BEATOS AGATÁNGELO Y CASIANO, Mártires

7 de agosto

Señor, tú alegras mi mente de alegría espiritual.
Cómo es glorioso tu cáliz que supera
todos los placeres probados anteriormente.
(San Agustín)

 Agatángelo de Vendôme, fue beatificado por Pio X el 23 de octubre de 1904, junto con su compañero de martirio, Casiano de Nantes. El Padre Agatángelo nació el 31 de julio de 1598. Entró en la orden de los Capuchinos en 1619. Hombre de gran piedad, quiso hacerse misionero y ya en 1628 había sido asignado a las misiones de Oriente. En 1633 se encontró con el Padre Casiano en las misiones de Egipto. En noviembre de 1636 le fue confiada la misión de Etiopía, al frente de  otros cinco compañeros. Por razones de prudencia se dividieron en grupos de dos. Agacángelo y Casiano abandonaron El Cairo el 23 de diciembre de 1637 y poco después llegaron a Serawua. Allí fueron descubiertos y torturados para luego ser enviados a Gondar, en Etiopía, donde murieron lapidados.

   Agatángelo, además de sacerdote, fue un gran erudito. Así lo demuestra la correspondencia que mantuvo con el célebre arqueólogo y astrónomo provenzal Nicolas-Claude Fabri de Peiresc, quien le solicitó informaciones sobre observaciones de eclipses de luna con el fin de determinar con precisión las longitudes.    

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LOS SANTOS MÁRTIRES MACABEOS

1º de agosto

Al fin. Ya todo se acabó. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…. los siete. Con el martirio de cada uno de ellos le iban arrancando a ella, la madre, un trozo de su ser. Por eso ya no le quedaba nada. Vivía, pero su vida se había ido agotando con la muerte de cada uno de sus hijos. Ni dolor posible había para ella. Era como un vaso lleno donde ya no cabe agua.

   Los había visto morir, uno a uno, casi cacho a cacho, en medio de una espantosa carnicería. La lengua, las manos, los pies… Y luego, así manando sangre, despojos humanos, a la caldera del aceite hirviendo. Pero, eso sí, valientes, erguidos, animosos. Proclamando su fe, cuando podían hablar, con palabras arrebatadas. Cuando ya no, con su mirada, con sus ojos brillantes de dolor o de esperanza, fijos en el cielo o en ella. Y luego, el mismo retorcimiento de sus miembros, el crepitar de sus carnes, el vaho espeso y atosigante de sus grasas, era como un incienso nuevo que traspasaba los techos del palacio y del mundo en un puro grito de amor.

   Y ella, allí. Cada tormento de sus hijos era un golpe de dolor y de asfixia que se le iba represando en la garganta. Venía el dolor a oleadas, amenazando romper el dique de su corazón. Pero no. El quiebro de su fortaleza se notaba apenas en aquel sordo sollozo interior, en aquella leve crispación súbita de sus miembros, en aquella acentuada presión de sus manos al estrechar contra su pecho el apiñado racimo humano que iba reduciéndose, reduciéndose…

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SANTA JULITA, Viuda y Mártir

30 de julio

(303 d. C.)

En los edictos que promulgó contra los cristianos el emperador Diocleciano en el año 303, los declaró infames ante la ley y los privó de la protección civil y de los derechos de ciudadanía. Julita era una viuda de Cesárea de Capadocia que poseía fincas, ganado, bienes y esclavos. Un potentado d
e la región se apoderó de una porción considerable de sus posesiones y, para poder conservarlas, la acusó de ser cristiana. El juez mandó traer incienso a la sala del juicio y ordenó a Julita que ofreciese sacrificios a Júpiter. La santa respondió valiente
mente: «Que mis estados se arruinen y caigan en manos ajenas, que mi cuerpo sea descuartizado y pierda yo la vida antes que pronunciar una sola palabra que pueda ofender al Dios que me ha creado. Si me arrebatáis los bajos bienes de este mundo, ganaré en c
ambio el cielo.» Entonces, el juez adjudicó al usurpador los bienes que reclamaba injustamente, y condenó a Julita a la hoguera. La santa avanzó valientemente hacia el fuego, pero, según parece, murió sofocada por el humo, ya que los guardias retiraron su 
cadáver sin que hubiese sido tocado por las llamas. Los cristianos sepultaron a la mártir. En una homilía que pronunció alrededor del año 375, San Gregorio dijo, hablando del cuerpo de la mártir: «Obtiene las bendiciones del cielo para el sitio en que repo
sa y para los peregrinos que acuden a él… En el sitio en que fue sepultada esa santa mujer brotó una fuente de agua dulce que conserva la salud a quienes están sanos y la devuelve a quienes están enfermos, en tanto que todas las otras fuentes son de agua
 salobre.»

Prácticamente todo lo que sabemos acerca de Santa Julita proviene de la homilía de San Basilio (Migne, PG., vol. XXXI, cc. 237-261). En 
Acta Sanctorum, julio, vol. II, hay una traducción latina y ciertas notas introductorias.

 

Vidas de los Santos, de Butler, Vol. III.

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 SAN VÍCTOR, Papa y Mártir

28 de julio

San Victor I (189-199) Era africano. Su pontificado coincidió con un período tranquilo y favorable para el Cristianismo, gracias a la influencia ya la protección de dos mujeres: Marcia y Julia Domna, respectivas esposas de Cómodo y de Septimio Severo. De esta forma pudo dirigir su labor a la solución de algunos problemas importantes.

Para oponerse al gnosticismo ya otras formas herejes que iban asentándose, convocó un concilio en el año 198. El concilio fue una buena ocasión para dirimir y resolver cuestiones de carácter religioso y disciplinario.

Víctor era proclive a no aconsejar, sino a imponer a las otras Iglesias el juicio de Roma, produciendo a veces el resentimiento de algunos obispos que no tenían tendencia a aceptar tales imposiciones. Fue el caso de Policrates, obispo de Éfeso, que se ofendió por esta ingerencia. El tema era de nuevo la Pascua. Víctor reiteró las decisiones de Sotero y Eleuterio, tanto por lo que concernía la fecha, que tenía que ser un domingo, como la presencia de algunas costumbres procedentes del judaísmo, y aún perpetuadas en algunas comunidades cristianas. Por ejemplo comer el cordero pascua.

Para suprimir estas costumbres, y para unificar los ritos en todas las Iglesias, Víctor encomendó a Policrates que convocara la reunión de un concilio. La conclusión conciliar fue que se declaró lícito para todos respetar sus propios ritos y costumbres. Policrate se justificó ante el Papa con una carta, en la que entre otras cosas afirmaba: «…hay que obedecer más a Dios que a los hombres». Con el tiempo todas las Iglesias se uniformaron.

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BEATOS MELCHOR GARCIA SAMPEDRO y JOSÉ MARÍA DÍAZ SANJURJO, Obispos y Mártires

27 de julio

¡Bajo la guía la Santísima Virgen
no habrá cansancio, y con su favor llegarás
felizmente al Puerto de la Patria Celestial!
(San Bernardo).

 

«No hemos tenido un día de paz ni quietud, ni una hora en que nuestra vida no peligrase. El infierno entero se ha conjurado contra nosotros, y estos mandarines, como otros Nerones, se han propuesto concluir con la obra del Señor… Persecución cruel, hambre extremada y guerra civil son los tres azotes con que los neófitos del Tonkín central purgan sus pecados y labran una corona más brillante que el sol, que ceñirán por toda una eternidad. En un día cortaron la cabeza al sacerdote Huang y a cinco cristianos; al día siguiente a diez, y poco después a otros diez; luego a tres sacerdotes, y antes de todos éstos habían hecho pedazos en un solo día a trece cristianos. Ayúdenme con sus oraciones a lavar mis culpas con mi sangre y que consiga la palma del martirio.»  

   Así escribía a sus padres asturianos el Beato Melchor García Sampedro, religioso dominico, obispo misionero y mártir del Tonkín. Cuando estas líneas llegaban cruzando mares y saltando montañas hasta el concejo de Quirós, en Cortes -pleno corazón de Asturias-, unos ancianos padres se estremecían de emoción y zozobra preocupados por la futura suerte del hijo lejano. Y no iban descaminados. Poco tiempo habría de transcurrir entre esta carta y otra, no escrita ya de su puño y letra, en la que les describían su horroroso martirio. En la casa del mártir, congregada toda la familia, se leía la relación escalofriante de tanta firmeza y de tan heroica muerte; el silencio reinaba en la reducida estancia mientras crepitaban unos ramojos de chámara, hacinados sobre el fogaril. El padre bajaba la cabeza añosa, nevada por las canas, para ocultar las furtivas lágrimas, en tanto que la madre del heroico mártir -parecida en fortaleza a la de los santos Macabeos- le decía: «Juan, Juan, demos gracias a Dios, que nos ha dado un hijo tan santo».

   Nada menos que unos treinta mil mártires subieron al cielo, de 1856 a 1862, en Tonkín, bajo el mandato del feroz y sanguinario reyezuelo Tu-Duc, que en su cólera satánica planeaba exterminar la religión cristiana en sus dominios. Una espléndida floración de heroicos confesores de la fe festonearía aquellos fecundos campos con sus amapolas de martirio en los dilatados arrozales del Río Grande, regados con el sudor de tantos misioneros dominicos a través de los años desde 1676, fecha en que plantaron allí por vez primera la cruz de Cristo los hijos del Santo de Caleruega. Cuando en 1917 se inició el proceso ordinario de la causa de beatificación, englobaba nada menos que a 1.315 compañeros de los 30.000 que fueron martirizados bajo la sañuda égida de Tu-Duc; pero, dado el ingente número de mártires, a fin de acelerar el curso de la causa, se eligió solamente a 25 para que la Sagrada Congregación de Ritos determinara su martirio oficialmente. Así el 29 de abril de 1951 eran proclamados solemnemente Beatos los obispos mártires José Díaz Sanjurjo y Melchor García Sampedro con otros 23 indígenas, entre ellos cuatro religiosos dominicos y los restantes seglares, de los cuales siete padres de familia. ¡Qué fulgente corona en las sienes de la Iglesia!

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SAN CUCUFATE,Mártir

25 julio

Te doy gracias ¡Oh Señor y Dios mío!
por todos estos dolores…
ya que en cumplir tu santísima voluntad
encuentro yo los más inefables consuelos
(San Francisco de Asís).

 

San Cucufate era de origen africano, y nació de padres nobles y cristianos en la población de Scila. Enviado, con su hermano Félix, a Cesarea de la Mauritania para aprender las letras humanas, hizo allí grandes progresos, no sólo en el estudio, sino más aún en el espíritu. Mas, como ambos se sintieran animados de un intenso deseo del martirio, teniendo noticias de que había estallado una sangrienta persecución contra los cristianos, partieron para España y desembarcaron en Barcelona.

   Al entender, pues, que el prefecto Daciano, atravesando las Galias, se dirigía a España, mientras Félix se dirigió a Gerona, Cucufate decidió esperarlo en Barcelona, mientras se preparaba con especiales oraciones para el martirio. Al mismo tiempo se dedicó al oficio de mercader, procurando ejercitar la caridad con los hermanos cristianos. Llegado, pues, Daciano a Barcelona, como entretanto se había dado a conocer Cucufate por su eximia caridad con los pobres y necesitados y por sus obras de celo, fue bien pronto delatado.

   Preso, pues, por orden del juez, fue encerrado en un calabozo, donde se trató primero por todos los medios posibles de inducirle a que sacrificara a los ídolos. Mas, como persistiera con la mayor firmeza en la confesión de la fe, fue entregado en manos del prefecto Galerio para ser torturado. Este, en efecto, presa de una fiera rabia contra los cristianos, lo entregó a doce robustos soldados, con la orden de que por turno le azotaran y con las uñas de hierro y con los escorpiones lo despedazaran hasta que le quitaran la vida. Aplicáronle al punto tan inhumano tormento, y ya estaba el cuerpo del mártir completamente dilacerado cuando, por justo castigo de Dios, los verdugos se sienten heridos de ceguera y el prefecto cae herido de muerte, mientras Cucufate es milagrosamente sanado de sus heridas.

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SANTA CRISTINA, Virgen y Mártir

 24 de Julio

Todos buscan sus propios intereses
y no los de Jesucristo.
(Filipenses, 2, 21).

Santa Cristina demostró ya a la edad de doce años cuán a pecho tomaba los intereses de Jesucristo. Rompió los ídolos de su padre sin preocuparse por los castigos a que la exponía este acto de celo. Su padre la hizo azotar y abofetear brutalmente por sus sirvientes. Fue arrojada en una hoguera y salió de ella sana y salva; se le cortó la lengua, y siguió alabando a Dios. Murió finalmente, atravesada con flechas. Sus reliquias son veneradas en Palermo de Sicilia.
 
