memoria el recuerdo de las almas santas que, cautivas en el purgatorio para expiar en él sus culpas veniales o bien para satisfacer la pena temporal debida por sus pecados, están, sin embargo, confirmadas en gracia, y algún día entrarán en el cielo. Así que, después de haber celebrado la Iglesia en medio del regocijo la gloria de los Santos que constituyen la Iglesia del cielo, la Iglesia de la tierra extiende su maternal solicitud hasta aquel lugar de indecibles tormentos en que se ven sumidas almas que también pertenecen a la Iglesia, a la Iglesia que llamamos purgante. En este día, dice el Martirologio romano, la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, en la cual nuestra común y piadosa madre la Iglesia, después de haber tratado de honrar con dignos loores a todos los hijos suyos que tiene ya gozando en el cielo, se esfuerza por ayudar con poderosos sufragios cerca de Cristo, su Esposo y Señor, a todos los que aún gimen en el purgatorio, a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores de la Ciudad celestial. .
En ninguna parte como aquí anuncia la liturgia de una manera tan explícita la misteriosa trabazón que estrecha a la Iglesia triunfante con la militante y la purgante, y nunca tampoco aparece más claro el doble deber de caridad y de justicia que fluye naturalmente de su misma incorporación al cuerpo místico de Cristo. Sabemos que, en virtud del dogma de la Comunión de los santos, los méritos y sufragios de los unos vienen a ser también de los demás, en virtud de una comunidad de bienes espirituales; de manera que, sin mermar los derechos de la divina Justicia, que con todo rigor se nos aplican al fin de nuestra vida, la Iglesia puede unir aquí su oración con la del cielo y suplir por lo que falta a las almas del Purgatorio, ofreciendo a Dios por ellas mediante la santa Misa, las indulgencias, las limosnas y los sacrificios de sus hijos, los méritos sobreabundantes de la Pasión de Cristo y de sus místicos miembros. De ahí que la liturgia, cuyo centro es el sacrificio del Calvario continuado en el altar ha sido siempre el medio empleado por la Iglesia para practicar con los Fieles Difuntos el deber de lacaridad, que nos manda atender a las necesidades del prójimo, cual si fueran propias, en virtud siempre de ese lazo sobrenatura1 y apretadísimo que une en Jesús al cielo con la tierra y el Purgatorio.
La liturgia de los Difuntos es tal vez la más hermosa y más consoladora de todas. A diario, al fin de las Horas del Oficio divino, se encomiendan a la misericordia divina las almas todas de los Fieles Difuntos. En la Misa el sacerdote ofrece el Sacrificio por los vivos y los muertos (Súscipe), y en un Memento especial, pide al Señor se acuerde de sus siervos y siervas que, habiendo muerto en Cristo, duermen ahora el sueño de la paz y les haga pasar al lugar de refrigerio, de luz y de paz
La solemne conmemoración de todos los Fieles Difuntos se debe a S. Odilón, cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny. Él fue quien la instituyó en 998, y mandó celebrarla en día como hoy
. La influencia de aquella ilustre y poderosa Congregación hizo se adoptara bien pronto este uso en todo el orbe cristiano, y que este día fuese en algunas partes fiesta de guardar. En España, en Portugal y en la América del Sur, que de ella dependían, Benedicto XIV había concedido celebrar tres misas el 2 de Noviembre, y Benedicto XV, el 10 de Agosto de 1915 autorizó lo mismo a todos los sacerdotes del mundo católico.
La Iglesia nos recuerda en una Epístola, sacada de San Pablo, que los muertos resucitarán, y nos manda esperar, porque en este día nos tornaremos a ver todos en el Señor. La Secuencia describe gráficamente el Juicio final, en que los buenos serán separados por siempre de los malos. El Ofertorio recuerda que S. Miguel es quien introduce las almas en el cielo, porque, dicen las oraciones de la recomendación del alma, él es el Jefe de la milicia celestial, entre la cual se han de poner los hombres, ocupando los sitiales dejados vacíos por los ángeles malos.
«Las almas del Purgatorio, declara el Concilio de Trento son socorridas por los sufragios de los fieles y, señaladamente por el Sacrificio del altar». Y la razón es que, en la Santa Misa el sacerdote ofrece oficialmente a Dios el precio de las almas: la Sangre del Salvador. Jesús mismo está presente bajo las especies de pan y vino, que recuerdan al Padre el Sacrificio del Gólgota. y asegura la aplicación de su virtud expiatoria a esas almas.
Asistamos en este día al Santo Sacrificio de la Misa. En él pide la Iglesia a Dios conceda a los difuntos. que no pueden valerse a sí mismos, la remisión de todos sus pecados (Or.) yel eterno descanso (Intr., Grad., Com.). Visitemos los cementerios en donde descansan sus cuerpos
, hasta el día en que suene la trompeta y resuciten para revestirse de la inmortalidad y alcanzar, por Jesucristo, la victoria sobre la muerte (Ep.)

