SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
SANTOS PEDRO Y PABLO, APÓSTOLES
FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
SANTA MISA, FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
EL SIGLO
LOS HOMBRES Y LAS IDEAS
(Ernest Hello)
SAN PEDRO Y SAN PABLO
Para designar al hombre, las diversas lenguas sólo tienen una palabra, la lengua latina tiene dos: HOMO Y VIR. Estas dos palabras expresan dos cosas absolutamente contradictorias. La primera significa la debilidad, la segunda la fuerza. Sus etimologías acentúan la oposición de ambos vocablos. HOMO viene de HUMUS, TIERRA, VIR viene de VIS, fuerza. La materia y el espíritu, el cuerpo y el alma, están, pues, designados por esos dos nombres. El cuerpo y el alma forman al hombre; HOMO y VIR están unidos en la lengua latina.
San Pedro y San Pablo son inseparables en el vocabulario cristiano. Unidos en la misma tumba dentro de la basílica del mundo, están también unidos por su fe, unidos por su culto, unidos en las fórmulas y en los pensamientos, unidos en las oraciones y unidos en los anatemas. Existen amenazas que llevan la maldición de San Pedro y San Pablo, existen creencias que se guarecen bajo la autoridad de San Pedro y San Pablo. Existen oraciones que arrodillan al género humano a los pies de San Pedro y San Pablo. El género humano se reconoce pecador ante su presencia, y recita el “Confiteor”. Esta palabra universal y tan frecuente, que tan bien se aplica al hombre, esta palabra de la miseria que se acusa o de la confianza que implora, esta oración que se llama “Confiteor”, une dos veces los nombres de Pedro y Pablo, la primera vez, el hombre se reconoce culpable ante ellos; la segunda vez, levanta su cabeza hacia ellos para rectificarse y para continuar. Y por casualidad, ¿no será que la palabra hombre, HOMO, se aplica mejor a San Pedro, y la palabra hombre, VIR, a San Pablo?. Sigue leyendo