MEDITACIÓN: TODOS BUSCAN SUS INTERESES

I. Cada cual procura sus intereses. El avaro busca las riquezas; el voluptuoso, los placeres; el soberbio, los honores. Saca de esta verdad dos conclusiones: la primera, que no hay que contar con la abnegación de los hombres, sino que hay que confiar en la bondad de Dios; la segunda, que debes deplorar la ceguera del mundo que se adhiere enteramente a bienes pasajeros, mientras descuida los bienes eternos. Que la gloria de Dios sea el fin de todas tus acciones, y no tu gloria propia o tu placer.
   
II. Muy pocas personas hay que busquen la gloria de Jesucristo; hasta es lo más frecuente que los que parecen consagrados a los intereses de Dios, busquen todavía su propia gloria o algún interés temporal. ¿Cuál es el fin que persigues en todo lo que emprendes? En vano pretenderás trabajar por Dios: tu conducta y tus acciones desmienten tus palabras. ¿Puede acaso la lengua negar lo que hace la mano y la palabra destruir lo que ejecutan los actos ? (Tertuliano).
   
III. El mejor medio Que hay para procurar tus intereses y trabajar para ti mismo es servir a Dios, porque es el medio que tienes para poner orden en tu negocio más grande, que es la salvación de tu alma. Dios mío, ¡cuán bueno sois! Nada puedo hacer por ti sin trabajar para mi. Y, a la vez, ¡cuán culpable soy para querer más perderme ofendiéndoos que salvarme sirviéndoos! Dios puede ser feliz sin mí, sin Él yo no puedo ser sino desgraciado. Dios no tiene necesidad de tenernos por servidores, y nosotros tenemos necesidad de tenerlo por Señor. (San Agustín).
 
El cuidado de la salvación
Orad por los enemigos de la Iglesia.
 
ORACIÓN
   Que la bienaventurada Cristina, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por la valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.
 
Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)
 
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SANTAS JUSTA Y RUFINA, Vírgenes y Mártires

19 de Julio

Uno de los modos en que los fabricantes de cerámica obtienen beneficios es a través de la producción en masa. Hora tras hora, día tras día, sus factorías sacan miles y miles de tazas y platos, todos exactamente iguales. Aunque la producción en masa signifique que puedes reemplazar cualquier artículo que rompas con uno de idéntico aspecto, significa también que toda individualidad se pierde. Dos piezas de cerámica trabajadas a mano rara vez tienen la misma apariencia. Aunque puedan estar hechas de la misma arcilla y tener el mismo brillo, cada una de ellas es un poquito diferente. Antes de la invención de las modernas cadenas de montaje, toda cerámica, incluso la que se producía en cantidad, era hecha a mano.
   Las Santas Justa y Rufina eran mujeres cristianas que vendían cerámica en la España del siglo cuarto. Como valoraban sus artículos, no quisieron permitir que se vendieran para sacrificios paganos. Como resultado, toda su cerámica fue rota y ellas mismas fueron ejecutadas.
   
Cada uno de nosotros es tan individual como una pieza cerámica hecha a mano. Incluso gemelos idénticos, lo más iguales que puedan llegar a ser dos seres humanos, tienen sus propias huellas dactilares y personalidades distintivas. Eres único. Nunca ha habido y nunca habrá otra persona como tú, con tus talentos y capacidades, tus sueños, tus esperanzas, tus dones. Eres una creación irrepetible del alfarero divino. Valórate a ti mismo como un tesoro.

 

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SANTA SINFROSA y sus SIETE HIJOS, Mártires

18 de julio

 Santa Sinforosa fue una matrona romana,  mujer,  cuñada, y madre de mártires. Su esposo, san Getulio, que era tribuno militar, murió mártir en la época de Adriano. Este matrimonio tenía siete hijos varones cuyos nombres conserva la tradición: Crescencio, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio.
   La familia vivió en Roma un tiempo, yendo y viniendo a las propiedades que el padre de familia, el tribuno Getulio-llamado también Zotico-, tenía en Tívoli. Dios les ha dado siete hijos; son familia cristiana y, en una casa bien dispuesta, llenan las horas del día viviendo en paz y armonía entre trabajos y aprendizajes mezclados con juegos, gritos y rezos.
 
   El supersticioso emperador Adriano se ha convertido en un perseguidor cruel de los cristianos. Entre otros muchos, aprisiona a Getulio y a Amancio, su hermano, también militar. Prisioneros primero, acaban siendo decapitados en la orilla del Tiber.
 
    Durante todo el tiempo de la persecución, Sinforosa ha salido con los suyos de Roma hacia Tívoli y allí procura preparar a sus hijos para la amenaza presente que se promete larga y que ya ha acabado con la vida de su padre. Les habla del amor de Dios y del premio, de fortaleza y fidelidad, de lealtad a Dios con las obras hasta la muerte como ha sido la actitud de su propio padre. Tuvo que pasar oculta siete meses con sus hijos, escondiéndose cuando arreciaba la persecución, por el temor a ser descubiertos, en una cisterna seca, que siglos después se mostraba a los visitantes. Sin fingimiento inútil, prepara a sus hijos hablándoles del peligro que corren, de los bienes futuros prometidos a los que son fieles y de la confianza en Jesucristo; también les pone al corriente de la dureza que supone el martirio y confiesa sus miedos ante la posibilidad de que claudique alguno de ellos. Todos se proponen estar dispuestos a la muerte antes que adorar a los ídolos.

   Por fin cayeron en manos de sus enemigos, y como Sinforosa no se dejase persuadir con promesas y amenazas para sacrificar a los ídolos, el juez quiere colgarla por los cabellos junto al templo de Hércules; pero, comprendiendo que el espectáculo contribuirá a afianzar la fe de los cristianos que permanecen ocultos entre el pueblo, cambia el propósito, disponiendo que sea arrojada al río Teverone, próximo a Tívoli, con una pesada piedra atada al cuello. Hasta último momento Sinforosa siguió animando a sus hijos a permanecer firmes en la fe.

 
 Sus hijos Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio, jóvenes y algunos niños, se resisten firmemente a sacrificar a los dioses y aseguran con claridad ante el juez que se ha ofrecido con promesas a hacer de padre y madre para ellos: «No seremos menos fuertes ni menos cristianos que nuestros padres».

   Entonces es el potro alrededor del templo de Hércules el que entra en juego. A fuerza de ser estirados les descoyuntan los miembros, pero ellos bendecían a Dios en medio del tormento. Luego vienen los garfios que van rompiendo las carnes y, por último, vencido y humillado el juez por no poder torcer la voluntad de los fuertes y jóvenes reos, manda que los verdugos terminen con sus vidas atravesándoles con espadas y puñales.

   Enterraron sus cuerpos en una fosa común que los paganos llamaron luego «Biothanatos», queriendo expresar el desprecio a la muerte que mostraron al juzgarles. Cuando se calma de furia de Adriano en cosa de año y medio, los cristianos pudieron dar digna sepultura a los que llamaban ya, distinguiéndolos, como «Los Siete Hermanos» y levantaron una pequeña y pobre iglesia a Sinforosa. Posteriormente sus reliquias se trasladaron a Roma y se pusieron, junto a las de Getulio, en la Iglesia de san Miguel.

 
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BEATO JUAN DE MAYORGA Y 40 COMPAÑEROS MÁRTIRES

13 de julio

Bien ganado tenía la madre Teresa de Jesús este conventual sosiego con que se regala en Ávila después de las andaduras y desventuras de aquel año 1570.

   La fundación de Pastrana le puso el corazón en aprietos de sangre ante el dramático destino de sus pobres monjas, entregadas al turbio albedrío de la princesa de Éboli. Con su único ojo bello, inquietante y sutil, quiso doña Ana Mendoza de la Cerda envolver sus extravíos en el lirio celeste de la blanca capa del Carmelo. Y como todo eran embelecos de fantasía y antojos de viuda, aún verde, muy pronto colgó penitencias, silencios y hábito. Pero ni aun así placían la devoción y el recogimiento en aquel Carmen, acosado, desde fuera, por las impertinencias priorales de la Éboli. Total, que la Santa procuró «por cuantas vías pudo, suplicando a Perlados, que quitaran de allí el Monasterio», como se hizo. Y Teresa de Jesús, baldada de carretas y de muleros, dio con su amargura en la Encarnación de Ávila, peregrinando penosamente los caminos de Madrid, Toledo y Escalona.

   Se entiende muy bien toda su vida, a la luz de aquel ardoroso anhelo de San Pablo: «suplir, con el sacrificio de su carne, lo que resta a la Pasión de Jesucristo, por su Cuerpo, que es la Iglesia». Y a tan altos arrobos le sube su corazón enamorado -su «muero porque no muero»- que muchas veces refresca los ardores de su angustia con la memoria de aquel ansia adolescente de martirio que le empujaba a irse para cristianizar las tierras de moros. ¡El martirio!

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SAN PÍO I, Papa y Mártir

11 de julio

 

Pío, primero de este nombre, glorioso pontífice y mártir de Cristo, fue natural de la ciudad de Aquileya e, hijo de Rufino, el cual después de haberle instruido en la fe cristiana, le envió a Roma para que saliese bien enseñado en las letras humanas y divinas. Es opinión de muchos que el Papa Higinio le consagró después obispo, y repartió con él la solicitud pastoral de toda la Iglesia. Habiendo aquel santo pontífice alcanzado la gloriosa palma del martirio, vacó la Sede apostólica solo tres días, porque era muy crecido en Roma el número de los santos, (que así se llamaban los fieles), los cuales después de emplear aquellos tres días en ayunos, vigilias y oraciones, eligieron por voz común a san Pío, y le nombraron vicario de nuestro Señor en la tierra. Ordenó muchas cosas de gran utilidad para la santa Iglesia. Señaló las penitencias que habían de hacer los sacerdotes que fuesen negligentes en administrar el santísimo Sacramento; mandó que fuesen inviolables las heredades de las iglesias, y que no se consagrasen las vírgenes que profesan perpetua continencia hasta tener veinticinco años. Hizo un decreta por el cual mandaba que la santa Pascua se celebrase siempre en domingo como lo habían instituido los Apóstoles; consagró en Roma las Termas Novacianas a honor de santa Potenciana; anatematizó a los infernales heresiarcas Valentín y Marción, y escribió varias epístolas, en las cuales resplandece la santidad y celo de este venerable pontífice. En una de ellas que escribió a Justo (a lo que parece obispo de Viena), le dice: «Ten, cuidado de los cuerpos de los santos mártires, como de «miembros de Cristo, que así le tuvieron  los apóstoles del cuerpo de san Esteban. Visita a los santos que están en las cárceles, para que ninguno se entibie en la fe. Los clérigos y diáconos te respeten y reverencien, no como a mayor sino como a ministro de Jesucristo. Todo el pueblo descanse, y sea amparado y defendido con tu santidad. Quiero que sepas, compañero dulcísimo, que Dios me ha revelado que tengo que acabar presto los días de mi peregrinación; sólo te ruego que estés firme en la unión de la Iglesia,  y que no te olvides de mí. Todo el senado y compañía de los sacerdotes y ministros de Cristo que está en Roma, te saluda, y yo saludo a todo el colegio de los hermanos en el Señor, que están contigo. Todo esto es de san Pío, el cual después de haber acrecentado mucho la Iglesia de Dios con su celestial espíritu y gobierno, fue delatado y cargado de cadenas, y muerto por la fe de nuestro Señor Jesucristo, como tantos otros pontífices de los primeros siglos de la Iglesia.
 
REFLEXIÓN
   Para que veas la reverencia que has de tener al santísimo Sacramento, lee las graves penas que puso san Pío a los sacerdotes que por su negligencia derramasen alguna parte del vino consagrado: «Si cayere, dice, la sangre de Cristo en el suelo, hagan penitencia por espacio de cuarenta días; si en los corporales, por tres: si penetró hasta el primer mantel, por cuatro; por nueve si llegó al segundo; y por veinte si caló hasta el tercero. En cualquier parte donde cayere, séquese todo lo que hubiese mojado; si esto no se pudiese, lávese con cuidado o ráigase; y recogiendo todo lo lavado o raído, quémese y échense las cenizas en la piscina. Considera pues con qué devoción y pureza de alma y cuerpo, se ha de recibir este divino sacramento, que con tanto cuidado se ha de tratar.

ORACIÓN
   Atiende, oh Dios todopoderoso, a nuestra flaqueza, y alívianos del peso de nuestros pecados, por la intercesión de tu bienaventurado mártir y Pontífice Pío. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
 
FLOS SANCTORUM de la Familia Cristiana: Comprende las Vidas de los Santos y Principales Festividades del año, Ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia. Por el P. Francisco De Paula Morell, S. J.. Ed. Difusión, S. A., Buenos Aires, 1943.
 
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SANTA RUFINA Y SANTA SEGUNDA, Mártires

10 de Julio

Rufina y Segunda eran hermanas; sus padres las habían prometido a dos señores romanos, pero rehusaron casarse, porque ya habían elegido como esposo a Jesucristo. Se las encarceló y se las azotó para que consintiesen en la pérdida de la virginidad y de la fe. Se las arrojó al Tíber, pero un ángel acudió a sacarlas. Finalmente, fueron decapitadas por orden de los emperadores Valeriano y Galo, en el año 257. 

