SAN ANACLETO,* Papa y Mártir

13 DE JULIO

Contemplad a Jesús, autor y consumador de la fe, el cual en vista del gozo que le estaba preparado, sufrió la cruz sin hacer caso de la ignominia (Hebreos, 12, 2).

San Anacleto gobernó la Iglesia durante la persecución de Trajano. Ordenó a los cristianos de aquel tiempo que comulgasen todas las veces que participaban de la santa Misa, a fin de que este Pan de vida los fortificara contra los ataques de persecución. Embelleció la tumba de San Pedro y destinó un lugar de sepultura para los soberanos pontífices. Fue martirizado durante la tercera persecución, hacia el año 109.

MEDITACIÓN SOBRE
TRES VIRTUDES DE JESUCRISTO

1. Mira a Jesús crucificado, y aprende de Él a ser humilde. Él es despreciado, es objeto de burla, pasa por malhechor, por intrigante que ha querido hacerse rey y que sólo ha obtenido una corona de espinas. ¡Cuán penoso es para un hombre ser despreciado allí mismo donde, poco antes, fue colmado de los mayores honores!Jesucristo ha elegido el desprecio para enseñarnos a amar las humillaciones, que nos son tan ventajosas. (Tertuliano).

II. Es admirable la paciencia de Jesús en la cruz: sufrió de parte de todos los hombres y en todas las partes de su cuerpo, sin murmurar; sufrió aun cuando hubiera podido escapar a los sufrimientos y aniquilar a los que tan cruelmente lo maltrataban. Compara tus dolores y tu paciencia con los dolores y con la paciencia de Jesús, y te encontrarás indigno del nombre cristiano que llevas. Jesús ha buscado durante su vida todas las ocasiones de sufrir, y tú las rehuyes!  Antes de dejar la tierra, Él ha querido saborear las heces del sufrimiento. (Tertuliano).

III. No se contentó con obedecer a su Padre, llevó la obediencia hasta someterse a sus mismos verdugos. Atrévete ahora aquejarte de tus superiores cuando te manden algo que no te guste. Quéjate de ello, siempre que dirijas tus quejas a Jesús crucificado y que escuches lo que Él te responda. Quieres ser glorificado como Él; sé humilde como Él, sufre como sufrió Él. Lo que Cristo es, nosotros lo seremos, si seguimos a Cristo. (San Cipriano).

La devoción a la Pasión de Jesucristo
Orad por el buen uso de los Sacramentos.

ORACIÓN

Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y guardadlo con protección constante, por vuestro bienaventurado mártir y Sumo Pontífice Anacleto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN JUAN GUALBERTO,* Abad

12 de julio

Si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará los pecados. (San Mateo, 6,15).

San Juan Gualberto concedió al que había matado a su hermano el perdón que le imploraba en nombre de Jesús crucificado. En seguida entró a una iglesia y vio al Crucificado, delante del cual ora bajar la cabeza como agradeciéndole acción tan heroica. Este milagro lo determinó a renunciar a una vida mundana y a ingresar en la Orden de San Benito. Como querían nombrarlo abad, se retiró a un valle llamado Valleumbrosa en los Apeninos, y allí echó las bases de la Orden del mismo nombre. Murió en 1073.

MEDITACIÓN SOBRE EL PERDÓN
DE LAS OFENSAS

I. Jesucristo nos manda perdonar las injurias; nos dio un hermoso ejemplo de ello al orar por sus verdugos. Los santos han practicado esta virtud; Dios por su parte perdona a todos los hombres, sean cuales fueren sus crímenes, tantas veces le piden perdón. ¿No son suficientes estos motivos para persuadirte a que perdones a los que te han ofendido? Todos los hombres aman a sus amigos, sólo los cristianos aman a sus enemigos. (Tertuliano).

II. Dios nos amenaza con no perdonarnos si nosotros rehusamos perdonar a los demás. Tú mismo todos los días dices al Señor: Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos. ¿Qué le responderás en el día en que te pida cuenta de tu conducta? No perdonas, o lo haces sólo en apariencia y conservas siempre un corazón lleno de hiel contra tu enemigo. Si Dios sólo te perdonase en apariencia, ¿qué sería de ti? ¡Y, sin embargo, cuántas personas piadosas se irritan ante la más mínima injuria, al punto de no olvidarla más! ¿No eres tú de este número? Examínate seriamente al respecto.

III. Dios promete el perdón de sus faltas a los que perdonan a sus enemigos. En otro lugar, asegura que los reconocerá como hijos suyos y herederos. ¿No equivale ello a decir que un hombre que perdona cristianamente a sus enemigos es un predestina do? ¡Difícil es el precepto, pero también grande la recompensa!Perdonar una injuria es el colmo de la bondad, el coronamiento de la piedad, la suprema enseñanza de la filosofía divina. (San Juan Crisóstomo).

El amor de los enemigos
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

Haced, Señor, os lo suplicamos, que la intercesión de San Juan Gualberto, abad, nos haga agradables a vuestra Majestad, a fin de que obtengamos por su intermedio las gracias que no podemos adquirir por nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

LOS SIETE HERMANOS SANTOS*

Jesucristo se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente
hasta la muerte, y muerte de cruz.
(Filipenses, 2,8).

Los siete hermanos, cuya fiesta celebramos, son los hijos de Santa Felicitas, ilustre romana del siglo II. Confesaron la fe valientemente ante la mirada de esta madre admirable que temía más, dice San Gregorio Magno, dejar a sus hijos vivos después de ella, que, como suelen temer los padres carnales, verlos morir antes.

En Roma, el suplicio de siete santos Mártires hermanos, hijos de santa Felicitas, Mártir, a saber: Jenaro, Félix, Felipe, Silvano, Alejandro, Vidal y Marcial, siendo Emperador Antonino y Prefecto de Roma Publio. Jenaro, después de azotado con varas y maltratado en la cárcel, fue muerto con plomadas; Félix y Felipe murieron apaleados; Silvano murió despeñado; Alejandro, Vidal y Marcial fueron decapitados.

SANTA RUFINA SANTA SEGUNDA,
Mártires

Rufina y Segunda eran hermanas; sus padres las habían prometido a dos señores romanos, pero rehusaron casarse, porque ya habían elegido como esposo a Jesucristo. Se las encarceló y se las azotó para que consintiesen en la pérdida de la virginidad y de la fe. Se las arrojó al Tíber, pero un ángel acudió a sacarlas. Finalmente, fueron decapitadas por orden de los emperadores Valeriano y Galo, en el año 257.

Fueron sometidas a la tortura, y por último, partida a una la cabeza con una espada y cortada a otra la cerviz, volaron al cielo. Sus cuerpos se guardan con el debido honor en la Basílica Lateranense, cerca del Bautisterio.

MEDITACIÓN SOBRE LA NECESIDAD
DE LLEVAR BIEN LA PROPIA CRUZ

I. Jesucristo amaba tiernamente a esta madre admirable ya las siete hijos que ella había educado para Él; amaba igualmente a estas dos hermanas que lo habían elegido por esposo. Por eso los admitió, a todos, a compartir con El sus sufrimientos. No te asombres: Dios ha resuelto salvar a los hombres solamente por la cruz. Jesucristo, para redimirnos, llevó la suya; tú, para salvarte, debes también llevar la tuya. Es el camino grande del cielo, aquél por el cual han pasado todos los santos; te extraviarás si buscas otro. No nos contentemos con adorar la cruz sobre los altares; no basta ello para salvarse. No hemos de adorar la cruz solamente, hemos de llevarla.

II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día me nos pensado, y que los arrastrarán al infierno. Si se imponen tanta fatiga por una recompensa fugitiva, ¿no es, acaso, cobardía de nuestra parte rehuir el sufrimiento de un instante a cambio de una gloria inmortal?

III. Haz lo que te plazca: quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. Es preciso pasar por los sufrimientos para llegar a la gloria. Dos caminos nos muestra Cristo: uno penoso que debemos soportar, otro feliz que debemos esperar. (San Agustín).

La mortificación
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que los gloriosos mártires que tan valientemente confesaron vuestro Santo Nombre, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa protección. Por I. C. N. S.  Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN ZENÓN,* Mártir

9 de julio

Muchos son los llamados, mas pocos los elegidos.
(San Mateo, 20,16).

Si la conversión de un pecador es para los ángeles motivo de alegría, qué júbilo no habrán experimentado viendo a Zenón en el cielo, acompañado de esa multitud inmensa de cristianos que con él sufrieron el martirio. Esos soldados de Jesucristo animábanse unos a otros a sufrir generosamente por la causa de su Dios; hubiérase dicho que marchaban a un triunfo y no a un combate. Ninguno temía los tormentos; todos pedían a Dios constancia, para sí mismos y sus compañeros.

MEDITACIÓN SOBRE LA MANERA
DE CONDUCIRNOS CON NUESTRAS RELACIONES

I. Nos asemejamos a quienes frecuentamos; hacemos lo que vemos hacer, sin preocuparnos de si tal es la voluntad de Dios. Concluye de ahí que tu salvación depende, en gran parte, de aquellos con quienes vives. Si tienes ante los ojos ejemplos de virtud, practicarás la virtud; si tienes malos ejemplos, obrarás el mal. Oh Dios mío, decía San Bernardo, cuán agradecido estoy de que me hayáis separado del mundo. Este claustro, esta celda, esta casa, hermanos míos, todo lo que veo me lleva a la devoción. ¡Oh siglo perverso, donde se tiene vergüenza de no ser perverso con los perversos! (San Agustín).

II. Considera las virtudes de aquellos a quienes frecuentas y, a ejemplo de Zenón, imita lo que haya de más perfecto en cada uno de ellos. Admiras la modestia en uno, la humildad en otro, la caridad, la mortificación: haz como la abeja, que elige lo mejor que
hay en cada flor para elaborar su miel. ¿No haces lo contrario? ¿No imitas el mal que ves que los demás cometen?

I1l. No hay reunión de hombres, por santa y perfecta que sea, que no contenga algo imperfecto. No hagas lo que censurarías en otro; y cuando notes alguna imperfección en alguno de tus hermanos, mira si no tienes los mismos defectos. En una palabra, no mires las faltas de los demás, sino piensa más bien en corregirte tú mismo. Ignóranse los propios defectos mientras se consideran los ajenos. (San Bernardo).

La huida de las malas compañías
Orad por los que están
en peligro de ofender a Dios

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado Zenón, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de Vuestro augusto Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SANTA ISABEL* Reina de Portugal, Viuda

de julio

A los ricos de este mundo mándales que no sean altivos ni pongan su confianza en la riquezas caducas, sino en Dios vivo. (1 Tim., 6, 17).

Ser pobre en medio de las riquezas, mortificado en medio de las delicias de la corte, humilde sobre un trono, es una virtud que no pertenece sino a las grandes almas, como Santa Isabel, reina de Portugal. Ayunaba a pan y agua tres cuaresmas durante el año, las vigilias de las fiestas de Nuestra Señora y de los Apóstoles, y todos los viernes. Por su intervención, logró detener la guerra entre Castma y Portugal. A la muerte del rey, su marido, vistió el hábito de la Tercera Orden franciscana, con el cual muri6 en 1336.

MEDITACIÓN – DEBE PONERSE LA CONFIANZA
EN DIOS y NO EN LAS RIQUEZAS

I. No pongas tu confianza en las riquezas; no pueden ni siquiera hacerte feliz en este mundo. Difícil es adquirirlas y difícil conservarlas; el temor de perderlas y el deseo de aumentarlas no le dejan al alma descanso alguno. ¿Pueden, acaso, disipar tu tristeza y tu ignorancia, curarte de tus enfermedades o prolongar tu vida siquiera un momento? Son sin embargo de alguna utilidad: cuando uno las abandona por amor de Jesucristo o las distribuye entre los pobres.

II. No te fíes en la amistad de los hombres: nada es más inconstante. El mejor de tus amigos puede llegar a ser el más encarnizado enemigo. No te apoyes en tu reputación, la calumnia te la puede arrebatar; no cuentes con tu salud ni con tu espíritu, una enfermedad puede quitártelos. Oh Señor mío, por fin reconozco que, si Vos me abandonáis, ni todas las creaturas juntas podrían socorrerme; y aun cuando los hombres pudiesen valerme durante mi vida, ¿Podrían ellos, acaso, demorar aunque sea un momento la hora, de mi muerte, y defenderme ante el tribunal de Dios?

III. En Vos es, pues, Dios mío, en quien se debe esperar, y no en las riquezas frágiles e inciertas. En vano se dice que el dinero es todopoderoso, él no nos puede procurar la salud y la felicidad, sino en la medida en que lo despreciemos y lo arrojemos lejos de nosotros. Las creaturas son obstáculo a nuestra esperanza; si no poseemos los bienes de la tierra, todos nuestros suspiros serán por los bienes celestiales. Las riquezas son las trabas de nuestra esperanza; arrojemos, pues, los bienes de la tierra, si deseamos los del cielo. (Tertuliano).

La limosna
Orad por los pobres.

ORACIÓN

Dios soberanamente bueno, que, entre otras eminentes virtudes, habéis acordado a la reina Santa Isabel la prerrogativa de apaciguar los furores de las guerras, haced, por su intercesión, que después de la paz de esta vida mortal, que os imploramos humildemente, lleguemos a la felicidad eterna. por 1. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN ALIRO,* Obispo y Confesor

de julio

Predicamos la sabiduría a los perfectos,
no la sabiduría de este mundo ni de los príncipes

de este mundo que pasan, sino que predicamos
la sabiduría de Dios.

(1 Cor. 2, 6-7).

San Aliro, obispo de Clermont, en Auvernia, echó al demonio que se había posesionado de la hija del emperador Máximo. Éste, en agradecimiento, le envió una ingente suma de dinero; pero el santo la rehusó, por temor de ser poseído por un demonio más peligroso que aquél al que había echado y obtuvo en su lugar un privilegio para su ciudad episcopal. Curó a gran número de enfermos y resucitó a varios muertos. La muerte no le impidió hacer bien a los que lo invocaban. Y no es para sorprenderse, puesto que los santos tienen en el cielo, para los hombres, el mismo amor que tenían en la tierra, con la diferencia de que allí su poder es más grande.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES
DE COSAS QUE DEBEMOS PREVER

I. La prudencia, que es como el ojo de nuestra alma, debe hacernos prever tres cosas. Las adversidades, primeramente, porque ellas abaten menos cuando han sido previstas. Es menester prepararse a recibir de manos de Dios todo lo que pueda sucedemos de más desagradable en el estado en que nos hayamos alistado. Si la adversidad que esperamos nos acaece, estaremos dispuestos a recibirla sin turbación, sin emoción y con mérito; si la desgracia nos perdona, Dios tendrá en cuenta nuestra buena voluntad.

II. A menudo caemos en pecado, porque no prevemos las ocasiones, en las que estaremos expuestos a ofender a Dios. Al comenzar el día y tus principales acciones, piensa en los peligros en los que correrás riesgo de perderte, y ponte en guardia contra esos peligros, mediante el pensamiento de la presencia de Dios y de la cuenta que habrás de dar a tu Juez sobre la acción de que se trate.

III. En fin, prevé el bien que puedas hacer en cada una de tus acciones, como el mercader prevé todas las ocasiones de enriquecerse. Habrías llegado ya a alto grado de perfección, si hubieses sabido aprovechar todas las ocasiones de santificarte. ¡Cuántas veces al día podrías renunciar a tu propia voluntad, privarte de algún placer, ejercer la caridad para con tu prójimo, elevar tu corazón a Dios, ofrecerle tus acciones! He aquí aquello sobre lo cual debieras ejercer tu prudencia, en lugar de considerar cómo podrás amontonar bienes que habrás de abandonar a la muerte. Nos descuidamos a nosotros mismos y ponemos todo nuestro afán en lo que no nos puede seguir a la otra vida. (San Juan Crisóstomo).

