HISTORIA Y “DOCTRINA” DEL CAMINO NEOCATECUMENAL

LA HEREJÍA APLAUDIDA POR LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA

Por Rafael Mancia desde el Salvador

Historia del Camino Neocatecumenal

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1. Comienzos del Camino Neocatecumenal en Palomeras.

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El Camino Neocatecumenal nace en el año 1964 cuando Kiko Argüello, pintor nacido en León (España), y Carmen Hernández, licenciada en Química y formada en el Instituto Misioneras de Cristo Jesús se encuentran en las barracas de Palomeras Altas a las afueras de Madrid.

Allí, Kiko tras pasar por una crisis existencial, y siguiendo los pasos de Charles de Foucault, se fue a vivir durante tres años entre los más pobres y descubrió en el sufrimiento de los inocentes, el misterio de Cristo Crucificado.

Por su parte, Carmen que había estado en contacto con la renovación del Concilio Vaticano II a través del P. Pedro Farnés Scherer (liturgista) y que, llamada por el Obispo, estaba tratando de formar un grupo para ir a evangelizar a los mineros de Oruro (Bolivia), conoció a Kiko. Fue entonces, en este ambiente de las barracas, en medio de una sociedad constituida por gitanos y quinquis, en gran parte analfabetos, vagabundos, ladrones, prostitutas y jóvenes delincuentes, cuando se constituye el germen que dio lugar a una síntesis kerigmática, teológico-catequética, que es la columna vertebral de este proceso de evangelización de adultos que es el Camino Neocatecumenal.

2. Acogida del Camino por los Obispos

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Poco a poco esta semilla fue reconocida por el Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, quien visitó las barracas y constató la acción del Espíritu Santo. Asimismo, dio su bendición y mandó llevarlo a las parroquias de Madrid, poniendo como condición que el Párroco estuviese como centro, aprobando ad experimentum las novedades litúrgicas necesarias para la iniciación cristiana, los tres pilares conformados por: la palabra, la liturgia y la comunidad.

De esta forma, el Bautismo aparece como un itinerario a recorrer para conseguir una fe adulta, capaz de responder a los cambios de la sociedad y así el Camino fue llevado a las parroquias. Kiko, Carmen y algunos hermanos pobres de las barracas, eran invitados por el párroco a la Eucaristía y allí contaban su experiencia. Pasaron por Madrid y posteriormente, fueron a Zamora y de nuevo volvieron a distintos barrios de la periferia de Madrid.

3. Definición y síntesis de la misión del Camino Neocatecumenal

En abril de 1970, surge la necesidad de hacer una reflexión sobre las primeras experiencias del Camino Neocatecumenal. De este modo, los iniciadores junto con los responsables, presbíteros y algunos párrocos de las primeras comunidades existentes se reunieron para dar unas respuestas básicas a esta nueva realidad eclesial y que se recogen en el Estatuto del mismo:

¿Qué es la comunidad?

La comunidad es la Iglesia: que es el cuerpo visible de Cristo resucitado. Nace del anuncio de la Buena Nueva que es Cristo. Este anuncio es apostólico, lo que implica “unidad y dependencia del Obispo, garantía de la verdad y de la universalidad”.

¿Cuál es la misión de estas comunidades en la actual estructura de la Iglesia?

“Hacer visible un nuevo modo de vivir hoy el Evangelio teniendo presente los profundos anhelos del hombre y el momento histórico de la Iglesia”.

¿Cómo se realiza esta misión?

“Estas comunidades nacen y desean permanecer dentro de la Parroquia, con el párroco para dar los signos de la fe: el amor y la unidad”.

4. Reconocimiento por parte de la Congregación del Culto Divino

Una vez que el Camino ya se había difundido por distintas diócesis de Italia, Kiko y Carmen fueron llamados por la Congregación para el Culto Divino para que le explicarán en qué consistía el “itinerario de redescubrimiento del bautismo” y los distintos ritos. Tras la reunión con el entonces secretario de la Congregación, Mons. Annibale Bugnini (ver más adelante) se acordó el nombre de neocatecumenado como un itinerario de formación cristiana post-bautismal que seguía las indicaciones propuestas del “Ordo Initiationis Christianae Adultorum”.