MEDITACIÓN: SOBRE LA NECESIDAD DE LLEVAR BIEN LA PROPIA CRUZ

I. Jesucristo amaba tiernamente a esta madre admirable ya las siete hijos que ella había educado para Él; amaba igualmente a estas dos hermanas que lo habían elegido por esposo. Por eso los admitió, a todos, a compartir con El sus sufrimientos. No te asombres: Dios ha resuelto salvar a los hombres solamente por la cruz. Jesucristo, para redimirnos, llevó la suya; tú, para salvarte, debes también llevar la tuya. Es el camino grande del cielo, aquél por el cual han pasado todos los santos; te extraviarás si buscas otro. No nos contentemos con adorar la cruz sobre los altares; no basta ello para salvarse. No hemos de adorar la cruz solamente, hemos de llevarla.

II. Los malvados llevan su cruz, pero para su condenación. Mira a los esclavos de la vanidad, de las riquezas, de los placeres; viven en continua inquietud de espíritu y en continuo trabajo. ¿Para qué? Para adquirir bienes que habrá que abandonar el día me nos pensado, y que los arrastrarán al infierno. Si se imponen tanta fatiga por una recompensa fugitiva, ¿no es, acaso, cobardía de nuestra parte rehuir el sufrimiento de un instante a cambio de una gloria inmortal?

III. Haz lo que te plazca: quieras o no, llevarás tu cruz. La llevarás como Jesucristo, que la pidió sin haberla merecido; o bien como el mal ladrón, que la llevó de mala gana y sin mérito. Es preciso pasar por los sufrimientos para llegar a la gloria. Dos caminos nos muestra Cristo: uno penoso que debemos soportar, otro feliz que debemos esperar. (San Agustín).

La mortificación
Orad por los afligidos. 

ORACIÓN

   Haced, os suplicamos, Dios omnipotente, que los gloriosos mártires que tan valientemente confesaron vuestro Santo Nombre, nos hagan experimentar los efectos de su piadosa protección. Por I. C. N. S.  Amén.

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LOS 19 SANTOS MÁRTIRES DE GORKUM

9 de julio


Once franciscanos del convento de la pequeña ciudad holandesa de Gorcum, junto con otros ocho sacerdotes y religiosos, fueron martirizados por los calvinistas en Brielle por negarse a apostatar de la fe y, en especial, a retirar su obediencia al Papa.

La primera página de la historia de la nacionalidad holandesa está manchada de sangre. Hoy quisieran borrarla todos los holandeses, aun los protestantes más reaccionarios. Fueron jornadas inexplicables en un pueblo que pasa como prototipo de cordura y de sentido de tolerancia.

   Para comprender lo que entonces sucedió precisa trasladarse al clima político y religioso, también social, de los Países Bajos de la segunda mitad del siglo XVI, ricos y superpoblados, invadidos por los predicantes calvinistas y alzados en guerra sin cuartel contra el dominio español.

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SANTOS AQUILA y PRISCILA o PRISCA, Mártires

(Siglo I)

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Lo poco que sabemos sobre Aquila y Priscila procede de la Sagrada Escritura. Ambos eran discípulos de San Pablo. Como su maestro, viajaron mucho y cambiaron con frecuencia de lugar de residencia. La primera vez que nos hablan de ellos los Hechos de los Apóstoles (18:1-3), acababan de partir de Italia, pues el emperador Claudio había publicado un decreto por el que prohibía a los judíos habitar en Roma. Aquila era un judío originario del Ponto.
 
Al salir de Italia, se estableció en Corinto con su esposa, Priscila. San Pablo fue a visitarlos al llegar de Atenas. Al ver que Aquila era, como él, fabricante de tiendas (pues todos los rabinos judíos tenían un oficio), decidió vivir con ellos durante su estancia en Corinto. No sabemos si San Pablo los convirtió entonces a la fe o si ya eran cristianos desde antes. Aquila y Priscila acompañaron a San Pablo a Efeso; ahí se quedaron, en tanto que el Apóstol proseguía su viaje.
 
Durante la ausencia del Apóstol, instruyeron a Apolo, un judío de Alejandría «muy versado en las Escrituras», que había oído hablar del Señor a unos discípulos del Bautista. Durante su tercer viaje a Efeso, San Pablo se alojó en casa de Aquila y Priscila, donde estableció una iglesia. El Apóstol escribe: «Saluda a Priscila y Aquila y a la iglesia de su casa.» Y añade unas palabras de gratitud por todo lo que habían hecho: «Mis colaboradores en Jesucristo, que expusieron la vida por salvarme. Gracias les sean dadas, no sólo de mi parte, sino de parte de todas las iglesias de los gentiles.»
 
Estas palabras se hallan en la epístola de San Pablo a los romanos, lo cual prueba que Aquila y Priscila habían vuelto a Roma y tenían también ahí una iglesia en su casa. Pero pronto volvieron a Efeso, pues San Pablo les envía saludos en su carta a Timoteo.
 
El Martirologio Romano afirma que murieron en Asia Menor, pero, según la tradición, fueron martirizados en Roma. Una leyenda muy posterior relaciona a Santa Priscila con el «Titulos Priscae», es decir, con la iglesia de Santa Prisca en el Aventino.
 
   J. Ebersolt (1902) editó unas actas de Aquila y Priscila, que datan del siglo VII, también R. Schumacher, en Theologie und Glaube, vol. XII (1920), pp. 86-89.
 
Tomado de:

SANTO TOMÁS MORO, Mártir

6 de julio

La tristeza que es según Dios produce la penitencia estable para la salvación; pero la tristeza según el mundo produce la muerte. (2 Cor., 7, 10).

Nacido en Londres en 1478, Tomás Moro estudió en Oxford, ejerció la abogacía en su ciudad natal y se casó, en primeras nupcias, con Juana Colt. Su dichoso hogar era el punto de reunión de todos los hombres piadosos y sabios de Inglaterra y del extranjero. Habiendo enviudado contrajo segundas nupcias con Alicia Middleton, en 1516. Por esa misma época, fue distinguido por el joven rey Enrique VIII, que le hizo su Lord Canciller, en 1529. Viéndose obligado a oponerse al rey en el asunto de la anulación del matrimonio real, renunció Tomás Moro por estimar que éste era su deber. Cuando Enrique VIII quiso hacerse jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, su antiguo Canciller irguióse contra él, y fue encarcelado en la torre de Londres, siendo decapitado en 1535. Tanto en su vida pública como en su vida privada fue modelo de verdadero cristiano, uniendo a la suavidad la fortaleza, a la piedad la inteligencia, a la alegría la seriedad.

MEDITACIÓN SOBRE LA BUENA
y LA MALA TRISTEZA

I. No te entristezcas por las cosas de este mundo. La tristeza daña a la salud, turba la paz del alma, aniquila la piedad y la virtud; ella. nos hace insoportables a los demás y molestos a nosotros mismos. Pero, dirás, ¿cómo no estar triste en este valle de lágrimas? pregúntale a tu alma, con David: ¿Alma mía, por qué estás turbada y triste? Si tú has atraído la desgracia que te aflige, sopórtala pacientemente, puesto que la has merecido; si no eres tú su causa, espera en Dios, te consolará si no siempre en esta vida, segura e inefablemente en la otra. ¿por qué estás triste, alma mía, y por qué me conturbas ? (El Salmista).

II. ponte triste de haber ofendido a Dios; llora tus faltas, día y noche. Esta tristeza te causará una alegría muy dulce en el fondo del corazón. ¡Lejos de nosotros esas risas y esos gozos del mundo que se llevan la compunción del corazón! ¡Ah! ¿Podemos, acaso, regocijarnos en esta vida cuando ignoramos la hora de nuestra muerte, y no sabemos si somos dignos del amor o del odio de Dios?

III. Que esta tristeza, causada por el recuerdo de tus pecados, produzca en ti una penitencia estable. No basta, en efecto, entregarte sólo por algunos días a la penitencia y a las lágrimas; todos los días cometes nuevos pecados, todos los días debes llorar. San Pedro y Santa María Magdalena lloraron hasta su muerte. ¡Cuán dulces son las lágrimas que extinguen las llamas del infierno!¿Quieres no estar triste nunca? Vive santamente: una vida santa siempre es gozosa; la conciencia del culpable está siempre atormentada. (San Bernardo).

La contrición
Orad por los afligidos.

ORACIÓN

Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza, ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos por la gloriosa intercesión del bienaventurado Tomás, vuestro mártir. por J. C. N. S. Amén.

*Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SANTA CIRILA,Virgen y Mártir

de julio

Al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos
que creen en mí, mucho mejor le fuera que le ataran
al cuello una piedra y lo echaran al mar.
(Marcos, 9, 41).

Admira la fe y la caridad de Santa Cirila. El temor aun de parecer que sacrificaba en honor de los ídolos, siendo así motivo de escándalo para los demás, la hizo mantener con mano firme e inmóvil carbones encendidos mezclados con incienso. Este ejemplo de heroica firmeza convirtió a un gran número de paganos que, también ellos, soportaron los más crueles tormentos por el nombre de Jesucristo.

MEDITACIÓN SOBRE EL ESCÁNDALO

   I. No seas, para el prójimo, motivo de escándalo, de lo contrario serás culpable del pecado de tu hermano. Por tu vida escandalosa, precipitas al infierno a un alma redimida al precio de la sangre de Jesucristo. Examina bien tus acciones y tus palabras; y si has escandalizado a tu hermano, esfuérzate por reparar el mal causado y por darle buen ejemplo en lo futuro.

   II. Evita las acciones indiferentes que pudieran ser motivo de escándalo para las almas débiles. Si comiendo carne, escandalizo a mi hermano, decía San Pablo, nunca la comeré. No descuides tus prácticas de piedad porque los malos se escandalicen de ellas: ¡si el sol se pone no es por temor de incomodar a las lechuzas! Oh mi amable Jesús, habéis muerto en la cruz, sabíais, sin embargo, que la cruz sería motivo de escándalo para los judíos. Es preferible ocasionar un escándalo antes que ocultar la verdad. (Tertuliano).

   III. No te escandalices fácilmente del mal, verdadero o aparente, que ves. Excusa los defectos ajenos en cuanto puedas; excusa la intención, si el acto es evidentemente malo. Desvía la vista de los malos ejemplos que te den; ¿Por qué imitas siempre lo que hay de malo en los demás? Los sabios y los insensatos contribuirán, si tú quieres, a tu formación. El sabio y el insensato sirven para formar al hombre prudente: aquél le enseña lo que debe hacer, éste lo que debe evitar. (San Euquerio).

 El buen ejemplo
Orad por la propagación de la fe. 

ORACIÓN

   Que la bienaventurada Cirila, Virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, oh Dios nuestro, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por su valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo III, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SAN IRENEO Y SANTA MUSTIOLA, Mártires

3 de julio

En el tiempo del emperador Aureliano era Turcio procónsul en la ciudad de Clusi, en la Toscana o Etruria; y ejecutando el edicto imperial contra. los cristianos en la ciudad de Sutri, el primero que llamó a su tribunal fue al santo presbítero Félix, ordenando que lo sacasen fuera de la ciudad, y que lo apedreasen hasta que acabase la vida, como así sucedió. Tomó secretamente el cuerpo despedazado de aquel santo mártir el fervoroso cristiano san Ireneo y habiéndolo sepultado junto a los muros de la ciudad, llegó la noticia de esta obra piadosa a los oídos del cruel Prefecto, por lo cual lo mandó prender, y cargándole de cadenas lo hizo venir siguiendo su carroza hasta la ciudad de Clusi donde lo puso en la cárcel con otros muchos cristianos presos. Una doncella y señora rica llamada Mustiola, que era prima hermana del príncipe C1audio, visitaba con frecuencia a aquellos fidelísimos soldados de Jesucristo, y con su hacienda y favor socorría sus necesidades y les regalaba cuanto podía. Dieron cuenta a Turcio de la gran caridad que la ilustre y santa virgen usaba con los cristianos presos; por lo cual este bárbaro juez la mandó prender, sin reparar en su gran nobleza. Entonces con el fin de poner espanto y terror a los cristianos de la ciudad, hizo degollar en un solo día a todos los que tenía cargados de prisiones en la cárcel, dejando solamente con vida a san Ireneo, en el cual quiso ejecutar todos los artificios de su crueldad para amedrentar y rendir, si fuera posible, el ánimo valeroso de aquélla santa doncella. Mandó pues que a su vista colgasen en el potroa Ireneo, y que en aquélla máquina le descoyuntasen los miembros, le despedazasen con uñas aceradas, y pusiesen fuego debajo, hasta que sin quitarle del tormento perdiese la vida, Hiciéronlo así los inhumanos verdugos, cebándose en la sangre de aquel fortísimo mártir de Cristo con extraña crueldad, por echar de ver que ni conseguían quebrantar su constancia y espíritu admirable, ni hacer mella en el pecho de la gloriosa virgen que estaba presenciando  aquel horrible martirio. Luego que el mártír acabó su vida mortal, mandó el impío juez que azotasen rigurosamente a la santa virgen con cordeles emplomados, hasta que ella se rindiese, o acabase la vida; lo cual ejecutaron los mismos sayones que habían martirizado a san Ireneo, y en este suplicio murió aquélla castísima esposa del Señor, siguiendo en la gloria del cielo al que había sido ejemplo de su fortaleza en el martirio. Los dos sagrados cuerpos enterró cerca de los muros de la misma ciudad de Clusi, Marcos, varón cristiano y religioso, donde hoy tienen un suntuoso templo; y hacen continuos milagros. con que es Dios en ellos glorioso, como siempre en sus santos.