La huida del pecado
Orad por la conversión
de los pecadores.

ORACIÓN

Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Aliro, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvaci6n. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

Tomado de:

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Santa María Goretti «Pequeña y Dulce Mártir de la Pureza»

(1890 †1902)

Fiesta 6 de Julio

Nació en Corinaldo, Italia, 16 de octubre de 1890, de una familia humilde. Su niñez, bastante dura, transcurrió en Nettuno (cerca de Roma), y durante ella se ocupó en ayudar a su madre en las tareas domésticas. Era piadosa y asidua en la oración. El 6 de Julio de 1902, a los once años de edad, fue amenazada con un punzón por Alessandro Serenelli, un joven que trató de abusar de ella. Ella prefirió morir antes que pecar. Durante su agonía perdonó a su atacante, quién, tras años de cárcel, se convirtió.

Canonizada por S.S el Papa Pío XII – Roma, Junio 24, 1950, la definió «Pequeña y Dulce Mártir de la Pureza».

El cuerpo incorrupto de Santa María Goretti

El cuerpo de Santa María Goretti fue enterrado y se conserva en la Iglesia de Nuestra Señora de la Divina Misericordia en Nettuno (Italia), en donde se puede apreciar dentro de una urna de cristal.  El cuerpo incorrupto de ella es absolutamente hermoso.

Tomado de:

http://simoncondetanur.blogspot.com

http://www.escuelacima.com/santosincorruptos.html

Santa María Goretti

Ahora la historia de la flor del campo ya no pertenece sólo a su gente, pero se ha convertido en una página importante en la historia de la Iglesia.

Para la aprobación final del último eslabón perdido importantes.

El milagro es el sello de Dios en los acontecimientos humanos de todo el mundo llegan informes de curaciones obtenidas por invocar el nombre de Marietta. Si es elegido dos milagros de fiabilidad incuestionable.

El primero es la curación de José Cupe, trabajador y padre de cuatro hijos, curar instantáneamente de un causategli hematomas graves por una gran roca cayó de un acantilado en el pie derecho (Roma 08 de mayo 1947).

La segunda es la curación, incluso esta instantánea de la señora Anna Grossi Musumarra por pleuresía exudativa y abundante líquido (Roma 04 de mayo 1947).

Los dos pacientes no se pudo curar hasta después de un tratamiento a largo e incierto.

El 11 de diciembre 1949 el Papa Pío XII reconoció la autenticidad de los milagros y fijado para 25 de junio 1950 a la fecha de la canonización.

Por el caso está afectando a los medios de comunicación de todo el mundo, la historia de la flor silvestre poco contacto con las personas de todos los continentes.

ROMA - Plaza S. Pedro - 24 de junio de 1950 es un triunfo para la "Flor de Campo Pequeño", declaró un santo frente a 500.000 personas.

Ese día, en la Plaza de San Pedro se calculan no menos de medio millón de personas y por primera vez la ceremonia se lleva a cabo al aire libre. Intervienen dignatarios como el italiano Luigi Einaudi Presidente y el Primer Ministro Alcide De Gasperi.

Las fotos de ese día apenas dan una idea de la magnitud del acontecimiento.

ROMA - 24 de junio de 1950. Pío XII al llegar a la canonización en la Plaza de San Pedro.

ROMA - El papa Pío XII declara Santa a María Goretti el 24 de junio 1950

El Papa Pío XII pronuncia la fórmula ritual:

«Para honra y gloria de la Santísima Trinidad, la exaltación de la fe católica y para aumentar la religión cristiana, con la autoridad de Jesucristo, los bienaventurados Pedro y Pablo y la Nuestra, después de madura deliberación y repetidamente suplicó la ayuda Dios, escuchando el consejo de nuestros venerables hermanos los cardenales de la Iglesia SR, patriarcas, arzobispos y obispos en Roma, decreto y definir que la Santísima Virgen y mártir María Goretti es santo es la inclusión entre los santos, ordenando que su la memoria es recordada con piadosa devoción por la Iglesia universal, cada año el día de su nacimiento y que es 06 de julio.

Desde una ventana del Palacio Apostólico, mamá Asunta, vestida de negro y miró hacia otro lado, viviendo el momento más increíble de su existencia.

Mamá Asunción rezando ante los restos de su hija.

Santa María Goretti

En la historia antigua de la Iglesia nunca ha sucedido que una madre, hermanos, parientes y amigos pudieron asistir a la canonización de uno de sus familiares.

Desde ese día María Goretti enseña un camino, su nombre, la terminología, significa un mensaje claro y evidente, aunque a menudo mal entendido.

Pío XII recibe en audiencia especial a toda la familia Goretti.

Desde su santuario, honrada con la visita de Pablo VI y Juan Pablo II, es un punto de referencia para la espiritualidad y la fe. Hay un sinnúmero de certificados de reconocimiento por los indultos concedidos por invocar su intercesión.

Su nombre está dedicado a las iglesias, hospitales, jardines de infancia en todo el mundo. Su historia se cuenta en todas las lenguas del mundo, incluido el chino y el árabe.

Mención especial a la adaptación de la película maravillosa de la vida de Marieta por el director A. Genina el famoso título «El cielo sobre el pantano»(1949).

Nunca deja de sorprender su vida, sencillo y limpio como una gota de rocío: la aventura de una pequeña flor silvestre destinadas a desaparecer nunca.

Cartel anunciador de la película: "Cielo sobre el pantano" (1949)

Tomado de:

http://www.nettunocitta.it

Dos películas sobre Santa María Goretti

Cielo sobre el pantano

Cielo sulla palude (1949)

di Augusto Genina

"Cielo sulla palude" (1949)

Martina Pinto interpreta Santa Maria Goretti nella fiction televisiva omonima (2003)


Maria Goretti (2003)

Para ver la película María Goretti del año 2003 clic aquí


Santa MARIA GORETTI, VIRGEN MÁRTIR DE LA PUREZA

¡Santa María Goretti, ora pro nobis!

Pío XII, que la canonizó el 24 de junio de 1950, la definió «pequeña y dulce mártir de la pureza».

De la homilía pronunciada por el papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti

De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. En aquellos momentos de peligro y de crisis, podía repetir al divino Redentor aquellas palabras del áureo librito De la imitación de Cristo: «Si me veo tentada y zarandeada por muchas tribulaciones, nada temo, con tal de que tu gracia esté conmigo. Ella es mi fortaleza ; ella me aconseja y me ayuda. Ella es más fuerte que todos mis enemigos.»  Así, fortalecida por la gracia del cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.

En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo.  Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la religión católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina.

Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar  con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.

No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución (acción y efecto de conseguir) de la virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza  que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El reino de los cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.

Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del cielo; sírvanos de estímulo la santa virgen y mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.

Oración

Señor, fuente de la inocencia y amante de la castidad, que concediste a tu sierva María Goretti la gracia del martirio en plena adolescencia, concédenos a nosotros, por su intercesión, firmeza para cumplir tus mandamientos, ya que le diste a ella la corona del premio por su fortaleza en le martirio. Por nuestro Señor Jesucristo.  -del Oficio Divino

Tomado del excelente sitio web obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

http://www.corazones.org

SANTA MARÍA GORETTI (*) Virgen y Mártir

6 de julio

¡Santa María Goretti, ora pro nobis!

El día 9 de octubre de 1954 moría en Corinaldo una pobre mujer de pueblo. Los periódicos del mundo entero publicaron la noticia con gran relieve. ¿Quién era la señora Assunta, a quien la gente solía llamar «mamá Assunta», para que mereciese el interés de la prensa mundial? ¿Qué hazañas había realizado para que el Ayuntamiento de su pueblo decretase funerales públicos y la gente tapase con una pirámide de flores su ataúd?

Assunta Goretti era una viejecita de ochenta y ocho años, que no sabía leer ni escribir, pero que poseía esa sabiduría superior de los que conocen y viven el Evangelio. El año 1943, al correr al refugio porque las sirenas daban la alarma de aviación, se rompió una pierna y desde entonces quedó inválida. Estaba sentada en un carrito. A pesar de lo cual mereció que Su Santidad el Papa la recibiese en el Vaticano con los honores concedidos a los príncipes y jefes de Estado. Los periodistas de todas partes solicitaban sus manifestaciones y, aunque quería pasar desapercibida de todos, era una de las figuras más populares de nuestro siglo.

¿Quién era esta mujer singular? La madre de una niña mártir, la única persona que ha tenido la dicha de presenciar la canonización de su propia hija.

Fue el 24 de junio de 1950. Como los peregrinos venidos de todos los confines no iban a caber en la basílica de San Pedro, el Papa canonizó a Santa María Goretti en la plaza inmensa delantera a la basílica. Se calcula que medio millón de personas presenció aquélla tarde la ceremonia emocionante. No se recordaba nada igual en los anales de Roma.

La historia de Santa María Goretti es hoy sabida de todos. Incluso ha sido llevada a la pantalla, aunque con esa manía del cine de retocar y deformar los hechos.

Era una familia de pobres campesinos italianos. Un matrimonio compuesto de ambos esposos, Luis Goretti y Assunta Carlini, y cinco hijos. La segunda es María, que nació en Corinaldo el 16 de octubre de 1890.

Pero en Corinaldo no encuentran manera de ganarse la vida, a pesar de poseer allí unas tierrecillas. Y emigran. Primero a Colle Gianturco, y al cabo de dos años a Ferriere di Conca, a once kilómetros de Nettuno. Allí se instalan como colonos del conde Mazzoleni.

Aquel terreno era entonces en extremo malsano. Eran las regiones pantanosas del Agro Pontino. El mosquito que transmite la malaria acechaba insidiosamente a los Pobres labriegos. Así Luis Goretti murió al poco tiempo de aposentarse su familia en Ferriere. Y quedaron solos Assunta y sus cinco hijos, el mayor de los cuales apenas tenía trece años.

-Ánimo, mamá -decía María, la mayor de las niñas-. ¿Por qué tienes miedo? ¡Ya vamos siendo grandes! Basta que el Señor nos dé salud. Saldremos adelante, saldremos. Assunta trabajaba en el campo, como un hombre. Siempre había trabajado, porque quedó huérfana de pocos años. Trabajaba y educaba a sus pequeños. Desde que éstos aprendían a hablar les enseñaba a hacer la señal de la cruz y a rezar las primeras oraciones y los rudimentos de la doctrina cristiana.

Marietta atendía a todo, lavaba a sus hermanitos menores, iba por agua, preparaba la comida, cosía.

Nunca tuvo amigas, pues las ocupaciones de la casa no le dejaban tiempo para jugar.

Pero es que sobre los deberes de la propia familia recaían también sobre ella la obligación de atender a otras dos personas que vivían en la misma casa y eran aparceros en las faenas agrícolas, Juan Serenelli y su hijo Alejandro, mocetón de unos veinte años. La casa tenía dos dependencias separadas, pero la escalera y la cocina eran comunes para ambas familias.

Alejandro no era mal muchacho; pero empezó a darse a lecturas deshonestas que emponzoñaron su alma. Y el que hasta entonces había mirado con indiferencia a la hija mayor de la señora Assunta, empezó a fijarse demasiado en la chiquilla.

No porque ésta diese motivo alguno. Todos están acordes en afirmar, y así lo ha declarado después repetidamente el mismo Alejandro, que María Goretti era muy modesta y miradísima en el vestir. Era una niña -todavía no llegaba a los doce años-, pero algo desarrollada, quizá más de lo que pudiera esperarse de su edad. Y en el corazón de Alejandro Serenelli se encendió una brutal pasión.

Dos veces la tentó. Al principio, la pequeña ni comprendió el alcance de lo que Alejandro pretendía; pero vio que era algo malo. Y resistió fuertemente arrojando al tentador, a pesar de su edad y su vigor. Alejandro se sintió despreciado y vencido por Marietta.

Volvió al asalto por tercera vez. Era la tarde del 5 de julio de 1902. Alejandro ha pensado bien todas las cosas. Abajo su padre, la señora Assunta y todos los de la casa, se encuentran trillando habas en la era. Arriba, en el descanso de la escalera, María Goretti cose una camisa que Alejandro le había mandado urgentemente remendar con el secreto designio de que la muchacha quedase sola en alguno de los aposentos.

Marietta se intranquiliza cuando ve llegar a Alejandro. Está sobre ascuas; sabe lo que el joven brutal quiere y verse a solas con él la atemoriza. Cose apresuradamente. El mocetón la llama:

-María, ven acá.

-¿Para qué? ¿Qué quieres?

-Tú ven acá.

.No. Si no me dices qué quieres, no voy.

Alejandro la toma violentamente por un brazo, le tapa la boca con la mano y, venciendo la resistencia de la pobreta, da una patada a la puerta y la cierra.

La débil fuerza de una niña que no ha cumplido doce años vencerá las fuerzas del muchacho de veinte. Grita Marietta:

-¡No! ¡No!… ¡Es pecado!. ¡No, no! ¿Qué haces, Alejandro?… ¡Vas al infierno!…

El mocetón, viendo que nada consigue, coge un hierro afilado que tenía a punto y se ensaña con su tierna víctima, que prefiere la muerte antes que pecar. Hasta catorce heridas que traspasan su vientre y el pecho pudieron apreciar los médicos que después la reconocieron.

Al fin acuden los familiares. Loca de dolor pregunta a su hija la señora Assunta:

-Marietta mía, ¿qué ha sucedido? ¿Quién ha sido? Dime, dime…

-Fue Alejandro.

-¿Por qué te hizo esto, hija mía?

-Porque me quería hacer las cosas malas y yo no quería.

Y exacto, quedó intacta la tierna virgencita, conforme a la confesión del mismo asesino y al testimonio de los médicos.

A las cinco horas una ambulancia lleva a la pobre hija al hospital de los hermanos de San Juan de Dios de Nettuno. Por la misma carretera dos carabinieri llevan esposado a Alejandro Serenelli. Distinto fruto de la educación que Assunta Goretti y Juan Serenelli dieron a sus hijos.

Poco pudieron hacer los médicos del hospital. Sin embargo, intentaron la laparotomía o apertura del vientre pasa poder operarla. Y sin darle anestésico; dos horas de atroz martirio. Marietta coge entre sus manos la medalla de la Milagrosa que siempre llevaba al cuello.

Le preparan al viático, que recibe como un ángel. Le sugieren que perdone al asesino, y contesta al punto:

-Sí, le perdono por amor a Jesús, y quiero que venga también conmigo al cielo.

Algunas horas más tarde moría la niña entre delirios, en los que se le oía defenderse contra Serenelli e invocar a la Virgen Santísima.

La muerte de Marietta llenó de estupor a toda la comarca. Sin distinción de público acudieron todos a su entierro.

Treinta años después fue desenterrado su cadáver y llevado a una capilla en la basílica de Nuestra Señora de las Gracias, de Nettuno. Miles de fieles rezan ante aquellos restos de una virgen cristiana, la Santa Inés del siglo XX, como la llamamos hoy.

El heroísmo de Santa María Goretti no fue improvisado. Los actos de hermosas virtudes de que dio prueba antes de su muerte -preferir la muerte al pecado, perdonar a su asesino, soportar con paciencia sobrehumana una operación sin cloroformo y la sed abrasadora que luego siguió-, todo esto era consecuencia de una vida santa, a la que venía preparándose con el ejercicio constante de las virtudes cristianas en un ambiente lleno de fe, de trabajo y de privaciones.

