S. Juan de la Cruz, Confesor y Doctor

24 DE NOVIEMBRE

Oh Dios, que hiciste a tu santo Confesor y Doctor Juan preclaro amante de la Cruz y de la propia abnegación: concédenos que, perseverando siempre en su imitación, alcancemos la gloria eterna. Por N.S.J.C.

 

Poco después de Santa Teresa, la gran reformadora del Carmelo, honra la Iglesia a San Juan de la Cruz, su auxiliar infatigable en la ardua empresa que ambos  acometieran, pues por él pudo, introducir la primitiva observancia entre los frailes de la Orden, como ya la había impuesto a las mujeres.

Juan. al decir de la misma Santa, era una de las almas más puras que en la Iglesia había; y Dios le comunicó grandes raudales de luz, hinchendo su entendimiento con la ciencia de los Santos (Int.). Nacido en 1542. en Ontiveros (prov. de Ávila), ingresó en la Orden carmelitana. Su virtud dominante fué una perfecta abnegación de sí mismo, que le hacía andar en busca del sufrimiento y de la humillación (Or.). Su divisa fue: ¡Señor, padecer y ser despreciado por Ti! Y Dios le oyó, pues la reforma del  Carmelo le costó grandes sinsabores. Cayó, por fin gravemente enfermo en Úbeda, donde murió por los años de 1591.

San Juan de la Cruz es el Doctor místico por excelencia, y su «Subida al Monte Carmelo » y sus inspiradísimas poesías le colocan para siempre en un lugar preeminente entre los clásicos castellanos.

Lo que Santa Teresa enseña acerca de la vida espiritual con esa frase tan natural, tan descuidada, tan encantadora, tan suya, San Juan de la Cruz lo expone en forma más científica, con estilo castizo y orientación certera. Quien quiera aprovechar en la vida espiritual de unión con Dios no puede menos de leer sus incomparables escritos, y leerlos con sosiego.

¡Bendito San Juan de la Cruz! haz que, si no nos proponemos por divisa « el padecer y ser despreciados por Cristo », que al menos llevemos con buen ánimo la cruz que pluguiere a Dios enviarnos.

Ruega también por la benemérita Orden carmelitana, para que guarde siempre el espíritu sobrenatural tan macizo ­que tanto trabajaste por inocularle.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica)

Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)

Pagina 1826.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

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