Hoy fue clausurado el Año Sacerdotal

Su Santidad Papa Benedicto XVI

VATICANO, 11 Jun. 10 / 01:14 pm

Al finalizar la multitudinaria Eucaristía que fue concelebrada por más de 15 mil presbíteros llegados de todas partes del mundo para la clausura del Año Sacerdotal, el Papa Benedicto XVI saludó en distintos idiomas. En portugués el Santo Padre recordó que «nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia«.

En su saludo en español, el Papa pidió a Dios «que esta celebración se convierta en un vigoroso impulso para seguir viviendocon gozo, humildad y esperanza susacerdocio, siendo mensajeros audaces del Evangelio, ministros fieles de losSacramentos y testigos elocuentes de la caridad».

«Con los sentimientos de Cristo, Buen Pastor, os invito a continuar aspirando cada día a la santidad, sabiendo que no hay mayor felicidad en este mundo que gastar la vida por la gloria de Dios y el bien de las almas», añadió.

En portugués, el Papa agradeció a Dios «por lo que sois y lo que hacéis, recordando a todos que nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia. A ejemplo y bajo el patrocinio del Santo Cura de Ars, perseveren en la amistad de Dios y dejen que vuestras manos y vuestros labios sigan siendo las manos y los labios de Cristo, único Redentor de la humanidad«.

Extracto tomado de la Homilía de S.S. Benedicto XVI en ocasión de la clausura del Año Sacerdotal:

Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio». Que Dios nos considere capaces de esto; que por eso llame a su servicio a hombres y, así, se una a ellos desde dentro, esto es lo que en este año hemos querido de nuevo considerar y comprender. Queríamos despertar la alegría de que Dios esté tan cerca de nosotros, y la gratitud por el hecho de que Él se confíe a nuestra debilidad; que Él nos guíe y nos ayude día tras día. Queríamos también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe; más aún, que Dios está esperando nuestro «sí». Junto con la Iglesia, hemos querido destacar de nuevo que tenemos que pedir a Dios esta vocación. Pedimos trabajadores para la mies de Dios, y esta plegaria a Dios es, al mismo tiempo, una llamada de Dios al corazón de jóvenes que se consideren capaces de eso mismo para lo que Dios los cree capaces.

Era de esperar que al «enemigo» no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario. También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida.

Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos. Pero, para nosotros, se trataba precisamente de lo contrario, de sentirnos agradecidos por el don de Dios, un don que se lleva en «vasijas de barro», y que una y otra vez, a través de toda la debilidad humana, hace visible su amor en el mundo. Así, consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios. De este modo, el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad. La palabra de Cristo, que hemos entonado como canto de entrada en la liturgia de hoy, puede decirnos en este momento lo que significa hacerse y ser sacerdote: «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).

Para leer la homilía completa del Santo Padre en esta Misa ingrese a:http://www.aciprensa.com/Docum/documento.php?id=308

Tomado de: http://www.aciprensa.com

DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN VOS  CONFÍO!

VIERNES DESPUÉS DE LA OCTAVA DE CORPUS

SOLEMNIDAD DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

( Doble de 1ª clase – Ornamentos blancos )

Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.

A la fiesta del corpus la sagrada liturgia añade, como una prolongación de la misma, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El objeto de esta fiesta es el Corazón de Jesús, es decir, el Corazón físico del Hombre Dios, junto con la humanidad y la divinidad de Jesús, considerado como un miembro vivo y unido al todo orgánico. El Corazón corpóreo de Jesús como símbolo y expresión del amor de Cristo a los hombres, manifestado sobre todo en la Redención por la cruz y en el misterio de la Santísima Eucaristía: he aquí el verdadero objeto de la fiesta. En el Corazón de Jesús, pues, vemos, en último término, la misma persona de Jesús, la persona divina que, bajo el símbolo de su Corazón de carne, nos muestra el amor, divino y humano, de Jesús hacia nosotros. Los misterios de la Encarnación, de la resurrección y de nuestra eterna posesión y goce de la vida divina, se fundan, en último resultado, en el único misterio del Amor del Salvador hacia nosotros. Y con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no pretendemos otra cosa que honrar este Amor divino-humano, y sumergirnos en él. (Dom Baur).