Assunta enseñaba a sus hijos el catecismo, les infundía el horror al pecado, les acostumbraba a la oración. Su hogar era pobre; tenían lo justo para vivir, la madre había de pasar la jornada fuera, en los trabajos del campo. Y Marietta lo hacía todo en casa con la formalidad de una persona mayor. Y todavía encontraba tiempo para rezar el rosario en sufragio de su padre muerto. Y reunía a sus hermanitos y les enseñaba la doctrina y rezaba con ellos. Y hasta consolaba a su madre:

-No tenga cuidado, mamá: verá cómo salimos adelante.

Marietta estaba más crecida de lo que sus años podían exigir. Con su pelo castaño, sus ojos negros y su tez fresca y rosada era una muchacha sana de cuerpo y espíritu. La modestia era su principal virtud; ha declarado siempre unánimemente su madre.

Nunca fue presumida, pues además vestía las ropas usadas que le daba una vecina.

Así, con oración, modestia y trabajo, se preparó esta santita para llegar a ser canonizada en la plaza de San Pedro un 24 de junio de 1950.

El desgraciado confesó de pleno su crimen. Y se arrepintió de aquel acto de locura una tarde de verano.

Condenado a treinta años de cárcel, mereció que le rebajasen su condena en tres años por su buen comportamiento. Hoy sirve como criado y hortelano en el convento de capuchinos de Ascoli.

La niña le había perdonado en el hospital. Pero, como el mismo Serenelli ha manifestado después, ya cuando Marietta se retorcía en el suelo apuñalada con el punzón de hierro, le dijo:

-No es nada, Alejandro… Yo te perdono.

Por eso la señora Assunta perdonó también al criminal. Fue una escena que sólo puede darse entre cristianos. Estaba de criada del señor cura de Corinaldo la madre de María Goretti cuando la noche de Navidad de 1938 llamaron a la puerta de la casa rectoral. Abrió la señora Assunta y un hombre le dijo:

-¿Me reconoce usted, señora Assunta? -al tiempo que bajaba los ojos.

-Sí, Alejandro; te recuerdo.

-¿Me perdona? -suplicó el infeliz, que llevaba en el rostro las trazas de veintisiete años de cárcel.

-Si Dios te ha perdonado, Alejandro, ¿cómo no te he de perdonar yo?

Aquélla noche la pasó en la casa del párroco, y juntos, la madre y el asesino de su hija, se acercaron a comulgar en la Misa del Gallo.

Y siempre, cuando hablaban de Serenelli, la señora Goretti no consentía que le tratasen mal.

-¡Está tan arrepentido! Y habiéndole perdonado Marietta, ¿cómo no le voy a perdonar yo? Es cierto que ha cometido un pecado enorme; pero Dios ha sabido sacar bien de tanto mal.

CASIMIRO SÁNCHEZ ALISEDA

* Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

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SANTO TOMÁS MORO,* Mártir

6 de julio

La tristeza que es según Dios produce la penitencia estable para la salvación; pero la tristeza según el mundo produce la muerte. (2 Cor., 7, 10).

Nacido en Londres en 1478, Tomás Moro estudió en Oxford, ejerció la abogacía en su ciudad natal y se casó, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reunión de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma época, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Viéndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulación del matrimonio real, renunció Tomás Moro por estimar que éste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irguióse contra él, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida pública como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegría la seriedad.

MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA
y LA MALA TRISTEZA

I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza daña a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los demás y molestos a nosotros mismos. Pero, dirás, ¿cómo no estar triste en este valle de lágrimas? pregúntale a tu alma, con David: ¿Alma mía, por qué estás turbada y triste? Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te consolará si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me conturbas ? (El Salmista).

II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. ¡Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunción del corazón! ¡Ah! ¿Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte sólo por algunos días a la penitencia y a las lágrimas; todos los días cometes nuevos pecados, todos los días debes llorar. San Pedro y Santa María Magdalena lloraron hasta su muerte. ¡Cuán dulces son las lágrimas que extinguen las llamas del infierno!¿Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable está siempre atormentada. (San Bernardo).

La contrición
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Tomás, vuestro mártir. por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SANTA CIRILA,* Virgen y Mártir

de julio

Al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos
que creen en mí, mucho mejor le fuera que le ataran
al cuello una piedra y lo echaran al mar
.
(San Marcos, 9, 41).

Admira la fe y la caridad de Santa Cirila. El temor aun de parecer que sacrificaba en honor de los ídolos, siendo así motivo de escándalo para los demás, la hizo mantener con mano firme e inmóvil carbones encendidos mezclados con incienso. Este ejemplo de heroica firmeza convirtió a un gran número de paganos que, también ellos, soportaron los más crueles tormentos por el nombre de Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE EL ESCÁNDALO

I. No seas, para el prójimo, motivo de escándalo, de lo contrario serás culpable del pecado de tu hermano. Por tu vida escandalosa, precipitas al infierno a un alma redimida al precio de la sangre de Jesucristo. Examina bien tus acciones y tus palabras; y si has escandalizado a tu hermano, esfuérzate por reparar el mal causado y por darle buen ejemplo en lo futuro.

II. Evita las acciones indiferentes que pudieran ser motivo de escándalo para las almas débiles. Si comiendo carne, escandalizo a mi hermano, decía San Pablo, nunca la comeré. No descuides tus prácticas de piedad porque los malos se escandalicen de ellas: ¡si el sol se pone no es por temor de incomodar a las lechuzas! Oh mi amable Jesús, habéis muerto en la cruz, sabíais, sin embargo, que la cruz sería motivo de escándalo para los judíos. Es preferible ocasionar un escándalo antes que ocultar la verdad. (Tertuliano).

III. No te escandalices fácilmente del mal, verdadero o aparente, que ves. Excusa los defectos ajenos en cuanto puedas; excusa la intención, si el acto es evidentemente malo. Desvía la vista de los malos ejemplos que te den; ¿Por qué imitas siempre lo que hay de malo en los demás? Los sabios y los insensatos contribuirán, si tú quieres, a tu formación. El sabio y el insensato sirven para formar al hombre prudente: aquél le enseña lo que debe hacer, éste lo que debe evitar. (San Euquerio).

El buen ejemplo
Orad por la propagación de la fe.

ORACIÓN

Que la bienaventurada Cirila, Virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, oh Dios nuestro, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SANTA BERTA,* Viuda

de julio

No andéis acongojados por el día de mañana;
el día de mañana harto cuidado traerá por sí:
a cada día le basta su malicia.
(San Mateo, 6,34).

Santa Berta se casó con Sigfredo, pariente cercano del rey Clodoveo. Tuvieron cinco hijas que se distinguieron, todas, por su piedad. Muerto Sigfredo, Berta pudo dedicarse de lleno a la vida piadosa y las buenas obras. Emitió sus votos monásticos al mismo tiempo que dos de sus hijas, Gertrudis y Deotila. Sintiendo que se acercaba su fin, quiso unirse más estrechamente con el Señor. Hizo practicar una abertura en el coro de la iglesia del monasterio, y se construy6 en ella una celda en la que pasó el resto de sus días orando y meditando.

MEDITACIÓN – DE QUÉ MANERA TENEMOS
QUE PREOCUPARNOS DE LO PORVENIR

I. Nos prohíbe el Señor acumular riquezas por temor de carecer de ellas en lo futuro. Prevés una larga serie de años; piensas en mil adversos accidentes que pueden reducirte a pobreza. Estas previsiones de lo porvenir injurian a la divina Providencia que vela sobre ti; son contrarias al consejo de Jesucristo. No te acongojes, pues, por el día de mañana, trata de servir bien a Dios hoy; mañana, Dios proveerá. El Señor me rige y de nada careceré. (El Salmista).

II. Tal vez pronto mueras; ¿para qué esta aprensión de desgracias que no te alcanzarán? Aband6nate generosamente al gobierno de la Providencia divina y no te apenes de antemano. Las desgracias llegarán bastante pronto para cansar tu paciencia. No pienses en el tiempo que durarán tus obras de penitencia: es una tentaci6n del demonio que quiere espantarte. Tal vez la recompensa está más cerca de lo que crees.

III. Piensa en lo porvenir para prever las ocasiones de practicar la virtud; prevé también los escollos contra los cuales tienes costumbre de naufragar y las tentaciones a que podrás estar expuesto, a fin de apercibirte contra ellas. Piensa a menudo en tus postrimerías. ¿Lo haces? ¿Consideras las terribles consecuencias de una vida pasada lejos de Dios, y de una muerte que sorprende en pecado? Si no piensas en ello a menudo, no escaparás de las desgracias que te amenazan.

La confianza en Dios.
Orad por la buena
educación de los niños.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Berta, regocijando nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN BELTRÁN,* Obispo y Confesor

de julio


Vivid con temor durante el
tiempo de vuestra peregrinación.
(1 San Pedro, 1, 17).

Formado en la virtud por San Germán, obispo de París, que lo hizo su arcediano, San Beltrán llegó a ser obispo de Mans en el año 587. Condujo a su pueblo a las buenas obras y, por prudencia, logró se evitara una guerra con los bretones. Fundó el primer hospicio para ciegos conocido en Occidente y asistió al primer concilio plenario de Francia, en París, el año 614. Murió el 30 de junio del año 623, según se cree, después de haber legado grandes bienes a las iglesias y a los monasterios.

MEDITACIÓN SOBRE LOS MISTERIOS
DE LA VIDA HUMANA

I. Estamos en este mundo como en lugar de destierro. Si pensásemos en esta verdad despreciaríamos la tierra que debemos abandonar un día; suspiraríamos por el cielo al que pronto debemos ir. ¡Ah! ¡cuán largo es el tiempo de mi exilio! -exclamaba David- y San Pablo decía: Deseo la muerte para estar con Jesucristo. y nosotros amamos este exilio en el que tantos enemigos nos persiguen, en el que tantas penas nos acosan. Amontonamos tesoros, pero para nuestros herederos. Piensan en lo que dejan detrás de ellos y no en lo que envían delante. (San Pedro Crisólogo).

II. Los peligros continuos que nos rodean en este lugar de destierro deben hacernos temblar. Durante toda nuestra vida, siempre estamos expuestos a ofender a Dios; por virtuoso que seas, puedes hacerte el más malo de todos los hombres. Ni siquiera sabes, al presente, si eres digno de odio o de amor por parte de Dios. Humíllate, pues, y trabaja en tu salvación con temor y temblor.

III. Ignoras cuál será tu fin, no sabes ni la hora, ni el lugar, ni el género de tu muerte, y, lo que es más tremendo, no sabes si eres del número de los predestinados; no lo sabrás hasta después de haber oído la sentencia de la boca del Juez soberano. ¿Cómo meditar estas verdades sin sobrecogerse de espanto? Lloremos y reguemos con nuestras lágrimas esta triste morada pasajera, a fin de terminar con una muerte santa una vida llena de buenas obras. ¡Infortunados! ¡nuestra vida es un exilio, nuestra salvación un peligro, nuestro fin una incertidumbre!

La limosna
Orad por los pobres.

ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Beltrán, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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VISITACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA*

de julio

Apenas oyó Isabel el saludo de María, exultó el niño en su seno, y fue Isabel henchida del Espíritu Santo. (San Lucas, 1. 41).

No bien la Virgen hubo sabido, por boca del ángel que Santa Isabel, su prima, iba a tener un hijo, se dirigió a las montañas de Judea para visitarla. Cuando estas dos santas mujeres se besaron, San Juan exultó de gozo en el seno de su madre y reconoció al Mesías que María llevaba en sus entrañas. En el mismo instante, San Juan Bautista fue purificado del pecado original. y Santa Isabel henchida del Espíritu Santo.

MEDITACIÓN SOBRE LA VISITACIÓN

I. María te enseña hoy qué visitas debes hacer, y cómo debes comportarte en ellas. Va junto a Isabel por caridad y urbanidad: por caridad, porque es para ayudar a Santa Isabel y santificar a San Juan; por urbanidad. porque era su deber visitar a su prima de más edad que ella. No hagas visitas sin que la caridad o la necesidad te obligue a ello; todo lo demás es superfluo o peligroso. Visita a los pobres. a los enfermos y a los prisioneros, es un deber de caridad.

II. ¿Cuál es el tema de las conversaciones entre María e Isabel? Apenas se saludaron, como se hace entre parientes, en seguida se pusieron a hablar de Dios. ¿Se parecen tus visitas a ésta? ¿Las burlas, la murmuración, la interpretación maligna de la conducta del prójimo, las palabras de doble sentido, la calumnia, no constituyen, acaso, el fondo de tus conversaciones? Señor, si se os amase en el mundo, no se conversaría en él sino de Vos. Desvía con habilidad los discursos malos que se tienen en tu presencia, y siempre di algo que pueda edificar a tu prójimo.

III. María regresó a su casa una vez que Isabel pudo prescindir de sus servicios. Suprime las visitas ociosas: cuanto más permanezcas en tu casa, tanto meno disipará tu devoción. Es difícil frecuentar las reuniones mundanas sin encontrar en ellas malos ejemplos; y éstos arrastran mucho más que los buenos. Nos sentimos inclinados a imitar a los malos, más fácilmente reproducimos los defectos que las virtudes. (San Jerónimo).

La caridad
Orad por las religiosas de la Visitación.

ORACIÓN

Dignaos, os lo suplicamos, Señor, acordar a vuestros servidores el precioso don de la gracia celestial, a fin de que esta fiesta solemne de la Visitación de la Santísima Virgen nos obtenga el acrecentamiento de la paz, así como su alumbramiento ha sido para
nosotros el principio de la salvación. por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN GALO,* Obispo y Confesor

1º de julio

Ofrezcamos siempre a Dios un sacrificio de alabanza.
(Hebreos, 13, 15).

San Galo huyó de la casa paterna porque sus padres querían hacerlo casar con la hija de un senador y entró en un monasterio de Cournon. Designado para suceder San Quinciano en la sede de Clermont, dio a su pueblo el ejemplo de una piedad angélica y de una dulzura inalterable. Un hombre brutal lo hirió en la cabeza y el santo sufrió esta afrenta sin dar la menor señal de emoción, y con este acto de paciencia desarmó la có1era de su agresor. Murió hacia el año 552.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES
DE SACRIFICIOS

I. El sacrificio es un acto sumamente agradable a Dios, porque es un homenaje tributado a su absoluto dominio sobre todas las creaturas. Ofrece a Dios en sacrificio tu cuerpo; inmólale todos los placeres de tus sentidos. Abstente no só1o de los placeres ilícitos, sino también de los que te están permitidos. Acostúmbrate a mortificarte en las ocasiones pequeñas, y no te costará hacerlo en las grandes. Dios mío, os sacrifico todos mis placeres y deposito mi ofrenda al pie de vuestra cruz.

II. Sacrifica a Dios tu corazón, porque a Dios agrada el sacrificio de un corazón contrito y humillado. Que tu corazón no tenga amor sino por Dios, que no desee sino su gloria, que no anhele sino su cruz, que no suspire sino por el cielo. Alma mía, no ignoras que todas las creaturas son incapaces de contentar tus deseos: no serás feliz sino cuando seas toda de Dios. Dios mío, Vos no despreciáis el sacrificio de un corazón contrito y humillado. (Salmista).

