Sermón Dominical

Del

UNDÉCIMO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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Homilía: De mudos y de sordos

Domingo XI después de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Mc 7: 31-37

El evangelio de hoy nos habla de sordos y de mudos, lo cual nos viene muy bien para hablar de la situación actual en la que vivimos. Un mundo, tanto a nivel civil como eclesiástico, que es mudo y es sordo. Es un mundo de mudos porque nadie dice nada, y si dice algo, es mentira. Y es un mundo de sordos porque se ha tomado la opción de no oír nada, como el avestruz.

Tanto el mundo como la Iglesias están paganizados. Estamos ante una Iglesia nueva que nada tiene que ver con la Iglesia fundada por Jesucristo.

Suena curioso, que en un mundo caracterizado por la comunicación global, nos hayamos vueltos sordos y mudos….

Pongamos un ejemplo: La problemática actual que tiene Europa con el Islam. Sabemos que el Islam se ha adueñado de Europa; y también sabemos que el Islam se impone por la fuerza, pues así lo dice el Corán. Eso sí, como nos dice la jerarquía, no estamos ante una guerra de religiones; a pesar que los propios terroristas digan que sí es una guerra de religiones…

¿Por qué tanto mutismo, tanto a nivel civil como eclesiástico? Tanto mutismo sólo tiene una posible explicación, que haya alguien por detrás que esté interesado en que el pueblo musulmán acabe con Europa y sus raíces cristianas; con la esperanza de poder acabar luego con el Islam y así introducir la globalización universal dirigida por el Sistema….

El cardenal Sarah se quejaba días atrás de la inacción de los gobiernos ante los últimos atentados terroristas en Europa. Y yo le preguntaría al cardenal Sarah: ¿Cuántas profanaciones, burlas al cristianismo y persecución contra los cristianos habrá que soportar para que la Jerarquía levante su voz?

Y no hablemos de la última puñalada dada contra la vida contemplativa…

Nos encontramos pues con el silencio tanto civil como eclesiástico….

Todo esto nos hace pensar en la cercanía de la segunda venida de Jesús…

Y frente a todo esto, la esperanza. Como dice San Pablo en la Carta a los Romanos: “¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo…?”

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Sermón Dominical

Del

DÉCIMO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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HOMILÍA 28 DE JULIO DE 2013

Domingo X después de Pentecostés\

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)

Evangelio: Lc 18: 9-14

O amor a Dios o amor al hombre

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El hombre fue hecho para amar y, por supuesto, para ser amado, dado que el amor supone siempre la reciprocidad.

Para amar a Dios en primer lugar. Pero también a sí mismo, a su prójimo e incluso a todas las cosas de la creación. Aunque la clave de la cuestión está en el grado de intensidad del amor y en el orden en el que se otorga.

El amor a Dios no excluye el amor a todas las cosas y a las demás personas. Muy al contrario, y solamente requiere regular su fuerza de intensidad y su aplicación en el debido orden, como acabamos de decir.

Lo que sí requiere el amor a Dios es que sea sobre todo y por encima de todo. No se ponen límites al amor a las otras personas o a las cosas que componen el universo de la Creación, con tal que se ame a Dios más que a todas ellas y por encima de todas ellas:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primer y el mayor mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.[1]

De manera que a Dios se debe amar con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente. Según San Lucas con todas tus fuerzas (10:27). El segundo mandamiento, que es solamente semejante al primero, dice que el prójimo debe ser amado como a uno mismo. De donde, como puede verse, la diferencia es esencial.

No se puede amar a ninguna criatura en el mismo grado y en la misma intensidad que a Dios. Lo contrario no tendría sentido alguno, puesto que la fuente y el origen de todo amor es Dios, que incluso San Juan identifica con el mismo Amor (1 Jn 4:8).

Pues solamente Dios es digno de ser amado por encima de todo y sobre todo, e incluso sobre uno mismo. Y no se puede amar a las criaturas del mismo modo, como ya se ha dicho: Quien ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí, y quien ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.[2] Incluso Jesucristo especifica más: Si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a su mujer y a sus hijos y a sus hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.[3]

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Sermón Dominical

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NOVENO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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Homilía: Los verdaderos enemigos

IX Domingo después de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Lc 19: 41-47)

Jesús, mirando a Jerusalén, lloró y se lamentó. Fue entonces cuando hizo las profecías de la destrucción de Jerusalén y también del fin del mundo. El evangelio de hoy también trae el episodio de la expulsión de los vendedores del templo. Ambos episodios están íntimamente conectados: la corrupción.

Jerusalén es una ciudad emblemática para toda la historia de la humanidad. Como sabemos, la profecía de su destrucción ocurrió en el año 70 de nuestra era. Destrucción comenzada por Vespasiano y concluida por su hijo Tito…

Podríamos encontrar un paralelismo, pues existe, entre la destrucción de Jerusalén y los sucesos del fin del mundo. Sobre el fin del mundo, Cristo nos dejó señales para poderlo reconocer.

La situación actual del mundo, y también de la Iglesia, es de caos total. Especialmente de la Iglesia y de Europa. Ello nos induce a buscar una explicación. Europa está en ruinas y en descomposición. La invasión musulmana de Europa es una realidad… Europa se ha quedado sin defensas…

Pero en el fondo el Islam no es sino un instrumento útil al servicio de otros poderes superiores y ocultos; poderes, que como el Islam, quieren acabar con el cristianismo, pues es el único enemigo real que tienen para poder establecer su Orden Mundial.

Pero hay algo que estos “señores del nuevo orden mundial” no tienen en cuenta, Dios es el Señor de la historia. En realidad, todo lo que está ocurriendo es para bien de los elegidos; como el mismo Jesucristo nos dice.

“Cuanto todo esto ocurra, levantad vuestras cabezas, pues se acerca vuestra liberación”.

Así pues, tengamos los ojos abiertos, no nos dejemos engañar. Confiemos en Dios. La Iglesia, según promesa de su Fundador, no podrá ser destruida; ahora bien, quedará reducida a un “resto fiel”.

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Ciudades hermanadas: Sodoma-Madrid

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Sermón Dominical

Del

OCTAVO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

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HOMILÍA 3 DE AGOSTO DE 2014

La homosexualidad

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La palabra homosexualidad es el término genérico que se aplica a las personas homosexuales, que son aquellas que satisfacen su apetito sexual con las de su mismo sexo. Más específicamente, el vocablo gay apunta por lo general a los varones (aunque no exclusivamente), mientras que el de lesbianismo se reserva para el género femenino.

Durante siglos el Cristianismo ha venido condenando esta tendencia como un vicio aberrante, contrario a las Leyes divinas y a la misma naturaleza humana. El Judaísmo hizo lo mismo desde mucho antes, aunque en general todo parece indicar que como tal depravación ha sido considerado siempre por la Humanidad desde sus mismos comienzos.

Pero en los tiempos modernos las ideas sobre la homosexualidad han dado un vuelco. Lo que siempre ha sido considerado como vicio repugnante ahora es visto como una gloriosa conquista de la Humanidad, y hasta como un timbre de gloria del que preciarse: El Orgullo Gay.

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SÉPTIMO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

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Sermón del 03 de julio de 2016

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Homilía: Pueblo que se avergüenza de su fe, pueblo humillado y con miedo

Domingo VII después de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Rom 6: 19-23

San Pablo en la primera lectura de este domingo escribe en su Carta a los Romanos: “Antes, estregasteis vuestro cuerpo al desorden y al pecado; antes erais esclavos del pecado y desconocíais la justicia. ¿Qué cosas conseguisteis de esas cosas, de las que ahora os avergonzáis? Ahora, sois libres del pecado y tenéis por fin la santificación y la vida eterna.

Leyendo este texto, tenía sentimientos encontrados, pues a muchos que todavía se llaman cristianos les ocurre precisamente lo opuesto; ahora se avergüenzan de la fe y se vanaglorian en sus bajezas. Estamos en un momento de apostasía universal. Gran parte de la Iglesia ha dejado de ser divina para hacerse meramente humana. Esa misma Iglesia ha pasado de dar culto a Dios a dar culto al hombre. Los cristianos han pasado de creer en Cristo a creer en el mundo.

Y si alguno duda de lo que estoy diciendo no tiene más que revisar los periódicos y comprobar las manifestaciones de ayer mismo en Madrid. Se traicionan los principios cristianos y se hace campaña contra todos los valores de nuestra fe. Ayer mismo, la líder socialista madrileña decía: los blancos, los delgados y los católicos constituyen el perfil de los homófobos (enemigos de los homosexuales). Afirmación llena de miedo y cobardía, pues todos sabemos que los realmente homófobos son los musulmanes. Yo no he visto a homosexuales colgados de una grua por un católico, en cambio esa imagen es bastante común para el mundo musulmán. Pero claro, de eso no se puede hablar, pues todos sabemos que la invasión de los musulmanes en Europa es cuestión de tiempo.

Todas estas cosas no son sino la manifestación de la decadencia en la que vive la sociedad actual por haber renunciado a su fe y a sus principios.

Una prueba más de la decadencia y de la esclavitud de la sociedad actual es por ejemplo la situación española. Toda España depende de cuatro señores a los cuales les importa poco el bien común de los ciudadanos. Sólo la catadura de estos cuatro señores me indica la degradación moral y humana a la que ha llegado España…

Por otro lado, la gente está empecinada en la mentira…

El cristianismo actual está fraccionado. Por un lado están los modernistas, que son la gran mayoría…, por otro los neocatólicos, que se esfuerzan en demostrar lo indemostrable…; por otro los “rebeldes sedevacantistas”; y por último, “el resto fiel”…

Sabemos, pues es promesa de Jesucristo, que los tiempos finales serán acortados en favor de ese resto fiel (los elegidos). Ser cristiano siempre fue difícil; pero ahora es más difícil todavía. A este resto le queda rezar y confiar en Dios. Sabemos que habrá un cielo nuevo y una tierra nueva donde florecerá la justicia. Así pues, no nos sintamos malhumorados ni hundidos; estamos participando de la cruz de Cristo; sabiendo que, si participamos en su cruz, también participaremos de su Gloria.

Sermón Dominical

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SEXTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 26 de junio de 2016

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Homilía: Esclavitud y verdadera libertad

VI Domingo después de Pentecostés
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Rom 6: 3-11

San Pablo nos habla en la primera lectura correspondiente a este domingo de unas verdades que hoy día son desconocidas por la gran mayoría de cristianos.

Hemos sido bautizados para participar en la muerte de Cristo. Es esta participación nuestra en la muerte de Cristo lo que ha determinar nuestro modo de vida.

Y sigue San Pablo diciéndonos: Así como Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos a una vida nueva. Si queremos participar en la resurrección de Cristo, tenemos que ahora participar en una muerte como la suya. Hemos de morir con Cristo para quedar libres de la esclavitud del pecado.

Estas verdades ya no se predican, o sencillamente, se niegan. Estamos viviendo en tiempos de apostasía universal. Todas estas desgracias, según el mismo Cristo profetizó, ocurrirán en los tiempos cercanos a los momentos finales de la historia.

El origen y la causa de todo el mal que hay hoy día en la sociedad no es el cambio climático.., sino el pecado. Sólo si escuchamos las palabras de Cristo es cuando seremos libres: “Si escucháis mis palabras, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Hoy día los gobiernos hablan de libertad y de democracia, cuando en realidad su mensaje es falso. Es imposible que exista una democracia (que por cierto nadie sabe lo que es) cuando es el mismo gobierno (el sistema) quien controla el modo de pensar (el voto) del pueblo. El único modo de conocer la verdad es conociendo a Cristo, pues Él es la verdad. Y sólo si le conocemos a Él es cuando seremos libres.

