
Guarda, Señor, a tu Iglesia con la continua protección de San Carlos, tu Confesor y Pontífice; y así como a él le hizo glorioso su pastoral solicitud, así haga también, con su intercesión, que vivamos siempre encendidos en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
San Carlos fué suscitado por Dios para ser uno de los principales instrumentos de la verdadera reforma de la Iglesia en el siglo XVI; y a su sabiduría es debido en gran parte el que se terminara el Concilio de Trento.
Nombrado Cardenal a los veintitrés años, llegó pronto a ser arzobispo de Milán (Int., Ep.); celebró sínodos y concilios, estableció colegios y comunidades, renovó el espíritu de su clero y de los monasterios y fundó asilos para pobres y huérfanos. La más maravillosa de todas sus obras fue la creación de seminarios diocesanos, cuyo reglamento sirvió de modelo a los que en adelante se fundaron. Murió en 1584 aquel modelo de prelados celosos, penitentes y generosos.
Fuente: MISAL DIARIO Y VISPERAL
Por Dom. Gaspar Lefebvre O.S.B. De la Abadía de S. Andrés (Brujas, Bélgica) Traducción Castellana y Adaptación del Rdo. P. Germán Prado Monje Benedictino de Silos (España) Páginas 1804.
Fuente Primaria e Indispensable del Verdadero Espíritu Cristiano(Pío X).