
Siete Santos venera la Iglesia con este nombre, entre los cuales son los más celebrados San Leonardo de Limoges (6 de Noviembre), hijo de romanos (sigloVI), que se distinguió por su gran caridad para con los presos y cautivos, que al ser liberados le ofrecían sus cadenas en señal de gratitud. El culto de este santo se extendió muchísimo, no sólo por Francia, sino también por Bélgica y el oeste de Europa. Se le dedicaron muchos templos. Fuente: http://www.elalmanaque.com/santoral/index.htm
Hoy nos trasladamos al pequeño pueblo de Zoutleeuw, a cinco kilómetros al noroeste de Sint Truiden, con sus casi 8000 habitantes. Una ciudad que en tiempos de la Edad Media fue una importante plaza fuerte en la región de Brabante, además de un riquísimo centro textil. Hoy en día sus calles desprenden ese perfume nostálgico de las ciudades medievales. Nos queremos detener en uno de sus más insignes monumentos, la Iglesia de San Leonardo.
La iglesia se puede visitar de abril a octubre, de 14.00 a 17.00 horas, excepto los lunes. Se trata de una de las pocas iglesias que escapó a la destrucción de las luchas religiosas del país y es una auténtica obra maestra de la arquitectura gótica. En el siglo XIII se levantaron las torres de la fachada, de las que sólo logró terminarse la de la derecha, y el claustro de influencia renana. En los siglos siguientes lograron concluirse la planta, el pórtico de la fachada, las capillas laterales y la bóveda.
Uno de sus elementos más preciosistas es su delicada sacristía, obra de Matthieu de Layens en el siglo XV, una preciosa muestra del estilo flamenco. Un siglo más tarde, en el XVI, se levantó el campanario, con un carillón de 39 campanas.
En el interior se conservan notables obras de arte, aunque la estructura ya de por sí es grandiosa. Sus tres naves sustentadas por columnas se presentan bajo la entrada con el tríptico de Los sufrimientos de Cristo, entre Santa Lucía y Santa Bárbara, tras una pila de agua bendita de 1468. Las capillas de la derecha conservan la preciosa escultura Cristo en el Sepulcro, del siglo XV.
En el retablo de la segunda capilla se halla Santa Ana, de 1565. Las siguientes capillas muestran otra serie de obras de arte de indudable calidad artística. En el tesoro del templo se guardan diversos utensilios sacros de los siglos XIII al XV.
Rodeando el altar mayor hay una serie de estatuillas de santos de los siglos XIV al XVI, y a la izquierda un magnífico candelabro en cobre de seis brazos, de más de cinco metros de altura. A la derecha de la nave central se halla una verja renacentista que custodia uno de los grandes tesoros de la iglesia: un complicado tabernáculo en piedra de 18 metros de altura que representa escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.
Sin duda alguna que la Iglesia de San Leonardo es uno de los lugares arquitectónicos que recoge un mayor conjunto del tesoro artístico belga. Para los amantes del arte, visitarla sería algo realmente fascinante.
Tomado de: http://sobrebelgica.com