Pero la vida cristiana no se reduce a estar muertos al pecado, sino que además hemos de vivir una vida nueva; esa vida es Él, y la que Él nos ofrece: “El que me coma vivirá por mí”. Cristo nos hace participar de su vida. Como nos dice San Pablo en los Gálatas: “”Todos los que fuisteis bautizados habéis sido revestidos de Cristo”.

Vivir la vida de Cristo es pensar, amar… como Él. Y sólo se puede pensar y amar como Él cuando se recibe el Espíritu (Rom 5), en el bautismo por primera vez.

El amor será lo único que quedará al final de nuestras vidas. Como nos dice San Juan de la Cruz: “A la caída de la tarde seremos juzgados del amor”. Así pues, ¿qué sentido tiene la vida si no amamos a Cristo?

Sermón Dominical

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QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 19 de junio de 2016

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Homilía: La campaña contra la familia cristiana

Domingo V después de Pentecostés
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Mt 5: 20-24)

Desde hace muchos años las fuerzas del mal están desarrollando una feroz campaña contra la familia; primero de todo, porque la familia es la primera escuela donde se aprenden todas las virtudes cristianas. Y ésta a su vez es la columna de la sociedad cristiana. Destruida la familia, se destruyen las bases de la sociedad cristiana.

Se empezó con la admisión del divorcio hace ya bastantes años. En la legitimación del divorcio civil cooperó la misma Iglesia. Y posteriormente ha sido la misma Iglesia la que ha facilitado la destrucción del matrimonio como sacramento aprobando la “nulidad del vínculo matrimonial”, que no es sino otro modo de nombrar la realidad del “divorcio eclesiástico”.

Posteriormente le sucedió la legitimación del asesinato de los no nacidos. Crimen que ya está dejando secuelas gravísimas en la humanidad. Y de ahí a la aprobación civil de los matrimonios aberrantes.

Todas estas campañas bien estructuradas de la destrucción de la familia han estado perfectamente orquestadas, habiendo conseguido una degradación de la raza humana y una desintegración de la sociedad.

Hemos llegado a un punto en el que la misma Jerarquía pone en duda la validez de “la gran mayoría” de los matrimonios eclesiásticos; mientras que al mismo tiempo convalida los matrimonios que no se celebran sacramentalmente.

El demonio está convencido de que el tiempo que le queda es muy corto, por lo que está intensificando sus ataques para conquistar el mundo.

Y todo esto está ocurriendo porque el hombre ha decidido prescindir de Dios, y como consecuencia, renunciar al amor. La misma Iglesia ya ha dejado de creer en el amor.

La Cruz y el Misterio del dolor I

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Un texto del Evangelio de San Lucas narra cómo Jesucristo anuncia a sus apóstoles, en el camino hacia Jerusalén, el misterio de su Muerte en la Cruz:

—Mirad, subimos a Jerusalén, donde se cumplirán todas las cosas que han sido escritas por los Profetas acerca del Hijo del Hombre: será entregado a los gentiles y se burlarán de él, será insultado y escupido, y después de azotarlo lo matarán, y al tercer día resucitará.[1]

Según el texto, los discípulos no entendieron nada de lo que les decía porque tal lenguaje les resultaba incomprensible. En un pasaje paralelo de San Marcos, Pedro llama aparte a Jesús para reprenderlo acerca de ese tema. Cosa que provoca por parte de este último una fuerte reacción, en la que se vuelve de cara a los discípulos e increpa duramente a Pedro:

—¡Apártate de mí, Satanás!, porque no entiendes las cosas de Dios, sino las de los hombres.[2]

Y efectivamente, porque el Misterio de la Cruz, del que ya dijo San Pablo que era escándalo para los judíos y locura para los gentiles,[3] fue siempre un abismo de incomprensión para los hombres y sigue siéndolo hasta el día de hoy. Es cierto que a cualquier cristiano, discípulo de Jesucristo, le resulta difícil admitir que el Hijo de Dios terminara su misión terrena en el aparente fracaso del patíbulo de la Cruz.

Pero no entender el Misterio de la Cruz conduce necesariamente a no entender tampoco el misterio del dolor y del sufrimiento. Cosa que ocurre cuando el cristiano se aparta —del modo que sea— de la fidelidad, del amor y, en definitiva, de la Persona de Jesucristo. Sigue leyendo

Sentido de la muerte cristiana III

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Dos posiciones diferentes: Los hombres ante la Muerte o Jesús ante la Muerte

Salvo que estén imbuidos del espíritu de Jesucristo, resulta imposible para los hombres dejar de adoptar una postura fatalista ante la Muerte. La Muerte es para ellos el final inevitable, la suma de todas las desgracias y el mayor de todos los infortunios. La mayor parte de las veces no saben reaccionar ante ella sino con el dolor y el llanto, rayanos con frecuencia en la desesperación.

Y apenas nadie cae en la cuenta del hecho de que la muerte, si bien siempre tuvo el carácter de castigo por causa del pecado, fue definitivamente vencida y cambiada su condición de punición por la de gloria. A pesar de lo cual sigue teniendo para la paganía el carácter exclusivo de castigo, si bien ahora bajo un doble concepto. Pues ya no es meramente un castigo, sino castigo que se niega a ser redimido ni a renunciar a su condición de ser objeto de una maldición.

De tal manera que la Muerte, que antes de Cristo era efectivamente merecedora de dolor y de lágrimas, después de que los hombres han rechazado la Salvación que Él vino a proporcionarles, ha adquirido un nuevo carácter añadido de desesperación y de maldición para aquellos que la sufren, bien sea directa o indirectamente.

Y es que los hombres se han empeñado en vivir dentro del absurdo. Pues ya hemos dicho que no han querido enterarse de que la Muerte ya había sido definitivamente vencida:

—¿Dónde está, ¡oh muerte!, tu victoria?[1] Sigue leyendo

Sermón Dominical

Del

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 12 de junio de 2016

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Homilía: Pescador de hombres

IV Domingo después de Pentecostés
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Lc 5: 1-11)

En el evangelio de hoy nos encontramos con un conmovedor episodio. Cristo se subió a una barca para poder dirigirse a las muchedumbres. Acabado su discurso le dijo al dueño de la misa, que era Pedro, “rema mar adentro y echa las redes”. Entonces Pedro, con todo respeto le responde: “Maestro, hemos estado pescando toda la noche, pero no hemos conseguido nada, mas porque tú lo dices…”

También puede que nosotros hayamos estado pensando toda la noche y no hayamos conseguido nada. Después de tantas fatigas ¿qué es lo que hemos conseguido? Podríamos desalentarnos al ver el poco fruto obtenido.

No sería malo echar de vez en cuando la vista atrás y comprobáramos si nuestra vida había dado fruto, o por el contrario habíamos desperdiciado nuestros años. Ante ese espectáculo, muchas personas podrían desalentarse.

El hombre fue creado por Dios para amar y sentirse amado. Dotado de un corazón insaciable para el amor: “Nos hiciste Señor para ti…” como decía San Agustín. Sólo nos sentiremos satisfechos si “descansamos” en Él.

¡Cuántas personas viven su vida en una noche que aparentemente parece perpetua y además vacía! Existen muchos hombres que ponen su confianza sólo en las cosas de este mundo: en el poder, en el dinero, en el sexo… Viven con un corazón vacío e inquieto. Con un corazón duro para amar como Cristo nos enseña.

“La noche ya está avanzada y el día ya se acerca”. Vivimos en una Iglesia desolada, desierta y apóstata. Nuestra misma patria está al borde del abismo.

Esta mañana mismo veía un video promocional de la JMJ y no sabía si reírme o llorar. Se supone que es la canción oficial española para “tal evento”. Yo nunca he entendido cómo se sigue haciendo ese tipo de concentraciones al ver el escaso fruto de las mismas. Cualquier empresa revisa los resultados de sus negocios, y si algo no funciona lo cambia; en cambio la Iglesia sigue repitiendo lo mismo…

“No hemos pescado nada, mas porque tú lo dices”. Cuando parece que no hay solución, entonces aparece Cristo. Es verdad que la tiniebla nos envuelve, pero Cristo es la luz…

Sin Cristo no podemos hacer nada. Si al sacerdote le quitamos Cristo, ¿qué puede hacer?

Sentido de la muerte cristiana II

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La hija de Jairo

La narración de la resurrección de la hija de Jairo, relatada por los tres sinópticos, contiene dos detalles peculiares que no aparecen en las restantes crónicas de los milagros de la misma índole realizados por Jesucristo. Aparentemente circunstanciales y sin importancia, son sin embargo pormenores dignos de atención cuando se los examina mas detenidamente, como suele ocurrir con frecuencia con otros episodios evangélicos.

El primero lo narra solamente San Marcos, que es el que hace notar la reconvención dirigida por Jesucristo al gentío que se había reunido en la casa del duelo:

—¿Por qué alborotáis y estáis llorando?

En cuanto al segundo, son los tres sinópticos los que cuentan las extrañas e insólitas palabras de Jesús que provocaron las risas y las burlas de la gente:

—La niña no está muerta, sino que está dormida.


(a) Una algarabía desatinada

Es evidente que la reprensión de Jesús a la gente, a causa del alboroto —¿Por qué alborotáis y estáis llorando?— contiene la advertencia implícita de que lo que se estaba haciendo carecía de sentido.

Y efectivamente así era, aunque haya que tener en cuenta que los hombres realizan a menudo cosas sin sentido cuando creen que no pueden actuar de otra manera, o bien cuando piensan que así les conviene; aunque luego nunca sepan explicar sus modos de comportamiento. En esta ocasión la algarabía estaba producida por un conjunto de llantos (sinceros, o pagados en el caso de las plañideras), de gritos y de pésames (en mayor o menor grado de sinceridad), y el acompañamiento de músicos junto al concurso de gente formado por amigos y vecinos. Es imposible saber cuál fue el momento, a lo largo de la Historia del hombre sobre la Tierra, en que al dolor profundo por la muerte de un ser querido se fue añadiendo paulatinamente el acompañamiento de bullicios y hasta de celebraciones.

Todo lo cual viene a ser, en definitiva, la expresión más clara del asombro y la consternación experimentados por el hombre ante el hecho, inexplicable e incomprensible, de la muerte y de las causas que la producen. ¿Por qué necesariamente ha de acabarse la vida de un ser humano? Y lo que es más pavoroso todavía: ¿Qué es lo que hay más allá de la muerte? Pues es de notar, acerca de este último punto, que los hombres, lo confiesen o no e incluso aunque muy a menudo lo nieguen insistentemente, nunca han podido desterrar el pensamiento de queefectivamente existe algo al otro lado de este misterio. Sigue leyendo

Sermón en el 60 Aniversario de Ordenación Sacerdotal

60º Aniversario de Ordenación Sacerdotal del P. Alfonso
“En el 60 Aniversario”

Sermón del 10 de junio de 2016

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Esta mañana acababa mi último libro: “Sermones de un mundo en ocaso”. En el último capítulo del mismo se trata del “Misterio del Sacerdocio”; y a modo de epílogo del capítulo y también del libro: “Excursión programada al campo de la mística” o “Última etapa de la mística del sacerdocio”.

Para hablar de ello, tendremos que retrotraernos a la época cuando el sacerdocio era considerado como un hombre entresacado de los hombres y destinado para las cosas que miran a Dios. Hoy día, esta dimensión se ha perdido.

Por ser el sacerdote un hombre entresacado de entre los hombres, hace que sea diferente a ellos y además que viva la soledad de un modo especial; pero al mismo tiempo hemos de considerar que el hombre es un ser social. Por lo que la situación del sacerdote es en cierto modo paradójica: por un lado ha de vivir en soledad y por otro unido a los suyos a quienes ha sido destinado. Si el sacerdote se dedica a ser “mundano” y pierde su dimensión “sobrenatural” en cuanto que es entresacado de los hombres, entonces su misión no dará fruto.
Al sacerdote sólo le es lícito mantener con los hombres una amistad “sobrenatural”; lo cual no anula la amistad, sino que le da una especial accesibilidad al alma y a los problemas de sus hermanos.

