El último jesuita

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EL padre Jorge Loring, fallecido el día de Navidad en Málaga, fue el último jesuita de Cádiz. Tenerlo destinado en la iglesia de Santiago fue un lujo para la ciudad. Y así quedaba de manifiesto en la larga cola de fieles que había siempre esperando ante su confesionario. El padre Loring, junto al padre Nicolás de San Francisco, fue el gran confesor del Cádiz del fin de la posguerra. Y menos mal que los curas tienen secreto de confesión, porque ese hombre debía saber tela marinera. El padre Loring, en la iglesia de la Compañía, era un personaje irrepetible, que estaba por encima de las contingencias mundanas.

Desde San Ignacio en adelante, los jesuitas son una orden religiosa muy especial. Tenían su papa negro y ahora lo tienen incluso blanco, con Francisco. En las últimas décadas del siglo XX tomaron fama de revolucionarios, gracias a los teólogos de la liberación. Pero los jesuitas también tenían curas como el padre Loring, que no era precisamente marxista. Sin embargo, sí era un intelectual y un gran divulgador, conocido en casi todo el mundo católico. Tenerlo en Cádiz fue un privilegio, así como que los jesuitas se fueran de Cádiz ha sido muy lamentable, porque formaban parte de su historia.

El padre Loring procedía de una familia de grandes ingenieros, carrera que él estudió. A su padre, que fue uno de los pioneros de la aviación civil en España, lo asesinaron sin juicio los republicanos en Madrid, en 1936, sólo por ser monárquico. Por el contrario, su bisabuelo, también llamado Jorge, fue masón y diputado liberal, además de primer marqués de Casa Loring, pionero del ferrocarril y empresario de minería. Los Loring llegaron a Málaga desde EEUU, pero eran de origen francés.

Todo eso, y mucho más, se quedó en la historia del padre Loring. Su libro Para salvarte ha alcanzado ya 63 ediciones. A mí me regaló un ejemplar de la edición 39, calificada comoPostconciliar. Supondría él (con razón) que salvar a periodistas es más difícil que en otras profesiones. El libro es curioso de leer, como casi todo lo suyo. Sus afirmaciones sobre las relaciones sexuales incluyen pasajes pintorescos. Pero reparte para todos. Por ejemplo, recuerda que «ladrones de guante blanco son también aquellos que exigen dinero por un servicio al que por su cargo estaban obligados».

Con el padre Jorge Loring se nos va, definitivamente, el último jesuita de Cádiz. Eso sí, se ha ido para salvarse. Porque si no se salva él, no se salva nadie.

EL PALILLERO

JOSÉ JOAQUÍN / LEÓN | ACTUALIZADO 29.12.2013 – 01:00

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http://www.diariodecadiz.es

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P. Jorge Loring: «Yo pego voces pero es Dios quien toca los corazones»

 

ImageProxy (1)El sacerdote jesuita Jorge Loring Miró ha fallecido este miércoles en Málaga. El padre Jorge Loring S.J. (Barcelona, 1921) procedía de una familia de empresarios e inventores, ordenado sacerdote con 33 años, afirmaba que su vocación era malagueña. «Soy jesuita por haberme educado en el colegio de El Palo». No desestimó las nuevas tecnologías para anunciar a Cristo y su principal obra ha vendido más de 1.300.000 ejemplares.

 

(Diócesis de Málaga) Con motivo de su fallecimiento, rescatamos una entrevista realizada pordiocesismalaga.es

Le llaman el «padre sonrisas», y dicen de usted que es un provocador o un friky, ¿cómo se definiría a sí mismo?

¡Evangelizador! Me decía una entrevistadora que hablo a puñetazos. ¡Pues sí! Porque cuando creo una cosa, la digo con fuerza y con convicción. Y si a alguno eso le molesta, pues que defienda sus ideas a su aire. Yo, las mías, las defiendo a puñetazos.

Sus predicaciones en internet son seguidas por centenares de miles de personas. ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías para la evangelización?

Yo en ideas soy tradicional. Lo que diga el Papa, lo digo yo. Pero en técnica, soy progresista. Cuando salieron los vídeos, enseguida grabé todas mis conferencias. Más tarde, pusieron una bomba en los juegos olímpicos de Atlanta, y me enteré de que el terrorista aprendió a hacer bombas en internet. Entonces yo pensé «Si internet sirve para hacer terroristas, ¿por qué no va a servir para hacer católicos?». Y empecé a enterarme de lo que era internet, porque jamás había oído hablar de página web ni nada de eso. Y ahí estoy desde el principio. Creo que más de 100.000 sitios en internet conectan conmigo, y he respondido a más de 50.000 consultas. Es un medio maravilloso de evangelización.

