
De hoy en adelante serás pescador de hombres.
El Evangelio de la pesca milagrosa es el símbolo de las conquistas de la Iglesia y la realización de la palabra de Jesús a San Pedro:
En adelante, serás pescador de hombres.
En la misa domina la idea de la confianza en Dios en medio de las luchas y sufrimientos de esta vida. San Pablo nos recuerda que estas luchas y sufrimientos no son más que temporales; están ligados a la condición de espera, que es la nuestra y la de toda la creación con nosotros, hasta el día señalado para la plena manifestación de la gloria de los hijos de Dios. Mientras tanto viene el Señor en nuestra ayuda, nos trae a sí, nos sostiene, nos perdona y levanta.
INTROITO Salm. 26.1-3
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el defensor de mi vida, ¿de quién temblaré? Son mis adversarios y mis enemigos los que tropiezan y caen. Salmo Aunque se enfrenten ejércitos contra mí, no temerá mi corazón.
Dóminus illuminátio mea, et salus mea, quem timébo? Dóminus defénsor vitae meae, a quo trepidábo? Qui tribulant me inimíci mei, ipsi infirmáti sunt, et cecidérunt. Ps. Si consístant advérsum me castra: non timébit cor meum.
La sublime y santa devoción de la Iglesia teme la guerra y el desorden; pide, pues, a Dios, moderador de todas las cosas, la paz, necesaria a las almas para bien servirle.
CONCÉDENOS, Señor, te suplicamos, que sea dirigida por el orden de tu providencia la marcha del mundo; y que tu Iglesia se alegre en tu servicio con la tranquilidad. Por nuestro Señor.
DA nobis, quáesumus, Dómine: ut et mundi cursus pacífice nobis tuo órdine dirigátur; et Ecclesia tua tranquila devotióne laetétur. Per Dóminum nostrum Jesum Christum.
ESPÍSTOLA Rom. 8.18-23
GRADUAL Salm. 78.9,10
PERDONA, Señor, nuestros pecados, para que no digan las gentes: ¿Dónde está su Dios? Ayúdanos, ¡Oh Dios!, salvador nuestro; líbranos, Señor, por la honra de tu nombre.
PROPÍTIUS esto, Dómine, peccátis nostris: nequándo dicant gentes: Ubi est Deus eórum?. Ádjuvanos, Deus salutáris noster, et propter honórem nóminis tui. Dómine, libera nos.
La aplicación de la victoria de Cristo a nuestras vidas humanas se hace en dos tiempos: aquí, bajo la adopción bautismal; alli arriba, por la gloria. En el momento presente no podemos menos de recibir nuestra parte de sufrimientos, los cuales tienen su valor redentor, mas no pueden parangonarse con la gloria que nos aguarda.
ALELUYA Salm. 9.5,10
ALELUYA, aleluya
¡Oh Dios!, que estás sentado sobre tu trono y juzgas con rectitud; sé refugio de los pobres en la tribulación.
Aleluya.
EVANGELIO San Lucas 5.1-11
Desde el día siguiente a Pentecostés la predicación de los apóstoles convertirá a muchos, para realización de la palabra de Jesús a Simón Pedro:<< En adelante, serás pescador de hombres>> Esta misma palabra continúa verificándose en la Iglesia durante su larga historia.