Introito. Ps 32.

INTROITUS Cogitationes Cordis ejus in generationem; ut éruat a morte ánimas eórum et alat eos in fame. – Ps. Exsultáte, justi, in Domino, rectos decet collaudátio.  V. Gloria Patri. Introito – Los pensamientos de su Corazón, de generación en generación, fueron librar sus almas de la muerte y saciar su hambre (1). – Ps. Regocijaos, justos, en el Señor; de los rectos es propia la alabanza. V. Gloria al Padre.

Oración-Colecta

ORATIODeus qui nobis, in Corde Filii tui, nostris vulneráto peccatis, infinitos dilectiónis thesáuros misericórditer largíri dignaris; concéde, quaesumus, ut illi devótum pletátis nostrae praetántes obsequium, dignae quoque satisfactiónis eshibeámus Officium. Per eúndem Dóminum. R. Amen Oh Dios, que misericordiosamente te dignas prodigarnos los infinitos tesoros de tu amor, en el Corazón de tu Hijo herido por nuestros pecados; rogámoste nos concedas la gracia de poderte tributar el devoto homenaje de nuestra piedad, a la vez que cumplimos con el deber de darle una competente satisfacción(2). Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.R. Amen.

Epístola

San Pablo es escogido por Dios para descubrir a los hombres las riquezas del Corazón de Cristo, en toda su anchura, su largura y su profundidad.

EPISTOLALectio Epistolae beati Pauli Apostoli ad Ephésios (3, 8-19) Fratres: mihi omnium sanctorum minimo data est gratia haec in gentibus evangelizare ininvestigabiles divitias Christi et inluminare omnes quae sit dispensatio sacramenti absconditi a saeculis in Deo qui omnia creavit ut innotescat principibus et potestatibus in caelestibus per Ecclesiam multiformis sapientia Dei secundum praefinitionem saeculorum quam fecit in Christo Iesu Domino nostro in quo habemus fiduciam et accessum in confidentia per fidem eius propter quod peto ne deficiatis in tribulationibus meis pro vobis quae est gloria vestra huius rei gratia flecto genua mea ad Patrem Domini nostri Iesu Christi ex quo omnis paternitas in caelis et in terra nominatur ut det vobis secundum divitias gloriae suae virtute corroborari per Spiritum eius in interiore homine habitare Christum per fidem in cordibus vestris in caritate radicati et fundati ut possitis conprehendere cum omnibus sanctis quae sit latitudo et longitudo et sublimitas et profundum scire etiam supereminentem scientiae caritatem Christi ut impleamini in omnem plenitudinem Dei Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Efesios:  – Hermanos: a mí, el último de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar en las naciones las riquezas inescrutables de Cristo, y de descubrir a todos la dispensación del misterio, que después de tantos siglos ha estado en el secreto de Dios, creador de todas las cosas; con el fin de que en la formación de la Iglesia, se manifieste a los principados y potestades en los cielos, la sabiduría de Dios en los admirables y diferentes modos de su conducta, según el designio, que puso en ejecución por medio de Jesucristo nuestro Señor, por quien, mediante su fe, tenemos confianza y acceso libre a Dios. Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual es principio y cabeza de toda la gran familia que está en el cielo y en la tierra; para que según las riquezas de su gloria os conceda por medio de su Espíritu el ser fortalecidos en virtud en el hombre interior y el que Cristo habite por medio de la fe en vuestros corazones, estando arraigados y cimentados en la caridad, a fin de que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y longitud, y la altura y profundidad de este misterio; y conocer también aquel amor de Cristo hacia nosotros, que sobrepasa todo conocimiento, para que seáis plenamente colmados de la plenitud de Dios.
GRADUALE (Ps. 24. 8-9 ) Dulcis et rectus Dominus, proptes hoc legem dabit delinquéntibus in via. V. Díriget mansuétos in judício, docébit mites vias suas. Alleluia, alleluia. V.(Matth. Xi)– Tóllite jugum meum super vos et discite a me, quia mitis sum et húmilis Corde, et inveniétis réquiem animábus vestris, alleluia, Gradual – Dulce y recto es el Señor, por eso enseñará el camino a los pecadores. V. Dirigirá a los humildes por la senda de la justicia y enseñará a los mansos su camino.
Aleluya, aleluya – V. Cargad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón y hallaréis reposo para vuestras almas,   Aleluya.