El sacerdote nunca dejará de ser el “hombre de Dios” al que se le mirará con amor u odio, según el caso, pero siempre como un hombre diferente.

El sacerdote es el hombre enamorado por excelencia, y el objeto de su amor es Cristo. ¿Dónde pues está la soledad del sacerdote? Es imposible sentirse solo si uno está enamorado de Cristo. Otra cosa diferente es vivir en la “ausencia mística de Cristo”, la cual no produce en él sentimientos de soledad, sino de nostalgia….

El Misterio del Sacerdocio III

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2. “Pero lo que se busca en los administradores es que sean fieles”.

Importancia del concepto “fidelidad” en el ejercicio del sacerdocio.

El concepto de fidelidad puede entenderse como el consentimiento o acuerdo con las exigencias derivadas de una idea; o con los mandatos o instrucciones recibidos de otra persona para ser ejecutados en consonancia exacta con lo que en ellos se contiene.

Pero la fidelidad de la que aquí se habla no puede referirse sino con respecto a la Persona de Jesucristo. Cosa lógica si se considera que el sacerdote es otro Cristo, destinado a ser fiel reflejo de la Vida de su Maestro y puesto para difundir sus Enseñanzas.

La consecuencia es obvia también. Si el sacerdote ya no se considera a sí mismo comootro Cristo, ni tampoco se muestra como tal ante los demás, los posibles frutos de su ministerio se desvanecen. Como la sal de la que hablaba Jesucristo, que ya para nada sirve como no sea para ser pisoteada por los hombres (Lc 14:34).

El gran problema de la Iglesia actual tiene su origen en el Modernismo, que ha convencido al sacerdote de que su ministerio carece de alcance sobrenatural. Además ha eliminado el vínculo que unía el sacerdocio con Jesucristo, al que además ha tratado de desmitologizar negando su divinidad. He ahí el drama de miles de sacerdotes ordenados en la era postconciliar y formados según una Teología inficionada de Modernismo, para la cual la Iglesia comienza en el Concilio Vaticano II.

Y con todo, no deja de ser otra prueba de la perennidad de la Iglesia el hecho de que bastantes de ellos, pertenecientes sobre todo a las más modernas generaciones, aún sigan creyendo en el carácter sobrenatural de su sacerdocio.

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Sentido de la muerte cristiana

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Dime, Amado de mi alma

dónde pastoreas, dónde sesteas al mediodía…

(Ca 1:7)

 

Resurrección del hijo de la viuda de Naín

La resurrección del hijo de la viuda de Naín, narrada por el evangelista San Lucas, es un conmovedor episodio milagroso llevado a cabo por Jesucristo.

Siguiendo la letra del texto evangélico no es difícil imaginar el escenario. Jesús llega hasta la entrada del villorio, seguido como siempre de una gran muchedumbre, justo en el momento en que el cortejo fúnebre se dirige al lugar del enterramiento. El cadáver era el de un adolescente hijo único de su madre viuda, y era transportado seguramente sobre unas angarillas envuelto en un sudario. La infeliz mujer lloraba amargamente detrás del cadáver, a la que seguirían probablemente las plañideras y los músicos, según las costumbres de los ritos funerarios de la época. Tras el cortejo, parientes, conocidos y los habitantes del pueblo, tal como suele ocurrir en los lugares de muy poca población.

Es entonces cuando Jesús, que llegaba al pueblo acompañado de sus seguidores, se encuentra frente a la comitiva fúnebre que salía. Añade el texto que al percatarse de la mujer que sollozaba tras el cadáver, al instante se compadeció de ella.

Se produciría un gran silencio cuando Jesús se dirigió hacia la desconsolada viuda que acababa de perder a su único hijo, mientras que un ambiente de respetuosa expectación se extendería sobre la muchedumbre. Entonces pronunció Jesús unas cortas y consoladoras palabras cuando la mujer lo contemplaba con extrañeza y asombro:

—No llores.

Se dirigió a continuación hasta el cadáver y los que lo llevaban se detuvieron. El estilo esquemático y compendioso propio de los Evangelios no añade aquí otros pormenores accidentales. Pero es evidente que el suceso retrata el momento solemne del enfrentamiento, que tuvo lugar cara a cara, entre la Muerte y Aquél que dijo de Sí mismo Yo soy la Vida.[1] Sigue leyendo

El Misterio del Sacerdocio II

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Las cualidades propias del sacerdocio como su realidad sobrenatural y su carácter transcendente a los pensamientos y sentimientos humanos, quedan reflejadas en cierto modo en la Poesía:

Hablarlo sin vivirlo es triste cosa,
vivirlo sin hablarlo es lo sublime;
Tú que velas mis sueños, ven y dime
cómo alcanzar esa existencia hermosa.

Cualquier especulación acerca del sacerdocio, en la medida en que quiera acercarse a la verdad, habrá de llevarse a cabo sobre la base de su propia vivencia. Pues solamente desde dentro podría ahondarse en el conocimiento — siempre relativo— de su realidad. El sacerdocio podrá ser estudiado desde una pluralidad de puntos de vista —histórico, teológico, sociológico—, aunque ninguno de ellos será suficiente para alcanzar lo más profundo de su contenido. El hecho de que un simple hombre viva la Vida misma de Cristo, cumpliendo sus mismas funciones, no puede abordarse en orden a su conocimiento sin reconocer su naturaleza de misterio sobrenatural.

Pero las realidades sobrenaturales otorgadas al hombre afectan a su vez a su naturaleza como tal, de modo que la existencia del ser humano que las recibe queda enteramente transformada. Desde el momento en que el ministerio sacerdotal convierte a un hombre en otro Cristo, y si se admite que los conceptos y las palabras poseen el sentido de lo que significan, es imposible que tal hombre sea considerado como igual a los demás. Una vez revestido de las Realidades de lo Alto, el sacerdote es un hombre diferente a los demás hombres, hasta el punto de que su condición jamás podrá ser ya comprendida por ellos y aun ni siquiera por él mismo.

Sus manos, por ejemplo, han sido especialmente consagradas para entrar en contacto con el Cuerpo del Señor en el Sacramento Eucarístico. Si es dable atribuir algún significado al rito de la consagración, como que la ceremonia en la que se otorga posee algún sentido, debe concluirse que ninguna otra persona está autorizada para poner sus manos en el Cuerpo del Señor. De otro modo, ¿qué sentido tendría esa solemne ceremonia destinada exclusivamente para el sacerdote, cuyo objeto es convertir sus manos en algo consagrado? Se cuenta en el Antiguo Testamento que Oza fue castigado por Dios con la muerte instantánea por poner sus manos para tocar el Arca de la Alianza.[1] Sigue leyendo

El misterio del Sacerdocio I

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Los hombres han de considerarnos como ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Por lo demás, lo que se busca en los administradores es que sean fieles.

              (1 Cor 4: 1-2)

1. Introducción al problema

Quizá en ninguna otra época de la Historia de la Iglesia los cristianos de buena voluntad (el resto de los que todavía se mantienen firmes en la Fe), han buscado tanto como en la presente buenos Pastores que los conduzcan. Puesto que son ellos quienes, por institución divina, han sido llamados a conducir al Pueblo de Dios por el camino de la Salvación.

Pero el hecho de que así haya sido dispuesto por Jesucristo significa, nada más y nada menos, que el papel y la función de los ministros de Cristo son esenciales para la buena marcha, y aun para la existencia de la misma Iglesia. Sin Pastores, el Rebaño no podrá llegar a ninguna parte, como no sea hasta el abismo de perdición.

Pero no cualquier clase de Pastores son los indicados para tal oficio, sino solamente, según se desprende de las palabras del Apóstol, quienes sean auténticos ministros de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

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60 años de fidelidad sacerdotal

Esto no lo difunden los medios de comunicación social.

El blog Ortodoxia Católica

se une a esta enorme alegría

y desde aquí felicita

a este GRAN SACERDOTE,

FIEL a Nuestro Señor Jesucristo

y a su amada esposa,

la Iglesia Católica Apostólica Romana. 

¡MUCHAS FELICIDADES

REVERENDO PADRE

ALFONSO GÁLVEZ MORILLAS!

 

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Nuestro muy querido Padre Alfonso Gálvez, colaborador fundamental en nuestro Portal desde su Fundación, celebra hoy su 60 aniversario de Ordenación Sacerdotal. Es una jornada de alegría grande en el Cielo y la Tierra de la cual participamos en Adelante la Fe dando gracias a Dios Nuestro Señor y encomendando a la Santísima Virgen María el cuidado y amparo de nuestro querido Padre Alfonso para que siga aún muchos años al servicio de la Verdad en estos tiempos de aguda confusión y abierta apostasía. SÍ: damos gracias a Dios en el día de hoy:

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Por la aportación del Padre Gálvez a este portal a través de sus Homilías Dominicales y sus artículos de fondo, que suponen una ayuda espiritual de primer orden a tantas almas que buscan y desean ser fieles a Cristo y caminar hacia su salvación eterna

Por transmitirnos el Amor por Jesucristo. Pocos predicadores logran transmitir verdadero Amor por Nuestro Señor, verdaderamente se le nota enamorado, al punto de sentir una sana envidia por sentir sólo una gota de lo que usted transmite.

Por la aportación del Padre Gálvez a su fundación, la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, que tanto fruto espiritual está dando a sacerdotes plenamente identificados con Cristo desde su infancia en que comienzan a recibir formación de máxima garantía (moral, doctrinal, pastoral y litúrgica)

Por la aportación del Padre Gálvez, en fin, a la Iglesia Católica, tan necesitada en estos tiempos de oscuridad de voces cuya luz evangelizadora compense y desagravie la tribulación que hoy se vive

Por todo ello: FELICIDADES PADRE ALFONSO GALVEZ, y que DIOS NUESTRO SEÑOR LE TENGA AUN MUCHOS AÑOS COMO INSTRUMENTO DE SALVACIÓN

Todo el equipo de Adelante la Fe

P.S. Recomendamos a todos nuestros lectores visitar la web del Padre Alfonso, donde podrán encontrar todas sus obras, escritos y multitud de audios. Una visita obligada.

El blog Ortodoxia Católica

publica sus sermones

desde el 24 de Noviembre de 2013,

así como sus obras y escritos.

Sermón Dominical

Del

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

 

Sermón del 05 de junio de 2016

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Homilía: Parábola del Rebaño Descarriado

III Domingo después de Pentecostés
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Lc 15: 1-10

Esta parábola, junto con la del hijo pródigo, son quizás las dos parábolas más consoladoras del Evangelio; pues después de habernos apartado de Dios, Él nos busca para traernos de nuevo al redil. Ante el amor ofrecido por Dios, sólo falta una cosa, que nosotros lo aceptemos.

Creo que todos nosotros, en algún momento de nuestra vida nos podemos haber sentido “perdidos”. Y creo también que muchos de nosotros nos hemos sentido arrepentidos por las ofensas cometidas. Pero también puede ocurrir, como se ve ahora de un modo bastante generalizado, que nuestro corazón se haya endurecido y no sintamos nada por el hecho de habernos separado de Él.

Hoy día, hablar de la parábola de la oveja perdida no tiene mucho sentido; más bien habría que hablar del rebaño perdido, pues son muchos los que andan extraviados como ovejas sin pastor. Y rebaño que se encuentra perdido y confuso, y es “conducido” por falsos y malos pastores. Esta es la Iglesia que ha caído en la apostasía. Un rebaño que está extraviado por su propia culpa y también por culpa de los malos pastores.
Para entender la situación actual es muy importante ahondar en el discurso pronunciado por Jesús en la Última Cena. Este discurso es una acusación al mundo y también a la Iglesia actual.