III. A fin de que tu sacrificio sea completo, ofrece a Dios tu propia voluntad: ella es la fuente de todos tus males. Reprímela, pues, quebrántala en toda coyuntura: la victoria más gloriosa que puedes obtener es la de vencerte a ti mismo. Que la voluntad del Señor y la de los que te mandan en su nombre sea la regla única y soberana de tu conducta. Dios mío, aceptad mi sacrificio; quiero que mi voluntad esté en un todo conforme con la vuestra. Que la propia voluntad desaparezca, y ya no habrá infierno.(San Bernardo).

La abnegación de sí mismo
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN

Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Galo, vuestro confesor pontífice, acreciente en nosotros la piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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San Pablo, Apóstol

¡San Pablo, ora pro nobis!

«Lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo» (Flp 3,7-8).

Pablo lo sufrió todo por amor a Cristo

Pablo es el libre prisionero de Cristo (cf. Hch 20,22); ya no se pertenece, sino que su vivir, amar y morir es Cristo Jesús (cf. Gal 2,20). Amar a Cristo es inseparable de amar a aquellos que le han sido confiados con el mismo amor de Cristo. Ese amor es superior a los meros esfuerzos humanos, es el amor divino que ha recibido, que no escatima en nada para llevar al amado a Cristo (cf. 1Cor 4,14-17; 2Cor 6,13; 11,2; 12,15; 1Tes 2,7.10-11; Fil 10; Gal 4,19).

Oficio de lectura, 25 de enero, La conversión del apóstol San Pablo

De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 477-480

Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Estad alegres y asociaos a mi alegría; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Doy gracias a Dios, que siempre nos asocia a la victoria de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho que muchos otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte, sin él, de los más encumbrados y honorables.

Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.

Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.

Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.

Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo.

Oración

Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, concede a cuantos celebramos su conversión caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

SAN PABLO

Apóstol de los Gentiles

"Señor, ¿qué quieres que haga?

Cuando Pablo fue tirado por tierra, fue capaz de entregarle a Cristo absolutamente todo sus ser.   Mas tarde pudo decir «ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi»

Pablo escribió 13 cartas que forman parte del Nuevo Testamento y están dirigidas a las comunidades de gentiles, paganos convertidos por su predicación. En ellas les exhorta, les guía en la fe y enseña sobre ética y doctrina. Estas cartas son inspiradas por el Espíritu Santo y forman parte de la revelación divina.  Es decir,son Palabra de Dios y por medio de ellas Dios mismo se da a conocer.  Pablo es el instrumento en esta comunicación divina pero al mismo tiempo las cartas nos ayudan a conocer al autor humano.  Reflejan su personalidad, sus dones y sus luchas intensas. Otras fuentes que nos ayudan a conocer el apóstol son los Hechos de los Apóstoles escritos por San Lucas y ciertos libros apócrifos.

Pablo nació de una familia judía acomodada, de la tribu de Benjamín, en Tarso de Cilicia (hoy Turquía). Su nombre semítico era Saulo. No sabemos cuando comenzó a llamarse con el nombre latino de Pablo. Por ser Tarso una ciudad griega, gozó de ciudadanía romana. La fecha de su nacimiento se calcula alrededor del año 3A.D. Según se cree, Jesús nació alrededor del 6 o 7 B.C. Entonces Jesucristo sería sólo unos 10 años mayor que San Pablo.

Aunque criado en una ortodoxia rigurosa, mientras vivía en su hogar de Tarso estuvo bajo la influencia liberal de los helenistas, es decir de la cultura griega que en ese tiempo había penetrado todos los niveles de la sociedad en el Asia Menor. Se formó en las tradiciones y culturas judaicas, romanas y griegas.

Siendo joven, no sabemos la edad, Saúl fue aestudiar en Jerusalén en la famosa escuela rabínica dirigida por Gamaliel. Además de estudiar la ley y los profetas, allí aprendió un oficio como era la costumbre. El joven Saúl escogió el de construir tiendas. No se sabe si jamás vió a Jesús antes de su crucifixión pero no cuenta nada sobre ello.

Hacia el año 34 Saúl aparece como un recto joven fariseo, fanáticamente dispuesto contra los cristianos. Creía que la nueva secta era una amenaza para el judaísmo por lo que debía ser eliminada y sus seguidores castigados. Se nos dice en los Hechos de los Apóstoles que Saúl estuvo presente aprobando cuando San Esteban, el primer mártir, fue apedreado y muerto. Fue poco después que Pablo experimentó la revelación que iba a transformar su vida. Mientras iba a la ciudad de Damascopara continuar su persecución contra los cristianos y hacerles renegar de su fe, Jesucristo se le apareció y tirándolo por suelo le pregunta: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Hechos 9,4. Por la luz sobrenatural quedó ciego. Pablo ante el Señor se entregó totalmente: -«Señor, ¿qué quieres que haga?.  Jesús le pide un profundo acto de humildad ya que se debía someter a quienes antes perseguía: -«vete donde Ananías y él te lo dirá». Después de su llegada a Damasco, siguió su conversión, la sanación de su ceguera por el discípulo Ananías y su bautismo. Pablo aceptó ávidamente la misión de predicar el Evangelio de Cristo, pero como todos los santos, vio su indignidad y se apartó del mundo para pasar tres años en << Arabia >> en meditación y oración antes de iniciar su apostolado. Hacía falta mucha purificación. Jesucristo lo constituyó Apóstol de una manera especial, sin haber convivido con El.  Es pues el último apóstol constituido. «Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.» I Corintios 15:8. Su vida es totalmente transformada en Cristo:

«Lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo. Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo» (Flp 3,7-8).

Desde entonces era un hombre verdaderamente nuevo y totalmente movido por el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio con poder. Saúl desde ahora se llamará con el nombre romano: Pablo.  El por su parte nunca descansó de sus labores. Predicación, escritos y fundaciones de iglesias, sus largos y múltiples viajes por tierra y mar (al menos cuatro viajes apostólicos), tan repletos de aventuras, podrán ser seguidos por cualquiera que lea cuidadosamente las cartas del Nuevo Testamento. No podemos estar seguros si las cartas y evidencia que han llegado hasta nosotros contienen todas las actividades de San Pablo. Él mismo nos dice que fue apedreado, azotado, naufragó tres veces, aguantó hambre y sed, noches sin descanso, peligros y dificultades. Fue preso y, además de estas pruebas físicas, sufrió muchos desacuerdos y casi constantes conflictos los cuales soportó con gran entusiasmo por Cristo, por las muchas y dispersas comunidades cristianas.

Tuvo una educación natural mucho mayor que los humildes pescadores que fueron los primeros apóstoles de Cristo. Decimos «educación natural» porque los otros apóstoles tuvieron al mismo Jesús de maestro recibiendo así una educación divina. Esta también la recibió San Pablo por gracia de la revelación. Siendo docto tanto en la sabiduría humana como en la divina, Pablo fue capaz de enseñar que la sabiduría humana es nada en comparación con la divina:

«Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra propia sabiduría.» Romanos 12,16.

A aquel que puede consolidaros conforme al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente, por la Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe, a Dios, el único sabio, por Jesucristo, ¡a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén. Rm 16,25-27

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CONMEMORACIÓN DE SAN PABLO, Apóstol

30 de Junio

He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. N o me queda sino esperar la corona de justicia que me está reservada, y que el Señor, justo Juez, me dará en el gran día, a mí y a todos los que aman su venida. (2 Timoteo, 4, 7.8).

¿Quién podría enumerar los trabajos emprendidos por San Pablo, los peligros que ha afrontado, los países que ha recorrido, los pueblos que ha conquistado para la verdad? Nada asusta a su flaqueza: sabe que todo lo puede en Aquél que lo conforta; nada detiene ni cansa a su celo; sabe que tendrá la eternidad para descansar; nada calma la sed que tiene de sufrir: sabe que los sufrimientos de aquí abajo nada son comparados con el peso de eterna gloria que será su recompensa en el cielo.

MEDITACIÓN

NUESTRAS BUENAS OBRAS
NOS SIGUEN AL OTRO MUNDO

I. Llegaste a este mundo sin nada, sin nada ingresarás al seno de la tierra. ¿Para qué, pues, amontonar riquezas que habrá que abandonar? Dime, hazme el favor: ¿Qué valor atribuirás, en la hora de la muerte, a lo que hoy persigues tan afanosamente? Desde ese punto de vista has de considerar los bienes de la tierra, para estimarlos en su justo valor. Penétrate de los sentimientos que entonces tendrás, y muy pronto despreciarás lo temes y lo que amas al presente.

II. Tus buenas obras te seguirán. He aquí el único tesoro que te quedará, el único que podrá hacerte feliz por toda la eternidad. ¿Qué has hecho tú que merezca recompensa? ¿Aun tus mejores acciones no están, acaso, corrompidas por la negligencia, por la vanidad o por alguna mala intención? ¡Cuán de temer es que seas tú del número de aquellos que, despertando del sueño de esta vida, se encuentran con las manos vacías! Desprecia durante tu vida lo que no puedes tener después de tu muerte (San Bernardo).

III. Tus malas acciones tanto te seguirán como las buenas; te acusarán ante el tribunal de Dios. Tu pecado por todas partes te seguirá: contigo se presentará ante Dios para confundirte. ¿Qué harás entonces? ¿Qué excusa alegarás? Eres tú quien nos ejecutaste, somos tu obra, no te abandonaremos, iremos contigo al juicio (San Bernardo).

El pensamiento de la muerte.
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido a la multitud de las naciones por la predicación del bienaventurado Pablo, Apóstol, haced que celebrando su nacimiento al cielo, experimentemos los efectos de su protección. Por J. C. N. S. Amén.

SANTOS PEDRO y PABLO, Apóstoles

29 de Junio

A ti te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que atares sobre la tierra, será atado también en los cielos. (San Mateo, 16, 19).

San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, y San Pablo, el Doctor de las gentes, cementaron con su sangre los cimientos de la Iglesia romana. San Pedro murió crucificado. A San Pablo se lo decapitó, el año 69. Los dos tuvieron la dicha de confirmar, con la efusión de su sangre, la doctrina que habían predicado con tanta elocuencia y confirmado con tantos milagros. Nerón, no te imagines haber triunfado: para siempre permanece la gloria del combate a favor de estos ilustres mártires, y muy pronto depondrán a tus sucesores de su trono; los césares abandonarán el Capitolio y cederán su lugar a los sucesores de San Pedro.

MEDITACIÓN SOBRE SAN PEDRO Y SAN PABLO

I. San Pedro había sido testigo ocular de la mayoría de los milagros de Jesucristo, y, con todo, lo negó tres veces en la noche misma de su Pasión. ¡Cuánta es la fragilidad del hombre abandonado a su propia miseria! Humillémonos, trabajemos en nuestra salvación con temor y temblor. Pero no desesperemos: basta una sola mirada de Jesús para sacarnos del pecado. Lloremos, pues, a ejemplo de San Pedro, que derramaba un torrente continuo de lágrimas al solo recuerdo de su perfidia.¡Que tus lágrimas sean como la sangre que brota de las heridas de tu corazón! (San Agustín).

II. San Pablo, de perseguidor de Jesucristo, llegó a ser el Apóstol de las gentes. ¿Qué somos nosotros? ¿Qué hemos hecho? Si nos hemos convertido como él, mantengámonos firmes en la virtud, y muramos antes que perder la gracia de Dios. Imitemos su paciencia en los sufrimientos, su celo por la salvación de las almas, su humildad, su amor por Jesucristo. Escuchemos lo que él nos dice: Sed mis imitadores como yo lo soy de Cristo.

III. Considera la honra que al presente reciben en la tierra estos dos Apóstoles. Los reyes, los emperadores y los papas se consideran dichosos de poder prosternarse ante las sagradas cenizas de un pescador y de un artesano, porque la santidad los ha hecho omnipotentes en el cielo. Ambiciosos: ¿qué son los honores del mundo, comparados a éstos? Regocijé monos de que Dios haya honrado tanto a sus servidores. Pero si los santos son así honrados en la tierra, ¿qué honores no recibirán en el cielo? Humillémonos, imitemos sus ejemplos y compartiremos su gloria.

La penitencia
Orad
por el Papa.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis consagrado este día con el martirio de vuestros Apóstoles San Pedro y San Pablo, haced que vuestra Iglesia sea fiel en la observancia de los preceptos de los que han sido los primeros ministros de la santa Religión que ella profesa. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN IRENEO DE LYON

Contra los Herejes

Padre de la Iglesia, nacido cerca del año 130 Obispo de Lyon (hoy día ciudad del sur de Francia)

CONTRA LOS HEREJES, es la primera gran síntesis teológica en la historia del cristianismo. Su autor es el más destacado teólogo y Padre de la Iglesia del siglo II, San Ireneo de Lyon, que a través de su maestro San Policarpo fue discípulo de San Juan. Representa del modo más puro la Tradición Apostólica.  Esta obra es de un interés particular, porque en la Providencia divina llegó a ser la fuente de la que brotaron muchas ideas y principios que en los siglos siguientes fecundaron la teología hasta el día de hoy.

Para leerla clic, aquí

Original de:

http://multimedios.org/

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Una de las Obras de San Ireneo

De su Tratado contra las herejías:

La economía de la encarnación redentora.

La Encarnación para la redención.

19 de diciembre

Lecturas de la liturgia de las horas

PRIMERA LECTURA
Del Libro del Profeta Isaías 47, 1, 3b-15

SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de San Ireneo, Obispo, contra las herejías
(Libro 3, 20, 2-3: SCh 34, 342-344)

La gloria del hombre es Dios; el hombre, en cambio, es el receptáculo de la actuación de Dios, de toda su sabiduría y su poder.

De la misma manera que los enfermos demuestran cuál sea el médico, así los hombres manifiestan cuál sea Dios. Por lo cual dice también Pablo: Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. Esto lo dice del hombre, que desobedeció a Dios y fue privado de la inmortalidad, pero después alcanzó misericordia y, gracias al Hijo de Dios, recibió la filiación que es propia de Éste.

Si el hombre acoge sin vanidad ni jactancia la verdadera gloria procedente de cuanto ha sido creado y de quien lo creó, que no es otro que el poderosísimo Dios que hace que todo exista, y si permanece en el amor, en la sumisión y en la acción de gracias a Dios, recibirá de Él aún más gloria, así como un acrecentamiento de su propio ser, hasta hacerse semejante a aquel que murió por él.

Porque el Hijo de Dios se encarnó en un carne pecadora como la nuestra, a fin de condenar al pecado y, una vez condenado, arrojarlo fuera de la carne. Asumió la carne para incitar al hombre a hacerse semejante a Él y para proponerle a Dios como modelo a quien imitar. Le impuso la obediencia al Padre para que llegara a ver a Dios, dándole así el poder de alcanzar al Padre. La Palabra de Dios, que habitó en el hombre, se hizo también Hijo del hombre, para habituar al hombre a percibir a Dios, y a Dios a habitar en el hombre, según el beneplácito del Padre.

Por esta razón el mismo Señor nos dio como señal de nuestra salvación al que es Dios-con-nosotros, nacido de la Virgen, ya que era el Señor mismo quien salvaba a aquellos que no tenían posibilidad de salvarse por sí mismos; por lo que Pablo, al referirse a la debilidad humana, exclama: Sé que no es bueno eso que habita en mi carne, dando a entender que el bien de nuestra salvación no proviene de nosotros, sino de Dios; y añade: ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte? Después de lo cual se refiere al libertador: la gracia de nuestro Señor Jesucristo.

También Isaías dice lo mismo: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis.» Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona y os salvará; porque hemos de salvarnos, no por nosotros mismos, sino con la ayuda de Dios.