PRIMERA MISA

Cuando en una iglesia se canta hoy alguna Misa, se toma el texto de esta 1ª, aunque la cantada sea, en el orden, la 3ª.

Introito.

INTROITUS Réquiem aetérnam dona eis, Dómine: et lux perpétua luceat eis. Ps. Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddétur votum in Jerúsalem: exáudi oratiónem meam, ad te omnis caro véniet. – Réquiem aetérnam, dona eis, Dómine: et lux per pétua lúceat eis. Introito – Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. -Ps. El Cielo te debe, oh Dios, un himno de alabanza, y en la celestial Jerusalén te será tributado un homenaje en nuestro nombre: escucha mi oración, pues a Ti ha de volver todo hombre. – Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

Oración-Colecta

ORATIOFidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémp tor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tribue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivís. R. Amen Oh Dios, ¡Creador y Redentor de todos los fieles! concede a las almas de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados: a fin de que, por estas piadosas súplicas, consigan el perdón que siempre desearon: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amen.

Epístola

Todos hemos de resucitar un día, pero no todos para ir al Cielo, y nuestra resurrección será una derrota para la muerte.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Corinthios (1, 15, 51-57) Fratres: Ecce mystérium vobis dico: Omnes quidem resurgémus sed non omnes immutábimur. In moménto, in ictu óculi, in novíssíma tuba: canet enim tuba, et mórtui resúrgent incorrúpti: et nos immutábimur. Oportet enim corruptibile hoc indúere incorruptiónem: et mortále hoc indúere immortalitátem. Cum autem mortále hoc indúerit immortalitátem, tunc fiet sermo, qui scriptus est: Absórpta est mors in vic tória. Ubi est, mors, vic- tória tua? ubi est, mors, stímulus tuus? Stímulus autem mortis peccátum est: virtus yero peccáti lex. Deo autem grátias, qui dedit nobis victóriam per Dóminum nostrum Jesum Christum. Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Corin tios. Hermanos: Voy a proponeros un misterio: «Todos hemos de resucitar; mas no todos seremos mudados.» En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, al son de trompeta, porque sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles, y entonces nosotros seremos renovados. Porque es menester que este cuerpo corruptible se re vista de incorruptibilidad y que este cuerpo mortal se re vista de inmortalidad. Pues, cuando este cuerpo mortal se hubiere revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: « La muerte ha sido devorada por la victoria. » ¿ Dónde está, muerte, tu victoria? ¿ Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pe cado, y la fuerza del pecado es la Ley. Pero demos gracias a Dios, que nos dio la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
GRADUALE (4 Esdr. 2, 34 et 35) Réquiem aetérnam dona eis, Dómine; et lux perpétua lúceat eis. V. In memória aetéma erit justus: ab auditióne mala non timébit. TACTUS. – Absólve, Dómine, ánimas ómnium fidélium defunctórum ab omnivínculo delictórum. V. Et grátia tua illis succurrénte, mereántur evádere judícium ultiónis. V. Et lucís retémre beatitúdi De pérfrui. Gradual – Dales, Señor, el eterno descanso, y la Luz perpetua les alumbre. Salmo. Eterna será la memoria del justo; no temerá oír nada que le aflija.
Tracto – Libra, Señor, las almas de todos los fieles difuntos de toda atadura de pe cado. V. Y que, ayudándoles tu gracia, merezcan evitar el juicio de venganza. V. Y gozar de la bienaventuranza de la Luz eterna.