¿Es un riesgo subirse a la palestra de los medios a anunciar a Cristo?

Para mí no, porque muchas veces me han llamado algunas televisiones para hacerme encerronas, todos contra mí, ¡pues yo contra todos! No me callo. Yo respondo a todo lo que haga falta, pero otras veces, como en este caso, los medios de comunicación son favorables y me ayudan a difundir. Sobre todo en América, los medios te ayudan a evangelizar. En España te llaman para reírse de ti.

Un hombre como usted, que con 91 años sigue viajando por todo el mundo para dar conferencias y anunciar el Evangelio ¿de dónde saca tiempo para rezar? ¿Qué consejo nos da para rezar y no abandonar nuestra oración, nuestro contacto con Dios, sea en pleno estrés o en vacaciones?

Es verdad que me muevo mucho. Voy por mi octogésimo salto del atlántico. Pero confío más en Dios que en mi trabajo, como decía san Ignacio. No podemos perder el contacto con Dios, tenemos que pedirle eficacia, porque si no, todo lo que hagamos es «escribir en el aire». Tengo una frase que no es mía, pero me gusta mucho: «Dios pone casi todo, tú pones casi nada; pero Dios no pone su casi todo si tú no pones tu casi nada». Yo pego voces, pero es Dios quien toca los corazones.

En estos tiempos de incertidumbre, muchos acuden a lo esotérico para encontrar sentido a la vida.

Es una idiotez y, además, un pecado acudir a adivinos y brujos. Primero, todo lo que dicen es mentira y, si alguna vez aciertan, es del demonio, porque Dios no se presta a esos juegos.

¿Qué consejo me daría «para salvarme»?

¡Complicado! (dice, riendo, y dedica unos segundos a reflexionar) Que seas fiel a Dios. Ya está.

 

29/12/13 11:00 AM

Tomado de:

http://infocatolica.com

El Padre Loring y los signos de una muerte santa

Aquí quedan narrados tres signos que hablan y mucho de una muerte verdaderamente santa: en el Día de Navidad, a la Hora de la Misericordia, con sus últimas palabras dichas en honor y gloria de María Santísima.

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Jorge Loring, sacerdote jesuita, falleció en Navidad, con 92 años de edad, y 59 años de sacerdocio. Navidad, a las 3 de la tarde, Hora de la Divina Misericordia. Ingresado y muy grave estaba rezando el Santo Rosario y con las palabras “Ave María Purísima”, entregó su alma a su Hacedor y Salvador.

Aquí quedan narrados tres signos que hablan y mucho de una muerte verdaderamente santa: en el Día de Navidad, a la Hora de la Misericordia, con sus últimas palabras dichas en honor y gloria de María Santísima.

Como no todos podemos (o queremos) ver los hechos con sentido sobrenatural alguno me podría objetar: eso ha sido pura y simplemente una gran casualidad. Y yo, a primera instancia y en toda instancia, respeto la opinión de todos, pero estoy convencido que la casualidad no existe.

En una perspectiva de fe podemos llegar a decir, y lo hemos dicho y escuchado cientos de veces «nada es por casualidad», creemos en el accionar de Dios, como “causa primera” en el orden de la creación y de la providencia. El Padre Loring nos diría en su tono vehemente y apasionado: “Es absurdo pensar que la Naturaleza se ha hecho sin la intervención de una inteligencia. ¿Te parece posible que un mono tecleando en una máquina de escribir componga este libro que tienes en las manos?”.