REFLEXIÓN

   Observa en estos martirios como la piedad cristiana que usó san Ireneo sepultando el santo cuerpo del glorioso mártir san Félix, le ganó al instante la insigne corona del martirio; y la caridad que la gloriosa virgen santa Mustiola tuvo con los mártires encarcelados, fue asimismo premiada con la misma corona. ¡Oh, qué grande es la recompensa de las obras de caridad! Si las haces en favor de los santos, participas del mérito de su santidad; si las haces en alivio de los enfermos, participas del mérito de su paciencia; y siempre que haces bien a tu prójimo necesitado, mereces la recompensa que tuvieras, si lo hicieras a la persona de Cristo.

ORACIÓN

   ¡Oh Dios! que alegras nuestras almas en la anual solemnidad de tus santos mártires Ireneo y Mustiola, concédenos propicio, que nos enciendan en tu amor los ejemplos de estos santos, por cuyos merecimientos nos gozamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Flos Sanctorum de la Familia Cristiana (Las Vidas de los Santos y Principales Festividades del Año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia) por P. Francisco De Paula Morell, S. J., Ed. Difusión, S. A., Buenos Aires.

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SAN FACUNDO Y SAN PRIMITIVO, Mártires

27 de noviembre

Los santos Facundo y Primitivo, hijos de san Marcelo, centurión romano, fueron martirizados, gobernando en Galicia Ático el cual mandó pregonar un sacrificio público a una estatua del sol, que estaba en la ribera del río Cea, y era tenida en mucha veneración por toda aquella comarca. Al llegar el día señalado para el sacrificio, se juntó mucha gente, el mismo Ático, para dar ejemplo a los demás, hizo su adoración, y como era el gobernador, todos los demás le siguieron, menos Facundo y Primitivo, que no se quisieron hallar presentes en el sacrificio. Mucho sintió esto Ático; los mandó prender e interrogar, y después de varias preguntas y respuestas, entendiendo que perdía el tiempo en quererles persuadir que adorasen a sus falsos dioses, determinó darles atroces tormentos. Les quebraron los dedos de las manos, les lastimaron cruelmente las piernas, apretándoselas con una manera de cepo que como prensa se iba cerrando poco a poco; y así fatigados por una parte de los tormentos, y por otra consolados y alegres por ver que padecían por Cristo, les mandó Ático llevar a la cárcel.

Para tentarlos y probar si con blandura y regalo les podría atraer a su voluntad más fácilmente que con tormentos, les envió ricos manjares, que los dos santos hermanos no quisieron recibir; y Ático, teniendo esto por desacato é injuria, encendido de cólera y furor, los mandó echar en un horno encendido, donde estuvieron tres días con mucho alivio y refrigerio.

Pretendió matarlos dándoles ponzoña en la comida, y los santos, cuando se la trajeron, entendiendo lo que venia en ella, dijeron: « Nosotros no habíamos de gustar esta vianda, porque bien sabemos lo que hay en ella; pero para que Ático se desengañe y se manifieste más la virtud de Cristo, a quien servimos y adoramos, la comeremos toda.» Hicieron la señal de la cruz sobre ella y la comieron, y el veneno perdió su fuerza por virtud de la santa cruz y de aquel Señor a quien todas las cosas obedecen. Cuando vio esto el que había aparejado la Ponzoña, quemó sus libros y se hizo cristiano.

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BEATO JUAN ROBINSON, Mártir

1 de octubre

El Beato Juan Robinson, nació en Ferrensbery, en el Yorkshire. Cuando quedó viudo, pasó a Reims, donde su hijo Francisco estudiaba también para el sacerdocio. Recibió la ordenación sacerdotal en 1585. Fue arrestado en cuanto puso el pie en tierra inglesa. Después de pasar algún tiempo en la prisión de Clink, en Londres, compareció ante el tribunal, que le condenó a muerte. El día en que llegó a Ipswich la autorización oficial para la ejecución (28 de septiembre de 1588), el beato «se llenó de alegría, regaló todo su dinero al portador de la autorización y cayó de rodillas para dar gracias a Dios».

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BEATO EDUARDO JAMES, Mártir

1 de octubre

El Beato Eduardo James nació en Breaston, en Derbyshire. Fue educado en el protestantismo en la escuela de Derby y en St. John’s College de Oxford. Después de su conversión, se trasladó a Reims y más tarde a Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal de manos de Goldwell de Saint Asaph. Ejerció su ministerio entre sus ciudadanos durante cinco años antes de ser arrestado junto con el Beato Rodolfo Crockett y conducido a la prisión de Londres. Allí ambos permanecieron más de dos años y medio. Después del fracaso de la Armada Invencible, comparecieron ante el tribunal de Chichester, que decidió hacer con ellos un escarmiento.

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BEATO RODOLFO CROCKETT, Mártir

1 de octubre

Rodolfo Crockett, como Eduardo James, fue martirizado en Chichester. Nació en Barton-on-the-Hill, en Cheshire. Hizo sus estudios en el Christ’s College, de Cambridge, y en Gloucester Hall de Oxford. Había ejercido en Anglia del este el cargo de maestro de escuela antes de pasar al colegio de Reims para prepararse para servir a Dios como sacerdote. Fue ordenado en 1586 y martirizado dos años después en Chichester junto con el Beato Eduardo James.

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BEATO ROBERTO WIDMERPOOL, Mártir

1 de octubre

 Roberto Widmerpool, el cuarto de los mártires de Canterbury, era un laico. Había nacido en Widmerpool, localidad de Nottinghmshire y había hecho sus estudios en el Gloucester Hall de Oxford, donde obtuvo el título de maestro de escuela. Durante algún tiempo, fue tutor de los hijos del conde de Nortumbría. Se le acusó de haber ayudado a un sacerdote al darle refugio en la casadel conde. Antes de ser ahorcado, el beato dio gracias a Dios por haberle concedido el privilegio de morir por la fe en la misma ciudad que Santo Tomás Becket.

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BEATO CRISTÓBAL BUXTON, Mártir

1 de octubre

Cristóbal Buxton nació en Tideswell, Derbyshire. Tuvo como profesor en la escuela al Venerable Nicolás Garlick e hizo sus estudios sacerdotales en Reims y en Roma. Fue ordenado sacerdote en 1586 y ejerció su ministerio durante tres años antes de morir martirizado en Canterbury. Tanto el Beato Cristóbal Buxton, como los beatos Roberto Wilcox y Eduardo Campion, fueron condenados por haber vuelto al reino en calidad de sacerdotes. El Beato Cristóbal era el más joven de los mártires. Los verdugos creyeron que conseguirían amedrentarle obligándole a presenciar el martirio de sus compañeros, pero, cuando le ofrecieron la libertad al precio de la apostasía, Cristóbal replicó que prefiriría morir mil veces antes que aceptar tal proposición. En la prisión de Marshalsea escribió un «Rituale», que se conserva todavía como una reliquia.

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BEATO EDUARDO CAMPION, Mártir

1 de octubre

Eduardo Campion (cuyo verdadero apellido era Edwards), nació en 1552 en Ludlow, Shropshire, en el seno de una buena familia. Pasó dos años en el Jesus College, de Oxford. Cuando se hallaba al servicio de Gregory, décimo Lord Dacre de el South, se reconcilió con la Iglesia de la que se había alejado. Fue a estudiar a Reims a donde llegó el el 22 de Febrero de 1586, allí donde tomó el nombre de Campion. Fue ordenado subdiácono en Laon, el 18 de Septiembre, diácono en, el 19 de diciembre del mismo año, y sacerdote a principios del año siguiente, en Cuaresma, siendo adjudicado a la Diócesis de Canterbury. Inmediatamente volvió a Inglaterra, siendo arrestado el 18 de marzo de 1587 en Sittingbourne, siendo encarcelado primero en Newgate y luego en Marshalsea. Murió mártir por no querer renegar de la fe, en 1588. Fue beatificado en 1929.

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BEATO ROBERTO WILCOX, Mártir

1 de octubre

Roberto Wilcox nació en Chester en 1558. Hizo sus estudios sacerdotales en Reims, a donde llegó el 12 de agosto de 1583. Recibió la tonsura y las órdenes menores el 23 de septiembre del año siguiente. Fue ordenado subdiácono el 16 de marzo, diácono el 5 o 6 de abril, y sacerdote el 20de abril de 1585, recibiendo todas estas órdenes en Reims. fue enviado a la misión inglesa el 7 de enero de 1586. Empezó a trabajar en Kent; pero ese mismo año fue arrestado y encarcelado en Marshalsea. Condenado a muerte, fue ahorcado, arrastrado y descuartizado en las afueras de Canterbury, en el sitio llamado Oaten Hill. Con él murieron los beatos Beato Eduardo Campion, Cristobal Buxton y Roberto Widmerpool. Fue beatificado en 1929.

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LOS MÁRTIRES DE LONDRES DE 1588

1 de octubre

El 28 de agosto se recuerda a los mártires que sufrieron en Londres al desatarse la persecución de julio de 1588, como consecuencia, omejor dicho represalia, de la alarma provocada por las amenazas de invasión de la española y cristiana Armada Invencible. En octubre de ese año hubo una serie de ejecuciones en las provincias: cuatro católicos fueron martirizados en Canterbury:

Beato Roberto Wilcox

Beato Eduardo Campion

Cristobal Buxton y

Roberto Widmerpool

Otros tres en diferentes ciudades. En Chichester:

Beato Rodolfo Crockett

Beato Eduardo James

Y en Ipswich: el Beato Juan Robinson.

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BEATOS DIEGO BOTELLO, FERNANDO SALCEDO Y COMPAÑERO, Mártires

1 de octubre

La oración, unida con el divino sacrificio
de la Misa, tiene una fuerza indecible; de modo
que por este medio abunda el alma de celestiales
favores como apoyada sobre su Amado
(San Francisco de Sales)

 De los tres mártires Fernando o Hernando de Salcedo, Diego Botello y un compañero (no se conoce el nombre del tercero), probablemente ocurrido en la isla Española (hoy Haiti) en el primer decenio del siglo XVI, que pertenecían a la provincia franciscana de Santa Cruz de Española, creada en 1505, conocemos solamente la escueta noticia de su muerte, transmitida por el historiador franciscano Jerónimo di Mendieta (muerto en 1604). En 1516, en una de las islas de la Pequeña Antilla, los indios caraibici, antropófagos, los mataron a golpes y, después de haberlos comido, llevaron en procesión sus cabezas como bandera y señal de triunfo. El Martirologio Franciscano los recuerda con el título de beatos el 1° de octubre, e indica arbitrariamente Venezuela come lugar de su martirio.

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SAN MIGUEL Y COMPAÑEROS, Mártir

1 de octubre

Entre la prácticas de la religión, el Santísimo Sacrificio es lo
que el Sol entre los astros; pues es verdaderamente el alma de
la religión cristiana. Es el misterio inefable que comprende la
caridad divina, por la cual Dios, uniéndose realmente a nosotros,
nos comunica con su magnificencia sus gracias y favores
San Francisco de Sales.

  San Miguel y sus compañeros fueron martirizado en Zobée en Géorgie, durante la conquista de la región por el emir Aleim. Fueron capturados y como se negaron a renegar de la fe, los condenaron a ser decapitados.(Siglo VIII).

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SAN DOMNINO, Mártir

1 de octubre

Enséñanos, buen Señor, a servirte como mereces:
a dar sin contar el costo, a luchar sin contar las heridas,
a trabajar y a no buscar descanso, a laborar sin pedir
recompensa excepto saber que hacemos tu voluntad
(San Ignacio de Loyola)

San Domnino, nacido en Tesalónica en el seno de una familia cristiana, no tenía miedo de proclamarse cristiano. Detenido, le fueron rompiendo los huesos uno a uno. Luego le cortaron las piernas, y así pasó siete días cantando glorias al Señor, antes de ir definitivamente a a cantarlas al cielo. (Siglo IV).

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SAN PIATO, Obispo y Mártir

1 de octubre

Primer obispo de Tournai, o mejor dicho, arzobispo itinerante.  