Juan Pablo II con Kiko Arguello.

Juan Pablo II con Kiko Arguello.

Destaca también la característica recogida en el Estatuto por la cual se reconoce la posibilidad de vivir la vida cristiana en comunidad, recuperando el modelo eclesial de los primeros siglos.

Al respecto, Juan Pablo II en su carta a Mons. Paul J. Cordes reconoce al Camino como “un itinerario de formación católica válido para la sociedad y para los tiempos de hoy”.

5. Los frutos del Camino Neocatecumenal

Entre los distintos dones que el Espíritu Santo ha suscitado en el Camino Neocatecumenal destacan: los catequistas itinerantes, las familias en misión, los seminaristas “Redemptoris Mater” y las comunidades en misión.

Los catequistas itinerantes:

Surgen debido a la situación de secularización que existía en tantas parroquias, lo que preocupaba a muchos Obispos, es por esto que solicitan desde otras ciudades y naciones la posibilidad de abrir el camino. Para hacer frente a esta misión, en los encuentros de catequistas se solicita libremente a catequistas que estén dispuestos a anunciar el Evangelio. A partir de ahí se fijan equipos itinerantes de evangelización compuestos por mujeres y hombres célibes o por matrimonios que vayan acompañados de un sacerdote para abrir el Camino Neocatecumenal en aquella parte que el Obispo solicite.

Familias en misión:

Nacen en 1988 frente a la situación de secularización que existe en Europa, donde la secularización persiste desde hace años, donde la Iglesia es muy minoritaria y en la que se encuentran destruidos valores tan importantes como la familia. Por este motivo, Kiko y Carmen, inspirados por las palabras del Santo padre, vieron la necesidad de enviar familias en misión para fundar la Iglesia y reforzar las comunidades existentes con familias que muestran cómo es una familia cristiana. Estas familias permanecen unidas a la propia comunidad Neocatecumenal integrada en la parroquia y son sostenidas por su propia comunidad, estableciéndose así una estrecha relación entre la parroquia y la misión.

Los Seminarios “Redemptoris Mater:

Surgen gracias al impulso misionero del Papa Juan Pablo II y de las familias en misión y debido a la urgencia de fundar Seminarios para formar Presbíteros que pudiesen hacerse cargo de las nuevas parroquias que las familias preparaban.

Las características de los Seminarios Redemptoris Mater son: que se rigen por Estatutos y Regla de Vida propios, aprobados por los Obispos que los erigen y que se puede resumir en cuatro aspectos fundamentales: Camino Neocatecumensal, Diocesaneidad, Misionariedad e Internacionalidad.

Los Seminarios “Redemptoris Mater” son diocesanos, esto quiere decir que son conformados por los Obispos diocesanos de acuerdo con el Equipo Responsable internacional del Camino Neocatecumenal, y se rigen por las normas vigentes para la formación y la incardinación de los clérigos diocesanos.

Tienen la particularidad de que son misioneros, esto es, los presbíteros formados están disponibles para ser enviados por el Obispo a cualquier parte del mundo. Y además, son internacionales ya que los seminaristas provienen de países y continentes diversos y sea como signo de disponibilidad a ser enviados a cualquier parte.

Pero la característica más significativa de estos seminarios es su relación con el Camino Neocatecumenal, es decir, con un itinerario de maduración hacia una fe adulta, que prepara y suscita las vocaciones en muchos jóvenes antes del ingreso en el Seminario, que les acompaña en el tiempo de formación, y ordenados Presbíteros, continúa sosteniéndoles en su formación permanente. El Camino Neocatecumenal se convierte también en un medio de evangelización para los alejados, en un instrumento de laimplantatio ecclesiae por medio de familias que acompañan a los presbíteros y les ayudan en su misión. Hasta hoy se han abierto 46 seminarios “Redemptoris Mater” en los cinco Continentes.