Comienza el discurso diciendo que ha venido al mundo para ofrecerle su amor a los hombres (habiendo amado a los suyos los amó hasta el fin); pero a pesar de ello, los “suyos no le recibieron”. Los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Hace pues, en la primera parte de este discurso, una explicación de porqué vino al mundo, pero también manifiesta el rechazo que el mundo le hizo. En la segunda parte de este discurso les hace ver a sus discípulos que, del mismo modo que le persiguieron a Él, también sus discípulos serán perseguidos. En esta segunda parte también habla de la apostasía general y de la rebelión del mundo; pero Él mandará a su Espíritu, el cual acusará al mundo de pecado, de justicia y de juicio…. Y el Señor añade: “Cuando veáis que todo esto ocurre, levantad vuestras cabezas porque se acerca vuestra liberación”.

Para un anciano como yo, la situación de la Iglesia actual provoca mucho cansancio y muchos sufrimientos. Cuando veo la situación de desmoronamiento y de apostasía de la Iglesia actual, siento como Jesucristo cuando estaba junto al pozo de Jacob. El evangelio nos dice: “Y cansado del camino…”, pues así me siento yo. ¿Cómo no me voy a sentir cansado ante el mutismo y la cobardía de la jerarquía actual?

Y esta situación de ruina en la que se encuentra la Iglesia, es aún peor en la sociedad civil. Una sociedad que está sumergida en la más profunda y hedionda de las letrinas. Una situación que no es sino el castigo de Dios que ya ha empezado como consecuencia de sus pecados.

Y la tercera parte de este discurso es la más impactante: “Padre, te pido por los que tú me diste. No te pido por el mundo. Ellos están en el mundo. Te pido que los libres del mundo”. En cambio la Iglesia actual se preocupa de abrirse al mundo y de ser aceptada por el mundo. Cualquier pastor que diga que hay que abrirse al mundo está en contra del Fundador de la Iglesia.

El aparente triunfo actual de Satanás y fracaso de Cristo, ya había sido predicha por Él. En realidad es la expresión de la victoria de Dios y de la derrota de Satanás. El triunfo de Dios está precisamente en la Cruz, fue allí donde acabó con el Reino del Mal.

Este discurso es pues una acusación y una manifestación de la victoria de Cristo y de nuestra fe. “Y yo os daré una alegría que nadie os podrá quitar”.

Yo, al final de mis días, me siento cansado y con deseos de llegar a casa. Lo único que siento es no haber amado bastante.

Sermón Dominical

De la

Fiesta de la Santísima Trinidad

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 22 de mayo de 2016

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Homilía: Consignas del Maestro hoy olvidadas

Solemnidad de la Santísima Trinidad
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Mt 28: 18-20)

El Señor no dice en el evangelio de hoy: “Id a todo el mundo haciendo discípulos.., bautizándoles y predicando…” Estas consignas hoy día ya no tienen sentido para muchos cristianos; es más han sido prohibidas, pues nos dicen que todas las religiones son instrumentos de salvación y no podemos ir por ahí coartando la libertad de las personas. Hoy día estas palabras de Cristo son rechazadas. Es el hombre quien se ha transformado en juez de Dios y no al revés. Y más todavía, hasta la misma persona de Cristo es cuestionada: su divinidad, su nacimiento virginal…

El sistema imperante tiene un poder demoledor. ¿Cuántas personas levantan hoy su voz avisando del peligro? En las profecías de los tiempos finales se nos dice que los falsos profetas tendrán un poder tan demoledor que hasta incluso combatirán con los santos e incluso los podrán vencer. Los tiempos últimos serán tan difíciles y duros que tendrán que ser acortados por amor a los elegidos.

¿Qué hemos de hacer entonces? Los antiguos cristianos que tuvieron que vivir en la época de las persecuciones romanas para lo único que se podían preparar era para el martirio. Y nosotros, ¿qué podemos hacer? Primero de todo, mantenernos firmes, y luego, no perder nunca la fe, la confianza ni el amor a Jesús. Eso nadie nos lo puede quitar. Tanto es así, que San Pablo nos decía en Romanos: “¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo…? El amor a Cristo será lo que nos dé fuerzas en las tribulaciones. Sin amor a Jesús no se puede vivir: “Cristo es nuestra vida”; “…es Cristo quien vive en mí”. Eso es lo que tendría que ser el motor de nuestra vida.

Hoy día no se puede decir son católico pero no practicante. Eso es puro paganismo. Hoy día, confesarse creyente en Cristo es un escándalo. Estamos en la época en la que el hombre cree que puede hacer lo que le dé la gana. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a ese extremo? San Pablo no hacía caso y seguía predicando a Cristo, y además crucificado. El amor de Cristo fue hasta el fin, por eso tenía que entregar su vida, por amor y para satisfacer la justicia divina por el pecado del hombre.

Sin Jesús, nuestro Señor, viviríamos sin sueños, sin esperanzas, sin ilusiones. El cristiano muere y entrega su vida con el convencimiento de que al otro lado de la puerta le espera alguien que le ama y desea. ..

Sermón Dominical

Del

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 15 de mayo de 2016

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Homilía: Pastores silenciosos

Solemnidad de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)

Jn 14: 23-31

Antes de comenzar a hablar del evangelio de hoy, permítanme manifestarle un pensamiento que me daba vueltas estos días pasados. Hay en la Iglesia más de 5000 obispos y más de 200 cardenales, y ante la situación actual, sólo uno ha hablado; los demás están callados y medrosos como si no pasara nada de lo que avisar a sus ovejas. Ante este hecho yo no pude sino recordar aquella canción de los años 50 del siglo pasado que se cantaba en España. Hacía referencia a una baronesa que se había ido de viaje y la preguntaba a su criado cómo iba la casa en su ausencia. A lo que el criado respondía repetidamente:

—¡No hay novedad, señora baronesa! No hay novedad, no hay novedad. Sólo pasó, que anoche la robaron las perlas de su gran collar. Y que, también, un terremoto a la techumbre hizo volar. Por lo demás, aquí no pasa nada. ¡No hay novedad, no hay novedad!
—Ramón, Ramón, Ramón del alma mía, mi confianza pongo en ti. Ramón, Ramón, mi mente desvaría dime ¿qué pasa por ahí?
—¡No hay novedad, señora baronesa! No hay novedad, no hay novedad. Solo pasó que un rayo cayó anoche y del palacio hizo un solar. Y que, después, lo que quedaba se lo ha llevado el huracán. Por lo demás, esto es un paraíso. ¡No hay novedad, no hay novedad!
¿Cómo es posible que ante una situación semejante no haya novedad?

El evangelio de hoy es un fragmento del discurso de la Última Cena:
– “Si alguno me ama guardará mis palabras…” La conclusión es clara, quien no guarda sus palabras, sino que las tergiversa o las manipula es porque no ama a Jesús. Hacer eso es burlarse de Cristo…

– “Las palabras que escucháis no son mías sino del Padre que me ha enviado… porque el mundo debe saber que Yo amo al Padre” El que desoye a Cristo también desoye al Padre. La conclusión es lógica, quien rechaza a Cristo también rechaza al Padre. ¿Cómo entonces se puede poner al mismo nivel a Cristo, Mahoma, Buda…? Y por si hubiera alguna duda, Cristo lo dice de otro modo: “Nadie va al Padre sino por mí”; “Yo soy el camino, la verdad y la vida”; “sin mí no podéis hacer nada”. Y San Juan abunda en estas mismas ideas: “Quien niega al Hijo tampoco tiene al Padre”; “¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo.

Todas estas ideas tan escondidas y tergiversadas son esenciales para nuestra salvación eterna; es más, incluso para hacernos felices aquí en la tierra. Si el que niega a Cristo es el Anticristo, ¿qué decir de los judíos y de los musulmanes que abominan de Cristo.

Más adelante dice: “Viene el príncipe de este mundo…” Cristo establece una relación entre su ausencia y la presencia del príncipe de este mundo (Satanás). ¿Quién gobierna hoy día en nuestro mundo y lo está destruyendo? Satanás.

En los momentos actuales parece como si Dios nos hubiese abandonado y se hubiera ido, pero eso es imposible pues Él mismo nos dijo: “Yo nunca os dejaré huérfanos”; “Me voy y vuelvo a vosotros”; “Nadie os podrá arrebatar vuestra alegría”. La oscuridad parece impenetrable, la noche está avanzada; pero precisamente por eso, el día y la luz están ya más cerca. Como nos decía el poeta…: Pues ya la noche el manto ha abandonado…

Sermón Dominical

Del

Domingo después de la Ascensión

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermon del domingo 8 de mayo de 2016

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Homilía: Verdaderos y falsos testimonios sobre Jesucristo

Domingo después de la Ascensión
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 15: 26-27. 16: 1-4

El evangelio de hoy es un fragmento del discurso de la Última Cena. El Señor advierte a sus discípulos que cuando venga el Paráclito dará testimonio de Cristo. También les dice que también ellos tendrán que dar testimonio de Él.

¿Qué significa dar testimonio de Cristo? Es manifestar las palabras, enseñanzas, vida… de Cristo. El Espíritu Santo es quien les ayudará para poder dar este testimonio. Donde se dé este testimonio, allí estará Cristo; donde este testimonio falte, allí no estará Cristo ni el Espíritu de Cristo. Cualquier cristiano ha de dar testimonio de Cristo a través de su vida, enseñanzas. Hoy día más que nunca hay que dar este testimonio claro en medio de un mundo tan confuso.

Y ahora descendamos a la realidad para comprobar si el cristiano da este testimonio de Cristo. ¿Hacemos realidad este testimonio de Cristo en medio de un mundo que es hostil a Cristo y de una Iglesia que ha renegado de Cristo?

Imaginemos un visitante que acude a Hiroshima o Nagasaki después del bombardeo atómico a comprobar los daños. ¡Todo estaba desolado! Hoy día tenemos que dar testimonio en medio de una Iglesia que también está desolada. En medio de este desconcierto hay muchos falsos pastores que recorren las ruinas comprobando si todavía queda algo con vida. Ejemplo, el cardenal Müller, prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe y amigo íntimo del papa, quien está explicando aquí y allá cómo se ha de interpretar la última exhortación del papa (Amoris Laetitia) y donde dice sí pero no, pero no pero sí… Me vienen a la memoria las palabras de Jesucristo: “Sea vuestro hablar sí sí, no no”. Este cardenal que es amigo de Leonardo Boff y Gustavo Gutiérrez (fundadores de la teología de la liberación). Un cardenal que pone en duda la realidad de la transustanciación del Señor en la Eucaristía, y la virginidad perpetua de María. Este profeta lo que va haciendo es terminar de confundir.

Nos encontramos con una sociedad excristiana donde se han hecho realidad: el divorcio cristiano; donde el aborto está prácticamente tolerado; el matrimonio de los adúlteros está prácticamente legalizado; las uniones homosexuales son toleradas…; la catequesis ha desparecido; el espíritu misional está prohibido, pues todas las religiones son iguales; la apertura a otras religiones, cuando la propia es atacada; se niega el valor universal de los dogmas; los sacramentos han sido prácticamente destruidos, la Misa ha sido prácticamente destruida y sustituida por un show circense o una comida de hermandad… Así pues, cuando hablamos de una Iglesia desolada no estoy exagerando.