Secuencia

l. Dies irre, dies illa, Solvet saeclum in favílla: – Teste David cum Sibylla.
2. Quantus tremor est futúrus, –  Quando judex est ventúrus  – Cuncta stricte discussúrus!
3. Tuba mirum spargens sonum – Per sepúlcra regiónum, – Coget omnes ante thronum.
4. Mors stupébit et natúra, – Cum resúrget creatúra, ludicánti responsúra.
5. Liber scriptus proferétur, – In quo totum continétur, Unde mundus judicétur.
6. Judex ergo cum sedébit, – Quidquid latet apparébit: – Nil inúltum remanébit.
7. Quid sum miser tunc dictúrus? – Quem patrónum rogatúrus? – Cum vixjustus sit secúrus.
8. Rex treméndre majestátis, – Qui salvándos salvas gratis, – Salva me, fons pietátis.
9. Recordáre, Jesu pie. – Quod sum causa tuae vire: Ne me perdas illa die.
10. Qurerens me, sedfsti lassus: – Redemísti crucem passus: Tantus labor non sit cassus.
11. Juste judex ultiónis, – Donum fac remissiónis Ante diem ratiónis.
12. Ingemfsco, tamquam reus: –  Culpa rubet vultus meus: Supplicánti parce, Deus.
13. Qui Maríam absolvísti. – Et latrónem exaudfsti, Mihi quoque spem dedísti.
14. Preces mere non sunt dignre :
Sed tu bonus fac benígne, Ne perénni cremer igne.
15. .Inter oyes locum prresta, – Et ab hredis me sequéstra, Státuens in parte dextra.
16. Confutátis male- díctis, – Flammis ácribus addíctis : Voca me cum benedíctis.
17. Oro supplex et acclínis, – Cor contrltum quasi cinis: – Gere curam mei finis.
18. Lacrimósa dies il!a, Qua resúrget ex favílla.
19. Judicándus horno reus: – Huic ergo, parce Deus.
20. Pie Jesu Dómine, Dona eis réquiem. Amen.
1. ¡Oh día de ira aquél en que el mundo se disolverá, atestiguándolo David y la Sibila!
2. ¡Cuán grande será el terror, cuando el Juez venga a juzgarlo todo con rigor!
3. La trompeta, al esparcir su atronador sonido por la región de los sepulcros, reunirá a todos ante el trono de Dios.
4. La muerte se asombrará y la naturaleza, cuando resucite la criatura, para responder ante el Juez.
5. Abriráse el libro en que está escrito todo aquello de que el mundo ha de ser juzgado.
6. Luego que el Juez se hubiere sentado, aparecerá todo lo oculto; nada quedará sin venganza.
7. ¿ Qué he de decir entonces yo miserable? ¿A qué valedor acudiré, cuando aun el justo apenas estará seguro?
8. ¡Oh Rey de terrible majestad, que a los que se han de salvar los salvas gratuitamente! sálvame, fuente de bondad.
9. Acuérdate, piadoso Jesús, de que soy causa de que vinieses al mundo; no me pierdas en aquel día.
10. Al buscarme, fatigado te sentaste; me redimiste su friendo en la cruz; que no sea vano tanto trabajo.
11. ¡Oh justo Juez de las venganzas! concédeme el perdón antes del día de la cuenta.
12. Gimo como reo; la culpa ruboriza mi cara. Perdona, Señor, al que te lo suplica.
13. Tú que perdonaste a María (Magdalena), y oíste al buen Ladrón, y a mí mismo me diste esperanza,
14. Mis plegarias no son dignas; pero Tú bueno, muéstrate benigno, para que no arda yo en el fuego eterno.
15. Dame un lugar entre tus ovejas, y apártame de los cabritos, colocándome a tu lado derecho.
16. Arrojádos los malditos a las llamas eternas, llámame con los benditos.
17. Ruégote suplicante y anodadado, con el corazón deshecho como el polvo, que tengas cuidado de mi fin.
18. ¡Oh día de lágrimas aquel en que saldrá del polvo
19. El hombre para ser juzgado como reo! Perdona a éste Señor.
20. Piadoso Señor Jesús, dales el descanso. Amén.

Evangelio

La resurrección final será para buenos y malos, nadie podrá resistir la voz del Hijo de Dios: los buenos resucitarán para el Cielo, los malos para el infierno. Lo dice Dios, que no puede engañarse ni engañaros.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem ( 5, 25-29)

In illo témpore: Dixit Jesus turbis Judeorum:  amen, amen dico vobis, quia venit hora, et nunc est, quando mortui audient vocem Filii Dei: et qui audierint vivent. Sicut enim Pater habet vitam in semet ipso, sic dedit et Filio vitam habere in semet ipso;  et potestatem dedit ei et iudicium facere, quia Filius hominis est. Nolite mirari hoc, quia venit hora, in qua omnes, qui in monumentis sunt, audient vocem Filii Dei: et procedent, qui bona fecerunt, in resurrectionem vitae: qui vero mala egerunt in resurrectionem iudicii.

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según S. Juan En aquel tiempo: dijo Jesús a las turbas de los judíos: En verdad, en verdad os digo, que viene la hora, y ésta es, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y aquellos que la escucharen vivirán.  Porque, así como el Padre tiene en Sí mismo la vida, así también a dado al Hijo el tener la vida en Sí mismo, y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os extrañéis de esto; pues vendrá tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo de Dios; y resucitarán los que obraron bien para la resurrección de vida; pero los que obraron mal para la resurrección de juicio. – Credo.

