MEDITACIONES PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO – DÍA 20-

DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

MEDITACIÓN XX

Parvulus natus est nobis, et Filius datus est nobis.

Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.

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ESTAMPA DE SAN FRANCISCO Y EL PRIMER PESEBRE

 

 

Considera cómo, después de tantos siglos, después de tantas plegarias y suspiros, vino, nació y se dio todo a nosotros el Mesías, que no fueron dignos de ver los santos patriarcas y profetas; el suspirado de los gentiles, el deseado de los collados eternos, nuestro Salvador: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. El Hijo de Dios se empequeñeció para hacernos grandes; se dio a nosotros para que nosotros nos diéramos a Él; vino a demostrarnos su amor, para que le correspondiésemos con el nuestro. Recibámoslo, pues, con afecto, ámennosle y recurramos a Él en todas nuestras necesidades. Los niños, dice San Bernardo, fácilmente conceden lo que se le pide. Jesús vino como niño, para demostrarnos que está dispuesto a darnos todos sus bienes. En el cual se hallan todos los tesoros. El Padre… todas las cosas ha entregado en sus manos. Si queremos luz, El vino para iluminarnos; si queremos fuerza para resistir a los enemigos, El vino para fortalecernos, si queremos el perdón y la salvación, El vino precisamente para perdonarnos y salvarnos; si queremos, en una palabra, el supremo don del amor divino, El vino para inflamarnos; y por esto, sobre todo, se hizo niño y quiso presentarse a nosotros pobre y humilde, para aparecer más amable, apartar de nosotros todo temor y conquistarse nuestro afecto: Así debía venir quien quiso desterrar el temor y buscar la caridad, dice San Pedro Crisologo.

Además, Jesús quiso venir chiquito, para que le amasemos, no sólo con amor apreciativo, sino con amor tierno. Todos los niños saben conquistarse afectuoso cariño de quienes los guardan, y ¿quién no amará con ternura a un Dios viéndolo niñito menesteroso de leche, tiritando de frío, pobre, humillado y abandonado, que llora y que da vagidos sobre la paja de un pesebre? Esto hacia exclamar al enamorado San Francisco: ¡Amemos al Niño de Belén! ¡Amemos al Niño de Belén!

Almas venid a amar a un Dios hecho niño y hecho pobre, y que es tan amable que bajó del cielo para entregársenos por completo.

Afectos y súplicas

¡Oh amable Jesús, tan despreciado por mi!, bajasteis del cielo para rescatarnos del infierno y daros por completo a nosotros, y ¿cómo pudimos tantas veces despreciaros y volveros las espaldas? ¡Oh Dios!, los hombres son tan agradecidos con las criaturas, que, si alguien les hace un regalo, si les envía un visita lejana, si les da cualquier prueba de afecto, no se olvidan y se sienten forzados a corresponder. Y, a vuelta de esto, ¡son tan ingratos con vos, que sois su Dios, y tan amable que por su amor no rehusasteis dar sangre y vida !Mas, ¡ay de mi, que fui peor que los demás, por haber sido más amado y más ingrato. ¡Ah!, si las gracias que me dispensasteis las hubierais dado a un hereje, aun idolatra, se habrían hecho santos, y yo os ofendí. Por favor, no os recordéis, Señor, de las injurias que os hice. Dijisteis que, cuando el pecador se arrepiente, os olvidáis de todos los ultrajes recibidos: Ninguno de los pecados que cometió le será recordado. Si en lo pasado no os amé, en lo futuro no quiero hacer más que amaros. Ya que os disteis completamente a mí, os doy, en cambio, toda mi voluntad; con ella os amo, os amo, os amo y quiero repetir siempre: os amo, os amo. Quiero vivir siempre repitiendo lo mismo y así quiero morir, lanzando el postrer suspiro con estas suaves palabras: Dios mío, os amo, para comenzar desde el punto en que entrare en la eternidad con un amor continuo hacia vos, que durara eternamente, sin dejar ya de amaros. Entre tanto, Señor mío, único bien y único amor mío, me propongo anteponer vuestra voluntad a todos mis placeres. Venga todo el mundo y lo rechazo, que no quiero ya dejar de amar a quien me ha amado tanto; no quiero disgustar mas a quien merece por parte mía infinito amor. Secundad, Jesús mío, este mi deseo con vuestra gracia.

Reina mía, María, reconozco debidas a vuestra intercesión todas las gracias recibidas de Dios; seguid intercediendo por mi; alcanzadme la perseverancia, vos que sois la Madre de ella.

Tomado de:

http://radiocristiandad.wordpress.com/

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