Ver otras de sus obras de su Tratado contra las herejías aquí


Tomado de:

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SAN IRENEO, Obispo y Mártir

28 de Junio

Con sumo gusto sacrificaré todo y a mí mismo me sacrificaré por la salvación de vuestras almas. (2 Corintios, 12, 15).

San Ireneo es el apóstol de Lyon. Enviado a esta ciudad por San Policarpo, discípulo del Apóstol San Juan, predicó allí el Evangelio, y fue elegido para suceder al obispo San Fotino. Consagró toda su vida a combatir a los herejes. San Agustín y varios otros Padres de la Iglesia hablan con admiración de la santidad de su vida y de la excelencia de su doctrina. Fue martirizado en Lyon con gran parte de los habitantes de esta ciudad, en la persecución de Se vero, hacia el año 203.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

I. Considera lo que han sufrido los primeros héroes del cristianismo, en la ciudad de Lyon principalmente. Se los atormenta, se les confiscan los bienes, se los destierra, se los hace morir, todo sacrifican para conservar la fe. Compara sus sufrimientos con los tuyos. ¿No eres hijo descaecido de padres tan gloriosos? Si el cristiano es cargado de oprobios, se gloría de ellos; si es acusado, no se defiende; interrogado, confiesa la verdad; condenado, da las gracias. (Tertuliano).

II. Tanta era su mutua caridad que ponían sus bienes en común, dividiéndolos por igual entre ricos y pobres. ¿Qué se ha hecho esta caridad, entre los cristianos de nuestros días? La fe con la caridad es la fe del cristiano; la fe sin la caridad es la fe del demonio. (San Agustín).

III. La devoción a la Santa Eucaristía era la fuente de la constancia que mostraban en los tormentos estos ilustres soldados de Jesucristo. El pensamiento de los sufrimientos de Jesucristo sostenía su valor. Nosotros somos los hijos de esos santos, tenemos la misma fe, los mismos sacramentos; tenemos, además, el ejemplo de sus virtudes: nos es fácil imitarlos. ¿De dónde proviene, pues, que sucumbamos tan a menudo? Escuchemos las advertencias que estos gloriosos mártires nos dan desde el cielo. Guardaos, dicen, de perder en el puerto la fe que hemos conservado en medio de las tempestades.(San Euquerio).

La imitación de los primeros cristianos
Orad
por los incrédulos.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad de vuestro mártir y pontífice, el bienaventurado Ireneo, haced, en nuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, experimentemos aquí abajo los efectos de su protección. Por J. C. N. S.

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SAN LADISLAO, Rey y Confesor

27 de Junio

Todo árbol bueno produce buenos frutos, y todo árbol malo da frutos malos. (San Mateo, 7, 17).

Ladislao, primer rey de Hungría, unía a sus cualidades de héroe las virtudes de un santo. Fue padre para su pueblo sostén para la Iglesia, y protector para los desventurados. Consagraba todo su tiempo a los deberes de su cargo y a los ejercicios de piedad. Su reputación de sabiduría y de valentía hizo que se le encomendase el mando de la gran cruzada contra los sarracenos. En momentos en que se preparaba para ir a libertar la Tierra Santa, lo llamó Dios a la celestial Jerusalén, el año 1095.

MEDITACIÓN EL CRISTIANO
DEBE HACER MUCHAS BUENAS OBRAS

I. Hay árboles que producen hojas y flores, pero nunca frutos. Los hipócritas son semejantes a estos árboles: tienen una devoción de escaparate y de alarde. Todo lo que hacen, lo hacen únicamente para parecer virtuosos y atraerse las alabanzas de los hombres. El vicio es horrible bajo cualquier color que se presente: pero es infinitamente más horrible aun cuando se oculta bajo las exterioridades de la virtud. (San Jerónimo).

II. Algunos árboles no dan frutos o no dan sino malos. Son los cristianos que se entregan a sus pasiones, y no se preocupan en absoluto de corresponder a las gracias y a las inspiraciones que Dios les envía. Para hacerlos volver en sí, Dios los prueba mediante la enfermedad, los reveses de fortuna, la pérdida de un pariente o de un amigo. No te asombres si cada día eres más probado, pues cada día te haces más malo. (Salviano).

III. Hay árboles que dan fruto, pero en pequeña cantidad. ¿No eres tú del número de estos árboles mezquinos para con la mano que los ha plantado? ¿No es verdad, acaso, que no produces sino pocas obras buenas, que no haces sino aquello que estás obligado a hacer? y aun en esto faltas a menudo. ¿Dónde estarías tú si Dios te tratase del mismo modo? ¿Estaba obligado acaso a crearte, a conservarte, a redimirte, a colmarte de tantas gracias de elección? ¡Oh Dios mío, cuán generoso sois conmigo y cuán mezquino soy yo con vos! ¡Cómo si no fuese trabajar para nosotros mismos el serviros!

El celo de las buenas obras
Orad
por el aumento
de las obras de caridad.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos dais un nuevo motivo de alegría con la solemnidad del bienaventurado Ladislao, vuestro confesor, haced que celebrando su nacimiento al cielo, imitemos sus obras. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTOS JUAN y PABLO, Mártires

26 de Junio

Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey. (1 San Pedro 2,17).

San Juan y San Pablo eran hermanos, Constancia, hija de Constantino, en reconocimiento de sus leales servicios, les había legado una fortuna considerable de que se sirvieron para alimentar a los pobres de Jesucristo. El emperador Juliano los invitó a ir a su corte; pero respondieron que no querían tener trato con un príncipe que había renunciado a Jesucristo. Dióles el emperador un plazo de diez días para que se determinasen a adorar a Júpiter, lapso que aprovecharon para distribuir a los pobres los bienes que les quedaban. Cuando, al cabo de los diez días, Terenciano, capitán del cuerpo de guardias, vino a preguntarles qué decisión habían tomado, le respondieron que estaban dispuestos a dar la vida por el Dios que adoraban. Y fueron decapitados. El hijo de Terenciano fue librado del demonio que lo poseía, en la tumba de estos mártires. Este milagro convirtió a su padre.

MEDITACIÓN SOBRE TRES CLASES
DE IMÁGENES DE DIOS

I. Hay imágenes vivas del verdadero Dios, y Él nos manda que las honremos. Son nuestros superiores espirituales y todas las personas consagradas a Dios. Son imágenes de Jesucristo. Les ha participado su autoridad. Quien los menosprecia, al Salvador mismo menosprecia. El honor que les rinde recae sobre Jesucristo mismo que los ha enviado. Sus defectos personales no te deben impedir honrar el carácter que invisten. Quien os desprecia, a Mí me desprecia, quien os escucha, a Mí me escucha. (Jesucristo).

II. Los príncipes y los reyes, vuestros padres, vuestros patronos, vuestros superiores temporales también merecen que los honres como a imágenes de Dios, y como a sus lugartenientes en la tierra. La autoridad que tienen sobre ti de Dios proviene; debes obedecerles mientras no te manden nada contrario a la ley divina. Pero si, como Juliano el Apóstata, quieren apartarte del servicio de Dios, no tengas con ellos complacencias criminales. No seas como esos paga nos, que tienen más respeto para el emperador que para sus dioses. (Tertuliano).

III. Los santos que viven en la tierra, tanto como aquellos que reinan ya en el cielo, son las imágenes más perfectas de Jesucristo, porque los ha hecho partícipes de su santidad; les debes, a este título, honores totalmente particulares. Ten devoción, pues, a los santos que están en el cielo. Respeta a los que viven en la tierra y busca su compañía. Conversando con ellos aprenderás a imitar a Jesucristo, cuyas copias fieles son: Despójate de la figura del siglo, y fórmate según la imagen del Salvador. (San Pedro Crisólogo).

El vencimiento del respeto humano
Orad
por los pastores de la Iglesia.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, Dios omnipotente, que experimentemos este día doble gozo con ocasión del triunfo de los bienaventurados Juan y Pablo, a quienes una misma fe y un mismo martirio hicieron verdaderamente hermanos. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN GUILLERMO, Abad

25 de Junio

Tened un mismo sentir, conservad la paz, y el Dios de la paz y del amor estará con vosotros. (2 Corintios, 13, 11).

San Guillermo, para dedicarse más libremente a la oración, se retira al Monte Virgen en el reino de Nápoles; pero su reputación de santidad síguelo a su retiro, y lleva a él a gran número de personas que desean practicar, bajo su dirección, los ejercicios de la vida ascética. Llégasele también una mujer para tentarlo. Revuélcase el santo sobre carbones encendidos y Dios no permite que sufra la menor quema dura. Su muerte, predicha por él, tuvo lugar el 25 de junio de 1142.

MEDITACIÓN SOBRE LA PAZ DEL ALMA

I. Vive en paz con el prójimo; disimula, sufre antes de romper la paz y faltar a la caridad. Si algún acontecimiento viene a turbar esta paz, restablécela lo antes posible: cede algo de tus derechos, en interés de la paz y de la unión. En esto se conocerá si eres imitador de Jesucristo, si amas la paz y la caridad; y esta paz, que conservas con todos, es guerra cruelísima que haces al demonio. La paz entre vosotros es la guerra contra él. (Tertuliano)

II. Con todo, es preciso romper esta paz con el prójimo, cuando ella te obligue a hacer la guerra a Dios. Tienes un amigo peligroso, un pariente que te arrastra al vicio, un inferior que se entrega al libertinaje; es preciso advertirle, aun a riesgo de que se aleje de ti y se haga tu enemigo: vale más romper con los hombres que con Dios. Ninguna paz con los pecadores, ninguna paz con el vicio. Esa calma sería una tempestad. (San Jerónimo).

III. Conserva no obstante la paz de tu alma, al precio que sea. El espíritu de Dios ama a los corazones apacibles y a las almas tranquilas. Si siempre te acuerdas que Dios permite todo lo que te sucede, para su gloria y para tu mayor bien, los acontecimientos, aun los más fastidiosos, no podrán alterar tu paz, ni arrebatar tu dicha. ¿Qué más precioso y más dulce para el corazón, qué más calmo y más tranquilo en la tierra que una buena conciencia? (San Bernardo).

La paz del alma
Orad
por la paz en el seno
de las familias.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis dado el ejemplo y la ayuda de los santos para abrir a nuestra flaqueza el camino de la salvación, haced que honrando los méritos del bienaventurado Guillermo, abad, aprovechemos sus sufragios y caminemos siguiendo sus huellas. Por J. C. N. S. Amén.

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San Juan Bautista

¡San Juan Bautista, ora pro nobis!

Viendo a Nuestro Señor Jesucristo, exclama:

He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

CULTO A SAN JUAN BAUTISTA

¡San Juan Bautista, ora pro nobis!

Goza de un culto privilegiado San Juan Bautista, no como apóstol, sino por ser Precursor del Señor, celebrando la Liturgia dos fiestas en su honor y (Degollación, 29 agosto, y Nacimiento, 24 junio) citando su nombre en el Confiteor, Oblación y Evangelio de San Juan.

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NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA

24 de Junio

En verdad, os digo, ninguno de entre los hijos de mujer ha sido mayor que Juan Bautista. (San Mateo, 11, 11).

Toda la tierra se alegra del nacimiento de San Juan; pero, ¿no debemos nosotros afligirnos al comparar lo que él ha hecho con lo que hacemos nosotros? Él deja el mundo y se retira al desierto para hacer penitencia; su alimento es un poco de miel silvestre con langostas; su vestidura, la piel de un camello. Sus ejemplos, más aun que sus palabras, son una exhortación a la penitencia. Viendo a Jesucristo, ex clama: He ahí el Cordero de Dios que quita los peca dos del mundo; y el Salvador quiere ser bautizado por él.

MEDITACIÓN SOBRE SAN JUAN BAUTISTA

I. He aquí un penitente que no es culpable de pecado alguno, y a quien la presencia de Jesús,  oculto en el seno de su Madre, ha purificado antes de su na cimiento hasta de la mancha original. ¿Qué falta había cometido él cuando se retiró al desierto a hacer penitencia? Nos enseña con ello que el hombre, aun el más inocente, debe hacer penitencia. ¿Comenzaste tú este ejercicio? Te parece muy penoso, y he aquí un niño que lo hace como juego. Pon manos a la obra, y pronto experimentarás cuán indecible satisfacción reserva Dios a los que renuncian al placer para darse a Él. ¡Cuán instantáneamente pareció dulce a mi corazón privarse de las dulzuras de las vanidades del mundo! Temía perder las, y dejarlas llegó a ser para mí la fuente de la dicha. (San Agustín).

II. Temprano comienza este santo su penitencia y la prolonga hasta el fin de su vida. N o basta que te mortifiques por algún tiempo, hay que hacerla hasta la muerte. Siempre tienes contra ti a tu cuerpo, al demonio y al mundo. El único medio para triunfar de estos tres enemigos es combatirlos sin des canso hasta el fin. Piensa en el infierno que debes evitar, en el paraíso que debes ganar, y nunca te can sarás de hacer penitencia.

III. Si la humildad no las acompaña, tus austeridades no te servirán sino para atormentarte. San Juan rechaza los honores que le rinden los judíos llamándole Profeta y Mesías; se humilla delante de Jesucristo. Humíllate tú ante Dios y los hombres. Lo que haces, lo que sufres, nada es comparado con los trabajos y sufrimientos de los santos. ¿De qué sirve mortificar el cuerpo por la paciencia, si el espíritu está hinchado de orgullo? (San Jerónimo).

La humildad
Orad
por la conversión
de los pecadores

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis solemnizado este día con el nacimiento de San Juan Bautista, conceded a vuestro pueblo la gracia de los gozos espirituales, y dirigid las almas de los fieles por el camino de la salvación eterna. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTA EDILTRUDIS, Virgen

23 de Junio

Si viviereis según la carne, moriréis;
si, en cambio, con el espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis.
(Romanos, 8, 13).

Santa Ediltrudis no vivía según la carne, puesto que guardó virginidad perpetua con el príncipe Tombrecto y el rey Ecfrido, que fueron sucesivamente sus maridos. Obtuvo de este último permiso para entrar en un monasterio. Por sus virtudes fue nombrada abadesa después de un año de profesión religiosa. Soportó con mucha paciencia un tumor que le sobrevino en el cuello. Oraba a Dios desde medianoche hasta la salida del sol. Dieciséis años después de su muerte, su cuerpo fue encontrado incorrupto. Acaeció su dichosa muerte el 23 de junio del año 679.

MEDITACIÓN SOBRE LA MORTIFICACIÓN

I. Debes mortificarte si quieres vivir como hombre racional. Tu razón no será la soberana si concedes a tus sentidos todo lo que te piden. En todos tus actos ten puesta la mira no en lo que agrada, sino en lo que es razonable. No te dejes arrastrar al amor, al aborrecimiento, al placer; ello sería vivir a manera de animal. ¡Cuán pocos hombres hay que siguen las luces de la razón! Y tú, ¿lo haces?

II. No basta vivir como hombre: para salvarse, hay que vivir como cristiano; es decir, que hay que obrar según el espíritu de Jesucristo, y no perseguir con nuestra conducta otro fin que el de agradar a Dios. Para esto, nada debe hacerse que contente la sensualidad y la ambición, nada que satisfaga las pasiones. Es preciso despojarse de las malas inclinaciones de la naturaleza corrompida, y hacer todo lo contrario de lo que ella exige: así es como hacen los verdaderos cristianos.Comienzan por aborrecer su vida pasada y por practicar lo que ellos aborrecían. (Tertuliano).