OFFERTORIUM Dómi ne Jesu Christe, Rex glóriae, libera ánimas óm nium fidélium defunctó rum de prenis inférni et de profúndo lacu: libera eas de ore leónis, ne absór beat eas tártarus, ne ca dant in obscúrum: sed sígnifer sanctus Mfchael reprreséntet eas in lucero sanctam: Quam olim Abrahae promisfsti, et sé mini ejus. V. Hóstias et preces tibi, Dómine, lau dis offérimus: tu súscipe pro animábus illis, quarum hódie memóriam fá cimus: fac eas, Dómine, de morte transire ad vitam. Quam olim Abrahae promisísti et sémini ejus. OfertorioOh Señor Jesucristo, Rey de la gloria, libra a las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno y del profundo lago; líbralas de la boca del león, para que no las trague el abismo, ni caigan en las tinieblas, sino que el abanderado de los Ángeles, San Miguel, las conduzca a la luz santa. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia. V. Te ofrecemos, Señor, súplicas y hostias de alabanza; recíbelas en sufragio de aquéllas almas cuya memoria hoy celebramos; haz, Señor, que ellas pasen de la muerte a la vida. Que en otro tiempo prometiste a Abrahán y a su descendencia.

Oración-Secreta

Hóstias, quaesumus, Dómine, quas : tibi pro animábus famu lórum famularúmque tu árum offérimus, propitiá tus inténde: ut, quibus j fidei christiánae méritum contulisti, dones et prlé mium. Per Dóminum. Per Dominum. Suplicámoste, Señor, mires propicio estas hostias, que por las almas de tus siervos y siervas te ofrecemos; y pues les diste el mérito  de la fe cristiana, dales también el premio. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

Prefacio de los Difuntos

VERE dignum et justum est, requum et salutáre, nos tibi semper, et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnipotens, retéme Deus: per Christum Dóminum nostrum. In quo nobis spes beátre resurrectiónis effúlsit, ut quos contristat certa moriéndi conditio, eósdem consolétur futúrre immortalitátis promissio. Tuis enim fidélibus, Dómine, vita mutátur, non tóllitur, et dissolúta terréstris hujus incolátus. Et ídeo, cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glórire tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, por Cristo nuestro Señor. En Él brilló para nosotros la esperanza de la resurrección dichosa; para que, al contristarnos la cierta condición de que hemos de morir, nos consuele la promesa de la futura inmortalidad. Pues para tus fieles, Señor, la vida se muda, no fenece, y deshecha la casa de esta terrena morada, se adquiere la eterna habitación en los cielos. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones y con toda la milicia del ejército celestial cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO ( 4 Esdr. 2, 35 et 34).Lux retérna lúceat eis, Dómine: curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es. V. Réquiem aetérnam dona eis, Dómi ne; et lux perpétua lúceat eis. V. Curo Sanctis tuis in retérnum; quia pius es.
Comunión.La Luz eterna les alumbre, Señor, en compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso. V. Dales, Señor, descanso eterno, y la luz perpetua les alumbre. V. En compañía de tus Santos por siempre, porque eres piadoso.

Oración-Postcomunión

Animábus, qulésumus, Dó mine, famulórum famu larúmque tuárum orátio
proficiat supplicántium ut eas et a peccátis ómni bus éxuas et ture redem ptiónis fácias esse parti cipes: Qui vivís.
< Señor   oh Haz,   > Aprovechen, Señor, a las almas de tus siervos y siervas nuestras humildes súplicas; para que las libres de las ataduras de todos sus pecados y las hagas participantes del fruto de tu redención. Tú que vives y reinas.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

 

 


2 de noviembre

CONMEMORACIÓN
DE LOS

FIELES DIFUNTOS

1102-FIELES-DIFUNTOS

Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. (Apocalipsis, 14, 13).

Un santo ermitaño se cruzó en el camino con un monje de Cluny y le rogó dijese a San Odilón, abad de ese monasterio, que los demonios se quejaban por el número de almas que sus oraciones y la de sus religiosos libraban del purgatorio. En cuanto lo supo el santo abad ordenó a toda su Orden que consagrara el segundo día de noviembre para orar por la liberación de las almas del purgatorio. Esto fue en el año 998. Esta costumbre, adoptada en seguida por otros monjes y por la diócesis de Lieja en 1008, se extendió gradualmente en todo el Occidente.

MEDITACIÓN SOBRE LAS ALMAS
DEL PURGATORIO

I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban  prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir, y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio. (San Agustín).

La devoción
a las almas del purgatorio

Orad por su liberación.

ORACIÓN

Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

2 de Noviembre