-Comunidades en misión:

Las comunidades en misión tienen un origen reciente, hace apenas dos años. Se trata de una comunidad que ha terminado la etapa Neocatecumenal y que se inserta en otra parroquia que está emplazada en una zona desfavorecida y secularizada.

Integradas en el modelo de «nueva evangelización» predicado por Juan Pablo II y reivindicada en la actualidad por Benedicto XVI (ver video: http://www.youtube.com/watch?v=KRUNhzVHmtQ&feature=player_embedded), las comunidades en misión se ponen así al servicio de los párrocos para atender las necesidades pastorales de su parroquia.

Benedicto XVI con Kiko Arguello.

Benedicto XVI con Kiko Arguello.

Benedicto XVI aprueba las catequesis del Camino Neocatecumenal.

18 de Enero de 2011

Benedicto XVI anunció ayer en una audiencia en Roma a los iniciadores del Camino, ante miles de miembros de este itinerario de formación cristiana para adultos, que su sistema de catequesis (que a partir de ahora se llamará Directorio Catequético) ha sido aprobado por la Santa Sede después de su estudio por diversos dicasterios. Con esta aprobación, afirmó Benedicto XVI, «el Señor confía hoy y os fía nuevamente este instrumento precioso que es el Camino Neocatecumenal».

En la misma celebración, el Papa envió en misión a 230 familias (padres con hijos, muchos con niños pequeños) para que anuncien el Evangelio a distintos países del mundo y señaló que –«el Camino Neocatecumenal contribuye a reavivar y consolidar en las diócesis y parroquias la iniciación cristiana, favoreciendo un gradual y radical redescubrimiento de la riqueza del bautismo».

El Papa inauguró además 13 nuevas misiones «ad gentes» («entre los gentiles», es decir, los que no son cristianos ni judíos) que llevarán el Evangelio a lugares en los que no han recibido el mensaje evangélico pero también a zonas altamente secularizadas. En la audiencia también participaron cientos de seminaristas, catequistas itinerantes, los 78 rectores de los seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater y una orquesta compuesta por 150 españoles que interpretaron una bella sinfonía sobre la Virgen María.

FUENTE: http://www.camineo.info/news/153/ARTICLE/13338/2011-01-18.html

DOCTRINA HERETICA NEOCATECUMENAL

Para conocimiento de todos los Católicos que ignoran la doctrina de los grupos Catecumenales, reproducimos un extracto del estudio del Padre Enrico Zoffoli, extraído de su libro titulado HEREJÍAS DEL MOVIMIENTO NEOCATECUMENAL.

Reproducimos el apéndice que es la recapitulación, y advertimos que dicho movimiento no es obra de la Iglesia, sino que ha sido fundado por dos seglares cuyos nombres responden a Kiko Argüello y Carmen Hernández.

Resumen de las principales afirmaciones de la Fe Cristiana contradichas por la pseudo teologia del Movimiento Catecumenal