III. Si eres sacerdote o religioso, motivo de más para mortificarte, puesto que tu estado te separa del mundo y te consagra totalmente a Jesucristo; y esta mortificación debe extenderse al cuerpo y al espíritu, pues ambos están consagrados a Dios de manera especial. ¿Puedes decir en verdad: He muerto a todo el resto; las cosas de Jesucristo son las únicas que me encuentran vivo y pronto a obrar? (San Bernardo).

La mortificación
Orad
por la Iglesia.

ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Ediltrudis, al regocijar nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/

PENSAMIENTOS DE SANTO TOMÁS MORO

¡Santo Tomás Moro, ora pro nobis!

«Si me distraigo, la Eucaristía me ayuda a recogerme. Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía. Si necesito una luz especial y prudencia para desempeñar mis pesadas obligaciones, me acerco a mi Señor y busco Su consejo y luz» 1

«Estas cosas, buen Señor, por las que rezamos, danos la gracia de trabajarlas» 2

«Es mas breve y rápido escribir herejías que responder a ellas» 3

NOTAS

1 «If I am distracted, Holy Communion helps me become recollected. If opportunities are offered by each day to offend my God, I arm myself anew each day for the combat by reception of the Eucharist. If I am in need of special light and prudence in order to discharge my burdensome duties, I draw nigh to my Savior and seek counsel and light from Him.» –Saint Thomas More

2 «These things, good Lord, that we pray for, give us Thy grace to labor for.» –Saint Thomas More.

3 «It is a shorter thing and sooner done, to write heresies, than to answer them.» –Saint Thomas More.

Tomado de: http://www.corazones.org

Santo Tomás Moro

Mártir, canciller del rey inglés Enrique VIII.
Patrono de los gobernantes y los políticos.
Nace: 1478, muere 1535.
Fiesta: 22 de junio, junto con san Juan Fisher

"El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral"

«El Buen servidor del rey, pero primero Dios»

Santo Tomás Moro nació en Londres en 1477. Recibió una excelente educación clásica, graduándose de la Universidad de Oxford en abogacía. Su carrera en leyes lo llevó al parlamento. En 1505 se casó con su querida Jane Colt con quien tuvo un hijo y tres hijas. Jane muere joven y Tomás contrae nuevamente nupcias con una viuda, Alice Middleton.

Hombre de gran sabiduría, reformador, amigo de varios obispos.

En 1516 escribió su famoso libro «Utopía». Atrajo la atención del rey Enrique VIII quién lo nombró a varios importantes puestos y finalmente «Lord Chancellor», canciller, en 1529.  En el culmen de su carrera Tomás renunció, en 1532, cuando el rey Enrique persistía en repudiar a su esposa para casarse, para lo cual el rey se disponía a romper la unidad de la Iglesia y formar la iglesia anglicana bajo su autoridad.

Santo Tomás pasó el resto de su vida escribiendo sobre todo en defensa de la Iglesia. En 1534, con su buen amigo el obispo y santo Juan Fisher, rehusó rendir obediencia al rey como cabeza de la iglesia. Estaba dispuesto a obedecer al rey dentro de su campo de autoridad que es lo civil pero no aceptaba su usurpación de la autoridad sobre la Iglesia. Tomás y el obispo Fisher se ayudaron mutuamente a mantenerse fieles a Cristo en un momento en que la gran mayoría cedía ante la presión del rey por miedo a perder sus vidas. Ellos demostraron lo que es ser de verdad discípulos de Cristo y el significado de la verdadera amistad.  Ambos pagaron el máximo precio ya que fueron encerrados en La Torre de Londres. Catorce meses mas tarde, nueve días después de la ejecución de San Juan Fisher, Sto. Tomás fue juzgado y condenado como traidor. El dijo a la corte que no podía ir en contra de su conciencia y decía a los jueces que «podamos después en el cielo felizmente todos reunirnos para la salvación eterna»

Ya en el andamio para la ejecución, Santo Tomás le dijo a la gente allí congregada que el moría como «El buen servidor del rey, pero primero Dios» («the King’s good servant-but God’s first»). Nos recuerda las palabras de Jesús: «Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.»  Fue decapitado el 6 de julio de 1535. Su fiesta es el 22 de junio.

Qué gran modelo es Santo Tomás Moro para todos, en especial para los políticos, gobernantes y abogados.  Pidámosle que su valentía les inspire para mantenerse firmes e íntegros en la verdad sin guardar odios ni venganzas.

Para leer más sobre este Gran Santo, clic aquí.

Tomado del excelente sitio web: http://www.corazones.org obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

SAN JUAN FISHER, Obispo y Mártir

22 de Junio

Era libre respecto de todos y de todos me hice siervo, para ganar más almas. (1 Corintios, 9, 19).

Juan Fisher, nacido en 1469, cursó sus estudios en Cambridge y llegó a ser canciller de esta universidad. En 1502, fue nombrado capellán de lady Mar garita Beaufort, madre del rey. de Inglaterra, y en 1504 obispo de Rochester. En todos sus cargos distinguióse por su piedad y amor al estudio. Bajo Enrique VIII, se opuso a los deseos del rey que quería obtener la anulaci6n de su matrimonio y la dignidad de jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra. Fue en carcelado en la Torre de Londres y, después, decapitado en 1535.

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR AL PRÓJIMO

I. Bien está amar a los demás más que a sí mismo al punto de sacrificar la propia libertad para sacar a un desdichado de la esclavitud, tal como hizo San Paulino. Imita esta heroica virtud, amando al prójimo por lo menos como a ti mismo. Sírvele, complácele, habla en su favor; en una palabra, trátalo como quisieras que te trataran a ti, si estuvieras en su lugar. ¿Por ventura podría decirse de ti lo que se decía de los primeros cristianos: Ved cómo se aman, están dispuestos a morir unos por otros? (Tertuliano).

II. Te inclinas naturalmente a hablar favorablemente de ti mismo, a encontrar excelentes tus acciones, a disculpar tus defectos, a interpretar bien lo que te concierne. Haz lo mismo respecto de tu prójimo; trátalo con indulgencia. No quieres que se tengan ojos para tus faltas ni lengua para hablar de ellas. ¿Eres ciego y mudo tú cuando los otros hacen mal?

III. Tu amor por el prójimo debe ser universal, sin acepción de personas. Todos los hombres llevan la imagen de Dios, todos han sido redimidos por la sangre de Jesucristo, todos pueden ir al cielo; así, debes amarlos a todos, sin dejarte guiar jamás por tu humor y tu capricho. De otro modo, tu amor no es más que amor natural que no tiene derecho a re compensa alguna en el cielo. San Paulino se hizo esclavo para rescatar a un hombre que no conocía, pero en quien veía la imagen de Dios. Nuestro amor, decía él, no considera ni la persona ni la condición de los hombres, ve sólo las almas.

El amor al prójimo
Orad
por el acrecentamiento de la caridad.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis nuevo motivo de alegría en la solemnidad de vuestro mártir y pontífice, el bienaventurado Juan, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, experimentemos aquí abajo los efectos de su protección. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/


SAN LUIS GONZAGA S.J.

Fiesta: 21 de junio
(1568-1591)
Patrón de la juventud cristiana.

San Luis Gonzaga abrazando el Crucifijo. Cronología:XIX (Ca.1825) Autor:Luis López Piquer

Fue muy puro y exigente consigo mismo.

Obligado por su rango a presentarse con frecuencia en la corte del gran ducado, se encontró mezclado con aquellos que, según la descripción de un historiador, “formaban una sociedad para el fraude, el vicio, el crimen, el veneno y la lujuria en su peor especie”. Pero para un alma tan piadosa como la de Luis, el único resultado de aquellos ejemplos funestos, fue el de acrecentar su celo por la virtud y la castidad.

A fin de librarse de las tentaciones, se sometió a una disciplina rigurosísima. En su celo por la santidad y la pureza, se dice que llegó a hacerse grandes exigencias como, por ejemplo, mantener baja la vista siempre que estaba en presencia de una mujer. Sea cierto o no, hay que cuidarse de no abusar de estos relatos para crear una falsa imagen de Luis o de lo que es la santidad. No es extraño que en los primeros años, después de una seria desición por Cristo, se cometan errores al quererse encaminar por la entrega total en una vida diferente a la que lleva el mundo. El mismo fundador de los Jesuitas explica que en sus primeros años cometió algunos excesos que después supo equilibrar y encausar mejor.  Lo admirable es la disponibilidad de su corazón, dispuesto a todo para librarse del pecado y ser plenamente para Dios. Además, hay que saber que algunos vicios e impurezas requieren grandes penitencias.  San Luis quiso, al principio, imitar los remedios que leía de los padres del desierto.

Algunos hagiógrafos nos pintan una vida del santo algo delicada que no corresponde a la realidad. Quizás, ante un mundo que tiene una falsa imagen de ser hombre, algunos no comprenden como un joven varonil pueda ser santo. La realidad es que se es verdaderamente hombre a la medida que se es santo. Sin duda a Luis le atraían las aventuras militares de las tropas entre las que vivió sus primeros años y la gloria que se le ofrecía en su familia, pero de muy joven comprendió que había un ideal mas grande y que requería mas valor y virtud.

Fue en Montserrat donde se decidió la vocación de Luis.

Hacía poco más de dos años que los jóvenes Gonzaga vivían en Florencia, cuando su padre los trasladó con su madre a la corte del duque de Mántua, quien acababa de nombrar a Ferrante gobernador de Montserrat. Esto ocurría en el mes de noviembre de 1579, cuando Luis tenía once años y ocho meses. En el viaje Luis estuvo a punto de morir ahogado al pasar el río Tessin, crecido por las lluvias. La carroza se hizo pedazos y fue a la deriva. Providencialmente, un tronco detuvo a los náufragos. Un campesino que pasaba vio el peligro en que se hallaban y les salvó.

Una dolorosa enfermedad renal que le atacó por aquel entonces, le sirvió de pretexto para suspender sus apariciones en público y dedicar todo su tiempo a la plegaria y la lectura de la colección de “Vidas de los Santos” por Surius. Pasó la enfermedad, pero su salud quedó quebrantada por trastornos digestivos tan frecuentes, que durante el resto de su vida tuvo dificultades en asimilar los diarios alimentos.

Otros libros que leyó en aquel período de reclusión son , Las cartas de Indias, sobre las experiencias de los misioneros jesuitas en aquel país, le suscitó la idea de ingresar en la Compañía de Jesús a fin de trabajar por la conversión de los herejes y Compendio de la doctrina espiritual de fray Luis de Granada. Como primer paso en su futuro camino de misionero, aprovechó las vacaciones veraniegas que pasaba en su casa de Castiglione para enseñar el catecismo a los niños pobres del lugar.

En Casale-Monferrato, donde pasaba el invierno, se refugiaba durante horas enteras en las iglesias de los capuchinos y los barnabitas; en privado comenzó a practicar las mortificaciones de un monje: ayunaba tres días a la semana a pan y agua, se azotaba con el látigo de su perro, se levantaba a mitad de la noche para rezar de rodillas sobre las losas desnudas de una habitación en la que no permitía que se encendiese fuego, por riguroso que fuera el tiempo.

Fue inútil que su padre le combatiese en estos deseos. En la misma corte, Luis vivía como un religioso, sometiéndose a grandes penitencias.  A pesar de que ya había recibido sus investiduras de manos del emperador, mantenía la firme intención de renunciar a sus derechos de sucesión sobre el marquesado de Castiglione en favor de su hermano.

El Noviciado.

Inmediatamente después, Luis partió hacia Roma y, el 25 de noviembre de 1585, ingresó al noviciado en la casa de la Compañía de Jesús, en Sant’Andrea. Acababa, de cumplir los dieciocho años. Al tomar posesión de su pequeña celda, exclamó espontáneamente: “Este es mi descanso para siempre; aquí habitaré, pues así lo he deseado” (Salmo cxxxi-14). Sus austeridades, sus ayunos, sus vigilias habían arruinado ya su salud hasta el extremo de que había estado a punto de perder la vida.

Sus maestros habían de vigilarlo estrechamente para impedir que se excediera en las mortificaciones. Al principio, el joven tuvo que sufrir otra prueba cruel: las alegrías espirituales que el amor de Dios y las bellezas de la religión le habían proporcionado desde su más tierna infancia, desaparecieron.

Seis semanas después murió Don Fernante. Desde el momento en que su hijo Luis abandonó el hogar para ingresar en la Compañía de Jesús, había transformado completamente su manera de vivir.  El sacrificio de Luis había sido un rayo de luz para el anciano.

No hay mucho más que decir sobre San Luis durante los dos años siguientes, fuera de que, en todo momento, dio pruebas de ser un novicio modelo. Al quedar bajo las reglas de la disciplina, estaba obligado a participar en los recreos, a comer más y a distraer su mente. Además, por motivo de su salud delicada, se le prohibió orar o meditar fuera de las horas fijadas para ello: Luis obedeció, pero tuvo que librar una recia lucha consigo mismo para resistir el impulso a fijar su mente en las cosas celestiales.

Por consideración a su precaria salud, fue trasladado de Milán para que completase en Roma sus estudios teológicos. Sólo Dios sabe de qué artificios se valió para que le permitieran ocupar un cubículo estrecho y oscuro, debajo de la escalera y con una claraboya en el techo, sin otros muebles que un camastro, una silla y un estante para los libros.

Luis suplicaba que se le permitiera trabajar en la cocina, lavar los platos y ocuparse en las tareas más serviles. Cierto día, hallándose en Milán, en el curso de sus plegarias matutinas, le fue revelado que no le quedaba mucho tiempo por vivir. Aquel anuncio le llenó de júbilo y apartó aún más su corazón de las cosas de este mundo.

Durante esa época, con frecuencia en las aulas y en el claustro se le veía arrobado en la contemplación; algunas veces, en el comedor y durante el recreo caía en éxtasis. Los atributos de Dios eran los temas de meditación favoritos del santo y, al considerarlos, parecía impotente para dominar la alegría desbordante que le embargaba.

Los restos de San Luis Gonzaga se conservan actualmente bajo el altar de Lancellotti en la Iglesia de San Ignacio, en Roma.

Fue canonizado en 1726.

El Papa Benedicto XIII lo nombró protector de estudiantes jóvenes.
El Papa Pio XI lo proclamó patrón de la juventud cristiana.

Para leer más sobre este Gran Santo, clic aquí.

Tomado de: http://www.corazones.org

SAN LUIS GONZAGA, Confesor

21 de Junio

Os conjuro, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios. (Romanos, 12, 1).

San Luis Gonzaga, desde la edad de siete años recitaba todos los días, de rodillas, los siete salmos penitenciales y el Oficio de la Santísima Virgen; a los ocho años, hizo voto de castidad perpetua; a los trece, ayunaba tres días a la semana a pan y agua, y tres veces al día desgarraba su delicado cuerpo con la disciplina. Alrededor de los dieciocho años entró en la Compañía de Jesús y murió cinco años después, víctima de una enfermedad contraída por cuidar a los atacados de peste. Tan recogido era en sus oraciones, que todas sus distracciones en seis meses no sumaban la duración de un  Ave María.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SAN LUIS GONZAGA

I. El joven santo fue víctima del amor de Dios; le sacrificó su fortuna, abandonando su marquesado para entrar en la Compañía de Jesús, a pesar de los obstáculos que oponía su padre a su piadoso designio. ¿Estás acaso, retenido en el mundo por lazos tan fuertes como los suyos? Dios bien merece que dejes todo lo que tienes, para seguir su llamado y ganar su paraíso; deja todo, si no materialmente, por lo menos por el espíritu y la voluntad.