Frente a esta Iglesia desolada nos encontramos a los “aguerridos” obispos defensores de la fe, como los obispos vascos que en Radio María hablan de las maravillas de la exhortación del papa o el presidente de la Conferencia Episcopal Española que dice otro tanto. Me admira la “valentía” de estos obispos que dicen que todo está bien y se limitan a poner paños calientes, a pesar de que el lobo está haciendo estragos en el redil…

El Señor le acaba diciendo a sus apóstoles: “Esto os lo he dicho para que no os escandalicéis.. Llegará un día en el que quien os dé muerte pensará que hace un servicio…” “Pero vosotros, tened confianza, porque yo he vencido al mundo”. “Así pues, que no se acobarde vuestro corazón. Yo volveré a vosotros y se alegrará vuestro corazón… y os llevaré, para que donde yo esté también estéis vosotros”.

Sermón Dominical

De la

FIESTA DE SAN JOSÉ ARTESANO 

 Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del domingo 01 de Mayo de 2016

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Homilía: ¿Dónde está la verdad?

Jn 14: 23-29
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)

La fiesta de San José Obrero nunca me resultó simpática. Siempre me extrañó que el papa Pio XII la instituyera. Me es muy difícil imaginarme a San José como un “obrero” según el concepto que la ideología marxista tiene de esta palabra. De hecho es una fiesta que prácticamente ha caído en el olvido en el Novus Ordo.

El evangelio de hoy, tomado del sermón de despedida de Jesús en el Última Cena, nos habla de que Él nos mandará su Espíritu, el cual nos conducirá hasta la verdad completa. Vivimos en tiempos de gran confusión, y como siempre, las palabras de Cristo vienen a traernos luz. Todo hombre busca la verdad, es más cree que está en posesión de la verdad; pero vemos la confusión es cada vez mayor. ¿Dónde tenemos que acudir para que nosotros no andemos en confusión ni en tinieblas? Al mismo Cristo. Él fue quien nos dijo que era la Verdad, y el que le seguía no andaba en tinieblas. Es por ello que imposible encontrar la verdad fuera de Cristo y de sus enseñanzas.

A pesar de estas palabras, las gentes creen más fácilmente en los visionarios y en los falsos maestros que en las enseñanzas de Cristo. ¿Estamos locos o qué? El mismo Señor nos dice que será el Espíritu Santo, su Espíritu, quien con conducirá hasta la verdad completa. Así pues, dejémonos guiar por el Espíritu de Cristo. Si buscamos por cualquier otra parte caeremos en el error.

Si sólo en Cristo está la verdad, ¿cómo podremos conocer la verdad de Cristo? ¿Cómo podremos conocer que esa verdad que seguimos es la de Cristo? El mismo Señor nos da la clave: “Si permanecéis en mis palabras, conoceréis la verdad, seréis mis discípulos y la verdad os hará libres”. Así pues, hemos de permanecer en las enseñanzas de Cristo; enseñanzas que fueron transmitidas por la Iglesia de siempre.

Si estamos confusos es porque no seguimos las enseñanzas de Cristo.

Existen hoy día en la Iglesia ciertos movimientos, como el movimiento neocatecumenal, que dicen poseer el Espíritu de Cristo, pero que luego no siguen las enseñanzas de Cristo. Esto es imposible. Dios no puede contradecirse a sí mismo. Estos movimientos son muy peligrosos, pues están conduciendo a muchos al error. Algunos me dirán que el movimiento neocatecumenal fue aprobado por Benedicto XVI y luego también reconocido por el papa Francisco. Eso es verdad. Y si alguien me pregunta por qué lo aprobó tendré que decir que no lo sé. Lo que sí se es que está conduciendo a muchos al error. Este movimiento es realmente un movimiento judeo-protestante…

¿Qué ocurre cuando la Jerarquía de la Iglesia aprueba un documento que tiene gravísimos errores? Si ese documento está conforme con las enseñanzas de Cristo, OK; pero si va en contra de sus enseñanzas, entonces sus enseñanzas son heréticas. Algunos dicen que ese documento mantiene la doctrina, que lo único que cambia es la praxis. Eso es imposible. Eso es una falacia y un engaño. La Iglesia siempre mantuvo la uniformidad entre la doctrina y la praxis: “lex orandi, lex credendi”. No puede haber diferencia entre la fe y la oración, entre la doctrina y la praxis.

¿Cómo es que hoy día muchas personas han perdido la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía? ¿Cómo es que se ha llegado a aceptar en la Iglesia el “divorcio”?…

Sermón Dominical

Del

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA 

 Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del domingo 24 de abril de 2016

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Homilía: El Espíritu acusará al mundo de pecado, de justicia y de juicio

 

IV Domingo de Pascua
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Jn 16: 5-14)

En el discurso de despedida del Señor en la Última Cena el Señor de dice a sus discípulos que no se entristezcan a pesar de que Él se tiene que ir, para así mandar al Espíritu Santo, al Consolador.

Cualquier cosa de valor que se desee en esta vida suele llevar asociado un sufrimiento; y cuanto más valor tenga, más se tendrá que sufrir. Recordemos que tenemos que compartir la vida y la muerte de Cristo.

Cuando el sufrimiento del cristiano se hace por amor, de doloroso se transforma en glorioso. Recordemos que el grano de trigo ha de caer en la tierra y morir para dar fruto. Si deseamos que el amor entre los esposos permanezca, este amor habrá de ser sacrificado; es decir, en muchas ocasiones el uno tendrá que sacrificarse por el amor para así mantener ese amor. Esta enseñanza es importante para todo cristiano; y para un sacerdote, más todavía.

Vivimos en una Iglesia desolada, en una Iglesia que se ha transformado en otra y que no tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo. Es pues normal sentirse triste, y precisamente por ello necesitar la presencia del Espíritu Santo Consolador. Y ¿cómo no vamos a sufrir con lo que está ocurriendo? ¿Cómo no vamos a sufrir cuando se aconseja que el Cuerpo de Cristo se dé a aquellas personas que viven en situaciones matrimoniales “irregulares”? ¿Acaso se nos han olvidado las palabras de San Pablo? “El que comiere indignamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo come y bebe su propia condenación”. Estas personas que estando en pecado acuden en masa a recibir la eucaristía van directos al infierno.

El pecado y la gracia no son compatibles. Ni siquiera Dios puede hacer que lo malo sea bueno, y mucho menos ninguno de nosotros, ni siquiera el papa.

Estamos también ante la destrucción total de la familia. Se ha introducido en la Iglesia el divorcio. La misma iglesia ha dejado de creer en el amor auténtico. Y por otro lado, se legitima también el adulterio y el aborto. Y no digamos la aceptación por parte de la misma Iglesia de la ideología de género, de la homosexualidad…
Hay también una fuerte campaña de destrucción de la fe de los niños, a los cuales se les enseñan conductas sexuales aberrantes.

¿Cómo no vamos a llorar cuando la misma Iglesia dice que lo mismo da Cristo que Buda que Confucio? Se dice que todas las religiones son lo mismo, y todas ellas caminos válidos para salvarse.
El mundo se ha vuelto loco. La Iglesia a la que pertenecemos es la misma y sigue siendo santa, en cambio nosotros la hemos cambiado.

¿Cómo no nos vamos a sentir desolados cuando la Misa se ha transformado en un espectáculo circense?
Por todo ello, cuando venga el Espíritu, acusará al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado porque no han creído en Mí; de justicia, porque ya no me veréis más. Lo hemos desterrado y no lo volveremos a ver más hasta su Segunda Venida. Y de juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado.
Hoy día el mundo hace una permanente burla de Dios. Vivimos en un mundo corrupto que pronto sufrirá el castigo de Dios; y además, pronto. Y después de Sudamérica, vendrá Europa y también España; porque de Dios nadie se ríe.

Nos queda el consuelo de las palabras con las que el Señor acaba el evangelio de hoy: Él nos mandará el Espíritu Santo, quien nos conducirá hacia la verdad completa. Un Espíritu que al mismo tiempo traerá consuelo para nuestras almas: “El mundo os odiará…, pero recordar que antes me persiguieron a mí”. “La victoria que vence al mundo es nuestra fe”.

Sermón Dominical

Del

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 17 de abril de 2016

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Homilía: El cristiano y la alegría

III Domingo de Pascua
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
17 de abril de 2016
Jn 16: 16-22

En el discurso de la Última Cena el Señor le dijo a sus apóstoles: “Un poco tiempo y no me veréis y otro poco, y me volveréis a ver”. ¿Qué significan estas palabras de Jesús?

Estas palabras, pronunciadas en aquella situación, también se refieren a la situación actual que está sufriendo la Iglesia, pues las palabras de Jesús en los evangelios tienen validez para los hombres de todos los tiempos. Las gentes están confusas y ya no saben adónde acudir, a quién seguir, cuál es la verdadera doctrina. La confusión general está causando anarquía, y ésta, está dando paso a la apostasía general.

Los discípulos de Emaús, cuando iban de camino a su ciudad y se encontraron con Jesús, estaban desanimados y tenían sensación de fracaso: “Nosotros creíamos que Él iba a traer …”

Pero el verdadero cristiano no tiene razón alguna para sentirse triste, confuso o fracasado. El desconcierto de muchos católicos actuales es completamente injustificado. San Pablo nos dice en su carta a los Efesios (Ef 6): “Es verdad que en otro tiempo eráis tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor. Así pues, caminad como hijos de la luz”. Los hijos de la luz, es decir nosotros, no podemos estar en tinieblas.

El mismo Jesús nos dice: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas”. Luego el secreto consiste en seguir a Cristo. ¿Por qué no nos atenemos a sus palabras, a sus enseñanzas ya a su Persona? Es imposible estar confundidos si seguimos a Cristo.

Una cosa es que nos lamentemos y suframos por la gravedad de la situación actual, y otra muy diferente, que estemos confundidos y no sepamos dónde ir.

Los que intentan mantener su fe y su amor a Cristo, se dejan guiar por el Espíritu de Cristo, que es Espíritu de Verdad. Lo que ocurre es que no nos creemos –o quizá hemos olvidado- las palabras del Señor.

No se trata de tener revelaciones extraordinarias para poder conocer el pasado, el presente e interpretar el futuro, sino el mismo Espíritu de Cristo, que habita en nuestros corazones quien nos irá iluminando, enseñando, guiando. Es este Espíritu de Verdad quien hace que el cristiano vea los sucesos actuales con serenidad y profundidad.

También el Señor nos dice: “No se turbe vuestro corazón, si creéis en Dios, creed también en mí”. Y en otro lado también nos dice: “Mi paz os dejo, mi paz os doy. No como la da el mundo os la doy yo”.
Si le amamos confiaremos en sus palabras y entonces no nos dejaremos extraviar.

El evangelio de hoy también insiste en la alegría. Como nos dice Chesterton, el gran secreto del cristiano. “Volveré a vosotros y os daré mi alegría, una alegría que nadie os podrá quitar”.

La tristeza es producto de Satanás. ¿De dónde surge la alegría en el corazón del cristiano? Del amor de Cristo hacia nosotros y de nosotros hacía Él. Sólo el que está enamorado tiene la perfecta alegría. Dios nos creó para amar y para ser amados. ¿Cómo puede ser feliz quien no ama? Es totalmente imposible. “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. Ese amor, que no es otro que el Espíritu de Cristo nos lleva a vivir su misma vida: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

Precisamente, porque tenemos olvidadas todas estas enseñanzas de Cristo, nos dejamos llevar por la confusión actual, la cual obnubila nuestro entendimiento y enturbia nuestro corazón. Cristo quiere ser nuestro amigo (Ya no os llamo siervos, sino amigos) y quiere mantener unas relaciones de intimidad con nosotros. ¿Cuándo vamos a creernos todo eso?

Como nos dice el Cantar de los Cantares: “Ábreme hermana mía, esposa mía, paloma mía, inmaculada mía, porque está mi cabeza cubierta de rocío y mis cabellos de la escarcha de la noche”. O en este otro verso: “Ven paloma mía que anidas en las hendiduras de las rocas y en las grietas de las peñas escarpadas. Dame a ver tu rostro. Dame a oír tu voz”.

