Sta. Teresa del Niño Jesús,Virgen

El total abandono, he aquí mi única ley

El total abandono, he aquí mi única ley

Una graciosa estrellita aparece en el firmamento precediendo a la mística Doctora, Teresa de Jesús. Es su hija espiritual, la virgen de Lisieux, la «florecita» olorosa y humilde, «la niña querida del mundo», como dijo Plo XI, es santa Teresita del Nifio Jesús, como ella misma profetizo que la habían de lIamar.

Nacida en Alenzón en 1873, al poco de perder a su cristianísima madre, fué colocada en el colegio de las Benedictinas de Lisieux.  Ya desde muy niña, con la precocidad que siempre la distinguió,  prometía a Jesús que no había de negarle nada de cuanto le pidiese, y así lo hizo hasta el fin.

Dios, que la llamaba fuertemente al Cannelo, Ie allanó todos los caminos para el logro de su difícil intento. Allí practicó las que ella llama pequeñas virtudes con perfección e ingenuidad tales que será siempre el modelo de las almas pequeñitas que van al cielo por el camino fácil de la infancia espiritual, que ella siguió y ensenó a los demás a seguirlo como atajo seguro y descansado para escalar las más altas cumbres de perfección.  Lo enseñó sobre todo a sus novicias de Lisieux, y a todos en su autobiografía titulada Historia de un alma.

«El total abandono, he aquí mi única ley», dice en una de sus encantadoras poesías. Dios aceptó su oblación e inmolación en beneficio de las almas, y la quiso víctima, sin darle a gustar de sus dulzuras en esta vida, reservándolo todo para la eterna.

Devorábala el celo por la salvación de las almas, ejerciendo desde sus soledad fecundo apostolado. En eso consistía su cielo, según ella escribía; por lo cual, la Iglesia la ha proclamado, con S. Francisco Javier, patrona celestial de las Misiones católicas.

El 30 de septiembre de 1897, volaba su alma a su centro,a gozar de las sonrisas de su celestial Esposo, por las que tanto anhelara en el destierro.

¡Lirio del Carmelo! Al olor de tus fragancias corren todos, aun los mismos paganos, atraídos por algo irresistible. Verdaderamente eres la «reinecita» del mundo. Haz que seamos siempre, como tú, niños amantes y cariñosos de nuestro Padre celestial, y sigue derramando sobre la tierra aquella lluvia de rosas en que dijiste había de consistir tu cielo.

Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL

Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B.  De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España)  Páginas 1722.

Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).

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