5o. DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Doble. Verde.

Ve a reconciliarte con tu hermano.

Santa Misa
Salm. 26.7,9,1.
Escucha mi voz, que te llama, Señor; no me abandones ni me desprecies, oh Dios de mi salvación. Salmo. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién habré de temer?
COLECTA
<< Ni puede ver el ojo, ni oír el oído, ni comprender el corazón del hombre lo que Dios tiene preparado para los que le aman>>
OH Dios!, que tienes preparados bienes invisible a los que te aman, infunde en nuestros corazones el afecto de tu amor; para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos esas tus promesas, que exceden a todo deseo.
EPÍSTOLA 1 Pedro 3, 8-15
Recompensa de la práctica del bien y de la caridad fraterna es ya aquí abajo, el sentirnos bajo la mirada de Dios, que nos sigue y nos ama.
GRADUAL
MIRA ¡oh Dios!, protector nuestro, a estos tus siervos. ¡Oh Señor de los ejércitos!, escucha las oraciones de tus siervos.
ALELUYA
ALELUYA, aleluya, ¡Oh Señor! el rey se alegra de tu fuerza y tu ayuda le alegra grandemente. Aleluya.
EVANGELIO San Mateo. 5.20-24
La experiencia de la caridad cristiana se extiende a las intenciones y disposiciones más secretas del corazón. Antes de acercarnos a Dios debemos reconciliarnos con nuestros hermanos.

Santa Misa

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