Lutero, antitestigo del Evangelio

  • Es sentencia herética, pero muy al uso, que los sacramentos de la Nueva Ley dan la gracia santificante a los que no oponen óbice.
  • Decir que en el niño después del bautismo no permanece el pecado, es conculcar juntamente a Pablo y a Cristo.
  • Que las partes de la penitencia sean tres: contrición, confesión y satisfacción, no está fundado en la Sagrada Escritura ni en los antiguos santos doctores cristianos.
  • Al querer confesarlo absolutamente todo, no hacemos otra cosa que no querer dejar nada a la misericordia de Dios para que no lo perdone.
  • En el sacramento de la penitencia y en la remisión de la culpa no hace más el Papa o el obispo que el ínfimo sacerdote, lo mismo hace cualquier cristiano, aunque fuere mujer o niño.
  • Nadie debe responder al sacerdote si está contrito, ni el sacerdote debe preguntarlo.
  • Grande es el error de aquellos que se acercan al sacramento de la Eucaristía confiados en que se han confesado, en que no tienen conciencia de pecado mortal alguno, en que han previamente hecho sus oraciones y actor preparatorios: todos ellos comen y beben su propio juicio. Más si creen y confían que allí han de conseguir la gracia, esta sola fe los hace puros y dignos.
  • Se engañan los que creen que las indulgencias son saludables y útiles para provecho del espíritu.
  • El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, no fue instituido por Cristo en el bienaventurado Pedro vicario del mismo Cristo sobre todas las Iglesias del mundo.
  • El justo peca en toda obra buena.
  • Una obra buena, hecha de la mejor manera, es pecado venial.
  • Nadie está cierto de no pecar siempre mortalmente por el ocultísimo vicio de la soberbia.
  • El Purgatorio no puede probarse por Escritura Sagrada que esté en el canon.
  • Las almas del Purgatorio pecan sin intermisión, mientras buscan el descanso y sienten horror de las penas.

(Errores de Martin Lutero, entre otros, condenados en la Bula Exsurge Domine de 15 de junio de 1520). Denz. 741 y ss.

Censura del Sumo Pontífice: Condenamos, reprobamos y de todo punto rechazamos todos y cada uno de los antedichos artículos o errores, respectivamente, según se previene, como heréticos, escandalosos, falsos u ofensivos a los oídos piadosos o bien engañosos de las mentes sencillas, y opuestos a la verdad católicaAdriano VI (1522-1523). Clemente VII (1523-1524)
***

Queridos hermanos, por mucho que ustedes se pongan de acuerdo para decidir que lo blanco en negro, a pesar de su decisión, lo blanco seguirá siendo blanco y lo negro será negro. Si la decisión la tomara el Parlamento de una Nación por absoluta mayoría, a pesar de todo, lo blanco nunca dejaría de ser lo que es, blanco.

Por mucho que el Papa y los obispos no recuerden claramente y constantemente a la Iglesia y  al mundo que las relaciones homosexuales van contra la propia Ley natural, que atentan contra la Ley de Dios, contra sus Mandamientos, la Verdad permanece, el Mandato de Dios no cambia un ápice, ni una tilde.

Por mucho que el Papa y los obispos no recuerden claramente y constantemente que el adulterio atenta contra la Ley de Dios, contra sus Mandamientos, le Verdad permanece, el Mandato de Dios no cambia un ápice, ni una tilde.

Por mucho que se nos presente al hereje Lutero como un testigo del Evangelio, la Verdad de la Iglesia dice lo contrario, que es el verdadero anti testigo del Evangelio de Jesucristo; el mayor hereje de la historia, quien más daño ha causado a la Iglesia de Cristo. Esta es la Verdad. No es una opinión. Es una verdad, que junto a otras verdades nos hacen ser lo que somos, católicos, apostólicos y romanos, y no luteranos, anglicanos, ni ortodoxos.

Lo blanco no será negro nunca, por más que se pongan de acuerdo los poderosos, lo que toman las decisiones; por más que decidan que a partir de su decisión lo blanco será negro a partir de entonces. Siempre quedará unresto, que manteniendo su juicio en su sitio y la fe firme, seguiremos viendo lo blanco como blanco y lo negro como lo que es, negro.

¿Por qué han de hablar y hacer oír su voz los que dicen que lo blanco es negro, y los demás callar? ¿Por qué algunos en la Iglesia, sean quienes fueren,  quieren  imponer sus gustos a los demás? Porque son sus meros gustos personales. ¿No podemos alzar nuestra voz los que queremos seguir viendo lo blanco como tal? Si los que quieren ver el color blanco como negro, siguen en su empeño, allá ellos; pero que no nos digan que pensemos como ellos y veamos lo que no se puede ver. Porque, insistimos sin cansarnos nunca de ello: lo blanco nunca será negro.

El hereje Lutero nunca será podrá ser testigo del Evangelio. No puede serlo quien negó los dogmas marianos; sólo con esto es suficiente para repudiar su sombre y figura. Negó, y niegan sus seguidores, el valor sacrificial y expiatorio del santo Sacrificio de la Misa; lo más sagrado de nuestra fe católica. Negó, y niegan sus seguidores, el orden sacerdotal, considerando un único sacerdocio sin distinción de ordenados y laicos. Negó, y niegan sus seguidores, el valor y autoridad de la Tradición, sin la cual es imposible entender el ser de nuestra fe católica. Qué decir, además de muchos aspectos más de sus interminable errores, de su odio proverbial la institución del Papado.

Queremos ejercer un derecho innato en la persona humana, que ninguna potestad, ni autoridad puede arrebatar y anular: a ver los colores como lo que son, sin que puedan alterarse por causa alguna. No hay matices claros oscuros, ni grises indefinidos que no se sabe lo que son, no. Lo blanco es simplemente blanco, nada más; verdad inalterable e independiente de la voluntad humana. Las relaciones homosexuales son pecado mortal. El adulterio es pecado mortal. Lo dice la Ley de Dios, lo dicen los Mandamientos de Dios. Lutero es un hereje, lo dicen los hechos históricos irrefutables, lo dicen sus hechos, vida y escritos. Lo dice la Verdad del Iglesia.

Queremos alzar nuestra humilde pero firme voz para decir, ejerciendo nuestro inalienable derecho a la verdad, que Lutero es el  anti ejemplo del Evangelio de Jesucristo.

Porque lo blanco sigue siendo blanco, y lo negro, negro es.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

Tomado de:

adelantelafe.com

 

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