II. Sacrificó Luis su cuerpo a Dios por el voto de virginidad, que renovó al entrar en religión. Émulo de la pureza de los Ángeles, llevó la molestia hasta no poner nunca sus ojos en una mujer. Además, mortificó su cuerpo con rigurosa y continua penitencia. ¿Quieres consagrar tu cuerpo a Jesucristo como hostia viva y santa? Custodia tus sentidos, mortifícalos. La vida de un cristiano debe ser continuo martirio.

III. Consagró el santo su libertad a Dios por el voto de obediencia. Los honores que ahora recibe, en el cielo y en la tierra, son el precio de su voluntario abatimiento. El camino más seguro para ir al cielo es el de la obediencia. Obedece a tus superiores fiel mente, prontamente, sin murmurar; a Jesucristo es a quien obedeces, Él es quien te recompensará. En fin, recuerda que no sólo los religiosos, sino también los cristianos deben ser víctimas que se inmolan sin cesar a Dios. Los cuerpos de los fieles son hostias de Dios, miembros de Cristo, templos del Espíritu Santo. (San Agustín).

La castidad
Orad
por las órdenes religiosas

ORACIÓN

Oh Dios, dispensador de los dones celestiales, que habéis unido en el angélico Luis, una admirable inocencia de vida con un gran espíritu de mortificación, haced, por sus méritos y oraciones, que, si no hemos imitado su pureza, por lo menos imitemos su penitencia. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN SILVERIO, Papa y Mártir

20 de Junio

Para acercarse a Dios, es menester creer que existe, y que es remunerador de los que le buscan. (Hebreos, 11, 6).

San Silverio, Papa, negó a la emperatriz Teodora restablecer al hereje Antimo en la sede de Constantinopla, y fue confinado en la isla Pontia. Se refiere que desde allí escribió en estos términos al obispo Amador: «Me alimento con el pan de la tribulación y el agua de la angustia, pero jamás he renunciado, y tampoco ahora renuncio a mi cargo». Murió hacia el año 537, a consecuencia de los malos tratos que se le infligieron.

MEDITACIÓN SOBRE TRES ATRIBUTOS DE DIOS

I. Dios es todopoderoso; de nadie depende, y todas las creaturas dependen de Él; y, sin embargo, ¡Yo me atrevo a ofender a este Dios que puede entregarme a los suplicios eternos! Si Él está contra mí, ¿quién estaría a mi favor? ¿Dónde ocultarme si Él me persigue? Desde que pequé soy su enemigo, y no puedo vivir en paz y sin temor. ¡Ah! es que yo no medito es tas verdades como debería hacerlo. A menudo repetiré este acto de fe: Creo, Señor, que sois omnipotente, y que tendréis en cuenta toda acción tanto buena como mala, porque todo Juez es remunerador en  la causa sobre la cual pronuncia sentencia. (Tertuliano).

II. Ese Dios será mi juez al fin de mi vida y al fin del mundo. Ese juez está presente en todas partes y a nadie teme; sabe todo lo que hago, nada puede substraer se a su conocimiento; es justísimo y la compasión no tendrá cabida en Él. Lo que hay de más tremendo es que este juez está irritado; y, a la vez, es juez y parte, porque a Él es a quien ofendí. ¿Qué será de mí, Señor, si Vos me tratáis según el rigor de vuestra justicia? Es horrible caer culpable en las manos del Dios vivo. (San Pablo).

III. Dios es eterno; sus decretos son inmutables: lo que Él ha resuelto ejecútase infaliblemente; la sentencia que pronunciará contra mí nunca será revocada. Sin embargo, ¡cuán insensatos somos!, ¡preferimos la amistad inconstante de los hombres a la amistad del mismo Dios! ¡Preferimos desobedecer a Dios antes que disgustar a los hombres; nos adherimos a bienes transitorios, y despreciamos los bienes eternos e inmutables!

El temor de Dios
Orad
por la conversión
de los herejes.

ORACIÓN

Pastor eterno, mirad benevolente a vuestro re baño, y guardad lo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Sumo Pontífice Silverio, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. N. S. Amén.

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SANTA JULlANA DE FALCONIERI, Virgen

19 de Junio

Quien come mi carne, y bebe mi sangre,
en Mí mora y Yo en él.
(Juan, 6, 57).

Juliana apenas si sabía balbucear, cuando ya se la oía en su cuna pronunciar distintamente los santos nombres de Jesús y María. Tanta era su modestia, que nunca miró la cara de un hombre; tanto su fervor por la oración, que pasaba días enteros orando; tanta su caridad por el prójimo, que nada era capaz de detenerla cuando se presentaba la ocasión de hacer un servicio. Soportó con rostro siempre alegre una larga y dolorosa enfermedad. Una sola cosa la afligía: no poder, a causa de sus vómitos continuos, recibir el cuerpo de Nuestro Señor. En su lecho de muerte, pidió que por lo menos se le acercase al pecho la Santa Hostia. Accedió el sacerdote a su pedido; pero la Hostia desapareció y, al mismo tiempo, sonriendo, expiró Juliana. Cuando se la envolvió en el sudario, encontróse impresa en su pecho, como un sello, la sagrada Forma. Su muerte acaeció en 1341.

MEDITACIÓN SOBRE
LA COMUNIÓN FRECUENTE

I. La frecuente recepción del Sacramento del altar avivará tu fe. Es el misterio de fe por excelencia: las delicias inefables que experimentarás después de una comunión bien hecha serán para ti una prueba sensible de la presencia de Dios. La Comunión forti ficará tu esperanza, porque la Eucaristía es la prenda del amor que Dios te profesa. En fin, perfeccionará tu caridad para con Dios y el prójimo; Jesús, en efecto, quiso darse a nosotros por amor; ha querido darse a los pobres como a los ricos, para enseñamos a amar ‘igualmente a todos los hombres en su Persona.

II. Muy grandes mercedes recibirás por la virtud de este Sacramento, todas las veces que te acerques a él dignamente. Dios te colmará de gracias especiales proporcionadas a la preparación que para ello pongas. Además, este pan de ángeles, este vino que engendra vírgenes, es todopoderoso para someter la carne al espíritu y reprimir los movimientos de la sensualidad. Quien ame el pan de los ángeles será enemigo de su propia carne. (San Gregorio de Niza).

III. Recibe, pues, a Jesucristo; si tu amor es tibio, se inflamará mediante la recepción de este Sacramento, porque es la fuente del fervor y de la devoción. No temas que la familiaridad engendre el menosprecio; por el contrario, ella te hará descubrir en Jesús nuevas hermosuras y acrecentará así tu amor por Él. Si te acercas a él con estas disposiciones,encontrarás allí remedio para todas las enfermedades de tu alma. (San Juan Crisóstomo).

La devoción al Santísimo Sacramento
Orad
por los enfermos en peligro de muerte.

ORACIÓN

Oh Dios, que consolasteis en su lecho de muerte a la bienaventurada Juliana, vuestra virgen, alimentándola milagrosamente con el precioso cuerpo de vuestro Hijo, haced, os lo suplicamos en nombre de sus méritos, que, alimentados y fortificados en nuestra última hora por el divino Viático, logremos llegar a la patria celestial. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTOS MARCOS Y MARCELINO, Mártires

18 de Junio

Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de
arriba, allí donde Cristo está sentado a la diestra
de Dios.
(Colosenses, 3, 1).

Los dos hermanos Marcos y Marcelino, detenidos por cristianos, fueron atados y clavados por los pies a un poste. Como los exhortara el juez a que tuviesen piedad de sí mismos y se librasen de sus crueles tormentos, le respondieron: Jamás hubo para nosotros banquete de delicias comparable al gozo que experimentamos al sufrir por Jesucristo. ¡Plazca a Dios que estos sufrimientos duren tanto tiempo cuanto estemos revestidos de este cuerpo corruptible!» Pasaron así un día y una noche, cantando las alabanzas de Dios, hasta que, finalmente, atravesado el corazón con un lanzazo, obtuvieron la corona del martirio, hacia el año 287.

MEDITACIÓN SOBRE LA VISTA DEL CIELO

I. Mira al cielo en la prosperidad: todos los bienes de este mundo poca cosa te parecerán en comparación a la gloria de los bienaventurados. Míralo en la adversidad y hazte la siguiente reflexión: ¿Por qué me asombraré de ser infeliz en este valle de lágrimas? En el cielo solamente están los verdaderos bienes, las alegrías sin mezcla. Ningún dolor sentirás, ni en tu cuerpo ni en tu espíritu, en el cielo. (Tertuliano)

II. Pregunta a los bienaventurados qué piensan ahora de las cosas de este mundo; consúltalos en tus dudas. ¡Con cuánta lástima consideran ellos el afán que ponemos en correr tras los bienes que habrá que abandonar cualquier día! ¿Qué es la tierra para quien posee el cielo? (San Juan Crisóstomo).

III. Según San Clemente de Alejandría, Dios ha dado al hombre un triple Decálogo: el primero es la razón, que dicta al hombre lo que debe evitar; el segundo es la ley que dio a Moisés; el tercero es la vista del cielo. En efecto, ¿quién podría, durante una noche serena, contemplar el cielo sin amar y adorar a Aquél que lo ha creado? ¿Se le puede ver, cuando está cargado de truenos y relámpagos, sin temer a Dios y sin humillarse? ¿Se puede mirar los astros que lo decoran sin menospreciar la tierra? Amar, adorar, temer a Dios, despreciar la tierra, suspirar por el cielo, ¿no es, acaso, obedecer los preceptos del Decálogo? ¡Cuán despreciable me parece la tierra cuando miro el cielo! (San Ignacio de Loyola).

El pensamiento del paraíso
Orad
por la conversión
de los cismáticos.

ORACIÓN

Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión de los bienaventurados mártires Marcos y Marcelino, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos libre de todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S.

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SAN AVITO, Confesor

17 de Junio

Todo lo que pidiereis con fe
en la oración, lo obtendréis
(Mateo, 21, 22).

San Gregorio de Tours nos hace saber que Avito, abad en la antigua provincia de Percha, intercedió ante el rey Clodomiro para que perdonase la vida de Segismundo, rey de Borgoña, de su mujer y de sus hijos, que aquél había hecho prisionero. Los ruegos del santo fueron desoídos. Murió hacia el año 530 y fue enterrado, con mucho honor, no lejos de Orléans.

MEDITACIÓN ACERCA DE LA ORACIÓN

I. Obtendrás de Dios todo lo que le pidieres como es debido; es una verdad del Evangelio: nada hay, ni en el orden de la naturaleza ni en el de la gracia, que la oración no obtenga. ¡Cuán feliz serías si supieses orar! Experimenta por ti mismo el poder de la oración. Pide, pero con confianza; pide la ayuda del Señor en tus necesidades temporales y espiritua les, en tus penas y tentaciones. ¿Eso haces por ventura?

II. Para obtener los favores del Cielo, ponte en gracia de Dios. ¿Cómo quieres que escuche Dios tus ruegos, si eres su enemigo? Es preciso ser hijo de Dios mediante la gracia para tocar el corazón de este Padre misericordioso. Si estás en pecado, no dejes de orar a Dios; pero comienza tus oraciones con un acto de contrición; pídele primeramente que te admita en su amistad. La oración es un sacrificio que no puede agradar a Dios, si el que lo ofrece no comienza por agradar él mismo. (San Lorenzo Justiniano).

II. No te desalientes si no eres escuchado de inmediato. Dios quiere ser urgido e importunado. El pobre no se contenta con pedir la limosna una sola vez, redobla sus pedidos, aguarda, espera siempre. Dios te ha prometido escucharte, pero no ha dicho que bastaba pedir una sola vez. Dios sabe cuán útil nos es la oración; por eso, antes de escucharnos, quiere ser forzado, en cierto modo, ser vencido por nuestra importunidad. (San Bernardo).

El fervor
Orad
por los que trabajan
en la salvación de las almas.

ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría con la fiesta de San Avito, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos también la que ha vivido en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

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SAN FRANCISCO DE RÉGIS, Confesor

16 de Junio

Nada hay oculto que no deba ser descubierto, ni escondido, que no haya de ser conocido y publicado. (San Lucas. 8, 17).

San Francisco impresionóse de tal modo de lo que oyó decir un día a su madre concerniente a las penas del infierno, que toda su vida experimentó sumo horror por el pecado mortal. Cobijó su inocencia bajo el manto de la Reina de los cielos; y para mejor servir a esta bondadosa Madre, ingresó a una de las piadosas congregaciones erigidas en su honor. Entró en la Compañía de Jesús y, con tanto celo y fruto trabajó en la salvación de las almas, que mereció ser llamado apóstol de Vivarais. Murió el año 1640 en Lalouvesc, donde su tumba se ha hecho célebre por la afluencia de peregrinos que a ella acuden y por los milagros que allí se producen.

MEDITACIÓN SOBRE LOS TRES OBSTÁCULOS
PARA UNA BUENA CONFESIÓN

I. La negligencia en prepararte a la Confesión a menudo es la causa de que no aproveches de un re medio tan salutífero. No indagas tus pecados con suficiente esmero; no te excitas lo suficiente a la contrición, porque no consideras el mal que te causan tus pecados, ni el bien de que te privan. Has perdido el más valioso de los bienes, la gracia, y todavía has menester que se te mande que tengas dolor de ello.

II. El respeto humano impide a menudo que se declaren todos los pecados. El demonio que nos había quitado la vergüenza cuando cometíamos nuestros crímenes, quiere ahora devolvérnosla en el santo tribunal. Desecha esta mala vergüenza, a menos que prefieras ver, en el día del juicio, expuestos tus pe cados a la vista de todos antes que declararlos aquí a un solo hombre. Esta confusión que sufres ahora te será saludable, la otra será inútil. No te avergüences de tener que decir lo que no tuviste vergüenza de hacer. (San Bernardo).

III. Recaes siempre en las mismas faltas, siempre te confiesas de lo mismo, porque no tienes un firme propósito de enmienda y no prevés los escollos allí donde tienes costumbre de naufragar. Piénsalo seriamente en lo porvenir, deja esas ocasiones peligrosas, y no te preocupes por lo que diga el mundo. ¿Dónde estamos si más tememos disgustar a los hombres que a Dios? (Tertuliano)

La huida del pecado
Orad
por los que están
en pecado mortal.

ORACIÓN

Oh Dios, que habéis otorgado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, una admirable caridad y una paciencia invencible en los trabajos que emprendió para la salvación de las almas, haced, por vuestra misericordia, que siendo enseñados por sus ejemplos y ayudados por su intercesión, obtengamos las recompensas de la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén.

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SANTOS VITO, MODESTO y CRESCENCIA, Mártires

15 de Junio

Acuérdate de dónde has caído, haz penitencia y haz tus primeras obras. (Apocalipsis, 2, 5).

San Vito fue bautizado a la edad de doce años, a escondidas de su padre. Éste, al saber lo que había pasado, nada omitió que pudiera hacerle abjurar de la fe cristiana; lo entregó a Valeriano, gobernador de la provincia; pero los tormentos no pudieron quebrantar la firmeza del joven cristiano. Crescencia y Modesto libraron a Vito de las manos de sus perseguidores y huyeron con él a Italia. Mas tampoco allí encontraron la tranquilidad que buscaban. Detenidos en Lucania, padecieron gloriosamente el martirio durante la persecución de Diocleciano.