CATECISMO CATÓLICO CATECISMO NEOCATECUMENAL
1. Cristo ha redimido el mundo 1. Cristo no ha llevado a cabo ninguna redención.
2. La premisa fundamental de la obra redentora de Cristo es la realidad histórica del pecado. 2. El pecado no es posible porque el hombre no puede evitarlo.
3. La gracia, aún siendo necesaria, respeta sin embargo la libertad humana. 3. No hay ningún problema en las relaciones entre gracia y libre-arbitrio, puesto que el hombre no puede no pecar.
4. Jesús ha satisfecho a la justicia de Dios en tanto que Mediador de la familia humana pecadora. 4. Jesús no puede haber satisfecho a la justicia de Dios, porque Él es solamente misericordia que perdona.
5. Jesús ha satisfecho a la justicia de Dios ofreciéndose libremente como víctima por los pecados del mundo sobre el altar de la Cruz. 5. Jesús no se ha ofrecido como víctima por los pecados del mundo. Sobre la Cruz no ha realizado ningún “sacrificio”.
6. Jesús ha salvado al mundo por los méritos de su pasión y de su muerte. 6. Jesús ha salvado al mundo en virtud de su resurrección.
7. Jesús continua su obra de salvación por medio de la Iglesia, como sociedad visible y jerárquica. 7. La Iglesia no es una sociedad jerárquica jurídicamente constituida, sino una sociedad carismática.
8. La Iglesia cumple su misión en virtud del sacerdocio, fundamento de la Jerarquía, haciendo la distinción entre el “sacerdocio” de los ministros de culto recibido en el sacramento del Orden, y el “sacerdocio” de los simples fieles incorporados a Cristo por el Bautismo. 8. En la Iglesia, no se confiere un sacerdocio derivado del sacramento del Orden, puesto que el Bautismo basta para incorporar todo el mundo a Cristo, único y supremo sacerdote.
9. La Iglesia, sobre al altar, celebra un “sacrificio” verdadero y real, como “sacramento” del único y perfectísimo sacrificio ofrecido por Jesús en la Cruz. 9. Sobre al altar, no se ofrece ningún “sacrificio”, porque no ha sido jamás celebrado por Jesús.
10. La Misa es un verdadero Sacrificio celebrado por Cristo por medio de su ministro, independiéntemente de la presencia y participación de los fieles. 10. No hay Eucaristía sin asamblea que la proclame (…). Es de esta asamblea que surge la Eucaristía…”.
11. El Sacrificio eucarístico depende esencialmente de la consagración distinta del pan y del vino transbustanciados en Cuerpo y Sangre de Cristo. 11. La “Transbustanciación” no es dogma de fe, sino una mera tentativa de los teólogos, destinada a explicar el “modo” de presencia de Cristo.
12. La Iglesia adora a Cristo, verdadera, real y substancialmente presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad bajo las especies del pan y del vino consagrados. 12. La presencia verdadera, real y substancial de Cristo en la Eucaristía no puede aceptarse, así como no es creíble el pretendido prodigio de la “transbustanciación”: las partículas que sobran o que caen del altar no contienen esta “presencia”, y no son pues “adorables”.
13. La presencia eucarística enseñada por la Iglesia justifica el culto del Santísimo Sacramento, de ahí la práctica de la Comunión frecuente, las visitas al Santísimo Sacramento, las bendiciones, las procesiones, las adoraciones solemnes, los congresos (Eucarísticos); como también el deber de observar las normas concernientes al modo de comportarse en presencia de Cristo, y todas las reglas destinadas a cultivar la piedad eucarística de los fieles, etc. 13. Negada la presencia de Cristo, todas las prácticas relativas al culto, que se siguen, son vanas y ridículas.
14. El sacramento de la Penitencia es realmente distinto del sacramento del Bautismo, 14. La Penitencia se reduce al Sacramento del Bautismo: la distinción del uno y del otro no se remonta a la Iglesia primitiva.
15. La “conversión” del pecador, que precede al sacramento de la Penitencia, es un hecho eminentemente personal. 15. “La Iglesia (…) lleva y conduce a la conversión…”.
16. Dios concede el perdón de los pecados por la absolución del sacerdote. 16. “Lo importante no es la absolución”. “El valor esencial (…) del sacramento de la Penitencia es: comunitario y religioso”.
17. La acusación de los pecados es secreta, auricular… 17. La confesión es pública, comunitaria.
18. La Iglesia cree en la realidad del infierno que amenaza a los pecadores obstinados en el trance de la muerte. 18. En virtud de la misericordia de Dios, al fin de los tiempos, todo el mundo será salvo.
19. Fuera de la Iglesia no hay salvación. 19. Para salvarse, no es necesario que todos pertenezcan a la Iglesia, o estén dispuestos a entrar en ella como dentro del único Rebaño de Cristo.
20. Jesús, así como es el único redentor y maestro, es también el único modelo de santidad que los creyentes deben esforzarse en imitar. 20. Él no se ha presentado como “modelo” de vida.
21. El concilio Vaticano II está en total armonía con el concilio de Trento, cuyas definiciones no pueden cambiarse. (1) 21. Vaticano II es el único Concilio válido para la Iglesia de hoy y de mañana, en tanto que el Concilio de Trento representa una regresión en la vida de la Iglesia.
22. Solo el Magisterio de la Iglesia es competente para interpretar la Biblia. 22. “La Biblia se interpreta por ella misma a través de los paralelismos”.