   Sobre su vida existen hechos legendarios. Su Pasión, que data del siglo II, es una copia de la de San Lucien de Beauvais.

   Nació en Benevent Italia. Acompañó a San  Dionisio en la evangelización de la Galia, predicó también en las Carnutes. en su apostolado en la región de Chartres, según la tradición, no encontró más que corazones endurecidos; en cambio en Tournais, en dos meses escuchando su palabra se convirtieron treinta mil paganos. Fue decapitado en Tournai junto a varios de sus discípulos. 

   Su cuerpo, enterrado en Seclin (Norte), a causa de la amenaza de piratas normandos, en el siglo IX, fue transportado a San Ouen, después a Chartres donde en la catedral, le está dedicada una capilla.

   Es Patrón de Tournai y de Chartres. En Arras se le tributa culto desde el siglo VII.

   Se lo representa como obispo, sosteniendo los Evangelios o como a San Dionisio, llevando en sus manos su cabeza cortada.

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SANTOS DONACIANO y ROGACIANO, Mártires

24 de Mayo

 No hay más que un Dios, Padre de todos,
  que está sobre todos, que obra por todos, que está en todos.
(Efesios, 4, 6).

Eran dos hermanos: Donaciano, el menor, convirtió a la fe a su hermano mayor. El tirano los hizo encarcelar, y como los amenazase con hacerlos morir: Los tormentos que Dios te prepara en el infierno, dijo Donaciano, son infinitamente más crueles que aquellos con que nos amenazas. Rogaciano, instado a que adorase a los ídolos: No me atrevo, dijo, a adorar lo que está por debajo de mí; estos ídolos no son sino metal, sin vida y sin alma. Los dos fueron decapitados en Nantes, hacia el año 300.

MEDITACIÓN
 DIOS ES NUESTRO PADRE

   I. Dios es nuestro Padre; tiene más amor por nosotros que nuestros mismos padres, pues estos se contentan a menudo con procurarnos los bienes de la tierra, y Dios nos quiere poner en posesión de los bienes del cielo. Es un Padre omnipotente, nos puede hacer bien; es infinitamente bueno, quiere hacérnoslo. ¿Qué confianza tenemos en su bondad? ¡Ah! Padre mío, he pecado contra ti, no soy digno de ser llamado hijo tuyo.

    II. Si Dios es el Padre de todos los hombres, todos los hombres son hermanos, y cada uno debe tener para con su prójimo una caridad verdadera mente fraternal. Los reyes y los súbditos, los pobres y los ricos son hijos de un mismo Padre, y herederos de un mismo reino. A nadie desprecies, pues, ama a todos los hombres como a hermanos tuyos. Aquellos que te parecen despreciables acaso tengan una parte mejor que tú en la herencia del Padre celestial.

   III. En todas tus necesidades, acuérdate de que Dios es tu Padre, ten confianza en Él: Él puede y quiere aliviar tus miserias. Si te ha dado bienes en abundancia, sabe que es para que hagas partícipes de ellos a los pobres, que son tus hermanos. Acuérdate que este Padre está en el cielo, y que no es aquí en la tierra donde quiere darte su herencia. En tus aflic ciones reconoce la mano de tu Padre. Que castigue Dios cuanto quiera, Él es nuestro Padre; si nos aflige y nos abate, es todavía nuestro Padre. (San Agustín).

La caridad
Orad por acrecentamiento de la caridad.

ORACIÓN

   Haced, Os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que la intercesión de vuestros mártires Santos Donaciano y Rogaciano, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos libre de todos los males que nos amenazan. Por J. C. N. S. Amén.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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BEATO MATEO LE VAN GAM , Mártir

11 de Mayo

 El trabajo misionero, llevado a cabo desde el inicio del siglo XVI y consolidado con los primeros Vicariatos apostólicos del Norte (Dáng-Ngoái) y del Sur (Dáng-Trong) en el 1659, ha tenido en el trascurso de los siglos un admirable desarrollo.

   Desde los primeros años, la semilla de la Fe se ha mezclado, en el territorio vietnamita, con la abundante sangre de los Mártires, tanto del clero misionero como del clero local y del pueblo cristiano de Vietnam. Juntos han soportado las fatigas del trabajo apostólico, como si se hubiesen puesto de acuerdo, han afrontado incluso la muerte para dar testimonio de la verdad evangélica. La historia religiosa de la Iglesia vietnamita señala que han existido un total de 53 Edictos, firmados por los Señores Trinh y Nguyen o por los Reyes que, durante  más de dos siglos, en total 261 años (1625-1886), han decretado contra los cristianos persecuciones una más cruel que la otra. Son alrededor de unas 130.000 las víctimas caídas por todo el territorio nacional.

   A lo largo de los siglos, estos mártires de la Fe ha sido enterrados en forma anónima, pero su recuerdo permanece vivo en el espíritu de la comunidad católica. Desde el inicio del siglo XX, 117 de este gran grupo de héroes, martirizados cruelmente, han sido elegidos y elevados al honor de los altares por la Santa Sede en 4 Beatificaciones:

  • en el 1900, por el Papa León XIII, 64 personas
  • en el 1906, por el Papa S. Pío X, 8 personas
  • en el 1909, por el Papa S. Pío X, 20 personas
  • en el 1951, por el Papa Pío XII, 25 personas

   clasificadas así:

  • 11 españoles: todos Dominicos: 6 Obispos, 5 Sacerdotes;
  • 10 franceses: todos de las Misiones Extranjeras de París: 2 Obispos, 8 Sacerdotes;
  • 96 vietnamitas: 37 Sacerdotes (11 de ellos dominicos) y 59 Cristianos (entre ellos: 1 seminarista, 16 catequistas, 10 terciarios dominicos y 1 mujer).

   El Beato Mateo Le Van Gam, laico martirizado en el año 1874 en Saigón, Cochinchina, con su pequeña embarcación introducía misioneros europeos; sufrió por ello pena de cárcel durante un año y, finalmente, fue degollado por orden del emperador Thieu Tri.

SANTOS ALFIO CIRINO y FILADELFO, Mártires

10 de Mayo

  Los Santos Alfio, Cirino y Filadelfo, fueron tres hermanos que sufrieron el martirio durante la persecución de Valeriano, en el año 253. Eran oriundos de Vaste, en la provincia de Lecce. El padre Vitale, pertenecía a una familia patricia y la madre, Benedicta, afrontó espontánea y valientemente la autoridad imperial manifestando su fe, y soportó el martirio.  El prefecto Nigellione, enviado a Vaste para investigar  la presencia de cristianos, llevó a cabo el primer interrogatorio. Viendo la constancia y firmeza de los tres hermanos, decide enviarlos a Roma junto con  Onesimo, su maestro, Erasmo, su primo y otros catorce cristianos. De Roma, después del primer suplicio, son enviados a  Pozzuoli, por el prefecto Diomede, el cual condena a pena de muerte a Erasmo, Onesimo y a los otros catorce, y envía a los tres hermanos a Sicilia de Tertullo, a Taormina; allí son interrogados y torturados y después enviados a Lentini, sede ordinaria del prefecto, con la orden de que el viaje sea llevado a cabo con un grueso cepo sobre la espalda.  Los tres jóvenes son liberados del cepo por una fuerte tempestad de viento; pasan a Catania, en donde son encerrados en una prisión, en donde aún hoy se puede ver la inscripción: «Sanctorum Martyrum Alphii Philadelphi et Cyrini carcer», en una cripta bajo la iglesia de Minoritelli; En el camino de Catania a Lentini tienen lugar varios prodigios y conversiones: se hacen cristianos los veinte soldados de la escolta junto con su jefe, Mercurio. Mientras tanto, en Lentini los tres hermanos liberan a un niño hebreo que estaba endemoniado, convierten a la fe a muchos hebreos que habitaban en esa ciudad, y que inmediatamente son condenados a ser lapidados. Llevados ante Tertullo, son sometidos a todo género de suplicios hasta que entregan sus almas al Señor.

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SANTOS GORDIANO Y EPÍMACO, Mártires

10 de Mayo

Después que el impiísmo Juliano el Apóstata fue aclamado por su ejército como emperador en Francia, con la muerte del emperador Constancio, su primo hermano, cobró fuerzas y se vio  señor, luego comenzó a quitarse la máscara de piedad con que antes había favorecido y engañado a los cristianos a los cuales determinó perseguir y deshacer y conservar y ampliar el culto de sus falsos dioses: pero, porque pretendía ser tenido de todos por príncipe manso y benigno, y no quería que los que morían por Cristo fuesen honrados como mártires, y ya la religión se había extendido, y florecía mucho por el mundo, temiendo alguna turbación en el Imperio, por razón de estado pretendió con maña destruir a los cristianos, haciendo presidentes y gobernadores de las provincias a hombres crueles y bárbaros, para tirar la piedra como dicen, y esconder la mano. Entre los ministros que nombró el apóstata para destruir la Iglesia de Cristo, fue uno Gordiano, el cual nombrado vicario en Roma, ejercitaba su crueldad y  derramaba la sangre inocente de los cristianos. Estaba preso con otros muchos un santo presbítero llamado Jenaro.

Tuvo con él Gordiano largas pláticas, y finalmente tocándole el Señor el corazón abrió los ojos al rayo de la divina luz, y terminó por abrazar la fe; y en efecto, recibió el bautismo por mano de san Jenaro junto con Marina su mujer, y otros cincuenta y tres de su familia, y entregó a Jenaro un ídolo de Júpiter que tenía en su casa, y le que quebraron y desmenuzaron y echaron en un lugar inmundo. Supo lo que pasaba Juliano, y embravecióse por ver que sus principales ministros se volvían contra él y se hacían cristianos: y quitando a Gordiano el cargo, ordenó al tribuno que le castigase severamente.

Mandóle este atormentar y azotar y quebrantar los huesos con plomadas, y como el santo mártir diese gracias al Señor por la merced que le hacía en dar le que padecer por él, el tribuno le condenó a ser descabezado delante del templo de la diosa Tierra y que echasen el cadáver a los perros. Mas el Señor ordenó que los perros hambrientos no tocasen el santo cuerpo, antes con ladridos le guardasen y defendiesen. Cinco días después, un criado de Gordiano y otros cristianos le tomaron de noche y le sepultaron en la vía Latina en una cueva donde antes había sido enterrado san Epímaco, mártir, cuyo martirio también celebra hoy la Iglesia: el cual siendo natural de Alejandría fue preso por el nombre de Jesucristo, y habiendo padecido muchos días excesivos trabajos y molestias en una áspera y dura cárcel y llevádolos con gran paciencia y alegría, al cabo fue mandado quemar y sus huesos y cenizas fueron llevados a Roma por algunos cristianos y puestos en aquel sepulcro en que dijimos que después fue sepultado san Gordiano. Por eso la Iglesia católica celebra junta mente el martirio de estos dos santos en un mismo día.

REFLEXIÓN

   No es para decir la rabia y furor con que los crueles emperadores veían convertirse a la fe a los mismos principales ministros que ponían por perseguidores de los cristianos y defensores de su imperio: mas en esto se echa de ver la maravillosa virtud de la gracia de Cristo que puede hacer que lobos sanguinarios se ofrezcan al sacrificio como inocentes corderos. ¿Quién sino Dios puede obrar tan admirable mudanza en los corazones? Pidámosle pues como el santo Profeta David: ¡Señor! cread en mí un corazón limpio y poned en mi interior un espíritu nuevo y recto. (Ps. L.)ORACIÓN

   Oh Dios omnipotente, concédenos tu gracia para que los que celebramos la solemnidad de tus bienaventurados mártires Gordiano y Epímaco seamos ayudados en tu presencia por su intercesión. Por J. C. N. S. Amén.

Flos Sanctorum de la Familia Cristiana, P Francisco De Paula Morell, S. J., Ed. Difusión, S. A., Buenos Aires, 1943.

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SAN AGACIO o AGATO, Soldado y Mártir

8 de mayo

San Agazio, centurión y mártir, en el rito latino se conmemora el 8 de mayo. Murió alrededor de 304. Era un centurión del ejército romanode Tracia, fue accusado por el tribuno Firmo y el Proconsul Bibiano de ser cristiano y, después de terribles torturas y tormentos, fue dacapitado en  Bisanzio bajo Dioclesiano y Maximiano. ElemperadorConstantino el Grande hizo construir una Iglesia-Santuario en su honor en Karia de Canstantinopla, de donde es Patrono. 

Año Cristiano, Tomo II, bibliotecade Autores Crsitianos, Madrid, 1966.

