Medio siglo de caos eclesial

Vaticano II

50 años atrás

Visión de San Juan Bosco

Una característica clave del Concilio Vaticano II fue su sugerencia sin precedentes de la idea de que todas las otras religiones son ramas más o menos diferentes de la misma Iglesia Universal de Cristo.  En realidad afirmar esto habría sido herético, por supuesto;  pero la insinuación parece que se ha engendrado por la presencia de delegados protestantes que fueron invitados al Concilio como consultores  en materia de liturgia y doctrina (Michael Davies, Pope John’s Council, 1977).  Sus nombres en el registro fueron: Canon Jasper, Dr. McAfee Brown, el Profesor George Lindbeck, el Profesor Oscar Cullman, el Pastor Rodger Schutz, y Archdeacon Pawley (entre otros).

Desafortunadamente, estos emisarios de las falsas religiones jugaron un papel significativo en la conformación de varios aspectos de al menos algunos de los documentos del Concilio.  Agustín Cardenal Bea, quien dirigió la Secretaría para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, se jactó de la contribución hecha por los enviados protestantes en la formulación del decreto conciliar sobre el ecumenismo, por ejemplo. “No vacilo en afirmar que han contribuido de manera decisiva para lograr este resultado.”  Y de acuerdo con el profesor B. Mondin del Colegio Pontificio de Propaganda para las Misiones, delegados como el Dr. Cullman hicieron “una contribución válida” para la elaboración de los documentos del Concilio.

Porque de esa contribución, los documentos introdujeron un lenguaje novedoso tal como, “En los servicios de oración ‘por la unidad’ y durante las reuniones ecuménicas, es permitido, incluso deseable que los católicos deban unirse en oración con los hermanos separados”. (Unitatis Redintegratio). Y qué vamos a hacer de este error pérfido del mismo documento: “El Espíritu Santo no se niega a hacer uso de otras religiones como medio de salvación.”  Esto contradice el dogma de la Iglesia que dice que el Espíritu Santo trabaja sólo a través de la religión católica, fuera de la cual no hay salvación. (extra ecclesiam nulla salus).

El Concilio parece haber sido la intención de rehabilitar la causa de Martín Lutero, como católicos descubrimos en el año 1980 la Conjunta Comisión católico-luterana, que surgió a partir del Concilio Vaticano II: “Entre las ideas del Concilio Vaticano II, podemos ver reunido gran parte de lo que Lutero pidió, como las siguientes: descripción de la Iglesia como “El Pueblo de Dios “(una idea democrática y no jerárquica-); acento en el sacerdocio de todos los bautizados, el derecho del individuo a la libertad religiosa”.

Lutero fundó la religión protestante en la falsa premisa de que Cristo murió en la Cruz para dispensar nuestras obligaciones para con Dios (Diez Mandamientos) de modo que podamos pecar libremente sin preocuparnos. Considere su famosa cita de agosto de 1521: “Sé un pecador y peca valientemente, pero cree y regocijate en Cristo aun más valientemente… Ningún pecado nos separará del Cristo, a pesar de que cometan fornicación y asesinato mil veces al día.” (De la famosa carta de Lutero a Felipe Melanchton, 1 de agosto de 1521, las obras de Lutero vol. 48, pp 281-282).

En esto consiste el meollo y la fundación del protestantismo que afirma que Jesús ya pagó el precio, por lo que nuestras obras no pueden salvarnos ni condenarnos.  Esto fue un error fundamental de la Reforma que fue condenado por el Concilio de Trento, sin embargo, el Concilio Vaticano II afirma que el Espíritu Santo obra a través de esa religión e incluso declara sus liturgias y ceremonias como la manifestación de Dios obrando dentro de su institución: “Los hermanos separados de nosotros también llevan a cabo muchas acciones litúrgicas de la religión cristiana. En formas que varían según la condición de cada Iglesia o comunidad, estas acciones litúrgicas con toda seguridad realmente pueden engendrar una vida de gracia, y, hay que decir, acertadamente puede dar acceso a la comunión de la salvación.  De ello se desprende que las Iglesias y comunidades separadas… no han sido de ninguna manera privadas de significado e importancia en el misterio de la salvación.  Porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación”. [UR-3)