Evangelio

Muerto el Señor en la cruz, un soldado abre de una lanzada su sagrado costado, donde se encerraba aquel Corazón divino-humano que tanto amó a los hombres y que, por amarnos tanto, se entregó a aquella muerte cruel, y de su herida brota sangre y agua, agotándose así los últimos tesoros de su amor.

USequéntia sancti Evangélii secúndum Joánem ( 19, 31-37) In illo témpore:Iudaei ergo quoniam parasceve erat ut non remanerent in cruce corpora sabbato erat enim magnus dies ille sabbati rogaverunt Pilatum ut frangerentur eorum crura et tollerentur. Venerunt ergo milites et primi quidem fregerunt crura et alterius qui crucifixus est cum eo. Ad Iesum autem cum venissent ut viderunt eum iam mortuum non fregerunt eius crura sed unus militum lancea latus eius aperuit et continuo exivit sanguis et aqua Et qui vidit testimonium perhibuit et verum est eius testimonium. Et ille scit quia vera dicit ut et vos credatis. Facta sunt enim haec ut scriptura impleatur: Os non comminuetis ex eo. Et iterum alia Scriptura dicit: Videbunt in quem transfixerunt

Credo.

U Continuación del Santo Evangelio según San Juan – En aquel tiempo: Los Judíos, como el viernes era de preparación para la Pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen enla cruz el sábado (que era aquel un sábado muy solemne)(3), rogaron a Pilatos que se les quebrasen las piernas a los crucificados, y los quitasen de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero y al otro que habían crucificado con él(4). Mas al llegar a Jesús, no le quebraron las piernas; sino que uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al punto salió sangre y agua(5). Y quien lo vio, es el que lo asegura, y su testimonio es verdadero. Y él sabe que dice verdad, y la atestigua para que vosotros también creáis. Estas cosas sucedieron en cumplimiento de la Escritura: no quebraréis ninguno de sus huesos. Y también otra Escritura que dice: Pondrán los ojos en Aquel a quien traspasaron.Credo.
OFFERTORIUMImpropérium exspectávit Cor meum et misériam, et sustínui qui simul mecum constristarétur et non fuit; consolántem me quawsívi et non invéni. OfertorioImproperios y miserias aguardó mi Corazón, y esperaba quien se condoliese de mí, y no le hubo; y quien me consolase, y no le hallé(6).

Oración-Secreta

Répice, quaesumus, Dómine, ad ineffábilem cordis dilécti Filii tui caritátem; ut quod offérimus sit tibi munus accéptum, et nostrórum expiátio delictórum. Per eúndem Dominum. Suplicámoste, Señor, que mires a la inefable caridad del Corazón de tu querido Hijo: para que el don que te ofrecemos te sea a ti agradable, y a nosotros nos sirva de expiación de nuestros delitos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

Prefacio propio

Vere dignum et justum ets aequum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus. Qui Unigenitum tuum pendéntem láncea militis tranfigi voluisti, ut apértum Cor divinae largitátis sacrárium, torrentes nobis funderent miserationis et gratiae, et quod amore nostri flagráre  numquam déstitit, piis esset  réquies et poeniténtibus  patéret salútis refúgium. Et ideo cum Angelis et  Arcangelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni militia caelestis exércitus, hymnum gloriae tuae cánimus, sine fine dicéntes: Sanctus, Sanctus, Sanctus… Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar oh Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios! Que quisiste que tu Unigénito pendiente de la cruz fuese atravesado por la lanza del soldado, para que su Corazón abierto, sagrario de tu divina liberalidad, derramase sobre nosotros los torrentes de la misericordia y de la gracia; y ya que nunca dejó de estar abrasado por nuestro amor, fuese para las almas piadosas un lugar de descanso, y un refugio de salvación abierto para los pecadores. Y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos el himno de gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo, etc.
COMMUNIO Unus militum láncea latus ejus apéruit, et contínuo exívit sanguis et aqua. Comunión.Uno de los soldados abrió con la lanza su costado, y al punto salió sangre y agua.

