El minimalismo, enfermedad del catolicismo contemporáneo

fredo

Estos últimos días circulan por Italia dos videos de internet que motivan a reflexionar. El primero recoge las palabras pronunciadas durante la Misa del Gallo por el P. Fredo Olivero, a cargo de la iglesia de san Roque en Turín:«¿Sabéis por qué no rezo el Credo? ¡Porque no me lo creo!» Entre las carcajadas de los fieles, el sacerdote continúa: «Si alguno lo entiende…, pero después de tantos años he comprendido que era algo que no entendía y no podía aceptar. Cantemos alguna otra cosa que hable de lo esencial de la fe». Entonces, en lugar de la profesión de fe, el sacerdote se ha puesto a entonar Dolce sentire, de la película Hermano Sol, hermana Luna.

El Credo compendia los artículos de la fe católica. Negar uno solo de dichos artículos constituye herejía. Negar el Credo en su totalidad es un acto de apostasía pública. Y negarlo en el momento sagrado de la Misa supone un escándalo intolerable.

La destitución, suspensión a divinis y excomunión del sacerdote deberían haber sido inmediatas. Ninguna de las tres ha tenido lugar. Mientras los medios de difusión divulgaban la increíble noticia, la única voz eclesiástica que ha reaccionado provenía del otro extremo de Italia, en Sicilia, donde el P. Salvatore Priola, párroco y rector del Santuario Mariano de Altavilla Milicia, expresó en una homilía su indignación por las palabras del sacerdote piamontés, y exhortó a sus fieles, y a todos los bautizados, a reaccionar públicamente ante escándalos semejantes.

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