Igualmente inquietante es la forma en que el Concilio parece atribuir a la acción del Espíritu Santo, este movimiento ecuménico para unir a todas las religiones en una sola religión mundial. “Entre nuestros hermanos separados se incrementa día a día el movimiento, la ayuda de la gracia del Espíritu Santo, para la restauración de la unidad entre todos los cristianos. Este movimiento hacia la unidad que se llama ‘ecuménico’… la única Iglesia visible de Dios”. [UR 2]

La única Iglesia visible de Dios es la Iglesia Católica Romana establecida bajo la autoridad de Pedro y guiada por los papas durante los últimos 2000 años.  Es dogmáticamente enseñado que nadie puede salvarse fuera de esta Iglesia. “Tiene que ser sostenido por la fe que fuera de la Iglesia Apostólica Romana, nadie puede salvarse, y que esta es la única arca de salvación, que el que no haya entrado en ella perecerá en el diluvio.” (Papa Pío IX, Singulari Quadem, 1854).

El diseño del Concilio para unir ecuménicamente a todas las religiones, parece haber sido presagiado en los escritos del francmasón y sacerdote excomulgado del siglo XIX, Canon Roca (1830-1893), quien predijo que “la liturgia de la Iglesia Romana en breve se sometería a una transformación en un concilio ecuménico” en un movimientopara privar a la Iglesia de su carácter sobrenatural, para amalgamarla con el mundo, para entretejer las denominaciones ecuménicamente en lugar de dejarlas correr de lado a lado como confesiones separadas, y así allanar el camino para una religión mundial estándar en el estado mundial centralizado”. (Obispo Rudolph Graber PhD, Atanasio y la Iglesia de nuestro tiempo, 1974).

Canon Roca habla de un Nuevo Orden Mundial por venir (Novus Ordo Seclorum) que haría la guerra contra el Orden de la Tradición.  El Concilio Vaticano II fue una apertura para que este hilo masónico empezara a tejerse en el tejido de la Iglesia, para así cubrir el Cuerpo Místico con un nuevo atuendo.  Aunque el Concilio se inició con las mejores resoluciones la tormenta de la conspiración se precipitó adentro, causando que el papa al final dijera “Por alguna fisura el humo de Satanás entró en el templo de Dios.” (Papa Pablo VI, 29 de junio de 1972).

Vaticano II en efecto fue la fisura a través de la cual el enemigo infernal principal se metió en la Iglesia.  El adversario sabía que si él podía conseguir que su pie entrara en la puerta, él podría utilizar el Concilio para decretar el error si sus agentes simplemente pudieran tomar el control del aparato de redacción del Concilio, lo cual desgraciadamente, si fueron capaces de hacer (Padre Ralph Wiltgen, El Rin desemboca en el Tiber).

Así, con el 50º aniversario del Concilio Vaticano II que se acerca este 11 de octubre, le corresponde a la jerarquía católica echar un segundo vistazo en el Concilio y la forma en que fue utilizado por los enemigos de la religión para gobernar la barca de Pedro en un nuevo y destructivo curso.  El Concilio fue convocado con buenas intenciones, pero las puertas se abrieron a los de afuera y a aquellos ajenos a la fe, y porque el Concilio no fue dogmático en su naturaleza dejó una apertura para que estos agentes plantaran bombas de tiempo en su doctrina y liturgia en los documentos del Concilio.

El único recurso para liberar a la Iglesia de este atolladero del relativismo es confesar que se cometió un error en el Concilio Vaticano II, y que se acerca el 50º aniversario  del Concilio, es el momento apropiado para que la jerarquía haga precisamente eso.  “La verdad os hará libres.” (Juan 8:32) Hagamos caso a la exhortación de San Pablo “Examinadlo todo; retened lo bueno.” (1 Tesalonicenses 5:21)

El Papa Benedicto XVI acentúa este punto en su documento sobre la Misa Tridentina del 30 de abril de 2011: “Lo que era sagrado para las generaciones anteriores, sigue siendo sagrado y grande para nosotros también”. (Universae Ecclesia).

David Martin

COLUMNISTA INVITADO

PUBLICADO: Martes, 03 de marzo 2009

The Remnant

Tomado de :

http://www.remnantnewspaper.com

Traducción del Inglés al Español por:

Ortodoxia Católica

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