Santa Misa Dominical

TERCER DOMINGO
DESPUÉS DE PASCUA 

(Doble – Ornamentos blancos )

Dentro de poco no me veréis

Dentro de poco no me veréis

Para ir a la Misa del Día clic aquí

Sermón Dominical

Del

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA 

DOMINGO DEL BUEN PASTOR

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 10 de abril de 2016

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Homilía: Cuidado con los falsos pastores

II Domingo de Pascua
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 10: 11-16

De nuevo aparece en el evangelio de hoy la figura del Buen Pastor; aunque ante tanta confusión como hay en la actualidad, no puede ser más oportuno hablar de nuevo de esta figura.

Hay hoy día muchos falsos pastores y profetas que enseñan doctrinas ajenas a la fe y a la doctrina de Jesucristo. Es por ello que es necesario recordar cuáles han de ser las virtudes que deberán estar presentes en aquél que se presente como pastor para saber si realmente es el Buen Pastor.

Se nos dice que el Buen Pastor ha de ir delante de sus ovejas, darles ejemplo, morir por ellas; pero vemos que también muchos pastores de sectas han tenido estas “cualidades” y en cambio no han sido buenos pastores. Luego el ser Buen Pastor ha de tener una virtud que sea realmente peculiar y esencial, esa virtud es la de ser “puerta”. San Juan nos los dice claramente en el capítulo 10 de su evangelio: “Yo soy la puerta. El Buen Pastor entra por la puerta; y todo aquél que no entra por la puerta es ladrón y salteador”. Cristo es la “puerta”. El que asimila su vida, enseñanzas… es el que entra por la puerta; ese es el Buen Pastor. Aquellos que son fieles a Cristo, a su Persona, a sus enseñanzas, son los Buenos Pastores.

La virtud principal del Buen Pastor pues, es ser “puerta”. El Buen Pastor se conforma a Cristo, es fiel a sus enseñanzas, a su espíritu; de lo contrario es ladrón y salteador.

Una vez que el Buen Pastor es puerta, entonces debemos buscar en él las demás virtudes: ir delante de las ovejas, darles ejemplo e incluso su propia vida.

El Buen Pastor no tiene voluntad propia, sino que ha de ser fiel a lo recibido; del mismo modo que hizo Cristo: “Mi doctrina no es mía sino la de Aquél que me envió”. Nadie que pretenda ser Buen Pastor puede difundir una doctrina propia; si el mismo Cristo no lo hizo, cuánto menos, nosotros.

El Buen Pastor ha de ser obediente, como lo fue Cristo. Una obediencia hasta la muerte incluso. Porque ha perdido su propia vida, tampoco puede predicar su propia doctrina.

Hoy día está de moda la primacía de lo subjetivo frente a lo objetivo. Se dice: “las leyes pueden decir lo que quieran. Primero está mi conciencia”. Es el imperio de la propia voluntad, frente a las leyes de Dios. Es el mismo pecado de los ángeles y de Adán y Eva. Esta doctrina del imperio de la propia conciencia se difunde y es aceptada por los cristianos más ingenuos.

Hemos de seguir las enseñanzas de Cristo y no la de los malos pastores. Recordemos lo que nos decía San Pablo: “Si alguien.. os evangelizara con doctrinas distintas… sea anatema”. En realidad, sólo se dejan engañar los que desean ser engañados.

Como nos dice el mismo Señor: “¡Cuidaos de los malos pastores, van disfrazados de ovejas, pero en realidad son lobos feroces”.

Hoy día hay muchos malos pastores, y en cambio nadie levanta su voz; salvo unos pocos seglares. Si algún sacerdote osa levantar su voz, rápidamente es acusado y perseguido…

¿Cómo conoceremos al Buen Pastor? El Buen Pastor será aquél que se conforme y predique la doctrina de Cristo. En medio de tanta confusión saldríamos indemnes si amáramos rendidamente a Cristo. El hombre no encuentra su propia vida si no ama; y todo amor, para ser auténtico, ha de partir de Dios, pues Dios es la fuente de todo amor.

Sermón Dominical

Del

DOMINGO IN ALBIS

Y OCTAVA DE PASCUA 

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del domingo 3 de abril de 2016

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Homilía: La incredulidad nace de la maldad

 

Domingo in Albis
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Jn 20: 19-31)

El evangelio de hoy presenta la postura adoptada por Tomás de no creer sin haber visto. Esta postura se ha generalizado en el hombre de hoy, y está en línea con la apostasía general de los últimos tiempos anunciada por el mismo Jesucristo.

La paganización y la falta de fe es tan generalizada que hay ya muchas personas que no tienen fe ninguna; y también muchos que tienen fe, pero que es errónea, pues es el resultado del influjo del protestantismo y de la herejía modernista.

Hay muchos que dicen que sólo creen en lo que ven; e incluso eso es falso, pues hay cosas que ven y tampoco creen en ellas. Algo similar ocurría en tiempos de Jesucristo cuando Él les critica la postura de rechazo ante su Persona y sus enseñanzas: “Si no creéis en mí, al menos creed en las obras que yo hago”. Y ya sabemos cuál era su conducta: rechazo a Cristo. Todavía más llamativo fue el rechazo a Cristo a resultas del milagro de la resurrección de Lázaro. Los fariseos se unieron para acabar con Jesús, nos dice la Sagrada Escritura.

La fe es el asentimiento voluntario del hombre a las verdades reveladas por Dios, no porque las entienda, sino porque por ser Dios quien las revela no puede engañarse ni engañarnos. En la fe hemos de distinguir: un Dios que revela, la gracia de Dios y el asentimiento del hombre.

En cambio hoy día la fe se ha quedado reducida a un puro sentimiento que nace del hombre y por el que se abre a Dios. Es pues un sentimiento subjetivo personal.

Hace dos o tres días leía unas declaraciones del cardenal Ratzinger, antiguo papa Benedicto XVI, en la que hacía una serie de afirmaciones, veladas algunas como suele hacer el inmanentismo y el modernismo, en las que habían muchos errores doctrinales que ahora les enumero…: (teoría de la justificación protestante, concepto moderno de la misericordia separado de la justicia divina, falsa doctrina de la salvación universal …). La figura de Cristo queda totalmente difuminada.

Todo ello engendra en la Iglesia una tremenda confusión y una apostasía general. Los principios fundamentales de nuestra fe son puestos patas arriba…

Sermón Dominical

Del

PRIMER DOMINGO DE PASIÓN

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del domingo 13 de Marzo de 2016

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Homilía: Lo aparente y lo oculto

Domingo de Pasión
(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Jn 8: 46-59

En este relato se nos narra un episodio excepcional, aunque resumido de la vida de Jesús. A pesar de lo cual, se ve claramente un enfrentamiento verbal violento entre Jesús y los judíos. Jesús dice: “Si os digo la verdad ¿por qué no me creéis?” Y añade: ¿quién será capaz de acusarme de pecado?” “No escucháis mis palabras porque no sois de Dios”. Los judíos al oír todo esto se irritaron grandemente contra Jesús, y dijeron que era un samaritano, que estaba endemoniado…

En el fondo lo que se está cuestionando es la divinidad de Cristo. Jesús la afirma, pero los judíos rechazan esta realidad. . Para los judíos, Cristo era un farsante, soñador y blasfemo. Ellos no admitían la divinidad de Cristo.

En bastante frecuente que el hombre se crea más sabio que Dios y se cierre totalmente a sus enseñanzas. Hoy día hay muchas personas que han renegado de Dios. La soberbia, que incitó a nuestros primeros padres a cometer el pecado original ha llegado hoy día a su punto culminante.

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido muchas religiones falsas: budismo, islam, cuyos fundadores nunca han sido perseguidos. En cambio no es así con Jesucristo. A pesar de veinte siglos de persecución ahí sigue el cristianismo.

El texto evangélico de hoy manifiesta una rabiosa oposición a reconocer la divinidad de Jesucristo, lo cual tiene una palpitante actualidad hoy día. Las nuevas tendencias (New Age….) que vemos surgir dentro de la misma Iglesia católica no son sino un intento de destruir el carácter divino de Cristo. Hoy día se niegan sus milagros, se cuestionan sus mismas palabras, que ahora se interpretar según un modo de pensar historicista, se niega la resurrección de Cristo, se niega la Virginidad de María, incluso se llega a negar la existencia histórica de Jesús.
En el fondo, se pretende hacer una religión inventada por los hombres, y con ello, cambiar los criterios comunes, haciendo una nueva religión inventada por el hombre. Papas postconciliares se atreven a seguir estos caminos. Juan Pablo II niega la necesidad del bautismo para salvarse. La doctrina de la transubstanciación definida por Trento, ahora se niega, aduciendo para ello que está enmarcada dentro de una filosofía que ahora no se puede aceptar.

Se niega la universalidad y perennidad de los dogmas. La Santa Misa se ha convertido en una comida de hermandad. Para confesarse, ya no hace falta acusarse de los pecados, sino sencillamente decir “me arrepiento”. Todos sabemos que los sacramentos tienen una materia y una forma; y en la confesión la materia del sacramento son los pecados.

Y junto a todo esto vemos también actuaciones papales que son escandalosas, como cuando el papa Pablo VI se quitó su anillo del pescador para ponerlo en manos del arzobispo de Canterbury. Y ya sabemos que el arzobispo de Canterbury no es ni arzobispo, ni obispo, ni sacerdote; pues los anglicanos perdieron la sucesión apostólica…

Sermón Dominical

Del

DOMINGO 24º DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

(QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA)

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 08 de Noviembre de 2015

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Homilía: Parábola de la buena semilla aniquilada por la cizaña

XXIV Domingo después de Pentecostés

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
Mt 13: 24-30
“Parábola de la buena semilla aniquilada por la cizaña”

A veces es difícil distinguir a los buenos de los malos por lo que lo mejor es esperar, que crezcan juntos y al final unos serán quemados y otros llevados al granero. Pero hoy día es difícil encontrar la buena semilla en medio de tanta cizaña. Hoy día los cristianos se encuentran en un ambiente hostil pues son perseguidos incluso por la misma Iglesia.

Hay muchos cristianos que ya no quieren escuchar la verdad y se han acostumbrado a las enseñanzas de la Nueva iglesia, pues ésta tiene un modo de pensar más humano y más cómodo. Se han endurecido en la mentira y ya no quieren escuchar otra cosa. Esta Nueva iglesia fue fundada en el 1962, a principios del Vaticano II.

Esta Nueva iglesia ha hablado mucho de la hermenéutica de la continuidad, para hacernos creer que es la misma que la de antes, pero en realidad es una hermenéutica de la ruptura. Esta Nueva iglesia se ha atrevido incluso a negar la validez de Trento, al defender doctrinas historicistas que dicen que las verdades sólo sirven para las épocas cuando fueron promulgadas.

Si comparamos las enseñanzas de Iglesia tradicional con las de la Nueva iglesia veremos muchas diferencias esenciales; por ejemplo, la Nueva iglesia niega la indisolubilidad del matrimonio, o al menos lo pone en duda; legitima la homosexualidad, pues habla que hay que abrirse a las “nuevas parejas”; la moral ya no la determina Dios sino el criterio personal de cada uno de los sacerdotes u obispos, lo que al mismo tiempo establece de facto un cisma dentro de la Iglesia, pues cada Iglesia particular puede determinar lo que es bueno o malo según el criterio personal de cada obispo, y no según la norma general dictada por Dios.

