El enfermizo juego del Sínodo: manipulan, y luego se burlan y después vuelven a manipular

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12 octubre, 2015

Andrea Tornielli, un reconocido experto vaticanista y amigo del Papa Francisco, escribió el 8 de octubre un artículo sobre el Papa Francisco que podría potencialmente llevar a una reacción pública  mundial de indignación. En su artículo, que se titula “El Papa urge a los obispos a no sucumbir a teorías conspirativas”, Tornielli informa que el Papa Francisco había sido contactado por 13 cardenales y obispos que participan del Sínodo de la Familia y que manifiestan una gran preocupación sobre posibles manipulaciones ejercidas especialmente por el Secretario General, Cardenal Lorenzo Baldissieri. Según informa Tornielli:

Ya desde las primeras noticias para la prensa, se dijo que algunos Padres Sinodales estaban cuestionando  el método de trabajo concordado para la asamblea. En concreto, trece cardenales y obispos, que participan del Sínodo, sugirieron que el Sínodo estaba siendo en cierta forma “piloteado” por el Secretario General (y principalmente por el Papa) para hacer que el Sínodo siguiera un itinerario de apertura.

Obviamente el mismo Tornielli está convencido de que tales preocupaciones no tienen asidero. Dice en un tono casi burlón:

Es interesante notar que durante semanas, fuera de la asamblea, otros clérigos y ciertos medios de prensa cercanos a ellos, han estado repitiendo el mismo estribillo de que el Sínodo era un fraude para poner en riesgo la doctrina tradicional de la Iglesia. La declaración más valiente al respecto provino del cardenal George Pell, quien reiteró los contenidos de un artículo publicado por la revista estadounidense First Things, bajo el seudónimo de Xavier Rynne II. Los trece Padres Sinodales que respaldaron la teoría de la conspiración entonces apelaron al Papa.

Cuando Tornielli dice que el Sínodo es un fraude, claramente se refiere al excelente trabajo de Edward Pentin, cuyo reciente libro, The rigging of the Synod (El fraude del Sínodo), describe en forma muy detallada y bien fundada las múltiples razones de por qué muchos católicos consideran que se produjeron manipulaciones en el último Sínodo del 2014. Como si se tratara de un evento político estalinista, todos los muy serios reclamos y preocupaciones son descartados por el íntimo amigo del Papa Francisco, quien ya ha escrito varios libros sobre el papa y concluye: “En definitiva, no existe tal conspiración”.

Tornielli entonces cuenta cómo el Papa Francisco el martes realizó una sorpresiva declaración en la reunión del Sínodo, respondiendo indirectamente “a los Padres Sinodales que habían denunciado una conspiración, a su feligresía y a los medios que los respaldan”, según lo expresa el periodista italiano. El Papa Francisco, informa:

Utilizó el término “hermenéuticas de conspiración” definiéndolas como “sociológicamente débiles y espiritualmente inútiles”. Lo que quiso decir con esto es que los Padres Sinodales  contradicen  precisamente lo que están llamados a hacer. Fue una llamada a terminar con esta mentalidad que ve intrigas y conspiraciones en todos lados.

Fue el mismo amigo del Papa Francisco, el Padre Antonio Spadaro, S.P. Director del diario Civiltá Cattolica de la Santa Sede, el primero en difundir la expresión del Papa Francisco “hermenéuticas de conspiración” (“hermenéutica conspirativa”) en un tuit el 6 de octubre:

Con esta reacción y comentario, el Papa Francisco simplemente ignora las serias denuncias, en lugar de despejarlas en detalle, de modo que  los fieles católicos puedan volver a confiar en los procedimientos y contenidos del Sínodo. Y el mismo día 8 de octubre Edward Pentin señaló que todavía  se percibe una gran desconfianza. Resumiendo los graves acontecimientos que él revela:

  • El Instrumentum Laboris al que se han opuesto decididamente muchos expertos, «por primera vez, sigue siendo el texto principal a trabajar en el sínodo de obispos, y terminará siendo el documento final».
  • Por primera vez, la enmienda de un párrafo del documento requiere que «los pequeños grupos tengan una mayoría de dos tercios en lugar de una votación al final sobre las propuestas. Las enmiendas “modi” colectivas entonces se entregan a una comisión para evaluar cuáles enmiendas se deben realizar y cuáles no».

Pentin concluye:

Esto significa que los párrafos controvertidos del documento, tales como la propuesta del Cardenal Kasper que no logró los dos tercios al final del último sínodo, parecen ahora necesitar la mayoría de dos tercios para ser enmendados. «Ahora el problema lo tienen quienes quieran enmendarlos», dijo un funcionario del sínodo. «Por lo tanto los obispos están en estos momentos intentando aclarar que los tres párrafos controvertidos que no recibieron la mayoría, los dos tercios, ahora necesitan de la mayoría de dos tercios sólo para cambiarlos».

No podríamos estar más atónitos por esta revelación de Pentin. Si este procedimiento finalmente resulta implementado -a pesar de la debida resistencia- significa que los párrafos que no recibieron aprobación en el último sínodo de 2014, pero, sin embargo, se mantuvieron en el Informe Final por decisión del  Papa Francisco, ¡están siendo impuestos a la Iglesia Universal como declaraciones supuestamente «acordadas» del Sínodo!

Para peor ¡El Papa Francisco también está negando que  en el último Sínodo se haya dicho algo que cuestionara la doctrina de la Iglesia! De acuerdo con el artículo de Tornielli mencionado anteriormente:

«El Papa Francisco también aclaró que la doctrina “Católica” sobre el matrimonio no se ha tocado, nadie la ha cuestionado en esta asamblea o en la asamblea Extraordinaria. Se ha conservado en su totalidad».

Si esta cita del Papa Francisco – y Tornielli, quien después de todo es amigo suyo- es correcta, esto significa que niega de plano que tanto la propuesta de Kasper como la afirmación de que existen elementos positivos en las relaciones homosexuales, -ambas afirmaciones se realizaron en el informe intermedio del Sínodo de 2014- no están socavando la Doctrina de la Iglesia Católica de 2000 años. Esta declaración es un insulto directo a todos aquellos Cardenales y Obispos que se levantaron públicamente contra los tres  párrafos controvertidos, a saber: Cardenal Müller, Cardenal George Pell, Cardenal Walter Brandmüller, Cardenal Wilfried Napier, Cardenal Robert Sarah, Cardenal Raymond Burke, Cardenal Carlo Caffarra, Arzobispo Cyril Vasil, Obispo Athanasius Schneider y Obispo Barthélemy Adoukonou.

Maike Hickson

 [Traducción de Verónica Serrano. Artículo Original]

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