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SAN ÁNGEL, Mártir

5 de Mayo

San Ángel  nació en Jerusalén en el año 1185. Sus padres fueron judíos convertidos al cristianismo gracias a una aparición de la Santísima Virgen. Desde la infancia mostró extraordinarios dones para lo espiritual y lo intelectual. A los 15 años hablaba ya el griego, el latín y el hebreo. Ingresó en el Carmelo de Palestina y fue uno de los primeros miembros de la Orden.  Durante cinco años vivió como ermitaño en el Monte Carmelo. En Sicilia, convirtió a muchos con su predicación y milagros y en Palermo convirtió a más de 200 judíos. Se le envió a Roma para defender los intereses de su Orden. Ya en Italia, predicó contra los cátaros en Sicilia. Cuando se encontraba predicando a una multitud, en Locata, fue acuchillado por un noble incestuoso que no perdonó a Ángel que hubiera convertido a su amante.. Herido de muerte, cayó de rodillas y oró por todo el pueblo y en particular por el que lo había herido.

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SAN FLORIÁN, Mártir

de Mayo

La tradición nos dice que San Florián nació a mediados del siglo III en la población austriaca de Zeiselmauer y que falleció en el año 304. Fue educado en el cristianismo y era un oficial del ejército romano, que desempeñaba un alto puesto administrativo, en Nórica de Austria. 

   Su deber como soldado lo cumplió perfectamente hasta que entró un edicto que mandaba perseguir a todos los que abrazaban la fe cristiana. En la provincia de Nórica vio como muchos cristianos eran apresados y de entre ellos 40 soldados que eran conducidos a la cárcel. Inmediatamente se sintió impulsado a compartir la suerte de sus hermanos y se negó a perseguir a las personas que como él, seguían las doctrinas de Jesús. 

   Fue conducido delante del perfecto Aquilino que le exigió adorar a los dioses paganos romanos. Florián se negó y lo desnudaron y azotaron cruelmente con garfios. Después lo arrojaron al río Enns, cerca de la población de Lorch con una piedra alrededor del cuello. El cuerpo fue arrastrado río abajo gracias a la corriente y en un meandro fue a parar a la orilla. Dice la tradición que una águila descendió de los aires hasta la orilla para que nadie robara el cuerpo hasta que llegó una devota cristiana llamada Valeria. Ella fue la encargada de recoger los restos sin vida de este santo que se guardaron durante un tiempo en la abadía agustiniana de Santo Florián, cerca de Linz y después se introdujeron a Roma. El Papa Lucio III, en 1138, dio algunas de ellas al rey Casimir de Polonia y al obispo de Cracovia.

   San Florián es el patrón de la parte septentrional de Austria y de Linz,  de los cerveceros y de los viticultores (en algunos países). Se le invoca contra las malas cosechas, las batallas, el fuego, inundaciones y tormentas; así como a aquellos que están a punto de ahogarse. En algunos países es el patrón de los bomberos, pues de niño salvó una vez la vida de sus padres cuando por causas desconocidas se prendió fuego a un montón de heno situado junto a la casa de madera donde vivían. Florián, con sólo 10 años, recogió agua en un cubo y apagó el fuego que empezaba ya a arder de forma considerable.

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SANTOS EVENCIO Y TEÓDULO, Mártires

de Mayo 

San Alejandro I, Papa y mártir, fue natural de Roma, e hijo de un ciudadano romano llamado también Alejandro. Sucedió en la silla pontifical al Sumo Pontífice Evaristo, el año 107. Fue Alejandro en la santidad admirable, y en la fe, constancia y celo muy esclarecido. Era mozo de treinta años cuando comenzó a gobernar la Iglesia; pero su vida y doctrina suplían bien el defecto de su edad.

   Convirtió con su predicación y trato celestial a muchos senadores y gran parte de la nobleza de Roma, y entre ellos a un prefecto llamado Hermes, con toda su casa y familia, que fueron en número de mil doscientas cincuenta personas, por lo cual fue preso por mandato de un gobernador llamado Aureliano; y echado en la cárcel, hizo muchos y grandes milagros entre los cuales fue uno, que estando en ella aherrojado, vino a él de noche un niño con una hacha encendida en sus manos, que le dijo: «Sígueme Alejandro; y habiendo hecho oración, y entendido que era el Ángel del Señor, le siguió, sin que las paredes, ni puertas, ni guardias le impidiesen la salida de la cárcel; y el niño le guió hasta la casa de Quirino, tribuno, en la cual estaba preso Hermes, que deseaba mucho verse con San Alejandro, y había prometido a Quirino que por más que estuviese preso vendría a su casa.

   Cuando se vieron se abrazaron los dos santos mártires, y derramaron muchas lágrimas de consuelo, animándose el uno al otro a padecer por Jesucristo. Esto espantó mucho al tribuno Quirino; el cual había oído algunas razones a Hermes, y el modo con que él se había convertido a la fe de Cristo, y visto que San Alejandro con el tacto de sus cadenas había sanado a una hija suya llamada Balbina, que estaba gravemente enferma de lamparones, se convirtió también él a la fe de Jesucristo con su hija y todos los presos que estaban en la cárcel; y el Santo Pontífice Alejandro mandó a Evencio y a Teódulo, sacerdotes, que habían venido de Oriente, que los bautizasen.

SAN ALEJANDRO I, Papa y Mártir

3 de Mayo

San Alejandro I, Papa y mártir, fue natural de Roma, e hijo de un ciudadano romano llamado también Alejandro. Sucedió en la silla pontifical al Sumo Pontífice Evaristo, el año 107. Fue Alejandro en la santidad admirable, y en la fe, constancia y celo muy esclarecido. Era mozo de treinta años cuando comenzó a gobernar la Iglesia; pero su vida y doctrina suplían bien el defecto de su edad.

   Convirtió con su predicación y trato celestial a muchos senadores y gran parte de la nobleza de Roma, y entre ellos a un prefecto llamado Hermes, con toda su casa y familia, que fueron en número de mil doscientas cincuenta personas, por lo cual fue preso por mandato de un gobernador llamado Aureliano; y echado en la cárcel, hizo muchos y grandes milagros entre los cuales fue uno, que estando en ella aherrojado, vino a él de noche un niño con una hacha encendida en sus manos, que le dijo: «Sígueme Alejandro; y habiendo hecho oración, y entendido que era el Ángel del Señor, le siguió, sin que las paredes, ni puertas, ni guardias le impidiesen la salida de la cárcel; y el niño le guió hasta la casa de Quirino, tribuno, en la cual estaba preso Hermes, que deseaba mucho verse con San Alejandro, y había prometido a Quirino que por más que estuviese preso vendría a su casa.

   Cuando se vieron se abrazaron los dos santos mártires, y derramaron muchas lágrimas de consuelo, animándose el uno al otro a padecer por Jesucristo. Esto espantó mucho al tribuno Quirino; el cual había oído algunas razones a Hermes, y el modo con que él se había convertido a la fe de Cristo, y visto que San Alejandro con el tacto de sus cadenas había sanado a una hija suya llamada Balbina, que estaba gravemente enferma de lamparones, se convirtió también él a la fe de Jesucristo con su hija y todos los presos que estaban en la cárcel; y el Santo Pontífice Alejandro mandó a Evencio y a Teódulo, sacerdotes, que habían venido de Oriente, que los bautizasen.

SANTA ZOE, Mártir

de Mayo

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre
  cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. 
Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre
  orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.
 (Santo Cura de Ars)

 Santa Zoe, nacida en Roma, era esposa de San Nicóstrato, quien también murió mártir. Mientras Zoé rogaba postrada ante la tumba de San Pedro, fue detenida por orden del emperador Diocleciano y encerrada en una cárcel totalmente oscura. Luego de varios días fue sometida a tormentos a fin de que aceptara abjurar de su fe, pero al fracasar todos los intentos fue colgada de un árbol por los cabellos, encendieron una hoguera a sus pies. y así entregó su vida por Cristo en Roma, el año 286.

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SAN VIDAL, Mártir

28 de abril

Entre los santos que derramaron su sangre en las primeras persecuciones de la Iglesia, uno fue san Vidal, caballero muy noble de Ravena y marido de Santa Valeria, y padre de Gervasio y Protasio, que todos cuatro fueron ilustres mártires del Señor. Sucedió que habiendo apresado los gentiles en Ravena a un cristiano, llamado Ursicino, de profesión médico, le dieron muchos y atroces tormentos, los cuales él sufrió con grande constancia y fortaleza ayudado de la gracia del Señor.

Mas cuando se llegaba su última hora y vio que el verdugo desenvainaba la espada y le vendaba los ojos, comenzó (como hombre) a desmayar, y a perder el vigor que antes había tenido; y estando ya para adorar a los falsos dioses, Vidal, que estaba presente en este espectáculo, compadeciéndose de él, y juzgando que le corría obligación de socorrerle en aquel conflicto, alzó la voz y públicamente dijo: «¿Qué es esto, Ursicino? ¿qué dudas? ¿qué temes?

Habiendo tú como médico dado salud a tantos enfermos, ahora no aciertas a salvarte a ti mismo? Acuérdate que con esta muerte que se acaba en un soplo, comprarás una vida bienaventurada que no tiene fin. Fueron de tanta eficacia las palabras de Vidal que animaron de tal suerte a Ursicino, que con gran alegría tendió el cuello al cuchillo y murió por Cristo. San Vidal, no contento de haberle dado la vida del alma, por dar honra a su cuerpo muerto con gran celo y fervor le hurtó y sepultó.

El juez que se llamaba Paulino, visto lo que Vidal había dicho y hecho, y entendiendo que era cristiano, le amonestó blandamente que dejase aquélla nueva secta, y siguiese la antigua religión de los romanos. Burlóse Vidal de las palabras de Paulino, el cual le mandó luego atormentar en el ecúleo, donde fueron despedazadas sus carnes y descoyuntados sus miembros, y pro bada su fe y su paciencia.

Como todo esto no bastase para trocarle y ablandar su pecho fuerte, ordenó que lo llevasen al mismo lugar donde había sido ajusticiado Ursicino, y que hiciesen en él una hoya muy grande, le echasen vivo en ella, y la llenasen de tierra y piedra, lo cual ejecutaron a la letra los verdugos, y murió el glorioso mártir ahogado y sepultado vivo, entregando con este linaje de cruel martirio su triunfante espíritu al Criador. Consérvanse las sagradas reliquias de este santo en un magnífico sepulcro de una iglesia que se le dedicó en Ravena, que es uno de los templos más hermosos del mundo; parte de ellas se veneran en Bolonia y en Praga.

REFLEXIÓN

   Dio el bárbaro tirano contra san Vidal aquélla sentencia de horro rosa muerte, a persuasión de un sacerdote de Apolo, En el cual luego que expiró el santo mártir, entró el demonio y le comenzó a atormentar tan terriblemente, que daba gritos y decía: «¡Quémame, Vidal! ¡enciéndeme, Vidal!  Y como padeciese siete días este tormento, no pudiendo más sufrir el fuego interior que le abrasaba, se echó en un río y se ahogó. Donde se ve el castigo del mal consejo que había dado aquel mal hombre contra nuestro santo; el cual por el contrario, mereció la palma de los mártires por el buen consejo que había dado a Ursicino ayudándole a morir por el Señor. Procuremos pues aconsejar siempre cosas buenas y santas: ya que de los buenos consejos podemos esperar la recompensa de Dios, y de los malos consejos solo podemos esperar el daño y castigo, que no pocas veces recae aun en esta vi da sobre la cabeza de los que aconseja ron a otros lo que era inicuo.  

ORACIÓN

   Suplicámoste, Señor todopoderoso, que los que celebramos el nacimiento al cielo de tu bienaventurado mártir Vidal, seamos por su intercesión fortificados en el amor de tu santo nombre.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN PEDRO ARMENGOL, Mártir

27 de abril

El glorioso redentor de los cautivos y mártir de la caridad san Pedro Armengol nació en la Guardia de los Prados, villa del arzobispado de Tarragona, y su apellido queda todavía en la muy ilustre familia de los barones de Rocafort, descendientes de los condes de Urgel y emparentados con los antiguos condes de Barcelona, y reyes de Francia, condes de Flandes y reyes de Castilla y Aragón. Hallóse presente en su nacimiento el venerable padre Bernardo Corbera, religioso de la Merced, el cual profetizó del niño recién nacido diciendo: «A este niño un patíbulo ha de hacerle santo».

Crióle su padre Arnoldo como a mayorazgo, noble, rico y deseado: pero ¡oh fuerza de las malas compañías cuántas torres de virtud has derribado! El ilustre mancebo que parecía un ángel por su piedad e inocentes costumbres, con el ejemplo de otros mozos desenvueltos, bravos y valientes, con quienes jugaba y como brioso caballero de su edad probaba con las armas en la mano la destreza y el valor, vino a desenfrenarse de tal manera, que hacía gala de sus desórdenes y oscurecía su linaje capitaneando una cuadrilla de ladrones. Por este tiempo determinó el rey don Jaime pasar de Valencia a Mompelier entendiendo que los Pirineos estaban infestados de salteadores, mandó a Arnoldo que con dos compañías de infantes y algunos caballos limpiase aquellos caminos de bandoleros. Entonces lucharon cuerpo a cuerpo Arnoldo y su hijo Pedro hasta que después de haberse herido, se reconocieron, y el hijo, llenos de lágrimas los ojos, se echó a los pies del padre, con grande arrepentimiento de su mala vida.

