“El Club de Fans Post-Sinodal” – ¡Una Nueva Iglesia ha llegado!

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6 noviembre, 2015

Fabio Colagrande

VINO NUOVO

29 de octubre, 2015

“La misericordia, la ternura, el perdón y la apertura son los signos de la Nueva Iglesia. No obstante, que quede claro: hemos ganado…”

El sínodo ha terminado y por si alguien todavía no se ha dado cuenta, ha ganado la misericordia. Por fin la Iglesia va a tener una cara dulce para consolar a tantos fallidos matrimonios. Entre fanfarrias y fuegos artificiales han triunfado el acompañamiento, la integración, el ”nos vamos a amar mutuamente” y el ”podría sucederle a cualquiera”.

Las tres semanas del Sínodo han trazado un camino ineludible que sintoniza con la muy esperada celebración del Jubileo (para el cual Roma está preparadísima), bajo el signo del perdón del que ”no lo han hecho queriendo”, ”está bien pero no lo haremos más” y del amor que no juzga y no condena a ninguno.

En esta iglesia, nueva, hermosa y brillante, no hay lugar para el castigo inflingido sin apelación con la cara ceñuda, la terminología cruel, la insensibilidad y la dureza de corazón. Dicho en dos palabras: todo debe ser cómodo y fácil. Las palabras clave del futuro son apertura, comprensión, dialogo, cercanía, “más simpatía”, “más alegría”, golpes de simpatía y apretones de manos, ”vamos a tomar un café, pero yo pago”, etc… Pero a pesar de todo esto, siguen en primer plano lo inevitable: ”periferias”, ”olor a ovejas” y ”basta de murmuraciones”.

La vieja Iglesia severa, clerical, recogida hacia el interior, autorreferencial, centrada solo en los formulismos, en las tablas, en las lista de las cosas buenas y malas, en la puerta que se abre y que se cierra; deja el puesto a una iglesia con las puertas abiertas, buena, extrovertida, pobre, que tiene como prioridad acoger a los pecadores, los refugiados y a Eugenio Scalfari. El objetivo es traer a todos los hombres a la salvación, pero a todos.

Repetimos otra vez: misericordia, ternura, perdón y la apertura son el signo de la nueva Iglesia. Y todos los antipáticos, aburridos, conservadores y tradicionalistas, anti-Bergoglianos que han estado oponiéndose a este nuevo y luminoso camino reformista tratando de frenar, obstaculizando e incluso saboteando el trabajo del sínodo con maniobras oscuras y falsas ”primicias”, en tanto que son despreciables, sucios y pecadores atroces, deberán ser arrojados a las masas, humillados, señalados, ridiculizados y condenados sin apelación a las más terribles penas del infierno y allí arder para siempre en medio de esas llamas eternas donde hay llanto y crujir de dientes.

¡Hemos vencido nosotros! Debemos morir porque ha ganado la misericordia.

Tal vez.

[Traduccido por Gabriello Sabbatelli. Artículo original]

Tomado de:

http://www.adelantelafe.com

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