Así pues, ¿qué hemos de hacer? ¿Debemos seguir creyendo a Cristo y a los Apóstoles? O ¿Debemos creer a los nuevos profetas? Ante tanta confusión yo les diría a aquellos que desean seguir siendo fieles a Dios:

1.- Que recen para que Dios les muestre el camino de la verdad.
2.- Que se mantengan firmes en la fe y que no acepten nada que sea contrario a la fe de siempre.
3.- Que fijen su corazón en la persona de Cristo, pues el que le sigue no anda en tinieblas. Cuando se ama de verdad a Cristo es imposible traicionarle e irse por caminos equivocados.

Satanás está desencadenado y tiene ahora gran poder dentro de la Iglesia. ¿Cómo puede ser que un cristiano se burle ahora de la doctrina de Cristo? Recordemos las palabras de Santiago: “El que quiere hacerse amigo del mundo se hace enemigo de Dios”…

La muerte como final o como principio (II)

resurreccionlazaro

6 noviembre, 2015

(b) Una muerte que sólo es sueño

Las palabras de Jesús pronunciadas ante el deceso de la hija de Jairo, además de ser las más extrañas jamás oídas ante el acontecimiento de la muerte, sonaron como un estruendo que alteró el ánimo de los asistentes: La niña no está muerta, sino dormida. Por eso la concurrencia reaccionó con risas y burlas, que es lo que suelen hacer los hombres ante algo inesperado que los asombra a la vez que los desconcierta.

Tal vez sería oportuno comenzar este apartado con las conocidas palabras de San Pablo: Porque ya es hora de que despertéis del sueño.[1] En donde por supuesto el Apóstol hablaba en sentido figurado y sin referirse al sueño natural. Como tampoco Jesucristo tenía intención de aludir a la muerte natural cuando aseguró que la niña estaba solamente dormida, que es cosa que está en plena consonancia con su doctrina de no llamar Muerte sino solamente a la que lleva consigo la eterna condenación (Jn 6:50–51; 6:58).

Pero entonces, ¿qué quiso decir San Pablo al dirigir esa advertencia a los Romanos? ¿Y qué significado debe atribuirse a las palabras de Jesucristo cuando habla de la situación de la niña fallecida?

Pero si cabe atribuir a la vida presente la condición de sueño —en el sentido que fuere— se da entrada necesariamente a una nueva serie de preguntas: ¿Acaso es la vida presente un sueño y sólo se puede pensar en la futura como vida real? ¿O es más bien al revés? Y en el supuesto de que sea la vida presente solamente un sueño, ¿en qué sentido lo es y cual es su proyección determinante con respecto a la vida futura? Sigue leyendo

Sermón Dominical

De la

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 01 de noviembre de 2015

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Homilía. Una maniobra inútil: los santos siguen presentes

Solemnidad de Todos los Santos

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Mt 5: 1-12)
“Una maniobra inútil: Los santos siguen presentes”

Celebramos hoy la Fiesta de Todos los Santos, una fiesta que ha dejado de tener sentido en la iglesia moderna, pues ésta bien se ha preocupado de acabar con la devoción a ellos. ¿Qué ocurriría si los diamantes fueran tan frecuentes como los tomates? Hoy día son canonizados tantos santos; y además, personas que son hechos santos a pesar de su vida y su doctrina bastante dudosa. El nombramiento de un santo es infalible, pero ¿qué ocurre si cuando esos mismos que los nombran ya no creen en la infalibilidad?

Nos hemos acostumbrados a no usar el sentido común. La iglesia en la que vivimos actualmente es una iglesia nueva. Dicho así suena a exageración y radicalismo; pero es que esta sociedad nuestra se ha puesto una venda ante los ojos para no ver lo que está ocurriendo. Estamos viviendo situaciones insólitas. ¿Cómo se pueden reunir obispos para decidir por votación si algo es bueno o malo? ¿Acaso se puede votar lo que Dios ya nos ha dicho que es un sacrilegio? Los obispos de la iglesia universal se reúnen para discutir algo sobre lo que no cabe discusión alguna, ¿qué sentido tiene eso? Me admira ver la falta de formación filosófica, teológica, moral e incluso humana de nuestros obispos. Hasta los obispos y cardenales que tendrían que haber hablado claramente se han limitado a hacer afirmaciones anodinas.

Hoy día se hace desde las más altas esferas una permanente burla de la vida consagrada, y en cambio se exalta a aquellas “supuestamente monjas” que pregonan principios que son totalmente anticristianos.

Pero esta Iglesia nuestra no está destruida, aunque ha quedado reducida a un verdadero resto; siendo perseguida incluso por la misma jerarquía.

Frente a esto, la fiesta que celebramos el día de hoy: la fiesta de Todos los Santos. Ellos también pertenecen a la misma Iglesia a la que pertenecemos nosotros. Ellos son nuestros modelos, héroes, intercesores. Los santos son la prueba y demostración de la grandeza de Dios y del hombre.

La vida maravillosa de los santos supone la existencia de una línea divisoria muy tenue entre el mundo natural y el sobrenatural. Vienen a mi memoria el ejemplo de tantos santos: San Pelayo, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Pedro, San Francisco de Asís…

La muerte como final o como principio (I)

resurreccionlazaro

29 octubre, 2015

Dime, Amado de mi alma
dónde pastoreas, dónde sesteas al mediodía…
(Ca 1:7)

Resurrección del hijo de la viuda de Naín[1]

Es el evangelista San Lucas el que cuenta el conmovedor episodio de la resurrección, por el poder de Jesucristo, del hijo de la viuda de Naín.

Siguiendo la letra del texto evangélico podemos imaginarnos el escenario. Jesús llegaba a la entrada del villorio, seguido como siempre de una gran muchedumbre, cuando salía el cortejo fúnebre camino del lugar del enterramiento. Unas cuantas personas transportaban unas angarillas sobre las que iba el cadáver de un adolescente, envuelto seguramente, según era costumbre, en un sudario sujeto al cuerpo con algunas ligaduras. El joven era hijo único de su madre, según especifica el texto que además añade que era viuda. La infeliz mujer iba llorando amargamente tras el cadáver, seguida probablemente por las plañideras y por los músicos, según las costumbres de los ritos funerarios de la época. Tras el cortejo, parientes y conocidos, todo el pueblo probablemente, tal como suele ocurrir en los lugares de muy pocos habitantes.

Fue en ese momento cuando Jesús y sus seguidores, que llegaban al pueblo, se encontraron frente a la comitiva fúnebre que salía. El texto subraya que Jesús, percatándose enseguida de la pobre mujer que sollozaba tras el cadáver, se compadeció de ella. Sigue leyendo

Sermón Dominical

De la

FIESTA DE CRISTO REY

Por el Reverendo padre Alfonso Gálvez Morillas

¡IMPERDIBLE!

Sermón del 25 de octubre de 2015

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Homilía: doctrinas para desorientar a despiertos

Fiesta de Cristo Rey

(Misa Tridentina o Misa de San Pío V)
(Jn 18: 33-37)

Esta fiesta adquiere una especial importancia en estos momentos difíciles que está atravesando la Iglesia. La gente joven ya no entiende bien la idea de la realeza, pues la imagen y los ejemplos que ven del “rey” son bastante negativos. La idea de la realeza ha sido más bien una utopía que una realidad. Sólo Jesucristo encarna verdaderamente el auténtico sentido de la realeza.

Jesucristo estableció su Iglesia como una monarquía, por lo que la figura del papado siempre fue esencial. Hoy día la figura del Papa es cuestionada, pues se prefiere hablar de una “Iglesia descentralizada”. No podemos olvidar que el c. Vaticano I definió como dogma de fe que el papa tiene un poder supremo sobre toda la Iglesia. Sobre la Iglesia universal y sobre las iglesias particulares. Una potestad suprema en el gobierno, la enseñanza y la santificación de la misma. Esta idea, que es dogma, se tiende a escamotear e incluso a olvidar.

La Iglesia es “Una”. Cristo la fundó sobre una piedra, que fue Pedro y sus sucesores. Y así ha de ser hasta el final de los tiempos. Hoy día esta idea fundamental está siendo atacada. Buscándose una iglesia descentralizada, en la que cada una tendrá su doctrina, su moral, su gobierno. Pues se dice que la verdad no es universal, sino que ésta se ha de “adecuar” a cada civilización. A mí me recuerda esto a lo que defendía O. Spengler cuando decía que no había verdades universales. ¿Cómo puede ser que 180 obispos hayan firmado esto en las conclusiones finales del sínodo de obispos que se ha celebrado en Roma?

Ante estos errores que pasan desapercibidos me vienen a la memoria las profecías de los últimos tiempos: “En los últimos tiempos aparecerán falsos profetas que engañarán a muchos”. Es por ello que hemos de estar atentos. El ambiente que nos rodea es de mentira y engaño. Es por ello que tenemos necesidad, más que nunca, de hacer a Cristo nuestro único rey, para recibir de Él la enseñanza, su amor. Que sea Cristo Rey quien mande y dirija nuestra vida.

En muchas ocasiones nos dice Jesucristo que Él era rey: “Mi reino no es de este mundo”; “me habéis llamado Maestro y Señor…”; “antes de que Abrahám existiera existo yo”. Si Cristo dice que su reino no es de este mundo, ¿por qué la Iglesia de hoy tiene tanto empeño en hacerse amiga del mundo? No olvidemos lo que nos dice la Escritura: “El que quiera hacerse amigo del mundo se hace enemigo de Dios”.

Cristo es un rey que ordena, pero que también se pone a nuestro servicio: “Ya no os llamo siervos, sino amigos”. Cristo reúne en su persona las propiedades del rey perfecto….

Sordomudos de nacimiento y sordomudos de conveniencia ( y III)

mudo

22 octubre, 2015

La apertura de las ventanas del Vaticano y la aparición de los Falsos Pastores.

La caída del Muro de Berlín y el (relativo) comienzo del ocaso del marxismo en Europa determinaron el inicio del declive de la cuestión social. Al que contribuyeron los vientos huracanados que, con furia no igualada hasta ahora, sacudieron la Iglesia a partir del momento en que el Papa Juan XXIII abrió las ventanas del Vaticano, según una propia expresión que no dejaba de mostrar una cierta actitud de desconsideración hacia sus predecesores.

Pero, a diferencia de lo que esperaba el Papa, y tal como lo reconoció poco después expresamente Pablo VI, lo que realmente entró en la Iglesia fue el humo de Satanás. El cual comenzó a manifestarse a partir de las declaraciones en las que la Iglesia, proclamando su renuncia a denunciar los errores y anunciando su apertura al Mundo, entonó los primeros compases de la obertura de la mas extraña y trágica sinfonía jamás escuchada a lo largo de su Historia: la del Concilio Vaticano II que, acaso sin proponérselo (asunto sobre el que todavía discuten acremente los historiadores), dejó inerme al Catolicismo ante la declarada invasión de la herejía modernista, a pesar de que hasta ese momento había sido contenida.

Las tres Encíclicas de Juan Pablo II, Laborem Exercens (1981), Sollicitudo Rei Socialis (1987) y Centesimus Annus (1991), junto a la de Benedicto XVI Caritas in Veritate (2009), han sido las últimas Encíclicas Sociales hasta ahora. Puesto que la Laudato si del Papa Francisco (2015), que él pretende está inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia, es en realidad un alegato ecologista, lleno de connotaciones políticas y de corte modernista.

Si se parte de la realidad de que el intenso clima de doctrina social, que fue el principal determinante del ambiente eclesial que imperó en la Iglesia hasta el Concilio Vaticano II, fue barrido implacablemente por los vientos postconciliares repletos de modernismo, los cuales han estado soplando en la Iglesia hasta la actualidad, no hay sino reconocer que estas Encíclicas difícilmente logran escapar a la nota de fuera de temporada que parece corresponderles. Si además se considera que la Revolución doctrinal llevada a cabo por el Papa Francisco y que parece destinada a sacudir hasta los cimientos más firmes de la Iglesia es algo irreversible, es posible que estas Encíclicas sean las que hayan puesto punto final a la ola de doctrinas sociales que durante tanto tiempo vino inundando a la Iglesia.