Partióse de allí a Barcelona y después de hacer una confesión general de todas sus culpas, pidió el hábito de los religiosos de la Merced, y comenzó una vida llena de admirables y extraordinarias virtudes. Ordenáronle de sacerdote, y todos los días celebraba la misa con tantas lágrimas que  hacía llorar de devoción a todos los que la oían. Rescató en Murcia doscientos cuarenta cautivos, convirtió al rey Almohazen Mahomet, el cual se hizo Mercedario y se llamó Fray Pedro de santa María.

Pasando después el santo de Argel a Bugía con Fr. Guillermo, florentino, rescató ciento diez y nueve cautivos, y para sacar de la esclavitud a diez y ocho niños se quedó en rehén de mil escudos que ofreció por ellos. Ocho meses estuvo encerrado en un calabozo, padeciendo cada día palos y azotes; y como no llegasen los mil escudos a su tiempo le condenaron a la horca. Vino ocho días después del suplicio su compañero Guillermo con los mil escudos, y con gran espanto le halló vivo todavía y pendiente de la horca, en la cual dijo el santo que la santísima Virgen le había sostenido en sus manos. Finalmente después de haber con vertido con estupendos prodigios a muchos infieles a nuestra santa fe, entregó su bendita alma al Señor en su mismo convento de nuestra Señora de los Prados.

REFLEXIÓN

   La vida admirable de este santo nos manifiesta cuan poderosa es la gracia de nuestro Señor Jesucristo para trocar los corazones de los hombres, hasta hacer de un capitán de bandidos un perfectísimo religioso, un celoso misionero y un gloriosísimo mártir de la caridad. Esta es una excelencia propia de nuestra santa Religión: porque ninguna fuerza ni convicción humana sería bastante para trocar con tan extraña mudanza el ánimo y las costumbres de los hombres, si no interviniera en ello la mano poderosa de Dios.    

ORACIÓN

   Oye, Señor, benignamente las súplicas que te hacemos en la solemnidad de tu glorioso confesor el bienaventurado Pedro, para que consigamos por la intercesión del que tanto te agradó lo que no podemos esperar de nuestros merecimientos.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN ANTIMIO, Obispo y Mártir

27 de abril

El demonio, cuando profiere una mentira,
habla como quien es, por ser de suyo
mentiroso y padre mentira.
(Juan, 8, 44).

San Antimio era obispo de Nicomedia, cuando el emperador Diocleciano envió unos soldados para que se apoderaran de su persona. Lo encontraron los soldados y le preguntaron si conocía a Antimio; él los condujo a su casa, dióles un espléndido festín y, después, declaróles que era el hombre a quien buscaban. Los soldados quisieron salvarle valiéndose de una mentira, pero el santo obispo rehusó este favor; tanto los instó que, por fin, lo condujeron ante el emperador. Éste lo hizo decapitar. Corría el año 303 de nuestra era.    

  MEDITACIÓN
SOBRE LA MENTIRA

   I. Nunca se debe mentir, bajo ningún pretexto; pues siempre la mentira es pecado que nos asemeja al demonio, padre de la mentira, y borra de nuestra alma la cualidad de hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, que es la Verdad misma. Hemos de sufrir la muerte, como San Antimio, antes que consentir en una mentira, por leve que parezca. Una mentira no es cosa de poca importancia, pues ofende a Dios infinito y omnipotente. No mires como leve nada que ofenda a Dios. (Salviano) .

   II. Perjudicas a tu prójimo cuando le hablas contra tu pensamiento; lo engañas, introduces, en cuanto de ti depende, la discordia en la sociedad. Si todos los hombres fuesen mentirosos, ¿a qué extremos no llegaríamos? Injurias a Jesucristo, que es testigo de tu mentira, pues los cristianos, al decir de San Agustín, no sólo son los miembros de Jesucristo, sino que deben ser también los órganos de su voz. ¿Dices tú muchas mentiras? Examínate sobre este punto.

   III. Hay personas cuya vida es una mentira continua; engañan a todo el mundo mediante su hipocresía. ¡Oh! ¡cuán raros son aquellos que quieren parecer lo que son! Dios te ve tal cual eres; en vano te ocultas a los ojos de los hombres, Dios es tu juez. Al final todo se descubrirá, se conocerán tus imposturas, a luz plena se verá la verdad. Se puede ocultar la verdad por un poco de tiempo, no se la puede hacer desaparecer, la iniquidad puede triunfar por un instante, pero no reinar siempre. (San Agustín).   

Huir de la mentira
Orad por la conversión
de los pecadores.

ORACIÓN

   Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza, ved cómo nos agobia el peso de nuestros pecados y fortificadnos por la gloriosa intercesión de San Antimio, vuestro mártir y pontífice. Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed.ICTION, Buenos Aires, 1982)

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Beato Jaime Ducket, Mártir

19 de abril

El Beato Jaime Ducket es particularmente interesante, ya que casi todas las sentencias de prisión pronunciadas contra él, así como la condena a muerte, se debieron a sus esfuerzos por propagar la fe, mediante la prensa católica. Había nacido en Gilfrotriggs, en Westmorland. En Londres aprendió el oficio de impresor. El estudio de un libro, llamado «El firme fundamento de la Religión Católica», le hizo dudar de la verdad del protestantismo, en el que había sido educado y, desde entonces, dejó de asistir a los oficios protestantes.

   El pastor de la iglesia de San Edmundo le mandó llamar; Jaime le confesó francamente que no pensaba volver a una iglesia protestante hasta que se le diesen argumentos más convincentes a favor del protestantismo. Por ello, fue condenado a dos años de prisión, uno en Bridewell y otro en Compter. Gracias a la intervención del impresor con el que trabajaba, Jaime fue puesto en libertad; pero a causa de la sentencia, su patrón juzgó más prudente despedirle.

   Jaime recurrió entonces a un anciano sacerdote, llamado Weekes, para que le instruyese. Por el momento, el sacerdote se hallaba preso en Gatehouse; pero dos meses más tarde quedó libre y lo primero que hizo fue instruir a Jaime en el catolicismo. La vida de Jaime fue realmente ejemplar. Se casó con una viuda católica, a la que quiso mucho. Su hijo, que fue más tarde superior de los Cartujos de Newport, escribió un relato del juicio y la muerte del beato. Jaime se dedicó a la venta de libros, «tanto para consuelo e instrucción de los católicos, como para que pudiesen ayudar a otras almas». Ese trabajo era tan peligroso en aquella época, que de sus doce años de matrimonio, Jaime pasó nueve en la prisión, en diversas ciudades de Inglaterra. La última vez fue denunciado por un tal Pedro Bullock, quien habían empastado varios libros para el beato,  y creyó que, delatándole, lograría conseguir una conmutación de la pena de muerte que había merecido por otro delito. Era falso que Jaime hubiese publicado las «Súplicas de la Reina» del P. Southwell, pero el beato confesó que poseía otros libros católicos. El jurado se rehusó al principio a condenarle por el testimonio de un solo testigo, pero el supremo magistrado, Popham,  pidió al jurado que reflexionase sobre su veredicto.  Bastó un breve receso para cambiar la sentencia; el jurado declaró al Beato Jaime culpable de felonía y le condenó a muerte. La esposa del beato fue a visitarle a la prisión llorando sin consuelo. Jaime le dijo: «Si me hubiesen nombrado secretario o tesorero de la reina, no llorarías. Pues ahora que voy a estar cerca del trono del Rey de los reyes no debe haber lágrimas. Desde arriba podré hacerte todavía más bien, con tal de que sigas sirviendo a Dios morir entre ladrones como mi Maestro y Señor». El beato perdonó de todo corazón a su delator, quien fue ejecutado junto con él, a pesar de su traición. Ambos fueron conducidos a Tybrun en el mismo carro. La esposa del beato le dio un poco de vino en Holborn Bars. Jaime repitió una vez más a Bullock que le perdonaba, le exhortó a morir en la iglesia católica y le dio un beso cuando les echaron la cuerda al cuello.

Robert Quardt. Los Santos del Año. Editorial Herder. Barcelona, España. 1958.

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San Vicente de Colibre, Mártir

19 de abril

En el principio del imperio de Diocleciano estaba en todo el mundo en tanta estimación la fe y la religión cristiana, que los mismos emperadores, aun que paganos, daban el gobierno de las provincias a los cristianos, porque hallaban en ellos tanta fidelidad para con los príncipes, cuanta nunca jamás experimentaron en los de alguna otra profesión. Habíase, pues, mostrad Diocleciano favorable a los cristianos mientras tuvo necesidad de sus fuerzas contra los persas pero viéndose y triunfante y glorioso, reventó y salió de madre furiosamente aquel odio mortal al nombre de Cristo, que por espacio de diez y ocho años estaba represado en su infame corazón; y determinó con Maximino su compañero destruir a los cristianos y acabarlos del todo. En todas las ciudades del imperio se hallaban las cárceles llenas de cristianos, los cuales ajusticiados en las plazas para escarmiento de los de más: y como España estaba sujeta al imperio, le cupo gran parte de esta cruel persecución. En este tiempo pues, había en Colibre, pueblo de Cataluña cerca de Perpignan, un hombre muy católico, virtuoso y gran siervo de Dios, llamado Vicente. Llegó a Calibre Daciano, presidente general de España por los ya mencionados emperadores, y el primer católico que le presentaron fue Vicente, al cual en vano procuró apartar de la fe de Jesucristo, y atraer a la adoración de los falsos dioses; porque le halló siempre firme y constante; y al fin de varios tormentos con que juzgó el tirano amedrentarlo viendo que se cansaba en balde y que Vicente traía escrito contra él el triunfo, palma y corona, que eso es Vicente, o Vincente, le condenó a morir degollado. Ofreció, la cerviz a la cuchilla del verdugo, y con este suplicio entregó su bendita alma en manos del Señor y alcanzó la corona inmortal de los mártires vencedores, significada en el nombre de Vicente que llevaba nuestro santo glorioso.

REFLEXIÓN

Fue tan cruel el odio de estos tiranos emperadores, contra los cristianos, que no contentos con quitarle las vidas después de tan bárbaros cuanto inhumanos tormentos, hacían luego quemar cuantos escritos hallaban en poder de los cristianos que pudieran dar testimonio a los venideros de los san tos mártires y sus hechos ilustres; por lo cual hay infinitos mártires gloriosos, de quienes no han quedado más que los nombres, y de otros tan pocas noticias como se ve en este martirio de san Vicente. Sabe el demonio el provecho que se sigue a las almas de leer semejantes historias, y el daña que a él le viene, y por eso procura ocultarlas; pero no todas las veces sale con su intento, y por donde intenta ocultarnos un Vicente mártir, queda burlado, cuando se nos descubren muchos gloriosos Vicentes, mártires españoles, como son san Vicente, diácono de Zaragoza, mártir insigne; san Vicente de Ebora, mártir glorioso en Ávila, con santa Sabina y Cristela hermanas; san Vicente, mártir en Gerona, con Oroncio y Víctor; san Vicente, abad del monasterio de san Claudio, mártir célebre en tiempo de los godos y otros santos Vicentes, con que el diablo se quiebra los ojos en su dañino intento; vaya para quien es y nosotros esperemos vencerle, por la intercesión de santos Vicentes, como le vencieron y triunfan gloriosos en el reino de Dios.   

ORACIÓN

   Concédenos, oh Dios omnipotente, que los que veneramos el nacimiento para la gloria de tu bienaventurado mártir Vicente, seamos fortalecidos por su intercesión en el amor del Santísimo Nombre.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SAN ELEUTERIO, Obispo y Mártir

18 de abril

Todo aquél que comete pecado
es esclavo del pecado.
(Juan, 8, 34)

 Las numerosas conversiones que obró este santo obispo en Iliria excitaron contra él el odio de los paganos, que lo denunciaron a los magistrados. Detenido y conducido a Italia, fue asado en una parrilla, colocado después en un lecho de hierro calentado al rojo y, por fin, sumergido en una caldera de aceite y pez hirviendo. Como saliera sano y salvo de todos estos suplicios fue arrojado a los leones, que no le hicieron ningún mal. Finalmente, fue golpeado con varas hasta que murió a la vista de su madre, Santa Antea, y fue al cielo a gozar de la libertad de los hijos de Dios, libertad que ya presagiaba su nombre Eleuterio, es decir, hombre libre.  

  MEDITACIÓN
SOBRE LA LIBERTAD DE LOS 
SERVIDORES DE DIOS

I. No existe servidumbre más cruel que la de los libertinos e impíos: se dicen libres y gimen bajo la más vergonzosa de las esclavitudes: la del pecado. Tantos tiranos tienen cuantas pasiones; están cargados con tantas cadenas como vicios y malas costumbres tienen. Viene la pasión y dice: Eres mío. Vienen todos los vicios y dicen: Eres mío. ¡Qué vil esclavo es quien obedece a tantos señores!(San Ambrosio) .

