El día de Navidad, seguramente una fecha que él hubiera elegido, se fue el sacerdote jesuita Jorge Loring, el padre Loring, gaditano de adopción y también de convencimiento, que se ha ido sin llegar a aceptar que la Compañía de Jesús abandonara la capital gaditana, donde se puede afirmar que lo conocía todo el mundo. Con independencia de su nivel intelectual y su compromiso con su vocación, hay que resaltar que era además una persona cordial, de las que cada día quedan menos, que saludaba a todo el mundo y que ofrecía siempre una cara risueña, con una sonrisa abierta, con la que lograba transmitir alegría a los demás, algo que ya casi no es habitual, porque ahora lo que se lleva es ir hablando por el móvil o a través de ‘WhatsApp’, y lo de hacerlo cara a cara ya casi se considera una antigüedad. El padre Loring siempre dio la cara.
LA AZOTEA
EMILIO / LÓPEZ | ACTUALIZADO 27.12.2013 – 01:00
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