Y como estoy convencido que la muerte del Padre Loring ha sido “una obra de arte” de Dios -porque siempre “Donde hay una obra de arte hay un artista. Hasta el blasfemo Voltaire dijo: ‘No puedo imaginar que haya un reloj sin relojero’” -, pasaré a reflexionar sobre los tres elementos citados:

Morir en Navidad
La Navidad recuerda, celebra y actualiza el inicio del misterio de la redención del hombre, así se lee en las profecías: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: «Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz.» (Is 9, 5). Ese hecho fue de tal magnitud que todo el cielo lo celebró: “De pronto una multitud de seres celestiales aparecieron junto al ángel, y alababan a Dios con estas palabras: ‘Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia’” (Lc 2, 13-14).
El Padre Loring ha sido llamado a la vida eterna en ese glorioso día de Navidad. En el día en que Jesús nace para la humanidad que busca libertad y paz; nace para todo hombre oprimido por el pecado, necesitado de salvación y sediento de esperanza. En ese día en que el cielo abre las puertas de la misericordia de par en par, esta vez las abrió para llamar a este fiel sacerdote jesuita.

Morir a Hora de la Misericordia
Es el mismo Señor Jesucristo que a Santa María Faustina Kowalska, Apóstol de la Divina Misericordia, le reveló estas palabras acerca de la eficacia de las 3 de la tarde, hora de su muerte: “Yo te recuerdo hija mía que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma. A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en el momento de mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión.”

Dichoso el Padre Loring que ha tenido la gracia de exhalar su último aliento a la misma hora en que el Señor Jesús hizo lo mismo. Él que fue un apóstol de la Misericordia Divina, ha recibido del Señor lo mismo que el repartió a manos llenas en su ministerio sacerdotal: Misericordia.

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Morir nombrando a María
¿Cuántas veces está el nombre de María pronunciado por labios de un sacerdote? ¿Cuántas veces predicó de Ella y la invocó el Padre Loring? “Ave María Purísima” fueron sus últimas palabras.

El Dulce Nombre de María. ¿Cuántas veces habrá encomendado a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la iglesia? ¿Cuántas veces habrá dado gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios? ¿Cuántas veces habrá hecho notar a sus fieles la necesidad de reconocer las gracias recibidas por la mediación de la Virgen María? Y María fue fiel, como siempre y por siempre, y estuvo junto a su lecho en el momento de su partida. ¡Bendita María! ¡Bendita la muerte que Dios le regaló en sus manos al Padre Loring!

¿Cómo conquistó esta muerte santa?
Quizás la mejor respuesta la ha dado su hermano, el también jesuita P. Jaime Loring, fundador del centro universitario ETEA, quien en la predicación en su funeral ha destacado de su hermano su enorme capacidad de «constancia y superación»: “Jorge ha vivido la fe que heredó de nuestra madre y quiero hacer también un recuerdo de nuestra madre, que tuvo ocho 8 hijos, de los que ya han muerto cuatro. Mamá no era una mujer beata, pero era una mujer creyente. De una fe absoluta. Quedó viuda y cada vez que salía a la calle a resolver algo se arrodillaba y rezaba un padrenuestro para que el Señor le ayudara. Esa fe que tenía nuestra madre y que nos transmitió a todos, es la que ha acompañado a Jorge durante su vida. Igualmente, que el ejemplo que Jorge nos deja sea para nosotros un aliciente para vivir y difundir nuestra fe”.

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En Para Salvarte el Padre Loring nos dice: “Vive siempre como quien ha de morir (…) Por eso tiene tanta importancia el morir en gracia de Dios. Y como es la vida, así será la muerte: vida mala, muerte mala; vida buena, muerte buena. Aunque a veces se dan conversiones a última hora, éstas son pocas; y no siempre ofrecen garantías. Lo normal es que cada cual muera conforme ha vivido”. Hoy, estas tus palabras, son la mejor definición de tu partida: ¡has muerto como has vivido!

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Un día conversando al término de una Santa Misa en la Iglesia de Santiago Apóstol en Cádiz, donde tenía su confesionario (y donde yo tengo el mío) me decía hablando de sus años y de su salud que últimamente ya no le acompañaba como él lo deseaba: “En el cielo no me quieren porque varias veces he llamado a la puerta y no me abren”. Pues bien, querido Padre Loring, ha quedado demostrado que allí sí se te quiere, con el mismo reconociendo y gratitud de tantos hombres y mujeres que con tu palabra y con tu ejemplo nos ha quedado claro que estamos en esta vida “Para Salvarnos”.

Padre José Medina

Actualizado 29 diciembre 2013

Tomado de:

http://www.religionenlibertad.com

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Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE INFRAOCTAVA DE NAVIDAD

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 29 de Diciembre de 2013

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Santa Misa Dominical

DOMINGO
INFRAOCTAVA
DE NAVIDAD

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