El estrepitoso fracaso de los Sacerdotes Obreros fue algo más que un fracaso. Porque en realidad fue el timbre de alarma que hizo notar que el Movimiento Obrero y la famosa Cuestión Social habían llegado a su fin. Todas estas corrientes de ideas sociales, que con tanta fuerza zarandearon la Iglesia durante toda la segunda mitad del siglo XX, habían tenido un larvado origen en el marxismo de cuya ideología de fondo se alimentaron; aunque el hecho pasara desapercibido para la gran mayoría que al fin y al cabo actuaba de buena fe, al menos en un principio. Por lo que sería injusto dejar de reconocer la generosidad, e incluso el heroísmo, con los que muchas almas decididas dedicaron su vida a estos Movimientos, que es una razón por la cual no cabe dudar que Dios bendeciría con multitud de gracias tan encomiables esfuerzos y sacrificios. Todo lo cual no debiera haber sido obstáculo para que la Iglesia se hubiera percatado de que, por obra y gracia del modernismo, había llegado el ocaso definitivo de las cuestiones sociales.

Porque la Iglesia efectivamente, una vez más y como en tantas otras ocasiones le había sucedido en su Historia, no supo leer en ella ni obtener consecuencias anticipadas del fracaso de los Sacerdotes Obreros. La Historia de los hombres se escribe ondeando banderas: unas veces para enarbolarlas y otras veces para pisotearlas. Los Movimientos Obreros no podían subsistir ante el resurgimiento del Modernismo, ni tampoco podían estar destinados a otra cosa que a ser fagocitados por él. Los hombres se empecinan en sus radicalismos y les prestan veneración como a sus propios dioses; pero, tal como ocurre con todos los ídolos de todos los tiempos, acaban siempre siendo desplazados y sustituidos por otros que impone la moda del momento: el más fuerte acaba sustituyendo y eliminando al más débil, que fue justamente lo que hizo el Modernismo con el Marxismo.

Bien es verdad que Benedicto XVI y el Papa Francisco trataron de resucitar la Teología de la Liberación. Con más intensidad el primero, puesto que fue siempre un entusiasta convencido de esta especie de teología marxistizada (o de marxismo teologizado). Francisco, en cambio, se dio cuenta de que este instrumento ya le resultaba inservible, por lo que pronto lo abandonó por otro más radical y eficaz. Los Gustavo Gutierrez y los Leonardo Boff, los cuales habían creído renacer y volver a entonar su canto triunfal, tampoco fueron capaces de darse cuenta de que, en realidad, ya habían pasado definitivamente a la Historia aunque no precisamente a la más digna.

Pero, si tal como establecimos como hipótesis de trabajo, llamamos Pastores Mudos a todos los que, de una manera o de otra, no predican la Palabra de Dios, habremos de suponer como integrados en el grupo, además de aquellos que se limitan a propagar doctrinas superfluas o banalidades, de una forma más especial a los que, de forma clara y descarada, se dedican a envenenar a las ovejas con doctrinas extrañas a la Fe católica o francamente heterodoxas e incluso aberrantes.

Con las corrientes modernistas postconciliares comenzó la época de los Falsos Pastores, los cuales se han venido dedicando a propalar doctrinas ajenas a la Fe, por lo general impregnadas de modernismo, dentro de un ambiente de completa libertad en el que las antiguas Instituciones destinadas por la Iglesia a velar por la salvaguarda de la Fe -Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe- se convirtieron en oficinas burocráticas prácticamente inexistentes de nula eficacia.

La realidad del momento presente consiste en que desde las más Altas Instancias de la Iglesia hasta las más humildes parroquias del universo orbe, se han venido predicando con toda libertad las doctrinas modernistas, con el resultado de la General Apostasía que se ha producido en la masa de fieles católicos. Haría falta un estudio serio, que sin duda resultaría demasiado complejo y difícil, que pudiera determinar las causas de la rápida difusión por toda la Iglesia de una herejía que apenas ha encontrado obstáculos.

Todo lo cual dentro de una relativa semejanza con respecto a lo que ocurrió con el arrianismo en los siglos III y IV; puesto que existen tres importantes diferencias. De las que la primera consiste en que, así como el arrianismo atacaba a alguna de las verdades de la Fe, el modernismo, en cambio, niega los fundamentos mismos de la Fe (es la suma de todas las herejías según dijo San Pío X). En segundo lugar, porque el arrianismo encontró fuerte resistencia en alguna parte de la Jerarquía, representada en esta ocasión por el gran campeón San Atanasio, que fue el auténtico martillo de la herejía. Y por último hay que resaltar el hecho extraordinario de que, si bien los errores arrianos hicieron mella en la práctica Jerarquía de toda la Iglesia, además de la nobleza y el ejército, pero el pueblo llano y sencillo se mantuvo fiel a la Fe y fue, en definitiva, el que contribuyó de manera más eficiente a la desaparición de la herejía.

Los ataques contra la Fe y los Fundamentos de la Iglesia alcanzan su punto culminante durante el Pontificado del Papa Francisco. En el cual tiene lugar un hecho decisivo que podía haber sido también definitivo y fulminante para la vida de la Iglesia: el asalto y la conquista del Vaticano por el lobby gay.

Una sociedad como la actual, y especialmente la del mundo católico, acostumbrada a vivir manipulada por los Poderes que manejan los media y hecha a vivir adormecida y como drogada, privada de la capacidad de reaccionar y hasta de la de pensar, contempla los mayores y más graves acontecimientos sin enterarse aparentemente o, por lo menos, sin atribuirles importancia alguna. Incluso aunque se trate de eventos fundamentales que incluso pueden conducir a su total exterminio y extinción. El pueblo —lo que se suele conocer como la gente— se ha acostumbrado a vivir al día, como si nada ocurriera o, como también suele decirse, a mirar para otro lado.

Sin embargo, la conquista del Vaticano por obra del lobby gay, con todas las consecuencias que lógicamente podrían derivarse del caso, ha de ser admitido como un hecho fundamental que de ningún modo puede explicarse por causas meramente naturales. Se quiera reconocer o no, e incluso aunque nadie quiera admitir una afirmación que puede resultar molesta o escandalosa, sería preciso dar paso a la posibilidad de que Poderes Malignos de Alto Nivel se encuentren efectivamente operando en estos momentos en la Iglesia.

La conquista de los Organismos de Gobierno de la Iglesia por obra del lobby gay, dada la magnitud y la gravedad del acontecimiento, jamás imaginado en la Historia de la Iglesia e imposible de ser atribuido a causas meramente naturales, podría significar, nada más y nada menos, que la aparición del Falso Profeta ya previamente anunciado por las profecías que avisaron de la proximidad de los Tiempos Finales.

Pero el problema se agrava todavía más si se considera la íntima relación existente entre la homosexualidad y el satanismo. Una relación que resulta imposible de negar, acerca de la cual ya se ha dicho aquí que la fuerza desplegada por los ocultos Poderes —que son quienes realmente dictan los destinos de la Humanidad, aunque nadie se atreva a confesarlo abiertamente y que, a través del lobby gay y del dominio universal de los media, han logrado hacerse con el Gobierno de la Iglesia—, no puede ser explicada por causas meramente naturales, y ni aun siquiera por causas sobrenaturales de mediana envergadura. El hecho de que incluso en el Vaticano llegaron a celebrarse Ritos Satánicos es universalmente conocido y la prensa lo denunció en su día; como también lo hizo el Padre Malachi Martin en una de sus célebres novelas–reportaje. Fue precisamente el P. Malachi quien en una de sus más famosas novelas de hace ya casi treinta años[1], describió, junto a un conjunto de extrañas intrigas y conspiraciones y en una especie de premonición cuasi profética, que llegaría a reinar en el Vaticano un Pontífice que sería obligado a dimitir. Resta añadir que el P. Malachi murió inexplicablemente en su apartamento de Manhattan en 1999, aparentemente de hemorragia cerebral según se dictaminó, pero en circunstancias tales que no dejaron de infundir sospechas que nunca han sido aclaradas.

Aunque estas cosas suelen ser pasadas en silencio y es de general consenso no insistir en ellas, es lo cierto que los escasos Padres Malachi que en el mundo han sido suelen desaparecer casi siempre en extrañas circunstancias.

Lo mismo que el momento en el que actualmente vive la Iglesia, acerca del cual nadie quiere saber nada. Tal como sucede con el suicida que está a punto de precipitarse desde lo más elevado de un alto edificio, siendo presenciado por una muchedumbre paralizada por el asombro —y también por un oculto horror inconfesable—, y que no se atreve siquiera a levantar un grito y permanece silenciosa.

Padre Alfonso Gálvez

 
 

[1] Malachi Martin, The Windswept House, Doubleday, New York, 1996. Esta fue la novela que, según opinión seria de muchos, le costó la vida.

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

Los más profundos, aunque desapercibidos, problemas del Sínodo

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13 octubre, 2015

Dos charlas del Padre Gálvez sobre el Sínodo sobre la Familia que actualmente se celebra en Roma (links: aquí y aquí ), abordan la problemática que suscita del modo más profundo que he visto hasta el momento.

Conviene notar, a este respecto, que con frecuencia, los artículos críticos sobre la mencionada Asamblea episcopal se han dedicado o bien a la preocupación en relación al proceso que podríamos denominar “político eclesial’’ sobre su organización, manipulación más o menos abierta y dirección del mismo; o bien, desde el punto de vista teológico,  a los problemas que se pueden suscitar en áreas fundamentales de nuestra fe. En particular en:

  1. En la teología sacramental: sobre el matrimonio, la familia, los sacramentos, la eucaristía, reconciliación, etc.
  2. En sus consecuencias en la teología moral: admisión o no a la comunión de pecadores sin cambio de vida; aceptación de uniones irregulares, etc.
  3. En sus efectos eclesiológicos y canónicos: alcance de la infalibilidad pontificia, sinodalidad o primado, cambio de procesos canónico—matrimoniales, etc.

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Sordomudos de nacimiento y sordomudos de conveniencia

mudo

8 octubre, 2015

[1]

(Mc 7: 31–37)

Amados hermanos en el Corazón de Nuestro Señor y en el de la Virgen María Nuestra Madre:

En el día de hoy, Domingo XI después de Pentecostés y según la llamada Forma Extraordinaria del Rito Romano de la Santa Misa, propone la Iglesia para nuestra consideración un fragmento del Evangelio de San Marcos en el que se narra otro acontecimiento de la Vida del Señor.

Cuenta el texto que encontrándose Jesús, como de costumbre, rodeado de una gran muchedumbre, llevaron ante Él un sordomudo rogándole que le impusiera las manos. El Señor le apartó de la gente, le introdujo los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Suspiró Jesús y, elevando los ojos al cielo, dijo:

—Effetha —que significa: Ábrete.

Se le abrieron al sordomudo los oídos y comenzó a hablar con normalidad. Ante la admiración de las gentes, las cuales comenzaron a proclamar la maravilla que habían presenciado a pesar de las advertencias de Jesús para que callaran.

La narración nos presenta, por lo tanto, la curación milagrosa de un pobre infeliz. Sordo de nacimiento y también mudo como consecuencia. Por lo que podríamos comenzar esta disertación diciendo que existen dos clases de sordomudez: una de nacimiento y otra bien distinta que posee la particularidad de ser enteramente voluntaria. Más rara la primera en cuanto a casos existentes y mucho más generalizada la segunda; por más que pueda sonar a extraña esta afirmación. Sigue leyendo