 

(1) Discrepamos del Padre Zoffoli. Aunque el Vaticano II no haya dicho todo lo que Kiko le hace decir, no es menos cierto que (el Concilio) está en el origen de la actual corrupción doctrinal y disciplinaria, sin la cual no habría sido posible la difusión de los movimientos carismáticos y heréticos, como por ejemplo el movimiento neocatecumenal.

En el número 173 de la publicación católica mensual CHIESA VIVA que se edita en Brescia, su director, el padre Luigi Villa, ha publicado una interesante encuesta sobre las “Comunidades neocatecumenales”, fundadas en 1964 en Madrid, por el pintor español Kiko Argüello, y hoy en día extendidas a muchas naciones… se advierte un desprecio hacia la vida de la Iglesia anterior al moderno movimiento carismático. “El cristianismo tradicional no tenía nada de cristianismo, daba asco, estaba privado del nuevo Espíritu recibido del Cielo”. … ellos prefieren comulgar permaneciendo de pié (siendo en un principio estando sentados) y consideran inaceptable el no comulgar, puesto que “a toda cena pascual se va, como es propio, para comer”. Otras aberraciones puestas en evidencia a través de la encuesta son la negación de la presencia real y la no obligatoriedad de vivir según la moral evangélica. “Jesucristo no es en absoluto un ideal, un modelo de vida; no ha venido a darnos ejemplo, sino solo a justificarnos.”

El Padre Luigui Villa hace una recopilación de las siguientes importantes herejías contenidas en el catecismo secreto y difícil de adquirir de Kiko Argüello (Libro: “Orientaciones a los catequistas para la fase de formación”):

  1. Por virtud de la misericordia de Dios, al fin, todos serán salvados.
  2. Jesús pudo no haber satisfecho la justicia de Dios, pues Él solo es la misericordia que perdona.
  3. Jesús se ofreció a sí mismo como víctima por los pecados del mundo, en la cruz, sin embargo. El no completó un “sacrificio”.
  4. Jesús no nos redimió.
  5. Jesús salvó al mundo por virtud de Su resurrección.
  6. No hay sacrificio ofrecido sobre el altar.
  7. La Iglesia no es una sociedad jerárquica, sino carismática.
  8. La Iglesia no confiere el sacerdocio con el Sacramento del Orden; el Bautismo es suficiente para incorporar todos a Cristo, el único sacerdote.
  9. No hay Eucaristía sin la asamblea que la proclame (…) es de esta asamblea que fluye la Eucaristía.
  10. La “transubstanciación” no es un dogma de fe, sino un mero intento de los teólogos de explicar el “como” de la presencia de Cristo.
  11. La presencia verdadera y real de Cristo en la Eucaristía no puede aceptarse, como no es creíble el presunto prodigio de la “transubstanciación”.
  12. No hay pecado, porque el hombre no puede evitarlo.
  13. La Penitencia se reduce al sacramento del Bautismo.
  14. Lo importante no es la absolución…
  15. La confesión es pública, comunitaria.

Es probable que algún seguidor del neocatecumenado le parezca risible la existencia de dicho libro (y quizá algo que es peor: que ni les parezcan escandalosas estas herejías), y no les juzgamos por no conocerlo, ya que los mismos catequistas tratan de mantener toda esta información fuera del alcance de los fieles, bajo el pretexto de que están en un camino y que poco a poco irán conociendo cada parte del neocatecumenado. Y si esta aclaración no les convence invito a que revisen este website: http://www.camino-neocatecumenal.org/neo/camino_neocatecumenal.htm sección “Carismas”, y si alguno puede acceder a la información destinada a los catequistas, rogamos encarecidamente nos diga cómo o nos proporcione la información ahí contenida para corroborar lo recopilado y así que prevalezca la Verdad.