Oración-Postcomunión

Si quis sitit véniat ad me et bibat, allelúia, allelúia. < Señor   oh Haz,   >Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, aleluya, aleluya.
  • (1)Desde toda la eternidad y en todo tiempo y en todas las vicisitudes de la vida humana, Dios no ha cesado de pensar en nuestro bien y nuestra salvación; y porque esto es cierto, nadie debe desesperar de poder saciar un día su sed de felicidad. 
  • (2) 
  • (3) Con eso los Judíos querían cumplir la ley que prohibía dejar en la cruz a los ajusticiados más de un día (Deut. XXI, 23), y sobre todo querían que no apareciese el cuerpo de su delito el gran día de la Pascua. 
  • (4) Este quebrantamiento de piernas, hacíanlo brutalmente, a poder de mazas, con lo que los infelices ajusticiados morían rápidamente.
  • (5) En el hecho misterioso de brotar esta sangre y esta agua, han visto los Santos Padres, ora el símbolo del Bautismo y de la Eucaristía, y aún de todos los siete Sacramentos; ora el origen de la Santa Iglesia, nacida del segundo Adán muerto, como Eva nació del primer Adán dormido. 
  • (6) Este amargo reproche de Jesucristo, abandonado hasta por los más amigos durante su Pasión, es siempre de una actualidad dolorosa, pues siempre hay muchedumbre de almas que ni se conduelen ni consuelan a la Santa Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, en sus continuas persecuciones y acerbísimas penas. 


    Tomado de:

    http://misa_tridentina.t35.com/

SAN BERNABÉ, Apóstol

11 de Junio

Buscad la paz con todos y la santidad,
sin la cual nadie verá a Dios.
(Hebreos 12, 14).

San Bernabé fue discípulo de Jesucristo y compañero de trabajos de San Pablo. Habiendo meditado estas palabras del Salvador: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, vendió lo que poseía y llevó el dinero obtenido a los Apóstoles. Predicó el Evangelio en Antioquía con San Pablo. Fue en seguida con el gran Apóstol a Seleucia, después a Salamina y a Pafos; y, después de haber evangelizado también a muchos otros pueblos, murió hacia el año 60.

MEDITACIÓN SOBRE LA SANTIDAD
A LA CUAL DEBEMOS TENDER,
CADA CUAL EN SU ESTADO

I. Como en este mundo no hay estado o vocación en el que no se pueda uno salvar, tampoco hay alguno en el que no sea posible condenarse, porque siempre tenemos libertad para ofender a Dios. No te fíes, pues, en la santidad de tu vocación, ni en el lugar en que habitas, ni en la posición que ocupas. Ni el lugar, ni el traje, ni la profesión son las que santifican al hombre; son las buenas obras que él hace; ellas solas le seguirán al otro mundo. ¿Cómo cumples las obligaciones que te impone el estado de vida en el que Dios te ha colocado? Se merecen elogios, no por haber ha bitado en Jerusalén, sino por haber vivido bien en ella. (San Jerónimo).

II. Vive conforme a tu estado. Una es la virtud del hombre de mundo, otra la del religioso. La vida del apóstol no es la del solitario. Estudia el espíritu de tu vocación y trata de conformarte a él. Si estás so metido a una regla, obsérvala; si no, cumple los mandamientos de Dios, consulta al director de tu conciencia y sigue sus consejos.

III. Imita a los santos que han ejercido la misma profesión que tú; toma entre ellos uno por patrono y modelo, invócalo y trata de imitarlo. No hay profesión que no tenga santos; compara su vida a la tuya, imita las virtudes de que te dan ejemplo. Ten siempre el corazón vuelto hacia el cielo al cual atraen, y al cual debes ir tú mismo, pues allí es donde está Dios, tu tesoro. Que nuestro corazón esté allí donde nosotros queremos tener nuestro tesoro. (Tertuliano).

La santidad y la perseverancia en nuestra vocación
Orad por la conversión de los infieles

ORACIÓN

Oh Dios, que nos alegráis por los méritos y la intercesión de vuestro apóstol San Bernabé, dignaos concedernos las gracias que os imploramos por su intermedio. Por J. C. N. S. Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/


Los santos que reinan con Cristo

11 de Junio