Bienvenido a la Guerra

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10 noviembre, 2015

Si, últimamente, usted ha estado prestando atención a la cobertura de la Iglesia Católica, habrá notado un incremento en la aparición de terminología bélica, con palabras tales como “conflicto”, “batalla” e incluso “guerra”, empleadas para describir el ajetreo de estos días dentro y alrededor del Vaticano.

Si bien esta forma de hablar es bastante común para las publicaciones católicas más devotas, ésta se ha expandido, recientemente, más allá de las estrechas fronteras de la blogsfera católica y ha entrado en las corrientes principales de la sociedad civil: Tess Livingston de The Australian, Tim Stanley de The Telegraph, Ross Douthat de The New York Times y ahora Damian Thompson de The Spectator, han llegado todos a la misma conclusión: estamos al borde de una guerra civil.

¿Es, sólo, más manipulación mediática? ¿Un poco de exageración para incrementar los ingresos? A algunos les gustaría que usted pensara así. Recientemente, el Cardenal Donald Wuerl apareció en el programa World Over Live, con Raymond Arroyo, en parte para asegurar a los espectadores que “no existe ninguna división sobre las enseñanzas básicas de la fe” entre los obispos. Estamos, supongo, para ignorar voces como las del Arzobispo polaco Henryk Hoser quién declaró recientemente: “…algunos obispos […] ni siquiera aceptan las enseñanzas oficiales de la Iglesia.”. Y, si no las ignoramos,- si rechazamos la narrativa al estilo de Sunshine, Lollipops and Rainbows (Luz de Sol, Paletas y Arco iris, una canción de Lesley Gore)-, y en su lugar vemos los sucesos dentro de un marco de “narrativa políticamente partidista”, entonces nos merecemos ser silenciados, tal como lo descubrió Ross Douthat, después de que su comentario provocara las iras de un grupo de intelectuales católicos progresistas y de profesores universitarios. Sigue leyendo

Es tiempo de guerra: tiempo de que toda persona implicada, incluso el papa, lo tenga todo claro

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5 noviembre, 2015

Este domingo en la que, posiblemente, es la principal y más influyente publicación del mundo, el New York Times, el columnista católico Ross Douthat, a quién hace días la ubicua y extendida Institución Católica Liberal cuestionó por su habilidad al hablar y publicar sus puntos de vista, no sólo no se retractó, sino que se reafirmó. Douthat da la bienvenida a la guerra en su contra, identifica a los jugadores principales y, por encima de todos, el principal, el Papa Francisco, y les da la bienvenida al campo de batalla.

La grotesca resistencia de los herejes modernos, ha sofocado la vida católica de América durante estos 50 años posteriores al Concilio. Como un cáncer,-que ha hecho metástasis desde las universidades a los seminarios, de las cancillerías a las parroquias, de los conventos y monasterios a las escuelas, y al interior de cada familia-, ha destruido la fe de decenas de millones de fieles y, por tanto, enviado a un sinnúmero al infierno (en el que, por supuesto, ellos no creen, si es que, acaso, creen en Dios).

Resistieron y crecieron durante los años de Wojtyla y Ratzinger y creen que su era, por fin, ha llegado. Sigue leyendo