Esta Secretaria General no quisiera terminar este “informe, sin exponer a la consideración de todos a cuantos va dirigido, un fragmento del libro R. L. LA CRUZ BLANCA del Padre Félix Ma Arana. Dice lo siguiente: “…Atención pues, querido lector, ya quedas avisado del peligro que en sí, encierra ese movimiento aparentemente Católico, pero que en realidad encierra en sí una alimentación ADULTERADA con la que intenta nutrir las almas que incautamente caen en sus redes.”

Quiera el Señor que estas sencillas líneas puedan servir de despertador para quienes quizás en su buena voluntad se han visto sorprendidos y atenazados por ese falso movimiento protestante moderno, que eso y no otra cosa es el MOVIMIENTO NEOCATECUMENAL, a juzgar por la doctrina que enseña, en oposición a la verdadera y tradicional de la IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA.

¡Cuidado con los falsos profetas… lobos con piel de oveja! ¡cuidado!”. (Mateo, VII-15)

PRESENCIA REAL Ó SIMBOLICA, ¿EN QUÉ QUEDAMOS LUTERO?

No es menos explicito e hiriente, respecto de la presencia real de Cristo, después de la Consagración; la niega y aún ridícula: Entre ellos se oye la frase: “No quiero comulgar a Cristo en conserva“, (refiriéndose a la Sagrada Reserva del Sagrario)…“…inconcebible el que alguno no comulgue, porque a la cena pascual se va precisamente a comer…”; “…todos los valores de adoración y contemplación, extraños a la naturaleza del banquete, quedan eliminados”; “…lo más importante no está en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, sino en el fin, en la Eucaristía como misterio de Pascua”.

“El cristianismo no es un moralismo, Jesucristo no es de hecho, un ideal, un modelo de vida; no ha venido para darnos ejemplo…”; “…los Sacramentos no constituyen una ayuda para tal fin…”

FUENTE: http://www.etika.com/0/0t13.htm

 EL ENIGMATICO MONS. ANNIBALE BUGNINI

MONS. ANNIBALE BUGNINI

MONS. ANNIBALE BUGNINI

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Director de las Ephemerides liturgicæ, el Padre Annibale Bugnini, C.M. había sido miembro de la commissio piana (1948-1962). Empero, en 1962, a instancias del Cardenal Larraona, Presidente de la comisión conciliar de la liturgia, Juan XXIII relevó a Annibale Bugnini de su cátedra de docencia de liturgia en Letrán –”me acusaban de iconoclasta”, confesó Bugnini-. El mismo “buen Papa Juan” no quiso guardarlo en sus funciones de Secretario de comisión conciliar, y nombró en su lugar al Padre Ferdinando Antonelli. Pablo VI “tuvo un gesto de justicia” nombrando a Bugnini Secretario del Consillium en 1968. Se sabía que Annibale fue quien había pedido la presencia de seis pastores protestantes como observadores durante las sesiones plenarias del Consillium. Y ¿No era el mismo Bugnini el que había retocado, desde 1965, las oraciones solemnes del Viernes Santo, “apartando – según decía él mismo- toda piedra que pudiera suponer el mínimo riesgo de estorbo o insatisfacción” para los hermanos separados?

Por otro lado, Monseñor Cesario D’Amato, párroco de San Pablo Extramuros, le había dicho a Monseñor Lefebvre:

    –“Monseñor, no me hable del Padre Bugnini, sé demasiado sobre él, ¡no me pregunte quien es!”

    Y, ante la insistencia del Prelado, Monseñor D’Amato le repitió:

    -“No puedo hablarle de Bugnini.”

    Ferdinando Antonelli escribió igualmente:

    “Podría decirle muchas cosas sobre ese hombre. Tengo que agregar que siempre tuvo el apoyo de Pablo VI. Su falla más notoria es la falta de formación y de sentido teológico.”

En una visita al Cardenal Amleto Cicognani, que aún era Secretario de Estado, en febrero de 1969, para expresarle su inconformidad por los nuevos cánones, Monseñor Lefebvre le preguntó:

    -Eminencia, ¡no puede dejar pasar esto! Es una revolución en la liturgia y la Iglesia.