MEDITACIÓN SOBRE
EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

I. Este sacramento es necesario para los que han perdido la inocencia bautismal por algún pecado mortal. Este remedio es fácil, pues basta descubrir las llagas para ser curado; es también consolador: no hay en este mundo gozo comparable al que experimenta el pecador que se descarga del peso de sus faltas mediante una buena confesión. Meditemos estas verdades, y entonces iremos con alegría a purificarnos en el saludable baño de la Penitencia.

II. A menudo hay que allegarse a este Sacramento, puesto que a menudo ofendemos al Señor. ¿Cómo podemos vivir aunque sea un momento con el pecado mortal en nuestra conciencia? Si muriése mos en ese funesto estado, estaríamos perdirdos para toda la eternidad. Vemos todos los días que la muerte arrebata a tantas personas repentina e imprevista mente; nunca deberíamos vivir en un estado en el cual ni quisiéramos morir. Confiésate con frecuencia: se llama al médico todas las veces que uno está enfermo.

III. Debes hacer rigurosa penitencia por los pe cados ya confesados, a menos que prefieras hacerla en el purgatorio. Esta penitencia debe durar tanto como tu vida; si te parece larga, piensa en el tremen do castigo que te ahorra. ¡Dichosa penitencia que nos reconcilia con Dios, y extingue las llamas del in fierno y del purgatorio! Repitamos con los peniten tes de la primitiva Iglesia: Ahora sufro y me mortifico, a fin de reconciliarme con Dios a quien ofendí con mis pecados.(Tertuliano).

La paciencia
Orad
por
la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

Dignaos, Señor, por la intercesión de vuestros santos mártires Vito, Crescencia y Modesto, conc der a vuestra Iglesia el resistir al orgullo, y progresar cada vez más en la humildad que os place, a fin de que, rechazando todo lo que es malo, ejerza la justicia con una voluntaria caridad. Por J. C. N. S. Amén

SAN BASILIO MAGNO, Obispo y Confesor

14 de Junio

No tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos en busca de la que ha de venir. (Hebreos, 13, 14).

San Basilio, vástago de una familia de santos, tuvo por padre a San Basilio el Antiguo, y por madre a Santa Emilia. Su educación fue confiada a Santa Matrina su abuela, que lo formó en la práctica de todas las virtudes cristianas. Cuéntanse entre sus hermanos y hermanas: a San Gregorio Niceno, a San Pedro de Sebaste y a Santa Macrina la Joven, que era la mayor de diez hermanos, notables todos por su eminente santidad. San Basilio, habiendo sido elevado al arzobispado de Cesárea, atrájose, por su adhesión a la fe, las persecuciones de Juliano el Apóstata y de Valente, emperador arriano. A este último, que lo amenazaba con el destierro, le contestó: Échame a donde quieras, el mundo entero es un lugar de exilio para mí: no tengo otra patria fuera del cielo. Murió en el año 379.

MEDITACIÓN: EL MUNDO ES UN EXILIO

I. El mundo es un destierro y el cielo nuestra patria. De esta verdad saco tres conclusiones: la primera es que debemos tener gran deseo de ir al cielo. Los exilado s emplean sus riquezas, su influencia y el crédito de sus amigos para volver a su patria; imítalos, emplea todos los bienes que poseas, tu espíritu y tu salud, para llegar a la casa de tu bienaventurada eternidad: allí está Dios tu Padre, Jesucristo tu Hermano mayor, Maria tu bondadosa Madre, con incontables santos, acaso con muchos de tus parientes y amigos. Dirijamos todos nuestros esfuerzos en esa dirección. Miremos al cielo y no podremos menos que exclamar: ¿Cuándo llegaré y apareceré ante la Faz del Señor? (Salmo).

II. Puesto que el mundo entero es un exilio, de be serte indiferente habitar en un lugar más bien que en otro. Tu patria debe estar allí donde la gloria de Dios y el bien de tu alma te reclaman. Por todas partes encontrarás la tierra que te sostiene y alimenta, por todas el sol que te alumbra. No te afanes, pues, por el lugar donde habrás de habitar; esta inquietud podría justificarse, dice San Agustín, si se te pudiese enviar a algún lado donde Dios no estuviera. No puede ser exilado quien a Dios tiene en su corazón (San Cipriano).

III. Si en este mundo, que es un lugar de destierro, hay tantas cosas que agradan, ¿qué no será en el paraíso? Si los bienes, que Dios ha otorgado indistintamente tanto a sus amigos como a sus enemigos, tienen ya tanto atractivo, ¿qué no será de los bienes que Él ha preparado a sus amigos e hijos? Por el contrario, si los elegidos y amigos de Dios deben sufrir tanto en este mundo, ¿cuáles no serán los tormentos que el Señor reserva en el infierno para sus enemigos?

El pensamiento del paraíso
Orad
por la conversión de los infieles.

ORACIÓN

Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice, el bienaventurado Basilio, a fin de que la intercesión y los méritos de quien tan dignamente os ha servido, nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

Antonio: El Iluminado De Dios

Antonio, el Iluminado de Dios (2006)

Biopic, Drama | 108 min. |

Título: Antonio: El iluminado de Dios
Título original: Antonio guerriero di Dio
País: Italia
Estreno en USA:
Estreno en España:
Productora: A. B. Film, Ministero per i Beni e le Attività Culturali (MiBAC)
Director: Antonello Belluco
Guión: Bellucco Antonello, Giovanna Caico, Angelo Grasso
Reparto: Jordi Mollà, Paolo De Vita, Matt Patresi, Andrea Ascolese

Sinopsis:

Esta película relata la historia de San Antonio de Padua, figura extraordinaria y carismática del año 1200 hasta su muerte. Tras sobrevivir de un naufragio, se convierte en sospechoso de ser el portador de un tesoro que garantiza la riqueza y la felicidad perpetua. Una vida apasionante y llena de aventuras, aunque siempre en pro de la defensa de los oprimidos, combatiendo la usura y el abuso de poder.

Imágenes:

Tráiler:

Para ver el tráiler, clic aquí

Para ver la película en YouTube, clic aquí (Anthony – Warrior of God (part 1) )

Tomado de: http://www.elseptimoarte.net

Reliquias de San Antonio de Padua

Reliquias de San Antonio de Padua

Lugar donde se encuentra:  Basilica de San Antonio, Padua. Cuando el ataúd de san Antonio fue abierto treinta años después de su enterramiento, se encontró que gran parte de su cuerpo había retornado al polvo, pero su lengua permanecía fresca e intacta, lo cual se interpretó como un signo de la dedicación del santo a la plegaria y a la oración.


ORACIÓN DE LIBERACIÓN DE SAN ANTONIO DE PADUA

¡San Antonio de Padua, ora pro nobis!

Haciendo la señal de la cruz dirás con mucho fervor:

He aquí la Cruz del Señor,+
Huid, potestades enemigas:+
El león de Judà, descendiente de David,+
Ha vencido. Aleluya.

Este exorcismo usado frecuentemente por San Antonio es muy eficaz contra las tentaciones del demonio, como lo prueban muchísimos ejemplos.

Constituyen esas palabras el breve o carta de San Antonio que él mismo escribió y entregó a una devota suya para librarla de una fuerte y tenaz tentación.

Oración

A ti, Antonio, dechado de amor a Dios y a los hombres que tuviste la dicha de estrechar entre tus brazos al Niño-Dios, a ti lleno de confianza, recurro en la presente tribulación que me acongoja………….

Te pido también por mis hermanos más necesitados, por los que sufren, por los oprimidos, por los marginados, por los que hoy más necesiten de tu protección.

Haz que nos amemos todos como hermanos, que en el mundo haya amor y no odios. Ayúdanos a vivir el mensaje cristiano.

Tú, en presencia ya del Señor, no ceses de interceder por Él, con Él, y en Él, a favor nuestro ante El Padre.

Amén.

Tomada de el excelente sitio web, obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.:

http://corazones.org



San Antonio de Padua

Fiesta: 13 de junio

Fraile franciscano, Doctor de la Iglesia

(1195-1231)

Etim: Antonio: «Defensor de la Verdad»

¡San Antonio de Padua, ora pro nobis!

San Antonio nació en Portugal, pero adquirió el apellido por el que lo conoce el mundo, de la ciudad italiana de Padua, donde murió y donde todavía se veneran sus reliquias.

León XIII lo llamó «el santo de todo el mundo«, porque su imagen y devoción se encuentran por todas partes.

Llamado «Doctor Evangélico«. Escribió sermones para todas las fiestas del año

«El gran peligro del cristiano es predicar y no practicar, creer pero no vivir de acuerdo con lo que se cree» -San Antonio

«Era poderoso en obras y en palabras.  Su cuerpo habitaba esta tierra pero su alma vivía en el cielo» -un biógrafo de ese tiempo.

Patrón de mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros. Se le invoca por los objetos perdidos y para pedir un buen esposo/a.

Es verdaderamente extraordinaria su intercesión.

Iconografía:

Por regla general, a partir del siglo XVII, se ha representado a San Antonio con el Niño Jesús en los brazos; ello se debe a un suceso que tuvo mucha difusión y que ocurrió cuando San Antonio estaba de visita en la casa de un amigo. En un momento dado, éste se asomó por la ventana y vio al santo que contemplaba, arrobado, a un niño hermosísimo y resplandeciente que sostenía en sus brazos.  En las representaciones anteriores al siglo XVII aparece San Antonio sin otro distintivo que un libro, símbolo de su sabiduría respecto a las Sagradas Escrituras.  En ocasiones se le representó con un lirio en las manos y también junto a una mula que, según la leyenda, se arrodilló ante el Santísimo Sacramento que mostraba el santo; la actitud de la mula fue el motivo para que su dueño, un campesino escéptico, creyese en la presencia real.

San Antonio es el patrón de los pobres y, ciertas limosnas especiales que se dan para obtener su intercesión, se llama «pan de San Antonio«; esta tradición comenzó a practicarse en 1890.  No hay ninguna explicación satisfactoria sobre el motivo por el que se le invoca para encontrar los objetos perdidos, pero es muy posible que esa devoción esté relacionada con un suceso que se relata entre los milagros, en la «Chronica XXIV Generalium» (No. 21):  un novicio huyó del convento y se llevó un valioso salterio que utilizaba San Antonio; el santo oró para que fuese recuperado su libro y, al instante, el novicio fugitivo se vio ante una aparición terrible y amenazante que lo obligó a regresar al convento y devolver el libro.

En Padua hay una magnífica basílica donde se veneran sus restos mortales.

BIBLIOGRAFÍA

Butler, Vida de los Santos.
Salesman, P. Eliécer,  Vidas de los Santos.
Sgarbossa, Mario y Luigi Giovannini – Un Santo Para Cada Día

Para leer más acerca de este Gran Santo clic aquí

Tomado del excelente sitio web, obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María:

http://corazones.org

SAN ANTONIO DE PADUA, Confesor

13 de Junio

Serás justificado por tus palabras y por tus palabras condenado. (San Mateo, 12,37).

San Antonio de Padua se hizo religioso de San Francisco con el propósito de ir a morir mártir predicando la fe a los moros. La enfermedad le impidió mantener este designio. Predicó a la gente y convirtió a muchos; predicó a los peces y le escucharon. Ordenó al mulo de un hereje que adorase la Santa Hostia; obedeció le el animal, confundióse y convirtióse su dueño. Resucitó a un muerto para justificar a su propio padre. Tenía gran devoción a la Santísima Virgen y la invocaba en todas sus tentaciones. Nuestro Señor lo asistió en la hora de su muerte, que acaeció en el año 1231, en el trigésimo sexto año de su edad.

MEDITACIÓN: CÓMO HAY
QUE GOBERNAR LA LENGUA

I. Treinta y dos años después de la muerte de San Antonio de Padua, se encontró su lengua tan fresca como lo estaba en el momento de su muerte. Dios quiso recompensar mediante este milagro el buen uso que de ella había hecho hablando siempre de Dios, sea en sus predicaciones, sea en sus conversaciones familiares. Y tú, ¿hablas sólo de Dios o a Dios? ¿Tu corazón está de acuerdo con tus palabras cuando hablas de Dios, y cuando le dices que lo amas y que de testas tus pecados?

II. No siempre se puede hablar de Dios, pero se puede referir a Dios todo lo que se dice. Consolar a los afligidos, reprender a los pecadores, hablar de los quehaceres temporales de que Dios quiere que te ocupes, no es hablar de Dios; pero si haces esto por amor de Dios, por esto serás recompensado. No pronuncies, pues, ni una sola palabra que no tienda a la gloria de Dios. Para ello, imita a los primeros cristianos. Ellos hablan como hombres que saben que los escucha Dios.(Tertuliano).

III. Es menester que te calles por amor de Dios, cuando eres calumniado, cuando se te dice alguna palabra hiriente a la cual podrías responder con otra aguda, y cuando se presenta la ocasión de alabarte de vituperar a los otros; nunca debe decirse una palabra inútil, ni hablar de las faltas del prójimo. ¿Nada dices tú que pueda fastidiarlo o escandalizarlo? Saber callarse es más difícil que hablar (San Ambrosio).

El silencio
Orad
por la conversión de los pecadores.

ORACIÓN

Que la piadosa solemnidad de vuestro confesor San Antonio difunda santa alegría en vuestra Iglesia, Señor, a fin de que ella reciba sin cesar el auxilio de vuestras gracias, y merezca gustar un día de los gozos eternos. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/

SAN JUAN DE SAHAGÚN, Confesor

12 de Junio

No amemos de palabra y con la lengua,
sino con obras y de veras.
(1 Juan, 3, 18).

Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar, entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR
SANTO DE SÍ MISMO

I. La caridad te obliga a amarte y a no hacer nada que te sea dañoso. Si te amases, ¿no tratarías, acaso, de procurarte el mayor de todos los bienes? Pues bien, ¿qué mayor bien para tu alma que la posesión de la gracia, primero, y la de la eternidad bien aventurada, después? ¿Qué tirano podría causarte tanto mal como el que te haces cuando cometes un pe cado mortal, y aun un pecado venial, puesto que por este pecado venial deberás sufrir en el purgatorio dolores incomparablemente más crueles que los de los mártires?

II. Ama a tu cuerpo, ámalo; pero procúrale el mayor de todos los bienes, que es la gloria de que gozará después de su resurrección, si ha sido fiel a Dios. Para obtener esta gloria, es preciso que sufra durante esta vida. Cuerpo mío, ¿sabes tú de qué debes alegrarte? De ser desgarrado, abrumado de dolores por Jesucristo. Si yo te amo, debo desear verte mortifi cado, a fin de verte un día envuelto en gloria. El cristiano será glorificado en su carne, pero con la condición de que haya sido mortificada por Jesucristo. (Tertuliano).

III. ¿No es verdad, acaso, que no te amas? Amas a tus placeres, a tus riquezas, a tu reputación; pero no amas ni a tu alma ni a tu cuerpo. Amas a tus padres, a tus amigos, si tratas de hacerlos virtuosos, pero, ¿te tomas gran trabajo por llegar a serlo tú mismo? ¡Ah! si verdaderamente te amases, no rehuirías ninguna fatiga para merecer para tu cuerpo y tu alma una gloria eterna. Cuando se ama, no se rehuye el trabajo: el amor impide que se sienta su peso.

El amor de Dios
Orad
por los que son llamados
a la vida religiosa.

ORACIÓN

Oh Dios, autor de la paz y amigo de la caridad, que habéis dotado al bienaventurado Juan, confesor vuestro, de talento admirable para reconciliar a los enemigos, haced, en consideración a sus méritos y a su intercesión, que, consolidados en vuestra caridad, no nos dejemos separar de Vos por ninguna tentación. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de: http://misa_tridentina.t35.com/