¡La Santa de Santa María ha muerto!
Margarita María debía comenzar el 9 de octubre su «soledad» pero la vigilia, una fiebrecilla la obliga a guardar cama. El médico que la ha cuidado siempre opina que esas enfermedades, causadas por el amor, son sin remedio. Le asegura que no será nada, pero ella no se hace ilusiones. Se la oye decir:
¡Ay, me abraso!. Pero si fuera del amor divino, ¡qué consolación! Pero nunca he sabido amar perfectamente a m¡ Dios. Pedid a Dios perdón por mí y amadlo mucho con todo vuestro corazón, para reparar todos los momentos en que yo no lo he hecho. ¡Qué dicha la de amar a Dios! ¡Ah!. ¡Qué dicha. Amad, pues, a este Amor, pero amadlo perfectamente.
El 16 de octubre, obtiene el poder comulgar. Pero como no se la juzga demasiado enferma, se niega que sea en forma de viático. ¡Y, no obstante, es la última comunión de Margarita María y ella lo sabe!
Al día siguiente, 17 octubre, al fin de jornada, tiene varios desfallecimientos. Mientras se le da el Sacramento de los Enfermos, murmura los nombres de Jesús y de María y rinde el último suspiro después de la cuarta unción. Eran casi las 20 horas. Tenía un poco más de 43 años, y 18 de profesión religiosa.
Desde el día siguiente, la noticia de su muerte se extiende en la ciudad: «La Santa de Santa María ha muerto«… La voz popular precedía al juicio de la Iglesia.
Margarita María fue declarada bienaventurada en 1864, santa en 1920.
P. Gérard DUFOUR, S.J.
Su cuerpo se conserva incorrupto.

S.S. Juan Pablo II frente a la urna que contiene el cuerpo incorrupto de Santa Margarita María Alacoque
Tomado de: http://www.templotibidabo.org/sta_margarita/Dufour.htm