¿Porqué la Misa en Latín?

El Latín, lengua sagrada de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

El Latín, lengua sagrada de la única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, La Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Para muchas personas les resulta algo del pasado el asistir a una Misa en Latín, dicen: ¡con trabajos entendemos el Español!, dicen también que el Latín es una lengua muerta, que es algo del pasado, que lo mejor es la misa en la lengua que entiende el pueblo de cada región.

Para otros resulta algo nuevo el hecho de que se utilice el Latín en las Misas, para todos aquellos que creen que esto del latín en las misas es una novedad, que les responda Santa Teresa de Jesús: «no hay nada mas nuevo que permanecer en los Orígenes», así es, esto que parece nuevo nos hace permanecer en los orígenes de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.

Es una realidad que las lenguas vernáculas en las misas que se ofician en todo el orbe, ropen con la unidad que debe reinar en la Santa Madre Iglesia, y también es otra realidad que, con otras lenguas dentro de la Iglesia, se puede corromper la verdad que tenemos en nuestra doctrina, ya lo dijo su Santidad Pío XII de felíz memoria, en Mediator Dei: “El uso del Latín”es una señal hermosa y manifiesta de la Unidad, así como un antídoto efectivo contra cualquier corrupción en la Verdad Doctrinal” ().

Para conocer un poco a cerca del Latín y la Santa Misa, he colocado información importante al respecto en la pagina Reflexiones de este mismo Blog.

Para ir directamente a La Misa en Latín, da clic aquí

Atentamente:

Arturo Medina Muñoz.

Editor del Blog.

Santiago Apóstol

 

25 julio
SANTIAGO EL MAYOR,*
Apóstol

 

PATRÓN DE ESPAÑA, de la CIUDAD y
ARQUIDIÓCESIS de SANTIAGO de CHILE,
y de las DIÓCESIS de SANTIAGO del ESTERO
y de la PROV. de MENDOZA (ARGENTINA)

 

 
 
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema. (San Juan, 14, 27).

La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema. (San Juan, 14, 27).

 

 

Tú, cuando la ciega noche y cuando la impía vanidad nos dominaba, fuiste el primero que trajiste a las playas íberas la luz de salvación

(Himno de Vísperas del día)

 

 

 

 

Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de San Juan, predicó el Evangelio en Jerusalén inmediatamente después de la ascensión de Jesucristo. Llevó después la antorcha de la fe a España; mas, no correspondiendo el éxito a sus esperanzas, volvió a Jerusalén donde, entre otras personas, convirtió al mago Hermógenes. Irritados los judíos, excitaron contra él a Herodes Agripa, y éste para complacerlos, hizo decapitar al santo Apóstol. Su cuerpo, enterrado en Jerusalén, fue después transportado a España; descansa en la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, y todos los años atrae a un número prodigioso de peregrinos.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SANTIAGO, APÓSTOL

   I. Santiago dejó su barca, sus redes, su padre y todo lo que poseía, al primer llamado del Salvador . Jesús te llama a ti desde hace muchos años a una vida más santa, y todavía estás en medio de los estorbos del mundo. Tus inclinaciones, tus riquezas, tus empresas. son otras tantas redes que te impiden ir a Dios. Rompe tus ataduras; esas ocupaciones que te divierten y cautivan son indignas de un corazón hecho para amar a Dios.

   II, Este santo Apóstol no vio siempre el éxito responder a sus esperanzas; pero sus decepciones no lo abatían, porque regulaba su conducta según la de Dios. Haz todo lo que esté en tu poder para cumplir dignamente la tarea que Dios te ha confiado. Si el éxito corona tus trabajos, bendice al Señor por ello y a Él refiere toda la gloria que provenga. Si no ob tienes lo que esperas, no te quejes, es cosa de Dios proporcionar el éxito que a Él le plazca. Acaso te perdería la vanidad si llevases a buen fin todas tus empresas.

   III. Santiago volvió a Jerusalén, su patria; y sus conciudadanos, como recompensa a sus trabajos, le dieron muerte. Prepárate a recibir el mal por el bien que haces a tu prójimo. Los sufrimientos y las aflicciones nunca faltarán a los que buscan a Dios; es una señal infalible de que Dios quiere recompensarlos en el otro mundo. No puede faltar la gloria a los justos que soportan el sufrimiento y las tribulaciones; espérales la corona eterna.

El celo por las almas
Orad por los peregrinos. 

ORACIÓN

   Señor, santificad y proteged a vuestro pueblo, a  fin de que ayudado por la asistencia de vuestro Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta tranquilidad de espíritu. Por J. C. N. S, Amén.

Tomado de:http://misa_tridentina.t35.com/index

 

Nuestros Hermanos MAYORES en la FE,

los Santos

25 de Julio