Vean lo que afirma San Bernardo
¿Ya os habéis enterado de que un merodeador se introdujo al amparo de la noche en vuestra heredad, o mejor en la heredad que Dios ha confiado a vuestra custodia? San Bernardo.
SAN BERNARDO, ABAD DE CLARAVAL
CARTA CXCV. AÑO 1140
OBRAS COMPLETAS. VOL. V
(Edición Rafael Casulleras. Barcelona, 1929)
AL OBISPO DE CONSTANZA
(Aconséjale que expulse de su diócesis a Arnaldo de Brescia, arrojado ya de Italia y Francia, y escondido entonces en Constanza ; o mejor que le ponga en prisiones para evitar mayores males.)
1. Si el padre de familias supiera en qué hora había de llegar el ladrón, seguramente estaría muy alerta y no le consentiría perpetrar el allanamiento de su morada. ¿Y vos? ¿Ya os habéis enterado de que un merodeador se introdujo al amparo de la noche en vuestra heredad, o mejor en la heredad que Dios ha confiado a vuestra custodia? Sin duda que debéis saber que lo tenéis ahí escondido, pues aún a nosotros, que estamos tan separados, nos llegó la nueva. Y no me parece extraño en modo alguno, que ignorando vos la hora en que os había de acechar, no le sorprendierais en su asalto nocturno. Lo que no dejaría de causarme harta maravilla sería, que una vez descubierto el criminal, no le reconocierais y prendierais, y obligarais a restituir lo que se os iba a llevar, y sobre todo lo que ya ha robado a Cristo, que son las almas, que es lo que Él estima más, hechas a su imagen y semejanza y redimidas con su preciosa sangre.
2. Tal vez estáis todavía sorprendido de mi lenguaje y no sabéis a dónde voy a ir a parar con toda esta alegoría. Pues bien, hablo de Arnaldo de Brescia, sujeto de tal condición que ojalá pudiera señalarse tanto en la pureza de su doctrina, como en la que parece guardar de costumbres. Pertenece a aquella suerte de hombres desenmascarados por el ojo avizor del Apóstol, ( Tim. 3, 5), que aparentaban mucha piedad por fuera y en realidad andaban vacíos de toda virtud ; o a aquellos otros a quienes retrataba el Señor cuando decía : “Vendrán a vosotros con pieles de oveja, y serán lobos carniceros”, (Math. 7, 15). Este mi hombre, durante todos los años de su vida hasta el tiempo presente, no hubo lugar en que se parase a vivir donde no dejase tristes y dolorosos recuerdos de su estancia, de tal manera que no hay cuidado de que ose volver al sitio de donde una vez salió.
3. La misma tierra en que vió la luz del mundo, sintióse por culpa de él, tan atrozmente turbada y afligida, que hubo de acusarle ante el Papa, para que le desterrase como a autor de un pernicioso cisma y le obligase a prometer que jamás volvería a ella si antes no le daba su licencia la Santa Sede Apostólica. Por un delito parecido a éste, se vió luego extrañado de tierras de Francia como insigne perturbador ; porque viéndose rechazado por el sucesor de San Pedro decidió irse con Pedro Abelardo, y habiendo abrazado sus errores, notados ya y condenados por la Iglesia, púsose a defenderlos juntamente con él y aún con más furia y pertinacia que el propio autor. Sigue leyendo

