La Iglesia de Cristo -Parte 2 de 17

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Con razón León XIII llama a la Iglesia, en su encíclica Inescrutabili, “Madre de la Civilización” pues no hay ninguna institución en el mundo, en el campo de la cultura, que merezca tanta gratitud de la Humanidad como la Iglesia Católica. Y Fallmeyer: “La Europa occidental es creación de la Iglesia latina”1.

La abolición de la esclavitud comienza con la carta de San Pablo a Filemón.

En aquel tiempo era inconcebible que alguien tratara a un esclavo como a un hermano, como recomienda San Pablo.

A partir del año 313, cuando el cristianismo pasa a ser la religión oficial del Imperio Romano, aparecen las primeras leyes a favor de los esclavos; y fue durante la Cristiandad de la Edad Media cuando la esclavitud que se había conocido hasta entonces fue dando paso a la servidumbre del sistema feudal.

En 1537 el Papa Pablo III publicó una Bula prohibiendo la esclavitud de los indios.

No hay en el mundo nada más grande que la Iglesia Católica.

A pesar de las terribles persecuciones que ha padecido, en los casi dos mil años que lleva de existencia, siempre ha triunfado.

No ha habido religión más perseguida, ni tampoco más victoriosa. Los grandes imperios y los crueles perseguidores han pasado, pero ella sigue en pie.

Es que Cristo le prometió que duraría hasta el fin del mundo, y que los poderes del infierno nunca podrían vencerla2. La Iglesia podrá ser combatida, pero jamás será vencida.

La promesa de la protección de Cristo se refiere no sólo de los enemigos externos, sino también de los internos, como serían las desviaciones doctrinales.

Muchos perseguidores de la Iglesia han afirmado que acabarían para siempre con ella. Sin embargo, ellos fueron los que acabaron; no la Iglesia. Lo mismo ocurrirá con todos los perseguidores del presente y del futuro.

Los emperadores romanos, Nerón, Decio y Diocleciano, martirizaron a miles de cristianos.

Ellos tres están en la tumba, y el cristianismo sigue en pie dos mil años después.

También Hitler y Stalin quisieron acabar con el catolicismo. Ellos están en la tumba, y la Iglesia Católica sigue en pie.

Lo mismo pasará con los que hoy combaten a la Iglesia en España. Todos ellos irán a la tumba y la Iglesia quedará en pie, pues Cristo ha prometido que ella durará hasta el fin de los tiempos; y contra Dios no puede nadie.

«Es aterrador contemplar que la mayoría de los hombres viven al margen de sus deberes religiosos. Muchísimos lo niegan con descaro; otros muchos lo olvidan.» ¿Cuántos son los hombres que ponen a Dios en su sitio?»¿Cuántos son los que le aman sobre todas las cosas, como manda el primer mandamiento?3.» La mayoría de los hombres no tienen para con Dios otra cosa que frialdad, apatía e indiferencia.» Incluso se llega a combatir a Dios, a declararle abiertamente la guerra. Se intenta destronarlo y arrancarlo de las inteligencias y de los corazones. Se hace burla de Él y de sus leyes. Se le insulta y se le blasfema»4.

El que odia a Dios le niega con los labios y le confiesa con el corazón; porque lo que no existe no se puede odiar. Lenin decía que él odiaba a Dios como a un enemigo personal1.

__________________

1 TIHAMER TOTH: Cristo y los cristianos, 3ª, II, 4. Ed. Atenas. Madrid

2 Evangelio de San Mateo, 16:18; 28:20

3 Evangelio de SAN MATEO, 22:37s

4 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, Apéndice, III, 6, nº 658. Ed. BAC. Madrid. 1963

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