    -¡Ya lo sé, Monseñor!– le respondió el Cardenal, con la cabeza entre las manos-, pienso exactamente igual que usted; pero ¿Qué quiere que haga? ¡El P. Bugnini entra y sale del despacho del Santo Padre y le hace firmar lo que quiere!

    “No soy el único que oyó esto –precisó el Arzobispo-; se dirigió a mí, pero había otras personas en el despacho del Secretario de Estado que también lo oyeron.”

Pasando luego a la Congregación de Ritos con el Padre Coache, Monseñor Lefebvre habló de la comunión en la mano (cuyo decreto de autorización estaba en reparación en el Consillium) con el Cardenal Gut, que le confesó, en presencia de Monseñor Antonelli, Secretario de la Congregación:

    “Soy Prefecto de la Congregación de Ritos, pero no soy yo quien manda aquí. Adivine usted quién es el que manda.”

    Y, volviéndose hacia Antonelli, prosiguió:

    “No obstante, si me preguntaran lo que pienso, me arrojaría a los pies del Santo Padre para suplicarle que no permita algo así, pero sólo si me lo preguntaran.”

    La influencia del P. Bugnini sobre Pablo VI y el modo “dictatorial” de sus decisiones, pasando por encima de los Prefectos de la Congregación de Ritos, eran un enigma para Mons. Lefebvre.

    “Es indudable –decía en 1974- que entre el Santo Padre y los organismos que están en manos de Mons. Bugnini han sucedido algunas cosas inadmisibles. Algún día se sabrá todo.

El Arzobispo (Mons. Lefebvre) creyó “saberlo” cuando Pablo VI, con motivo de la fusión de la Congregación del Culto Divino con la de los Sacramentos, el 11 de julio de 1975, puso fin a las actividades de Mons. Bugnini, para nombrarlo, sólo seis meses después. Pro Nuncio en Teherán. Corrió la noticia de que una cartera comprometedora, que Annibale Bugnini había extraviado, revelaba su pertenencia a la masonería. Sin embargo, él aseguró a Pablo VI que no sabía nada sobre la masonería, “ni qué es, ni qué se hace, ni cuáles son sus fines.”

En el año 1976 circuló la correspondencia apócrifa entre Bugnini y un supuesto Gran Maestre, y también circularon listas de afiliaciones de muchos prelados de la Curia y otros a una sociedad secreta romana, de 1963 a 1971. Bugnini, “Buan para los iniciados, se habría inscrito el 23 de abril de 1963.

Monseñor Lefebvre dio crédito al rumor y a esos documentos sospechosos, y publicó lo siguiente:

    “Nos hemos enterado en Roma de que quien fue el alma de la reforma litúrgica es un masón.”

El misterio o la mistificación perduran.

Reacciones sobre la labor de Bugnini:

Entre algunas reacciones ante la misa normativa elaborada por Annibale Bugnini podemos recoger las siguientes:

Sin embargo, se levantaron dos Superiores Generales. El primero dijo: ¡Padre, si entiendo bien, después de suprimir el Confiteor y el ofertorio, acortar el Canon, etc., una misa privada durará entre diez y doce minutos!” El Padre Bugnini respondió: “¡Siempre se puede añadir algo más!” Bien se veía la poca importancia que le daba a la misa y a la manera de decirla.

El segundo, un Abad benedictino, intervino: “La participación activa, ¿Es una participación corporal o espiritual?” (buena pregunta). “La misa normativa está prevista en función de una asistencia de los fieles, pero nosotros, benedictinos, que decimos nuestra misa sin fieles, ¿qué haremos ahora? La respuesta de Bugnini fue la siguiente: “A decir verdad, no habíamos pensado en ello”. Eso dice bastante sobre el espíritu de esa reforma.

Fuente:

“Monseñor Marcel Lefebvre La Biografía”.

Mons. Bernard Tissier de Mallerais.

1ª Edición, Editorial Voz en el Desierto.

Páginas 434-437

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