  II. Verdaderamente es libre quien sirve a Dios y le obedece, pues no tiene entonces sino un solo Señor, el cual nada ordena que no esté de acuerdo con la razón y que no sea para nuestro mayor bien. El servicio voluntario y razonable que le rendimos nos libra de la vergonzosa tiranía del demonio, del pecado y de nuestras pasiones. ¡Ah! si mi libertad es un bien inestimable, si es el mayor de todos los tesoros, ¿a quién lo sacrificaría mejor que a Vos, Dios mío, que me la habéis dado? Obedecer a Dios, es ser libre.

III. Para gozar de una entera y perfecta libertad en este mundo, no se ha de temer ni amar sino a Dios. Todos los suplicios, todas las aflicciones imaginables, todos los placeres y todas las grandezas del mundo, no podrán obligarte a cometer la más mínima falta. De cuántas penas, temores y dolores te librarías, si grabases profundamente en tu espíritu este pensamiento: ¡No temer sino a Dios, no amar sino a Dios! El malo no puede ser libre. (Séneca).

El perdón de las injurias
Orad por vuestros enemigos.

ORACIÓN

Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza y cómo nos agobia el peso de nuestras obras y fortificad nos por la gloriosa intercesión de San Eleuterio, vuestro mártir.  Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed.ICTION, Buenos Aires, 1982)

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BEATO RODOLFO DE BERNA, Mártir

17 de abril

 La Berner Chronik informa que en el año 1294 fue perpetrado en Berna un terrible delito. Algunos miembros de la comunidad judía arrojaron a una cantera a un niño cristiano y, para parodiar la Pasión de Cristo, lo crucificaron dejándolo morir en la cruz. 

Considerado como mártir por el Concilio de la ciudad y por el clero local, el infante fue sepultado con grandes honores en la Catedral de Berna, al lado del altar de la Santa Cruz. Desde entonces ese altar fue llamado por el pueblo  “altar de San Rodolfo”.

 En el año1485 la la iglesia fue demolida, y en su lugar se edificó una más grande y bella.  El cuerpo del mártir fue entonces colocado en una urna y expuesto a la veneración de los fieles sobre el altar de la Santa Cruz. En 1528, los calvinistas saquearon la iglesia,  destruyeron el altar, y las reliquias de Rodolfo, fueron arrojadas y desparramadas. Nunca más se recobraron.

Nunca fue aprobado el culto de este beato y su nombre no aparece en el Martirologio Romano. En el Proprio de Basilea había un Oficio en su honor, pero en 1908 fue suprimido.

SAN ANICETO, Papa y Mártir

17 de abril

El que me sirve, sígame; que donde yo estoy,
allí estará también el que me sirve,’
y a quien me sirviere, lo honrará mi Padre.
(Juan, 12, 26)

 Aniceto, sirio de nacimiento, gobernó la Iglesia unos diez años, alrededor del 160. Combatió con celo las herejías de Valentino y de Marción y de tuvo, por su vigilancia, los estragos que causaban entre los fieles. Aunque no derramó materialmente su sangre por la fe, los sufrimientos que debió sufrir y los peligros a los que estuvo expuesto le han merecido el título de mártir.    

  MEDITACIÓN SOBRE  LA HONRA
QUE DEBEMOS A LOS SANTOS

   I. Dios honra a sus servidores en la tierra y en el cielo. ¡Qué gloria es para los santos hacer milagros dando órdenes a la naturaleza, ver a los reyes y a los soberanos pontífices prosternados ante sus reliquias, y ver tantas iglesias y altares erigidos en su memoria! ¡Qué honor para ellos en el cielo ser servidores, hijos y favoritos de Dios! ¡Ah! Señor, ¡cuánta razón tenía David para exclamar: Tus amigos son demasiado honrados, oh Dios mío! Ambiciosos, he aquí honores inmortales que podéis y que debéis buscar.

   II. Honra las reliquias y las imágenes de los santos, adorna sus altares y sus iglesias. Esta devoción es agradable a Dios y te será muy útil. Dios ha dado a los santos poder para curarte de muchas enfermedades, para socorrerte en tus aflicciones; invócalos, no han dejado de ser caritativos: son tus hermanos, padecieron los males que te hacen gemir. Y no carecen de poder: son los favoritos de Dios omnipotente.

   III. Imitemos a los santos, es el mayor honor que podemos tributarles. Leamos sus vidas, y en cada una de ellas elijamos una virtud que podamos imitar. ¿A qué santo imitamos? ¿No hay alguno entre ellos que haya vivido en condiciones semejantes a las nuestras? Siguiendo su ejemplo, desapeguémonos de las comodidades de la vida, para go zar con ellos de las delicias eternas. Sacrifiquemos con gusto los bienes de la tierra para conservar los del cielo. (Tertuliano).   

La devoción a los santos
Orad por la conversión de los herejes.

ORACIÓN

   Pastor eterno, mirad con benevolencia a vuestro rebaño, y protegedlo con protección constante por vuestro mártir y Sumo Pontífice Aniceto, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia.  Por J. C. N. S.

Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982)

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SANTA ENGRACIA Y DIEZ Y OCHO COMPAÑEROS, Mártires

16 de abril

La gloriosa virgen y fortísima mártir de Cristo santa Engracia, era hija de un gran caballero y señor muy principal de Portugal, y habiendo concertado casarla con un duque del Rosellón, capitán de aquélla frontera de Francia, la enviaba para celebrar las bodas muy bien acompañada de diez y ocho caballeros, parientes y familiares suyos, cuyos nombres eran Lupercio, Optato, Suceso, Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frónton, Félix, Ceciliano, Evencitcio, Primitivo, Apodemio, Maturio, Casiano, Fausto y Jenaro: y estos cuatro últimos tenían por sobrenombre Saturninos.

Hallábase esta ilustre comitiva en Zaragoza, cuando Daciano como tigre fiero y cruel se relamía en la sangre de los cristianos de aquella ciudad principalísima y les afligía con los más horribles tormentos. Entonces arma da de Dios, la virgen santa Engracia, se presentó con sus diez y ocho compañeros cristianos, ante el tribunal del inicuo juez, y le reprendió severamente por haberse despojado de la razón de hombre y vestídose de la crueldad de fiera, ver tiendo tanta sangre de hombres inocentes, que no tenían otra culpa sino adorar al sólo Dios verdadero.

Quedó Daciano pasmado, y pensativo sobre lo que había de hacer con aquélla nobilísima y hermosísima doncella que así le hablaba; pero al fin pudo en él más su cruel naturaleza que la humanidad, ni otro algún buen respeto; y mandó prender y azotar rigurosamente a la santa virgen y a aquellos diez y ocho caballeros; y para escarmiento de los demás cristianos de Zaragoza hizo arrastrar a Engracia atada a la cola de un caballo por toda la ciudad.

Despedazáronle después sus virginales carnes con uñas de hierro, dislocáronle los miembros, cortáronle el pecho izquierdo, y cuando todo su santo cuerpo estuvo hecho una llaga, la cubrieron con una larga vestidura, y la dejaron así para que con los dolores de sus heridas se prolongase su martirio y se dilatase la muerte. Y como ella perseverase en la confesión de Jesucristo, Daciano, irritado por aquélla invencible constancia, mandó que le hincasen un clavo en la frente. Todavía se muestra en la cabeza de la santa el agujero de aquel clavo, en cuyo tormento la fidelísima esposa del Señor acabó de recibir la corona del martirio.

Finalmente a los diez y ocho caballeros mandó el procónsul degollar fuera de la ciudad, y en el mismo día recibieron con santa Engracia la palma de gloriosos mártires de Jesucristo. Consérvanse con gran veneración las preciosas reliquias de la santa en la cripta del templo de su nombre, magníficamente restaurado en nuestros días en la capital de Aragón. En un depósito del mismo sepulcro están las de san Lupercio, y en otro sepulcro de mármol las de los otros san tos compañeros cuyos huesos son de color de rosa y despiden fragante olor.   

REFLEXIÓN

   Pues ¿Quién no ve en el mar tirio de la gloriosa virgen Engracia y de los otros mártires, la omnipotencia y fortaleza de Dios, la desventura del hombre y la vana astucia y crueldad de Satanás? El cual inflamó a Daciano para que atormentase con exquisitas penas a una tierna doncella, y procurase extinguir el culto del verdadero Dios; mas el demonio quedó burlado, Daciano confuso, la virgen triunfando, Dios glorificado, propagada su santa religión, y la ciudad de Zaragoza ilustrada con los trofeos de tan tos y tan gloriosos mártires con los cuales están ennoblecida y amparada de los encuentros de sus enemigos.   

ORACIÓN

   Vuelve, Señor, tus ojos benignos sobre la familia de tus fieles siervos, y concede, que amparada por la intercesión de la bienaventurada Engracia y sus compañeros mártires, sea defendida de toda culpa.  Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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SANTAS BASILISA Y ANASTASIA, Mártires

15 de abril

Las ilustres y venerables matronas romanas santa Basilisa y santa Anastasia, habían recibido la luz de la fe y la gracia de nuestro Señor Jesucristo por mano de los gloriosos príncipes de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Queda ron tan devotas suyas, que ni aun des pues que ellos padecieron el martirio, quisieron dejar por temor humano de reverenciar les; antes, recogiendo con todo cuidado las venerables reliquias de aquellos santísimos Maestros de nuestra fe, les dieron secretamente honrada sepultura.

Mas como por este oficio de piedad fuesen acusadas delante del impío y cruelísimo Nerón, este primer perseguidor y fiera sanguinaria, sin respeto de la virtud y nobleza de aquellas piadosas matronas, mandó que las prendiesen y las presentasen a su tribunal cargadas de cadenas. Pretendió el bárbaro emperador apartarlas del nuevo instituto y vida cristiana que les habían enseñado los san tos apóstoles, mas ellas con gran fortaleza confesaron a Jesucristo, diciendo que era verdadero Dios, por el cual ellas estaban dispuestas a confesarle también, derramando la sangre y muriendo si fuese menester.

Entonces mandó el tirano que sacasen de su presencia a aquéllas damas tan principales y las encerrasen en la cárcel hasta el día siguiente, en el cual se les concedía nueva audiencia. Venida la hora de comparecer de nuevo al tribunal, mostráronse tan constantes e invencibles en la confesión de Cristo, que luego ordenó el ferocísimo emperador matar las bajo tormentos. Azotáronlas con bárbara inhumanidad, colgáronlas en un potro, y abrasaron sus delicadas carnes con hachas encendidas; y viendo los verdugos que todo, esto sufrían ellas sin quejarse, y que no cesaban de invocar el nombre de Cristo Jesús, con gran furor les «sacaron las lenguas de la boca y se las cortaron.

Cortáronles después los pechos y las atormentaron cruelísimamente hasta que se cansaron de hacer en aquellos santísimos cuerpos la más horrible y sangrienta carnicería, y como no pudiesen quebrantar un punto la constancia maravillosa de aquellas flacas mujeres y fortísimas mártires del Señor, las condenó el tirano a ser degolladas, y así confirmaron con su sangre y con su muerte la doctrina de Dios que habían recibido de los bienaventurados Príncipes y esclarecidos Maestros de la Iglesia romana.

REFLEXIÓN

Mártir murió Jesucristo, soberano autor de nuestra sacrosanta religión; mártires fueron san Pedro y san Pablo y los demás apóstoles, mártires la mayor parte de los discípulos; mártires casi todos los papas de los tres primeros siglos de la Iglesia, y mártires en fin millones y millones de fieles cristianos en toda edad, sexo y condición, nobles, plebeyos, sabios, ignorantes, dignatarios, magistrados, filósofos, centuriones, procónsules, y aun damas y matronas romanas, y delicados niños y doncellas.

¡Oh qué venerable es el edificio de la Iglesia católica amasado con tanta sangre de mártires! El que desprecia estos testimonios de nuestra fe, merece ser despreciado, el que no se convence con este argumento es hombre desatinado, el que sólo por querer vivir a sus anchuras se obstina en rechazar la religión católica, diga que no sabe lo que hace, y que su orgullo o sensualidad le han robado el juicio, pero sepa que un día clamará contra él toda esa sangre de los mártires tan gloriosa mente derramada y tan injustamente des preciada por los insensatos.

ORACIÓN

Rogámoste, Señor, que nos concedas perpetua devoción para venerar los triunfos de tus bienaventuradas mártires Basilísa y Anastasia; a fin de reverenciarlas con nuestros humildes obsequios ya que no podemos celebrarlas dignamente. Por J. C. N. S.

Sacado de: «FLOS SANCTORUM DE LA FAMILIA CRISTIANA», Las vidas de los Santos y principales festividades del año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las Oraciones litúrgicas de la Iglesia) del P. Francisco de Paula Morell, S. J. Ed. Difusión, Bs. As., 1943.

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